Psicología Cognitiva y Aprendizaje Escolar


Procesamiento pre-conciente



Descargar 131.5 Kb.
Página3/4
Fecha de conversión03.12.2017
Tamaño131.5 Kb.
Vistas191
Descargas0
1   2   3   4

Procesamiento pre-conciente

Algunas informaciones están fuera de nuestro conocimiento aunque puedan ser accesibles para la conciencia o, como mínimo, para los procesos cognitivos. Esta información se encuentra en un nivel pre-conciente del conocimiento. Una forma de este procesamiento es el fenómeno de percepción subliminal, por la cual, una persona procesa mentalmente estímulos específicos sin estar conciente de ello. Se trata de un ejemplo de una clase más amplia de fenómenos, denominado priming. En el priming, estímulos específicos activan rutas mentales que aumentan la capacidad para procesar estímulos subsecuentes conectados de alguna manera, a los estímulos del priming. Muchas veces no resulta sencillo atraer la información pre-conciente para el conocimiento conciente. Por ejemplo, ya hemos experimentado el fenómeno “punta de la lengua”, que sucede cuando tratamos de recordar algo que sabemos, pero que no podemos evocar completamente.


Funciones de la atención

Las cuatro funciones principales de la atención son: 1) atención selectiva, en la que elegimos prestar atención a algunos estímulos e ignorar otros; 2) vigilancia, en la que esperamos atentamente detectar la aparición de un estímulo específico; 3) sondeo, en la que buscamos activamente estímulos particulares; y 4) atención dividida, en la que distribuimos nuestros recursos de atención para coordinar nuestro desempeño en más de una tarea al mismo tiempo.



Atención selectiva. Constantemente estamos haciendo elecciones con relación a los estímulos a los que prestaremos atención y a los que ignoraremos. Ignorando algunos de ellos o disminuyendo el énfasis sobre ellos, focalizamos los estímulos particularmente notables. El foco de atención concentrado en estímulos informativos específicos aumenta nuestra capacidad para manipularlos en otros procesos cognitivos como la comprensión verbal o la resolución de problemas. Por ejemplo, podemos prestar atención a la lectura de un texto, ignorando el sonido de una radio o un televisor.

Vigilancia y detección de señales. Se refiere a la capacidad de una persona para estr presente en un campo de estimulación durante un período prolongado, esperando la aparición de una señal. Típicamente, es necesaria en ambientes en los que un determinado estímulo sucede raramente, pero que exige atención inmediata cuando aparece. Estos procesos se encuentran altamente influenciados por las expectativas, afectando fuertemente la eficiencia de la respuesta. En muchas ocasiones tratamos de detectar si percibimos o no una señal, un determinado estímulo de interés particular. A través de la vigilancia para detectar señales estamos preparados para actuar rápidamente cuando detectamos el estímulo. Por ejemplo, en una calle oscura podemos tratar de detectar escenas o sonidos indeseables.

Sondeo. Mientras que la vigilancia involucra pasivamente la espera de que aparezca un estímulo, el sondeo involucra la búsqueda activa de un estímulo. Específicamente, se refiere a un examen atento del ambiente en relación a aspectos específicos. El número de estímulos y la cantidad de distractores, afectan el rendimiento. Por ejemplo, buscar un producto determinado en las góndolas del supermercado, o si detectamos humo (como consecuencia de nuestro sondeo) podemos involucrarnos en un sondeo activo con relación al origen del humo.

Atención dividida. Con frecuencia conseguimos realizar mas de una tarea a la vez y desplazar nuestros recursos de atención para distribuirlos prudentemente, de acuerdo a las necesidades. Por ejemplo conductores con experiencia pueden conversar mientras manejan y cuando se acerca otro vehículo, rápidamente desplazan su atención de la conversación a las maniobras.
Percepción
Se trata del fenómeno complejo por el qué reconocemos, organizamos y entendemos las sensaciones recibidas de los estímulos ambientales. La existencia de ilusiones perceptivas sugiere que lo que percibimos en nuestros órganos sensoriales no es necesariamente lo que comprendemos en nuestras mentes. El sistema cognitivo debe estar captando información sensorial que se encuentra disponible y manipulándola de algún modo para crear representaciones mentales de objetos, propiedades y relaciones espaciales de nuestro ambiente.

Los tres procesos perceptivos más importantes son los de detección, discriminación e identificación de los estímulos del medio. El primero consiste en distinguir los estímulos en el ambiente que nos rodea. Muchas veces no se trata sólo de detectar la presencia o ausencia de un estímulo en el medio, sino que resulta necesario realizar un procesamiento algo más refinado y preciso, denominado discriminación, porque implica distinguir uno entre varios estímulos, más o menos similares. Se trata de un proceso algo más complejo que el de detección porque no sólo se trata de percibir su presencia o ausencia sino que hay que distinguir uno entre los varios posibles. Finalmente, debe destacarse que, a veces, no resulta suficiente detectar y discriminar un objeto, sino que para poder identificar con éxito un objeto entre otros muchos, debemos reconocer de que objeto se trata. Este es el último de los procesos perceptivos: la identificación. Reconocemos un objeto, no solo por su forma, color o tamaño, sino que lo identificamos y clasificamos como miembro de una determinada categoría y actuamos de acuerdo con este conocimiento.

Para Ballesteros (2002), la percepción es un proceso psicológico, a través del cual el perceptor interpreta y atribuye un sentido a la información que le llega a través de distintas modalidades sensoriales (vista, oído, tacto, olfato, gusto). Por estos procesos, el perceptor adquiere conocimiento sobre las formas y objetos existentes en el medio que le rodea, procesando la información contenida en la estimulación física que llega a los receptores sensoriales especializados.

Cuando percibimos un objeto, por ejemplo, de forma visual, codificamos información a lo largo de múltiples dimensiones elementales, tales como el tamaño, la forma, el color, la textura, su localización respecto de otros objetos, e incluso su disposición temporal respecto a otros eventos. Este carácter multidimensional de la codificación de los estímulos perceptivos nos lleva a preguntarnos si se trata de procesos automáticos. Hasher y Zacks (1979) y Zacks et al (1982), basándose en que no existen diferencias individuales en función de la edad de los sujetos, sugieren que la codificación de la frecuencia de los sucesos, la localización espacial y la ordenación temporal son automatismos básicos innatos. Muchas otras propiedades del input, tales como el color, la forma, la dirección del movimiento, etc, parecen recibir igualmente una codificación automática. Por tanto, De Vega (1984) concluye que la codificación de los estímulos perceptivos es, en términos generales, automática. Sin embargo, ¿la percepción resultante de los procesos de codificación, también es automática? La respuesta es negativa, ya que la percepción resulta más compleja que la codificación. Se trata de un proceso de alto nivel, sumamente elaborado, pese a la simplicidad e inmediatez aparentes de la experiencia perceptiva. En el proceso perceptivo, de acuerdo a Neisser (1967) se pueden distinguir una fase analítica y una fase sintética. La fase analítica corresponde a la codificación en paralelo de los rasgos o dimensiones básicas del input. Sin embargo, el fenómeno perceptivo culmina cuando se sintetizan o integran dichos rasgos básicos para producir una configuración significativa asimilable a los objetos. Esta fase sintética, requiere de atención controlada. De acuerdo a Treisman y Gelade (1980) y Treisman y Schmidt (1982), la atención actuaría como pegamento que conecta las propiedades previamente codificadas en una unidad. Esto implica que los inputs que no reciben atención se presentarían al individuo como un conjunto de características inconexas que fluctuarían aleatoriamente sin llegar a configurar objetos.

Percibimos los objetos de nuestro mundo como constantes o invariantes a pesar de que la imagen que producen los estímulos varía al cambiar la orientación, la distancia, la iluminación, etc. Para explicar por qué percibimos objetos de forma constante, a pesar de los cambios producidos en la información sensorial que llega a nuestros sentidos, es necesario hacer uso del concepto de representación mental. Las representaciones mentales retienen las propiedades de los objetos reales que existen en el mundo físico.

De acuerdo a De Vega (1984), la percepción es un sistema exteroceptivo, de modo que el producto perceptivo tiene un fuerte componente “guiado por los datos”. Al menos en los estadios periféricos, las operaciones están determinadas por la configuración del estímulo, no influyendo las expectativas o conocimientos del sistema cognitivo. Por su parte, Ballesteros (2002) considera que la percepción es el resultado de dos tipos de procesos que actúan conjuntamente: los procesos abajo-arriba, guiados por los datos obtenidos a partir de la información física y los procesos arriba-abajo guiados conceptualmente que integran y dan sentido a esa información.

Existen numerosas teorías relacionadas a la percepción. Los psicólogos estructuralistas, con Wundt, sostenían que las percepciones se formaban a partir de la unión de sensaciones elementales simples. Por el contrario, los representantes de la Escuela de Gestalt (Wertheimer, Koffka, Köhler) consideraban que la forma o configuración es l unidad básica y primitiva de la percepción. Según ellos, para poder entender la percepción era necesario conocer como el cerebro organiza los estímulos visuales de modo natural. Según la Gestalt, el “todo”, la forma global o configuración, presenta propiedades emergentes que no tienen sus partes elementales. Esta organización perceptiva era de carácter innato. Trataron de explicar la percepción en función de los mecanismos cerebrales subyacentes. Sin embargo, estudios posteriores demostraron que las ideas de la Gestalt sobre el isomorfismo estímulo-cerebro no se sostenían.

Opuestamente a lo que sostenía la Gestalt, Gibson (1979) sostenía que la comprensión de la percepción se debería conseguir estudiando el medio ambiente en el que vive el individuo y no en el laboratorio. La Teoría de la Óptica Ecológica o Teoría de la Percepción Directa propuesta por Gibson, destaca el papel activo del perceptor que explora el ambiente y capta la información de modo directo. De esta forma, el perceptor activo que se mueve en el ambiente recibe información óptica suficiente para captar de forma correcta los estímulos del medio sin necesidad de que intervenga procesos y representaciones mentales internos.

Por su parte, Helmholtz, contemporáneo de Wundt, propuso que para explicar la percepción visual era necesario admitir la existencia de procesos de inferencia capaces de transformar la información insuficiente de las imágenes retinianas en interpretaciones coherentes del espacio tridimensional. Psicólogos más modernos (Hochberg, Rock o Gregory) que aceptan el concepto de inferencias inconscientes propuesto por Helmholtz, constituyen la base de las Teorías Constructivistas de la Percepción, proponiendo que la mayoría de nuestras percepciones se construyen a partir de inferencias que realizamos sobre el mundo real. Son nuestras expectativas y experiencias sobre cómo debe parecer el mundo externo lo que guía nuestra percepción. Por tanto, esta perspectiva se relaciona con el procesamiento arriba-abajo.

Enfoques más recientes de la percepción, basados en el procesamiento de la información, han determinado la parición de una perspectiva computacional. Esta perspectiva, basada en la utilización de computadoras para simular procesos psicológicos complejos, desarrolla teorías sobre el funcionamiento de la mente humana que trata de probar a través de esta simulación. El modelo computacional más importante, encaminado a crear programas de visión por ordenador se debe al matemático David Marr del MIT. Su trabajo tenía como objetivo explicar como obtener información útil de una escena visual partiendo de la imagen bidimensional que llega al sistema mediante una serie de representaciones sucesivas. Según su modelo, el conocimiento general que tenemos sobre el mundo físico en que vivimos sirve para procesar las imágenes retinianas. Sólo en un estadio muy posterior del procesamiento de la imagen entran en juego hipótesis sobre los objetos. En el procesamiento temprano de la imagen visual, la información contenida en el estímulo y ciertas suposiciones derivadas de nuestro conocimiento general del mundo que podrían darse de forma innata son suficientes, lo que apoya la idea de un procesamiento predominantemente abajo-arriba.

El desarrollo más reciente de las simulaciones por ordenador de la percepción visual está constituido por lo que se denomina el Enfoque Conexionista. Se basan en la idea de que la percepción visual se debe a la interacción simultánea de muchas unidades simples densamente interconectadas entre si, trabajando cada una de ellas como una neurona simplificada (Feldman, 1981; Feldman y Ballard, 1982;: Hinton y Anderson, 1981). Ellos suponen que es poco probable que la actividad de la neuronas sea en forma serial. La actividad, en los modelos conexionistas, surge de la fuerza existente entre las conexiones de las unidades simples que forman el sistema, en vez de surgir a partir de operaciones realizadas con símbolos existentes dentro del sistema como proponen los psicólogos computacionales. Estos modelos, también se denominan Modelos de Procesamiento Distribuido en Paralelo.

Hemos visto que de todas las modalidades sensoriales, la más estudiada por los psicólogos ha sido la visión. La pregunta principal que se plantean los teóricos de la percepción visual es cómo podemos percibir con tanta rapidez y precisión escenas tridimensionales complejas, si lo único que llega a nuestros ojos es un patrón bidimensional de luz. Pero en la visión no solo están implicados fenómenos físicos y fisiológicos que producen experiencias visuales, sino también la puesta en marcha de procesos cognitivos complejos.

El campo visual en nuestra percepción tiene características estructurales bastante exploradas y conocidas. Tiene forma ovalada, con el eje horizontal más alargado que el vertical. La agudeza visual es mayor en el centro que en la periferia, lo que determina que el ángulo visual es mayor cuanto menor es la frecuencia espacial, por eso, cuanto más finos son los detalles, menos discriminables son los bordes del campo. (Hubel y Wiesel, 1979; Breitmeyer y Ganz, 1976).

Una peculiaridad interesante del sistema visual humano es que a veces se producen ciertos fenómenos ilusorios denominados posefectos. Por ejemplo, si observamos durante algún tiempo un objeto que gira en el sentido de las agujas del reloj, cuando éste se pare repentinamente, nos parecerá que gira en el sentido contrario.



LECTURA
Es un hecho incuestionable que el aprendizaje de la lectura y la escritura es una de las tareas del desarrollo más importante de la escuela, ya que nuestra cultura le asigna un gran valor a lo verbal. Son herramientas fundamentales para el progreso de la vida personal y cultural del individuo. La lectura es la base para la adquisición de conocimientos y, por lo tanto, de la adecuada o inadecuada asimilación dependerá en alguna medida el éxito o el fracaso de niños y adolescentes.

El origen de la lectura y la escritura se remonta a unos 5.000 años atrás, cuando los sumerios desarrollaron un código de uso general impreso en tablillas de barro. Las escrituras primitivas eran logo-silábicas, es decir, que empleaban una mezcla de símbolos palabra (donde cada uno representaba una idea) y símbolos silábicos. Siglos más tarde, los fenicios idearon un sistema donde las unidades gráficas eran los componentes fonéticos elementales de la sílaba. Esta escritura alfabética se popularizó y fue adoptada por la mayoría de las culturas subsiguientes. La escritura logográfica (cada símbolo una palabra) es fácil e intuitiva, pues la decodificación solo requiere un procesamiento perceptivo. Por su parte, la escritura silábica utiliza unidades fonéticas intuitivamente discriminables. Pero estas fórmulas tienen algunas desventajas psicológicas. Por un lado, se requieren miles de símbolos palabra en la memoria para poder expresar o interpretar mensajes de contenidos variables, inclusive las escrituras silábicas requieren al menos 300 sílabas básicas. Por otro lado, para no incrementar el número de unidades, estas escrituras poseen cierta ambigüedad, y cada símbolo adquiere significados diferentes según el contexto.

Por su parte, la lectura alfabética demandas muy pocos recursos de memoria (20 o 30 símbolos) y la decodificación es un proceso objetivo que puede ejecutarse correctamente sin necesidad de apoyarse en el contexto semántico, aplicando solo reglas de codificación de letras, sílabas o puntuaciones. Sin embargo, la lectura alfabética es mucho más exigente en procesos de cómputo que las versiones primitivas. En un espacio de tiempo limitado, el lector debe construir fonéticamente cada palabra del texto a partir de unidades elementales abstractas. La dificultad se manifiesta en el lento aprendizaje escolar y en los diferentes tipos de fracaso observados. Todo ello implica que las demandas cognitivas de la alfabetización son complejas. A la dificultad de la decodificación alfabética se une la necesidad de ciertas destrezas conceptuales, motivaciones y hábitos.

La lectura es un proceso altamente complejo, dinámico y progresivo en el que operan conductas psico-neurológicas, neuromotoras, cognitivas, preceptúales, psico-socio-afectivas ambientales y culturales. Es una habilidad lingüística, entre las cuales se encuentran el escuchar, hablar, leer y escribir (Rioseco, Zilliani e Irarrázaval, 2000). Se concibe a la lectura (Goodman, Vellutino y Bravo, 1980, 1981, 1990, 1995) como un proceso verbal activo que requiere primordialmente de la comprensión del signo percibido, lo que supone una reconstrucción del mensaje representado por símbolos gráficos. Esta comprensión depende de múltiples variables entre las que se encuentran un desarrollo psico-lingüístico adecuado que permita la adquisición de las funciones semánticas, sintácticas y fonológicas del lenguaje.


Cuneado un lector se enfrenta a un texto escrito, experimenta un proceso de comprensión. En primer lugar, el flujo de información del texto sólo es accesible cuando el lector hace uso de sus destrezas lectoras (de codificación de letras, sílabas, etc.). Ello supone una considerable carga cognitiva para el sujeto, que debe ejecutar simultáneamente las operaciones de decodificación y comprensión. En segundo lugar, las destrezas del lector tienen carácter de artefacto cultural y requieren un aprendizaje laborioso con la ayuda de algún agente educativo, lo que contrasta con el carácter natural de la comprensión oral que se desarrolla espontáneamente en la interacción social. En tercer lugar, el lector puede controlar la velocidad del input, de modo que un sujeto experimentado puede autoadministrarse la información más rápido que el inexperto.

Durante la lectura, operan simultáneamente varios niveles de procesamiento. El análisis más básico es un proceso perceptivo de reconocimiento de patrones. El sistema visual analiza las características elementales de los trazos (inclinación, líneas curvas o rectas, ángulos) y sintetiza las letras. Las letras se integran en patrones silábicos. Finalmente, las letras y sílabas se agrupan en palabras. La codificación de palabras supone un acceso a los conceptos almacenados en la memoria semántica. Las palabras se relacionan unas a otras mediante reglas sintácticas y, para ello, utiliza su conocimiento gramatical implícito en la lectura de textos, de modo que si lee un artículo, inmediatamente se activa la expectativa de que la siguiente palabra será un sustantivo. El lector no sólo lee e interpreta frases, sino que construye un modelo coherente e integrado del texto global. Ello supone la utilización activa de esquemas temáticos y formales que guían la comprensión.

El individuo que realiza una lectura comprensiva opera simultáneamente en todos los nivele de procesamiento. Se suelen categorizar como microprocesos, a aquellos directamente relacionados con la decodificación más o menos mecánica del texto (reconocimiento de letras, construcción silábica, codificación de palabras, procesamiento sintáctico); y son macroprocesos las operaciones de alto nivel asociados a la comprensión del texto (integración de proposiciones en esquemas, inferencias, uso de metas en la lectura). Los dos niveles son esenciales para que un individuo pueda considerarse un buen lector. Las diferencias individuales entre lectores buenos y malos de derivan de su grado de eficiencia tanto en los micro cuanto en los macroprocesos.

Como mínimo, de acuerdo a Sternberg (1996) la lectura involucra al lenguaje, la memoria, el pensamiento y la inteligencia, además de la percepción. La capacidad para leer puede ser considerada una habilidad extraordinaria. Primero se deben detectar las letras correctas, que suelen estar presentadas en diferentes estilos tipográficos, en mayúsculas y minúsculas y hasta en formas cursivas. Después, se debe traducir la letra en un sonido. Esa traducción no es sencilla, ya que no siempre existe una correspondencia directa entre una letra y un sonido. Después que se consigue traducir los símbolos visuales en sonidos, se debe encadenar los sonidos y formar una palabra; se la identifica y se establece su significado pasando a la próxima palabra, repitiendo el proceso desde el inicio. Cuando se aprende a leer, los lectores iniciales tienen que llegar a dominar dos formas básicas de procesos: los procesos léxicos y los procesos de comprensión. Los procesos léxicos son utilizados para identificar las letras y las palabras; también activan la información relevante sobre esas palabras en la memoria. Los procesos de comprensión son utilizados para entender el texto como una totalidad, estableciendo relaciones entre significados de palabras.

PROCESOS LÉXICOS O MICROPROCESOS

Fijaciones y velocidad de lectura

Al leer, los ojos no se mueven uniformemente a lo largo de una página o a lo largo de una línea de texto. Los ojos tiene movimientos sacádicos – movimientos regulares de los ojos, un poco abruptos, a medida que se fijan en pedazos sucesivos del texto. Se describe (Pollastek & Rayner, 1989) a estas fijaciones como una serie de instantáneas. Estas fijaciones tienen una longitud variable. El tiempo de fijación es el período transcurrido entre dos movimientos sacádicos, mientras que la mirada es el tiempo gastado en una palabra determinada. Cada mirada consta de varias fijaciones sacádicas. Las fijaciones duran más, cuanto más larga y cuanto menos conocida es la palabra. La última palabra de una frase también recibe un tiempo de fijación extralargo, que se considera como un tiempo para resumir la frase.

No todas las palabras son fijadas. Los lectores fijan aproximadamente el 80% de las palabras esenciales (verbos, nombres y otras que traen aparejado un volumen de información) en un texto. Pareciera que podemos extraer información útil de una ventana perceptiva de caracteres de cerca de cuatro caracteres a la izquierda de un punto de fijación y de aproximadamente 14v o 15 caracteres a la derecha. Los movimientos sacádicos saltan una media de siete a nueve caracteres entre fijaciones sucesivas, y el presupuesto de inmediatez supone que el lector trata de sacar inmediatamente el mayor partido posible a cada palabra leída. La poca información que pueda extraerse es preparatoria para la fijación subsiguiente. El presupuesto ojo-mente, asume que el ojo permanece fijado en una palabra hasta que esta ha sido procesada en todos sus niveles. Cuando se lee más velozmente, se dan menos fijaciones y más cortas aunque, aparentemente, el aumento de velocidad se da a costa de la comprensión.

Acceso Léxico

El acceso léxico implica la identificación de una palabra, que nos permite tener acceso al significado a partir de la información almacenada en la memoria.




Compartir con tus amigos:
1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos