Psicología e Intervención en Catástrofes. Acciones y producciones en Uruguay



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Psicología e Intervención en Catástrofes. Acciones y producciones en Uruguay.

Tutor: Profesor Adj. Eduardo Viera

Autor: Florencia Daglio

Montevideo, Uruguay.

Año: 2014

Índice:


Justificación'>Introducción

p.3

Justificación

p.3

Antecedentes

p.4




Intervención Psicológica, Salud Mental, Trabajo Social, Apoyo Psicosocial



p.4




¿Qué se hace en una Intervención?

p.5




Algunas sintomatologías posibles y modos de intervención


p.6




Formas de intervenciones posibles

p.6




Hitos variopintos de la historia universal

p.7







Antecedentes internacionales

p. 7




Antecedentes en Uruguay

p.10




Catástrofe en cuidad de Young

p.11




El tornado de Cerro Chato

p.12




Incendio en cárcel de Rocha

p.12




Inundaciones en Soriano en 2007

p.14

Desarrollo

p.18

Reflexiones Personales- Conclusiones

p.24

Glosario

p.26

Bibliografía

p.29

Anexos

p.33


Introducción

La presente monografía se realiza en el contexto de la producción del trabajo final de grado en la Facultad de Psicología, UdelaR; tutoriado por el Profesor Adj. Eduardo Viera. Trabaja sobre la Psicología y la intervención en catástrofes. Se trata de una labor reflexiva, a partir de búsquedas bibliográficas, centradas en un período que va del año 2004 a la actualidad. En tal sentido pretendemos ocuparnos de diversas conceptualizaciones referidas a la problemática de nuestro interés a efectos de articular conceptos mediante una reflexión analítica de los mismos, contrastados con prácticas concretas de Intervención realizadas en Uruguay.



Justificación

La problemática que se analiza en la presente monografía concierne a las situaciones de Catástrofe y las prácticas que desde la disciplina se han planteado para su afrontamiento en Uruguay.

Pretendemos alcanzar un conocimiento respecto a la implementación e intervención psicológica en situaciones de catástrofes, en función de su desarrollo, de su nivel práctico, del discernimiento de los recursos con que se cuenta y a su vez que tipo de estrategias se despliegan en dichos casos.

Aspiramos que se vea reflejado el interés del quehacer del psicólogo en las intervenciones en catástrofes, buscando responder algunas interrogantes que fueron aflorando en la presente monografía:

¿Cuáles son las prácticas de la psicología en situaciones de catástrofe?, ¿cómo debe actuar el psicólogo en dichas intervenciones? Aquí, hacemos referencia al “debe”, en sentido que nos traslada a las siguientes interrogantes: ¿Se trabaja en conjunto con otras disciplinas?, ¿qué posturas se asumen ante la escena de catástrofe?, ¿cuán necesarios son los psicólogos en una situación de catástrofe? Cabe aclarar, cuando denominamos “posturas” lo hacemos desde el lugar de como actúa el psicólogo, y no refiriéndonos a diferentes posturas paradigmáticas.

Estas interrogantes intentaran ser contestadas en el desarrollo de este trabajo monográfico.

En lo que respecta al período de tiempo para la indagación, 2004 a la actualidad, se realizó, acorde a la hipótesis de una mayor profundización de efectos en cuanto a cambios climatológicos que afectan la vida cotidiana, así como a la existencia de una mayor producción académica en este periodo.

Antecedentes

Desde la búsqueda bibliográfica realizada respecto a la temática de la Psicología e Intervención en Catástrofes, hallamos una importante producción académica en América Latina y el continente Europeo; sin embargo, particularmente en Uruguay, los resultados fueron escasos.

De esta manera consideramos que el presente trabajo aporta insumos para profundizar la reflexión en torno a las acciones y producciones que resultan de esta temática.
Intervención Psicológica, Salud Mental, Trabajo Social, Apoyo Psicosocial…

Cuando hablamos de trabajo psicosocial, programas de salud mental, intervención postraumática, intervención psicosocial, entre otras, hacemos referencia a conceptos próximos, pero no sinónimos. Cada una implica diferentes modelos de acción, que en ningún caso son excluyentes, sino que se trata de aspectos complementarios y, en realidad, inseparables. Las medidas de elegir una u otra, va de la mano con los distintos modelos epistemológicos, el modo de articularlos y el peso específico dado a uno u otro en determinada situación, más que con un posicionamiento previo.


Cuando la gente ha vivido una catástrofe, tiende a asociarse creando un grupo psicológico. Fritz acuñó el término "comunidad terapéutica" para representar una respuesta sociocultural positiva a los desastres. En los países más industrializados, el desarrollo de la "comunidad terapéutica" se entiende como la agrupación espontánea de individuos que aun desconociéndose o teniendo poco conocimiento de los demás, tienen el propósito de compartir y aliviar el peso de los efectos del desastre. En la acción de compartir, los afectados participan en su propia recuperación y, al mismo tiempo, restablecen el sentimiento de cierto control. A pesar de estos beneficios, la relación suele ser muy breve, ya que los sujetos que la integran vuelven a separarse una vez que el orden y la normalidad se restituyen1

El concepto de intervenir resulta de gran importancia puesto que ya ha sido nombrado varias veces, por el entendemos “tomar parte y ser parte en un grupo, una organización, una comunidad, para de-construir y construir, para des-ideologizar e ideologizar para transformar, transformándonos”2.



¿Qué se hace en una intervención?

A efectos de definir aspectos de una forma de intervención posible tomamos producciones varias de Viera y documentos por él provistos.

Parafraseando a Viera (2014), hay una negociación de saberes, sosteniendo y soportando las contradicciones corriéndonos del lugar de saber absoluto que dice “lo que hay que hacer”, siempre tomando una prudente distancia. Construir cambios con los actores facilitando elucidaciones conjuntas, promoviendo capacidades instaladas, logrando aprender en colectivo; actuando con inmediatez, unidad y simplicidad en cada intervención, haciendo foco en la situación y no en la condición de víctima, remarcando su carácter de sobreviviente no separándola del resto de la comunidad.

En este tipo de intervención es necesario trabajar en grupos heterogéneos, utilizando herramientas breves y sencillas, escuchando la demanda que plantean, proporcionando espacios de encuentros para lograr extender redes, atendiendo casos singulares si es necesario. Desarrollar equipos interdisciplinarios con gente que sea del lugar, institucionalizando acciones descentralizando y fortaleciendo servicios públicos de salud. Algunas herramientas a tener en cuenta para dichos objetivos seria apostar al trabajo colectivo generando mecanismos de seguimiento y referencia con personal clave, fortaleciendo redes sociales existentes, reconstruyendo el tejido social que está dañado, recuperando la memoria colectiva, potenciando mecanismos de afrontamiento psicosocial donde haya un aprendizaje conjunto de todos los intervinientes.



Algunas sintomatologías posibles y modos de intervención…

Hay que tener en cuenta que las personas afectadas por situaciones traumáticas muestran claros cambios a nivel fisiológico, cognitivo, motor y emocional. En el nivel fisiológico se puede apreciar sequedad de boca, dilatación de pupilas, vasoconstricción periférica, disminución de la temperatura en las extremidades, alteraciones gastrointestinales, lividez o rubor facial, aumento de la tasa cardiaca, sudoración, presión arterial, adrenalina, aumento de la respiración (agitada y superficial) y una tensión muscular excesiva y generalizada (agarrotamiento). A nivel cognitivo nos podemos encontrar con valoraciones irracionales, sensación de falta de control, bloqueo en el análisis de información, falta de autoconfianza, desorganización en la toma de decisiones, pensamientos negativos, concentración deteriorada, olvido de aspectos relevantes, focalización inadecuada de la atención. En cuanto al nivel motor se puede manifestar una precipitación en las acciones, imprecisiones en el comportamiento, bloqueo (paralización), alteración en la coordinación, aumento del tiempo de reacción, recurrencia a antiguos hábitos automáticos e inadecuados, tartamudeo, imprecisión verbal, gestos motores inadecuados o innecesarios (tics, estereotipias, etc). En lo que concierne al nivel emocional podemos encontrarnos con tristeza, ira, embotamiento, shock, estupor, irritabilidad, ansiedad, negación, indefensión, culpabilidad y aprensión.



Formas de intervenciones posibles…

Los tipos de intervención psicológica en caso de emergencias y desastres podríamos sintetizarlos en tres: La intervención primaria la cual se ocupa de brindar educación a la población, prevención de riesgos y la formación de intervinientes; en la intervención secundaria hay una organización de la respuesta y una intervención inmediata donde se aplican primeros auxilios psicológicos e intervención en crisis; y por último la intervención terciaria donde se apunta a la atención psicoterapéutica y rehabilitación psicosocial y comunitaria de la población afectada. Dicha población se divide en distintos niveles, en el nivel 1 hallamos a personas que experimentaron directamente el desastre, en el nivel 2 a familiares y allegados de los afectados, en el nivel 3 estaría el personal de servicio asistencial como los miembros de rescate, policía, bomberos, sanitarios, entre otros. En el nivel 4 están las personas vinculadas a la organización/comunidad afectada y en el nivel 5 ubicaríamos a las personas que son emocionalmente vulnerables. (Consultados documentos provistos por el autor).



Hitos variopintos de la historia universal…

Los conflictos bélicos como la primera guerra mundial, la utilización de armas nucleares y armas de destrucción masiva, la bomba de Hiroshima y Nagasaki, los genocidios y los campos de concentración siendo su modalidad más propia, el desastre de Chernóbil, los atentados terroristas que hicieron desaparecer las Torres Gemelas en Estados Unidos, los crímenes políticos, las dictaduras en distintos países y los desastres naturales tanto tsunamis, terremotos, sequias, inundaciones, intensas lluvias, entre otras, ocasionan graves sufrimientos psicológicos y sociales a las poblaciones afectadas.

Los efectos psicológicos y sociales de estos acontecimientos pueden ser agudos en el corto plazo, pero también pueden deteriorar a largo plazo la salud mental y el bienestar psicosocial de las poblaciones afectadas. Esos efectos pueden amenazar la paz, los derechos humanos y el desarrollo de las personas y por ende de las sociedades.

Antecedentes Internacionales…

En la Revista titulada “Intervención Psicosocial” del año 2007, en su artículo llamado “Información a la población en situación de emergencia y riesgo colectivo”3, se realiza una reseña de diferentes lugares del mundo que a lo largo del siglo XX, han sufrido una situación de riesgo colectivo, estas son:



  • España, Marzo de 1977, colisión de dos aviones en el aeropuerto de Los Rodeos en Tenerife, que arrojó 582 víctimas.

  • India, Agosto de 1985, catástrofe de Bophal

  • EE.UU en 2005, huracán Katrina.

  • Localidad de Seveso cercana a Milán, Julio de1976, accidente en una planta química dicha localidad, que causó la emisión de sustancias tóxicas lo cual influyo en cultivos, paisaje y medio ambiente de la zona, además de daños y secuelas físicas y psicológicas en las personas a debido a la dioxina.

El impacto fue tan grande que se creó en 1988 una Directiva, llamada Seveso (88/610/EEC), para la prevención de riesgos tecnológicos, por la que las empresas cuya actividad química pueda ocasionar riesgos en la población están obligadas a informar a los ciudadanos (Acinas, 2007:305)
En España han ocurrido algunas situaciones en las que la gestión informativa influyó en el progreso de la situación:

  • Tarragona en 1989, incidente producido en la central nuclear Vandellós por un desperfecto mecánico en el generador eléctrico, que dejó sin funcionamiento algunos sistemas de seguridad; lo que llevó al cambio de conocimientos de la población general sobre el uso de la energía nuclear y los riesgos relacionados a la misma, especialmente para personas habitantes en instalaciones cercanas. La población comenzó a absorber mensajes a favor del uso de la energía nuclear (por parte del Consejo de Seguridad Nuclear) y en contra (reactivación el movimiento antinuclear con manifestaciones públicas en las calles), después de la emergencia; las personas adquirieron la información tiempo después de que se produjera la situación y el conocimiento de riesgo para su integridad física se formó después del incidente, cuando lo anhelado es que tenga lugar antes o durante la situación.

  • Camping “Virgen de las Nieves” de Biescas, agosto de 1996, afectado por una gran inundación, cuando fue divulgado que el camping se encontraba situado en el antiguo curso natural de un río.

  • Casón en la Costa de la Muerte gallega, diciembre de 1987, incidente marítimo en el transporte de sustancias químicas peligrosas, que provocó el embarrancamiento del buque panameño.

  • España, noviembre de 2002, naufragio del buque Prestige en aguas gallegas, considerada como la mayor catástrofe ecológica en la historia de dicho país.

  • Localidad de San Carlos de la Rápita (Tarragona), julio de 1978, tuvo lugar la explosión en un transporte de mercancías peligrosas que provocó un gran incendio; se destruyó completamente el área del camping de los Alfaques (Dunas de Arena) de dicha localidad donde en ese momento había casi 800 turistas; 215 personas encontraron la muerte.

“En una situación de emergencia el acceso a los recursos de ayuda en emergencia debe ser rápido y precoz (Muñoz & Álvarez, 2000), para minimizar daños y situaciones que si evolucionan pueden hacerlo de manera consistente y desfavorable”4

.

Bianchi (2010)5 de la Universidad de Talca, Facultad de Psicología en Chile, describe lo ocurrido el 27 de Febrero del 2010 a las 03.34 horas en la zona central de Chile, la cual fue azotada durante 3 minutos por un terremoto de una magnitud de 8.8 en la escala de magnitud total (Richter).Lo que el texto plantea es un estudio que cuantifica el impacto de este evento mediante la creación de un indicador de impacto de terremotos en las personas (IITP). Por este motivo, se evaluaron en 264 participantes (adultos trabajadores) las siguientes variables: daño físico de la vivienda, coste de los enseres perdidos, distancia del domicilio al epicentro y cantidad de síntomas de pánico.



Se realizan dos análisis factoriales: exploratorio (AFE) para extraer un factor común (impacto) y cuantificarlo; y confirmatorio (AFC) para conocer el ajuste del modelo. Como logro importante claramente resalta el exponer el beneficio de esta nueva herramienta, que consiste en cuantificar (mediante 16 preguntas) el impacto de un evento catastrófico como el anteriormente mencionado.

Bianchi y Quintana (2010) en su investigación titulada “Factores Ambientales y Psicosociales Vinculados a Síntomas de Ataque de Pánico Después del Terremoto y Tsunami del 27 de Febrero de 2010 en la Zona Central de Chile” procuran una primera evaluación de los síntomas de ataque de pánico y su relación con algunas variables asociadas con la magnitud del daño sufrido por las personas expuestas al terremoto en la fecha y país indicado en el título de dicho trabajo. 150 habitantes (124 hombres y 26 mujeres) de diversas localidades, todos trabajadores de una gran empresa de distribución con sedes en distintas ciudades, fueron valorados para determinar la presencia de síntomas de ataque de pánico dentro de las dos semanas ulteriores a la catástrofe. Para la medición de aspectos demográficos se manejó una encuesta que exploró las variables sexo, edad, dónde se encontraba durante el terremoto (“en casa” o “fuera de casa”), el lugar de residencia (“costa” o “interior”), el estado de los familiares de cada persona (“sin familiar afectado” o “con familiar afectado”), el nivel de daño en su propia vivienda (“sin daños”, “grietas”, “caída de muros”, “pérdida total”) y la pérdida de enseres durante la catástrofe (“si” o “no”). Razón de la medición de los síntomas de crisis de angustia o ataque de pánico (CAPA), se elaboró una lista de chequeo a partir de los 12 síntomas señalados en el DSM-IV (2008), de cuya suma se obtiene el índice general (CAPA-G). De éstos, 8 corresponden a sensaciones físicas (palpitaciones cardíacas frecuentes, sudoración, sensación de ahogo o falta de aliento, sensación de atragantarse, opresión de malestar cardíaco o en el pecho, náuseas o malestar abdominal, parestesias y escalofríos), mientras que 4 son síntomas de carácter psicológico (desrealización, despersonalización, miedo a perder el control o volverse loco y miedo a la muerte). Del primer y segundo conjunto se obtienen los índices físico (CAPA-F) y psicológico (CAPA-P) del CAPA, respectivamente.

Los efectos indican más síntomas de crisis de pánico en aquellas personas que sufrieron pérdidas de bienes y en aquellos que estuvieron expuestos al tsunami o riesgo de tsunami.

Deviene la necesidad de evaluar otros trastornos, por ejemplo el estrés post-traumático en discusión desde diversas líneas teóricas; y poblaciones, como ser niños, así también el valor de crear indicadores cuantitativos del impacto de estas catástrofes, basados en la mezcla de variables tales como la intensidad del sismo y la magnitud del daño personal.


Antecedentes en Uruguay…

Desastre y catástrofe, si bien no son sinónimos la mayoría de las veces se encuentran como tal. Se destaca aquí el nivel de riesgo de la situación vivida, pues cuando estamos frente a una situación de desastre, el evento desborda las posibilidades de afrontamiento por parte de la comunidad o sociedad afectada, como por ejemplo el terremoto en Haití en el año 2013. En cuanto a catástrofes, en tanto menores afectaciones a lo social, existe una posibilidad de afrontamiento como en el caso de Young en el año 2006, donde a partir de su participación en un programa de televisión, “Desafío al corazón” en el cual la comunidad debía arrastrar una locomotora apagada, se produjo un accidente que genero muertes y heridas a varios participantes.

Catástrofe en Ciudad de Young…

La ciudad de Young, Departamento de Rio Negro, Uruguay, anteriormente se llamaba “Los cuatro vientos”; en 1910 se inaugura la estación de trenes, la cual recibe el nombre “Young” por el hecho de que fue el Ingeniero Carlos Young quien realizó los trabajos de la vía Algorta-Fray Bentos. Dicha estación corresponde al Km 99 (contando desde Paso de los Toros, km 0 del Ferrocarril Midland). Desde ese entonces ahí se encuentra el punto de cruces de trenes donde hoy podemos apreciar sus vías a pesar de que la estación está cerrada. Vale resaltar que la creación de la actividad ferroviaria aportó durante muchos años a que creciera la economía de dicha ciudad, el traslado y mejoras en la parte del paisaje.

En “Catástrofe y trauma psicosocial: Una experiencia de apoyo en la comunidad de Young”6 se relatara la experiencia de intervención en ésta comunidad; formando un grupo de intervención psicológica, el cual se hallaba conformado por los licenciados Graciela Loarche, Eduardo Viera, Natalia de Avila y Flavia Tabasso; luego que en el año 2006, el 27 de marzo, los habitantes de Young se disponían a vivir una gran fiesta popular; “Desafío al corazón” del programa de canal 10, con el objetivo de realizar una prueba comunitaria que colaboraría con los beneficios económicos para el hospital público, unos 30 mil dólares para la instalación del sistema de calefacción.

Mientras los vecinos/as se juntaban emocionados y se iban ubicando, para observar y formar parte de la prueba que constaba arrastrar una locomotora apagada a partir de cuerdas atadas a su frente, en pleno festejo todo cambió, cuando la locomotora comenzó a atrapar los cuerpos de la gente que sostenía las cuerdas de ésta. El resultado fue de 8 personas fallecidas y otras tantas con lesiones graves e internadas. A raíz de lo sucedido se comenzó a tomar decisiones en acuerdo con el Ministerio de Salud Pública, la Facultad de Psicología y organizaciones de la zona, donde de gran importancia y ayuda fue la existencia de una asociación civil ya organizada e instituida en la zona, VIDES, la cual se centraba en acciones de prevención frente a conductas suicidas. Con ella, los grupos de psicólogos, articulan emprendiendo la tarea con la comunidad, coordinando y definiendo acciones. Utilizando entre otras, técnicas de debriefing7, trabajaron como afrontar la situación traumática vivida; donde comenzó a “salir” la bronca, culpa, ira, dolor, tristeza entre otras emociones y preguntas como ¿Qué estoy viviendo?, ¿quién dio la orden?, “No sabía que se podía morir por algo feliz”…
El Tornado de Cerro Chato…

En el año 2009, un 2 de noviembre sobre la tarde –noche, a eso de las 19 horas aproximadamente, en cuestión de minutos se desato un fenómeno climático que cruzó el pueblo de Cerro Chato destrozando todo a su paso. Cerro Chato es una localidad ubicada en la intersección de los Departamentos de Florida, Durazno y Treinta y Tres; esta localidad quedo sin energía eléctrica mientras era azotada por una fuerte tormenta eléctrica y granizada. Los daños fueron fatales y la población se encontraba sumergida bajo el terror y la angustia. Se trabajó desde un enfoque básico de encuentro con las realidades locales buscando la versión subjetiva de los acontecimientos vividos para confrontarla con los aspectos más objetivos.

Se identificaron agentes significativos de los colectivos y con ellos se trabajó en la articulación de acciones. Se creó un grupo de Jóvenes, apodados “Arco Iris” los cuales se encargaban del relevamiento de efectos del tornado y producían un video testimonial. A su vez se trabajó en Talleres con niños y niñas, organizados por los jóvenes, para el verano solidario. Se realizaron Murales y grafittis. Como primer instrumento colectivo, que partió desde la red de referentes de comunidades, fue un afiche de prevención básico frente a las situaciones de emergencia.8
Incendio en cárcel de Rocha…

Las prisiones uruguayas cuentan con unas 5.000 plazas y alojan a 9.100 personas “privadas de libertad”. Solamente entre 2007 y 2008, la población carcelaria aumentó en 1.000 personas. La tasa de encarcelamiento es de unos 245 presos cada 100 mil habitantes. Del total de presos en los distintos establecimientos carcelarios, el 39% son primarios y el 61% reincidentes. De ellos, sólo el 44,4% ha recibido una condena y el resto está en condición de “procesado sin sentencia”. (Semanario Brecha, 17-3-2009, y 29-5-2009). Los habitantes de las cárceles uruguayas son, sustantivamente, víctimas de la miseria generada desde la llamada “fractura social”, o sea, víctimas de la producción social de pobres, de inequidad…y de presos.

El 8 de Julio del 2010, sobre las 3.30 de la madrugada se produjo un cortocircuito en una de las celdas de la Cárcel Departamental de Rocha, lo que termino en un importante incendio que cobro la vida de 12 recluso de dicho centro de reclusión donde habitaban 20 personas en total, dejando a 8 heridos de gravedad. “Los ocho que salvaron su vida lo consiguieron porque abrieron las canillas y se pusieron debajo del agua”. “5 minutos sobran para abrir un candado” (Diario Ultimas Noticias, 9-7-2010.) En el lugar había dos extintores de fuego pero ninguno estaba cargado.

El equipo organizó 2 visitas, la primera para evacuar dudas y hablar con el grupo referente técnico y la segunda donde recorrieron la cárcel, la cual era un terreno enrejado en plena cuidad, un galpón deteriorado.

El hecho de estar presentes en situaciones de injusticia puede suscitar responsabilidad moral y culpa. Para tratar de enfrentar estos dilemas a veces se buscan alternativas que pueden ir desde distintos grados de identificación con la gente, a mantenerse aferrados al rol.

Los tiempos institucionales pocas veces pueden responder a los tiempos de las personas. Tiempos para querer y poder hablar de lo vivido. Tiempos para dejarse sentir los efectos de eso que se vivió y no hubo tiempo para procesar. Tiempos para decir, tiempos para callar. Tiempos de lo grupal, tiempos de lo individual.


No podemos decir lo que paso.

No abrieron a tiempo.

Si decimos, represalias.

Me sacaron el celular y no me lo devuelven.

En cárcel central aun quemados con grilletes.

A B. lo pisaron todo, no tiene nadie afuera, acá dentro no lo ayudaron.

Ellos y nosotros (milicos-presos, presos-otros presos).

Hablan de mí, me preguntan y yo ya no quiero hablar.

Unos dicen que el salió con la cabeza prendida fuego. Yo no lo vi, el tampoco recuerda eso.

Fui el último en salir, me salvé porque me acordé que había que tirarse al piso para tener oxígeno, vi todo.

No puedo dormir, no quiero que me empastillen.

Duermo bien. Habrá que soportar, callarse, ya saldremos y ahí se podrá ver

Impotencia, bronca.9

Inundaciones en Soriano en 2007…

Llovió 140 milímetros en Soriano. Alejandro Gil, del Comité de Emergencia de Soriano, agregó que las lluvias del fin de semana ocasionaron un repunte importante del Río Negro. No obstante, la suba estaba entre las previsiones y la cantidad de evacuados sigue siendo la misma.

"El Comité de Emergencia instrumentó un sistema de retorno a los hogares de aquellas personas que habitan las zonas donde el río se había retirado. Pero con los pronósticos meteorológicos, se decidió que la gente permanezca evacuada. Después del temporal del viernes, ahora estamos esperando. Cayeron 140 milímetros en la región y el río está creciendo" explicó Gil.

En Soriano todavía hay más de 900 evacuados que se reparten entre refugios de la intendencia, instituciones deportivas y casas de familiares. El nivel normal del Río Negro a la altura de Mercedes es de 1,90 metros. Hoy supera los siete metros.

El coordinador del Comité de Emergencia de Soriano, destacó que esta inundación es similar a la registrada en 2007. La comuna Soriano, viene aplicando un plan para mudar a los residentes en zonas inundables.10

¿Cómo se trabajó?

Primero se realizó un diagnóstico de los agentes respecto a problemas a enfrentar:



  • Apoyo a educadores (Educación Primaria, y Secundaria)

  • Apoyo en cuidados a la salud (baja tasa de vacunación para hepatitis A e influenza)

  • Apoyo a voluntarios (fundamentalmente adolescentes y jóvenes)

  • Apoyo psicosocial a adultos más afectados (Centrado en la preocupación del impacto que pueden generar estas situaciones en los niños)

  • Efectos psicosociales de la “cultura del pido y me avivo”.

  • Fortalecimiento de la participación ciudadana.

  • Impacto en “los que cuidan”

  • Fortalecimiento de los vínculos con organizaciones de la sociedad civil.

Algunos planteos que surgieron de la discusión colectiva:

  • Necesidad de pensar lo sucedido, que ha sido un acontecimiento movilizante y des-estructurador.

  • Se visualiza falta de interés y desmotivación de niños, niñas y adolescentes. El miedo muchas veces se ve más en los grandes que en los chicos.  

  • Preocupación manifiesta por instrumentar estrategias de trabajo que posibiliten organizar nuevamente la vida cotidiana.

  • Necesidad de generar espacios lúdicos – recreativos tanto para la población con la que trabajan, como al interior del colectivo de técnicos y no técnicos.

  • Tomar la situación vivida desde sus aspectos positivos: potenciar redes, trabajar “valores” como la solidaridad.

  • Importancia de tener núcleos de pertenencia. y consolidar grupos.

¿Cómo generar cambios?

  • Necesidad de generar espacios para pensar lo sucedido y aprender de la experiencia.

  • Se plantea la necesidad de instrumentar otros espacios para continuar pensando juntos posibles formas de trabajo con la comunidad.

  • Construir una “ficha local”, nuevos materiales que den cuenta de lo que tocó vivir”, “construir herramientas para el trabajo en este tipo de situaciones.”11

En estas situaciones descritas, como en otras similares, está implícita la noción de riesgo. Loarche (2011) plantea en este sentido “La existencia de un riesgo implica la probabilidad de la ocurrencia de algo nocivo para un grupo humano o sociedad determinada. Esto implica la existencia de un “peligro” o “amenaza” y una población afectada por el mismo.”12 En ese sentido, en la Universidad de la República, se formó el Grupo de Gestión Integral del Riesgo (GGIR), éste se integra en forma permanente por servicios universitarios como la Facultad de Ciencias Sociales, la Facultad de Ingeniería, la Facultad de Arquitectura, la Facultad de Psicología y la Escuela de Nutrición y Dietética. Todos ellos realizan reuniones donde también asisten docentes de la Facultad de Ciencias, de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, de la Facultad de Medicina y del Programa APEX-Cerro aunque no de forma periódica. El objetivo del GGIR es encauzar la capacitación de forma interdisciplinar en la gestión de riesgo. El grupo de Plan de Capacitación y Formación Continua del Sistema Nacional de Emergencias (SINAE) fue el encargado de dictar varias jornadas, además del diseño de las mismas, junto con actividades de divulgación y sensibilización.

En otro orden, merece especial consideracion, (Sistema Nacional de Emergencias), la crucial trascendencia del mismo ante eventos que constituyen el objeto de nuestro trabajo. Es a través de esta institución donde el Estado desempeña sus deberes de protección a la vida, a la seguridad y la propiedad en consonancia con el Artículo 7 de la Constitución de la Republica. De esta manera la Ley 18.621 crea al SINAE como un órgano público y permanente destinado a la protección de las personas, bienes de significación y medio ambiente ante situaciones de desastre, mediante coordinación con demás órganos estatales en tareas de prevención de riesgos naturales o humanos, previsibles o imprevisibles, periódicos o esporádicos, apuntando a la rehabilitación recuperación y restauración de perjuicios (Art. 1 de la Ley). Está constituido por el Poder Ejecutivo, la Dirección Nacional de Emergencia, Comisión Asesora Nacional para Reducción de Riesgo y Atención de Desastres, Entes Autónomos (entre los que se incluye la UdelaR) y Servicios Descentralizados y Comité Departamentales de Emergencias. Como principios cardinales de su actuación, el Artículo 3 enuncia la protección de la vida y los bienes, actividad conjunta y descentralizada, planificación de las mismas, formación y capacitación, entre otras. El SINAE entra en funciones en las hipótesis que enuncia el Articulo 4 de la Ley (“riesgo”, “desastre”, “vulnerabilidad”, “rehabilitación”, entre otras), teniendo presente que dichas funciones se activan mediante decreto del Poder Ejecutivo dictado en Consejo de Ministros como lo establece el Artículo 18 (En el Anexo 2 se detallan las disposiciones de la Ley No. 18621)13.

Existen también Centros Coordinadores de Emergencias Departamentales. “Existirán en cada departamento, coordinados por un funcionario de la máxima jerarquía designado por el Intendente respectivo, con amplios conocimientos en el tema de la gestión de riesgos”14

En el Anexo número 4 reseñaremos algunas de las investigaciones e intervenciones emprendidas por el Grupo de Gestión de Riesgo (GGIR)15

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Desarrollo:

Comenzaremos por precisar conceptos, los cuales están citados de la Ley que sustenta el Sistema Nacional de Emergencias, Nº 18.621 puesto que a pesar de lo extenso de la cita, consideramos que son los más formales y apropiados para la claridad de lo que venimos trabajando.

“I) Alerta. Es el estado declarado por la autoridad competente con el fin de tomar precauciones específicas debido a la probable y cercana ocurrencia de un evento.

II) Riesgo. Es la probabilidad que se presente un nivel de consecuencias económicas, sociales o ambientales en un sitio particular y durante un tiempo definido. Se obtiene de relacionar la amenaza con las vulnerabilidades de los elementos expuestos.

III) Vulnerabilidad. Corresponde a la manifestación de una predisposición o susceptibilidad física, económica, política o social que tiene una comunidad de ser afectada o de sufrir efectos adversos en caso de que se presente un fenómeno o peligro de origen natural o causado por el hombre.

IV) Daño. Efecto adverso o grado de destrucción causado por un fenómeno sobre las personas, los bienes, los sistemas de protección de servicios, los sistemas naturales y sociales.

V) Áreas especialmente vulnerables. Son las zonas o partes del territorio en los que existen elementos altamente susceptibles de sufrir daños graves en gran escala, provocados por fenómenos de origen natural o humano, y que requieren una atención especial.

VI) Prevención. Medidas y acciones, de carácter técnico y legal, dispuestas con anticipación con el fin de evitar o impedir que se presente un fenómeno peligroso o para evitar o reducir su incidencia sobre la población, los bienes, los servicios y el ambiente.

VII) Preparación. Son las actividades de carácter organizativo orientadas a asegurar la disponibilidad de los recursos y la efectividad de los procedimientos necesarios para enfrentar una situación de desastre.

VIII) Mitigación. Planificación y ejecución de medidas de intervención dirigidas a reducir o disminuir el riesgo. La mitigación es el resultado de la aceptación de que no es posible controlar el riesgo totalmente; es decir, que en muchos casos no es posible impedir o evitar totalmente los daños y consecuencias y sólo es posible atenuarlas.

IX) Emergencia. Estado caracterizado por la alteración o interrupción intensa y grave de las condiciones normales de funcionamiento u operación de una comunidad, causada por una reacción inmediata y exige la atención o preocupación de las instituciones del Estado, de los medios de comunicación y de la comunidad en general.

X) Desastre. Es toda situación que causa alteraciones intensas en los componentes sociales, físicos, ecológicos, económicos y culturales de una sociedad, poniendo en peligro inminente la vida humana, los bienes de significación y el medio ambiente, sobrepasando la capacidad normal de respuesta local y eficaz ante sus consecuencias.

XI) Atención de desastres. Es el conjunto de acciones preventivas y de respuesta dirigidas a la adecuada protección de la población, de los bienes y de medio ambiente, frente a la ocurrencia de un evento determinado.

XII) Estado de desastre. Es el estado excepcional colectivo provocado por un acontecimiento que pone en peligro a las personas, afectando su salud, vida, hábitat, medios de subsistencia y medio ambiente, imponiendo la toma de decisiones y el empleo de recursos extraordinarios para mitigar y controlar los efectos de un desastre.

XIII) Recuperación. Es el conjunto de acciones posteriores al evento catastrófico para el restablecimiento de condiciones adecuadas y sostenibles de vida mediante la rehabilitación, reparación o reconstrucción del área afectada, de los bienes y de los servicios interrumpidos o deteriorados y la reactivación o impulso del desarrollo económico y social de la comunidad.

XIV) Rehabilitación. Es la puesta en funcionamiento en el más breve tiempo posible de los servicios básicos en el área afectada por el desastre y la adopción de medidas inmediatas dirigidas a la población afectada que hagan posible las otras actividades de recuperación que pudieran corresponder.” 16

Cuando hablamos de intervenir, nos parece oportuno la definición, “tomar parte y ser parte en un grupo, una organización, una comunidad, para de-construir y construir, para des-ideologizar e ideologizar para transformar, transformándonos. En este sentido una búsqueda constante y un aprendizaje continuo”.17

¿Por qué Psicología en catástrofes y desastres?

Parafraseando a Viera, porque es el estudio de las reacciones de las personas y comunidades antes, durante y después de una situación de desastre, e implementación de estrategias de intervención psicosocial para mitigar las reacciones ante el impacto y facilitar la rehabilitación, y potenciar los recursos para la transformación. (consultado de documentos del autor)

En cuanto a Catástrofe podemos definir como acontecimiento desafortunado e imprevisto, con un cierto riesgo que altera la vida cotidiana, el cual puede ser causado por un evento natural o puede ser directamente provocada por el hombre.

“Una catástrofe implica un suceso negativo, a menudo, imprevisto y brutal que provoca destrucciones materiales y pérdidas humanas importantes, ocasionando un gran número de víctimas y una desorganización social importante”18.

Ahora bien, ¿Qué es un trauma? “Suele definirse un hecho traumático como aquella experiencia humana extrema que constituye una amenaza grave para la integridad física o psicológica de una persona y antela que la persona ha respondido con temor, desesperanza u horror intensos”19.

“Los hechos traumáticos tienen una serie de características. Estos son negativos, extremos, inusuales, y se asocian a la amenaza vital de las personas (Jonaff-Bulman, 1992; Davidson y Foa, 1991; Echeburrúa, 1992), (…) .Según Martin-Baró (1990) los traumas que afectan a una colectividad, sustentados en un determinado tipo de relaciones sociales, que a su vez mantiene la prevalencia de hechos traumáticos, provocan efectos psicosociales globales. Estos traumas tienen un efecto colectivo, no reducibles al impacto individual que sufre cada persona”20

Nuevamente, parafraseando a Viera, el trauma se produce en una sociedad determinada. Se sostiene y mantiene en la relación de los sujetos con sus colectivos de referencia. Este autor hace referencia al trauma psicosocial tomando dos aspectos que con frecuencia tienden a olvidarse: el primero es que la herida que afecta a las personas ha sido producida socialmente, es decir que sus raíces no se encuentran en el individuo sino en su sociedad, y segundo que su misma naturaleza se alimenta y mantiene en la relación entre el individuo y la sociedad, a través de diversas mediaciones institucionales, grupales e incluso individuales. (consultado de documentos del autor)

Otra línea importante son los diferentes enfoques que existen para la intervención, si bien encontramos el Conductista, el Psicoanalítico, el Lacaniano, etc, nosotros tomamos para desarrollar el Enfoque Psico –Social:

En el texto “Psicología de la Intervención Social” (PSIS):

“La PSIS es una actividad profesional de una de las ramas de la psicología que en su evolución histórica surge como respuesta a la necesidad de analizar y actuar sobre los problemas de las interacciones personales en sus diversos contextos sociales. Su continua acción, reflexión e investigación tiene como principal marco de referencia la Psicología Social, la Antropología, la sociología y otras disciplinas afines. Los problemas que afronta tienen que ver con los múltiples niveles y con los procesos complejos que encierra la relación entre el individuo y su contexto social, especialmente con los procesos que tienen que ver con la forma en que las necesidades individuales y colectivas son satisfechas en ese medio social. Lejos de definir los problemas desde un análisis individual, la PSIS ha ido desarrollando procedimientos e instrumentos para tratar de evaluar e intervenir sobre procesos sociales complejos y dinámicos que aborden no sólo el componente individual y/o grupal sino también las estructuras sociales, políticas, económicas, etc., que lo envuelven y le dan sentido.(…). En este sentido cabe hablar de los objetivos de la intervención social como aquellos que consisten en reducir o prevenir situaciones de riesgo social y personal, ya sea mediante la intervención en la solución de problemas concretos que afectan a individuos, grupos o comunidades aportando recursos materiales o profesionales, o mediante la promoción de una mayor calidad de vida. Esas situaciones de riesgo están referidas, cuando hablamos de intervención social, a la falta de cobertura de necesidades humanas muy básicas que se encuentran directamente condicionadas por el entorno social: necesidades de subsistencia, convivencia e integración social, participación, acceso a la información y a los recursos sociales, igualdad de oportunidades, no discriminación, no exclusión social, etc.”21


Las funciones que desarrolla el psicólogo en el ámbito de la PSIS son:

  1. Atención directa,

  2. Asesoramiento y Consultaría,

  3. Dinamización Comunitaria,

  4. Investigación,

  5. Planificación y programas,

  6. Evolución de programas,

  7. Dirección y Gestión,

  8. Formación.

En cuanto a los Procedimientos, Técnicas e Instrumentos que utiliza son:

  1. Intervención grupal,

  2. Intervención y terapia familiar,

  3. Técnicas de mediación,

  4. Técnicas de evaluación e intervención ambiental,

  5. Técnicas de investigación social.

Los ámbitos de Actuación:

  1. Intervención con la Comunidad,

  2. Familia e Infancia,

  3. Tercera edad,

  4. Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías,

  5. Mujer,

  6. Juventud,

  7. Minorías sociales e Inmigrantes,

  8. Cooperación para el Desarrollo,

  9. Psicología ambiental,

  10. Otros sectores emergentes.

Desde otras referencias teóricas observamos diversas respuestas a la interrogante en cuanto a ¿Cómo se pueden valorar las necesidades psicosociales?


Inger Agger (1994), desde la dirección de proyectos psicosociales en Bosnia-Herzegovina y Croacia, propone entre otras la psico-educación a través de la difusión por radio y televisión; campos de verano de música y arte; grupos de apoyo para sobrevivientes al trauma; asistencia médica para mujeres; servicios psiquiátricos; asesoramiento legal; tejidos y trabajos manuales para la generación de ingresos; actividades educativas y recreativas para niños de pre-escolar; educación sobre problemas relacionados con alcoholismo, y actividades recreativas y culturales.
A pesar de la existencia de un rango de pautas disponibles cada vez mayor (por ejemplo La Federación Internacional de la Cruz Roja y la Medialuna Roja, UNICEF), estas también reflejan perspectivas teóricas diferentes.
“Por lo tanto, el terapeuta profesional debe tener en cuenta diferentes enfoques que se reconocen como válidos y efectivos de acuerdo con los diversos conjuntos de juicios de valores y en contextos diferentes. “
Aunque las necesidades estén claras, en este campo hay una falta de consenso en relación con cuál debe ser la respuesta más apropiada a dichas necesidades”22.
Continuando con esta búsqueda de aclarar y precisar conceptos, tomamos otros marcos de análisis que permiten profundizar en los conceptos que se desarrollan:

“El trabajo y reflexión desarrollado con las comunidades, constata que el problema de los desastres concatenadamente trasciende de lo regional, a lo nacional y al ámbito local el cual se ve múltiplemente afectado en sus particularidades. Para afrontar las consecuencias faltan acciones de prevención y mitigación, y la conciencia colectiva de afrontar riesgos que se pueden presumir como aceptables según las condiciones locales y que deben ser manejados fortaleciendo la organización y participación de la población, así como la coordinación de los diferentes actores.

El asistencialismo, la carencia de un sistema de información, limitaciones económicas, políticas y sociales de los municipios para prevenir los desastres y atender emergencias, son parte de los factores que propician que las amenazas y vulnerabilidades se conjuguen provocando situaciones de riesgo.

La prevención y mitigación de desastres, articulada a las políticas de desarrollo y capacitación en todos los niveles de organización, la protección del medio ambiente, construcción de infraestructura que minimice condiciones de riesgo, el acceso a servicios públicos, el fortalecimiento de sectores de población, planes de seguridad en momentos de emergencia y las respectivas políticas presupuestarias, junto a la auto gestión, participación ciudadana, adecuada comunicación entre actores sociales, y la administración responsable de los recursos del país, son medidas a considerar como parte de la solución del problema de la vulnerabilidad.”23

En “Aprendizaje Organizacional Y Formación Profesional para la Gestión de Riesgo” tomamos:

“En tanto el riesgo aparece ligado a la actividad humana, su percepción están íntimamente ligada a factores sociales y sicológicos. La percepción del riesgo y en particular, los niveles en los cuales el mismo se vuelve aceptable, dependerán de la posición ocupada por un individuo o grupo en la sociedad, de los roles desempeñados, de los sistemas de representación existentes y de los valores puestos en juego. Aceptar un riesgo significa que sus resultados no deben traspasar el umbral más allá del cual el infortunio se experimenta como catástrofe. El “umbral de catástrofe”2 en tanto construcción social, no está dado de una vez para siempre. La actividad de los individuos y su experiencia práctica, técnica o política sugiere que la gestión del riesgo es también un proceso de aprendizaje, que puede ir modificando la percepción, la aceptabilidad y la propia gestión del mismo”24.


Parafraseando a Viera, cuando habla del Enfoque Psico-social hace referencia a no restringir el ámbito de la intervención a lo individual, grupal, organizacional, comunitario como entidades en sí mismas, sino en su interrelación y transversalización. Interrelación y transversalización de lo individual, lo grupal, lo organizacional y lo comunitario, centrado en lo Colectivo, respetando y haciendo con el Saber Local un enfoque ético, estético y político; negociando Saberes haciendo foco en la Situación y no en la condición de víctima, teniendo control de la propia vida y del entorno, espacios de apoyo, de encuentro, trabajo y fortalecimiento de Redes, equipos de intervención interdisciplinarios e integrados por personal local. Reconstrucción de las Memorias y compartir definiciones básicas con las que trabajamos. Destacando las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas de cada población, contexto a intervenir siendo facilitadores y promotores. De – construir para ayudar a generar construcciones, siempre situacionales, propias y apropiadas por los agentes con los que trabajamos. En este sentido una búsqueda constante y un aprendizaje continuo, donde como decía Freire…”nadie educa a nadie, nadie se educa solo”. Tomando al Sujeto como una perspectiva integral y sistémica; siendo éste, producto y productor de condiciones socio – históricas singulares. Haciendo hincapié en lo que Rebellato, (2000), planteaba, Viera sostiene que ser Sujeto es poder elegir, ser Sujeto no es ser solitario, ser Sujeto es poder ser autónomo, ser Sujeto es formar parte de comunidades y tradiciones dialógicas, ser Sujeto es vivir la experiencia de la contradicción. (Consultado de documentos del autor).

Reflexiones Personales- Conclusiones…
En el origen y el decurso de esta investigación tomamos cuenta de un esquema de organización que involucra una legislación adecuada al tema objeto de este trabajo que da sustento al Sistema Nacional de Emergencias (SINAE), en donde se explicita las vías de su actuación ante situaciones de catástrofes, a la postre tomamos conocimiento del GEGIR que encauza tareas de intervenciones, planificaciones y gestión de riesgo. Todo lo cual nos ofrece una lectura y una concepción de lo abarcativo, desde el punto de vista Institucional, que da luz a las vías adecuadas para intervenir en situaciones de catástrofes con eficiencia haciendo participe a la Universidad de la República (UdelaR), merced a la cual se dispone de conocimientos académicos y científicos que aseguran, en alguna medida, un mínimo de la ya mencionada eficiencia.

Lo antedicho nos da pie y nos induce a dar cuenta de reparos en cuanto a la bibliografía académica de la que se dispone, que denota escasez, escuetas contribuciones a nivel nacional, haciendo excepción al respecto, de bibliografía y contribuciones de gran porte a nivel Latinoamericano y Europeo.

El producto de nuestro trabajo se resumiría a varias conclusiones, entre las que proponemos que se debería vislumbrar que toda catástrofe es única, el contexto a intervenir es único, además de la comunidad afectada y el sujeto. A nuestro entender la intervención debe fluir por los canales de una interdependencia entre las distintas disciplinas que abordan tales eventos y una retroalimentación entre ellas. En tales coordenadas se tendría que propender a cubrir las necesidades más apremiantes, básicas, sin las cuales una intervención seria vana.

Es menester dar pie al entendimiento de las conductas de prevención, ante tales eventos, esto significa, amortiguar el riesgo desde antes, durante y después del acontecer catastrófico.

En lo que concierne al rol del psicólogo, el profesional debería tomar parte y ser parte de la intervención ante las reacciones de las personas afectadas, su participación es desestructurada, se adentra en el proceso de reconstrucción y de mitigación, empero manteniendo una distancia prudente, porque sus objetivos y la suerte de su intervención no puede sujetarse a un saber absoluto. Cabría adicionar por nuestra parte, que el profesional debería enfocar su intervención bajo el prisma psico-social donde subsista una distribución de tarea, una contribución del sujeto a su comunidad y no someter a individuos que no desean ser parte de las intervenciones. En razón de lo dicho se debería tener presente que las catástrofes irrumpen abruptamente en la cotidianidad de los sujetos, por ende habría que atenerse a las trafagosidades consustanciales de los contextos donde debe operar la intervención de modo que esta no signifique otra irrupción abrupta a la ya acontecida. Por eso se debe estudiar el contexto, adentrarse en el mismo y comprenderlo en todos sus niveles (cultura, política, ideología, economía, idiosincrasia, educación, recursos, etc.), empero sin perder de vista el objetivo. Cabe, también, continuar el seguimiento de la comunidad afectada en vista a cotejar sus dimensiones de desarrollo luego de acaecido el evento catastrófico.

No sería razonable efectuar una intervención munido de un arsenal de preconceptos y paradigmas estructurados y pre-establecidos, como si fuesen infalibles y exactos, por el contrario: hay que tender a la flexibilidad de forma de aprehender el cumulo de sucesos en el núcleo del contexto en vista a inquirir las vías más fluidas a subsanar los daños, el riesgo, en la intervención.

Es fundamental en esto determinar lo plausible de una psico-educación, donde se respeten los tiempos y las individualidades para evitar los traumas como la angustia, ira y la culpa entre otros que afloran en dicha situación y que obstruyen una visión y lectura del sujeto para mejorar su situación y superar tales eventos que tanta perdida produjo. Tener noción de los medios que se dispone para reconstruir lo derruido.

Al margen de esto y con directa repercusión, hay que tener presente los recursos económicos y estatales (Gobiernos Departamentales y el Estado Uruguayo) que incidirían en una intervención y fundamentalmente la disponibilidad o no de éstos. Con esto es menesteroso hacer una lectura de conjunto de las perdidas (debilidades, amenazas, oportunidades, fortalezas) que pautan el decurso de la intervención. Tal lectura debería deponer en la cualidad de persona del sujeto a intervenir en la vida social y su yacencia en ella, en esto se erige el crecimiento y fortalecimiento de redes, lo que realza los intersticios políticos que ello connota, de modo de solidificar el rol del Sujeto en la comunidad. Pero Sujeto en su integridad pensando en lo de- construido para reconstruir su posición ante la vida social.


Glosario:

A efectos de precisar conceptos, los cuales están citados en el artículo 4 de la Ley que sustenta el Sistema Nacional de Emergencias, Nº 18.621 ( ver anexo Nº 5) consideramos que son los más formales y apropiados para la claridad de lo que venimos trabajando

Alerta - estado declarado por la autoridad competente con el fin de tomar precauciones específicas debido a la probable y cercana ocurrencia de un evento.

Riesgo - probabilidad que se presente un nivel de consecuencias económicas, sociales o ambientales en un sitio particular y durante un tiempo definido. Se obtiene de relacionar la amenaza con las vulnerabilidades de los elementos expuestos.


Vulnerabilidad - manifestación de una predisposición o susceptibilidad física, económica, política o social que tiene una comunidad de ser afectada o de sufrir efectos adversos en caso de que se presente un fenómeno o peligro de origen natural o causado por el hombre.
Daño - Efecto adverso o grado de destrucción causado por un fenómeno sobre las personas, los bienes, los sistemas de protección de servicios, los sistemas naturales y sociales.
Áreas especialmente vulnerables - zonas o partes del territorio en los que existen elementos altamente susceptibles de sufrir daños graves en gran escala, provocados por fenómenos de origen natural o humano, y que requieren una atención especial.
Prevención - Medidas y acciones, de carácter técnico y legal, dispuestas con anticipación con el fin de evitar o impedir que se presente un fenómeno peligroso o para evitar o reducir su incidencia sobre la población, los bienes, los servicios y el ambiente.
Preparación - actividades de carácter organizativo orientadas a asegurar la disponibilidad de los recursos y la efectividad de los procedimientos necesarios para enfrentar una situación de desastre
Mitigación - Planificación y ejecución de medidas de intervención dirigidas a reducir o disminuir el riesgo. La mitigación es el resultado de la aceptación de que no es posible controlar el riesgo totalmente; es decir, que en muchos casos no es posible impedir o evitar totalmente los daños y consecuencias y sólo es posible atenuarlas.
Emergencia - Estado caracterizado por la alteración o interrupción intensa y grave de las condiciones normales de funcionamiento u operación de una comunidad, causada por una reacción inmediata y exige la atención o preocupación de las instituciones del Estado, de los medios de comunicación y de la comunidad en general.

Desastre - situación que causa alteraciones intensas en los componentes sociales, físicos, ecológicos, económicos y culturales de una sociedad, poniendo en peligro inminente la vida humana, los bienes de significación y el medio ambiente, sobrepasando la capacidad normal de respuesta local y eficaz ante sus consecuencias.


Atención de desastres - conjunto de acciones preventivas y respuesta dirigidas a la adecuada protección de la población, de los bienes y de medio ambiente, frente a la ocurrencia de un evento determinado.
Estado de desastre - estado excepcional colectivo provocado por un acontecimiento que pone en peligro a las personas, afectando su salud, vida, hábitat, medios de subsistencia y medio ambiente, imponiendo la toma de decisiones y el empleo de recursos extraordinarios para mitigar y controlar los efectos de un desastre.
Recuperación - conjunto de acciones posteriores al evento catastrófico para el restablecimiento de condiciones adecuadas y sostenibles de vida mediante la rehabilitación, reparación o reconstrucción del área afectada, de los bienes y de los servicios interrumpidos o deteriorados y la reactivación o impulso del desarrollo económico y social de la comunidad.
Rehabilitación - puesta en funcionamiento en el más breve tiempo posible de los servicios básicos en el área afectada por el desastre y la adopción de medidas inmediatas dirigidas a la población afectada que hagan posible las otras actividades de recuperación que pudieran corresponde.
A esto agregamos:

-Intervenir - “tomar parte y ser parte en un grupo, una organización, una comunidad, para de-construir y construir, para des-ideologizar e ideologizar para transformar, transformándonos. En este sentido una búsqueda constante y un aprendizaje continuo”. 25

-Catástrofe - acontecimiento desafortunado e imprevisto, con un cierto riesgo que altera la vida cotidiana, el cual puede ser causado por un evento natural o puede ser directamente provocada por el hombre.

-Trauma - “Suele definirse un hecho traumático como aquella experiencia humana extrema que constituye una amenaza grave para la integridad física o psicológica de una persona y antela que la persona ha respondido con temor, desesperanza u horror intensos”26.



Parafraseando a Viera –Trauma psicosocial - parsubrayar dos aspectos que con frecuencia tienden a olvidarse: el primero es que la herida que afecta a las personas ha sido producida socialmente, es decir que sus raíces no se encuentran en el individuo sino en su sociedad, y segundo que su misma naturaleza se alimenta y mantiene en la relación entre el individuo y la sociedad, a través de diversas mediaciones institucionales, grupales e incluso individuales. (Consultado de documentos del autor).




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