Psicología del aprendizaje


El aprendizaje según Guthrie



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2. El aprendizaje según Guthrie
La teoría de Guthrie es de fácil lectura, pero muy compleja si se la investiga con detenimiento, y fue el teórico más cercano a la posición original de Watson. A continuación se expone sumariamente su doctrina sobre el aprendizaje sobre la base de los lineamientos expositivos de Hill (1985).
El principio fundamental del aprendizaje.- Para Edwin Guthrie, todo aprendizaje se funda en un principio general, que puede parafrasearse así: "Si hacemos algo en una situación determinada, la próxima vez que nos encontremos en esta situación tenderemos a hacer nuevamente lo mismo". Se trata de un principio aún más general que el principio del condicionamiento clásico, por cuanto no dice nada acerca del estímulo incondicionado. De hecho a Guthrie no le interesa si la respuesta es provocada durante el entrenamiento por un estímulo incondicionado u otra cosa: sólo afirma que si una respuesta acompaña una vez a un estímulo dado, es probable que siga nuevamente a este estímulo. Objeción a Guthrie: ¿qué pasa cuando damos respuestas diferentes en una misma situación? ¿Cuál es la que aprendemos? A esto Guthrie responde: "La última", con lo cual toma el principio de recencia de Watson, pero no el de frecuencia. No toma este último porque para Guthrie la respuesta no se fortalece con la práctica, no se aprende gradualmente sino según un nexo del tipo 'todo o nada': aprendemos simplemente la última respuesta que dimos en la misma situación.
Explican Gaffuri y Abecasis (1986) que cuando una combinación de estímulos que acompañan a una respuesta se repite, dicha respuesta tiende a repetirse: quedó aprendida. Incluso esta asociación se establece ya con una sola prueba o ensayo. En tal sentido Guthrie difiere de Thorndike en que rechaza la ley del efecto de éste último.

Para Guthrie la fuerza de la asociación no aumenta con la repetición, pues alcanza su máxima fuerza la primera vez que ocurre. Aumentando la fuerza de la conexión no se produce un adelanto, pero sí se entrelazan la cantidad de asociaciones correctas de la situación E-R completa. En una situación siempre hay muchos estímulos y muchas respuestas: todos ellos se van seleccionando en función de asociaciones entre estímulos apropiados y respuestas correctas. Así, Guthrie descarta como factores importantes del aprendizaje, el motivo, la repetición y la recompensa. El motivo solo despierta al sujeto y lo hacen actuar, o sea, tiene un efecto inicial.

En el plano educativo, el maestro según Guthrie no se preocuparía por la motivación para aprender, sino que sus alumnos estén activos y ocupados en su trabajo. Se buscaría eliminar al mínimo los estímulos extraños para que el niño asocie al estímulo adecuado la respuesta correcta. Por ejemplo dar al niño una lectura simple, forzarlo a leer a pesar de sus protestas o dar una lectura agradable para que el niño desee leerla a pesar de su dificultad (Gaffuri y Abecasis, 1986).
Nueva objeción a Guthrie: ¿entonces porqué generalmente la práctica produce un mejoramiento gradual?

Este autor responde que el aprendizaje de cada conexión E-R es súbito, pero una conducta está compuesta por muchas conexiones específicas E-R, y entonces el mejoramiento gradual se produce por este mejoramiento de las relaciones entre las conexiones específicas E-R, en sí mismas aprendidas cada una súbitamente. Una conducta implica siempre la coordinación de muchos movimientos pequeños musculares, como por ejemplo el andar en bicicleta. Este acto se compone entonces de muchos movimientos, cada uno aprendido en forma súbita según la ley de recencia.


El sustituto de Guthrie para el refuerzo.- Guthrie no usa la idea de refuerzo: no dice que aprendemos las respuestas que traen recompensa, sino las que hicimos la última vez. Si lo último que hicimos fue resolver la situación exitosamente (obteniendo una recompensa), entonces aprendemos dicha respuesta no por recompensada sino por última. Del mismo modo, si lo último que hicimos fue no resolver la situación eludiéndola mediante una respuesta de escape, entonces aprendemos dicha respuesta de escape no por ser castigada sino por ser última. Experimentos posteriores hechos con ratas arrojaron, sin embargo, dudas sobre la opinión de Guthrie sobre la poca importancia de las recompensas. Frente a estas experiencias adversas, Guthrie introdujo la idea de estímulos de mantenimiento, o estímulos que mantienen a la rata en la situación, como el hambre, la sed, el miedo, la ira, etc. Si una respuesta elimina dichos estímulos de mantenimiento, entonces resuelve la situación y se convierte en la última respuesta, y por tanto la que será aprendida. Si en cambio una respuesta no elimina los estímulos de mantenimiento, entonces no puede ser la última respuesta (no la aprenderá) pues intentará otras respuestas que sí los eliminen. Esto explica porqué el animal aprende entonces la última respuesta, que elimina el estímulo de mantenimiento, y la aprende no por eliminar dicho estímulo sino por ser la última respuesta.

En suma, sintetizando: Guthrie afirma que si queremos saber qué aprenderá un individuo en cualquier situación, debemos observar lo que hace. Lo que hace (por última vez) ya sea correcto o erróneo, es lo que aprenderá. Los intentos de Guthrie por explicar el aprendizaje desde este único principio fundamental fueron inadecuados, y la mejor forma de apreciar, entonces, su contribución a la psicología es considerar sus estudios sobre algunas situaciones prácticas de aprendizaje.


La ruptura de hábitos.- Guthrie presentó tres métodos para cambiar un mal hábito. En los tres había que encontrar qué estímulos evocaban la respuesta indeseable, y luego hallar algún medio para que ocurra una respuesta deseable en presencia de aquellos estímulos. Estos tres métodos son:

1) Método del umbral: presentar los estímulos en una forma tan débil que no evoquen la respuesta indeseable (el estímulo está por debajo del umbral para la respuesta). Es un método especialmente útil para las respuestas emocionales. Ejemplo: si queremos que un caballo no corcovee cuando se le pone una silla de montar, empezamos por ponerle apenas una manta (estímulo más débil), cosa que no corcovee. Luego vamos agregando gradualmente más cosas hasta que, si al final ponemos la silla de montar, no corcoveará.

2) Método de fatiga: Consiste en provocar la respuesta indeseable muchas veces hasta que el sujeto se canse, no la haga más y haga otra cosa (aunque sea descansar). Esta nueva respuesta es que probablemente aparecerá cuando el sujeto enfrente de nuevo el mismo estímulo. Ejemplo: la niña que abandonó el mal hábito de prender fósforos luego que su madre la obligara a encender muchas veces y reiteradamente fósforos, hasta que la niña terminó arrojando la caja. Esta última respuesta fue la que aprendió finalmente.

3) Método de los estímulos incompatibles: los estímulos para la respuesta indeseable se presentan junto a otros que supuestamente evocarán una respuesta diferente e incompatible. Así, los estímulos originales quedan ligados a las nuevas respuestas. Ejemplo: la estudiante que no podía concentrarse para estudiar debido a ruidos que la distraían. Entonces empezó a leer novelas tan interesantes que ignoró los ruidos perturbadores. Más adelante, cuando retomó el estudio, encontró que los ruidos ya no la distraían, porque ahora estaban unidos a respuestas de lectura en lugar de respuestas de escuchar.

Es llamativo que en ninguno de los tres métodos Guthrie haga referencia al castigo: un mal hábito no se elimina castigando, o en todo caso no es el carácter doloroso de esta experiencia lo que cambia el hábito. Si el castigo logra cambiar el hábito es porque produce una respuesta incompatible con el hábito. En los casos donde el castigo surte efecto, ello ocurre no porque haga daño al individuo, sino porque cambia la forma en que éste responde a ciertos estímulos. Ejemplo: para evitar que un perro corra detrás del coche podemos golpearle la nariz o bien la cola. Ambos estímulos son dolorosos (son 'castigos') pero sólo el golpe en la nariz será efectivo porque produce una respuesta incompatible con el acto de correr, que es detenerse (el golpe en la cola no es incompatible y el perro sigue corriendo, incluso aún con mayor velocidad).
Algunos temas especiales.- a) La extinción: Al no ocuparse del refuerzo, Guthrie no puede hablar sobre la extinción como resultante de la eliminación del refuerzo. Sin embargo, da su propia explicación, diciendo que la extinción no es más que aprender simplemente a hacer alguna otra cosa, lo que ocurre cuando cambia la situación del estímulo. Si un perro aprendió a escaparse por un agujero y luego tapamos ese agujero (cambió la situación), el perro más allá de si encuentra o no otra forma de escapar, habrá extinguido su respuesta de buscar el agujero original, por haber sido sustituida por otras respuestas de escape (exitosas o no).

b) El olvido: La interpretación es similar. Los hábitos no se debilitan con el desuso, sino que son reemplazados por otros hábitos. Si olvidamos el alemán es porque en lugar de seguir hablando en alemán hablamos en castellano, o sea, porque las palabras castellanas, como estímulos, se relacionaron a otras respuestas distintas de las palabras en alemán.

Como la adquisición, el olvido es comúnmente gradual, debido a las numerosas y específicas conexiones E-R que forman un hábito complejo. Si las respuestas correctas están relacionadas a muchos estímulos diferentes, las nuevas respuestas necesitarán más tiempo para relacionarse con todos estos estímulos. Un hábito se retendrá mejor si se los practicó en varias situaciones diferentes (por ejemplo, en presencia de varias combinaciones diferentes de estímulos).

c) La intención: En oposición a Watson, Guthrie reconoce que gran parte de la conducta es intencional, está dirigida hacia metas. Para que haya una intención o propósito en la conducta, deben darse cuatro componentes, como vemos en el esquema. Para Guthrie, la intención no implica ningún otro componente mental, además de esos cuatro.


Esquema 1 - Los cuatro componentes de la intención, según Guthrie


COMPONENTE

EJEMPLO: LA INTENCION DE SALVARSE DE UN INCENDIO

1) Complejo de estímulos de mantenimiento que mantiene activo al organismo.

1) El calor del fuego, la sensación de ahogo por el humo y el miedo.

2) Algo que bloquea cualquier acción simple y directa que elimine inmediatamente los estímulos de mantenimiento.

2) El fuego y la altura que le impiden simplemente escapar.

3) La disposición muscular para hacer ciertas respuestas.

3) La tensión de sus músculos para el salto.

4) La disposición muscular para las consecuencias de esta acción.

4) La preparación de su cuerpo para el choque de la caída.

d) La atención: Para Guthrie no es más que una variedad de respuestas que orientan los receptores sensoriales hacia ciertos estímulos, como cuando miramos o escuchamos. Tal formulación sobre la atención hace que Guthrie exprese su principio fundamental del aprendizaje con otras palabras: "Lo que se observa se convierte en una señal para lo que se hace".



e) Especificidad de estímulos y respuestas: El aprendizaje no se logra mediante recompensas o castigos, sino relacionando una respuesta específica y particular con un estímulo igualmente específico y particular. Se aprende a actuar bien en el combate (respuesta específica) no practicando tiro a blancos inmóviles y bien visibles, sino a blancos móviles y que aparecen y desaparecen, tal como ocurre en la situación real de combate (estímulos específicos).
Comparaciones entre Watson y Guthrie - Cuadro orientativo basado en Hill (1985).





JOHN WATSON

EDWIN GUTHRIE

APRENDIZAJE


Depende de la contigüidad estímulo-respuesta, es decir que ambos ocurran juntos.

Idem.


PRINCIPIOS DEL APRENDIZAJE


Las conexiones estímulo-respuesta se establecen en base a reflejos condicionados, al principio de frecuencia y al principio de recencia.

Las conexiones estímulo.-respuesta se establecen exclusivamente sobre la base del principio de recencia, que es algo más general que el principio del condicionamiento.

REFUERZO


Ridiculiza la idea de refuerzo por ser una explicación mágica del aprendizaje.

No habla de refuerzo directamente, pero lo explica en función del principio de recencia.

INTENCION


Es una noción igualmente mágica, inobservable, y por tanto inútil para explicar el aprendizaje.

Reconoció su existencia, pero la explicó en función de conductas observables, sin atribuirles realidad mental pura.

ALGUNOS TEMAS ESPECIALES


Explico el proceso del aprendizaje de las emociones, y de la adquisición de conocimientos.

Explico tres métodos para romper hábitos indeseables.


CAPÍTULO 5: EL APRENDIZAJE SEGÚN MILLER Y DOLLARD
La teoría de Miller y Dollard constituye una teoría del refuerzo ubicada dentro de la tradición ambientalista por cuanto desarrollaron una teoría conductista del aprendizaje en base a la idea de refuerzo, con la que intentaron explicar, especialmente, el aprendizaje de la imitación, de la personalidad y de la conducta neurótica y su abordaje psicoterapéutico. Para ellos, los cuatro elementos básicos del aprendizaje son el impulso, la indicación, la respuesta y la recompensa (Hill, 1985).

Neal Miller (n.1909) y John Dollard (n.1900) son investigadores anglosajones con amplia experiencia: el primero en psicología experimental, y el segundo en psicología clínica y ciencias sociales. Esta diversidad de enfoques fue muy fructífera a los efectos de construir una teoría del aprendizaje. Miller se abocó sobre todo al análisis teórico, mientras que Dollard fue mas bien el responsable de las aplicaciones prácticas: a la psicología de la personalidad, la psicología anormal y a la psicología social. El sistema de Miller no difiere mucho del de Skinner, salvo en lo referente al vocabulario, las técnicas experimentales utilizadas, y al hecho de que es más teórico. Al mismo tiempo, constituye una simplificación de la teoría de Clark Hull (Hill, 1985).

La siguiente exposición del sistema de Miller y Dollard se basa en el texto de W. Hill (1985).
1. Los cuatro elementos del aprendizaje
Para Miller, los cuatro elementos esenciales del aprendizaje son el impulso, la indicación, la respuesta y la recompensa.

1) Impulso: Es un estado de excitación del organismo, que estimula al individuo a la acción, por lo que Miller lo considera la base de la motivación.

Cualquier estímulo, si es lo suficientemente fuerte, actúa como un impulso. Los estímulos pueden ser externos (por ejemplo un dolor por algún golpe) o internos (por ejemplo el hambre o la sed). Algunos estímulos internos pueden también provenir de los cambios fisiológicos en el cuerpo cuando sentimos enojo o temor, creando así los respectivos impulsos de ira y temor.

2) Respuesta: Miller y Dollard parten del supuesto de que un impulso tiende a descargarse a través de una respuesta, es decir, a reducirse (o aún eliminarse) a través de ella. Si el impulso es el hambre, la respuesta que reduce el impulso es comer.

Ahora bien: la situación difiere según que el organismo se encuentre en una situación no familiar, o en una situación familiar. Las situaciones no familiares son aquellas donde el organismo no sabe qué tipo de respuesta puede dar para reducir el impulso. Tal es el caso de un bebé para el cual el entorno es desconocido, o para un organismo adulto que se topa con un entorno nuevo o muy poco familiar.

En una situación no familiar, como el organismo no sabe qué respuesta ejecutar para reducir el impulso, su actividad tiene poca dirección y realizará una serie de conductas diferentes. Puede ocurrir que una de esas respuestas sirva para reducir la intensidad del impulso. Por ejemplo, la huída sirve para reducir un impulso doloroso como la corriente eléctrica.

En una situación familiar, en cambio, el organismo ya sabe qué respuesta dar frente a tales o cuáles estímulos fuertes (impulsos). Por lo tanto, podemos decir que en un entorno no familiar, el organismo procede por ensayo y error hasta dar con la respuesta adecuada, mientras que en una situación familiar ejecutará directamente la respuesta adecuada, precisamente por conocer los diferentes estímulos y sus consecuencias en cuanto a si reducen o no el impulso.

3) Recompensa: La reducción del impulso se llama recompensa. Alimentarse es una recompensa en tanto implica reducir el hambre, y huír es una recompensa en tanto implica reducir el estímulo doloroso. Para Miller y Dollard, entonces, lo que se aprenden son las respuestas recompensadas, es decir, las que reducen el impulso. La reducción del impulso es, así, la operación básica del aprendizaje.



4) Indicación: Si tenemos hambre y estamos caminando por la calle, la respuesta que reducirá el hambre será entrar a un bar, mientras que si estamos en nuestra casa, será ir a la cocina y preparar algo. Esto significa que la respuesta que instrumentemos no depende solamente de su propiedad de reducir el impulso (ser recompensada), sino también de ciertas 'indicaciones', que pueden definirse como ciertos estímulos (restaurante, cocina) cuya función es orientar la respuesta.
Esquema 1 – Los cuatro elementos del aprendizaje

Un ejemplo.- Todos conocen la caja de trucos de Thorndike, que es una jaula donde hay, entre otros elementos, una soga que, al tirarla, hace ingresar alimento. Si colocamos un animal en la jaula por primera vez, será un ambiente no familiar. El animal tiene hambre y empieza a ejecutar una serie de conductas diferentes hasta que tira de la soga. En ese momento el animal recibe el alimento, con lo cual sacia su hambre: ha aprendido la respuesta de tirar de la soga porque ella ofrece una recompensa: la reducción del impulso de hambre.

Tenemos aquí todos los elementos del aprendizaje de Miller y Dollard (y que aparecen sintetizados en el esquema 1): el impulso es el hambre, la indicación más importante es la soga, la respuesta es tirar de la soga, y la recompensa el alimento (en tanto este implica reducción del impulso).


2. Una breve comparación con Guthrie y Skinner
La teoría de Miller y Dollard puede considerarse una combinación de Guthrie por un lado, y de Thorndike y Skinner por el otro (esquema 2). El impulso actúa como estímulo de mantenimiento, en la terminología de Guthrie, aunque su remoción, sin embargo, actúa como reforzador, pues la reducción del impulso es una recompensa.

El impulso según Miller es equiparable con tres conceptos diferentes de Skinner: a) Es un 'reforzador' negativo porque, como el impulso, es nocivo y además, al ser eliminado, produce refuerzo. b) Es un 'programa de mantenimiento': la efectividad del alimento como reforzador depende del reciente programa alimenticio del organismo; si se lo privó de alimento, éste será más reforzante que si no se lo hizo. Así, para Miller el mantenimiento es otro aspecto del impulso. c) Implica una 'excitación'.


Esquema 2 – Equivalencias conceptuales


Miller y Dollard

Guthrie

Skinner

Impulso

Estímulo de mantenimiento

Reforzador negativo

Programa de mantenimiento

Excitación



3. Imitación
Miller y Dollard desarrollaron sus conceptos para explicar los mecanismos de la imitación y de la neurosis. El primero, en "Social Learning and Imitation", y el segundo, en un libro subsiguiente que se llamó "Personality and Psychotherapy".

Gran parte de la conducta humana implica imitación: muchas veces la gente no prueba varias respuestas por sí misma hasta encontrar la recompensada, sino que hace lo que ve hacer a otra persona. Si el sujeto ejecuta la misma conducta de un otro y constata que en sí mísmo reduce el impulso, es decir, que es recompensada, en adelante tenderá a imitar las conductas de ese otro. El individuo ha sido recompensado por utilizar las indicaciones del otro individuo.


Incidentalmente, notemos la diferencia con la teoría de Bandura. Mientras que para Miller el sujeto imita una conducta porque él experimentó la recompensa en sí mísmo, para Bandura el sujeto imita una conducta porque el modelo fue recompensado. Por ejemplo, no es lo mismo imitar al vecino y comprarse un coche nuevo porque uno mísmo disfrutó del coche (Miller), a imitar al vecino y comprarse un coche porque uno vio que el vecino disfrutaba con él (Bandura). Esto último es lo que se llama el aprendizaje por medio de modelos.
Esto significa entonces que la conducta imitativa se aprende, y al respecto, Miller y Dollard dan dos ejemplos: una observación clínica donde constataron el proceso natural de aprender a imitar, y una situación experimental donde enseñaron a un sujeto a aprender por imitación.

a) Observación clínica: Los autores citan el caso de dos niños de 6 y 3 años que juegan a que el padre esconde un caramelo y deben encontrarlo. El hermano mayor buscaba por todos lados y el menor lo seguía siempre (imitación). Cuando el mayor encontró el caramelo y cesó la búsqueda, el menor no sabía dónde poder seguir buscando: la única estrategia que conocía era imitar al hermano.

La pregunta es: ¿dónde aprendió a imitar así al hermano, una conducta tan contraproducente en este caso? Miller y Dollard refieren que anteriormente, en cierta ocasión el mayor escuchó venir al padre y salió corriendo a saludarlo. Casualmente el menor también corría en la misma dirección (no para saludar al padre), y el padre les regaló caramelos. El menor recibió aquí una recompensa, pues se redujo su impulso de hambre. En el pasado había corrido muchas veces sin recompensa, pero aquí la indicación era la visión de su hermano corriendo, y desde entonces, a partir de este incidente y otros parecidos, el menor aprendió a imitar al mayor porque con ello obtenía una recompensa. Están aquí los cuatro elementos del aprendizaje: el impulso era el hambre, la indicación era la visión de su hermano corriendo, la respuesta era correr, y la recompensa los caramelos.

b) Situación experimental: Miller y Dollard hicieron experimentos donde enseñaron conductas de imitación tanto a niños como a animales. En uno de los experimentos, ponían a un niño de primer grado frente a una máquina que daba caramelos al dar vuelta una manija. Antes de su turno, había otras personas (adultos o niños) que manipulaban la máquina. El experimento se preparó para que casi siempre los adultos obtuvieran el caramelo y no los niños. El niño manipulaba la manija y, cuando lo hacía como los adultos, obtenía su recompensa, con lo cual aprendió a imitar a los adultos, y no a los niños. Desde ya, también se pudo haber diseñado un experimento donde aprendiese a imitar a sus compañeros y no a los adultos.

Fuera del contexto experimental, el proceso describe cómo aprenden los niños ciertas conductas. Por ejemplo, son recompensados si se comportan como (imitan a) niños como él, y no son recompensados si se portan igual que chicos de otra clase social más baja.

Miller y Dollard explican también la conducta de las multitudes con estos mismos principios: la muchedumbre son personas que se imitan unas a otras, estimulándose para realizar actos que no llevarían a cabo individualmente, ilustrando este argumento con llamativos relatos de una turba efectuando un linchamiento.


4. Miedo y neurosis
En "Personality and Psychotherapy", Miller y Dollard estudian el aprendizaje de la personalidad, y en particular el aprendizaje y el desaprendizaje de la neurosis, siendo este desaprendizaje la base de la psicoterapia de esta patología.

Concretamente, explicaron tres características de la neurosis en base a aprendizajes previos: el neurótico es desdichado a causa de sus conflictos, se comporta como un necio en muchos aspectos, y tiene síntomas. Todo ello se debe a un impulso aprendido de miedo, pero citemos en primer lugar un experimento con ratas, desarrollado por Miller y Dollard.


Ratas experimentales
Podemos describir el experimento típico en tres etapas (ver esquema 3).

1° etapa.- Miller y Dollard colocaron una rata en una caja con dos compartimientos: uno con paredes blancas y otro con negras. Luego se la puso en el blanco y se le aplicó una descarga eléctrica, y se constata que la mayoría de las ratas huye al compartimiento negro. Esta secuencia de descarga y huída se repite varias veces.

2° etapa.- Se coloca la rata en el compartimiento blanco sin producir descargas eléctricas, comprobándose que, así y todo, la rata corre rápido al otro compartimiento. ¿Por qué ocurre esto, si no hay descarga eléctrica? Miller y Dollard lo explican en base a que un impulso secundario de miedo fue condicionado a las indicaciones del primer compartimiento (paredes blancas). Las respuestas emocionales de la rata (taquicardia, tensión muscular, etc.) son fuertes estímulos que se agregan al impulso de dolor de la descarga eléctrica. Estos fuertes estímulos provocados por las respuestas emocionales dan lugar al impulso de miedo, y llegaron a ser condicionadas a las indicaciones del compartimiento blanco, debido al hecho de que se producían en presencia de esas indicaciones y eran seguidas por la reducción del impulso cuando la rata huía de la descarga. Así, cuando se presentan las indicaciones del primer compartimiento (la rata está rodeada de paredes blancas), se presentan respuestas emocionales aunque no haya descarga, las que a su vez producen el impulso de miedo que hace a la rata huír.

3° etapa.- El hecho de que el miedo es un impulso puede demostrarse con un nuevo experimento, donde se cerró la puerta que comunicaba ambos compartimientos, aunque dicha puerta podía abrirse girando una rueda. Así, la rata aprendió una nueva conducta -girar la rueda- exclusivamente en base a un impulso de miedo (ya que no había descarga eléctrica, proviniendo el miedo de sus propias respuestas emocionales).
Esquema 3 – Neurosis experimental en ratas

Seres humanos neuróticos
Cuestiones similares ocurren en el caso de las personas neuróticas. Se puede considerar el caso del niño que es castigado cada vez que adopta una conducta independiente, y cada vez que hace su voluntad se lo somete a un dolor, el cual le produce respuestas emocionales que le provocarán el impulso secundario de miedo. Tales respuestas que producen miedo se condicionan a las indicaciones presentes en el momento, incluso aquellas que provienen de su propia independencia. Así, cualquier conducta independiente le producirá miedo, mientras que la sumisión se lo reducirá.

La rata huye al otro compartimiento, mientras que el niño adopta conductas de sumisión, que es el equivalente a la huída. Sin embargo, mientras en la rata no hay consecuencias serias (se queda en el nuevo compartimiento y listo), en el niño sí, porque sus conductas de sumisión se impedirán hacer todo lo que quiere hacer, convirtiéndose su temor a ser independiente en un verdadero obstáculo que seguirá arrastrando hasta la adultez.

El conflicto que se le presenta es, así, entre su deseo de independencia y su miedo por la conducta independiente: cualquiera de ambas opciones implicará para él desdicha. Si se diera cuenta de la gran diferencia entre su actual situación y aquella en que se lo castigaba por ser independiente, podría librarse del miedo y resolver el conflicto. Pero ni siquiera puede pensar en ser independiente, y esto hace que su conducta sea necia.

Desde ya, puede obtener algún beneficio de la situación: puede ser más dependiente, presentar síntomas aparentes de alguna enfermedad física y con ello lograr algo que desea, como por ejemplo que lo cuiden y protejan, siendo esta no una conducta deliberada o pensada, sino aprendida por medio de sus efectos de reducción del miedo. Se trata, no obstante, de una solución parcial al conflicto, porque ello le impide encarar toda otra cosa que desee hacer en forma autónoma.


La psicoterapia de la neurosis
Dado que el miedo está en el origen de estas conductas, la base de la cura es la extinción de este miedo. Así como el miedo en la rata se extinguirá cuando adquiera suficientes experiencias indoloras en el compartimiento blanco, así también el miedo en el neurótico se extinguirá cuando vea que puede realizar conductas independientes sin ser castigado por ello.

Dado que las indicaciones para el miedo vienen de sus propias respuestas, la terapia consistirá en inducir al paciente a que hable acerca de estas respuestas de independencia, expresándolas primero en forma débil e indirecta, y luego más abiertamente. Por ejemplo, al principio puede pensar o decir que a su jefe podría hacerle algunas sugerencias útiles, para luego expresar su deseo de insultarlo, adoptando una conducta más independiente. Dado que hay cierta semejanza entre hablar acerca de una conducta y hacerla, por generalización el paciente terminará directamente ejecutando la conducta independiente, y no solamente expresándola.

Así, aunque por caminos distintos, Miller y Dollard llegan a una conclusión muy semejante a la de Guthrie, en relación a su método del umbral para la eliminación de los hábitos emocionales indeseables.




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