Psicología del adolescente



Descargar 27.27 Kb.
Fecha de conversión03.12.2017
Tamaño27.27 Kb.
Vistas101
Descargas0


Psicología del adolescente.

Desarrollo del concepto de sí mismo o del yo.










Valeria Sosa M.









La adolescencia es un periodo en el que el individuo trata de llegar a un acuerdo consigo mismo y con su medio ambiente. Es una época de desarrollo de un conjunto de conceptos del yo cuya confirmación e integración será crucial para determinar la conducta personal y social del adolescente, así como su estatus futuro como individuo funcionalmente maduro.

La época más difícil para resolver los problemas que plantea la formulación final del concepto del yo parece encontrarse entre los 14 y 18 años.



La importancia de los conceptos del yo.

La única realidad que el ser humano posee es su yo, y eso no deja de ser curioso porque de todos sus atributos éste es el menos tangible y el más amorfo. A partir del nacimiento, el organismo humano emprende la larga tarea del desarrollo, que consiste en construir un conjunto de identidades con las cuales puede interpretar y enfrentarse no sólo a su ambiente social y físico, sino también a sí mismo como un organismo físico en funcionamiento.

La cultura se asimila en la forma de organización simbólica que conduce a patrones de adaptación integrados hasta el punto que permitan: a) Independencia, b) Un conjunto de identidades propias, c) conceptualización de una dirección para el futuro, d) arrogación de responsabilidad para el yo y para otros, como el vértice del proceso, e) la consecución de la capacidad para el amor desinteresado.

El proceso de construcción del yo y de la identidad es la principal tarea del desarrollo en el área psíquica o afectivo cognoscitiva del organismo humano.



Antecedentes del concepto.

El concepto del yo tiene una larga historia en el desarrollo del ser humano. Existen varios conceptos y formas de ser explicado, pero todas llegan al esfuerzo del hombre para entenderse a sí mismo.

Los psicólogos acuñaron el término concepto del yo y, debido a su interés por la clarificación mediante la investigación. James, en su obra Principales, dedicó un capítulo entero al yo. A pesar de innumerables psicólogos en el concepto del yo, debemos estar conscientes de que muchos otros psicólogos, en particular los conductistas opinan que las ideas del yo y del concepto del yo constituyen un constructo demasiado “mental” para sus propósitos.

La definición del yo.

Para explicar el yo es preferible rechazar las definiciones que lo conciben como una entidad existente en forma de componente tangible o intangible del organismo. El yo representa la continua organización afectivo-cognoscitiva de las experiencias pasadas del individuo, de la experiencia del presente, y del pronóstico del futuro.

Gordon entiende el concepto del yo como: “la estructura de significados de autorreferencia asequibles a los procesos interpretativos conscientes de un individuo”.

Horroks, Jackson y Lifton señalan que el yo es un proceso mediante el cual el organismo infiere y forma conceptos del yo, los cuales, en conjunto, representan la interpretación y el significado que tiene el organismo de sí mismo. En esta relación, el organismo es la identidad, y el yo es el proceso que elabora representaciones de su propia identidad y de sus actividades mentales y conductuales relacionadas.

El concepto del yo forma parámetros dentro de los cuales operan los procesos cognoscitivos en el nivel de la conducta consciente. Hasta cierto punto el desarrollo del concepto del yo tiene una relación integral con el desarrollo de la habilidad de raciocinio, concebida esta última como una elaboración del estado consciente.

La identidad y el yo.

El yo es el proceso que hipotetiza la identidad conforme el individuo es capaz de expresar oralmente a sí mismo y a otras personas quién es y qué es. Una identidad es un concepto del yo producido por el proceso del yo.La identidad es el constructo del propio yo, que se elabora a partir del desarrollo fisicofisiológico de un organismo que posea conciencia y por tanto, entendimiento. Este constructo debe estar basado en una serie de postulados que han de comprobarse con la realidad.



La identidad hipotetizada.

Inhelder y Piaget tienen importancia en que es importante dictaminar la habilidad intelectual del niño para formular hipótesis. Ya que nos permiten entender los enfoques que emplea el individuo en las diversas etapas del desarrollo, a medida que construye su identidad hipotetizada. Piaget informa que durante el periodo de edad cronológica que va de los 7 a los 11 años, el niño existe en un mundo concreto y simple.

También Piaget dice que durante el periodo final que se encuentra entre los 11 y 12 años, se desarrolla la habilidad para razonar por hipótesis, ahora puede aceptar cualquier tipo de datos como hipotéticos y es capaz de razonar a partir de ellos. El adolescente intenta descubrir todas las combinaciones posibles, con el propósito de seleccionar lo verdadero y descartar lo falso. El adolescente está en búsqueda de sí mismo. Durante su adolescencia hipotetiza y rechaza, siente la necesidad de explicar.

Descubrimiento del yo.

La medición del concepto del yo de los adolescentes suele obtenerse mediante cuestionarios, clasificaciones de sí mismo, descripciones personales realizadas por el interrogado o por clasificadores adultos que usen conductas estipuladas como criterio.

West, a través de un estudio llegó a la conclusión de que las niñas tienden a ser más circunspectas al elegir a las personas en quienes depositarán su confianza, mientras que los muchachos tienden a ser mas circunspectos en lo que dicen, pero menos en cuanto a la persona que seleccionan para depositar su confianza.

Rivenbark observa que las relaciones con amigos de la misma edad se incrementan durante la adolescencia, las manifestaciones personales suelen hacerse con mayor frecuencia, sobre todo a los compañeros del mismo sexo.

Sinha, con un estudio que realizó con muchachas de 12 a 18 años, observó que el grado de manifestación del yo varió con el avance de la adolescencia, observó que el grado de manifestación del yo varió con el avance de la adolescencia y señaló que a medida que las muchachas avanzan de edad cronológica, de la adolescencia temprana a la media, se vuelven más conscientes de su yo y comienzan a inhibir su expresión de apertura a otras personas. Cuando abandonan la adolescencia media, su conciencia del yo madura y comienzan a revelarse a sí mismas.

Lubin, Pederson, Higbee, Halverson, entre otros han indicado la relación que guarda el descubrimiento del yo con la personalidad, y Jourard, Dimon y Hellkamp han situado correlaciones con la raza y la cultura.



Precisión en los informes del yo.

Jones et al, informan en un estudio de descripciones del yo, que las personas tienden a señalar lo mejor de sí mismos en los informes. Muchas cosas dependen de la manera de provocar informes del yo y de la percepción que tenga el adolescente de la razón para recopilar esos datos. La distorsión se vuelve más factible cuando la información se obtiene mediante ensayos de sí mismos o entrevistas. Jones et al, observan que las personas que hacen informes del yo por lo general se describen a sí mismas como individuos no amenazadores, al presentarse como carentes de agresividad, introvertidos, cohibidos, y hasta sentimentales.

Jung informó que a medida que un individuo avanza hacia la adolescencia y progresa en la escuela, la exactitud de los informes de sí mismo tiende a incrementarse en términos de la concordancia con los informes que de él realizan otras personas, aunque en la última parte de la adolescencia parece haber una pequeña disminución de esta concordancia.

La exteriorización de la identidad.

A medida que el sentido de identidad del individuo se desarrolla a partir de su concepto de sí mismo, o incluso después de que la identidad está bien formulada y se ha comprobado exitosamente con la realidad, e integrado en la conducta, el individuo puede exteriorizar su identidad a algunas personas u objetos en el ambiente real hipotetizado. La exteriorización sólo puede ser parcial, en el sentido de que nosotros podemos proyectar algunos aspectos de nuestra identidad a un objeto o a una persona y retener otros aspectos para nosotros mismos. Para la mayoría de nosotros, la idea de proyectarnos hacia un objeto inanimado es muy extravagante, pero hacer tal proyección hacia otras personas parece más lógico, aunque psicológicamente es lo mismo.



Los cambios en el concepto del yo.

Lo que una persona es en la actualidad tal vez no lo sea en el futuro, hasta el punto de que pierda continuidad consigo misma.

Degenhardt, informó acerca de una modificación continua de la imagen de sí mismo durante los primeros años de la adolescencia.

Undeutsh informó que durante los años de la adolescencia temprana y media, la habilidad para ser consciente de las emociones y de los procesos motivacionales en uno mismo, se desarrolla y se vuelve diferenciada.

Long et al, al discutir una teoría autosocial de la personalidad, hipotetizan cambios en el concepto del yo durante la infancia, y observan que la calificación en la escuela se relaciona con la estimulación, la dependencia social, la individualización, el poder relativo del maestro, y la identificación con otras personas.

Difusión de la identidad.

Erikson sacó la conclusión de que el conflicto principal de la adolescencia es el de la identidad contra la difusión de la identidad. Contempla a la adolescencia como una épica donde las identificaciones parciales ya adquiridas han de encontrar combinación con nuevas identificaciones y con la elección de un patrón para la conducta futura del rol. Para él, la adolescencia es una época de consolidación de la identidad.



El negativismo en la adolescencia.

Al llegar a la adolescencia y todas sus exigencias para comprobar en realidad la estructura del yo que se ha construido, hacen que el adolescente entre en un periodo de negativismo. Dos aspectos de su vida contribuyen a esto, el primero, la mayor movilidad y el nuevo estatus del adolescente tarde o temprano sus padres y otros adultos bloqueen su motivación de dominio. El segundo, la identidad hipotetizada del adolescente tiene dificultades cuando intenta comprobar la realidad, la adaptación y el reanálisis resultan incómodos, pues son frustrantes e inducen ansiedad.



Autoestimación y la autoestima como una actitud.

Al haber construido un concepto de sí mismo y formado una identidad a partir de él, el joven se pregunta si lo que ha formado posee un valor. Es aquí donde entra su elección vocacional y decidir si es capaz o no de realizar los retos que se le presenten. También las habilidades que tiene para participar en diversas actividades, ya sean deportivas, escolares o sociales.



Rosenberg ha observado que cuando el individuo se enfrenta a una decisión seria y urgente.


Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos