Psicología Esotérica I



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El Secreto:
En esoterismo se lo denomina "el secreto de traslación". Llevaré al nivel de inteligencia del estudiante común el concepto general que encierran estas palabras, diciendo que cuando un hombre comprende realmente el poder de elevación que tiene la aspiración, puede comenzar a trabajar con el secreto de la traslación. Los estudiantes deben abandonar la idea tonta y equívoca que la aspiración es una actitud emocional. No lo es. Es un proceso científico que rige a la evolución misma. Cuando se deja actuar libremente a la aspiración y se la sigue, es el modo, por excelencia, en que el aspecto materia o la entera personalidad "es elevada al cielo". Cuando el efecto de la ininterrumpida aspiración va seguida de la acción correcta produce tres cosas:


  1. La estimulación de los átomos superiores en los tres cuerpos.




  1. La eliminación, como resultado de este estímulo, de esas sustancias atómicas que (cuando existen) atan ocultamente al aspirante a la tierra.




  1. El acrecentamiento del poder atractivo magnético de los átomos superiores que atraen hacia sí átomos de alta vibración para reemplazar a los de baja vibración. Quisiera hacer aquí una aclaración a fin de corregir una errónea actitud mental y casi universal. Los átomos apropiados de alta vibración son atraídos al cuerpo o cuerpos del hombre, por el poder de atracción conjunta de los átomos ya presentes, y no principalmente por la voluntad del alma, excepto en la medida que esa voluntad actúa sobre los átomos existentes de grado superior que responden a ella.

La aspiración, actividad de naturaleza oculta y científica, es instintiva en la sustancia. Esto debe ser puesto de relieve cuando se instruye a los grupos.


Un interesante enfoque respecto a la aspiración, consiste en que el poder de levitar el cuerpo, actualmente tema de interés e investigación síquica, depende de haber logrado un determinado alineamiento de la personalidad mediante la aspiración y un acto de la voluntad. Presupone que existe en los tres cuerpos cierto porcentaje de átomos de adecuada vibración y liviandad.
Este secreto de traslación es la causa que subyace en el sistema de castas y la casta es un símbolo de traslación. En último análisis, el alma pasa de una casta a otra a medida que se "trasladan" los cuerpos. La clave reside en que ningún acto de traslación implica un sólo cuerpo, y tampoco significa "avanzar y ascender" a otra dimensión, a otro estado de conciencia, o a “otra casta", a no ser que se haya producido un alineamiento, por ejemplo, entre:


  1. El cuerpo físico y el cuerpo emocional.

  2. Entre ambos y el cuerpo mental.

  3. Entre los tres y el alma.

  4. Entre los cuatro y el Grupo de Servidores del Mundo.

En estos cuatro alineamientos tenemos los paralelos esotéricos de los cuales el sistema externo de castas es un símbolo prostituido. Reflexionen sobre esto, porque el sistema de castas es universal en el mundo. Cuando se han alcanzado adecuadamente el tercer alineamiento y cuando la luz de lo que constituye el cuarto componente de la relación domina la luz inherente en los otros tres, se logra el objetivo de la evolución del hombre. Esto nos lleva a considerar el siguiente punto:


Propósito:
Este propósito es la transfiguración. Ésta es la meta esotérica para la humanidad. Éste fue el trascendental acontecimiento representado ante la humanidad por el más grande de los hijos de Dios en Su Propio Cuerpo, a quien yo y todos los verdaderos discípulos consideramos el Maestro de Maestros, el Cristo. ¿ Qué podré decir acerca de este acontecimiento culminante que espera realizar la personalidad del hombre? Esta tercer gran iniciación marca una crisis en el trabajo iniciático y produce otra síntesis que lo experimenta en la vida del hombre espiritual. Hasta la tercera iniciación el hombre se ha ocupado del proceso de fusionar el alma y el cuerpo en una sola unidad. Después de esta iniciación (y debido a que tiene lugar cierto acontecimiento) el hombre trata y se ocupa de alcanzar otra fusión en la conciencia, la del espíritu-alma-cuerpo. Me refiero a la fusión dentro de la conciencia. La unidad siempre existe allí, y el hombre en evolución está verdaderamente llegando a percibir lo que ya existe.
Divisiones:
Desde el punto de vista de este tratado sobre esoterismo las divisiones son cinco. Las expondré brevemente porque sería demasiado extenso dilucidarías en forma detallada.


  1. Divisiones raciales. Pueden considerarse de dos maneras:

  1. Desde el punto de vista de la ciencia esotérica moderna.

  2. Desde el punto de vista de La Doctrina Secreta, con sus divisiones septenarias del género humano y sus cuarenta y nueve subdivisiones.




  1. División de la humanidad en siete tipos principales de rayos, que podrían enumerarse así:

  1. El tipo de poder de gran voluntad y capacidad de gobernar.

  2. El tipo de amor pleno de amor y poder de fusionar.

  3. El tipo activo de gran actividad y energía manipuladora.

  4. El tipo artístico de gran sentido de la belleza y aspiración creadora.

  5. El tipo científico en el que predomina la idea de la causa y el resultado. El tipo matemático.

  6. El tipo devocional pleno de idealismo.

  7. El tipo comercial de gran poder organizador. Inclinado a la ceremonia ritualista.




  1. Los doce grupos astrológicos. Éstos los consideraré al tratar, Los Rayos y el Zodíaco, por eso no me ocuparé aquí.




  1. División de los seres humanos en tres grupos esotéricos:

  1. Aquellos que aún no han despertado la conciencia del "Yo". Llamados esotéricamente "chispas oscuras”.

  2. Aquellos que han despertado la individualidad. Llamados "luces vacilantes".

  3. Aquellos que han despertado el conocimiento del alma. Llamados "radiantes hijos de la luz".




  1. División de la humanidad en tres tipos de aspirantes:

  1. Aquellos que la Jerarquía guiadora vigila desde lejos.

  2. Aquellos que la Jerarquía ha despertado y atraído.

  3. Aquellos que, desde el ángulo de la personalidad, pertenecen al mundo de las fuerzas, pero son almas que han despertado y cuya conciencia se está integrando en la de la Jerarquía. Constituyen el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

A estos tres últimos grupos podría agregárseles el de la Jerarquía misma. Esta clasificación muestra las partes principales en que la sicología esotérica divide a la humanidad; si la estudian detalladamente observarán cuán omnincluyente resulta. Recomiendo a los sicólogos modernos que la estudien.


Agente Objetivo:
En el caso del ser humano, cuyos sentidos están activos (y se desarrollan lentamente en los reinos inferiores) el agente externo, mediante el cual progresa, es el mundo de la experiencia, el mundo tangible en el plano físico.
Habita en la carne y constituye para el individuo el campo adecuado de desenvolvimiento; durante el proceso de desarrollo de la conciencia grupal descubre la multiplicidad de contactos necesarios para despertar su respuesta al medio ambiente, que es parte de la vida y expresión de la Deidad por cuyo intermedio llega a conocer algunos aspectos de la manifestación de Dios. Utilizando los cinco sentidos y trabajando con los elementos tierra, aire, fuego y agua, acopia todo lo que está disponible para su uso y trabaja en, con y a través del mundo externo de la vida diaria.
Agente Subjetivo:
La mente se emplea aquí como órgano sensorio, como sentido sintético o común, y como instrumento de investigación, por cuyo medio el hombre desarrolla la verdadera conciencia humana. Al utilizar la mente aprende a protegerse, a cuidar sus intereses y a conservar su identidad. Por el empleo de la mente comienza a discriminar y a cultivar gradualmente el sentido de los valores, lo cual le permite oportunamente acentuar lo ideal y lo espiritual y no lo material y lo físico.
Cualidad:
La cualidad es el desarrollo de sattva o ritmo, en el reino humano. En realidad es la respuesta armoniosa a la vibración: conduce a la integración de la unidad en el todo, a lograr esa comprensión que permite al hombre eliminar todas las barreras de su conciencia y, sencilla y naturalmente, a responder total y rítmicamente a todas las condiciones y estados de percepción. Debe siempre recordarse que el secreto de la cualidad humana (si puedo usar una frase tan engorrosa) es el poder de identificar la conciencia humana con todos los tipos de conciencia y de percepción, con todos los tipos de respuesta inconscientes e instintivos y con todos los tipos superconscientes, o sentido divino de ser. Esto puede finalmente realizarse a voluntad.
Ahora comenzaremos a establecer lo que constituye realmente el delineamiento de la nueva sicología. Se llegará a su realización y verdadera utilidad en la era acuariana, y será la ciencia básica y fundamental de esa era, así como la ciencia eléctrica (la electricidad de la materia) es la realización fundamental de la era pisciana. Lo que realmente vamos a considerar son las influencias que hacen al hombre lo que es y determina la cualidad de su apariencia, apariencia que debe ser estudiada como una personalidad totalmente integrada, y no únicamente como una condición física externa y objetiva. Las influencias que determinan lo que el hombre es, son los rayos de la personalidad y del alma, los cuales actúan sobre él, afectan su conciencia y penetran en su forma por medio de las unidades de energía de las cuales ella está compuesta. Otras influencias determinantes son también los factores solar, cósmico y circundante, que análogamente actúan sobre él.
Cabría aquí preguntarse ¿ cuál es la diferencia que existe entre las influencias de rayo y las astrológicas, tales como las del signo ascendente y de los planetas regentes?
Las energías que afectan astrológicamente a un ser humano son las que actúan sobre él como resultado del desplazamiento aparente del sol a través del firmamento, una vez cada veinticinco mil años, o cada doce meses. Las energías que constituyen las fuerzas de rayo no provienen de las doce constelaciones del zodiaco, sino que emanan principalmente del mundo del ser y de la conciencia que reside detrás de nuestro sistema solar, que a su vez provienen de las siete constelaciones que forman el cuerpo de manifestación de "Aquel sobre el Cual nada puede decirse". Nuestro sistema solar es una de las siete constelaciones y éste es el mundo de la Deidad Misma, de la cual el hombre nada puede saber hasta que haya pasado a través de las principales iniciaciones. Cuando estudiemos el zodíaco y su relación con los rayos tendremos que dilucidarlo más cuidadosamente a fin de aclarar el concepto. Consideramos aquí las influencias de los rayos y no las del zodíaco.
Lo primero que debemos percibir, al introducirnos en el estudio del hombre y de los rayos, es el sin número de influencias de rayo que actúan sobre él, y lo conforman, "vivifican" y hacen de él ese complejo que es. Sería prudente enumerarlas y considerarlas una por una. No existe razón alguna para creer que el tema es muy abstruso. A medida que pasa el tiempo y se estudian los rayos en forma más amplia, la relación del hombre con ellos será sometida a un cuidadoso análisis y entonces podrán verificarse la información y los hechos. Más adelante se hará una clasificación y se comprenderán las fuerzas de los rayos. Esto conducirá a una ciencia de la sicología más segura y exacta, en vez de la actual ciencia especulativa. Hoy la sicología moderna se ocupa de los aspectos más aparentes del hombre encarnado y de discutir ciertas posibilidades especulativas y subjetivas.
Por lo tanto, debe tenerse en cuenta que los siguientes rayos y sus influencias deben aplicarse individualmente, porque hacen del hombre lo que es y determinan su problema:


  1. El rayo del sistema solar.

  2. El rayo del Logos planetario -de nuestro planeta.

  3. El rayo del reino humano.

  4. Nuestro determinado rayo racial, el que determina la raza aria.

  5. Los rayos que rigen cualquier ciclo particular.

  6. El rayo nacional, o esa influencia de rayo que ejerce una peculiar influencia sobre determinada nación.

  7. El rayo del alma o ego.

  8. El rayo de la personalidad.

  9. Los rayos rigen:

  1. El cuerpo mental.

  2. El cuerpo emocional o astral.

  3. El cuerpo físico.

Existen otros rayos, pero los expuestos son los más poderosos y poseen un mayor poder condicionante. Los consideraremos brevemente:


1. El Rayo del Sistema Solar
Debe recordarse que el rayo predominante o influencia sobresaliente de nuestro sistema solar, es el segundo gran Rayo cósmico de Amor-Sabiduría, rayo dual, el cual combina dos grandes principios y energías cósmicas. Rige a la personalidad de nuestro Logos solar, si puedo emplear tal expresión, y (debido a su dualidad) indica que sus rayos de la personalidad y del alma, están tan equilibrados y fusionados que, desde el ángulo de la humanidad, constituye el rayo mayor, el rayo uno, el cual determina la cualidad y el propósito del Logos.
Cada unidad de vida y cada forma en manifestación están regidas por el segundo rayo. Fundamentalmente hablando, la energía de amor expresada con sabiduría es la línea de menor resistencia para las vidas manifestadas en nuestro sistema solar. Este rayo cualifica la vida de todos las planetas y el atractivo amor magnético de Dios que afluye a través del universo que Él ha creado; emerge en la conciencia y determina el objetivo de todas las formas en evolución. Cada ser humano vive, por lo tanto, en un universo y en un planeta, y es constantemente el objetivo del amor y del deseo de Dios, y (como resultado de ese amor) es continuamente atraído y a su vez es atrayente, algo que nunca lo tenemos en cuenta. Instructores, padres y educadores harían bien en reconocer el poder de esta fuerza de rayo y confiar en que la Ley hará bien todas las cosas.
2. El Rayo del Planeta Tierra
Cada uno de los siete planetas sagrados (nuestra Tierra no es uno de ellos) expresa una de las siete influencias de rayo. Estos siete planetas son enumerados más adelante y clasificados con exactitud los rayos que actúan a través de ellos. Sin embargo, el estudiante debe recordar tres cosas:


  1. Que cada planeta es la encarnación de una Vida, Entidad o Ser.

  2. Que cada planeta, como cada ser humano, expresa dos fuerzas de rayo -el de la personalidad y el del alma.

  3. Que dos rayos están por lo tanto en conflicto esotérico en cada planeta.

Indico sólo uno de los rayos y no especifico si es el rayo del alma o el de la personalidad del Logos planetario. No es conveniente dar información exacta y detallada a la humanidad en estos momentos, pues es demasiado egoísta para confiársela.


LOS PLANETAS Y LOS RAYOS
Sagrado Rayo No Sagrado Rayo

1. Vulcano ler. rayo 1. Marte 6to. rayo

2. Mercurio 4to. rayo 2. Tierra 3er. rayo

3. Venus 5to. rayo 3. Plutón ler. rayo

4. Júpiter 2do. rayo 4. La Luna 4to. rayo

5. Saturno 3er. rayo (que vela un planeta oculto)

6. Neptuno 6to. rayo 5. El Sol 2do. rayo

7. Urano 7mo. rayo (que vela un planeta oculto)


Me refiero a los ciclos mayores de rayo y no a los menores. Observarán que los rayos quinto y séptimo no se manifiestan a través de los planetas no sagrados. Cinco planetas no son sagrados. Lo que hace o no sagrado a un planeta, constituye uno de los secretos de cierta iniciación mayor y no puedo dilucidarlo aquí. Bastará decir que los planetas sagrados son siete, totalizando doce manifestaciones planetarias. También será evidente para el lector observador que ciertos planetas y otros no sagrados, tienen una íntima relación a través de los rayos que los influencian, y son:
ler Rayo Vulcano Plutón.

2do. Rayo Júpiter El Sol.

3er. Rayo Saturno La Tierra.

4to. Rayo Mercurio La Luna.



6to. Rayo Neptuno Marte.
Estas relaciones proporcionarán a los astrólogos un campo más o menos nuevo de investigación.
En consecuencia verán cuán apropiada es la Tierra en que vivimos para que se desarrollen los hijos de Dios que encarnan. Como lo hacen todas las vidas dentro del radio de influencia de un sistema solar, el hombre surge por inspiración del amor, expresado en sabiduría. El amor no es un sentimiento sino el giran principio de atracción, deseo y tirón magnético y, en nuestro sistema solar, ese principio se demuestra como atracción e interacción entre los pares de opuestos. Esta interacción proporciona todos los grados o tipos necesarios para el desarrollo de la conciencia. En primer lugar se responde conscientemente a la atracción más poderosa y densa de la materia, la del reino mineral. Denso y pesado como es ese tipo de vibración, expresa, sin embargo, el amor embrionario. El reino que sigile a éste responde con más facilidad y verdadera percepción y sensibilidad, al surgir la conciencia del mundo vegetal. Pero también es amor. Responde más libremente y reacciona a contactos más amplios en el reino animal, y emergen y pueden reconocerse los deseos básicos instintivos, los cuales a su debido tiempo se convierten en el móvil de la vida y, sin embargo, lo único que manifiestan es el amor de Dios. El amor entre la vida y la forma conscientes y entre los pares de opuestos, conduce a una eventual síntesis o maridaje; es la relación que existe entre las dualidades básicas, no el sentimiento, sino la realidad de un gran proceso natural. Tenemos siempre la emergente gloria y la radiación de un amor creciente, hasta que llegamos al reino humano donde el amor entra en otro plano. Entonces la respuesta, la sensibilidad y la reacción sentimental humanas se desarrollan en una mente rudimentaria. La conciencia de amar y ser amado, de atraer y ser atraído, penetra por la puerta de la inteligencia y se expande hasta el estado de percepción humana. Placer y dolor llegan a ser factores definidos en el desarrollo, comenzando así la larga agonía de la humanidad. Entonces se ve el amor en su desnudo egoísmo, aunque puede ser presentida su gloria en potencia. Luego el amor o el deseo atractivo atrae hacia sí aquello que siente que necesita, pero más adelante cambia en lo que cree que debería poseer, y con el tiempo lo trasmuta en lo que sabe que es la herencia divina inmaterial de un hijo de Dios. Reflexionen sobre estas últimas palabras, porque al comprender el amor verdaderamente como sensibilidad, pensamiento y aspiración, se esclarecerá el gran problema del hombre, que lo liberará de la esclavitud de los amores inferiores y adquirirá la libertad que otorga el amor y la liberación del que posee todas las cosas y, sin embargo, no desea nada para el yo separado.
En nuestro planeta la atracción magnética del deseo se modifica por medio del rayo de la personalidad de nuestro particular Logos planetario. Es el Rayo de Inteligencia Activa y de Adaptabilidad selectiva. Así como cada célula y átomo en el cuerpo humano se modifican y condicionan por el rayo egoico y el rayo de cada uno de los cuerpos internos, así cada célula y átomo en el cuerpo del Logos planetario se condicionan y modifican por Su sobresaliente influencia de rayo, en este caso el rayo de Su personalidad. En esta influencia condicionante se encuentra la clave de la dificultad, el dolor y la agonía que existe actualmente en el mundo. En verdad el Logos planetario de nuestra tierra está principalmente condicionado por un rayo cósmico, pero no por Su rayo egoico. Quizás en esto resida la razón (o una de las razones) por la cual nuestra Tierra no sea uno de los siete planetas sagrados. No es necesario que me explaye sobre esto, pero debía llamarles la atención acerca de este gran factor determinante, el tercer rayo, el rayo de la personalidad de nuestro Logos planetario.
Dicho rayo introduce el factor discriminador mediante la actividad mental, que a su vez equilibra lo que se denomina la naturaleza del amor, causa verdadera de nuestro progreso evolutivo. La vida en las formas pasa a través de una actividad discriminadora y selectiva, de una experiencia a otra en una escala de contactos cada vez más amplia. Este rayo de Actividad Inteligente domina al hombre en esta época. Los seres humanos están en gran parte centrados en sus personalidades; son "egocéntricos", según la terminología de los sicólogos, que reconocen el principio integrador del ego (en muchos casos), pero aún no reconocen al ego o alma influyente, excepto bajo términos tan vagos como "superconciencia". Por lo tanto tenemos una humanidad absorbida por una formidable actividad, demostrando en todas partes un vital discernimiento y un interés intelectual en todos los tipos de fenómenos. Esta tendencia a la actividad aumentará y se intensificará hasta que la raza aria se fusione con la venidera y principal raza raíz mayor, para la cual aún no tenemos nombre, aunque reconocemos que en dicha raza el intelecto ayudará a la intuición. Se considera hoy que la actividad humana ha adquirido una increíble aceleración e intensidad de vibración, sin embargo, desde el punto de vista de los Conocedores mundiales, apenas comienza a expresarse así misma y es aún relativamente endeble. Puede observarse, si se estudia la historia, que la creciente tendencia al dinamismo, la agitación en que el hombre vive actualmente y la complejidad y los innumerables intereses dinámicos de su vida, no pueden compararse a los del hombre común de hace doscientos años. Los últimos veinticinco años demuestran una gran aceleración que no tiene comparación con las condiciones de hace cincuenta años.
La razón de este acrecentamiento de la actividad inteligente y la rapidez de respuesta y de contacto residen en el hecho subjetivo de que la humanidad va integrando rápidamente los tres aspectos de la naturaleza humana en una unidad llamada personalidad. Los hombres se convierten continuamente en personalidades y unifican en una sola expresión sus aspectos físico, emocional y mental, de allí que sean capaces de responder al rayo de la personalidad integrada de Aquel en quien viven, se mueven y tienen su ser.
Por lo tanto, al considerar el problema de la vida del hombre podría decirse que está poderosamente afectado por dos influencias mayores que hacen impacto en el reino humano: el rayo cósmico del sistema solar, el rayo de Amor-Sabiduría, y el rayo cósmico del planeta, que es el rayo de la personalidad del Logos planetario, el rayo de Inteligencia Activa o Adaptabilidad. El hombre puede definirse como una unidad de vida consciente llevada a la expresión tangible mediante el amor discriminador de Dios. Por las experiencias de su vida se le presentan innumerables decisiones que van gradualmente del reino de lo tangible al de lo intangible. A medida que atrae o es atraído por la vida de su medio ambiente, se hace cada vez más consciente de una serie de valores cambiantes, hasta que llega a un grado de desarrollo en que el tirón o atracción magnética del mundo subjetivo y de las realidades intangibles mentales y espirituales, son más potentes que los factores que hasta ahora lo han inducido a seguir adelante. Su sentido de los valores ya no está determinado por:


  1. La satisfacción de su naturaleza animal instintiva.

  2. Los deseos más emocionales y sentimentales de su cuerpo astral.

  3. La atracción y los placeres de la naturaleza mental y los apetitos intelectuales.

El alma lo atrae poderosamente, lo cual produce una gran revolución en su vida, palabra que aplicada en su verdadero sentido significa dar una vuelta completa. Esto acontece actualmente en escala universal en la vida de los individuos y representa uno de los factores principales que producen la actual potencia de las ideas experimentadas en el mundo moderno. El poder atractivo del alma aumenta constantemente y la atracción de la personalidad se debilita paralelamente. Todo esto ha sido logrado por los experimentos que llevan a la experiencia; por la experiencia que conduce a utilizar en forma más inteligente los poderes de la personalidad; por la creciente apreciación del verdadero mundo de valores y realidades, y por el esfuerzo hecho por el hombre a fin de identificarse con el mundo de los valores espirituales y no con el mundo de los valores materiales. El mundo de los significados y de las causas se convierte gradualmente en el mundo donde éste encuentra la felicidad; la selección de aquello que más le interesa y en lo que decidió emplear su tiempo y poder, estará finalmente condicionado por los verdaderos valores espirituales. Entonces se hallará en el sendero de iluminación. He tratado de expresar los efectos de estas dos influencias principales de rayo en los términos del místico y del filósofo; en verdad todo lo que he dicho aquí podría expresarse científicamente y en fórmulas científicas si el hombre estuviera preparado mentalmente para comprenderlas. Pero no es aún posible. Todas estas vibraciones de rayos, no importa cuales sean, pueden oportunamente ser reducidas a fórmulas y símbolos. La reacción al medio ambiente, la respuesta sensible a las influencias de rayo que rigen y se expresan a través de las formas que componen el medio ambiente del hombre, el acrecentado poder de discriminar entre energías y fuerzas, el lento desarrollo del sentido de los valores (sentido que eventualmente dispersa las ilusiones mental y astral y revela la realidad) y la trasferencia del discriminado interés por el mundo de las experiencias tangibles, de la vida emocional y del interés mental expresan el efecto de la interacción entre los dos rayos del sistema solar y del planeta, que al entremezclarse afluyen a través del género humano y lo afectan.




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