Proyecto de ley sobre Aborto



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Asunto: 93939

PROYECTO DE LEY

Origen:

Cámara Representantes
Bayardi, José; Beramendi, Carmen; Bertolini, Luis Batlle; Caputi Rodríguez, Tabaré Angel; Díaz Maynard, Daniel; Legnani, Ramón; Michelini, Rafael; Osores Pereda de Lanza, Alba Estela; Pita, Carlos; Piñeyrúa Olmos, Ana Lía; Sanseviero, Rafael.


Análisis:

Toda mujer tiene derecho adecidir sobre la interrupción de su embarazo durante las primeras doce semanas de gravidez, en las condiciones que establece la presente ley.


Para ejercer de derecho acordado por el artículo anterior, bastará que la mujer alegue ante el médico tratante, circunstancias derivadas de las condiciones en que sobrevenido la concepción; situaciones de penuria económica, sociales, familiares o edad, que a su criterio le impiden continuar con el embarazo en curso.
El médico que realice la interrupción de la gravidez dentro del plazo y en las condiciones de la presente ley, deberá dejar constancia que informó a la mujer sobre el significado médico de intervención y sobre el futuro empleo de los medios o métodos anticonceptivos más apropiados en su caso.
Asimismo, deberá recoger la voluntad de la mujer de interrumpir el proceso de la gravidez en un formulario previsto a los efectos, con lo cual su consentimiento se considerará válidamente expresado.
Se le dará conocimiento al progenitor de la decisión de la mujer, hecho que quedará registrado en el formulario mencionado. Ni su disentimiento o inasistencia, inhibirán la prosecución de los procedimientos tendientes a la interrupción de la gravidez solicitada por la mujer.
Luego de las doce semanas y hasta las vinticuatro semanas, la interrupción de un embarazo sólo puede ser realizada cuando la gravidez implique un proceso patológico, que provoque evidentes malformaciones o anomalías del feto, incluído VIH u otros procesos similares.
El médico tratante dejará constancia por escrito de las circunstancias precedentemente mencionadas.
A partir de las veinticuatro semanas no está permitida la interrupción del embarazo, salvo que a criterio del médico tratante fuere estrictamente indispensable para salvar la vida de la mujer.
El médico, en todos los casos someterá tal decisión a consideración de la mujer, excepto que ello fuere imposible.
En tal hipótesis, se debe tratar de salvar la vida del feto por todos los medios que no pongan en peligro la vida o la salud de la mujer.
Consentimientos especiales.
Disposiciones generales: Las interrupciones que se practiquen según los términos que establece la presente ley.
Delito de aborto Modificación Cap. IV, Título XII, del Libro II Código Penal.
Se deroga en su totalidad la Ley N° 9.763, de 24 de enero de 1938.
Vigencia a partir 30 días de publicación, plazo en el cual el Poder Ejecutivo la reglamentará.

DEFENSA DE LA
SALUD REPRODUCTIVA

NORMAS
PRESIDENTA DE LA ORGANIZACION CATOLICA POR EL
DERECHO A DECIDIR, SEÑORA FRANCES KISSLING
VISITA
_________________
Versión taquigráfica de la sesión del día
24 de junio de 2003
- Sin corregir por los oradores -

Ahora vamos a recibir a la señora Frances Kissling.

(Ingresa a Sala la señora Frances Kissling y acompañantes)

Damos la bienvenida a la señora Frances Kissling, Presidenta de la Organización Católicas por el Derecho a Decidir, quien ha venido acompañada por un grupo de distinguidas colegas y amigas, las señoras Grela y Abracinskas.

Quisiera proponer a la Comisión que a la versión taquigráfica de esta sesión se anexe la reseña de la trayectoria de la señora Frances Kissling, en función de que la Comisión no está integrada en su totalidad y me parece importante que quede constancia de la trayectoria de nuestra invitada.

(Referencias de la trayectoria de Frances Kissling)

"Presidenta de la Organización Catholics For a Free Choice CFFC (Católicas por el Derecho a Decidir) de los EEUU, desde 1982. Organización no gubernamental de reconocimiento internacional dedicada a los Derechos de las Mujeres, el fortalecimiento de la Sociedad Civil y la Salud Reproductiva, a través de la investigación, la educación y el análisis político.

Frances Kissling es una reconocida pensadora y disertante sobre asuntos vinculados a la religión, las políticas de población y los derechos sexuales y reproductivos. Ha tenido un prestigioso desempeño en "lobby" parlamentario, destacándose su intervención en la Cámara de los Lores en Inglaterra.

Ha participado en la capacitación de profesionales vinculados a la salud en países tales como Brasil, México, Filipinas, Alemania, Polonia, Irlanda y los EEUU. Ha sido una de las principales voceras en el debate internacional de las Conferencias de Naciones Unidas vinculadas a estas temáticas.

Es integrante de los Comités Directivos de las siguientes instituciones: Religious Coalition For Reproductive Choice, Alan Guttmacher Institute, IBIS Reproductive Health, y fundadora de Global Fund for Women. Sus artículos han sido publicados en New York Times, Washington Post, Boston Globe, London Guardian y diversos periódicos de todo el mundo".

Con mucho gusto le ofrecemos el uso de la palabra.

SEÑORA KISSLING.- Ante todo quiero aclarar que está circulando un rumor equivocado, tal vez propagado por el señor Vicepresidente, acerca de que mi español es perfecto, lo cual no es verdad; por lo tanto, tendré que hablar en inglés y la señora Johnson hará la traducción.

Quiero agradecer la invitación y decir que vengo aquí con humildad. Soy ciudadana de los Estados Unidos y no comparto el punto de vista de que mi país tenga algún derecho a decir a los otros países qué hacer con sus propias leyes. Hacer eso me parece algo totalmente inapropiado. No obstante, acudo a este ámbito porque algunos amigos y colegas han considerado que yo podría aportar alguna información o algunas ideas que quizás sirvieran para el debate actual sobre el problema que están tratando acerca de la salud reproductiva y, sobre todo, la cuestión del aborto que está contenida en el proyecto de ley a estudio.

Hace treinta años que estoy trabajando sobre este tema y he tenido el honor y el privilegio de encontrarme con parlamentarios en muchos países de América Latina, Europa y, por supuesto, en mi propio país, los Estados Unidos. También he leído mucho material sobre las distintas leyes que se han consagrado en materia de salud reproductiva y aborto. Debo decir que no siento envidia de ningún Legislador que tenga que tratar este tema, pues es sumamente complejo y ningún país se ha quedado totalmente satisfecho con la ley aprobada.

Cada vez más, no solamente con respecto al aborto, sino también a la salud reproductiva, los Legisladores están teniendo que enfrentar preguntas morales muy complejas, que anteriormente quedaban circunscriptas al ámbito de la ciencia y de la medicina y no entraban al ámbito del Derecho, de la ley. Sé que estas cuestiones incluyen, por ejemplo, el tema de la reproducción asistida, que tengo entendido esta Comisión ha estado tratando. En los Estados Unidos, está todo lo atinente a la investigación genética para tratar de curar o buscar la solución a las enfermedades genéticas. Todas estas cuestiones no son de respuesta fácil, por lo que los Legisladores se encuentran, entonces, en una difícil posición, ya que tienen que elaborar normas rígidas y claras para situaciones que es mejor dejarlas libradas a la conciencia y a la decisión de cada individuo.

Con respecto a este tema, que conlleva cuestiones morales además de legales, hemos visto que las religiones expresan su deseo de participar en el debate público. Estoy totalmente a favor de que todas las religiones y todos los grupos religiosos tengan oportunidad de expresar sus puntos de vista, porque esas instituciones son parte, de hecho, de la sociedad civil y tienen derecho a difundir los conocimientos que han ido acumulando a través de los siglos. Pero es muy importante, ya que compartimos el concepto de la democracia plural y laica, que ninguna religión, institución religiosa o la religión en general se transforme en la base o el fundamento de la ley.

En cuanto al tema específico del aborto, quería compartir con ustedes una información -aunque quizás ya están al tanto de ella- que señala que la mayoría de las religiones del mundo tienen opiniones distintas sobre si el aborto puede ser una decisión moral en algunas circunstancias y, sobre todo, sobre la pregunta acerca de en qué momento el feto se transforma en persona. Por ejemplo, en la religión judía, generalmente se cree que el feto no se transforma en persona, no llega a tener identidad como tal, hasta que la cabeza del bebé sale del canal de parto, ya que el momento de la primera respiración del bebé es cuando Dios da vida a esa persona.

Con respecto a las religiones cristianas, el momento en que el feto se transforma en persona se vincula, en general, al proceso de desarrollo fetal, y la tendencia mayoritaria es pensar que éste se transforma en persona cuando tiene lugar el desarrollo del sistema neuronal, pues lo más probable es que ese sea el momento.

La mayoría de las iglesias protestantes han hecho declaraciones formales a favor del aborto legal; por ejemplo, las Iglesias Metodista, Luterana, Episcopal y Presbiteriana han declarado ante los Parlamentos y también ante sus Asambleas Generales, que hasta antes del momento de la viabilidad del feto, la decisión con respecto al aborto se debe dejar a la conciencia de la mujer.

Hasta en el Islam, que consideramos una religión sumamente conservadora en cuanto a cuestiones de salud reproductiva y derechos de las mujeres, se entiende que el feto se transforma en persona solamente ciento veinte días después del momento de la concepción. A su vez, vemos que hasta en los países musulmanes más conservadores, como es el caso del Irán y Afganistán, se han liberalizado las leyes con respecto al aborto, siendo ahora legal en las primeras doce semanas del embarazo.

Es la tradición católica la que ha sido más identificada con una prohibición absoluta del aborto, inclusive en situaciones en que está en riesgo la vida de la mujer, y existe una creencia, de mucha envergadura, de que la Iglesia Católica enseña que la vida empieza en el momento mismo de la fertilización. Sin embargo, esa creencia no es correcta. En 1974, un año después de legalizado el aborto en los Estados Unidos, el Vaticano realizó una declaración sobre el aborto voluntario, la cual no ha sido contradecida o retirada por lo que sigue vigente. En ella, el Vaticano reconoce que no sabe, con certidumbre, cuándo el feto llega a ser una persona. También reconoce que no existe un acuerdo entre los teólogos y los cleros sobre esta pregunta.

Por supuesto que les puedo brindar todos los documentos en español, en especial el relacionado con el Vaticano, como así también las declaraciones de las otras religiones para demostrar la base de lo que estoy exponiendo.

Hace dos años el Papa emitió una encíclica, "Evangelium Vitae", en la cual se reiteró la prohibición absoluta del aborto. Un borrador de ese documento contenía la afirmación de que la oposición de la Iglesia al aborto era una enseñanza infalible. Esa fue la primera vez que se usaban esas palabras con respecto al tema del aborto. No obstante, cuando se emitió el documento final, esa frase se había borrado. Ese hecho da cuenta de que existió un diálogo interno dentro de la Iglesia Católica, por el cual se reconocía que todavía -es un tema abierto- no había una posición definida sobre este asunto y que la prueba de la infalibilidad no se tiene que aplicar a la cuestión del aborto. Eso implica que los católicos tienen el derecho de expresar su desacuerdo con la Iglesia y actuar según su propia conciencia en este tema.

Todos quienes participamos en actividades de cabildeo o de "lobby" político, sabemos que en algunos momentos, en el proceso de dichas actividades, expresamos nuestros puntos de vista con mayor firmeza de la que en realidad refleja la base de nuestros argumentos; es decir, expresamos muy fuertemente nuestras opiniones. La Iglesia institucional también se comporta como otro actor que trata de influir en el proceso de elaboración de políticas públicas. Eso hace que, muchas veces, no se refleje en el discurso de cabildeo de la Iglesia la real incertidumbre o la verdadera apertura que sigue existiendo sobre estos temas dentro de la propia institución.

Por último, quisiera referirme a otro aspecto de este tema y, posteriormente, estoy a la orden de los señores Senadores para responder sus preguntas.

Muchos elementos de la enseñanza religiosa, de hecho, apoyan la perspectiva de la despenalización del aborto. En todas las religiones se expresa un valor muy alto por la protección de la salud de todas las personas -incluyendo las mujeres y las madres, la vida y la salud- así como por la necesidad de promover la familia saludable. La realidad es que si analizamos el alto costo humano del aborto ilegal e inseguro, puede entenderse que para la gente que está preocupada por la salud de las mujeres y los niños, el tema central o vital sea el de cómo impedir que las mujeres mueran. Vemos que ningún país ha podido impedirlo, pero observamos que tampoco han hecho un esfuerzo por hacer valer la legislación que criminaliza el aborto. Por lo tanto, el aborto existe y, sea legal o ilegal, se practica.

La pregunta central de este debate para la gente que se preocupa por la salud de la mujer debe ser si las mujeres van a tener que seguir sufriendo por los abortos o si van a poder hacerse un aborto seguro, según su propia conciencia, en condiciones adecuadas para después seguir su vida y constituir su propia familia en los términos que consideren más apropiados.

Para las personas que creen que el aborto siempre es inmoral y, sobre todo, para los Legisladores que se preguntan si tienen el derecho de legalizar algo que ellos consideran que siempre es inmoral, quisiera remitirme a algo que dijo Santo Tomás de Aquino, un gran pensador de la Iglesia Católica, hace muchos siglos. Cuando los Legisladores de su época le preguntaron si deberían penalizar o prohibir la prostitución, que claramente era inmoral, respondió lo siguiente: "No; no deben hacer que la prostitución sea ilegal. No todo lo que se considera inmoral debe tornarse ilegal". De la misma forma que con la problemática del aborto, Aquino comentó que no percibía en el país ni en las autoridades la voluntad de hacer valer una ley en contra de la prostitución, y que creía que si elaboraban una ley que no tuvieran ninguna intención de implementar o de hacer regir después, eso redundaría en que toda la sociedad le faltaría el respeto a las leyes y, en general, al Derecho. Entonces, el mayor beneficio para la sociedad radica en elaborar leyes con respecto a las cuales exista voluntad de implementarlas y no simplemente en legislar en base a lo que se considera moral o inmoral.

Culmino agradeciendo la invitación que nos han extendido y la paciencia que nos han brindado concediéndonos tanto tiempo.

Estoy a vuestra disposición para contestar cualquier pregunta que deseen formular y, al mismo tiempo, les deseo mucha suerte en esta tarea tan difícil que están enfrentando.

Quiero que sepan también que en todo el mundo las mujeres están conscientes de lo que está pasando en este momento en el Uruguay respecto a este tema. Seguramente están esperando que la resolución sea a favor del aborto.



SEÑORA XAVIER.- Agradezco vuestra presencia y la información que nos ha aportado. Considero que este es un tema muy difícil pero que hay que abordar. La realidad sanitaria de nuestro país está reclamando, de parte del Poder Legislativo, que se dé una respuesta. No tengo la certeza acerca de cuál será, pero sí creo que no podemos negarnos a discutir un tema por más difícil que éste sea.

En lo personal, debo decir que estoy convencida, no sólo como Legisladora sino también como médica, de que este es un buen proyecto de ley, que enfatiza la prevención y, realmente, creo que el centro de este asunto está justamente allí, porque no hay nadie que esté a favor del aborto sino que lo que se quiere es tener una maternidad deseada. A su vez, desde el punto de vista legislativo, refuerza la concepción laica que este país tiene; precisamente, los Legisladores, cuando legislamos, no podemos ni debemos trasladar nuestras creencias religiosas, por más firmes que sean, puesto que debemos trabajar para el conjunto de la sociedad, que es diversa, sobre todo en este país conformado por inmigrantes de todo el mundo, aunque básicamente seamos de procedencia española e italiana. Sin duda, en nuestra población existe una profunda base religiosa, y creo que si eventualmente esta ley fuese rechazada por buena parte de la sociedad, nuestro pueblo tiene mecanismos para confirmar o no la voluntad de los Legisladores.

Por lo tanto, pienso que lo más importante es iniciar este proceso y ver hasta dónde llegamos, porque la muerte injusta de mujeres pobres nos tiene que sensibilizar.

SEÑOR PRESIDENTE.- Agradezco vuestra visita y los aportes realizados con respecto a una problemática tan complicada sobre la que existe la necesidad de que se transforme en un tema parlamentario a efectos de buscarle soluciones. No se trata sólo de la muerte de la mujer, sino que existe toda una patología vinculada a la práctica insegura de los abortos, que en reiteradas oportunidades es mucho más gravosa que el aborto en sí mismo.

Por otra parte, de nuestras lecturas ha quedado claro que una ley de salud reproductiva para la mujer puede disminuir en forma notoria la necesidad del aborto, sobre todo cuando esa salud reproductiva va acompañada de una tarea de docencia o de instrucción. Hay experiencias en Europa que han demostrado el abatimiento notorio de los abortos cuando esa práctica, motivación o necesidad se transforma en una tarea educativa hacia la pareja y hacia la mujer.



SEÑORA ABRACINSKAS.- Queremos agradecer a la Comisión que haya recibido con tanta celeridad a la señora Frances Kissling.

Por pertenecer a organizaciones de mujeres que están participando de una sociedad civil muy activa que está siguiendo todo ese debate, queremos ponernos a disposición de la Comisión, ya sea para proporcionar material o para aportar reflexiones. Sabemos que es un tema complejo y, por tanto, es difícil legislar para no imponer ninguna posición hegemónica; creo que esto hace a los nuevos desafíos de la democracia: cómo abordar políticamente temas que tienen una diversidad de éticas individuales. En tal sentido, queremos dejar material que forma parte de la documentación que tiene Católicas por el Derecho a Decidir y ponernos a disposición para cualquier consulta que deseen realizar.



SEÑORA AGUILERA.- De parte de la Comisión Nacional de Seguimiento y teniendo en cuenta los compromisos de El Cairo y de Beijing, quiero agradecerles muchísimo por habernos recibido. La Comisión está trabajando en estos temas desde hace muchos años en todo el país, y se nota un gran esfuerzo a nivel local y nacional para que esta ley sea estudiada y promovida.

La sociedad civil de mujeres y de otras personas incluidas en organizaciones no gubernamentales han estado en la propia construcción del proyecto de ley. Creo conveniente reforzar lo que decía la señora Senadora Xavier, pues me parece muy importante. En este país laico, el respeto por los diversos valores morales que la población tiene es un principio que debemos resguardar. Como católica y como Católica por el Derecho a Decidir, creo que la Iglesia Católica tiene que seguir profundizando en la interna sobre estos asuntos, pues de ninguna manera un proyecto de ley de este tipo obliga a nadie a tomar decisiones que no quiere. Queremos que cada niño que nazca en nuestro país sea un niño deseado, esperado, querido y cuidado, para construir el Uruguay que anhelamos.

Este proyecto de ley cubre todos esos aspectos. Hace más de un mes nos visitó la señora Rebecca Cook -experta a nivel mundial sobre el tema que trata este proyecto de ley- y nos dijo que pocos proyectos tienen las características de éste en su integridad y en las posibilidades que da a hombres y mujeres de tomar decisiones de acuerdo con sus valores. Creo que estamos ante una ley que la sociedad uruguaya se merece, que atiende a esa pluralidad y diversidad y al principio de tolerancia que nos rige. En ese sentido, nos pondría a nivel de la región y del mundo en un lugar que, lamentablemente, hemos perdido, pero tenemos confianza en que vamos a recuperar como país laico con ideas y principios individuales respetuosos de cada ciudadano y ciudadana de este país.

Les agradezco nuevamente por recibirnos y nos ponemos a disposición de la Comisión. Los señores Senadores saben que estamos trabajando en cada uno de estos temas en profundidad y muy seriamente, porque es tema que así lo merece.



SEÑOR PRESIDENTE.- Les agradecemos nuevamente vuestra presencia.

Se levanta la sesión.



PROFESOR DE GINECOLOGIA Y OBSTETRICIA,
DOCTOR ANIBAL FAUNDES

VISITA
________________
Versión taquigráfica de la sesión del día
15 de julio de 2003
- Sin corregir por los oradores -

(Ingresan a Sala el Director del Centro de Investigaciones de CEMICAMP, de Campinas, Sao Paulo, República Federativa del Brasil, Profesor de Obstetricia y Ginecología, Dr. Anibal Faúndes y representantes de la Federación Latinoamericana de Ginecología y Obstetricia)



SEÑOR PRESIDENTE.- Le damos la bienvenida al doctor Aníbal Faúndes, profesor de Obstetricia y Ginecología, Director del Centro de Investigaciones de CEMICAMP, de Campinas, San Pablo y Director del Comité de Derechos Sexuales y Reproductivos de la Federación Latinoamericana de Ginecología y Obstetricia y representantes de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia: Licenciada Alejandra López, quien es coordinadora de MYSU y el doctor Rodríguez de Armas, quien es Profesor Agregado de la Facultad de Medicina..

Estamos muy gustosos de recibirlos en esta Comisión, la cual está empezando a analizar un proyecto aprobado en la Cámara de Representantes sobre salud reproductiva, que fue votado el año pasado y que este Cuerpo se dispone a analizar.

Con gusto estamos dispuestos a recibir su vasta experiencia en este tema.

SEÑOR FAUNDES.- Estoy altamente honrado de haber sido invitado para trabajar con ustedes en este tema, el cual me ha preocupado a lo largo de muchos años. El próximo año cumplo 50 años como médico y he trabajado en esta área la mayor parte de mi vida profesional.

Tengo en mi poder una copia del proyecto de ley que, luego de leer con muchísima atención, me pareció perfectamente orientado. Terminé de escribir un libro sobre el problema del aborto, llamado "Entendiendo el drama humano del aborto. Del conflicto al consenso", en el que coincidimos tanto en los conceptos principales que llegué a pensar que quienes elaboraron esta iniciativa lo habían leído.

Este proyecto se centra en un problema muy importante en el área de las relaciones sexuales y de la salud reproductiva de la mujer: el aborto.

El aborto ha sido encarado en algunos países -particularmente en todos los países de América Latina- por Legisladores del siglo pasado pensando en que la solución era prohibirlo, como si los problemas sociales pudieran resolverse a través de prohibiciones. Pero este proyecto encara las causas del aborto.

Lo primero que uno debe tener muy claro es que las mujeres abortan contra su voluntad. En mis casi 50 años de profesión, nunca he visto una mujer que se haya practicado un aborto y que le haya gustado pasar por esa experiencia. El aborto es siempre un fracaso. Yo uso la palabra "aborto" en ese sentido: tal proyecto abortó, tal posibilidad abortó. Siempre se trata de un fracaso, y quien más se ve afectada por ese fracaso es la propia mujer que tiene que abortar; es la que lo sufre más.

Este proyecto abandona la idea de que la solución es prohibirlo. La solución es, precisamente, identificar las causas por las cuales, en primer lugar, la mujer se embaraza cuando no desea tener un hijo; y, en segundo término, por qué estando embarazada opta por el sufrimiento físico y emocional y los riesgos de interrumpir el embarazo debido a que la situación en que se encuentra es desesperante.

Cuando el proyecto habla de instrumentar medidas que tiendan a la disminución de la morbimortalidad materna derivada del aborto, para intentar disminuir estas prácticas -tema muy importante- se refiere a las causas que fueron identificadas a nivel mundial y regional, que comienzan por el hecho de que la mujer no siempre puede controlar cuándo y en qué condiciones tiene relaciones sexuales.

Ella no tiene poder para controlar en qué momento tiene o no relaciones sexuales y, mucho menos, tenerlas solamente cuando está protegida de un posible embarazo. Esto está ampliamente documentado.

Por tanto, la primera razón por la cual la mujer se embaraza cuando no lo desea es por su falta de capacidad de controlar en qué oportunidad y en qué condiciones ejercita su vida sexual.

La solución para ello es la igualdad de relaciones de poder entre géneros, lo cual es muy difícil de alcanzar; sin embargo, algunos países -justamente aquellos que tienen las menores tasas de aborto- se han aproximado a esto. Precisamente, las menores tasas se encuentran en países de Europa, como Holanda, Alemania, donde las relaciones de género son mucho más equilibradas y difícilmente el hombre está en condiciones de imponerle a la mujer tener relaciones sexuales sin preservativo, cuando ella no quiere o no esperar si está usando el método de la abstinencia periódica.

Aquí se ha propuesto tal vez la medida más importante para llegar a eso, es decir, la educación sexual de género, de ciudadanía, que enseña a los niños desde la infancia a respetar a sus compañeras y que enseña a las mujeres a ser respetadas en sus relaciones de género.

También se encuentra todo lo que refiere a colocar al alcance de las mujeres y de los hombres el conocimiento y los métodos necesarios para evitar un embarazo a través de la anticoncepción, que es el otro mecanismo que se ha demostrado es fundamental para poder reducir los embarazos. En este caso, si tomamos nuevamente como ejemplo a los países con menores tasas de aborto, advertimos que se trata justamente de países en los que la educación sobre la anticoncepción y el acceso a los métodos anticonceptivos es universal.

Aunque se tomen todas las medidas, algunos embarazos van a ocurrir. Además, hay mujeres que se embarazan queriendo tener un hijo pero después cuando están en este estado, su compañero la abandona; la familia que ella creía que la iba a apoyar, no lo hace y al contrario la rechaza; el patrón o la patrona que ella pensaba que también la iba a ayudar, le dice que con un hijo no la acepta en el trabajo; a su vez, es expulsada de la escuela -y, por tanto, la niña que está embarazada sufre condiciones tales que ya no resiste la posibilidad de continuar su embarazo- y, en definitiva, la sociedad no la contiene, a pesar de que existen algunas leyes que apoyan de hecho a la mujer. Ella, que necesita trabajar para su sobrevivencia y la de sus hijos muchas veces no ve la posibilidad de compatibilizar esa necesidad económica con el hecho de tener otro hijo y se ve obligada, contra su voluntad, a tener que interrumpir el embarazo.

Por lo tanto, las propuestas que para mí son fundamentales están en el área de la educación -principalmente educación sexual- en el área de la salud -información y acceso a los métodos anticonceptivos- y en el área de la seguridad social, para dar apoyo a la mujer que no desea tener un hijo para que no esté obligada a embarazarse.

A pesar de todo eso, habrá circunstancias en las cuales las mujeres van a tener de todas maneras un embarazo no deseado y a verse en la triste condición de tener que optar por un aborto.

¿Qué es lo que uno ve en general en el mundo, teniendo en cuenta que nuestra sociedad no es diferente a las demás? Prácticamente todos nosotros en algún momento nos hemos encontrado con que esta circunstancia personal le ocurre a alguien muy próximo y dijimos: "Bueno, a pesar de que yo estoy en contra del aborto, en esta circunstancia específica, excepcionalísima, creo que realmente esta mujer tiene razón y tengo que apoyarla en su decisión de hacerse un aborto porque no tiene otra salida". Me refiero, como dije, solamente a una circunstancia muy especial.

De lo que no nos damos cuenta es de que la suma de todos los abortos indica que todos son casos en los que la persona afectada está en una circunstancia que es excepcional, única y en la cual no hay otra salida que no sea realizarse un aborto.

Precisamente, en el día de ayer le contaba a otros médicos con los que estaba discutiendo, que en una investigación que realizamos recientemente -todavía no hemos publicado los resultados- 4290 médicos ginecólogos brasileños nos respondieron una serie de preguntas sobre el aborto. Concretamente, los consultábamos sobre lo que hacían cuando una de sus pacientes conocida, antigua, llegaba a pedirles ayuda porque tenía un embarazo absolutamente indeseado, para el cual no veía otra salida y, en consecuencia, había decidido abortar.

La reacción de los médicos siempre es tratar de convencer a la persona para que continúe con su embarazo. En caso de que no la pueda convencer y la paciente manifieste que no tiene otra salida, el médico se sensibiliza y, entonces, le preguntábamos al profesional qué hacía en esta circunstancia. Cuando se trata de una clienta, un 50% de los profesionales la ayuda de alguna forma; el otro 50% la empuja hacia otro médico y no hace nada.

Por otro lado, planteábamos la misma situación, pero referida a un familiar del médico y les preguntábamos qué hacían si alguien de su familia acudía a ellos con el mismo problema. En ese caso el porcentaje de quienes ayudaban subía al 60%. Asimismo, trasladábamos esta hipótesis para el caso en que se tratara de una médica, y le preguntábamos si alguna vez había tenido un embarazo que resultó absolutamente indeseable al punto de pensar que el aborto era la única solución y, si así había ocurrido, qué había hecho. Lo mismo hicimos con los médicos hombres a quienes les preguntamos si sus compañeras alguna vez habían estado en esta situación y qué habían hecho. En estos casos un 80% contestó que sí habían hecho el aborto. Esto demuestra que cuanto más próximo a nosotros está el problema, más tendencia tenemos a aceptar que esa condición justifica la posibilidad de abortar.

Quiero dejar muy claro que personalmente estoy en contra del aborto; lo detesto, es terrible y tampoco me olvido de que el feto existe y también merece consideración. Sin embargo, uno no puede colocarse por encima de la autonomía de esa mujer cuando ella siente que la sociedad no le brindó las condiciones que le hubieran permitido llevar adelante su embarazo. En consecuencia, a pesar de todo el sufrimiento que ello significa, esa es la alternativa que ella, en su autonomía, considera como la única solución.

Lo que está muy claro es que condenar a la mujer que aborta no tiene ningún efecto y no es eficaz para la reducción de abortos. También es injusto porque se condena a una persona que es mucho más víctima de las circunstancias, que una culpable de cualquier otra cosa y, además, todos los estudios demuestran que esto afecta a las mujeres más pobres dentro de la sociedad y no tanto a las que tienen más medios económicos.

Por último, penalizar el aborto, lo único que hace es aumentar las consecuencias, tanto para la mujer como para la sociedad. El costo de un aborto provocado en condiciones de riesgo es de diez a veinte veces más alto que la interrupción de un embarazo realizada en condiciones seguras, dentro de un hospital.

Por todas estas razones considero que está plenamente justificada la propuesta de este proyecto de ley de no criminalizar al aborto. También me parece muy juicioso el límite de edad gestacional, que se coloca de doce semanas.

No sé si saben los señores Senadores que, en Medicina, en general se considera que el fin de la vida se produce cuando se interrumpe la actividad cerebral. Cuando la persona está tratando de sostener la vida, se mide la actividad cerebral mediante un electroencefalograma; cuando se interrumpe la actividad cerebral, se considera que acabó su vida y se donan los órganos, si así lo ha dispuesto.

El comienzo de la actividad cerebral en la vida fetal se produce después de las doce semanas. Existe hasta un cierto sentido al pensar que los límites de la vida estarían dados desde el comienzo de la actividad cerebral hasta su fin y, asimismo, en colocar un límite de doce semanas a la interrupción del embarazo.

Es lo que quería señalar y, naturalmente, me pongo a disposición de los señores Senadores para responder las preguntas que quieran realizar.




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