Psicología Esotérica I



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¿ Cuál es la verdadera naturaleza del místico o introvertido? Es una persona cuya fuerza del alma, rayo o cualidad, es demasiado fuerte para que la maneje la personalidad. El hombre descubre que el sendero a los mundos internos de deseo-emoción y de mente y visión espiritual, son para él la línea de menor resistencia y, en consecuencia, sufre la integración y expresión en el plano físico. El "tirón" del alma contrarresta el tirón externo, y el hombre se convierte en un místico visionario. Aquí no me refiero al místico práctico que está en camino de ser un ocultista blanco. Lo contrario podría ser verdad, entonces tendremos al extrovertido puro. El rayo de la personalidad se enfoca en el plano físico y la atracción interna del alma se contrarresta momentáneamente y a veces durante varias vidas. Cuando esta condición externa y "tirón" es muy fuerte y cuando todas las cualidades de rayo de la personalidad se enfocan en un punto, tendremos un despliegue de exhibicionismo, según se lo denomina, o una personalidad constructiva de elevado grado que expresa el genio y las posibilidades creadoras de una expresión física, emocional y mental coordinada, coordinación que se manifestará externamente en el mundo del quehacer y no internamente en el mundo del ser o del alma. Ambas condiciones indican el "genio hacia la perfección". Cuando el equipo es mediocre tenemos un complejo reprimido o frustrado, y un fuerte sentido de inferioridad que puede derivar en un exhibicionismo anormal. Cuando el equipo es refinado y entrenado, tendremos un magnífico trabajador en los distintos campos del esfuerzo humano. Cuando, como ocurre ocasionalmente, se agrega a lo anterior una tendencia a la introversión, con su consiguiente conocimiento del alma y desarrollo de la intuición, entonces tendremos un conductor de hombres, un instructor proveniente de los dioses y una potencia espiritual. De allí que sería de valor si los sicólogos en estos tiempos modernos se interesaran (por lo menos temporariamente) en las hipótesis enunciadas por la escuela de sicología esotérica. Con ello saldrían ganando y, en último caso, nada perderían.
Los cuatro rayos de atributo que tienen su síntesis en el tercer rayo de aspecto hacen resaltar más sus variadas cualidades que los tres rayos de aspecto. Generalizando podría decirse que a medida que nos esforzamos en dilucidar el problema, los tres rayos de aspectos hallan su principal expresión, en relación con el género humano, por intermedio de los tres vehículos periódicos:
ler. Rayo Poder Vida Idea Mónada.

2do. Rayo Amor-Sabiduría Conciencia Ideales Alma.

3er. Rayo Inteligencia activa Apariencia Ídolos Personalidad.
Hallan su expresión secundaria en los tres cuerpos que forman la personalidad del hombre.
ler. Rayo Poder Ideas Cuerpo mental Propósito. Vida.

2do. Rayo Amor Ideales Cuerpo astral Cualidad.

3er. Rayo Inteligencia Ídolos Cuerpo físico Forma.
Los rayos de atributo aunque se expresan por igual en todos los planos, a través de los vehículos periódicos y los tres aspectos de la personalidad, lo hacen principalmente en uno de los cuatro reinos de la naturaleza:
4to. Rayo Armonía, Conflicto 4to. reino Humano. Equilibrio.

5to. Rayo Conocimiento Concreto 3er, reino Animal.

6to. Rayo Devoción 2do. reino Vegetal.

7mo. Rayo Rito Ceremonial ler. reino Mineral.


Éstos son sus principales campos de influencia en los tres mundos, y más adelante ampliaremos el tema.
En lo que al género humano respecta estos cuatro rayos de atributo se expresan ampliamente en conexión con los cuatro aspectos de la personalidad o cuaternario, y son:
4to. Rayo Armonía a través del conflicto cuerpo físico.

5to. Rayo Conocimiento concreto cuerpo etérico.

6to. Rayo Devoción cuerpo astral.

7mo. Rayo Organización cuerpo mental.


Recuerden que la interrelación e interacción son sintéticos en todos los planos: en los niveles amorfos y también en los planos de la forma, y en conexión con esto en todos los estados de conciencia y por todo el universo creado.

LOS SIETE RAYOS


Se afirma que existen siete grandes rayos en el cosmos. En nuestro sistema solar sólo uno de estos grandes rayos está en actividad. Las siete subdivisiones constituyen los "siete rayos" que manejados por nuestro Logos solar, forman la base de infinitas variaciones en su sistema de mundos. Estos siete rayos pueden describirse como Tos siete canales a través de los cuales fluye todo lo que existe en Su sistema solar, las siete características predominantes, o modificaciones de la vida, que no sólo se aplican a la humanidad sino también a los siete reinos. En realidad no existe nada en el sistema solar, cualquiera sea su grado de evolución, que no pertenezca ni haya pertenecido a uno de los siete rayos.
La siguiente clasificación dará una explicación de las distintas características de los siete rayos:
Nº Característica Métodos de Desarrollo Planeta Color

(según A. BESANT)

1ro Voluntad o Poder Raja Yoga Urano Llama.

representa al Sol


2do Sabiduría. Equilibrio.

Intuición Raja Yoga Mercurio Amarillo

Rosado.
3ro Mente Superior Exactitud de pensam. Venus Índigo

Matemática superior Azul

Filosofía Bronce.
4to Conflicto Intensa lucha Saturno Verde.

Nacimiento de Hatha Yoga, el méto-

Horu do más peligroso pa-

ra el desarrollo síquico


5to Mente Inferior Acción exacta La Luna Violeta.

Ciencia práctica


6to Devoción Bhakti Yoga Marte Rosado.

Necesidad de un objeto Azul.


7mo Orden Ceremonial Cumplir el ceremonial Júpiter Brillante

Control de las fuerzas Claro



de la naturaleza Azul.
Resultará evidente que cada uno de los reinos -elemental, mineral, vegetal y animal, y también el humano- se dividen en siete tipos primarios o rayos, debido a que la individualización (por ejemplo, la transición del reino animal al reino humano) sólo puede tener lugar en la actualidad mediante la asociación con el hombre, de lo cual se deduce que al frente del reino animal debe haber en cada uno de los rayos alguna de las especies de animales susceptibles a la influencia humana, a través de las cuales puede tener lugar dicha individualización. Se dice que el elefante encabeza el tipo de animal de segundo rayo, mientras que el gato y el perro ocupan una posición similar en el cuarto y sexto rayos respectivamente. No tenemos información sobre los demás, excepto que ya no existen en la tierra animales de primer rayo.
Además de considerar los rayos como canales a través de los cuales fluye todo lo que existe, debemos reconocerlos como influencias que actúan a su vez en el mundo. Cada rayo posee un período de máxima influencia a la cual todo está sujeto en gran medida, no sólo los que pertenezcan por naturaleza a ese rayo particular, sino los que pertenecen a otros rayos. El extenso período de influencia de cada rayo se divide en siete etapas, cada una de las cuales está cualificada por la influencia del período más extenso de rayo, el cual se intensifica cuando alcanza el máximo período de su propio subrayo (por ejemplo, la influencia del sexto rayo es mayor durante el período del sexto subrayo). Debemos observar que el término "sub-rayo" se emplea simplemente por conveniencia, a fin de designar un período más breve de influencia y no para señalar cualquier diferencia en la naturaleza del rayo.
Se dice que en la actualidad está saliendo de la manifestación el sexto, el Rayo predominante, la Devoción, activo desde antes de la era cristiana y que el séptimo subrayo también se convirtió en una influencia modificadora hace más o menos setenta y cinco años (1860) y continuará ejerciendo influencia. El primer resaltado de su influencia fue el Concilio Ecuménico en Roma (1870) con la declaración de la Infabilidad del Papa. El Movimiento Tractario empezó en Inglaterra en la misma época, mientras que el progreso de la influencia del séptimo subrayo, que aún continúa, caracterizado por el constante incremento del ritualismo y sacerdotismo en las distintas iglesias, incluso en la iglesia de Roma, ha habido una notable restricción de la autoridad clerical en materia de dogma y práctica. Nada más diré sobre su influencia en el pensamiento religioso, más adelante consideraré sus otros aspectos.
También se nos ha dicho que el renacimiento religioso bajo el régimen de Wesley y Whitfield en Inglaterra estaba regido por el sexto subrayo, y creo que se justifica la suposición de que el surgimiento de Molinos y los Quietistas en España y Europa Central, y el Santo Martín y su grupo de filósofos espirituales en Francia y en otras partes, indican el progreso del mismo período, durante el cual el Rayo de Devoción se acentué debido a su propio sexto subrayo.
Con estos pocos hechos aislados quizás podamos llegar a la conclusión de que la época en que cada subrayo ejerce su influencia modificadora tiene una duración de ciento cincuenta a doscientos años.
No sabemos cuántas veces (tal vez siete) se repiten sucesivamente los subrayos en el ciclo del rayo mayor. Lógicamente debe ser más de una vez, teniendo en cuenta que el gran sexto rayo ya estaba activo antes de surgir el cristianismo. También es evidente que el buddhismo no pudo haber sido, como se creía, el resultado final del gran período del segundo rayo, porque el intervalo entre la aparición del buddhismo y del cristianismo duró solo quinientos años. Probablemente el buddhismo apareció bajo la influencia del segundo subrayo del gran período del sexto rayo. Al tratar de investigar retrospectivamente cuál fue la influencia del último resultado de los subrayos 5, 4, 3, 2 y 1, se sugiere que el período de Alquimistas y Rosacruces pudo haber sido regido por el quinto subrayo; la época del flagelador y otros acérrimos fanáticos que practicaban la autotortura y las mutilaciones, influencia ejercida por el cuarto subrayo, como también la época en que la astrología se practicaba ampliamente representando al tercer subrayo, mientras que la época anterior de los gnósticos pudo haber sido el resultado del segundo subrayo. Éstas sólo son conjeturas y aunque la última época mencionada pudo ser posible no hay correspondencia cronológica en los casos anteriores, porque los Alquimistas, Flagelantes y Astrólogos, eran más o menos contemporáneos en la Edad Media.
El surgimiento del espiritismo moderno se debe sin duda a la influencia del séptimo subrayo, y puede ser también una previa influencia del gran séptimo rayo venidero. Es interesante observar que este movimiento fue iniciado por una sociedad secreta que existió en el mundo desde el último período en que predominaba el séptimo rayo en la era Atlante.
Toda gran religión que surge está bajo la influencia de uno de los rayos, pero no significa necesariamente que cada sucesivo rayo traerá como resultado una religión de gran alcance. Se dice que el brahamanismo es la última gran religión que surgió por influencia del primer rayo; se ignora cuál pudo haber sido la religión resultante del último período de segundo rayo, pero las religiones de Caldea, de Egipto y de Zoroastro puede decirse que representan el tercero, cuarto y quinto rayos respectivamente. El cristianismo y probablemente el buddhismo fueron el resultado de la influencia del sexto rayo. El mahometismo, que cuenta con un número muy grande de adherentes, está influido por el sexto rayo, pero no es una gran religión raíz, sino un vástago híbrido del cristianismo, con un matiz judaico.
Algunos dicen que los rayos se dividen en tres tipos; el primero y el segundo por sí solos, y los cinco restantes como un grupo. Desde este ángulo se los considera como tres rayos, y tipifican las diversas Trinidades. Otro sugestivo fragmento simbólico describe a los tres rayos como que utilizan respectivamente tres tipos de fuego para encender el sacrificio del altar, el eléctrico, el solar y el artificial o fuego por fricción.
Antes de entrar a considerar las virtudes, los vicios y las características especiales humanas que diferencian a un individuo que pertenece a un rayo, de otro individuo que pertenece a otro rayo, será conveniente referirnos al origen de las dos influencias de rayo que constituyen el factor dominante y modificador del carácter de todo ser humano, como también a la influencia planetaria o rayo de la personalidad, que igualmente modifica estas dos grandes influencias durante determinada vida.
Vimos que los siete rayos son siete diferenciaciones de un gran rayo cósmico, efectuadas dentro del Ser mismo de nuestro Logos solar, antes de que Él iniciara Su creación. Sabemos ahora que la divina chispa, el divino centro de conciencia en cada uno de nosotros, procede del principio más elevado de nuestro Logos y contiene, por lo tanto, la potencialidad de todos los rayos, pero en el momento en que nuestro Logos conformó incontables centros de conciencia divina en Sí Mismo, cada uno de estos centros estaba coloreado por el atributo especial de uno de los rayos. En vista de que éstos se limitaron (por ejemplo, al separarse de la conciencia absoluta del Logos, mediante un velo sutil de diferenciación), necesariamente debían pertenecer a uno de los rayos, por eso la esencia misma de nuestro ser, la chispa central de lo divino en cada uno de nosotros, podría decirse que pertenece a uno de los siete rayos y también que es el rayo primario del hombre.
Se recordará que la primera gran afluencia proveniente del Logos vivificó la sustancia universal e hizo vibrar todos los átomos de materia, dentro del círculo infranqueable de Su sistema, en siete diferentes grados de vibración. La segunda afluencia produjo las combinaciones moleculares, formó los seis subplanos en cada plano por debajo del atómico y creó la forma. En el momento de la segunda afluencia cada uno de los divinos centros de conciencia introdujo un hilo del ser en un átomo de los subplanos más elevados, el átmico, el búddhico y el manásico -átomos destinados a ser el núcleo de los futuros cuerpos, cada uno en su respectivo plano y los tres forman la tríada superior, a la cual tan frecuentemente se hace referencia. Cada átomo está influido por uno de los rayos, y los átomos átmico, búddhico y manásico mencionados pertenecen todos al mismo rayo; pero no es necesariamente el mismo al cual pertenece el influyente centro de la conciencia. En realidad, en la mayoría de los casos, el rayo del centro de la conciencia y el de la Tríada son distintos; uno modifica al otro, el primero es el primario (denominado por A. Besant el rayo monádico) y el otro el secundario o rayo individual, pues el átomo manásico es el núcleo del futuro cuerpo causal donde el individuo pasa de una vida a otra. Este cuerpo se construye lógica y gradualmente con partículas de materia de la misma cualidad y tipo del átomo de su núcleo, y cuando se construye así durante largas épocas de evolución, el influyente centro divino de conciencia, que durante épocas ha evolucionado también individualmente, se une a él, y el Yo o Ego individual e inmortal, inicia su ascensión a través del reino humana. Tal la tercera afluencia para cada alma. La influencia que ejerce este rayo secundario o individual, constituye el principal factor en las primeras etapas de la evolución, por ejemplo en los reinos elemental, mineral, vegetal y animal; pero lógicamente la influencia que está más profundamente arraigada debe ser la que afecta al divino centro de la conciencia; entonces, cuando tiene lugar la unión a que nos hemos referido y la entidad se convierte en el ego que reencarna, el rayo primario llega a ser la fuerza dominante y permanente.
Hay aún otra influencia sobre la que debemos tratar. Es el rayo planetario al que pertenece cada ser humano al nacer. Deberá tenerse en cuenta que la denominada influencia de un planeta en realidad es la influencia que ejerce la Jerarquía que rige ese planeta. Este rayo personal es el factor importante que influye en el carácter de un hombre durante el curso de una vida. Digo el curso de una vida, pero lógicamente pueden ser una o más vidas si las condiciones kármicas lo exigen, porque el momento del nacimiento de cada individuo se fija de acuerdo a las necesidades kármicas y, probablemente todos nosotros -sea cual fuere nuestro rayo primario o individual-, hemos pasado una y otra vez, vidas enteras bajo la influencia personal de los siete rayos.
2. El Actual Plan de los Rayos y los Trabajadores.
El trabajo de los rayos primero y segundo consiste especialmente en servir de instrumento en el trabajo de materializar el Plan de Dios para nuestro mundo y llevar a cabo su manifestación. Sería interesante considerar aquí el Plan tal como se desarrolla actualmente, porque los dos tipos de fuerza de rayo, el de poder-voluntad y el de amor-sabiduría, están hoy predominantemente activos. Quienes trabajan en otras líneas de fuerza -sea que se expresen objetivamente o estén activos subjetivamente- han subordinado temporariamente sus intereses y cancelado hasta cierto grado sus propios proyectos, a fin de enfrentar las necesidades del mundo. Existe un Plan que ahora entra en vigencia, lo cual ha requerido la atención y solicitado la colaboración leal de todos los sectores del gobierno mundial. En todo esfuerzo organizado y en todo amplio proyecto de construcción y de trabajo, siempre deben subordinarse algunos factores a otros, y esto ahora es más necesario que nunca en el desarrollo del Plan jerárquico.
Si las enseñanzas de este tratado deben alcanzar el propósito para el cual han sido destinadas, es esencial que entre las enseñanzas ocultistas y los conceptos universales estén diseminados esos puntos de interés inmediato e imperativo que harán que este tratado sea de utilidad práctica y de aplicación vital.
En el Tratado sobre Magia Blanca describí uno de los primeros pasos dados por la Jerarquía al inaugurar el nuevo Plan, plan formulado en 1900, en forma de ensayo, en una de las grandes reuniones realizadas por la Jerarquía cada 25 años. En la siguiente gran reunión efectuada en 1925, a fin de lograr colaboración, se discutió más detalladamente el nuevo Plan, se introdujeron ciertos cambios necesarios (resultado de la Guerra Mundial), y los miembros de ese importante Concilio resolvieron dos cosas:
Primero, que los miembros de la Jerarquía planetaria debían hacer un esfuerzo unido durante un periodo de varios años (o sea hasta 1950) para lograr ciertos resultados definidos, y durante ese tiempo la atención de los Grandes Seres debería dedicarse al esfuerzo de expandir la conciencia de la humanidad e iniciar uña especie de proceso forzado, para que el horizonte mental de los hombres se ampliara enormemente y en forma análoga se acrecentara, fortaleciera y adquiriera seguridad y conocimiento, decidiéndose que ciertas dudas debían ser aclaradas.
Segundo, se determiné vincular más estrecha y subjetivamente a los discípulos avanzados, aspirantes y trabajadores del mundo. Con ese fin los Maestros pusieron a Sus grupos personales de discípulos en contacto entre sí, subjetiva, intuitiva y a veces telepáticamente. Así vino a la existencia el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.
Por lo tanto, en lugar de siete grupos de trabajadores en el mundo, absorbidos en las actividades que corresponden a las siete líneas mayores de fuerza -su lugar en el esquema lo determina su rayo-, los Maestros, Sus discípulos y los probacionistas, se agruparon en tres divisiones principales, para que los campos de la evolución humana, en la política, la religión y la educación, pudieran ser adecuadamente servidos.
Al mismo tiempo organizaron el grupo intermedio de Servidores del mundo que pudiera actuar como medio de enlace, intérprete e intermediario entre la Jerarquía interna activa y los pensadores del mundo, y también como agente en cada país y en todos los grupos. De este modo, los grupos animados por el deseo de servir que eran (a pesar de lo erróneo de su técnica y método) de utilidad para ayudar a sus semejantes, fueron absorbidos en la corriente de estímulo espiritual con la intención de aumentar su eficacia. Los grupos cristalizados y sectarios no respondieron como un todo, pero entre ellos, aun los más pasivos, algunas personas respondieron al nuevo impulso.
La institución de este nuevo Plan hizo acrecentar automáticamente el entrenamiento de esos hombres y mujeres que daban señales de responder a las influencias subjetivas y a la intuición. Se consideró prudente aplicar un procedimiento forzado a fin de que el género humano fuera más sensible y desarrollara ciertos poderes latentes pero ocultos; además se intentó llevar a los más avanzados a un nivel de sensibilidad y a una receptividad espiritual, que hasta ahora había sido prerrogativa de los místicos e intuitivos. Durante los últimos años ha continuado ese proceso y los resultados fueron mejores de lo que se había anticipado. La guerra que devastó al mundo eliminó muchos obstáculos.
Hablando en forma general, el Plan se dividió en tres partes:
Primero: Política.
El objetivo del trabajo proyectado fue desarrollar y establecer una conciencia internacional. Este esfuerzo siguió la línea de poder o voluntad, de gobierno o la línea de primer rayo. Los discípulos y aspirantes que actúan en el campo de la organización y la masa de idealistas, se organizaron para realizar este trabajo, siendo puestos en actividad los trabajadores del séptimo y del sexto rayos. Por lo tanto, los grupos se constituyeron en un solo grupo para realizar este esfuerzo. También se determinó demostrar la necesidad de adoptar una síntesis económica como parte del trabajo para relacionar las naciones entre sí, a fin de que el espíritu evidenciado por una organización como la Cruz Roja, por ejemplo, pudiera también evidenciarse internacionalmente en la mutua interacción de las naciones. Es innecesario señalar que la presión y tirantez materiales y la destrucción de los viejos partidos políticos y de las relaciones comerciales desempeñarían su parte. Se decidió demostrar la necesidad de establecer un espíritu internacional de dependencia e interrelaciones, para que las naciones se vieran obligadas a comprender políticamente que el aislamiento, la separatividad y el cultivo del egoísmo nacional debían desaparecer, y demostrar además que el espíritu nacional, coloreado por un sentido de superioridad y por el odio de clases y los antagonismos raciales, constituya una barrera para el verdadero desarrollo de la humanidad. Se debe enseñar a la gente que el anhelo de acumular posesiones es un obstáculo para la verdadera expansión. Así se trazaron los planes para que viniera gradualmente a la existencia la Hermandad de las Naciones, basados en la necesidad, comprensión y ayuda mutua.
El principal objetivo fue establecer un estado mental y no una utopía mística imposible, o esas condiciones materiales por las cuales un grupo queda totalmente subordinado a la voluntad-al-poder de otro grupo que lo obliga a cumplir una condición regimentada y uniforme, mediante el empleo de la fuerza, en una u otra forma. El trabajo indicado y presentado al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo consiste en enunciar los principios de las relaciones nacionales que subsisten en un estado o federación mundial; las instrucciones que ellos tenían eran hacerse oír por los líderes de varios países y lenta y gradualmente despertar a las masas (por su intermedio) y comprender la verdadera significación de esa palabra tan superficialmente pronunciada, pero poco comprendida, Hermandad. Este trabajo es quizá la tarea más difícil que se ha impuesto la Sociedad de Mentes Organizadas. Los odios raciales y las aspiraciones nacionales son tan fuertes, y la ignorancia de las masas tan grande, que fueron necesarios los de quienes trabajan en la línea del gobierno y del poder (primer rayo) a fin de hacer el requerido impacto en la conciencia pública. Ha habido y hay todavía muchas cosas que destruir antes de que las naciones lleguen a un punto en el cual sean sensibles a la nueva visión y capaces de reconocer la necesidad de cada nación.
Es interesante observar que la idea del poder controlado y benéficamente aplicado de quienes trabajan con las ideas y por intermedio de ellas -durante los últimos años- se ha materializado en el plano físico por medio de la dictadura del proletariado, los trabajadores de una nación, como la establecida en Rusia, Esto ha sido una subversión del régimen y control aristocrático contra la burguesía y los intelectuales, lo cual glorifica al trabajo y a los trabajadores, y también llevó a expulsar del país (por muerte o exilio) a algunos de sus mejores elementos. Sin embargo. detrás de todo los errores, las crueldades y el burdo materialismo, hay grandes ideales -la satisfacción de las necesidades de todos, la belleza del servicio mutuo y la divinidad del trabajo constructivo.



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