Psicología del despertar



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John Welwood

PSICOLOGÍA

DEL DESPERTAR

Budismo, psicoterapia

y transformación personal


Traducción del ingles de David Gonzalez

editorial K airós


Numancia 117-121

08029 Barcelona



www.editorialkairos.com

SUMARIO


Introducción --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------11

PARTE I:

LA INTEGRACIÓN ENTRE LA PSICOLOGÍA Y


LA ESPIRITUALIDAD .------------------------------------------------------------------------------------------23
Introducción -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------25

  1. Entre el cielo y la tierra: Los principios del trabajo interno --------------------------------------------------35

  2. La personalidad: ¿Camino o patología? -------------------------------------------------------------------------48

3. La fortaleza del ego y la ausencia de identidad del yo -------------------------------------------------------64

  1. El juego de la mente: La forma, la vacuidad y el más allá -------------------------------------------------80

  2. La meditación y el inconsciente ------------------------------------------------------------------------------------92

6. El espacio psicológico -----------------------------------------------------------------------------------------------116

7. El despliegue de la experiencia -----------------------------------------------------------------------------------128

8 Reflexión y Presencia: La dialéctica del despertar ......................................................................142
PARTE II:

LA PSICOTERAPIA EN UN CONTEXTO ESPIRITUAL --------------------------------181
Introducción ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------183

9. El poder curativo de la presencia incondicional -------------------------------------------------------------- 188

10. Vulnerabilidad, poder y relaciones curativas ---------------------------------------------------------------- 202

11. La psicoterapia como práctica del amor ---------------------------------------------------------------------- 220

12. La depresión como pérdida del corazón --------------------------------------------------------------------- 231

13. Haciéndonos amigos de la emoción --------------------------------------------------------------------------- 242

14. Encarnando la realización: El trabajo psicológico al servicio del desarrollo espiritual ------------257

PARTE III:

EL PODER DESPERTADOR DE LAS RELACIONES -------------------------299



Introducción ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------301

15. La relación íntima como camino de transformación --------------------------------------------------------306

16. Danzando en el filo de la navaja---------------------------------------------------------------------------------316

17. Purificando el oro ----------------------------------------------------------------------------------------------------322

18. El amor condicionado y el amor incondicional ---------------------------------------------------------------327

19. El camino de la pasión -----------------------------------------------------------------------------------------------337

20. Autoridad espiritual verdadera y autoridad espiritual falsa----------------------------------------------- 348

21. El amor consciente y la comunidad sagrada ----------------------------------------------------------------365



Notas------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------379

Glosario ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ 385

Fuentes --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------399

Bibliografía ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------405

Agradecimientos y créditos ------------------------------------------------------------------------------------------415

Indice ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------419

Título original: TOWARD A PSYCHOLOGY OFAWAKENING

-Published by arrangement with Harper San Francisco, a división of HarperCollins Publishers Inc.

--de la edición en castellano:

2001 by Editorial Kairós, S.A.


Primera edición: Noviembre 2002


l.S.B.N.: 84-7245-534-3 

Depósito legal: B-28.547/2002

Fotocomposición: Pacmer, S.L. Alcolea, 106-108, bajos. 08014 Barcelona 

Impresión y encuademación: Índice. Fluviá, 81-87. 08019 Barcelona

Todos los derechos reservados. No está permitida la reproducción total ni parcial de este libro, ni la recopilación en un sistema informático, ni la transmisión por medios electrónicos, mecánicos, mecánicos, por fotocopias, por registro o por métodos, salvo de breves extractos a efectos de reseña, sin la autorización previa y por escrito del editor o el propietario de copyright.

Quisiera dedicar este libro a mi primer mentor, Eugene Gendlin, quien me ayudó a descubrir y valorar la belleza y el misterio sutiles de la experiencia interna.

PSICOLOGÍA DEL DESPERTAR


INTRODUCCIÓN

En lo más profundo del espíritu humano -una profundidad  que actualmente se halla muy alejada de su origen se asienta la  búsqueda del sentido de la vida y de nuestro devenir. Nunca como ahora -en los tiempos postmodemos hemos tenido tan abierta la puerta de acceso a las tradiciones espirituales de todo el  mundo, especializadas en la dimensión eterna y suprapersonal (el lado "celestial" de la naturaleza humana) y a la sabiduría acumulada durante más de un siglo de psicología occidental, fundamentalmente centrada en las dimensiones personales e intepersonales (el lado "terrenal" de la naturaleza humana). Pero, a pesar de que jamás hayamos tenido una visión tan completa y  global del ser humano, todavía necesitamos una visión que nos  permita integrar de un modo teórico y práctico los tres dominios de la existencia humana, el personal, el interpersonal y el supropersonal.

Desconectada de la vida personal, la práctica espiritual se convierte en algo árido y distante y, del mismo modo, la vida personal, separada de la brisa fresca de la realización espiritual, acaba convirtiéndose en una prisión. Si queremos estar en condiciones de afrontar los desafíos que nos deparará el nuevo milenio debemos aprestarnos a rescatar los valores y objetivos espirituales, y a encarnarlos en nuestra vida cotidiana.

Es muy prometedor, en este sentido, el diálogo que está comenzando a entablarse entre la psicología occidental v las antiguas tradiciones espirituales de Oriente, un diálogo que puede ayudarnos a explorar los aspectos personales y espirituales de nuestra naturaleza y profundizar la relación entre la mente, el corazón, el cuerpo, el alma y el espíritu como facetas indivisibles de la misma totalidad viva y disponer así de un enfoque más integral y práctico para el desarrollo espiritual, la salud, el bienestar y las relaciones.

Esta aproximación entre Oriente y Occidente pone de manifiesto una serie de cuestiones especialmente relevantes para el ámbito de la psicología. ¿De qué modo podemos servirnos de la psicoterapia y la práctica espiritual como aliados que nos ayuden a despertar nuestra auténtica naturaleza? ¿Qué tienen que enseñarnos las tradiciones espirituales orientales sobre el equilibrio psicológico? ¿Cuáles son los efectos de la meditación sobre la salud psicológica y el establecimiento de relaciones interpersonales transformadoras? ¿Qué implicaciones tiene considerar el trabajo psicológico desde una perspectiva espiritual? ¿De qué modo pueden, la psicología y las técnicas desarrolladas por Occidente, contribuir al desarrollo espiritual? ¿Cuáles son las posibles ventajas de la aplicación del budismo y otras antiguas tradiciones espirituales a una cultura psicológicamente orientada como la nuestra, que gira en tomo al desarrollo individual? ¿Cuál es la relación que existe entre la individuación (el desarrollo del alma) y la liberación espiritual (la trascendencia de las limitadas fronteras del yo)? ¿De qué modo podemos integrar los aspectos psicológicos y personales y los aspectos suprapersonales y universales de nuestra naturaleza?

Estos son algunos de los temas que abordaremos en este libro que hemos dividido en tres partes. En la Primera Parte exploramos los problemas que deberá afrontar cualquier aproximación que pretenda sintetizar la psicología occidental y la espiritualidad contemplativa. La Segunda Parte se centra en las aplicaciones prácticas de este encuentro a los ámbitos de la salud y la curación psicológica. La Tercera Parte, por último, se ocupa de las implicaciones personales y globales que tiene todo ello en el mundo de las relaciones interpersonales.



Mi interés por la interfase existente entre Oriente y la psicología occidental se inició en 1963 en París cuando, con poco más de veinte años de edad. tropecé con el agujero negro del materialismo occidental y cobré conciencia, por primera vez, de la falta de sentido de mi vida. Es cierto que me gustaban las ceremonias y la música del cristianismo, la tradición religiosa en la que había sido educado, pero también lo es que no me habían proporcionado la menor experiencia práctica que vivificase mi espíritu. Tal vez fue por ello por lo que el zen, que descubrí a comienzos de los sesenta, me abrió mis ojos a la noción de que cada uno de nosotros puede descubrir, de un modo directo y experiencial, la verdadera naturaleza que yace en su interior y despertar así a una forma de ser más rica y más profunda.

El reconocimiento de que el verdadero objetivo de la existencia humana consiste en despertar a esa experiencia proporcionó un sentido a mi vida. El posterior descubrimiento del libro Psicoterapia del Este, psicoterapia del Oeste, de Alan Watts -en donde el autor subraya el papel que puede desempeñar la psicoterapia occidental en el camino del despertar supuso un nuevo paso hacia delante. Dispuesto a buscar un camino característicamente occidental al despertar, decidí estudiar psicología clínica y convertirme en psicoterapeuta. Había encontrado mi vocación.

Pero no tardé mucho tiempo en decepcionarme del énfasis que la University of Chicago -en la que me había matriculado ponía en la psicología académica convencional y en su limitada y estrecha visión de la naturaleza y de los potenciales del ser humano. Ahí tuve la suerte de conocer a un auténtico mentor, Eugene Gendlin, filósofo y psicoterapeuta de orientación existencia! que, a la sazón, estaba desarrollando el Focusing, un innovador método que centraba su atención en la experiencia interna, especialmente en lo que él denominaba sensación sentida, de la que se deriva la dirección clara del cambio y del desarrollo. Gendhn fue la persona que me abrió al mundo de la experiencia interna, él fue el primero en mostrarme el proceso real de la experiencia sentida, come funciona, cómo se despliega y cómo acaba conduciendo a descubrimientos súbitos e inesperados.


A diferencia del resto de mis profesores. Gendlin describía el paisaje psicológico en términos más humanos y poéticos que clínicos. Al revelarme los ricos y multifacéticos procesos de la experiencia interna. Gendiin me proporcionó la clave para dar sentido al quehacer terapéutico. En última instancia, la terapia no tenía tanto que ver con el diagnóstico, el tratamiento o la cura, como con el establecimiento de un nuevo tipo de relación con la propia experiencia. Trabar contacto con él y con su enseñanza supuso para mí una transformación tan completa como el paso del blanco y negro al technicolor, razón por la cual le estaré eternamente agradecido.

Durante toda mi carrera seguí profundizando en los temas que más me interesaban, la relación existente entre el despertar del que habla el zen -y el consiguiente descubrimiento de una verdad más elevada-, y los cambios personales que tienen lugar durante la terapia. Buscando el modo de trabajar sobre mí mismo y de comprender más plenamente mi vida acabé dirigiendo mi pasos hacia el budismo, quedando profundamente impresionado por mis primeros encuentros con el maestro tibetano Chogyam Trungpa Rinpoche.

Trungpa era un maestro de las escuelas mahamudra y dwgchen del budismo tántrico que subrayan la realización profunda de la naturaleza luminosa, expansiva y despierta de la conciencia. Nunca antes había conocido a una persona tan extraordinaria y misteriosa. Recuerdo cierta entrevista en la que me quedé completamente atónito por el inmenso espacio que parecía irradiar en todas las direcciones, como si el techo y paredes de la sala en la que estábamos se hubieran desvanecido. Jamás había experimentado nada parecido.

Me desconcertaba mucho su insistencia en la importancia de la meditación. Yo creía que era mucho más interesante leer y hablar de filosofía espiritual que permanecer sentado sin hacer nada. «¿A quién puede interesarle eso? Tal vez miles de años atrás hubiera que hacer esas cosas, pero estoy seguro de que, hoy en día, existen técnicas mucho más avanzadas». Pero, cuando realmente comencé a practicar meditación, se me abrió un horizonte completamente nuevo. Nacemos con un indtrumento extrsordinario llamado mente, capaz de sintonizar con los cielos, los infiernos y lo que se halla entre ambos mundos, pero nadie nos ha enseñado nunca el modo adecuado de utilizarlo. En este sentido, la meditación me proporcionó una herramienta para contemplar directamente la naturaleza y la actividad de la mente. Es por ello por lo que mi resistencia inicial no tardó en desaparecer y acabé desarrollando un profundo respeto por la práctica de la meditación sedente que, desde entonces, ya nunca he abandonado.

Al cabo de varios años de práctica meditativa me di cuenta de que ciertas regiones de mi vida seguían sin haber experimentado ningún cambio. Y es que, por más interesantes que sean las enseñanzas budistas, resulta imposible importarlas sin más al psiquismo occidental, ya que una cosa es participar en retiros y tener experiencias extraordinarias y otra muy distinta llegar a integrar las nuevas comprensiones en la vida cotidiana. Además, la práctica espiritual también parece alentar una cierta indiferencia con respecto a las relaciones interpersonales. Finalmente, la crisis de mi relación de pareja puso claramente de relieve la necesidad de afrontar mis problemas psicológicos no resueltos.

Hasta aquel momento había tenido una visión muy romántica de la iluminación que tal vez se derivaba de una interpretación demasiado literal de los relatos zen, según los cuales bastaba con un momento de iluminación para que todas las viejas pautas de conducta se desvaneciesen en la nada y en su lugar apareciera el hombre nuevo. Pero mi experiencia no demostró que la meditación y la práctica espiritual sirvieran para resolver todos mis males y, finalmente, tuve que dejar de lado mis creencias y bajar a la arena terapéutica. Fue entonces cuando descubrí el papel que desempeña la psicología en tanto que camino de autoconocimiento.

Finalmente llegué a la conclusión de que, aisladamente considerados, el trabajo psicológico y el trabajo espiritual son limitados, y que el desarrollo exige su adecuada complementación.

Muchos de mis compañeros estaban utilizando la práctica espiritual como un refugio en el que huir de sus problemas personales y me di cuenta de lo mucho que podián beneficiarse del trabajo psicológico. De hecho, la misma comunidad espiritual de la que. por aquel entonces, formaba parte, estaba atravesando una profunda crisis a causa de la negativa de uno de sus líderes -una persona espiritualmente muy desarrolladaa afrontar un narcisismo y un orgullo que le llevaban a actuar de modos sumamente destructivos. Y esa misma dinámica psicológica encubierta desempeñaba un papel muy importante en las crisis que. en aquel tiempo, estaban atravesando muchas comunidades espirituales de los Estados Unidos. Cobrar conciencia de la flagrante contradicción que suponía el hecho de que maestros espirituales y sus alumnos -que ciertamente habían alcanzado un cierto nivel de visión y de conciencia espiritual siguieran, no obstante, atrapados en pautas de personalidad manifiestamente insanas, fue simultáneamente preocupante y revelador. Cada vez tenía más claro que el trabajo psicológico tenía algo importante que ofrecer a los buscadores espirituales... al menos en Occidente.

Poco después de haber leído mi tesis doctoral descubrí The Journal of Transpersonal Psychology y conocí a otras personas que también estaban interesadas en explorar la interfase existente entre la psicología y la espiritualidad, convirtiéndome en uno de sus primeros y más asiduos colaboradores y, en 1979, publiqué mi primer libro. Psicoterapia y salud en Oriente y Occidente.

Entonces comencé a escribir un libro -que acabó titulándose El viaje del corazón sobre la dimensión espiritual de las relaciones interpersonales íntimas que tanto me interesaban y que acabó convirtiéndose en el reto más importante que nunca había llevado a cabo. Al cabo de varios años de emprender el proyecto me vi en la encrucijada de tener que elegir entre acabarlo o rehacerlo desde la perspectiva original de la intersección entre la psicoterapia y la meditación. Razones personales que no vienen aquí a cuento me inclinaron hacia la primera opción. Poco sabía entonces que aún tardaría quince años en concluirlo.

Después de haber escrito tres libros en torno al tema de relación, Psicología del despertar representa una vuelta a los orígenes y a mi primera gran pasión, la interfase existente entre las psicologías orientales y las occidentales. Este libro inaugura un nuevo campo de investigación -al que llamo psicología del despertar y constituye el primero de una serie que espero escribir sobre el mismo tema.

Desde mi punto de vista, la psicología del despertar aspira a tender un puente entre dos dominios antes separados: la psicología individual e interpersonal que se estudia en Occidente y el camino del despertar del que hablan las grandes tradiciones espirituales, especialmente las orientales. Hasta este momento, la psicología occidental ha descuidado el dominio espiritual, mientras que los caminos contemplativos han desdeñado el inevitable papel que desempeña el trabajo psicológico en el proceso del desarrollo espiritual. Mientras esta dinámica siga sin reconocerse, el camino del desarrollo espiritual estará lamentablemente cojo porque el despertar necesita de la psicología tanto como la psicología necesita del despertar.

Cualquier psicología del despertar realmente completa deberá investigar la relación existente entre las dimensiones suprapersonales, personales e interpersonales. Mi visión de la psicología del despertar subraya la necesidad de emprender una práctica en tres dominios diferentes, la meditación (en lo que respecta a la dimensión suprapersonal), el trabajo psicológico (como forma de explicar las relaciones personales) y la práctica de las relaciones conscientes (en cuanto a su dimensión interpersonal). Y creo que es innecesario decir que cada una de estas prácticas tiene ramificaciones en las demás. En este sentido, por ejemplo, la meditación influye en el modo como nos tratamos a nosotros mismos y en el modo como tratamos a los demás. Por su parte, el trabajo psicológico puede despertar nuestra sensibilidad interpersonal y alentar también la profundización espiritual. La relación consciente, por último, puede ayudarnos a modificar nuestras pautas condicionadas y convertimos en personas más auténticas.

De este modo, la psicología del despertar apunta en dos direcciones diferentes y nos abre a dos dimensiones distintas que nunca antes se vieron afrontadas por las tradiciones psicológicas y espirituales.

¿Cuáles son las ramificaciones psicológicas del camino espiritual? ¿Qué dificultades psicológicas pueden presentarse, por ejemplo, cuando las personas comienzan a reconocer y orientarse hacia sus dimensiones más elevadas? Es inevitable que la expansión de la conciencia que empieza a trascender los límites de la estructura de la personalidad condicionada reestimule las viejas pautas subconscientes, una situación que las religiones tradicionales describían en términos de demonios o diablos. Sin embargo desde la perspectiva de la psicología moderna, estas pautas anquilosadas pueden considerarse conflictos subconscientes de la estructura de una personalidad condicionada que irrumpen en la conciencia cuando se pone en marcha el proceso del despertar que, si no se resuelven adecuadamente, acaban distorsionando el proceso del desarrollo espiritual. No basta, pues, con alcanzar determinadas comprensiones espirituales, sino que también es esencial desarticular las pautas emocionales y mentales subconscientes ancladas en el cuerpo y en la mente que impiden la realización de una modalidad de ser más elevada y plena.

Desde otra perspectiva, sin embargo, también debemos responder a una serie de preguntas que tienen que ver con el papel que desempeña el trabajo psicológico personal e interpersonal en el proceso del despertar. Porque hay que decir que muchos occidentales que se interesan por la vida espiritual se hallan aquejados de heridas psicológicas que su práctica espiritual no suele ayudarles a comprender ni a resolver. ¿Cómo es posible encarnar la auténtica realización espiritual -más allá del odio, la agresividad, la reactividad emocional, el egocentrismo narcisista y multitud de otras pautas defensivassin comprender y resolver la dinámica psicológica que los alienta? Y, puesto que nuestras relaciones con los demás constituyen la prueba más ostensible del desarrollo espiritual, ¿cómo podemos entablar relaciones más conscientes, relaciones que realmente alienten el camino del desarrollo espiritual?



Tenemos que aprender a trabajar con los miedos, las creencias y las pautas defensivas condicionadas del pasado como peldaños en el camino de liberación espiritual {E} proceso de individuación requiere un proceso de clarificación psicológica que estimule el desarrollo de un individuo auténtico que pueda encarnar y expresar en su persona las dimensiones superiores del ser) Así pues, no sólo debemos aprender a abrirnos y entregamos a lo divino y a lo último, sino que también debemos comprender -al menos en Occidenteel modo como la maduración individual puede ayudarnos a integrar la realización espiritual en el entramado de nuestra vida personal y de nuestras relaciones interpersonales. No sólo debemos, pues, despertar a nuestra naturaleza espiritual última, sino que también debemos crecer y convertirnos en personas maduras plenamente desarrolladas.

Todos los capítulos presentados en este libro se derivan de las cuestiones personales a las que tuve que enfrentarme en el curso de mi propio proceso con la psicoterapia occidental y la meditación budista. Cada uno de ellos refleja el intento de tender un puente entre el trabajo psicológico y el trabajo espiritual, un puente que no aspira tanto a convertirse en una gran teoría sintética sino que se deriva de un método fundamentalmente fenomenológico que parte de la experiencia y trata de no alejarse de ella.

Cada uno a su modo, los distintos capítulos del libro se centran en cuestiones que preocupan a muchos occidentales que se hallan en un camino espiritual, la relación entre la experiencia personal e individual y las verdades universales e impersonales. la relación entre los caminos psicológicos y los caminos contemplativos, la relación entre la individuación y la liberación espiritual, que pueden resumirse en la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los retos que deberá afrontar el occidental moderno que se adentra en el camino del despertar?

El hecho de que mi interés fundamental tenga que ver con e] proceso de la transformación, más que con los detalles técnicos de tal o cual tradición, me ha llevado a centrarme en Oriente y Occidente, en la psicoterapia, la meditación y la psicología budista en un sentido amplio, sin fijar mi atención en las distintas escuelas y perspectivas propias de cada una de esas tradiciones. También me he tomado la libertad de presentar el pensamiento budista en términos psicológicos contemporáneos que trascienden toda orientación particular. Y es que mi interés va más allá de la tradición estrictamente budista y aspira a forjar una psicología y un camino del despertar que sirva para afrontar los retos de nuestro tiempo y de nuestras circunstancias. Y lo mismo podría decir en lo que respecta al planteamiento psicoterapéutico, ya que mi enfoque no se centra tanto en la terapia como en la forma de utilizar el trabajo psicológico para complementar y alentar el desarrollo espiritual.

Con ello tampoco quiero decir que pretenda psicologizar el budismo (reduciéndolo a un conjunto de técnicas de salud mental o de principios terapéuticos) ni espiritualizar la psicología (elevándola al estatus de sustituto del trabajo espiritual). Porque. aunque el trabajo psicológico y el trabajo espiritual -o. dicho de otro modo, la psicoterapia y la meditaciónpuedan solaparse, se trata de dos dominios diferentes que apuntan a objetivos muy diferentes: la integración de uno mismo y la autotrascendencia,  respectivamente. Mi propósito, en suma, consiste en dilucidar la relación existente entre esos dos tramos diferentes del camino del desarrollo.' 1

Este libro resume un viaje de treinta años y sintetiza mis principales escritos -que se han visto publicados en diferentes revistas en tomo a la psicología del despertar y que han sido revisados y actualizados para unificar el estilo y acomodarlos a mi visión actual. Por ello creo que ofrecen una visión coherente y multifacética del desarrollo psicoespiritual.

En los distintos capítulos presentados en este libro el lector advertirá la presencia recurrente de ciertas preocupaciones y temas centrales -como la naturaleza de la meditación, la transmutación, la coemergencia, la presencia incondicional, la interacción entre la forma y el vacío, y la complementariedad entre el trabajo psicológico y el trabajo espiritual-, en la creencia de que el distinto enfoque y contexto en el que aparecen ayudará al lector a comprender su significado y sus aplicaciones. Tampoco considero inadecuado que el lector se salte el orden presentado y vaya saltando de uno a otro según le plazca.

Este libro entrelaza la teoría y la práctica, por lo que los lectores más interesados en esta última pueden centrar su atención en la Segunda y en la Tercera Parte, aunque ello no significa que los capítulos de la Primera Parte carezcan de todo interés práctico. Los Capítulos 8 y 14 -que concluyen la Primera y la Segunda Parte, respectivamenteson los más recientes y globales del libro y merecen una lectura más detenida. Quienes tengan poco interés en la teoría tal vez quieran saltarse los Capítulos 4 y 6, los más teóricos de todo el libro. Debo decir también, por último, que las notas y las referencias han sido recogidas en dos secciones separadas diferentes incluidas al final para no interrumpir la lectura del texto principal.

Este libro puede ser útil para todas aquellas personas que quieran unificar los tres dominios de la existencia humana, el personal, el interpersonal y la gran amplitud del ser que se encuentra más allá de la persona. Creo que la siguiente reformulación de una invocación tradicional expresa perfectamente la aspiración básica que le ha dado origen:

Reconoce tu naturaleza y no olvides

que tu mismo ser es el maestro perfecto.

Que todos aquellos que aún no lo ¡layan comprendido,

despierten la compasión

y encuentren ese espacio puro y sagrado.




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