Proyecto de diseño de plan de estudios y título de grado en psicologíA



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Puntos débiles





    • La escasez de estudios de inserción laboral realizados por las universidades y de encuestas de actividad profesional realizadas por los Colegios Profesionales no permite tener un conocimiento exhaustivo de los perfiles profesionales y de los ámbitos de inserción de los titulados en Psicología. Sin embargo, en los últimos años se vienen realizando más estudios. Pueden consultarse los últimos (Valencia, País Vasco y Sevilla), recogidos en el momento de la redacción final de este informe en el anexo 11.




    • La demanda de la titulación ha seguido una tendencia creciente en los últimos diez años, aunque en los tres últimos años se observa una ligera tendencia decreciente, aspecto que ha coincidido con el incremento de universidades que ofertan la titulación.




    • Se observa un desequilibrio entre ingresos y egresos que es necesario analizar.




    • Se constata la necesidad de un proceso intermedio de formación y especialización posterior a la licenciatura.




    • Hay aproximadamente un 15-20% de los licenciados a los que no se les ha requerido su formación universitaria para el trabajo.




    • En comparación con otras titulaciones que permiten el ejercicio libre de la profesión, se observa una cierta precariedad laboral en cuanto a remuneración y tipo de contratación. La profesión necesita un mayor reconocimiento social que lleve a igualar o acercar los salarios de estos profesionales con otros de características similares. La titulación juega un papel importante en este reconocimiento social que debe ser tenido en cuenta.




    • Hay una opinión generalizada de que la formación práctica durante la titulación debe mejorar.



Propuestas de actuación para la Titulación




    • Tanto las Universidades como los Colegios Profesionales deberían llevar a cabo estudios de inserción laboral periódicos y con metodologías comparables que permitan conocer la realidad profesional de los psicólogos y favorecer futuras líneas de actuación.




    • La Titulación debe hacer esfuerzos para mejorar la formación práctica durante los estudios.




    • La Titulación debe fomentar el desarrollo de aquellas competencias claves que permita a los licenciados adaptarse a las necesidades del mercado laboral.




    • La formación que ofrece la titulación de Psicología es muy versátil y permite o favorece el empleo en diversos y nuevos ámbitos profesionales. En este sentido es claramente recomendable la formación generalista en el nivel de grado, sin olvidar que la mayoría de los alumnos han de realizar una formación complementaria para especializarse y ejercer como psicólogo.




    • El desarrollo profesional debe llevar consigo la definición de las competencias específicas propias de la profesión tanto en el nivel de grado como en el de postgrado. En esta labor el Colegio Profesional puede desempeñar un papel relevante.




    • A pesar de la elevada demanda social de la profesión de psicólogo, el volumen de estudiantes y profesionales de la Psicología en España, es claramente superior a las posibilidades de inserción laboral. Esta desproporción deriva en gran medida del hecho de que, siendo una titulación demandada y popular, se ha considerado por parte de las autoridades educativas que no requería grandes inversiones en recursos humanos, docentes y de servicios o en recursos materiales. Ello ha convertido a la Licenciatura en Psicología en una titulación política, social y económicamente rentable. Hemos asistido así a la proliferación de Centros con estudios de Psicología en las universidades españolas que, además, han soportado históricamente una fuerte demanda de estudiantes de nuevo ingreso (véanse tablas 3 y 4). Ni lo uno ni lo otro ha ocurrido normalmente en el resto de Europa. Por tanto, consideramos que ha llegado el momento de poner límite tanto a la creación de nuevos Centros con estudios de psicología como al número global de estudiantes que acceden a los mismos, teniendo en cuenta los recursos disponibles en cada Universidad. En consecuencia, se recomienda disminuir de forma significativa el número de alumnos que acceden a la Titulación de Psicología, en el conjunto de las Universidades españolas.




    • Además de lo anterior, los contenidos del grado que presentamos aconsejan establecer restricciones y prioridades en cuanto a las opciones de acceso desde el bachillerato a la Titulación de Psicología: 1) Ciencias de la Salud, 2) Ciencias Experimentales y 3) Ciencias Sociales y Jurídicas. Los estudiantes procedentes de las opciones de humanidades y de estudios artísticos presentan ya en la actualidad grandes deficiencias en los conocimientos con los que deberían acceder a la titulación.




    • Aun siendo elevada la demanda de estudiantes que desean cursar estudios de Psicología, no es igualmente claro que dicha demanda se corresponda con la intención de ejercer profesionalmente como Psicólogos. Si bien no es despreciable el hecho de que muchos de los estudiantes cursen sus estudios atendiendo a diferentes razones, el elevado número de estudiantes condiciona el tipo de docencia que puede impartirse, en especial en la impartición de seminarios, prácticas, tutorías en pequeños grupos, trabajos dirigidos, etc.




    • En la línea de los puntos anteriores, la asignación de competencias profesionales definidas al título de grado, la creciente relevancia de la Psicología en la sociedad debe llevar consigo una reflexión sobre los métodos docentes que se emplean en la licenciatura. Esta reflexión se ve impulsada además por las directrices que conlleva implantación del sistema de créditos europeos y que muy probablemente modificarán los métodos de desarrollo de la docencia. De nuevo, se considera necesario para ello un ajuste del número de estudiantes a los recursos humanos y materiales que, en general, dispone la titulación en todas o la mayoría de las Facultades

4- Modelo de estudios europeos seleccionado y beneficios directos que aportará a los objetivos del título la armonización que se propone

Este apartado se centra en la estructura seleccionada para los estudios de psicología basándose en los resultados obtenidos en los puntos anteriores (1 a 3) así como en la evolución y desarrollo histórico de los estudios universitarios de Psicología en España.

Como se deduce de la información presentada en el punto 1, no hay un modelo predominante, ni único, implantado en Europa y las reformas hacia el modelo propuesto por las directrices de Bolonia se encuentran en un nivel medio/bajo de desarrollo. Aún así, y tal como allí se indicó, la reforma de los planes de estudio de Psicología en Europa parece tender a un modelo de tres años, no especializado, el cual no procura el acceso a los distintos campos de actuación profesional del psicólogo y, en consecuencia, no posibilita la inserción en el mercado laboral ya que no se orienta ni capacita para el ejercicio de la profesión psicológica.

Debemos destacar aquí que, la comparación de la situación de la enseñanza de la Psicología en Europa y su evolución hacia las directrices de Bolonia, con la situación de las facultades de Psicología españolas —con una media de 5.000 a 6.000 licenciados por año y unos cincuenta mil estudiantes anuales2— entraña no pocas dificultades, ya que, en el resto de Europa el número de estudiantes y licenciados es considerablemente inferior en relación con la población (por ejemplo, en Alemania el número de estudiantes de Psicología es de 30.000 y el de licenciados de 2.800, para una población de 82 millones; en Francia, el número de estudiantes es de 55.000 para una población de 60 millones de habitantes aproximadamente3), lo cual permite tender a modelos que ofrezcan una formación de calidad que resulta difícilmente sostenible dentro del marco y circunstancias actuales de las Facultades de Psicología del estado español. Así pues, la equiparación hacia modelos europeos de referencia va más allá de la posible existencia de un modelo predominante en Europa, puesto que el contexto social universitario español y el europeo es diferente.



En un apartado anterior se ha hecho un breve repaso al desarrollo histórico de la Psicología y su enseñanza en España. Actualmente, en cuanto a la enseñanza universitaria de la Psicología, los planes de estudio vienen desplegándose en cinco años (en algunas comunidades desde hace ya unos años en cuatro, como es el caso de Cataluña) y con un mínimo de 300 créditos. En el último tramo de la formación se desarrollan distintas líneas de especialización dirigidas a los diversos campos aplicados de la psicología, siendo dichas líneas reforzadas a través de prácticums específicos. Cabe señalar también que los estudios de Psicología se sitúan como la tercera titulación más solicitada del estado español y con un alto índice de inserción laboral (75-80%), lo cual demuestra el elevado interés social hacia la formación en Psicología y pueden considerarse indicadores de la necesidad —manifestada por la sociedad— de disponer de expertos profesionales en los diversos campos de aplicación de la disciplina4. Todo ello, deberá tenerse en cuenta, a su vez, cuando se diseñen los másters, dado que la propuesta actual, basada en las directrices de Bolonia, se asienta en la formación generalista sin dejar espacio para la posible especialización.
De la misma forma, los datos sobre inserción laboral de los egresados en Psicología, además de poner de manifiesto la necesidad de ajustar el número de estudiantes que cursan la titulación indica que existe una notable versatilidad en las orientaciones profesionales del Licenciado. Este hecho apoya también el carácter no especializado del título de grado.
A la luz del análisis y de las consideraciones hasta aquí expuestas respecto a la situación de los estudios de Psicología en los países Europeos, y de la evolución y situación actual en España, se propone el siguiente modelo:



  • Un grado de carácter eminentemente generalista.

  • Constituido por bloques de contenidos formativos y fundamentos básicos comunes de la disciplina, planteados desde la perspectiva de la complementariedad de los contenidos y enfocado al desarrollo de las competencias profesionales que el futuro psicólogo debe adquirir.

  • Con la introducción de bloques formativos obligatorios y optativos que proporcionen la formación complementaria que ayude a fortalecer las competencias específicas y transversales.

  • Polivalente. Incluyendo una primera aproximación a los campos de aplicación y orientaciones profesionales de la Psicología.

  • Con la inclusión de un prácticum que aproxime a los estudiantes a la realidad profesional y les permita acceder a los distintos campos de aplicación de la Psicología y, a su vez, elegir con mayor conocimiento su trayectoria formativa posterior.

  • Con la formación inicial básica para poder acceder a los distintos campos de actuación profesional del psicólogo en el mercado laboral y sin ninguna especialización profesional.

Los argumentos que soportan esta decisión se basan en los siguientes aspectos:




  • Como se ha indicado anteriormente, la tendencia observada en la mayoría de los países europeos que están realizando la reforma de sus planes de estudio es contemplar un primer nivel de 3 años (180 créditos), que no tendrá un carácter profesionalizante. Por el contrario, el sistema legislativo vigente en España faculta a los licenciados para el ejercicio de la profesión. En esta misma línea parece ir el borrador de Real Decreto del título de grado que opta por primeros niveles que capaciten para el ejercicio profesional, lo que aconseja optar por un primer nivel de 4 años, que posibilite adquirir las competencias precisas para el ejercicio profesional a un nivel básico, bajo la supervisión de un psicólogo acreditado, con suficiente experiencia o con formación de postgrado acreditada, que tenga plena competencia profesional en alguno de los ámbitos de especialización de la Psicología.

  • La creciente relevancia y responsabilidad del Psicólogo en la sociedad, parece ir paralela a la demanda de una formación de grado y de postgrado que mantenga o incluso amplíe el marco actual. La atribución de competencias profesionales al Psicólogo de grado conlleva que las universidades deban plantearse un período de formación que permita a los titulados pueden enfrentarse de forma sólida a la práctica de la Psicología, al menos en los campos que se determinen. Esta solidez parece garantizarse mejor a través de un período de formación de cuatro años.




  • La amplitud de los conocimientos básicos de la disciplina —que todo psicólogo debe conocer— y la necesidad de adquirir un importante conjunto de fundamentos científicos y competencias específicas y transversales de carácter profesional en el título de grado.

  • La tradición histórica de la enseñanza de la Psicología en España hace muy difícil la transformación del marco actual a uno de 180 créditos, sin modificar de forma radical las competencias profesionales.

  • El elevado número de alumnos que acceden a los estudios y el contexto social universitario español no permiten establecer equivalencias con la tendencia y propuesta de formación observada en el resto de los países europeos.

  • El hecho de que en España los estudiantes acceden a la universidad a los dieciocho años, un año antes que en la mayoría de los países europeos, lo que significa que algunas de las competencias transversales que proporciona la enseñanza secundaria en Europa deben ser adquiridas, en España, durante la formación superior universitaria.


5- Principales perfiles profesionales de la titulación en Psicología
El carácter generalista del título de grado, que requiere la formación inicial en psicología, no oculta el hecho de que los profesionales de la Psicología desempeñan su profesión en la actualidad en ámbitos de actuación muy diferentes. La Psicología ha experimentado en los últimos años un gran crecimiento, tanto en lo que se refiere al número de psicólogos en ejercicio, como al creciente desarrollo e implantación en diversos ámbitos de actuación profesional. Paralelamente a esta consolidación, no solo en el ejercicio profesional, sino también en la imagen social y la presencia en las instituciones y los medios de comunicación, se ha ido produciendo una enorme diversificación de las funciones que ejercen los psicólogos. Fruto de esta diversificación, tal y como ya se ha señalado, el Colegio Oficial de Psicólogos (COP) desarrolló una labor de clarificación de los roles profesionales de la Psicología, cuyos resultados se recogen en la obra “Perfiles Profesionales del Psicólogo” (COP, 1998). En ella, se establecen los principales ámbitos de actuación, al tiempo que se definen las características de cada uno de ellos, sus principales tareas así como la evolución que han seguido en los últimos años en nuestro país. Así, se definen ocho ámbitos de desempeño profesional consolidados, si bien se apunta que existen otros ámbitos emergentes que pueden consolidarse en un futuro más o menos próximo.
Paralelamente, los proyectos “Europsy-T”, y “Europsych-EDP” realizado bajo los auspicios de la European Federation of Pychologists´ Association (EFPA) y la Unión Europea, ha analizado los diferentes perfiles profesionales que se consideran más relevantes en el conjunto de los países europeos. En este proyecto se apunta la conveniencia de establecer tres perfiles profesionales comunes para el conjunto de la Psicología europea, con la posibilidad de definir un cuarto perfil que permita recoger las diferentes tradiciones psicológicas existentes en cada país (Lunt et al., 2001; Lunt, 2002; Peiró y Lundt, 2002; Peiró, 2003).
A partir de esta documentación se elaboraron tres propuestas respecto a los perfiles profesionales. La primera propuesta contemplaba la existencia de los tres perfiles profesionales considerados clásicos (Psicología Clínica, Psicología de la Educación y Psicología del Trabajo y las Organizaciones). La segunda propuesta consideraba cuatro perfiles profesionales, los tres anteriores más un cuarto sobre el que se realizaba una propuesta abierta (Psicología de la Intervención Social), que las facultades debían precisar. La tercera propuesta consistía en mantener los ocho perfiles profesionales definidos por el COP.
Tras consultar con los Departamentos y Facultades de Psicología, se desestimó considerar un número elevado de perfiles profesionales en el título de grado, a pesar de reconocer que el desempeño profesional de la Psicología abarca una gran diversidad de perfiles. Se considera que la formación de grado no permite desarrollar competencias plenas para el desempeño profesional en todos estos ámbitos. Por el contrario, la práctica totalidad de los representantes de las Facultades se mostraron partidarios de considerar tres o cuatro perfiles profesionales (siendo algo más numerosos los partidarios de los cuatro perfiles) en los que el título de grado debería proporcionar competencias para el ejercicio profesional.
En consecuencia, los cuatro perfiles profesionales considerados para la elaboración del cuestionario de competencias en el título de grado fueron son los siguientes:


  • Psicología Clínica




  • Psicología de la Educación




  • Psicología del Trabajo, las Organizaciones y los Recursos Humanos




  • Psicología de la Intervención social y comunitaria

Un desarrollo de los ámbitos profesionales de cada uno de estos perfiles puede consultarse en el Anexo 3.


Las tres áreas o ámbitos de actuación primeros (Psicología clínica, Psicología de las organizaciones y los recursos humanos y Psicología educativa) son perfiles profesionales suficientemente amplios y reconocidos y se han tenido en cuenta en el trabajo sobre el Diploma Europeo y el proyecto Europsych-EDP, ya mencionado (Bartram y Roe, 2004; Lunt, 2002). El cuarto perfil, Psicología de la intervención social y comunitaria “surge como respuesta a la necesidad de analizar y actuar sobre los problemas de las interacciones personales en sus diversos contextos sociales” (COP, 1998). Esta es una de las áreas en las que la labor del psicólogo se ha incrementado más en las dos últimas décadas y constituye en la actualidad uno de los ámbitos con mayor presencia laboral. Por esto se propuso como perfil profesional en la elaboración del cuestionario de competencias. Por otra parte, el propio estudio del Colegio Oficial de Psicólogos apunta que estos cuatro ámbitos de actuación (de los ocho perfiles que el colegio define) ocupan a más del 95% de los psicólogos en la actualidad (véase la Tabla 5).

6- Introducción a los apartados 6 a 10

El planteamiento de los apartados que abarcan desde el punto 6 al 10 se ha entendido y abordado como una unidad desde las Universidades participantes en el proyecto de esta titulación. El aspecto fundamental que une y da sentido a su tratamiento conjunto es que en ellos se profundiza en las competencias específicas y transversales de la titulación, tanto en su definición y valoración como en su clasificación a partir de la opinión de diferentes colectivos (profesores, egresados y profesionales de la Psicología). Tras ello, la lógica del proyecto impone que el desarrollo de dichas competencias forme parte de los objetivos de la titulación (apartado 11), así como que se relacionen con los bloques de contenidos formativos troncales del futuro plan de estudio (apartado 12). Por ello, antes de desarrollar estos apartados se ha creído necesario incluir tres subapartados, uno dedicado a la fundamentación del listado de competencias que se utiliza, otro dedicado a la metodología empleada para la realización de la encuesta y un tercero justificativo de la agrupación de apartados que se propone.


6.1- Fundamentación del estudio de competencias realizado
El carácter fundamental de la definición y valoración de las competencias del título y su repercusión sobre otros apartados del proyecto ha llevado consigo una notable dificultad en la realización de un cuestionario fiable y válido. Esta complejidad se deriva también de la variedad de aproximaciones a la definición de las competencias para el titulado en Psicología, que existen o que se están desarrollando en la actualidad. Así, por ejemplo, desde el conjunto de las Universidades de la Comunidad Autónoma de Andalucía se está en realizando desde hace algunos meses un estudio similar al que se propone en este proyecto de definición de competencias de la titulación, si bien incluye tanto competencias de específicas como transversales, hasta completar inicialmente un conjunto de 92 competencias. Algo similar se está promoviendo desde la Agència per a la Qualitat del Sistema Universitari de Catalunya (AQU), en Cataluña y existen también trabajos en esta línea por parte de las universidades andaluzas y gallegas, así como el desarrollo de un metaplan con profesionales de la Psicología desarrollado por la Universidad de Valencia (véase Anexo 4). Existen, asimismo, catálogos de competencias procedentes de la American Psychological Association de Estados Unidos, de la British Psycological Association, así como del proyecto Europsyc-T, auspiciado desde la Unión Europea y que pretende establecer unos estándares mínimos comunes de la profesión del Psicólogo en Europa.
Es evidente que estas fuentes de información comparten una parte de su definición de competencias para el título, pero difieren también en la orientación con la que están confeccionadas. No obstante, pese a las diferencias entre los distintos enfoques sobre competencias, el cuestionario que se ha utilizado finalmente ha intentado ser una cierta recapitulación sobre la información aportada desde diferentes fuentes. De este modo, se optó por considerar como punto de partida básico el conjunto de competencias específicas definidas en el proyecto Europsyc-T, desarrollado el profesor Robert Roe en colaboración con Dave Bartram (Roe, 2002; Bartram y Roe, 2004; Roe, 2004). Este conjunto de competencias se complementó otras con referidas a conocimientos básicos específicos, aportadas por el grupo de Universidades Andaluzas y por la AQU. Debe hacerse notar que mientras que las competencias del proyecto Europsyc-T, se orientan hacia la valoración de lo que los profesionales de la Psicología deben adquirir a lo largo de su formación, las segundas están más referidas a los contenidos de las asignaturas básicas, presentes en cualquier plan de estudios de la licenciatura actual.
Los resultados obtenidos tras la administración de las encuestas elaboradas sobre el conjunto de competencias arrojan, como se tratará de poner de manifiesto, datos de interés para la orientación de la titulación. Sin embargo, no deja por ello de ser también cierto que estos datos podrían haberse enriquecido aún más disponiendo de un período adicional que hubiera facilitado la síntesis o complementariedad de los diferentes estudios de competencias que en la actualidad se desarrollan y que ya se han mencionado. Es por ello que, aunque los resultados que se presentan responden a un conjunto de competencias definidas y acordadas por todas las universidades participantes en el proyecto, se adjuntan como anexos los listados de competencias procedentes de otras fuentes y algunos estudios preliminares sobre las relaciones entre estas competencias y los contenidos propuestos para la titulación. En la medida en que estos estudios arrojen información complementaria a la aportada aquí, sería muy deseable su incorporación para una más completa definición de las competencias del título de grado en Psicología.

6.2- Metodología de realización de la encuesta sobre competencias de la titulación

La consideración de las fuentes anteriormente indicadas dio como resultado la elaboración de una escala de competencias, en la que se distinguen tres partes principales:


- Una primera con un conjunto de conocimientos básicos y específicos relacionados con la formación en Psicología y que incluye nueve ítems distintos, basados en los cuestionarios de competencias elaborados por la AQU y por el conjunto de las Facultades de Psicología de Andalucía.


Conocimientos básicos y específicos

1-Conocer las funciones, características y limitaciones de los distintos modelos teóricos de la Psicología

2-Conocer las leyes básicas de los distintos procesos psicológicos

3-Conocer los procesos y etapas principales del desarrollo psicológico a lo largo del ciclo vital en sus aspectos de normalidad y anormalidad

4-Conocer los fundamentos biológicos de la conducta humana y de las funciones psicológicas

5-Conocer los principios psicosociales del funcionamiento de los grupos y de las organizaciones

6-Conocer la dimensión social y antropológica del ser humano considerando los factores históricos y socioculturales que intervienen en la configuración psicológica humana

7 Conocer distintos métodos de evaluación, diagnóstico y tratamientos psicológicos en diferentes ámbitos aplicados de la Psicología

8-Conocer distintos diseños de investigación, los procedimientos de formulación y contrastación de hipótesis y la interpretación de los resultados.

9-Conocer los distintos campos de aplicación de la Psicología y tener los conocimientos necesarios para incidir y promover la calidad de vida en los individuos, grupos, comunidades y organizaciones en los distintos contextos: educativo, clínica y salud, trabajo y organizaciones y, comunitario.



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