Psicología del militar profesional August Hamon



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Existe, pues, sin que pueda ponerse en duda fácilmente, una mentalidad profesional, específica de todos los individuos que ejercen la profesión.
En nuestro primer volumen de estudios de psicología social tuvimos la intención de investigar las características psíquicas de la profesión militar.

Pretendimos determinar un tipo medio del que participan todos los militares. Pretendimos que, en diversos grados de desarrollo, estas características mentales están en todos los encéfalos de los militares profesionales.


El tipo de que hemos hablado -tipo que no hemos mostrado netamente a causa de las modificaciones sucesivas que sufrió nuestro trabajo- no es un maniquí como el tipo criminal nato de Lombroso. No puede comparársele. Lombroso no tiene un criterio del criminal y del no criminal; no tiene una definición del crimen bastante sólida sobre la que apoyarse para poder decir de un modo cierto: este es un criminal, aquel no lo es. No tiene una base para asentar su criminal nato, pues el hombre no puede actualmente ni mostrar los límites del crimen, ni los límites de la locura, ni de la degeneración, ni de la razón, ni los de la honradez.
Nosotros poseemos una base para asentar el tipo militar, el tipo policía, el tipo magistrado profesional. Se sabe lo que es la profesión militar, la de magistrado, la de policía. Están bien definidas, netamente separadas unas de otras. La investigación de las características mentales especiales a todos los que ejercen estas profesiones, debe necesariamente dar un tipo medio de estos profesionales, del que participan todos los que ejercen la misma profesión, pero que no es el retrato particular de ningún individuo determinado.
Nuestro tipo psíquico profesional no es un maniquí, un vestido de arlequín, como no lo es el tipo saurio, el tipo cetáceo, el tipo mono, el tipo coleóptero de los naturalistas. Es un tipo imaginado307 como estos tipos, por tanto, real, mientras que actualmente está probada la irrealidad del tipo criminal nato.
Opinamos, pues, que la crítica del Dr. Manouvrier no es fundada, según nuestro juicio, sino en una proporción mínima; la que acabamos de explicar.
Por lo demás, tanto es así que existe un tipo militar profesional, que el miliciano se diferencia netamente de él. Para probarlo trasladamos al lector las siguientes líneas del Dr. Gobat308:
«¿Qué es lo que vemos en los países de Milicia? El oficial que viste el uniforme durante algunas semanas al año solamente, conserva en el servicio sus sentimientos de ciudadano en toda su plenitud; su grado y sus funciones no le dan a sus ojos más derecho que hacer respetar la disciplina y aplicar a los delincuentes las disposiciones penales del código militar. Permanece en la sociedad civil, no se aísla; sobre todo no se le viene a la mente la idea de considerarla inferior o como una rival del ejército. En Suiza, por ejemplo, el ceño militar sería bromeado, que los actos de brutalidad cometidos por militares contra civiles son cosa absolutamente desconocida, y si alguno ocurre, la opinión pública se encarga de corregirlos. El oficial no tiene inferiores por soldados, simples instrumentos, sino auxiliares, y siendo estos ciudadanos como él y poseyendo los mismos derechos cívicos que él, se guarda muy mucho el oficial de infligirle un tratamiento que no toleraría el ciudadano. La nación entera estaría a su lado y en contra del oficial que lo hubiera brutalizado o maltratado. Los mismos instructores, que son profesionales, no se permiten tales atropellos. Y sin embargo, la disciplina es allí tan buena como en los ejércitos permanentes, tal vez mejor, porque es libremente consentida.
»Tocante al espíritu de cuerpo, no existe fuerza del servicio y jamás un subordinado ha tenido que elevar sus quejas contra su jefe. La dignidad del ciudadano es respetada ante la jurisdicción militar tanto como ante lo civil».

Tal es el cuadro del miliciano hecho por el Dr. Gobat, que demuestra vigorosamente la diferencia psíquica existente entre el militar ocasional y el militar profesional; diferencia que nosotros pudimos observar personalmente, y de modo ajeno también, en Inglaterra.

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Hemos llegado al término de nuestra Defensa, dejando las objeciones de detalle que algunos nos hicieron, especialmente por nuestro amigo Corre. Su discusión alargaría demasiado -y no adecuadamente a su importancia- esta ya demasiado extensa refutación.


El lector tiene ante su vista las objeciones y lo que nosotros consideramos refutaciones. Juzgue, pues.
¡Y ojalá pueda ver la misma verdad que nosotros!
A. Hamon.

Edimbourg, Enero 1895, y París, Abril 1895.



* Edición corregida y aumentada con una Defensa y un Prefacio. Traducción: José Prat. Digitalización: KCL.

1 Garnier hermanos, editores.

2 Plon et Nourrit, editores.

3 Obra publicada recientemente por esta casa con el título de Pequeña Guarnición.

4 En su estudio sobre El servicio militar publicado en el Progreso de la Boca (Buenos Aires), números del 23 de Agosto al 29 de Noviembre de 1903, el señor Elam Ravel dejó citados varios hechos de igual naturaleza referentes a los militares argentinos.

5 Crime et criminaliste, págs. 165-172. Almanach de la Question sociale pour 1893.

6 A. Corre, en Crime et Suicide, y en les Criminels, ha hablado del crimen oculto. Creo que es el único criminalista que haya hablado extensamente sobre el particular.

7 Manouvrier, Archives de l’Anthropologíe criminelle, Septiembre 1892.

8 Véase Archives d’Anthropologíe criminelle, Mayo 1893, págs. 242-257, -Folleto en 8º-, Lyon 1893, Stock, editor.

9 A. Corre ha tenido la bondad de prestarme algunos de sus documentos. Me complazco en agradecérselo desde este libro, sintiendo que la amistad que le profeso, me impida decir todo lo bueno que pienso del hombre y del sabio.

10 Léase sobre el particular las obras de Tarde que ha desarrollado particularmente este tema y hasta ha sido un poco exclusivo en el desarrollo.

11 Hay que exceptuar Inglaterra. Si bien, en este país, la ley ordena el servicio militar a todos, el Parlamento suspende cada año su aplicación; de ahí que el ejército inglés sea por entero profesional.

12 Le militarismo, págs. 91-96. – Almanach de la question sociale pour 1892. – Aperçu général de la criminalité militaire en France. Storck, editor; Lyon, 1891.

13 Correspondencia inédita, oficial y confidencial de Napoleón Bonaparte, II, 17. – Citado por Trolard en De Montenote au Pond d’Arcole, pág. 328-329. Savine, editor.

14 Trolard, obra citada, pág. 330.

15 Correspondencia de Napoleón 1º, I, 446. – Citado por Trolard, obra susodicha, pág. 179.

16 La historia completa del asunto Turpín-Triponé se halla en el libro Ministère et Mèclinite de los señores A. Hamon y G. Bachot, París, 1891.

17 Cámara de diputados; debates parlamentarios, sesión de 9 de Diciembre de 1891. – Citado por Hamon en Francia social y política, año 1891, pág. 694. – Todos los detalles de este asunto figuran en Ministere et Mélinite, pág. 71-99.

18 Intransigeant, 30 de Diciembre de 1891; periódicos de los días 28 y 30 de Enero de 1892.

19 Hamon, ob. cit., año 1891, página 691-694. – En el Juif de la Marine, se hallarán los hechos confirmativos señalados por Brisson, relatados por el ingeniero Paulin Masson.

20 Periódicos de Diciembre de 1892.

21 Hamon, ob. cit., año 1891, pág. 667.

22 Les Dessous du Coup d’Etar, pág. 35-37. – París, 1891, Savine, editor.

23 Hamon, ob. cit., año 1891, pág. 467.

24 Hamon, ob. cit., año 1891, pág. 469.

25 Landrieux, Memorias, Savine, editor, París, 1893. – Citado por Trolard, ob. cit., pág. 63-65.

26 Landrieux, ob. cit. – Citado por Trolard, ob. cit., páginas 260, 387, 390.

27 Correspondencia inédita oficial y confidencial de Napoleón Bonaparte, III, 81-116. – Citada por Trolard, págs. 382, 383.

28 Landrieux, ob. cit. – Trolard, pág. 387.

29 Landrieux, id. – Id., pág. 390.

30 Marmond, Memorias, I, 244. – Trolard, pág. 444-445.

31 Trolard, ob. cit., pág. 76.

32 Correspondencia Napoleón I, III, 117. – Citado por Trolard, pág. 10-11. De Rivoli a Merengo, París, 1893.

33 Trolard, pág. 111. De Rivoli a Marengo.

34 Correspondencia de Napoleón I, III, 377. – Citado por Trolard, pág. 233-234. De Rivoli a Marengo.

35 Archivos municipales de Tolosa. – Trolard, pág. 394. De Rivoli a Marengo.

36 Trolard, pág. 233. De Rivoli a Marengo.

37 Leonce Grassilier. Jean Landrieux, ayudante general encargado del presupuesto secreto, 1756-1820, pág. 254-261, París, 1893. Savine, editor. – Grassilier toma sus apuntes de los Archivos Nacionales y cita minuciosamente los tomos y los legajos.

38 L. Grassilier, ob. cit., pág. 198.

39 L. Grassilier, ob. cit., pág. 262.

40 Trolard, ob. cit., págs. 123-124.

41 Manuscrito de Fenini, en la biblioteca de la Universidad de Pavía; citado por Trolard, pág. 136.

42 Landrieux; citado por Trolard, pág. 190.

43 Landrieux; citado por Trolard, págs. 222-223.

44 Leonce Grassilier, ob. cit., pág. 319.

45 Hamon, ob. cit., 1891, pág. 540.

46 P. Branda. Mers de Chine, pág. 65; Pichon, editor, París, 1872. – Pablo Branda es el pseudónimo del almirante Pablo Réveillére que formaba parte de la expedición de China.

47 P. Branda, ob. cit., pág. 64.

48 P. Branda, ob. cit., pág. 64.

49 P. Branda, ob. cit., pág. 64.

50 P. Branda, ob. cit., pág. 66.

51 Es de notar que este oficial no ama la guerra, pues en su carnet, fecha 15 de Agosto, se lee: «Es el final de la guerra; ¡gracias a Dios!».

52 Hamon, ob. cit., 1890, pág. 208, II.

53 Si quisiéramos relatar todos los hechos descritos en las memorias de guerras y de conquistas en todos los tiempos y en todos los pueblos, necesitaríamos llenar volúmenes. Este salvajismo ha sido representado con mucha intensidad por A. Bidet en un cuadro que vimos en el Salón del Campo de Marte en 1893. La Melèe, título de esta página militar, representa una carga de marinos franceses contra los soldados prusianos. Es horrible; cualquiera diría que son salvajes que vociferan la muerte.

54 Trolard, ob. cit., pág. 168.

55 Teniente general conde de Segur. Memorias, citado por Trolard.

56 El padre Piuma, limosnero austriaco. Relato histórico de la campaña de Bonaparte en Italia por un testimonio ocular, citado por Trolard.

57 Trolard, ob. cit., pág. 60, según los Archivos Nacionales.

58 Trolard, pág. 30-31. De Rivoli a Marengo.

59 Hamon, ob. cit., pág. 84, año 1891.

60 Hamon, ob. cit., año 1891, pág. 423.

61 Pablo Branda, ob. cit., pág. 66-67.

62 P. Branda, ob. cit., pág. 84.

63 P. Branda, ob. cit., pág. 84.

64 P. Branda, ob. cit., pág. 85.

65 P. Branda, ob. cit., pág. 102.

66 P. Branda, ob. cit., pág. 117.

67 P. Branda, ob. cit., pág. 135.

68 Mauricio Dubard. Una expedición al Tonkin, pág. 81-82, París, 1882. Dentu, editor.

69 Harmant. La verité sur la retraite de Langson, pág. 94, París, 1892. Savine, editor. Este nombre es el pseudónimo de un capitán.

70 Hamon, ob. cit., pág. 218, año 1891.

71 Hamon, ob. cit., pág. 682, año 1891.

72 Capitán Peroz. En el Sudán francés. París 1889. Calmann Levy, editores.

73 Periódicos de Marzo y Noviembre, 1891.

74 Le Matin, 21 y 22 de Mayo de 1892.

75 L’Autorité, 9 de Noviembre de 1892.

76 XIX Siécle, 10 de Noviembre de 1892.

77 XIX Siécle, 11 de Noviembre de 1892.

78 Le Figaro, Noviembre de 1892.

79 Le Figaro, Noviembre de 1892.

80 Le Journal, 19 de Noviembre de 1892.

81 Sra. Carette. Souvenirs intimes de la Cour des Tuileries, págs. 234-235, París, 1889. Ollendorf, editor.

82 Archivos de antropología criminal, Mayo, 1892.

83 Amanach de la Question sociale pour 1893, pág. 168.

84 Hamon, ob. cit., 1890, II, pág. 207.

85 Journal des Débats, 6 de Julio de 1891.

86 XIX Siécle, 16 de Abril de 1891.

87 Hamon, ob. cit., año 1891: pág. 465.

88 Dépéche, de Brest, 20 de Agosto de 1892.

89 L’Intrasigeant, 20 de Agosto de 1892.

90 XIX Siécle, 15 de Abril de 1892.

91 Habiendo recibido la orden de ir a un hospital, Skariatine se negó, diciendo «que renunciaba al servicio porque en las circunstancias actuales la situación de médico en el departamento del ministerio de la guerra era incompatible con las exigencias del honor y del juramento prestado». Su proceso reveló tantos horrores que se prohibió publicarlos. Tikhomirov tuvo entre sus manos el relato de estos horrores hecho ante el tribunal y cita algunos extractos en su libro «La Rusia política y social», París 1886. Savine, editor.

92 Tokhomirov. «La Rusia política y social», pág. 386.

93 Tikhomirov, ob. cit., pág. 389.

94 L’Intransigeant, 15 de Agosto de 1882.

95 Libre Parole, 18 de Agosto de 1892.

96 Hamon, ob. cit., pág. 15, año 1891.

97 Hamon, ob. cit., pág. 62, año 1862.

98 Nouvelliste, Burdeos, 4 de Marzo de 1890.

99 Lucchini, Soldati deliquente, giudici e carnefici. Bolonia 1884. Citado por X. Merlino en L’Italie telle qu’elle est, página 218. París 1890. Savine, editor.

100 Merlino, ob. cit., pág. 214.

101 Merlino, ob. cit., pág. 214.

102 Aunque en forma de novela, Biribi, es una autobiografía; uno de los personajes, designados con un nombre de ocasión, se dio a conocer después de la publicación de esta notable obra. Un conocido mío, el Sr. Degay, periodista, que estuvo en las compañías disciplinarias al mismo tiempo que Darien, me ha confirmado los hechos relatados en dicho libro, añadiendo que el autor había estado aún muy por debajo de su espantosa verdad. Un viejo oficial me dijo haber reconocido diversos personajes de la obra, cuyos nombres apenas si están desfigurados.

103 Sempre Avanti, Liorna, 8 de Julio de 1893.

104 A. Corre, Aperçu général de la criminalité militaire en France, pág. 12-13.

105 Luis Barron, Sous le drapeau rouge, pág. 100. Savine, editor.

106 Revue Bleue, 1892.

107 Progés, Avenir du Morbihan, 27 de Diciembre de 1885.

108 Esta expresión no es particular de los oficiales alemanes; yo mismo la he oído en los labios de oficiales franceses. Si mi memoria no me engaña, se le puede hallar en el Au port d’armes, o en Sous Offs, o en Biribi, o en Les Offs.

109 Republique Française, 22 de Abril de 1890.

110 Republique Française, 8 de Julio de 1890, según un folleto de Abel Kurt.

111 Hamon, ob. cit., año 1900, II, págs. 208-209.

112 La Lanterne, 15 de Septiembre de 1890.

113 Egalité, 27 de Agosto de 1890.

114 Hamon, ob. cit., año 1891, pág. 173.

115 Hamon, ob. cit., año 1891, pág. 650.

116 Edmundo Miller, capitán retirado. «A los príncipes confederados a todo el pueblo alemán, un grito de angustia de los soldados alemanes, hijos de Alemania».

117 Millar, ob. cit.

118 Miller, ob. cit. En el folleto del capitán Miller se citan muchos otros casos análogos designando los oficiales y el regimiento.

119 XIX Siécle, 15 de Julio de 1891.

120 L’Intransigeant, 31 de Diciembre de 1891.

121 Le Matin, 3 de Enero de 1892.

122 L’Autorité, 5 de Febrero de 1892.

123 Le Martin, 17 de Febrero de 1892.

124 Tour, 5 de Marzo de 1892.

125 XIX Siécle, 6 de Mayo de 1892.

126 L’Intransigeant, 28 de Mayo de 1892.

127 XIX Siécle, 19 de Mayo, L’Intransigeant, 28 de Mayo de 1892.

128 L’Intransigeant, 28 de Junio de 1892.

129 L’Intransigeant, 7 de Junio de 1892.

130 XIX Siécle, 18 de Junio de 1892.

131 Le Figaro, 3 de Agosto de 1893.

132 Le Figaro, 16 de Noviembre de 1892.

133 Le Martin, 19 de Noviembre de 1892.

134 Tikhomirov, ob. cit., pág. 390-392.

135 Tikhomirov, ob. cit., pág. 392.

136 Gazzete de Voss; Le Martin 6 de Diciembre de 1902.

137 Hamon, ob. cit., año 1891, pág. 649.

138 L’Action, 31 de Enero, 1º de Febrero. L’Intransigeant, 17 de Febrero de 1892.

139 L’Action, 13 de Febrero de 1892.

140 L’Action, 17 de Febrero de 1892.

141 XIX Siécle, 3 de Julio de 1892.

142 L’Intransigeant, 30 de Julio de 1892.

143 Il Secolo de Milán, 11 de Agosto de 1892.

144 Hamon, ob. cit., año 1891, pág. 173.

145 Hamon, ob. cit., año 1891, pág. 539.

146 Hamon, ob. cit., 1891, pág. 425.

147 Berliner Tagblatt, 9 de Junio de 1888.

148 Hamon, ob. cit., 1890, pág. 205.

149 Hamon, ob. cit., 1891, pág. 425.

150 Il Sécolo, Milán, 11 de Agosto de 1893.

151 Parti socialiste, 26 de Agosto de 1893.

152 Hamon, ob. cit., 1891, pág. 425.

153 Hamon, ob. cit., 1891, pág. 425.

154 Hamon, ob. cit., 1891, pág. 176.

155 Le Petit Journal, 25 de Marzo de 1891.

156 Hamon, ob. cit., 1891, pág. 650.

157 L’Intransigeant, 25 de Marzo de 1892.

158 L’Action, 19 de Marzo de 1892.

159 Le Figaro, 3 de Junio de 1892.

160 Le Figaro, 4 de Junio de 1892.

161 L’Intransigeant, 1 de Julio de 1892.

162 Le Matin, 14 de Agosto de 1892.

163 Eclaireur de l’Est, Abril 1892.

164 XIX Siécle, 23 de Mayo de 1892.

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