Psicología Esotérica I



Descargar 0.99 Mb.
Página11/32
Fecha de conversión03.12.2017
Tamaño0.99 Mb.
Vistas1210
Descargas0
1   ...   7   8   9   10   11   12   13   14   ...   32
¿ Qué ocurrirá después, y cuál será el método para acercarse estos devas?
Durante los próximos quince años los hombres recibirán, a menudo subconscientemente, cada vez más enseñanza definida proveniente de los devas con quienes están vinculados. Al principio esto se hará telepáticamente. En la actualidad los médicos reciben información de ciertos devas, y en los niveles mentales hay dos grandes devas que pertenecen al grupo de color verde y ayudan en este trabajo, y algunos médicos reciben subjetivamente mucho conocimiento impartido por una deva color violeta que actúa en el subplano atómica del plano físico, ayudado por un deva del nivel causal que también actúa con y a través de los egos de los médicos. A medida que los hombres aprendan a presentir y a reconocer dichos devas, éstos les impartirán más enseñanza y lo harán de tres maneras, por:


  1. La telepatía intuitiva.




  1. La demostración del color que de esta manera comprobará la realización de ciertas cosas.




  1. Definidos sonidos musicales que a su vez producirán vibraciones en los éteres, los cuales a su vez producirán formas.

Debido a la ampliación de la visión que obtendrá la humanidad, el éter parecerá ser más sustancial de lo que es ahora, y a medida que se desarrolle la vista etérica se reconocerá que los éteres son estrictamente materia del plano físico. Por lo tanto, cuando un hombre enfermo llame a un deva, y éste destruya el tejido enfermo, emitiendo una nota que produzca la eliminación del tejido infectado, y cuando por medio de una presencia producida por la vibración construya visiblemente el nuevo -tejido, entonces la presencia de estos devas será generalmente reconocida y se utilizará su poder.


¿ Por qué medios conoceremos su presencia y utilizaremos sus poderes?
Ante todo, por el desarrollo especifico del ojo humano que verá lo que ahora es invisible. Habrá un cambio dentro del ojo, que no será del tipo de la clarividencia.
Después, por la constante experimentación de las invocaciones y su empleo, se descubrirá el método de llamar a los devas. Este desarrollo debe efectuarse con precaución, porque puede ser desastroso para quienes no están protegidos. Por eso es necesario insistir en que se debe llevar una vida pura, aprender invocaciones y fórmulas protectoras y conocer el poder de protección que tiene la iglesia y la masonería. No olviden que las entidades maléficas que pueden responder a vibraciones análogas existen también en otros planos además del físico, y que las invocaciones para llamar a un deva, si no son emitidas correctamente, pueden llamar a un ser que provoque estragos. La protección reside en el ritual. De allí el énfasis puesto en las fórmulas de la iglesia y en los rituales masónicos, el cual se acrecentará y no disminuirá en el transcurso de los años. Posteriormente se conocerá la fuerza de las invocaciones.
Cada individuo vibra en cierta medida. Los que saben y poseen clarividencia y clariaudiencia descubren que toda materia emite sonidos y palpita y tiene su propio color. Por lo tanto cada ser humano puede emitir un sonido específico. Al emitirlo hace que resplandezca como color, y la combinación de ambos indica en cierta medida cuál es su vibración específica.
Cada ente de la raza humana pertenece a alguno de los siete rayos, en consecuencia predomina en él algún color y emite algún sonido; las graduaciones son infinitas y los matices del color y del sonido son innumerables. Cada rayo tiene sus rayos subsidiarios a los cuales domina y actúa como rayo sintético. Estos siete rayos están vinculados con los colores del espectro. Tenemos los rayos rojo, azul, amarillo, anaranjado, verde y violeta. Existe el rayo que los sintetiza a todos, el índigo. Tenemos los tres rayos principales, rojo, azul y amarillo y los cuatro colores secundarios que, en la Mónada en evolución, tiene su correspondencia en la Tríada espiritual y en el cuaternario inferior. El Logos de nuestro sistema se concentra en el amor o aspecto azul que, en síntesis, se manifiesta como índigo. Este tema sobre los rayos y sus colores, confunde al neófito. Sólo puedo indicar algunas ideas y, en el cúmulo de sugerencias, podrá llegar oportunamente la luz. La clave reside en la similitud del color, lo cual significa una semejanza de nota y ritmo. Por lo tanto, cuando un hombre pertenece a los rayos rojo y amarillo, con el rojo como rayo primario, y encuentra otro ser humano que pertenece a los rayos azul y amarillo con una secundaria similitud al amarillo, puede producirse un reconocimiento. Pero si un hombre que pertenece a los rayos amarillo y azul, tiene como color primario al amarillo, encuentra a un hermano que pertenece a los rayos amarillo y rojo, el reconocimiento es mutuo e inmediato porque el color primario es el mismo. Cuando esta causa fundamental de asociación o disociación, sea mejor comprendida, los colores secundarios actuarán como lugar de encuentro que redundará en beneficio mutuo de las partes involucradas.
Los colores rojo, azul y amarillo son primarios e irreductibles y constituyen los colores de los rayos principales.


  1. voluntad o poder . Rojo




  1. Amor-Sabiduría......................Azul




  1. Inteligencia activa.................Amarillo

Tenemos además los rayos secundarios:




  1. Anaranjado




  1. Verde




  1. Violeta

y el rayo sintetizador, índigo.




  1. Por supuesto, la principal atracción del estudio de los rayos es su interés por lo humano, estudio que vivificará y despertará en los sicólogos la verdadera comprensión del hombre. Todo ser humano pertenece a uno de los siete rayos. En cada vida su personalidad pertenece a uno de ellos, rotando de acuerdo al rayo del ego o alma. Después de la tercera iniciación, localiza (si corresponde esta palabra tan inadecuada) su alma en uno de los tres rayos principales, aunque hasta ese momento puede pertenecer a uno de los grupos de los siete rayos. Desde esa excelsa actitud trata de lograr la unidad esencial de la Mónada. El hecho de que existan siete tipos de rayos encierra en sí grandes implicaciones, y lo intrincado del tema desconcierta al neófito.

Un rayo confiere, por medio de su energía, condiciones físicas peculiares y determina la cualidad de la naturaleza astral-emocional, cobra el cuerpo mental, controla la distribución de la energía, pues los rayos son de distintos grados de vibración, y rigen un determinado centro del cuerpo (diferente para cada rayo), a través del cual se hace esa distribución. Cada rayo actúa principalmente a través de uno de los centros y en los otros seis lo hace en orden específico. El rayo predispone a que el hombre tenga ciertas debilidades y fortalezas y es su principio limitador, dotándolo también de capacidad. Rige el método de sus relaciones con otros tipos humanos, y es responsable de las reacciones de la forma hacia otras formas. Lo cobra, le imparte cualidad, le da su propia tonalidad en los tres planos de la personalidad y moldea su apariencia física. Ciertas actitudes de la mente son fáciles para un tipo de rayo y difíciles para otro, de allí que la variable personalidad cambia de un rayo a otro al cambiar de una vida a otra, hasta que todas las cualidades se hayan desarrollado y expresado. Algunas almas, debido al destino que les depara su rayo, se encuentran en determinados campos de actividad, y el campo definido de sus esfuerzos es relativamente el mismo durante muchas vidas. Un gobernante o estadista ha adquirido destreza en su especialidad debido a su gran experiencia en ese campo. Un instructor mundial ha estado desempeñando su tarea de salvación durante muchas vidas. Cuando un hombre ha recorrido las dos terceras partes del sendero evolutivo, el tipo de rayo de su alma empieza a dominar al tipo de rayo de su personalidad y, en consecuencia, regirá la tendencia de su expresión en la tierra, no en sentido espiritual (según se dice>, sino en el que predispone a la personalidad a realizar ciertas actividades.


Desde el punto de vista de la sicología, el conocimiento de los rayos y de sus cualidades y actividades es de gran importancia, de allí la razón de este tratado.


  1. Los grupos de personas, organizaciones, naciones y conjuntos de naciones, son el resultado de las actividades y del magnetismo de los rayos. Por eso es de valor comprender las fuerzas que emanan desde el centro divino creador que denominamos rayos, a fin de comprender la cualidad, la naturaleza y el destino de las vastas masas humanas. Los siete planetas están regidos por uno de los rayos. Los países, considerados independientemente de sus ciudadanos, también son el resultado de las actividades de rayo, de modo que la importancia del tema no puede ser sobrestimado.

Pregunta 5. ¿ Cuál es el significado de Sensibilidad, Conciencia o Percepción, y Energía de la Luz?


Consideraremos ahora la última pregunta, e indicaré en términos generales, limitados lógicamente por lo inadecuado del lenguaje, el significado de las cualidades sobresalientes del alma:


  1. Sensibilidad o respuesta sensible al contacto, por lo cual se logra mayor conocimiento.




  1. Conciencia, percepción del medio ambiente y desarrollo de los vehículos mediante los cuales la conciencia puede ampliar su desarrollo.




  1. Luz o irradiación, el efecto de la interacción entre la vida y el medio ambiente.

El primer punto que trato de dilucidar es difícil de captar para quienes son de menor categoría que los iniciados o discípulos aceptados de las etapas superiores. El alma es ese factor en la materia (o más bien aquello que emerge del contacto entre el espíritu y la materia) que produce respuesta sensible y lo que denominamos conciencia en sus diferentes formas; es también esa subjetiva o latente cualidad esencial que se hace sentir como luz o irradiación luminosa. Constituye el “yo que brilla desde adentro", característico de todas las formas. La materia en si, y en su estado indiferenciado, antes de ser impulsada a la actividad mediante el proceso creador, no posee alma, por lo tanto, no posee las cualidades de respuesta y de irradiación. Sólo, cuando en los procesos creador y evolutivo; ambos entran en conjunción y fusión, aparece el alma y otorga a estos dos aspectos de la divinidad la oportunidad de manifestarse como trinidad, de demostrar sensibilidad y de irradiar luz magnética. Como lo único que vamos a exponer en este tratado será encarado desde el ángulo de la evolución humana, podría decirse que sólo cuando predomina el aspecto alma, el mecanismo de respuesta (la naturaleza forma del hombre) cumple totalmente su destino, entonces es posible que brille la luz en toda su pureza y se difunda la verdadera irradiación magnética. Hablando en forma simbólica, en las primeras etapas de la evolución humana, el hombre no responde y es inconsciente, así como lo es la materia en las primeras etapas del proceso formativo. Alcanzar la plena percepción es lógicamente la meta del proceso evolutivo. Hablando nuevamente en forma simbólica, el hombre sin evolución no emite ni manifiesta luz. La luz de la cabeza es invisible, aunque los investigadores clarividentes verían un tenue fulgor de luz dentro de los elementos que constituyen el cuerpo, y la luz oculta en los átomos que constituyen la forma.


A medida que avanza la evolución estos tenues puntos de "luz oscura" intensifican su brillo; la luz dentro de la cabeza fluctúa a intervalos durante la vida del hombre medio, y se convierte en luz brillante al penetrar en el sendero de discipulado. Cuando llega a ser un iniciado, la luz de los átomos es tan brillante y la luz de la cabeza tan intensa (estimulando paralelamente los centros de fuerza del cuerpo), que aparece el cuerpo de luz. Oportunamente este cuerpo de luz llega a exteriorizarse y a ser de mayor importancia que el cuerpo físico denso tangible. En este cuerpo de luz el verdadero hijo de Dios mora conscientemente. Después de la tercera iniciación la luz dual se acentúa y adquiere mayor brillo al fusionarse con la energía del espíritu. Esto realmente no significa admisión de una tercera luz ni su combinación, sino avivar la luz de la materia y la luz del alma para que adquieran una mayor gloria mediante el Aliento del espíritu. Algo sobre esta luz se ha indicado anteriormente en Tratado sobre Fuego Cósmico. Estúdienlo y traten de comprender el significado de este proceso. En la comprensión de estos aspectos de la luz se logra una perspectiva más real sobre la naturaleza de los fuegos en la expresión humana de la divinidad.
No debe olvidarse que el alma de todas las cosas, el ánima mundi, al expresarse en los cuatro reinos de la naturaleza, constituye aquello que da a nuestro planeta su luz en los cielos. La luz planetaria es la suma total de la luz tenue y vacilante que existe en todos los átomos de materia o sustancia radiatoria y vibratoria, que componen todas las formas de todos los reinos. Agregado a ello existe en el planeta y también en cada reino de la naturaleza, una analogía del cuerpo etérico con sus centros de energía radiante, que subyacen o sustentan a la forma física externa. El cuerpo etérico del hombre es una parte incorporada del cuerpo etérico planetario y constituye su aspecto refinado y más altamente desarrollado. A medida que pasan los eones se acrecienta la intensidad de la luz que irradia nuestro planeta. Esto no significa lógicamente que un habitante de Neptuno podría ver a nuestro planeta fulgurando cada vez más intensamente, aunque en pocos casos ocurre en el universo. Desde el punto de vista de la visión clarividente significa que el cuerpo etérico planetario vivificará su irradiación y gloria a medida que esa irradiación exprese acrecentadamente la verdadera luz del alma.
El alma es esencialmente luz, considerada literalmente desde el ángulo de las vibraciones, y filosóficamente constituyendo el verdadero medio para adquirir conocimiento. Simbólicamente el alma es luz, porque se asemeja a los rayos del sol que afluyen a la oscuridad. El alma, por medio del cerebro produce revelación. Vierte su luz en el cerebro, y así el camino del ser humano se ilumina cada vez más. El cerebro es como el ojo del alma, observando el mundo físico; en el mismo sentido el alma es el ojo de la Mónada y, en un curioso y oculto sentido, el cuarto reino de la naturaleza constituye en nuestro planeta el ojo de la deidad planetaria. El cerebro responde a los siete sentidos:
1. Oído. 4. Gusto.

2. Tacto. 5. Olfato.

3. Vista. 6. Mente, el sentido común.

7. Intuición, el sentido sintética.


Por medio de los siete sentidos es posible hacer contacto con el mundo de la materia y el del espíritu. Los siete sentidos son, en forma peculiar, la analogía de los siete rayos en el plano físico y se hallan íntimamente relacionados y regidos por ellos. Todo lo que se intenta en la siguiente clasificación es hacer sugerencias:
1. Oído 7º Rayo Magia La Palabra de Poder.

2. Tacto lº Rayo Destructor El Dedo de Dios.

3. Vista 3º Rayo Visión El Ojo de Dios.

4. Gusto 6º Rayo Idealismo El Deseo de las Naciones.

5. Olfato 4º Rayo Arte La Belleza de la Revelación.

6. Intelecto 5º Rayo Mente El Conocimiento acerca de Dios.



7. Intuición 2º Rayo Amor-Sabiduría La Comprensión acerca de Dios.
Por las palabras de Poder los mundos vienen a la existencia en forma ordenada y el Señor del Rayo de Magia Ceremonial produce la organización del divino organismo.
Por la aplicación del Dedo de Dios en su trabajo directriz y potente, tenemos la destrucción cíclica de las formas, a fin de que la manifestación de la Deidad pueda aumentar su poder y belleza. Así el Señor de Poder o Voluntad ejecuta la tarea de destrucción y trae a la existencia la belleza y la revelación de la voluntad de Dios y Su propósito benéfico.
Por medio del Ojo de Dios brilla la luz sobre el camino del Sol, en el sendero de los planetas y en el sendero del hombre. El Señor de la Adaptabilidad y del Intelecto trae a la expresión y a la objetividad el desarrollo inteligente de la divina idea y del Plan.
Cuando se produzca el "Deseo de todas las Naciones" y el Cristo Cósmico se revele, todos los hombres y criaturas "libarán" o compartirán ocultamente de ese gran acontecimiento, y el Señor del rayo de Devoción e Idealismo, verá la consumación de Su trabajo y "será satisfecho".
También el Señor del cuarto rayo de Armonía, Belleza y Arte hará su aporte al gran trabajo creador, y al buscar la fuente que elude esa misteriosa revelación llamada belleza, se hallará que expresa esa sutil cualidad de la cual el "olfato", en lo que al animal respecta, es el símbolo. Entonces llegará a su fin la gran búsqueda y no será seguido esotéricamente el rastro dejado por el olor. Este cuarto rayo es preeminentemente el camino del investigador, del buscador y del que refleja sensiblemente la belleza. La nación judía tiene una estrecha relación con este cuarto rayo y con la cuarta raza raíz, de allí que sobresalga actualmente en el mundo del arte, y también la magnitud de sus simbólicas e interminables búsquedas y andanzas.
Cuando el Conocimiento acerca de Dios brille universalmente (no el conocimiento o la percepción de un gran ser, sino la expresión de la divina omnisciencia mediante la instrumentación humana), entonces el Señor de la Ciencia Concreta, que personifica el quinto principio de la mente, verá que su trabajo termina. Él estimula el sentido de percepción en la humanidad y nutre el aspecto conciencia en los reinos subhumanos, produciendo la correspondiente respuesta de la materia al espíritu e interpretando aquello con lo cual hubo una armonía sensible. La intuición es, textualmente, la captación sintética e inmediata de la verdad tal como existe esencialmente, y el Señor del segundo rayo llevará a su fin todo el proceso evolutivo, desarrollando en la humanidad la perfecta visión interna que hará que todo ser humano sea un total e inteligente colaborador del Plan.
Un concienzudo estudio de estas fuerzas de rayo en relación con el trabajo creador y un mayor desarrollo del Plan (hasta donde es posible comprenderlo en la actualidad), revelará cuán íntimamente está vinculado el proceso de construir, destruir y reconstruir con las tres cualidades del alma, sensibilidad, conciencia y percepción, y demostrar cómo el problema de la luz, que acabo de tratar, tiene una definida relación con nuestra capacidad de interpretar y comprender estas tres cualidades.
En la enseñanza esotérica, la conciencia concierne en los tres reinos subhumanos a la respuesta del aspecto forma.


  1. Al mundo de las formas vivientes, vibratorias y magnéticas donde están sumergidas cada forma. Todas las formas, mediante su irradiación, afectan a las demás y, de acuerdo a su cualidad y su nivel evolutivo, así será su respuesta al medio ambiente.




  1. Al mundo subjetivo de fuerzas que llamamos mundo etérico. Todas las formas, en los cuatro reinos, responden en cierto grado y modo.




  1. Al mundo de las cualidades o del deseo. Todas las formas en todos los reinos responden en masa al impulso o al aspecto deseo de la divinidad, que subsiste en la raíz del proceso evolutivo. Esto se reconoce como incentivo y es más o menos autodirigido en la familia humana; las formas de otros reinos siguen ciegamente y responden a los distintos impulsos de la naturaleza de su mecanismo de respuesta.

Al considerar la afluencia de la energía mental y de las fuerzas que emanan del quinto plano de la mente (mente superior, mente inferior y la entidad egoica inteligente) entramos por completo en el dominio de la misma evolución humana, y la indefinida palabra conciencia podría muy bien ser reemplazada por la palabra percepción. El hombre tiene percepciones de distintos grados, pero el único ser que se da cuenta que percibe es el humano. Su mecanismo de respuesta responde a, y es influido por todos los contactos a los cuales responden las formas subhumanas, siendo además conscientes de sí mismo, y su mecanismo de respuesta es capaz de reaccionar no sólo a estímulos externos sino a contactos que emanan dentro de sí mismo, del denominado Yo, y también desde los mundos de la introspección y de la visión mística, que aparentemente están vedados a todas las formas de vida subhumanas.


Desde un punto de vista más amplio, del cual no me ocuparé en este tratado, el planeta constituye el mecanismo de respuesta de una Vida superhumana, y esa Vida responde conscientemente a los impactos que emanan desde el sistema solar y desde ciertas constelaciones (Vidas personificadas), con las cuales está vinculado nuestro sistema solar. En forma similar el Logos solar actúa por intermedio de ese gigantesco mecanismo de respuesta limitado por el círculo infranqueable de un sistema solar. Cada forma, desde el átomo más diminuto hasta una inmensa constelación, personifica una vida que se expresa como conciencia, percepción y sensibilidad responsiva, por medio de algún mecanismo de respuesta. De modo que tenemos el establecimiento de un universo de vidas, interactivas e interrelacionadas, todas ellas conscientes, algunas conscientes de sí mismas, otras conscientes del grupo, pero todas contenidas en la mente universal, poseyendo almas y presentando aspectos de la Vida divina.
Por lo tanto, vida, cualidad y apariencia, representan la triplicidad primordial. La apariencia es objetiva y las formas han sido estudiadas, analizadas y clasificadas científicamente durante épocas. Ahora estamos practicando la introversión y la introspección y tenemos el comienzo de un ciclo donde el mundo de la cualidad y del significado será sometido a una investigación y clasificación similares. Esto dará como resultado nuevos valores de vida, enriquecerá nuestra comprensión, traerá crecimiento y la sustitución del intelecto por la intuición.
¿ Puedo exhortarlos a que vivan más continuamente en el mundo de significados y menos en el mundo de las apariencias? Es un mundo más real y menos ilusorio. Cuando la comprensión se haya desarrollado, cuando los hombres hayan aprendido a - ver debajo de la superficie y cultivado la verdadera visión, entonces afluirán constantemente las cualidades del alma en todas las formas y el poder de la naturaleza forma será relegado a segundo término. La humanidad tendrá el privilegio de ser quien revele este mundo de significados, y todos los verdaderos estudiantes esotéricos deberían ser precursores en este campo.
CAPITULO III
DIEZ PROPOSICIONES FUNDAMENTALES
AL COMENZAR la primera parte de éste tratado, y antes de iniciar el verdadero estudio de los rayos, trataré de formular las diez proposiciones fundamentales sobre las cuales se basa toda la enseñanza. Constituyen para mí, humilde trabajador de la Jerarquía, y para la Gran Logia Blanca, la afirmación de la realidad y de la verdad. Los estudiantes y los investigadores deben aceptarlas como hipótesis:
Uno Existe una Vida que se expresa a Sí Misma, primero, mediante siete cualidades o aspectos básicos y, segundo, por medio de una infinita diversidad de formas.
Dos Estas siete cualidades radiantes son los siete Rayos, las siete Vidas, que dan Su vida a las formas, y al mundo de las formas le dan su significado, sus leyes y su anhelo de evolucionar.
Tres Vida, cualidad y apariencia, o espíritu, alma y cuerpo, constituyen todo lo que existe. Son la existencia misma, con su capacidad de crecer, actuar y manifestar la belleza y estar en completo acuerdo con el Plan, el cual está arraigado en la conciencia de las siete Vidas de rayo.
Cuatro Estas siete Vidas, cuya naturaleza es conciencia y cuya expresión es sensibilidad y cualidad específica, producen cíclicamente el mundo manifestado; trabajan juntos en la más estrecha unión y armonía; son los custodios del Plan y colaboran inteligentemente con él. Son los siete constructores, Quienes erigen el radiante Templo del Señor, guiados por la mente del Gran Arquitecto del Universo.



Compartir con tus amigos:
1   ...   7   8   9   10   11   12   13   14   ...   32


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos