Psicología, delincuencia y control social en Argentina: José Ingenieros



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Historia del derecho penal argentino, Perrot, Buenos Aires, 1978.

2 Consignamos aquí sólo los datos que hemos comprobado respecto de las diversas ediciones del texto. Según afirma el autor en la advertencia de la 6º edición, este texto habría sido publicado antes que en Archivos, en la revista Argentina Médica, en 1910, sin embargo no hemos podido acceder a ese material, habiéndonos sido imposible cotejarlo con las otras ediciones. En lo que sigue nos atenemos a la edición de 1919, incluida en el tomo III de las Obras Completas, editadas por Mar Océano.

3 Advertimos que la opción de centrarnos principalmente en Principios de psicología y Criminología responde exclusivamente a nuestro interés por ofrecer una lectura detenida de algunos de los principales nudos problemáticos de su obra, que son presentados allí de manera sistematizada y articulada, mientras que en los trabajos de divulgación periódica vuelven a aparecer aunque de manera más recortada.

4 INGENIEROS, José “Principios de psicología”, en Obras Completas, T. III, Mar Océano, Buenos Aires, 1962, p. 49.

5 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 58.

6 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 59.

7 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 72.

8 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 59. Al decir esto Ingenieros se autoinscribe explícitamente en la línea de Spencer y Sergi. Sin embargo, no nos interesa en este trabajo, tal como se verá, reconocer ni las filiaciones teóricas de nuestro autor, ni lo que podríamos considerar las “influencias” que sobre su posición ejercen otros desarrollos teóricos, y es por eso que simplemente mencionamos este vínculo que él mismo sugiere.

9 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 74.

10 Sobre esta cuestión es interesante revisar el trabajo de TALAK, Ana María “El problema de la conciencia en los primeros desarrollos académicos de la psicología en Argentina: José Ingenieros”, en: Cuadernos de neuropsicología, 2007, 1 (2), www.neuropsicologia.cl, p. 144.

11 La visión de la conciencia con la que Ingenieros está discutiendo aquí, que remite a la filosofía ilustrada, es la que subyace a lo que se denomina “Escuela Clásica del derecho”.

12 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p 133.

13 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 133. Cfr. INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 170.

14 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 143.

15 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 144.

16 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 147.

17 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 148.

18 Reconociendo la autoridad de Spencer y Ardigó, y diciendo distanciarse del “asociacionismo estático”, Ingenieros insiste en el carácter permanentemente variante de las funciones psíquicas. Se refiere a la “continua incorporación y exclusión de los elementos nuevos y ya inútiles”. INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 156 De este modo, afirma que “la personalidad es una, pero siempre diferente a sí misma, lo mismo que todas las funciones biológicas”. INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 157.

19 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 148.

20 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 148.

21 En estos desarrollo Ingenieros destaca los nombres de Sollier, Sergi, Ardigó y Ribot.

22 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 102.

23 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 148.

24 INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 103

25 Un ejemplo de esto se encuentra en la referencia de Ingenieros sobre el desarrollo del lenguaje en los hombres. Él destaca que el lenguaje “señala el paso de la animalidad a la humanidad”. INGENIEROS, José “Principios…”, cit, p. 116. Se trata del desarrollo de la función psíquica del lenguaje como una cualidad que, aunque no se encuentre aún desarrollada del mismo modo en todos los miembros de la especie humana, sí constituye una de las funciones potenciales más básicas de ésta.

26 Aquí puede verse uno de los puntos en los que esta posición se distancia de las líneas contractualistas en lo que hace a la explicación del origen de la sociedad. En relación con lo que puede denominarse positivismo jurídico argentino, esta cuestión ha sido trabajada sugerentemente por MARTEAU, Juan Félix en Las palabras del orden, Edit. del puerto, Buenos Aires, 2003.

27INGENIEROS, José, “Criminología”, En: Obras Completas, T. II, Mar Océano, Buenos Aires, 1962, pp. 278, 279 Si bien aquí se refiere a la vida social, es importante tener en cuenta que la noción de “defensa social” se liga permanentemente con la necesidad de garantizar, en el marco social, la libertad individual. Sin embargo, al referirnos aquí a libertad individual no debemos entender otra cosa más que el libre desenvolvimiento de las propias fuerzas en la lucha por la vida. (cfr. INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., p. 280)

28 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., p. 280. Volviendo sobre lo que dijimos arriba, aquí podría verse que aquello que separa a nuestro autor de las líneas contractualistas no es el hecho de que se ponga el acento en la sociedad por sobre el individuo, sino el carácter natural del derecho.

29 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., p. 269. (Cursivas de Ingenieros)

30 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., p. 269.

31 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., p. 270. Este último agregado no es menor puesto que Ingenieros manifiesta la necesidad de superar la superficialidad que contienen las fórmulas utilitaristas centradas en el individuo que no hacen caso al hecho de que la supervivencia de los individuos está atada al agregado social.

32 Este argumento le sirve a Ingenieros, entre otras cosas, para reclamar la reforma del Código penal.

33 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., p. 318.

34 La no adaptación, en cualquier medio natural terminaría con la muerte del no adaptado. Aquí no se habla de muerte –Ingenieros no está a favor de la pena capital-, pero queda claro que el grupo debe defenderse eliminando aquello que lo pone en peligro.

35 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., p. 309.

36 La noción de “individuo peligroso” es muy recurrente entre los autores de principios de siglo, la encontramos tanto en representantes de la Escuela positivista italiana cuanto entre los juristas belgas. Michel Foucault sostiene que el primero en utilizarla fue Adolphe Prins, en 1905. FOUCAULT, Michel, “La evolución de la noción de Individuo peligroso en la psiquiatría legal”, en: La vida de los hombres infames, Caronte, La Plata, 1996, p. 175.

37 En interesante notar que, tal como afirman algunos historiadores, las prácticas en torno a la delincuencia en el momento que sirve de marco a la producción de Ingenieros no necesariamente coinciden con las definiciones institucionales y legislativas. Varios autores coinciden, por ejemplo, en el hecho de que la intromisión de la psiquiatría en el campo del derecho fue paulatina, y que no necesitó esperar una reforma del Código, advirtiendo con ello la coexistencia de modelos diferentes de tratamiento del delincuente. Véase, VEZZETTI, Hugo La locura en la Argentina, Paidós, Buenos Aires, 1985, CAIMARI, Lila Apenas un delincuente. Crimen, castigo y cultura en la Argentina, 1880-1955, Siglo XXI, Buenos Aires, 2004 y SOZZO, Máximo “Locura y crimen en el nacimiento de la racionalidad penal moderna en Buenos Aires (1820 – 1860)” en: SOZZO, Máximo Historias de la cuestión criminal en la Argentina, Edit. del puerto, Buenos Aires, 2009.

38 Ingenieros discute la labor de los peritos, porque ello supone el posible maridaje entre criminalidad y normalidad, algo inadmisible en su esquema.

39 Esta referencia al reemplazo de la indagación sobre el crimen por el examen recuerda aquello que analizaba Foucault en relación con el nacimiento del panóptico. El panóptico venía a reemplazar a la “indagación”. Mientras que ésta intentaba saber qué había ocurrido, con el panóptico “no se trata de reconstruir un acontecimiento, sino de vigilar sin interrupción y totalmente”. FOUCAULT, Michel, La verdad y las formas jurídicas, Barcelona, Gedisa, 2003, p. 104.

40 En los desarrollos de Foucault sobre el caso de Francia hacia fines del siglo XVIII, puede reconocerse otro modo de intervención de la psiquiatría que tiene que ver con los casos de monomanía. Allí los jueces requerían la participación de expertos para determinar los móviles de ciertos sujetos que estaban implicados en crímenes monstruosos. Eran casos de monomanía en los que el crimen cometido no podía explicarse en función de alguna predisposición propia del delincuente, que éste hubiese manifestado con anterioridad al hecho delictivo, y por lo tanto era difícilmente previsible. Los psiquiatras intervenían en dichos casos colaborando con el trabajo de los jueces e intentando hallar las razones del crimen. De acuerdo con esto, sostiene Foucault, la determinación psicológica del acto delictivo volvía punible al delincuente. En efecto, en estos casos, a diferencia de lo que ocurría bajo la influencia de la clásica noción de responsabilidad penal, cuanto mayor fuera el vínculo que pudiera establecerse entre el crimen y las inclinaciones psicológicas del criminal, mayores eran las posibilidades de condena. El crimen debía ser comprendido como resultado del desequilibrio psicológico del individuo para hacer de éste un sujeto penalmente responsable. Si bien, según Foucault, la noción de monomanía es abandonada hacia 1870, y entre nosotros tuvo un escaso lugar, esto representa un antecedente importante de lo que será el tratamiento posterior del vínculo entre locura y criminalidad, tal como lo estamos analizando con Ingenieros. FOUCAULT, Michel, “La evolución…”, cit., pp. 168 – 169. Hugo Vezzetti reconoce también el sentido de la monomanía en Francia y observa algunas diferencias con la Argentina, aunque siempre advirtiendo allí el paulatino cambio en el modo cómo se introducía la psiquiatría al campo jurídico. VEZZETTI, Hugo La locura…, cit., pp. 133 – 134. Máximo SOZZO también se ocupa de la cuestión en nuestro país en: “Retratando al 'homo criminalis'. Esencialismo y diferencia en las representaciones 'profanas' de la delincuencia en la Revista criminal (Buenos Aires, 1873)”, en: CAIMARI, Lila, La ley de los profanos. Delito, justicia y cultura en Buenos Aires (1870 – 1940), Fondo de Cultura Económica Buenos Aires, 2007.

41 Foucault sostiene que el lugar asignado a los crímenes monstruosos y al cuestionamiento que ello implica respecto de la antigua concepción del derecho penal, es seguido del desarrollo de la noción de “individuo peligroso” y, con ello, del nacimiento de la “antropología del hombre criminal”, de la escuela italiana, y de la “teoría de la defensa”, de la escuela belga. FOUCAULT, Michel “La evolución…”, cit, pp. 168ss. Ha sido trabajado el vínculo de Ingenieros con algunos de los representantes de la escuela italiana, no así su relación con la escuela belga. Sin embargo, excede las posibilidades de este trabajo detenernos en estos puntos.

42 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., p. 311.

43 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., p. 372.

44 Tal como puede verse aquí, Ingenieros se distanciaba por una parte, y de manera explícita, de lo que consideraba la “Escuela Clásica”, y por otro, y ya no de forma tan explícita, de la antropología criminal lombrosiana. Si bien en muchos puntos acuerda con la Escuela Italiana, la introducción de la psicología en el análisis de la delincuencia es sin duda uno de los puntos que más diferencias presenta con ésta.

45 Para el caso de los desarrollos franceses, Foucault reconoce este movimiento como muy ligado a la teoría de la degeneración. FOUCAULT, Michel, “La evolución…”, cit., p. 169.

46 En Dos páginas de psiquiatría, de 1900, Ingenieros dice discutir el aceptado criterio jurídico que establece que no hay delincuente mientras no haya delito. INGENIEROS, José, Dos páginas de psiquiatría, Bredahl, Buenos Aires, 1900, p. 29.

47 En virtud de los diversos trabajos que tratan la cuestión de los cambios sociales operados en esta época, podríamos decir que el de la delincuencia ocasional es uno los principales temores de la elite de entonces. Cfr. SALVATORE, Ricardo “Criminología positivista, reforma de prisiones y la cuestión social/obrera en Argentina”, en: SURIANO, Juan (comp.), La cuestión social en la Argentina, La Colmena, Buenos Aires, 2000. Por su parte, en relación al vínculo entre medicina y policía en los años de Ingenieros en nuestro país, puede destacarse la creación del Instituto de Observación de Alienados dependiente de la policía de la Provincia de Buenos Aires, al que estuvo íntimamente vinculado Ingenieros, que, si bien en su nombre llevaba inscripta una relación con la locura, en la práctica, según lo cuentan algunos relatos, no se ocupaba de sujetos alienados sino de criminales o de individuos sospechados de serlo.

48 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., p. 379.

49 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., p. 375.

50 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., pp. 391-396.

51 Es interesante inscribir estas formulaciones en el marco de las transformaciones operadas por ese entonces en el mundo del trabajo. Sobre este tema véase: FALCÓN, Ricardo, El mundo del trabajo urbano (1890 – 1914), Centro editor de América Latina, Buenos Aires, 1986. Sobre la posición de Ingenieros Lila Caimari afirma que “adoptó sin reservas el mandato de disciplinamiento laboral penitenciario, que integró a la criminología bajo la premisa de que los hábitos de trabajo eran la mejor receta regeneradora, el antídoto más eficaz contra las patologías criminológicas”. CAIMARI, Lila, Apenas un delincuente, cit., p. 102.

52 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., pp. 398-399.

53 INGENIEROS, José, “Criminología”, cit., p. 398.

54 Si seguimos de cerca las afirmaciones de Foucault, la importancia que ocupa la psicología en el planteo de Ingenieros podría servirnos incluso para revisar el alcance de su filiación con la Escuela positivista italiana. Sin embargo ya hemos advertido que podemos hacer aquí el rastreo de las posibles filiaciones. Cfr. FOUCAULT, Michel, “La evolución…”, cit., p. 175.

55 Las leyes de Residencia y de Defensa social son claros ejemplos de lo que percibía la elite ante las transformaciones sociales del momento. Sobre estas leyes puede consultarse el trabajo de PANETTIERI, José, Las primeras leyes obreras, Centro editor de América Latina, Buenos Aires, 1984.

56 SOZZO, Máximo, “Retratando al 'homo criminalis'..., cit., Respecto de la monomanía, el mismo Foucault trata la cuestión del abandono de la noción de “monomanía”, afirmando que lo que al dejarla de lado se renuncia a la visión de la enfermedad mental como una afección de la conciencia, para comenzar a comprenderla como una afección de la afectividad. FOUCAULT, Michel,“La evolución…”, cit., p. 170.

57 En relación con la descripción de Gauchet del advenimiento del “inconsciente cerebral”, véase: TALAK, Ana María, “El problema de la conciencia…”, cit., p. 147.

58 Decimos aquí “pretendida” porque resta aún por analizar si estas formulaciones condicionaron las prácticas efectivas en el campo del derecho. En relación con esto es importante lo que destaca Hugo Vezzetti. Tal como él lo lee, el proceso a través del cual la medicina se compromete con en el campo del derecho, es un proceso paulatino y escasamente conflictivo. Lo mismo sostiene Foucault al referirse al proceso francés. Incluso puede decirse que, para ambos autores, el entrecruzamiento se observa, antes que en la teoría, en la práctica y podría pensarse que el cambio conceptual deviene como consecuencia de la novedad en las prácticas.

59 Acerca de los “usos” frecuentes de Foucault para leer a los autores y procesos institucionales argentinos y de sus problemas y limitaciones es importante revisar los textos de CAIMARI, Lila, Usos de Foucault en la investigación histórica, Documento de trabajo núm. 18, Escuela de Educación, Universidad de San Andrés, 2005, y “Entre el panóptico y el pantano. Avatares de la prisión argentina”, Política y sociedad, 46, núm. 3, Madrid, 2009, pp. 135 – 147.






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