Proyecto de tesis de licenciatura



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2.5. Apoyo afectivo


Relacionado con el tema de la afectividad del adolescente, descrito anteriormente, se encuentra uno de los temas centrales de esta investigación, como es el apoyo afectivo, que si se desarrolla de manera adecuada podría actuar como factor protector frente al problema del consumo de drogas. Se considera importante el apoyo afectivo o percepción que tenga el joven de este, al proveniente de su familia, por un lado, y al de aquellos significativos, que constituyen sus amistades, por otro.

El desarrollo de un individuo tiene lugar en etapas secuenciales. Para lograr un desarrollo integral de las potencialidades individuales, en cada una de estas etapas, se requiere de una red social de apoyo, que incluya la familia y amistades. La adolescencia es considerada como uno de los períodos críticos, debido a los múltiples cambios que en ella se producen, tanto en el área biológica como psicosocial. En consecuencia, en ella los apoyos mencionados adquieren mayor relevancia.

Resulta conveniente partir considerando en que consiste el apoyo social, para luego identificar el apoyo afectivo.

El apoyo social se refiere a una serie de ventajas ofrecidas por seres humanos, de manera formal e informal, como individuos o como grupos. Una abundante literatura dice que los niños y adultos que cuentan con apoyo social tienen más posibilidades de desarrollarse bajo una serie de circunstancias, incluyendo enfrentamiento a la muerte, adaptación a las enfermedades y contrarrestar depresiones.

La posibilidad del individuo de enfrentar con éxito los períodos críticos de su vida depende, en gran medida, de su capacidad de contar con adecuado apoyo durante los mismos. Esta ayuda proviene de una red social conformada, esencialmente por la familia, los amigos y otras relaciones que se desarrollan en la vida psico-socio-afectiva (Vargas y Wolnisky, 1989).

La familia es nuestra primera escuela para el aprendizaje emocional. Dentro de ésta aprendemos cómo sentirnos con respecto a nosotros mismos y cómo los demás reaccionan a nuestros sentimientos, a pensar sobre sentimientos, alternativas, a expresar esperanzas y temores (Goleman, 1995).

El contar con una red de amigos significativos tiene implicancias notorias. Se ha demostrado que aquellos jóvenes o niños que no tienen apoyo emocional o afectivo por parte de los que ellos consideran amigos, es decir, que son rechazados, demuestran gran ansiedad y honda preocupación, mostrándose muchas veces depresivos y solitarios. Estudios han demostrado, que los individuos que tienen pocos amigos, poco apoyo afectivo son solitarios crónicos corren un riesgo de contraer más enfermedades, caer en problemas sociales como el alcoholismo o muerte prematura (Goleman, 1995).

2.5.1. La confianza en sí mismo y el concepto de base segura


Los sujetos de todas las edades son más felices y pueden desarrollar mejor sus capacidades cuando piensan que tras ellos hay personas dignas de confianza y que además le puede proporcionar la base segura desde la cual operar.

En el funcionamiento de la personalidad en vías de desarrollo se establecen dos conjuntos principales de influencias.

El primero referido a la presencia o ausencia de una figura de confianza capaz de proporcionar base segura en cada etapa del ciclo vital y dispuesta a proporcionarla, esto, está a las influencias extremas o ambientales.

El segundo conjunto, se refiere a la capacidad o incapacidad relativas de un individuo para reconocer cuando una persona es digna de confianza y además está dispuesta a proporcionar una base segura, una vez reconocida dicha persona colaborar con ella de modo que se inicie y se mantenga una relación mutuamente gratificante, constituyendo este aspecto a las condiciones internas.

Estas dos influencias interactúan a través de la vida en forma compleja y circular. Las clases de experiencias que una persona tiene, especial durante la infancia, afectan en gran medida el hallar o no más adelante una base segura, así como la capacidad de iniciar y mantener una relación gratificante cuando tenga una oportunidad para ello.

Diversos estudios plantean la interrelación que existe entre afectividad y el desarrollo adecuado del apoyo afectivo con las figuras significativas y la forma como este enfrente las relaciones afectivas, tanto de amistades, como el pololeo.

Desde este punto de vista, la afectividad cobraría su mayor sentido, al establecer relaciones de pololeo, estas experiencias denotarían el grado de autonomía y de confianza en sí mismos, a partir de lo construido en el seno familiar.

Estos aspectos influyen en la capacidad que tengan los jóvenes para afianzar su autoimagen, así también en el proceso de socialización al interior de la familia y de su grupo social, aquí este último influye fuertemente en lo que hagan, digan y quieran de ellos y de los demás en esta etapa de la vida (Smilskstein,1978).


2.6. Alcoholismo


El alcoholismo es una enfermedad que produce daños biopsicosociales muy graves, por lo que es necesario que el equipo de salud mediante su trabajo constante eviten su aparición en nuestros jóvenes, fomentando la prevención y la real toma de conciencia de los daños que puede conllevar su consumo irresponsable. Es preciso trabajar con los jóvenes para alcanzar estilos de vida saludables.

A pesar de que en nuestro medio el joven se encuentra desprotegido en lo que concierne al control del adolescente sano, existen un sin número de campañas de prevención de alcohol y drogas impulsadas por el Ministerio de Salud en conjunto con otras instituciones y que día a día buscan estrategias para minimizar este problema. Pero, ¿qué es el alcoholismo?

El alcoholismo es una enfermedad que causa dependencia, y que se puede adquirir por varias vías, y la adolescencia es una etapa difícil del desarrollo, donde se pueden favorecer las conductas de consumo de alcohol, ya sea por la reafirmación de la independencia, la virilidad, la libertad en la toma de decisiones, o la imitación a los adultos. Esto, claro está, teniendo en cuenta los valores individuales y el grupo de referencia a que pertenecen.

Es una enfermedad crónica, progresiva y fatal caracterizada por tolerancia y dependencia física, o cambios orgánicos patológicos, o ambos; todo consecuencia directa o indirecta del alcohol ingerido.

Se define con las siguientes características:


  • Los cambios crónicos y progresivos físicos, emocionales y sociales que se desarrollan son acumulativos y progresan si se continúa bebiendo.

  • Tolerancia (adaptación cerebral a la presencia de altas concentraciones de alcohol).

  • Dependencia física (síntomas de abstinencia que ocurren cuando disminuye o cesa el consumo de alcohol).

  • La persona con alcoholismo no puede predecir la duración del episodio o la cantidad que irá a consumir.

  • Los cambios orgánicos patológicos pueden encontrarse en cualquier órgano, pero más a menudo involucra al hígado, cerebro, sistema nervioso periférico y tracto gastrointestinal.

  • El patrón de bebida es generalmente continuo, pero puede ser intermitente con períodos de abstinencia entre los episodios de bebida.

  • Los síntomas ambientales, sociales y emocionales y las consecuencias del alcoholismo resultan del efecto del alcohol sobre la función del cerebro. El grado al cual estos síntomas y signos son considerados patológicos dependerá de las normas culturales de la sociedad, o grupo en que la persona se desenvuelva.

El alcohólico es un enfermo que a través del consumo del alcohol comienza a sufrir daños (mentales, corporales y sociales). Dentro de los daños mentales se encuentra la paranoia de celos, alucinosis alcohólica y delirium tremens, hemorragias cerebrales e incluso ataques epilépticos.

Los daños corporales son muchos: en el sistema digestivo pueden presentarse gastritis, trastornos biliares, hepatitis alcohólica y cirrosis hepática. También se pueden producir neuritis, calambres y parálisis. En el sistema genitourinario se produce una depresión funcional, impotencia con atrofia testicular. Además se ha relacionado la ingestión de bebidas alcohólicas con el cáncer de algunos subsistemas, como el respiratorio (vías respiratorias), o el digestivo (laringe, esófago, estómago, colon, recto, hígado, entre otros). Esto es debido a que el alcohol en su degradación en el hígado se descompone en acetaldehído que es una sustancia con propiedades carcinogénicas.

En relación con los daños sociales que produce la ingestión de bebidas alcohólicas, podemos decir que dependen de varios factores: de la cantidad de alcohol ingerido, de la

forma de beberlo, de la personalidad anterior del alcohólico (lo que puede llevar a riñas familiares o no), trastornos en la escuela (ausencias, llegadas tardes o abandono).

En el adolescente con problemas de alcohol, el trabajo con la familia es de importancia capital, donde se relacionan varios factores: las direcciones provinciales de salud y educación, con el consejo de dirección de los centros, el personal docente (principalmente los profesores guía) y otros trabajadores, actuándose estrechamente con el personal de salud, los estudiantes y sus organizaciones, para así entre todos poder influir en la familia y la comunidad.

Según “Papalia” (1997), el adolescente por vivir un período de transición, donde no es niño ni adulto, presenta una variedad de emociones, sentimientos, necesidades e inquietudes debido a que se encuentra en una búsqueda continua de identidad en la cual experimenta una serie de cambios físicos que pueden afectar positiva o negativamente su autoestima, auto concepto y auto aceptación las cuales son la base para el desarrollo biopsicosocial integral. Es en esta etapa cuando los adolescentes empiezan a adquirir hábitos que no son saludables como el consumo del alcohol llegando a convertirse en un adulto adicto.

Las bebidas alcohólicas en los jóvenes resultan un problema más grave que en el caso de las personas de más edad; se trata de problemas nuevos que van de mal en peor y dado que los jóvenes representan el futuro y las pautas de comportamiento se establecen en las primeras etapas de la vida, hay que tomar medidas. De lo contrario estos problemas contribuirán a un deterioro general de las normas de comportamiento entre los adultos del mañana.

Según la Organización Mundial de la Salud (O. M. S.) cada año crece el número de adolescentes que consumen bebidas alcohólicas en el mundo entero.

Muchos estudios realizados acerca del alcohol (según estadísticas reportadas por el Ministerio de Salud), han demostrado que el hábito de la bebida en los jóvenes refleja el de sus padres y el de la comunidad en que viven. Por lo general beben más los hombres que las mujeres pero actualmente el porcentaje se ha ido igualando.

El problema del alcoholismo en jóvenes surge en sí por tres razones: la primera porque la bebida alcohólica parece adecuada para alguna ocasión especial; la segunda por curiosidad o porque sus padres le sirvieron la primera copa. Después continúan bebiendo por otras razones, para ser sociales, porque les gusta y para estar en “ambiente”.

Por los aspectos ya mencionados, la mayoría de los jóvenes ha tenido alguna experiencia con el alcohol. Algunos experimentan un poco, otros lo consumen ocasionalmente sin tener problemas significativos, pero hay quienes lo consumen regularmente pudiendo desarrollar dependencia y convertirse en adictos. Una solución para quienes no quieren caer en el ámbito de la “bebida”, es el saber rechazar y convencerse de que esto en vez de traer beneficios trae muchos riesgos a corto, mediano y largo plazo.

Los jóvenes cuyas familias tienen ya un historial de abuso del alcohol, están en mayor riesgo que otros para desarrollar problemas relacionados con el alcohol puesto que al ver a sus padres y/o demás familias, se acostumbran y creen que al consumir bebidas embriagantes es un buen hábito característico de los adultos y que no conlleva problemas a mayores.

¿Cuáles son los síntomas del alcoholismo?

Los síntomas incluyen cambios en la personalidad, lagunas mentales, aumento progresivo de la cantidad de bebida y negación del problema. Una persona alcohólica puede beber a escondidas, beber sólo e incluso por las mañanas y presentar temblores. Es posible que tenga problemas familiares o con la ley debido a la bebida.

¿Qué tratamiento existe para el alcoholismo?

Una persona alcohólica puede presentar un síndrome de deprivación o abstinencia que incluye temblores, alucinaciones y sudoración excesiva si deja de beber en forma súbita.

Una vez que se ha desarrollado una dependencia al alcohol, es muy difícil dejar de beber sin ayuda. Es posible que se necesite asistencia médica e incluso un tratamiento de desintoxicación.




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