Proyecto de ley sobre Aborto



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SEÑOR RIESGO.- El doctor Briozzo recién dijo -le pido que me disculpe si es una pregunta un poco ridícula, puesto que uno no es médico- que en los países en que el aborto había sido liberalizado, había descendido en cantidad debido a la implementación de planes familiares en los que se contemplaban distintos aspectos, pienso yo desde la educación hasta la adopción. Pregunto, entonces, si esos planes, en esa extensión, existen sólo en esos países en donde el aborto es permitido o hay alguna comparación con aquellos en los que el aborto no es permitido, si se aplica el mismo sistema y funciona de la misma manera.

SEÑOR BRIOZZO.- Es una pregunta muy difícil de contestar.

Cuando la legislación es liberal con respecto a la salud sexual y reproductiva -es de lo que estamos hablando; antes se llamaba "planificación familiar", luego "maternidad y paternidad responsables" y todo estaría agrupado, repito, en salud sexual y reproductiva- y se aplican planes como los que refirió el señor Senador de anticoncepción, de adopción, etcétera, se hace en un marco en donde el aborto también es legal. En cambio, cuando es ilegal implicaría, según plantean algunos expertos, algo así como dejar de lado el tema de los derechos sexuales y reproductivos. A propósito de esto, voy a leer una frase -que creo es muy significativa- del ex Presidente de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, quien plantea: "Las mujeres no se están muriendo a causa de enfermedades incurables; se están muriendo porque en ciertas sociedades aún no se ha decidido que vale la pena salvarles la vida". Esta es un poco la consigna que mueve, desde el punto de vista bioético, todo el accionar de esa Federación y también de la OMS y la OPS con respecto al tema.

Luego voy a relatar mi experiencia en estos dos años con respecto a la pregunta que hacía el señor Senador Riesgo, pero diría que los planes no se pueden aplicar completamente si no se abarca la globalidad, y esa globalidad llega al tema de la interrupción del embarazo.

SEÑOR PRESIDENTE.- ¿Estas cifras de mortalidad abarcan también a las mujeres en edad adolescente?

SEÑOR BRIOZZO.- Las tasas de mortalidad que estamos manejando son de mujeres entre 15 y 49 años, pero no abarcan a las más jóvenes. La adolescencia va de los 10 a los 19 años, y se divide en dos: adolescencia precoz, de 10 a 15 años, y la adolescencia propiamente dicha, de 15 a 19 años. Las tasas de mortalidad están calculadas en esta franja que va de 15 a 19 años.

También sabemos que hay muertes de niñas embarazadas entre 10 y 14 años, pero estos datos no están comprendidos en las tasas a las que hice referencia. Las adolescentes sufren más este tema, no porque se provoquen una mayor cantidad de abortos, en términos relativos, que las mujeres adultas, sino porque lo hacen en mayores condiciones de riesgo; tienen menos disponibilidad económica y deben ocultarlo no sólo de la comunidad, sino también de sus propios padres y hermanos. Entonces, no tienen a nadie a quien recurrir. Muchas veces lo hacen autoinfligiéndose maniobras, por esa sensación que tienen los adolescentes de inmortalidad que los caracteriza en esa etapa de la vida. Hemos visto casos muy graves en adolescentes a raíz de la práctica de abortos.

El Sindicato Médico del Uruguay, la Sociedad de Ginecología y la Facultad de Medicina estiman que una buena legislación sobre el tema salud sexual y reproductiva debe cumplir los dos objetivos siguientes: por un lado, disminuir el número de abortos en el contexto de políticas de anticoncepción, maternidad y paternidad elegidas y, por otro, disminuir la mortalidad materna en la etapa del preaborto, el manejo seguro del aborto y del postaborto. A nuestro juicio, esto es lo que correspondería desde el punto de vista sanitario para mejorar la situación. Ninguno de nosotros está a favor del aborto ni ve, podríamos decir, con buenos ojos la interrupción del embarazo. Cada vez más los obstetras nos estamos acostumbrando a atender recién nacidos de muy bajo peso; niños de 400 ó 500 gramos que antes morían indefectiblemente, hoy tienen muchas chances de salvarse en nuestras maternidades. Por lo tanto, para nosotros es muy difícil hablar del aborto, porque estamos en su contra.

Pensamos que para disminuir el número de abortos, es necesario generar un marco legislativo que eche por tierra el oscurantismo, el miedo que existe actualmente, a fin de expresar las ideas claramente. Desde el año 2001, cuando se constató la epidemia de mortalidad materna en el Hospital Pereira Rossell, comenzamos a trabajar y elaboramos el libro, que ahora ponemos a disposición de los señores Senadores, que contiene las normativas de atención sanitaria. El Ministerio de Salud Pública no ha demostrado el más mínimo interés en la aprobación de esas normas. Lo hemos planteado en varias ocasiones e incluso hemos dialogado con los cuadros intermedios del Ministerio, pero estas disposiciones nunca se aplicaron como normativa de atención sanitaria.

Lo que hemos comprendido en estos dos años -en ese entonces, no lo planteamos así, aunque ahora sí lo hacemos claramente- es que si no se permite un marco regulatorio que haga posible el desarrollo de las actividades que allí planteamos, es imposible llevarla adelante sólo como normativa de atención. Hace dos años nuestro grupo estaba convencido de que si se aplicaban las normativas planteadas, era posible abatir la mortalidad materna. Hoy nos damos cuenta de que no es así; que solamente con eso es imposible, ya que no se las puede aplicar si no hay un cambio en la legislación que nos habilite a actuar libremente con respecto a las consultas pre y post aborto, a la advertencia sobre los riesgos y a otros temas.

La prevención, que es lo primero que buscamos para disminuir el número de abortos, va de la mano -como traté de demostrarlo con esta breve presentación- del cambio en el status jurídico de esta situación. Los datos nacionales e internacionales y la experiencia de nuestro grupo, lamentablemente, así lo indican.



SEÑORA POU.- Permanentemente se está hablando del aborto en condiciones de riesgo. En un país con una legislación como la nuestra, ¿dónde se practican abortos en condiciones que no sean de riesgo?

SEÑOR BRIOZZO.- Según las informaciones que tenemos a través de las usuarias que se practican abortos sin riesgos, los mismos se llevarían a cabo en clínicas clandestinas por personal aparentemente entrenado que generalmente se presenta ante las pacientes como médicos, ginecólogos, que son quienes estarían capacitados para llevar a cabo maniobras de este tipo. Desde el punto de vista epidemiológico, el uso de la anestesia es un requerimiento que nos sirve para separar situaciones. Cuando en una clínica se da anestesia, probablemente se cuenta con los insumos necesarios para dar mayor seguridad que en otra donde no se la aplica. Todos conocemos estas situaciones, ya sea por lo que se ha publicado en la prensa o por entrevistas con las propias usuarias. Además de trabajar en la Facultad y en el Hospital Pereira Rossell, también lo hago en centros privados y conozco el caso de muchas pacientes que se han realizado abortos en condiciones seguras.

La otra forma de realizarse un aborto en condiciones seguras, sin necesidad de recurrir a una clínica, es a través de lo que se conoce como aborto farmacológico. Existe un fármaco llamado Bisoprostol, prostaglandina, que se utiliza para la úlcera gástrica, pero como efecto colateral tiene un aumento de la contractibilidad del útero. Dicho fármaco -está reportado en múltiples estudios a nivel internacional- colocado a nivel vaginal antes de las nueve semanas, produce, en las primeras veinticuatro horas, un sangrado indoloro similar al de una menstruación que en el 96% de los casos provoca la interrupción del embarazo o el aborto -para no andar con eufemismos- de manera segura, privada e indolora. Cabe destacar que se está utilizando en nuestro país.

Toda esta información que estoy manejando figura en Internet; cualquier usuario puede conectarse a la red y en un buscador escribir "interrupción del embarazo farmacológico" y obtener todos los datos. En la última revisión que hice del tema hace dos semanas, encontré 406 publicaciones en las que se explica este método. En los países del primer mundo se lo utiliza; por ejemplo, en Francia a las adolescentes les dan la pastilla, se van para su casa, en la noche vuelven a la clínica para controlarse a través de una ecografía y si está todo bien se retiran con su método anticonceptivo. De esta forma, además, no hay necesidad de hacer un legrado, como sucedía antes.

SEÑORA POU.- Estaba mirando los gráficos y, al igual que al señor Senador, me llamó la atención el aumento que se dio en 2001. Más allá de que observé que se incrementaron también las circunstancias obstétricas indirectas -al igual que en 1998, por lo que no sé si eso puede aumentar la cifra total- quisiera saber si esto pudiera estar relacionado, de alguna manera, con la interrupción de algunos programas de la Fundación Hermógenes Álvarez y de todas esas instituciones que atendían sectores de bajos recursos e información.

SEÑOR BRIOZZO.- En realidad, no sabría decirle. Sí puedo informar que los planes del Ministerio -que son los que tienen más llegada a nivel de las clases económicas más deprimidas- han comenzado a tener problemas serios de insumos a partir del presente año. Tengo entendido que en 2001 hubo un desarrollo marcado de dichos planes.

En definitiva, no podría decir si el problema se debe a eso o a otra causa.



SEÑORA XAVIER.- Quisiera saber si ustedes tienen cifras acerca de cuántos abortos, aun siendo delito, se autorizan por razonas de salud de la madre o de la viabilidad del propio feto. Por otra parte, le pediría que repitiera las proyecciones que se hacen cuando hay una muerte materna.

SEÑOR BRIOZZO.- En lo que tiene que ver con las cifras del aborto, podríamos decir que en el Uruguay funciona una Comisión denominada el Comando de Lucha contra el Aborto Criminal, dependiente del Ministerio de Salud Pública. A ella se recurre, antes de las doce semanas, cuando hay diagnóstico de malformaciones fetales incompatibles con la vida o enfermedad materna grave que podría ponerse en riesgo por el aborto. En función de mi cargo de responsabilidad como Profesor Adjunto de la Maternidad del Pereira Rossell, no recuerdo que esa Comisión se haya expedido aprobando la interrupción de un embarazo. Allí se envía la comunicación y luego se procede de la manera que se considera adecuada; por su parte, ellos guardan la comunicación de lo que se hizo. Cabe aclarar que en estos casos tampoco se puede esperar mucho.

La mayoría de los diagnósticos de malformaciones severas se pueden hacer ahora por ecografía a las doce semanas y ese es un límite paradigmático para la interrupción del embarazo, porque hasta ese momento se puede hacer con bastante seguridad por vía vaginal. Luego de las doce semanas el tamaño del feto producto de la gestación hace que la interrupción desde el punto de vista técnico sea muy difícil. Recuerdo sí un caso aislado de una malformación severa como la anencefalia o falta de cerebro que se llevó a cabo más adelante, pero no tengo conocimiento de que esa Comisión se haya expedido sobre interrupciones precoces del embarazo.

En lo que hace a la proyección, debo señalar que los datos que manejé son de seis "motherhood" de esta Fundación. Por cada muerte, 50 complicaciones graves llevaron a la mutilación, 100 complicaciones graves requirieron internación y 1.000 complicaciones leves que alejaron por un tiempo escaso a la mujer de su ámbito familiar o laboral.

SEÑOR CORREA FREITAS.- Quisiera hacer una pregunta en relación a la cantidad de abortos que anualmente hay en nuestro país. De las cifras que se han manejado en el día de hoy se desprendería que en el Uruguay habría aproximadamente unos 150.000 abortos por año. ¿Eso es correcto?

SEÑOR BRIOZZO.- Sí, señor Senador, esa es una cifra aproximada.

SEÑOR CORREA FREITAS.- Entonces, quisiera saber cuántos de esos 150.000 abortos que se realizarían anualmente en el Uruguay se practican en condiciones de riesgo. En otro sentido, me gustaría saber si existen cifras que muestren cuántos abortos se hacen en condiciones que no son de riesgo.

SEÑOR BRIOZZO.- No tenemos cifras, precisamente, porque la práctica del aborto es clandestina en el Uruguay y no hay registros. Exactamente, no sabemos qué pasa.

Debo aclarar que anteriormente me referí a algunas clínicas, pero lo hice en forma indirecta; en lo personal, no las conozco. Como es obvio, el Ministerio no tiene control sanitario sobre las mismas.

A su vez, el uso del bisoprostol está generalizado, pero no se puede saber cuántos de los que se venden se destinan a los abortos y cuántos para el tratamiento de úlceras gástricas.

Frente a las prácticas del aborto clandestino en condiciones de mayor riesgo, por decirlo de alguna manera, es absolutamente imposible saber las cifras exactas desde la práctica misma; sí se pueden conocer a partir de la emergencia de las complicaciones que surgen, tal como lo vimos.



SEÑOR CORREA FREITAS.- Se afirma que en los países en los que el aborto está legalizado esta práctica ha disminuido. Inclusive, se sabe que al principio los números aumentan pero después comienzan a disminuir. Frente a la cifra aproximada de 150.000 abortos anuales, ¿qué estimación tiene el Sindicato Médico o ustedes, los especialistas, con respecto a cuánto se reduciría la práctica del aborto en el Uruguay?

SEÑOR BRIOZZO.- Realmente, no me he hecho esa pregunta, pero metodológicamente se podría hacer una estimación de acuerdo a lo que sucede en países con programas similares a los nuestros.

En los países centrales europeos las legislaciones liberales son, sobre todo, de fines de la década del 70’ y de principios de 1980. Si bien en ese entonces todavía no se utilizaban métodos farmacológicos, se produjo una baja equivalente a tres veces. Pienso, pues, que se podría manejar una proyección similar en nuestro país; incluso, me animo a decir que podría bajar aún más. Digo esto porque, considerando que nuestro país tiene tres millones de habitantes, que la distancia más lejana es de 700 kilómetros y todos los médicos que hay por ahí, si pudiéramos generar planes de atención y de prevención del embarazo no deseado y si hubiera recursos para promoverlo, el aborto prácticamente podría estar destinado solamente a los casos de fallo de los métodos anticonceptivos. Esa es, precisamente, la realidad que hoy tienen los Países Bajos, esto es, Bélgica y Holanda y, en parte, España. Probablemente sea menor, porque muchas de las mujeres que vemos a diario quedar embarazadas sin desearlo, si bien al principio es un embarazo no planificado, luego lo aceptan. Eso forma parte de nuestra cultura, que creo que es diferente de la realidad de esos países que mencionaba, donde quizás el tema del aborto sea algo más cotidiano. En nuestro país siempre es vivido como una situación dramática y la mayoría de las mujeres que quedan embarazadas sin planificarlo, luego de una primera entrevista o de conversar con su pareja -cuando la tienen- lo aceptan y comienzan a controlarse. Pensamos que con la difusión de nuestras normativas se ha desestimulado la práctica del aborto en la mayoría de las usuarias que consultaron. O sea que el número de casos disminuiría tres o cuatro veces, dada la idiosincrasia de nuestro país y la situación relativamente favorable para trabajar en el sistema existente.



SEÑOR CORREA FREITAS.- La duda que me asalta en este momento es la siguiente.

Por lo que nos dice el doctor Briozzo, las políticas del Ministerio de Salud Pública y del Estado en general, tendientes a evitar embarazos no deseados van directamente atadas a evitar el aborto. Entonces, pienso que al legalizar la práctica se va a lograr disminuir automáticamente la cantidad de abortos. En otros términos -el razonamiento que hago es, quizás, por el absurdo- si con la legislación vigente en el Uruguay -que no digo que sea buena, que no la apoyo; simplemente se trata de un razonamiento- que, como ha dicho un destacado penalista como el doctor Langón, es una legislación penal simbólica, se aplican las políticas sanitarias tendientes a evitar los embarazos no deseados, quisiera saber si eso no provoca una disminución de los abortos.



SEÑOR BRIOZZO.- Me parece que no es una legislación simbólica, porque esa realidad nos ubica hoy, en el mundo, entre los países que tienen al aborto como primera causa de mortalidad materna. O sea, no veo nada de simbólico en ese hecho, sino que es bastante real y concreto. Quienes vivimos a diario el drama de esas mujeres, lo sabemos, no tanto como ellas mismas, pero sí muy bien. Reitero: no es simbólico. Quizá sí lo sea para los sectores socioeconómicos pudientes, que pueden acceder a condiciones seguras, pero para la mujer que vive en condiciones sanitarias, sociales y culturales pauperizadas no es simbólico. Se trata de una triste realidad y de un riesgo grave de su vida. Probablemente, el mayor riesgo de vida que tienen las mujeres jóvenes y pobres en el país es el de morir por la práctica de un aborto.

Con respecto a las políticas sanitarias, el Uruguay tiene toda una serie de normativas de atención sanitaria que apuntan al correcto control del embarazo, del parto y del puerperio, y a la provisión de métodos de anticoncepción. Pero, al excluir específicamente el tema de la interrupción voluntaria del embarazo, el resultado es el que está a la vista. Tenemos una tasa de mortalidad materna de 2,3 cada 100.000, que es comparable con la de los países desarrollados pero, en la contracara, lo que queda excluido es la primera causa de muerte materna y, probablemente, nos ubica entre los primeros países del mundo. Es decir que, desde el punto de vista numérico, está bastante claro que, si no hay cambios integrales de las políticas de salud, no se va a lograr el objetivo de reducir esa cifra. Probablemente, el resto de los indicadores no se pueda mejorar mucho más, pero en este caso es indudable que se podría abatir el número de abortos y las complicaciones que la práctica peligrosa conlleva.



SEÑOR HERRERA.- En lo personal, no integro esta Comisión; estoy asistiendo porque me interesa mucho el tema y confieso que estoy impactado porque, honestamente, no conocía algunos datos que ha suministrado el doctor Briozzo. 150.000 abortos en el Uruguay es, aproximadamente, un 5% del total de la población, considerando que somos poco más de 3.000.000 de habitantes. Pero, si consideramos la población femenina mayor de 12 años -que es la que hay que tomar en cuenta, porque los hombres no nos practicamos abortos y las niñas menores de 12 años tampoco, salvo algún caso excepcional de precocidad- estamos hablando de un porcentaje muy superior al 5%, quizás más del doble. Entonces, mi primera pregunta es: ¿ cómo se ubica esa cifra en el comparativo internacional?, y pido disculpas porque, de pronto, esa información ya está en poder de la Comisión.

En segundo lugar, confieso que ignoraba que existiera un antiácido con esas propiedades. Quisiera saber qué tipo de pastilla es, y si es de venta libre o necesita receta médica.



SEÑOR BRIOZZO.- Con respecto al número de abortos en el Uruguay, lo manejé como una cifra condicionada a los resultados de la investigación del grupo que trabaja junto a nosotros; que tiene un vínculo antropológico y sociológico, mucho más que médico; y que en breve va a sacar el resultado. Pero es una cifra muy estimativa y, probablemente, sea similar a la del resto de los países donde la práctica es ilegal. En efecto, en los países donde la práctica es legal las cifras de abortos provocados son muy escasas y en aquellos donde la práctica es ilegal el porcentaje es mucho mayor. De manera que no llamaría mucho la atención que la cifra estuviera en ese entorno: 100.000 ó 150.000.

En cuanto a la segunda pregunta, la droga se llama "misoprostol" y su nombre comercial es "Cytotec". Hay un problema en este momento con la licencia de la importación, pero es de venta absolutamente libre.

Los reportes internacionales a que me referí indican que hay aproximadamente 400 citas bibliográficas en Internet que explican que colocando estas pastillas luego de humedecerlas a nivel vaginal como si fueran un óvulo, se produce el aborto en las primeras 24 horas -antes de las nueve semanas- en el 96% de los casos y en condiciones absolutamente seguras, porque es como una menstruación, totalmente privadas en razón de que esto se puede hacer en su casa e, incluso, en forma indolora.

SEÑOR RIESGO.- El doctor Briozzo dijo que Uruguay está dentro de los primeros lugares del mundo en el tema muerte por aborto. Aparte del número, citó en forma condicional los 150.000 casos y dijo, a su vez, que por cada nacimiento hay de tres a cinco abortos, por lo que podríamos estar en un mínimo de 150.000 o más. Obviamente, siempre estamos hablando de estas cifras en forma condicional mientras que las mismas así lo estén. Ahora bien, acepto que las razones de los 150.000 puede ser muy variada, donde probablemente el tema socioeconómico sea una de ellas, pero en ese porcentaje que se maneja, ¿existe un listado de razones que los médicos hayan extractado?

Dejo planteada esta pregunta y luego formularé otra que no tiene relación ninguna con esta.



SEÑOR BRIOZZO.- Justamente he traído un repartido para leer a los miembros de la Comisión que habla del impacto social y económico del aborto en condiciones de riesgo, donde se enumeran una serie de causas que también las vemos aquí. Son las siguientes: 1) opción sexual o violación; 2) problemas de salud mental o físico que ponen en peligro la vida o la salud de la mujer o del feto; 3) fallo anticonceptivo; 4) abandono de una relación o una relación inestable; 5) limitaciones económicas; 6) juventud; 7) deseo de continuar los estudios; 8) soltería; 9) tener demasiados hijos; 10) no desear tener un hijo.

Estas categorías que plantea esta organización a nivel mundial son también las que tenemos habitualmente acá. Probablemente en este caso tengamos que hablar nuevamente en forma condicional en cuanto a que el número de abortos en las clases socioeconómicas más desprotegidas sea menor que en las altas. En términos comparativos, entonces, quizás sea menor la cantidad de abortos que hay a nivel de los sectores económicos más pobres. El problema es que son ellas las que cargan en sus espaldas la injusticia de la situación y las que tienen, a pesar de tener un número menor de abortos provocados, un número mucho mayor de complicaciones. Cabe reflexionar que en condiciones seguras la práctica de un aborto tiene menor riesgo que una inyección de penicilina.



SEÑOR PRESIDENTE.- Quisiera preguntarle al doctor Briozzo si el tipo de lectura que dio tiene un orden jerárquico.

SEÑOR BRIOZZO.- No, señor Presidente, sólo son causas genéricas.

SEÑOR RIESGO.- Voy a formular una pregunta al final de esta alocución, por lo tanto, no quiero que lo primero que voy a decir sea confirmado por el doctor.

El doctor Briozzo dio razones médicas dentro del listado de razones. En este sentido quiero ser sincero. Dentro de los lugares en los que se deben hacer abortos sin condiciones de riesgo, es decir sin peligro, no creo que estén únicamente las clínicas clandestinas. Hablo solo por mí y no estoy formulando una pregunta. ¿Por qué planteo esto? Porque le voy a plantear al doctor una interrogante de corte médico; en realidad, quisiera saber qué es un legrado, para qué se practica y si existe un registro de la cantidad que se llevan a cabo en los sanatorios y hospitales del país.



SEÑOR BRIOZZO.- El legrado consiste en el pasaje de un instrumento -que puede ser metálico o un tubo para aspirar el contenido del útero- dentro del útero. Este procedimiento se puede realizar en mujeres embarazadas o que no lo están. Pero como estamos hablando de las mujeres embarazadas, podemos decir que es un procedimiento que se realiza para la evacuación del útero cuando se produce un aborto incompleto -tal como se lo denomina- es decir, cuando por razones naturales se pierde el embarazo. Dicha técnica instrumentalmente se parece mucho a lo que en forma habitual hacemos de mañana cuando sacamos la yerba del mate, básicamente es así.

En cuanto al registro de los legrados, por supuesto que lo hay en los libros de block quirúrgico de todos los hospitales, mutualistas y sanatorios del país. Reitero que allí queda registrado el número total de los legrados que se llevan a cabo.





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