Proyecto círculo infantil para niños y niñas menores de dos añOS



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PROYECTO CÍRCULO INFANTIL PARA NIÑOS Y NIÑAS MENORES DE DOS AÑOS.


La importancia de la riqueza de los ambientes para la potenciación de las capacidades.

1. MISIÓN
Potenciar al máximo las capacidades de los niños y niñas menores de dos años, a través de la intervención pedagógica individual o grupal. Respetando sus características individuales e incorporando a la familia como agente activo de su desarrollo.
2. VISIÓN
Ser reconocido como un equipo de profesionales que logra generar espacios educativos de alta calidad permitiendo así una verdadera optimización del desarrollo y de los aprendizajes de los niños y niñas de 0 a 2 años, en estrecha colaboración con la familia.

3. OBJETIVO GENERAL.

Orientar a las familias como los primeros educadores de los niños y niñas y/o cuidadores directos, respecto de la necesidad que tienen los niños y niñas menores de 2 años de un ambiente estable, con elementos físicos y humanos permanentes, que permitan un apego seguro y una estabilidad emocional. Haciendo hincapié en la entrega de conocimientos y desarrollo de habilidades que promuevan su desarrollo integral desde el nacimiento hasta su ingreso al Jardín Infantil.




4. OBJETIVOS ESPECIFICIOS.





  1. Promover la toma de conciencia respecto de la importancia de la familia como primer agente socializador y el rol del cuidador en el desarrollo integral de los niños: la relación cuidador madre – hijo / cuidador primario – niño.



  1. Entregar una alternativa de intervención pedagógica en un ambiente enriquecido y estable para niños y niñas menores de dos años que no asisten a los centros educativos tradicionales.


5. MARCO CONCEPTUAL.

La estimulación temprana es un tipo de intervención destinada a las madres, cuidadoras y sus bebés (sea en gestación o nacidos) con el propósito de fomentar una relación de apego relativamente segura, confiable y protectora, que prevenga problemas presentes y futuros en el niño. La evidencia empírica ha demostrado durante las últimas décadas que una relación vincular temprana que sea sana, no sólo se constituye como un factor protector para el riesgo presente del bebé, sino que además permite en éste desarrollar una serie de mecanismos de enfrentamiento para las etapas posteriores de la vida.

El Dr Eduardo Hernández plantea que la propiedad más importante del ser humano es su capacidad de formar y mantener relaciones. Estas son absolutamente necesarias para que cualquiera de nosotros pueda sobrevivir, aprender, trabajar, amar y procrearse.

En el campo del desarrollo infantil, el apego se refiere a un vínculo específico y especial que se forma entre madre-infante o cuidador primario-infante. El vínculo de apego tiene varios elementos claves:

1) Es una relación emocional perdurable con una persona en específico.
2) Dicha relación produce seguridad, sosiego, consuelo, agrado y placer.
3) La pérdida o la amenaza de pérdida de la persona, evoca una intensa ansiedad.

Los investigadores de la conducta infantil entienden como apego la relación madre-infante, describiendo que esta relación ofrece el andamiaje funcional para todas las relaciones subsecuentes que el niño desarrollará en su vida.

Una relación sólida y saludable con la madre o cuidador primario se asocia con una alta probabilidad de crear relaciones saludables con otros, mientras que un pobre apego parece estar asociado con problemas emocionales y conductuales a lo largo de la vida.

El acto de coger el bebé al hombro, mecerlo, cantarle, alimentarlo, mirarlo detenidamente, besarlo y otras conductas nutrientes asociadas al cuidado de infantes y niños pequeños, son experiencias de vinculación. Algunos factores cruciales de estas experiencias de vinculación incluyen la calidad y la cantidad.

Los científicos consideran que el factor más importante en la creación del apego, es el contacto físico positivo (Ej.: abrazar, besar, mecer, etc.), ya que estas actividades causan respuestas neuroquímicas específicas en el cerebro que llevan a la organización normal de los sistemas cerebrales responsables del apego.

Durante los primeros tres años de vida, el cerebro desarrolla un 90% de su tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de los sistemas y estructuras que serán responsables de todo el funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico para el resto de la vida. De allí que las experiencias de vinculación conducen a un apego y capacidades de apego saludables cuando ocurren en los primeros años.

Un apego saludable a la madre, construido de experiencias de vínculo repetitivas durante la infancia, provee una base sólida para futuras relaciones saludables.

En la actualidad está tomando importancia la relación o vínculo de apego del niño con el padre, figura ésta de gran importancia para el normal desarrollo evolutivo de todo ser.

Por otra parte, si se profundiza en los estudios de la neurociencia, queda claro que los llamados períodos críticos del desarrollo del cerebro, se ubican en los primeros tres años de vida (Greenspan, Shartz y Nash, 1997). Así, el cableado de la visión ocurre desde las dos semanas de vida. El referido al lenguaje, ocurre desde antes del nacimiento y hasta los seis años, pero su mayor volumen ocurre en los tres primeros años de vida. Los sentimientos y su expresión, se inician pocas semanas después del nacimiento y se enriquecen fuertemente en los primeros cuatro años. El cableado del movimiento se desarrolla fuertemente desde el nacimiento y en los primeros cuatro años. Si se priva al niño o niña de un ambiente estimulante, su cerebro sufrirá las consecuencias, alterando su desarrollo y aprendizaje en forma a veces irreversible. Y aún cuando estas “ventanas de oportunidades” se mantienen abiertas por periodos largos, no cabe duda que incluso su posibilidad de permanecer abiertas se relaciona con ciertas experiencias iniciales.
5.1. Áreas del desarrollo.
El desarrollo del niño puede medirse mediante la observación de su conducta, la cual se ha dividido en 4 áreas. Estas áreas son:
1. Motricidad gruesa y fina: Sus objetivos están orientados para que el niño obtenga un control sobre sus músculos grandes y pequeños, que le permitirán tener la coordinación necesaria para moverse libremente.

2. Lenguaje: Se encamina a lograr la comprensión de su lenguaje, para expresarse a través de él.

3. Cognición: Le permitirá su integración y desarrollo del área intelectual, tanto en lo cognitivo como en lo sensorial.

4. Afectivo- Social: Apunta al desarrollo de la confianza básica para explorar el mundo. Le proporciona los elementos necesarios para adaptarse al medio ambiente donde se desenvuelve.




5.2. Programa de Estimulación Temprana.
Cuando un niño nace, sus movimientos y actitudes son respuestas reflejas, por lo que requiere de estímulos que le darán las experiencias necesarias para el conocimiento y que le permitirán pasar de un estado reflejo a uno voluntario.
Si consideramos el tipo de estímulo; la calidad de éste, además del momento y el grado en que deben proporcionarse, estamos ingresando al mundo de los programas de estimulación temprana, término que se define como la potenciación máxima de las posibilidades físicas y mentales del niño, mediante la estimulación continuada y regulada.
No se trata de estimular en forma desorganizada y sin ningún orden, presentando al niño el mayor número de estímulos posibles, sino que consiste en un manejo con bases y técnicas, basadas en el amplio conocimiento que se debe tener sobre el desarrollo del niño normal en sus diferentes edades.
Existen diversos tipos de Programas de Estimulación Temprana, dependiendo de los objetivos que éstos se plantean. Básicamente se distinguen dos tipos: los que se definen como preventivos y los que se definen como terapéuticos. Los primeros están pensados para los niños que no tienen una necesidad o dificultad particular, sino que se plantean como una manera de mejorar su nivel de desarrollo, sin transformarse en una indicación necesaria. Además, en este grupo se incluyen aquellos niños que, por sus condiciones biológicas o psicosociales tuvieran riesgo de presentar desviación en su desarrollo (niños prematuros, hijos de familias en riesgo social, etc.).
Los segundos, en cambio, se crearon como una necesidad de tratar a los niños con desviaciones del desarrollo, ya sea por presentar lesiones en su cerebro o por alguna condición biológica deficitaria, en los que es necesario actuar terapéuticamente para reducir el daño y mejorar su calidad de vida.

Es por esto que se plantea la necesidad de entregar a las madres y padres de niños y niñas que se encuentran en este rango, una posibilidad real de estimulación y atención temprana según sea el caso. Lo anterior con el fin de potenciar al máximo las capacidades de los niños y niñas, así como también ofrecer la posibilidad de recuperar aquellas áreas que se muestren deficitarias en los casos en que sea necesario.


Durante la etapa del desarrollo comprendida entre los 0 y los tres años, el cerebro se caracteriza por su gran plasticidad, la que puede ser entendida como la capacidad y potencial para los cambios (Gollen), lo que permite modificar la conducta o función y adaptarse a las demandas de un contexto (principalmente esto se refiere a un cambio conductual).

Kaplan plantea la plasticidad cerebral como la habilidad para modificar sistemas orgánicos y patrones de conducta, para responder a las demandas internas y externas, lo que en cierta medida amplía el concepto conductual.


Estimular al niño desde el embarazo y una vez que nace, puede traer consigo beneficios para todas las áreas del desarrollo ya que le permite ir explorando el mundo con mayor seguridad y creatividad.

Interactuar de forma directa y lúdica con los niños, es decir, a través del juego y de las actividades cotidianas como bañarse, comer, lavarse los dientes, etc. permite que las experiencias sean asimiladas de mejor manera por él pues se constituyen en aprendizajes significativos que puede aplicar a medida que se enfrenta a nuevas tareas y desafíos.

La estimulación inapropiada, o la falta de ella, no solamente impide la proliferación de las células nerviosas, sino que hace que su número decrezca progresivamente, a pesar de las condiciones tan favorables que tiene la corteza cerebral, por el número de neuronas que posee cuando el niño o la niña nacen.

De esta manera se destaca que la falta de estimulación puede tener efectos permanentes e irreversibles en el desarrollo del cerebro, pues altera su organización, y las posibilidades de configurar las estructuras funcionales que han de constituir la base fisiológica para las condiciones positivas del aprendizaje.

Los bebés participan activamente en el mundo, experimentan con él, así es como conocen el funcionamiento de las cosas y hacen su propia interpretación de éstas. Los niños llegan al mundo con una asombrosa capacidad para hacernos conocer qué es lo que ellos ven, lo que oyen, lo que tocan y qué es lo que sienten, ellos se están

El bebé descubre las cosas examinando cómo su mundo afecta su cuerpo. Aquí podemos ver la importancia de las sensaciones en su aprendizaje, cuando el pequeño es capaz de tomar las cosas en sus manos, comienza a explorar y a entender la relación entre causa y efecto.

El niño viene dotado de ciertas habilidades innatas y es responsabilidad de quienes están en su entorno lograr que esas habilidades sigan su desarrollo al máximo. Estas habilidades con las que nace el individuo son parte de los mecanismos de supervivencia que compartimos con todos los mamíferos. Todas las experiencias que tiene un bebé ofrecen un cambio en las estructura del cerebro del pequeño dándole a él la oportunidad de vivir de la manera más eficaz. Un elemento fundamental dentro de la Estimulación Temprana es proporcionar al niño y la niña actividades que le permitan satisfacer su iniciativa, temprana curiosidad, y desarrollo integral, adecuados a su entorno familiar. Las actividades generan confianza en los padres, al interactuar con su hijo y de esta manera fortalecen su autoestima.


  • Se sugiere que las actividades se realicen diariamente o por lo menos tres veces a la semana.

  • Preferentemente deben participar ambos padres.

  • No se deben realizar ejercicios después de ingerir alimentos.

  • En caso de que el niño no quiera realizar la actividad, no forzar la situación.

  • Acompañar las actividades con canciones, rimas y juegos.

  • Festejar los logros. Es importante recordar que:




  • La aplicación de la Estimulación Temprana debe ser oportuna y efectiva, de acuerdo con la edad cronológica y el desarrollo previsto para dicha edad, considerando la individualidad y particularidad de cada niña o niño.

  • El desarrollo es continuo, dinámico, armónico e integral. Las diferentes etapas y áreas el desarrollo son divisiones un tanto arbitrarias, donde se señala lo más característico de estas, para facilitar las técnicas de estimulación.

  • La cantidad y tipo de estímulos deben estar estrechamente relacionados con la capacidades e intereses del niño.

  • Los momentos cotidianos del niño son ideales para estimularlo (el baño, la comida, etc.) y favorecen la interacción afectiva.

Dentro de los recursos educativos que las familias y/o educadores podemos utilizar, está el proporcionar experiencias y materiales que posean las siguientes características:




  • Variedad en formas, colores, contrastes, sabores y texturas.

  • Entrega de estímulos variados en corto margen de tiempo (novedad)

  • Relación interpersonal basada en el afecto, facilitando el diálogo.

  • Proporcionar apropiado espacio físico, así como la oportunidad de desarrollar la exploración.


5.3. Padres y Madres los mejores juguetes.
Conociendo la importancia que el juego tiene en la vida del niño y la repercusión en su psicología, consideramos importante hacer una reflexión sobre la incidencia en el niño del juego con sus padres.
La importancia de la relaciones basándolas en el desarrollo infantil y su influencia en la personalidad y la socialización del niño han sido objetos de estudios durante décadas. En ellos se ha destacado el papel de los padres como agentes socializadores, representantes de la cultura y de la determinación psicológica y social de sus hijos.
Además de una necesidad biológica y fisiológica, el juego es para el niño un vehículo de expresión de emociones y sentimientos. Contribuye a su consciencia social y le ayuda a la adaptación al ambiente.
Un adulto cuando va a comprar un juguete piensa en la ilusión que el niño va a vivir con el obsequio. Pero tenemos que pensar que el juego tiene que educar y formar al niño y además le va a servir en su desarrollo psicológico.
Estudiando cuáles son los juguetes más adecuados para cada edad, se llega a la conclusión que en los primeros momentos de vida, para el niño, el juguete más preciado es su madre o aquella persona adulta que le dedica todo el cuidado.
El niño pequeño siente una fascinación especial por su madre: cuando oye su voz, palmotea; cuando la ve, recorre con sus dedos su rostro. Para el niño lo es todo, le da confianza, seguridad, ya que lo toma en brazos, lo mece, está dispuesta a adaptarse a cualquier solicitud del niño. Se ha dicho de la madre que es un “juguete universal”.
Tengamos presente siempre que el mejor juguete para el niño son los adultos y sus juegos. Al jugar con tu hijo estimularás su iniciativa y le abrirás la puerta de su imaginación creadora. Es el mejor medio de conocerlo y qué el te conozca, es el mejor regalo que puedes hacerle y a la vez una gran forma de educar.
5.4 Fundamentos del método Waldorf
En los fundamentos del método Waldorf Steiner plantea que, el ser humano es una individualidad de espíritu, alma, y cuerpo, cuyas capacidades se despliegan en tres etapas de desarrollo hacia la madurez del adulto: primera infancia, niñez, y adolescencia.
El niño debe relacionar lo que aprende con sus propias experiencias, lo cual despierta su interés innato en el ambiente que lo rodea, su memoria se activa, y se apropia de lo aprendido.

Steiner plantea que se debe proveer al niño de lo que necesita en cada momento de su evolución.

En el caso de la primera infancia (0 a 6 años), los niños y niñas aprenden de su entorno más cercano y de las personas más cercanas, a través de la imitación. Es por esto que las personas que cumplan este rol deben estar plenamente conscientes de su rol formador.

Las personas encargadas de la estimulación de los niños y niñas tienen la responsabilidad de crear entornos estimulantes, este debe ofrecer variadas oportunidades de imitación y juego creativo.


6. METODOLOGÍA DE TRABAJO.
En concreto lo que se ofrece es:
Servicio de Sala Cuna a domicilio, con atención de niños y niñas menores de dos años.

Atención del niño y niña a través de grupos de juego para edades de 1 a 2 años.



¿Cómo funciona?
Sala Cuna a domicilio:

  • Se puede acceder a programas mensuales o por día.

  • En el hogar el niño o niña es atendido por una Asistente de Párvulos capacitada en el trabajo con niños menores de dos años.

  • La Asistente de Párvulos se ocupará de todo el proceso pedagógico y del bienestar del niño o la niña.

Grupos de juego:

  • Se desarrolla un día en cada casa. (La rotación es acordada con los padres)

  • Las madres y/o cuidadoras de los niños niñas deberán responsabilizarse del cuidado del menor, fortaleciendo así el vínculo afectivo.

  • En grupos reducidos (hasta cuatro niños y niñas)

  • El grupo está a cargo de personal especializado en el área. (Técnicos en Educación Parvularia)

  • Los grupos funcionan de lunes a viernes en bloques de dos horas (Turno mañana y tarde)

Para ambas modalidades:

  • El personal es supervisado, capacitado y evaluado periódicamente por el equipo de coordinación.

  • El equipo Coordinador está compuesto por Educadoras de Párvulos y una Psicopedagoga.

De manera complementaria se ofrecen:

  • Evaluación del desarrollo psicomotor y formulación de plan de trabajo individual

  • Programas de atención domiciliaria de apoyo y capacitación al cuidador sustituto (niñera) en relación al nivel desarrollo del menor y temas relacionados con la primera infancia.

  • Talleres de Estimulación Temprana.

  • Talleres para padres y/o madres.

7. BIBLIOGRAFIA

Fernández, Víctor “Estimulación temprana: los cruciales primeros tres años” Primer simposio mundial de la Educación Parvularia. Revista Junji 27, 2000.

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