Psicología Esotérica I



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Cuando finalice esta ronda, el rayo monádico, al que pertenecen los entes avanzados de la humanidad, será tan poderoso que se producirá una marcada precipitación del primer rayo, que estimulará la voluntad individual. Por lo tanto, con el desenvolvimiento del aspecto voluntad del género humano alcanzarán las siguientes etapas de importancia sicológica:
1. Instinto. 2. Aspiración emocional.

3. Intelecto. 4. Centralización mental.

5. Propósito egoico. 6. Voluntad espiritual.

7. Intención divina.


Dichas etapas están latentes en todos nosotros, se relacionan con los siete principios del hombre, se expresarán en la humanidad avanzada como "aspectos de la siquis" y, sicológicamente, durante las últimas etapas del desarrollo humano, etapas que deberían despertar mayor interés en los investigadores y educadores y desarrollarse en el niño y el adolescente. Actualmente se expresan como etapas asignadas para el desenvolvimiento de los discípulos e iniciados, e indican el lugar que ocupan en el Sendero, de allí su utilidad práctica.
En el reino de las almas, el cuarto rayo completará el trabajo de las dos próximas rondas, pero este período es tan remoto que no es necesario ocuparnos de él.
En el reino vegetal el trabajo del segundo rayo de Amor-Sabiduría se observa simbólicamente en una de sus mayores culminaciones. Su atracción, en lo que respecta al sentido de la belleza, color, forma, distribución y fragancia, se observa en todas partes, y si poseyeran el de la visión, aparecería en toda su gloria la realidad y la síntesis de la vida. Pero así como el último de los cinco sentidos que hace sentir su presencia en el hombre, el olfato, es aún muy poco comprendido y sus implicaciones no han sido percibidas, como tampoco su relación con la mente analítica y discriminadora ha sido valorado científicamente, así la "atracción", hablando esotéricamente, del reino vegetal, permanece incomprendida, pues constituye la radiante vestidura del planeta revelada por el sol, la expresión lograda de la vida animadora de este reino de la naturaleza y el efecto de la manifestación de los tres aspectos divinos y activos en este "peculiar" hijo de la divinidad, a medida que cumple su destino en la forma y a través de la materia.
El problema del magnetismo está estrechamente vinculado con el problema del sexo. En el estudio oculto respecto a la diseminación de la vida simiente y de los gérmenes del reino vegetal; en la comprensión de la parte desempeñada por esos organismos milagrosamente desarrollados -las hormigas y las abejas-, y posteriormente en la investigación realizada por quienes han despertado la visión sobre el trabajo de los constructores etéricos, los duendes y las hadas, se arrojará una nueva luz sobre el sexo y la función que cumple en la interrelación de las vidas y la creación de las formas. Respecto a este aspecto de la verdad profundamente esotérica no puedo explayarme, porque es el efecto de la actividad de las vidas solares del sistema solar y no es posible ocuparnos de ellas, ni dilucidar este tema de tal modo que tenga un valor constructivo para el lector común.
Lo que no tenga un valor esotérico inmediato en esta época de apremio mundial, puede muy bien ser relegado para el futuro.
C. LOS PLANETAS Y LOS REINOS DE LA NATURALEZA
En el reino vegetal predomina la influencia de Venus, aunque esto les parezca extraño a algunos estudiantes ocultistas. Venus y Júpiter influyen poderosamente sobre este reino de las formas.
Será interesante observar que todos los planetas están estrechamente relacionados con todos los reinos, pero tal relación no debe confundirse con los rayos planetarios, o con el hecho de que algunos planetas son considerados "planetas sagrados" y otros no; empleo las palabras "influencia planetaria" en el mismo sentido que las aplica el astrólogo, pues éste no se ocupa de los rayos planetarios básicos. Por lo tanto, podría decirse que las relaciones planetarias de este ciclo son:


  1. El reino mineral Plutón y Vulcano.

  2. El reino vegetal Venus y Júpiter.

  3. El reino animal La Luna y Marte.

  4. El reino humano Mercurio y Saturno.

  5. El reino de las almas Neptuno y Urano.

  6. El sintetizador de los cinco El Sol.

Además se sienten otras influencias planetarias así como fuerzas ocultas que actúan sobre nuestra vida planetaria, pero las clasificadas son las influencias principales que producen los resultados deseados en los reinos de la naturaleza, de acuerdo al Plan. Debe recordarse que estas influencias cíclicas predominan actualmente y cambian ciclo tras ciclo. Un discípulo en el sendero, por ejemplo, está fuertemente influenciado por Mercurio y Saturno, pero cuando comienza a entrenarse para la primera iniciación debe encarar las influencias de Plutón y Vulcano; el entrenamiento para la segunda iniciación lo pone bajo las influencias de Neptuno, Venus y Júpiter, que bregan por controlarlo. El vínculo con el reino vegetal es entonces muy fuerte, de allí los frecuentes "perfumes astrales" que el discípulo percibe. Antes de alcanzar la primera iniciación, su interno mundo mineral estático se ha desintegrado.


En la tercera iniciación, la Luna y Marte luchan por obtener la ascendencia, y allí reside su campo de batalla. Por eso en la gran Transfiguración el cuerpo se "transfigura" en señal de triunfo. En la cuarta iniciación Mercurio y Saturno actúan como grandes trasladadores, y llevan al discípulo hasta el portal de la Iniciación. Cuando se pasa la iniciación final, la actividad de Urano y la entrante fuerza de Júpiter producen la reorganización, que da por resultado la emancipación final. La realidad y la complejidad del tema es aquí evidente.
El color que se expresa en el reino vegetal es otra gran influencia de los rayos. El color básico, el verde, indica la potencia de Saturno. Esotéricamente hablando, el reino vegetal está en una etapa avanzada en el sendero del discipulado, y debido a ello se hallan activos Saturno y Marte. La influencia de este último planeta puede observarse actualmente en las flores, en la profusión de los colores rojo, rosado, amarillo y anaranjado de las flores.
Repito, le será útil al lector observar mentalmente la relación que existe entre el crecimiento y el idealismo de sexto rayo. De ello podrá conocer la parte que desempeña el Rayo de Devoción cuando fomenta el impulso de evolucionar. Es el crecimiento hacia un ideal, prototipo o arquetipo divino. Aquí subyace el secreto de este reino, oculta en la palabra “transformación” porque los rayos 2, 4, 6, son grandes transformadores. La clave del secreto reside en el proceso de asimilación y en las fuerzas constructoras que transmutan los minerales asimilados, la humedad absorbida, el alimento del aire y la ofrenda de los reinos de los insectos a los cuerpos manifestados, los colores brillantes, las auras magnéticas y los perfumes que se destilan en este reino. Gran parte de este renglón ha sido el tema de investigación de los científicos modernos, pero hasta que no reconozcan la realidad de las influencias de los rayos y la parte que desempeñan en la producción de dichos factores, no descubrirán el verdadero secreto que se observa en las transformaciones.
Por lo tanto, el lector cuidadoso verá que en la relación que existe entre los rayos y los reinos de la naturaleza y en la similitud de los rayos que actúan en los reinos que difieren ampliamente, se hallará el punto de contacto o la puerta de entrada por la cual pueden hacer contacto entre sí.
Por ejemplo, en los reinos humano y vegetal las influencias entran (empleando las palabras en sentido esotérico) a través del cuarto rayo, que influye a las formas de ambos reinos. La relación que existe entre el reino vegetal y el reino de las almas, está en el segundo rayo. Este rayo comienza a hacer sentir su presencia en el reino mineral, y de allí la facilidad para trabajar y utilizar materialmente las formas de este reino. Quizás debería decir abusar de ellos. Dentro de poco tiempo el quinto rayo, como se habrá observado, hará sentir su poder en el reino animal, y se establecerá una relación cada vez más estrecha entre los hombres y los animales.
Repito, los rayos manifestados en cualquier época establecerán relaciones entre los reinos, aumentarán la interacción de las fuerzas y el intercambio de energías, produciendo así nuevos efectos, nuevas formas de vida y nuevas maravillas en el mundo de los fenómenos. El hombre tiende también a creer que las influencias de su rayo (el que predomina en su propio reino) deben ser de gran importancia y las más poderosas. Pero ahora no es así.
No es posible estudiar detalladamente ni hacer un verdadero análisis del efecto y el trabajo de los rayos respecto al reino animal. Sin embargo, debe recordarse que las raíces de la sicología humana oculta esta expresión de Dios. La humanidad expresa dos aspectos del alma -el alma animal y el alma divina- y ambos, combinados y fusionados en el hombre, constituyen el alma humana. Este hecho origina los principales problemas del hombre, y estos dos factores lo envuelven en la larga lucha que conduce a la liberación del alma divina por la sublimación del alma animal. En estas palabras hay mucho para reflexionar: "Los dos serán uno". Este trabajo comienza a realizarse en el reino animal y constituye su "secreto", de allí el empleo de la palabra transfusión, en conexión con ello. El primer resultado de este proceso secreto, fue la individualización. Su efecto final y culminante puede observarse en las cinco etapas del proceso iniciático, que lleva a la eventual transfiguración y liberación. Sin embargo, todo el trabajo es el despliegue de una gran revelación del alma de Dios, y sólo cuando separamos a la humanidad de este proceso revelador descubrimos que los secretos, los problemas, las dificultades y los misterios son insolubles. Se está desarrollando paulatinamente una conciencia, percepción y sensibilidad al contacto, cada vez más amplia e incluyente, lo cual constituye la conciencia de Dios, la percepción del Logos solar y la sensibilidad de un Hijo cósmico de Dios.
La forma a través de la cual esa Vida se expresa, y el mecanismo sensorio de respuesta a través del cual actúa esa Conciencia, tiene importancia secundaria y es un mecanismo automático. Sin embargo, nos hemos identificado con ese mecanismo y hemos olvidado que es sólo la expresión de un aspecto de la conciencia que indica en un momento dado la etapa de evolución de la entidad animadora. Permítanme repetir: Los dos factores de mayor importancia durante la manifestación son: La conciencia evolucionante y la vida en manifestación. Cuando esto se tiene en cuenta, se observará que cada etapa del camino aparece como un reino de la naturaleza. Cada reino lleva el aspecto conciencia hacia una etapa superior de perfección y expresa una mayor sensibilidad y respuesta a las condiciones externas e internas circundantes, que las del reino precedente. Cada uno manifiesta una revelación más plena de la gloria interna u oculta. Sin embargo, cuando una unidad de vida se sumerge en la forma y cuando la conciencia se identifica (en tiempo y espacio) con una forma determinada, no le es posible comprender su divinidad ni expresarla conscientemente. Su sicología corresponde a lo parcial y a lo particular, y no a la totalidad y a lo universal. Cuanto mayor y más íntima sea la identificación con el aspecto forma, mayores serán la síntesis y también la unidad inferior, pero al mismo tiempo tanto mayor es la oscuridad y, hablando simbólicamente, la prisión será más densa. Tal es la conciencia de los reinos inferiores o subhumanos de la naturaleza. Cuanto más se identifica la unidad de vida con "el que es consciente", tanto mayor será la superior, aunque distinta unidad y síntesis. Así también será la conciencia de los tres reinos superiores, lo superhumano. La tragedia, el problema y la gloria del hombre, residen en que puede identificarse con ambos aspectos -la forma y la vida; su estado sicológico es tal que durante el periodo en que forma parte del reino humano, su reino, su conciencia fluctúa entre estos pares de opuestos. Puede identificarse con las formas subhumanas; invariablemente lo hace en las primeras etapas, y con el aspecto vida en las etapas finales. En las etapas intermedias el hombre común es desgarrado violentamente por ambos, siendo él mismo el campo de batalla.
Todo el problema del dolor y el sufrimiento, según hoy se la comprende, está vinculado con este estado de conciencia, incidental a la percepción de los pares de opuestos. El animal sufre, pero lo hace en forma física y sensoria. El hombre sufre, pero lo hace física, sensoria y también mentalmente; el sufrimiento mental se debe a que ha desarrollado ciertos aspectos de la mente inferior -presentimiento, memoria, imaginación, poder de visualizar, remordimiento e impulso innato de alcanzar la divinidad, que trae consigo una sensación de pérdida y de fracaso. Los padecimientos de Dios (a los que se refieren las escrituras del mundo, tan misteriosamente) están lejos de ser sensorios y son mentales e intuitivos, pero no me detendré a dilucidar este misterio. Los padecimientos de la humanidad son primordialmente personales; los de Dios son preeminentemente impersonales y se relacionan con la totalidad. Me referí a ello porque quería describir la síntesis del desenvolvimiento de lo incoado a lo sensorio, de esto a lo que se comprende mentalmente, y de allí a lo que se "aprecia divinamente", como lo define el ocultismo. He hecho descripciones que abarcan la totalidad. Traten de pensar en la totalidad y no adapten cada detalle al todo y recuerden que lo que puede parecer una contradicción quizás sea únicamente un fragmento transitorio, al cual aún no pueden relacionar ni aplicar.
En el reino animal se observan los primeros indicios de dolor o sufrimiento, mientras que en los animales superiores y domésticos ambos procesos educativos están más claramente definidos. El trabajo que realiza el hombre con los animales tiene resultados poderosos y, oportunamente, conducirá a reabrir la puerta al reino humano. Parte del trabajo ya efectuado por el hombre ha excedido la expectativa divina y puede justificar el apresuramiento del Plan. Ahora clasificaremos lo expuesto sobre este reino y los rayos, como lo hicimos con los otros dos reinos.
3. El Reino Animal
Influencias Del tercer rayo de Inteligencia Activa o Adaptabilidad, son poderosas en este reino; a medida que transcurre el tiempo se expresan cada vez más, y producen en el reino animal esa reacción a la vida y al medio ambiente que podría describirse mejor como "centralización animal". Luego, partiendo de allí y en forma cíclica, el sexto rayo de Devoción o Idealismo, puede hacer sentir su presencia como el ansia de llegar a la meta, produciendo una relación en el hombre, que lo convierte en la meta deseada. Esto puede observarse en los animales domados, amaestrados y domesticados.
Los resultados Por un lado vemos que el tercer rayo produce el surgimiento del instinto, y a su vez crea y utiliza ese maravilloso mecanismo de respuesta denominado sistema nervioso, el cerebro y los cinco sentidos que están detrás y son responsables de ello. Debería observarse que por amplia que se considere la diferencia entre el hombre y los animales, existe en realidad una relación más íntima que la existente entre el animal y el vegetal. En el caso del sexto rayo tenemos el desarrollo del poder de ser domesticado y amaestrado, que es, en último análisis, el poder de amar, servir y salir del rebaño y pasar al grupo. Reflexionen sobre las palabras de esta última y paradójica afirmación.
El proceso Se denomina concretización. En este reino tenemos por primera vez la real organización del cuerpo etérico en "los verdaderos nervios y centros sensorios", según lo denominan los esotéricos. Las plantas también tienen nervios, pero no tienen la misma complejidad de relación y plexo, como en el ser humano y en el animal. Ambos reinos contienen la misma agrupación general de nervios, centros de fuerza y canales, y tienen una columna vertebral y un cerebro. Esta organización del mecanismo de respuesta sensible constituye en realidad la densificación del cuerpo etérico sutil.
El secreto Se denomina transfusión, palabra muy inadecuada para expresar la primitiva fusión, en el animal, de los factores sicológicos que conducen al proceso de la individualización. Es el proceso de dar vida, integración inteligente y desarrollo sicológico para enfrentar la urgencia.
El propósito Se denomina experimentación. Llegamos aquí a un gran misterio, peculiar a nuestro planeta. En muchos libros esotéricos se ha afirmado e insinuado que Dios y nuestro Logos planetario han cometido un error muy serio, y que este error comprende a nuestro planeta y todo lo que contiene de dolor, caos y padecimientos visibles. ¿Podría decirse que no fue un error sino simplemente un gran experimento, cuyo éxito o fracaso es imposible juzgar? Podría decirse también que el objetivo del experimento es el siguiente: La intención del Logos planetario de provocar una condición sicológica que puede ser mejor descripta como "lucidez divina". El trabajo de la siquis y la meta de la verdadera sicología es ver con claridad la vida tal cual es y todo lo que ello involucra. Esto no significa condiciones y medio ambiente, sino Vida. Este proceso comenzó en el reino animal y culminará en el humano. Ambos están descriptos en El Antiguo Comentario como "los dos ojos de la Deidad, ciegos al principio, pero más tarde ven, aunque el ojo derecho ve con más claridad que el izquierdo". La primera tenue indicación de esta tendencia hacia la lucidez se advierte en la facultad que tienen las plantas de buscar el sol, lo cual prácticamente no existe en el reino mineral.
Las divisiones Primero los animales más evolucionados y domésticos, como el perro, el caballo y el elefante. Segundo, los animales salvajes, como el león, el tigre y los denominados carnívoros y peligrosos. Tercero, el conjunto de animales menores que parecen no satisfacer necesidad alguna ni cumplir propósito especial, tales como las inofensivas pero innumerables vidas que pululan en nuestros bosques, junglas y campos del planeta, por ejemplo, los conejos y otros roedores que tenemos en Occidente. Lo antedicho es una amplia y general especificación sin importancia científica, pero abarca adecuadamente las divisiones kármicas y la conformación general que les corresponde a estas agrupaciones de vidas en dicho reino.
Agente objetivo El fuego y el agua -ardiente deseo y mente incipiente. Se simboliza en el poder que tiene el animal de comer y beber.
Agente subjetivo El olfato y el rastro -descubrimiento instintivo de lo que necesita, que va desde la búsqueda del alimento y el uso del poder de olfatear ese alimento, hasta la identificación del olor de su querido amo y amigo.
Cualidad Tamas o inercia -en este caso es la naturaleza tamásica de la mente y no la de la materia, como se comprende generalmente. "Chitta" o sustancia mental, puede ser análogamente tamásica.
Los dos problemas de interés inmediato para el género humano en relación con el reino animal son:
El problema de la relación y de la responsabilidad humanas.
El problema de la individualización animal.
A. LAS RELACIONES HUMANAS CON LOS ANIMALES
Respecto a esto, puedo dar solamente algunas indicaciones a modo de información, sobre los rayos que actúan en ambos reinos. Los dos problemas, especialmente el segundo, son muy intrincados, y requerirían volúmenes para ser debidamente elucidados. Una correcta exégesis no es aún posible y tampoco podría comprenderla el hombre.
El primer punto que debe destacarse respecto a la responsabilidad humana con los animales es que el mundo animal personifica dos aspectos divinos y dos principios divinos, y dos rayos principales tienen que ver con su expresión o manifestación. Los dos aspectos se encuentran también en el hombre, y en estas dos líneas, que el hombre comparte al unísono con el animal, reside su responsabilidad y tarea; al ampliar estos aspectos de la energía divina él comprenderá cuál es su tarea y la llevará a su culminación. La misma actividad e innata inteligencia divinas se encuentran en el aspecto forma de los dos reinos. Son inherentes a la materia misma. Pero este tercer rayo de inteligencia divina actúa con más potencia e influye más poderosamente al reino animal que al hombre. Información que no se había dado hasta hoy.
Lógicamente están también presentes el aspecto constructor de la forma, del segundo rayo, y el instinto de rebaño, base de la relación sexual entre los cuerpos animales. Desempeña una función similar entre los seres humanos, y a lo largo de estas dos líneas de energías se hallarán los puntos de contacto y la oportunidad de asumir la responsabilidad. En último análisis debe observarse que los animales tienen más para dar a los hombres que los hombres a los animales, en lo que respecta a estas determinadas funciones y poderes. En la familia humana actúa otro aspecto divino, la voluntad, el propósito dirigido, el objetivo planificado, el inteligente designio o plan. Estas cualidades son inherentes al hombre y constituyen un aspecto de la mente divina, inactivo como regla general en el animal. Sin embargo, a medida que este reino va entrando bajo la creciente influencia humana y que la constante tendencia a la domesticidad hace sentir su presencia, veremos surgir objetivamente el propósito en cierta medida; uno de los medios para lograr este fin reside en dirigir el afecto y la atención del animal hacia su amo. En esta ilustración se expresa la responsabilidad que tiene el hombre con el mundo animal. Los animales domésticos deben ser entrenados para que participen en la acción de la voluntad aplicada. Parece ser que todavía el hombre interpreta esto como la voluntad del animal de querer a su amo, pero es algo más profundo y fundamental que satisfacer el amor del hombre por ser amado. El verdadero e inteligente entrenamiento de los animales salvajes y la adaptación a las condiciones de la vida ordenada, constituyen parte del proceso divino de integrar el Plan y de expresar la intención divina en forma ordenada y armoniosa. Mediante el poder del pensamiento el hombre eliminará oportunamente la separación que existe entre él y el reino animal, y debe hacerse con el pensamiento dirigido y controlado, que a su vez controlará y dirigirá la conciencia animal. Esto no se efectuará por amor, temor o dolor. Existe la intención de que el procedimiento y el estímulo sean pura y estrictamente mentales.
Desde épocas remotas la relación entre los animales y el hombre ha sido totalmente física. Los animales acechaban al hombre en la época en que el hombre animal no era muy diferente de ellos. Por lo general se olvida que hubo una etapa de desarrollo humano en que el hombre animal y las formas existentes de vida animal, vivían en relación más estrecha que en la actualidad. Lo único que los separaba entonces era el hecho de la individualización. Sin embargo, esta individualización era tan poco comprendida que la diferencia existente entre el animal sin mentalidad (según se dice) y la humanidad infantil, apenas se distinguía. Gran parte de lo acontecido en esos remotos eones se ha perdido en el silencio del pasado. El mundo animal era entonces mucho más poderoso que el humano; los hombres eran totalmente impotentes para defenderse del ataque de los animales, y los estragos que produjeron en los primitivos hombres animales a mediados de la época lemuriana fueron terribles y espantosos. Pequeños grupos nómadas de seres humanos eran diezmados totalmente época tras época, por la poderosa vida animal del período, pero el instinto, que se diferenciaba muy poco del de sus enemigos, enseñó al hombre animal a tomar ciertas precauciones. A medida que transcurrieron millones de años empezaron a afirmarse la inteligencia y la astucia humanas, y la humanidad llegó a ser más poderosa que los animales y a su vez devastó al reino animal. Hasta hace doscientos años las vidas humanas inmoladas por el mundo animal, en las junglas del continente occidental, en África, en las tierras primitivas de Australia y en las islas de los mares tropicales, fueron incalculables. De allí la crueldad del hombre hacia el animal, que frecuentemente se olvida, debido al prevaleciente sentimentalismo. Es el karma que inevitablemente está saldando el reino animal. Esta cuestión debe ser considerada con mayor amplitud que hasta ahora, y sus verdaderos valores históricos deben ser mejor comprendidos antes de que el hombre pueda decidir inteligentemente cuál es el problema de su responsabilidad y cómo debería enfrentarlo y resolverlo.



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