Proyecto de ley sobre Aborto



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SEÑORA XAVIER.- Quiero agradecer a la delegación que nos visita la información y las cifras que nos ha brindado, porque cuando uno está frente a la posibilidad de legislar y se encuentra con una escasez importante en materia de datos de la realidad -en números y en situaciones concretas-, esa tarea se hace bastante difícil. Todos suponemos esto, pero quienes estudiamos el tema también sabemos que se han manejado cifras entre 16.000 y 160.000, desde antes de que este proyecto de ley estuviera teniendo el mayor trayecto legislativo que haya tenido cualquier otra de las leyes en la materia -salvo la de 1938- en la historia legislativa de este país. En realidad, nos basamos en lo que todos sabemos pero que nadie logra ponerlo en negro sobre blanco, en una serie de elementos que -entendemos- aportan, de alguna forma, más datos y más claridad acerca de una realidad de la cual no se habló durante mucho tiempo y de la que, cuando se habla, no se lo hace con toda la información necesaria. Digo esto, porque parto de la base de que las leyes deben permitir ejercer derechos al conjunto y no obligar a nadie a recurrir al derecho que se le consagra.

Entonces, me parece muy importante que podamos tener una visión de esta naturaleza, que es un primer pantallazo, dado que el libro seguramente tendrá muchos más datos, tal como siempre se plantean los estudios científicos: "Material y métodos". Me refiero a los procedimientos y a los lugares donde se pueden lograr estas fuentes de información. Creo que existe un gran coraje por parte de los investigadores porque este es un tema complicado, que cuesta mucho, pero más cuestan las vidas que se están perdiendo injustamente. En definitiva, considero que este aporte resulta muy importante y quiero reiterar mi agradecimiento por su concurrencia.

Una de los hechos que más me impactó -por decirlo de alguna manera, ya que la memoria es selectiva y define cuándo uno tiene presente determinadas cosas- es esta primera conclusión, en el sentido de que la práctica del aborto es un medio a través del cual la sociedad uruguaya regula la fecundidad. A mi criterio, demuestra una gran ignorancia por parte del conjunto de la sociedad, acerca de procedimientos que podrían ser seguidos a tiempo para evitar esto, que es una consecuencia. El hecho de que estemos elaborando este reglamento es un indicio de que estamos llegando tarde a resolver la problemática, que -creo- se origina en el desconocimiento, no sólo de los derechos de la legislación vigente, sino -fundamentalmente- de los procedimientos, que muchas veces se desconocen pero, en otras, no son accesibles. En esta Comisión hemos escuchado testimonios de situaciones realmente dramáticas, referidas a algunos de esos veintidós métodos para interrumpir el embarazo.

En lo personal, opino que llegar a esta conclusión en materia de regulación de la fecundidad del país, es realmente doloroso.



SEÑORA ROSTAGNOL.- Es cierto que llegar a esa conclusión es bastante terrible pero, en este sentido, debemos aclarar que ni las mujeres entrevistadas ni los médicos planteaban que era algo explícitamente dicho el que se usara como un método, sino que es algo que se concluye por la vía de los hechos. No hay una intencionalidad en cuanto a que sea el método seguido y en ningún caso aparece como tal, lo cual es aún peor porque inciviliza ya que ninguna mujer cree que lo usa como método pero, en definitiva, termina usándolo.

SEÑORA POU.- Volviendo sobre este concepto que está figurando aquí y que yo lo interpretaba como lo acaba de señalar nuestra invitada, debo decir que el mismo me lleva a reflexionar sobre lo lejos que estamos del aprovechamiento de medios de comunicación de todo tipo para poder educar a la población.

Siempre nos impresionan, sobre todo en el contexto sudamericano, las cifras que tenemos -y de las que nos podemos sentir orgullosos- sobre alfabetización, instrucción, grados y niveles de concurrencia de nuestros niños y jóvenes a los institutos de enseñanza. Quiere decir que tenemos lo que podríamos denominar la cadena ganglionaria de nuestro país, preparada como para que la gente esté informada, en este caso las mujeres, aunque también los hombres. Sin embargo, parece que estamos desaprovechando esto que tenemos y que es muy difícil de lograr en cualquier país. Es algo que no se logra con una o dos generaciones, sino que como muy bien se señalaba, es parte de la tradición cultural que poseemos.

Aquí hay un gran debe; no estamos frente a un tema menor cuando hablamos de estos aspectos, más allá de los de fondo en los cuales podemos tener alguna opinión. Creo que aquí estamos frente a un tema didáctico, pedagógico y de aprovechamiento de lo que, como sociedad, como comunidad, tenemos y que es algo invalorable porque no se logra, reitero, de una generación a otra, ni siquiera en países donde puede haber más progreso material. Es algo que va por otro lado.

En consecuencia, es importante que todo esto conste en la versión taquigráfica porque en esto, de alguna manera, todos somos responsables.

 

SEÑOR PRESIDENTE.- Quiero felicitar al equipo que ha trabajado porque creo que el país se merecía que este tema fuese puesto con números y que se pudiera acercar una cifra determinada sobre algo que podemos valorar sus consecuencias que son impactantes y conmovedoras en muchos casos. Tenemos una tasa de lesiones y de mortalidad femeninas por la práctica del aborto, que es realmente escalofriante. Entonces, por ahí va la felicitación.

Si bien la estimación que ustedes hacen como equipo es menor que las cifras que se han manejado públicamente -bastante y significativamente menor-, de todas formas refleja que el 38% de los embarazos terminan en una interrupción del mismo por la práctica del aborto, del legrado o de los saberes populares, como ustedes los caracterizan.

De todas maneras, analizando el punto tercero referido a los procedimientos y las prácticas, me ha sorprendido la cifra que ustedes manejan de abortos medicalizados. Me llama más la atención porque no se ajusta mucho con la realidad de las lesiones. Hay una discordancia entre lo que aparentemente sería un aborto seguro y las consecuencias que llevan a una mortalidad tan alta producida por abortos.

En este sentido, quisiera preguntarles si ustedes tienen alguna explicación sobre esto o alguna hendija para seguir investigando



SEÑOR MIGLIONICO.- En cierta forma, voy a responder a su planteo. Si bien Sanseviero no se refirió a ello, en el documento se puede encontrar una serie de tablas que diferencian por grupo de edad el comportamiento del aborto. Este fue uno de los motivos que nos llevó a aceptar la cifra obtenida, porque por varios lados era consistente la información y no encontramos que los datos empezaran a saltar.

Como decía Sanseviero, las cifras de estimación de 100.000, 150.000 ó 200.000 no son defendibles biológicamente y significarían una tasa de reproducción según la que la mujer estaría todo el tiempo embarazada, teniendo hijos o abortando. No existe país en el mundo en el que eso pueda ocurrir, y esa cifra de 200.000 nos llevaría a una tasa de reproducción del orden de 9 ó 10 por mil, es decir, de 9 ó 10 por mujer a lo largo de su vida reproductiva. Creo que al respecto solamente hay algunas experiencias de ciertos emigrantes franceses que fueron a Canadá en el Siglo XVII.

Hago estos comentarios porque no están incluidos en este punto, pero existen otras referencias y comparaciones por grupos de edades, aparte de las que se hacen entre Montevideo y el interior.

Con respecto al otro tema, debemos decir que la práctica del aborto en el Uruguay se realiza desde hace largo tiempo. Se ha llegado a una real injusticia, pues una de las prácticas más seguras que se realizaba a nivel médico era la del aborto, pero por la negación, condena y demás se ha convertido en una práctica insegura y peligrosa por el hecho de tener que realizarse en condiciones de riesgo psicológico y físico. Como decía Barrán en su libro, la práctica del aborto es vieja y el Uruguay tiene casi un siglo de experiencia en eso, lo que le ha permitido que existan esas clínicas, más allá de la condena y la negación. Existe el aborto y en muchos casos se practica bien. Y eso hace al punto que acaba de introducir el señor Presidente, o sea que la tasa de mortalidad materna en el Uruguay es baja comparativamente con la del resto de los países de América Latina.

Trabajo desde hace treinta años en estadísticas y epidemiología y podría decir que si separamos a las mujeres en dos grupos: el de las embarazadas y el de las no embarazadas, veríamos que es mucho más probable que se muera una no embarazada que una embarazada. La cifra subió en el año 2001 a 21.000, pero no se llega a los valores que pueden existir en Estados Unidos, Canadá y otros países, cuya mortalidad es más baja que la de Uruguay. En el año 2000, se pasó de 7 a 48 mujeres de 15 a 49 años que murieron por esta causa. Si comparamos esta situación con todos los otros riesgos que tienen las mujeres en general, vemos que la cifra es baja.

Lo que sucede es que se ha creado un mito con respecto a la mortalidad materna. No estoy hablando de que no se trate de un riesgo, pero en este caso particular no es el riesgo mayor, sino que lo son los otros. Este planteo no hace referencia al tema de fondo, pero quería expresarlo porque, en cierta forma, es un punto importante.



SEÑOR SANSEVIERO.- La conclusión de la Comisión nos dejó hendijas, como dijo el señor Presidente, para desarrollar muchas áreas a partir de lo que fueron nuestros hallazgos. En este aspecto el problema consiste en cómo el riesgo de muerte por aborto se sitúa dentro del conjunto de riesgos de mortalidad materna. Como dice Migliónico -él lo sabe, lo fundamenta, lo explica y lo cuenta-, por el nivel de atención médica y de alimentación que reciben las mujeres uruguayas en el período de gestación -esto no tiene que ver sólo con el servicio médico, sino con la cultura de la sociedad uruguaya-, la mujer que queda embarazada, si puede y si tiene medios económicos, está más descansada y mejor alimentada. Estas son hipótesis, pero también es lo que uno percibe.

Sin embargo, en ese universo de un país con un bajo nivel de mortalidad materna se dispara la mortalidad materna por la causal del aborto. Ese es el punto sobre el cual las corporaciones médicas han llamado a alerta y lo que lleva a reflexionar.

Con toda franqueza y sinceridad, debo decir que la práctica del aborto en la órbita medicalizada forma parte de la cultura nacional con la misma jerarquía que la institucionalización del parto o cualquier otra prestación vinculada a la salud reproductiva. Eso es lo que uno registra hasta en la forma en que se expresan aquellos médicos que no practican abortos y que son contrarios a su práctica, que dicen que a las mujeres que se atienden en las clínicas no les pasa nada. Eso es verdad, entre otras cosas, porque la mayoría de las clínicas de determinado nivel tienen un conjunto de médicos que no practican abortos, pero resuelven los problemas en los hospitales, en sanatorios privados y en clínicas muy bien puestas con el aporte del mejor arte y saber médico, así como los abortos se hacen con el mejor arte y saber médico.

A tal punto ello es así que la aspiración manual endouterina, recomendada por la OPS en el primer nivel de atención para todo el mundo como la mejor forma de hacer legrados, en el Uruguay no se usa en los hospitales públicos, pero sí se utiliza en la mayoría de las clínicas privadas. O sea que la práctica medicalizada del aborto, en este sentido, no solamente no representa un mayor riesgo, no llama la atención, sino que en el libro la describimos como un continuo entre la medicina legal y la ilegal. No hay fractura ni ruptura; existe continuidad, no solamente desde el punto de vista del saber médico, sino también cultural. Es un todo; es el Uruguay en que el desarrollo de la medicina tuvo los niveles estándares de los cuales se ha enorgullecido, también en esto. Creo que, de alguna manera, ese es el hallazgo principal de nuestra investigación.

La práctica del aborto no se gestiona como una fractura o una censura con respecto a lo que es la vida de la comunidad; se desarrolla inscripta en la vida de la comunidad, podría decir que para mal y para bien.

SEÑOR PRESIDENTE.- Agradezco los datos que nos han brindado, que son de utilidad para seguir trabajando en este tema que ha abordado la Comisión. Esperamos los nuevos aportes que se hagan de aquí al futuro.

(Se retira de Sala la delegación del Centro Internacional de Investigación de la Universidad para la Paz)

(Ocupa la Presidencia la señora Senadora Xavier)

DEFENSA DE LA SALUD REPRODUCTIVA
NORMAS
ORGANIZACION ENFOQUE A LA FAMILIA
VISITA
______________
Versión taquigráfica de la sesión del día
14 de octubre de 2003
- Sin corregir por los oradores -

(Ingresa a Sala la delegación de Enfoque a la Familia)



SEÑORA PRESIDENTA.- La Comisión de Salud Pública del Senado agradece la visita de los representantes de la organización Enfoque a la Familia.

SEÑOR PORRAS.- Mi nombre es Sixto Porras, soy abogado de profesión, Director de Enfoque a la Familia para Costa Rica, asesor para América Latina y asesor parlamentario en el Congreso de Costa Rica desde 1996.

SEÑOR MANTILLA.- Soy Director de Relaciones Gubernamentales Internacionales de Enfoque a la Familia, y abogado internacional especializado en Derechos Humanos.

SEÑOR OLSON.- Provengo de Estados Unidos y ocupo el cargo de Director de Relaciones Internacionales de Enfoque a la Familia, con sede en Colorado Springs, Colorado.

SEÑOR PORRAS.- Agradecemos enormemente la gentileza que nos han dado de estar con ustedes. Estamos haciendo una recorrida por los diferentes Senados del continente latinoamericano; recientemente estuvimos en el de Argentina y también en los de Costa Rica, Nicaragua, Honduras y de varios países más.

Somos una ONG adscripta a las Naciones Unidas, que tiene el propósito de fortalecer los valores familiares y eso es lo que nos mueve a estar acá con ustedes. Creemos que en el concierto de las naciones latinoamericanas tenemos una experiencia que compartir, que puede enriquecer el criterio de los unos y de los otros. Y el momento histórico que están viviendo nos llevó a estar hoy con ustedes.

Por lo tanto, agradecemos el privilegio que nos brindan de poder participar en esta Comisión.

SEÑOR MANTILLA.- Nuevamente agradecemos que nos hayan dado esta oportunidad para darles a conocer nuestra opinión acerca de temas que tienen una repercusión global.

Aquellos que olvidan las lecciones de la historia están destinados a repetir los errores del pasado. De acuerdo al filósofo y profesor de Bioética, George Anass, que se refiere a un contexto histórico muy importante, es decir, a la época de la Alemania nazi, escribió que al mismo tiempo que la esterilización forzosa y el aborto fueron instituidos para individuos de material genético inferior, la esterilización y aborto de alemanes que gozaban de buena salud se declaró ilegal y punible, como un delito en contra del cuerpo alemán. Como se puede imaginar, los judíos y otros grupos considerados sospechosos racialmente, fueron excluidos de estas restricciones. El 10 de noviembre de 1938 un juzgado de Nuremberg legalizó el aborto practicado a judíos. Un decreto del 23 de junio de 1943 legalizó el aborto practicado a trabajadores polacos, sólo en el caso de que estos no fueran considerados racialmente valiosos.

Es decir que en ese contexto histórico, el aborto fue utilizado como un instrumento de destrucción de las minorías. Esta evidencia histórica demuestra que el aborto fue obviamente usado para exterminar a los grupos judíos y las minorías polacas.

En ese contexto internacional, obviamente también surgen crímenes como los cometidos durante el Holocausto, donde más de 6:000.000 de personas inocentes fueron asesinadas. La comunidad internacional reacciona ante estas violaciones al derecho a la vida. Se crean, por ejemplo, el Código de Nuremberg y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El artículo 3º de la Declaración Universal dice: "Todas las personas tienen derecho a la vida." También el Pacto de Derechos Civiles y Políticos reconoce el derecho a la vida de todo ser humano. En este contexto que vemos con mucha preocupación cómo hoy en día los países llamados desarrollados de Europa y Estados Unidos, están tratando de promover el aborto, como una solución a los problemas sociales y económicos de América Latina. Debemos entender que los problemas sociales y económicos de América Latina no se deben a nuestra población, sino más bien a la cultura de la corrupción, al racismo y a la pobreza que vivimos. Entonces, nosotros pensamos que se debe rechazar este tipo de ideologías que está tratando de destruir la población en América Latina. La Convención Interamericana de los Derechos Humanos, ratificada por todos los países de América Latina, en su artículo 4.1, dice lo siguiente: "Todas las personas tienen el derecho a que se respete su vida. Este derecho debe ser protegido por la ley, y de modo general, desde el momento de la concepción, nadie podrá ser privado de su vida arbitrariamente."

Los Códigos Penales de los países de América Latina consideran el aborto un crimen. La cultura latinoamericana reconoce que la vida humana comienza en el momento de la concepción. Vemos con mucha preocupación cómo existen fuerzas internacionales que están tratando de destruir el derecho a la vida en América Latina. Es por eso que les pedimos que consideren las evidencias históricas y legales que existen en nuestro continente y en el mundo para que así puedan tomar decisiones en base a ese contexto.

Nuevamente quisiera reiterar que aquellos que olvidan las lecciones de la historia están destinados a repetir los errores del pasado. El consenso latinoamericano es pro vida; el consenso latinoamericano indica que se debe proteger la vida del niño por nacer desde el momento de la concepción. El neoimperialismo cultural de Europa pretende imponer el aborto como una forma de resolver los problemas de América Latina. El pueblo latinoamericano y los gobiernos de América Latina deberían asumir una posición responsable y rechazar ese tipo de presiones.

Muchas gracias.

SEÑOR OLSON.- Yo nací en los Estados Unidos en el año 1957 y en 1973, cuando la Corte Suprema legalizó el aborto, tenía 16 años. Recuerdo que antes de esta fecha hubo un gran debate sobre este asunto que comenzó al final de los años sesenta y principios de los setenta.

En ese momento, nuestro Gobierno tuvo dos caminos para considerar: respetar, proteger y considerar a la vida, como siempre lo había hecho en años anteriores o legalizar el aborto. Después, se produjo un gran debate, parecido al que ustedes están haciendo aquí ahora, y posteriormente la Corte Suprema tomó la decisión de legalizar el aborto.

Nosotros, como país, hemos visto en estos últimos treinta años las consecuencias de esta decisión histórica. Creo que si hubiéramos sabido hace treinta años lo que sabemos ahora, no hubiésemos tomado esa decisión. Quisiera, entonces, dar un resumen de la forma en que esa decisión histórica ha impactado en nuestro país durante los últimos treinta años.

¿Qué es lo que sabemos ahora acerca del impacto del aborto que no sabíamos cuando el aborto fue legalizado en 1973?

Hace treinta años nosotros no sabíamos que el número de abortos llevados a cabo alrededor de la nación iba a aumentar tremendamente.

El número de abortos reportados en los Estados Unidos aumentó el doble en las primeras dos décadas después de haber sido legalizado, alcanzando más de un millón de abortos al año.

Nosotros no sabíamos hace treinta años que las promesas de que habría menos abusos infantiles y menos madres solteras dando a luz a un niño eran falsas.

Después de la legalización, el número que se reportó de casos de abuso infantil se cuadruplicó, alcanzando más de 1.7 millones de casos en el año 2000, y el número de madres solteras dando a luz un niño fue más que triplicado, reportándose más de 1.3 millones de nacimientos en el año 2000.

Nosotros no sabíamos hace treinta años acerca del predominio de abortos repetidos.

En 1999, 45 por ciento de las mujeres que tuvieron abortos en los Estados Unidos ya habían tenido, por lo menos, un aborto anteriormente.

Nosotros no sabíamos hace treinta años que la gran mayoría de los abortos serían por razones muy diferentes a las de una violación, un incesto y la vida de la madre, o que la mayor parte de los abortos se llevarían a cabo en mujeres solteras.

Esta categoría de casos difíciles representa aproximadamente 1 por ciento de todos los abortos en los Estados Unidos. Dos tercios de todos los abortos se hacen en mujeres que nunca se han casado.

No sabíamos hace treinta años los riesgos de la salud mental y física asociados con el aborto.

Las mujeres enfrentan posibles complicaciones físicas incluyendo una hemorragia que traiga como consecuencia la necesidad de una transfusión de sangre; la perforación del útero; paro cardíaco; una cirugía mayor no planeada; una infección que traiga como consecuencia la hospitalización; convulsiones, un embarazo ectópico -tubárico- no diagnosticado; laceración cervical; ruptura uterina; y la muerte.

Todas las mujeres, especialmente las adolescentes más jóvenes, corren el riesgo de que se les dañe el cuello del útero durante un aborto, lo cual puede traer complicaciones con futuros embarazos.

En un estudio hecho en Finlandia sobre el suicidio después del embarazo se encontró que el índice de suicidios después de un aborto, era tres veces mayor que el índice de suicidios en general y seis veces más que los suicidios asociados con partos.

Las mujeres que abortaron su primer embarazo son cinco veces más propensas a abusar posteriormente de las sustancias químicas que las mujeres que conservaron su embarazo hasta el término completo, y son cuatro veces más propensas a abusar de sustancias químicas comparadas con aquellas mujeres que su primer embarazo terminó de forma natural.

Hace treinta años no sabíamos que los abortistas desarrollarían métodos brutales de aborto durante la última etapa del embarazo como el "aborto de nacimiento parcial". El aborto de nacimiento parcial tiene que ver con el alumbramiento parcial de un bebé vivo al que se le perfora y se le aplasta el cráneo.

Antes de presentar algunas láminas que muestran ese procedimiento, quisiera decir que en 1973, cuando nuestra Corte Suprema legalizó el aborto, establecieron que iba a ser legal durante el primer trimestre pero, después de algunos años, mucha gente presionó al Gobierno para legalizarlo durante el segundo semestre.

Posteriormente, el Gobierno recibió mayor presión para que el procedimiento se realizara durante el tercer trimestre. Por lo tanto, se fue extendiendo el tiempo a tal punto que había casos de mujeres que estaban embarazadas de nueve meses que querían tomar la decisión de abortar. En esa época y actualmente el Gobierno de los Estados Unidos considera que una persona es alguien que nació completamente. Es decir que si un niño ha nacido parcialmente bajo la ley de los Estados Unidos, no es una persona hasta que haya nacido completamente. Como ya he dicho, algunas veces la mujer toma la decisión de abortar en el tercer trimestre de gestación cuando el bebé ya tiene ocho o nueve meses. Entonces, el procedimiento de aborto es muy complicado porque el bebé ya es muy grande. Los médicos para tratar estos casos inventaron lo que se llama el "aborto de nacimiento parcial". Antes de que presente las láminas que mencioné anteriormente, tendríamos que imaginar que se trata de un bebé que tiene ocho o nueve meses de gestación y su salud es perfecta.

El abortista toma una de las piernitas del bebé -vivo- con unas pinzas quirúrgicas. La piernita del bebé se jala hacia el canal de parto. Usando su mano, el abortista saca el cuerpo del bebé, dejando la cabeza dentro del canal de parto. Introduce las puntas de una tijera cerradas en la base del cráneo. Posteriormente, el abortista abre las tijeras para agrandar el orificio e introduce un catéter de succión en la abertura para succionar el cerebro del bebé. Después de este procedimiento saca al bebé del canal de parto. Bajo la ley de los Estados Unidos, este médico, que ha hecho este procedimiento a un bebé de nueve meses, no ha cometido ningún delito. ¿Qué aprendimos en 1973 cuando abrimos la caja de Pandora al realizar el aborto? Nunca imaginamos que íbamos a llegar a este punto. Reitero que este procedimiento es legal en cada uno de los cincuenta Estados de los Estados Unidos de Norteamérica.

Hace treinta años no sabíamos que los adelantos médicos permitirían a los doctores realizar cirugías dentro del útero en niños antes de nacer.

Por ejemplo, la fotografía que estamos viendo fue tomada en una sala de operaciones cuando este bebé tenía 21 semanas de gestación y se le había diagnosticado espina bífida, la cual deja a la médula espinal expuesta. La operación tuvo éxito y este bebé vive bien hoy.

No sabíamos, hace 30 años, que los adelantos en imágenes obstétricas traerían como resultado la tecnología ultrasónica cuadridimensional que nos permitiría ver cara a cara a los bebés antes de nacer.

No sabíamos, hace 30 años, que las dos mujeres involucradas como demandantes en los casos Roe contra Wade y Doe contra Bolton presentados ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos y que fueron el resultado de la legalización del aborto, más tarde se arrepentirían de su participación y pedirían la revocación de dichos casos. Ahora, después de casi 40:000.000 de abortos en los Estados Unidos, lo sabemos.

Durante los últimos 20 años he dedicado mi vida a servir al pueblo latinoamericano. He tenido el gran privilegio de vivir en cinco países de América del Sur y del Caribe y puedo decir que amo a mi país, pero que me da pena ver lo que está ocurriendo en él. Sinceramente, amo más a América Latina y por eso he dado mi vida a ella. Mis amigos dicen que soy más como un latino en un cuerpo gringo aunque todavía hablo español como un gringo. Repito que amo a América Latina y mi gran deseo por llegar aquí desde los Estados Unidos es decir a ustedes: ¡Por favor no sigan nuestro mal ejemplo¡ Todo lo que presenté aquí no es un ejemplo para ningún país. Nosotros hemos aprendido, después de 30 años, que cometimos un error y Uruguay no necesita cometer los mismos errores y llegar a las mismas conclusiones que tenemos después de 30 años. ¡Por favor no sigan nuestro mal ejemplo!

En este gran país ya está en debate el tema del aborto. Sabemos que está en manos del Senado tomar una decisión. ¡Por favor sean un ejemplo para los Estados Unidos, Europa y los restantes países del mundo!

Muchas gracias.



SEÑOR PORRAS.- Este es un momento histórico para este bello país. Creo que la reflexión en torno al tema debe ser hecha no desde el punto de vista de su carácter de Senadores, sino del de padres y madres que estamos heredando un país para la generación que se levanta.

Contaba ayer, en una ponencia que hacía aquí, que hace unos pocos días nos reunimos con mi familia. Mi madre murió hace 14 años y mi padre tiene ahora 76 años. En un momento especial en el que estaba junto a mi padre hablando, él dijo: "Hijo: una de las satisfacciones más grandes que tengo es saber que si un día de estos quiero dejar de vivir solo, sé que puedo ir a vivir a la casa de cualquiera de ustedes mis hijos y seré bien recibido." Para mí este fue un momento crucial, porque en el arte de construir familia uno celebra al final de la carrera, y yo me di cuenta de que él estaba pronunciando esas palabras como un gesto de celebración. Lo que estaba diciendo era: "A pesar de mis errores, lo he hecho bien; he conservado el amor de mis hijos, la relación con ellos."

La pregunta que surge es: ¿cuál es el país que queremos dejar a las generaciones que se levantan luego de nosotros? Un día las futuras sociedades juzgarán nuestros hechos.

Entonces, les pedimos y les animamos a que podamos heredar, a las generaciones que se levantan, un país y un continente dignos de que las miremos a los ojos para que podamos decir: "¡Qué bueno es saber que podemos compartir una vida juntos!"

¡Que Dios ilumine cada una de las decisiones que tomen!

Muchas gracias.



SEÑOR OLSON.- Quisiera agregar que hemos dejado a disposición de la Comisión una carpeta con información y las referencias sobre todos estos hechos; los señores Senadores pueden investigar y verificar que todo es correcto. Por supuesto, el video es nuestro regalo para cada uno de ustedes.

SEÑORA PRESIDENTA.- La Comisión de Salud Pública del Senado les agradece la presencia y la información que nos han brindado.

Se levanta la sesión.



(Así se hace. Es la hora 13 y 31 minutos)


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