Programas de ejercicios en la hipertensión arterial



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PROGRAMAS DE EJERCICIOS EN LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL
La Hipertensión Arterial (H.T.A.) además de constituir una enfermedad por si misma, participa de forma intensa en la presentación y desarrollo de la Cardiopatía Isquémica, causa principal de muerte en los países desarrollados y en vías de desarrollo, además de participar en otras afecciones de gran importancia. De ahí, que pese a su reconocimiento público creciente y del gran arsenal de medicamentos antihipertensivos, que cada día se hace mayor, la H.T.A. es una de las principales causas de morbimortalidad en el mundo

Es dentro de los factores de riesgo principales de enfermedad cardiovascular el mas prevalente en nuestro país, las encuestas epidemiológicas han evidenciado una proporción cercana al 31% de la población adulta, que presentan cifras tensionales superiores a 140 y 90 mm de Hg en mediciones eventuales únicas de la T.A.


La definición de H.T.A. ha atravesado por diversos causes. En los momentos actuales ha sufrido algunas matizaciones por parte de los especialistas pertenecientes al Comité para la Detección, Evaluación, Control y Tratamiento de la H.T.A., del Instituto Norteamericano de la Salud. Así la mayor parte de los expertos consideran la hipertensión a partir de cifras de 140/90 mm de Hg en sujetos mayores de 18 años y en los niños se habla de hipertensión cuando las cifras encontradas en la medición, superan a las representadas en el percentil 95
Los pacientes con elevación de la T.A., por lo general son asintomáticos y las anormalidades de la T.A. a menudo se descubren de manera incidental durante algún examen físico por diversos fines.
De todos los casos diagnosticados como hipertensos, solo en el 5% de los casos se descubre la causa de la enfermedad, por lo que se le denomina hipertensión secundaria, en tanto que para el resto de los afectados se acude al calificativo de hipertensión primaria o esencial para ocultar nuestra ignorancia sobre su origen. Desconocer la causa de H.T.A. esencial no significa que ignoremos algunos de los factores que con cierta probabilidad intervienen en su desarrollo: La herencia, presente en mas del 70% de los casos, la raza (mas frecuente en la negra), el exceso de ingestión de sal en la dieta, de plomo de zinc y de cadmio, la disminución en la dieta de potasio, calcio y magnesio, la intervención de las hormonas aldosterona,. adrenalina, renina-angiotensina y la interacción de otros sistemas como el renal y el nervioso, son los mayormente conocidos
Retomando lo dicho anteriormente, cerca del 70% de los hipertensos están incluidos en los grupos considerados como ligeros o mederadamente elevados. El calificativo de ligero no significa, en modo alguno, que los mismos estén exentos de riesgos ya que en estos grupos se reune el 60% de las complicaciones originadas por el aumento de la T.A. Por otra parte, un gran porcentaje de este tipo de hipertensos, suelen transformarse en graves con el transcurso del tiempo si no se establece un tratamiento eficaz y oportuno. Pero aún en el caso de que la enfermedad persista dentro de los límites considerados como ligeros, tanto las causas de muerte como las complicaciones cardiacas o vasculares periféricas son mas elevadas que en la población normotensa.
De lo dicho se puede deducir, que la hipertensión arterial esencial es una enfermedad multivariada, poco llamativa en los estadios iniciales, la mayor parte de las veces progresiva y siempre peligrosa, por lo que su diagnóstico y tratamiento, y mejor aún su prevención, ocupa un lugar primordial en la salud pública. Mantener las cifras tensionales dentro de límites considerados como normales por las instituciones internacionales, es una consecuencia obligada del conocimiento de su peligrosidad.
En la práctica, existe un consenso unánime entre todos los especialistas del mundo, en tratar la enfermedad una vez diagnosticada, para lo cual contamos en la actualidad con dos tipos de medidas: Las farmacológicas y las no farmacológicas.
La hipertensión arterial ligera y la moderadamente elevada, que como señalamos, sobre ella recae el 60% de las complicaciones originadas por el incremento de la T.A., son a su vez, las que mayores beneficios van a obtener de las formas no farmacológicas de tratamiento de la hipertensión arterial.
Como los medios no farmacológicos útiles en el hipertenso no son caros y suelen ser beneficiosos para promover un buen estado de salud, debe intentarse introducir modificaciones en el estilo de vida de estos enfermos. Aunque es difícil lograr modificaciones permanentes en la dieta y el estilo de vida, en pacientes motivados puede evitar la necesidad de tratamiento farmacológico o reducir la posología de los medicamentos para el control adecuado de la tensión arterial. Además las mismas estrategias para modificar los estilos de vida, que son efectivos en el tratamiento de la hipertensión, resultan provechosos en la prevención primaria de la H.A.
Existe consenso en que los pilares del tratamiento no farmacológico de la hipertensión arterial son:

  • Reducción del peso corporal.

  • Restricción del sodio dietético.

  • Ejercicio Físico.

  • Suplementos de potasio, magnesio y calcio.

  • Técnicas de relajación y bio-feedback.

  • Eliminación del alcohol y el tabaco.

De estos seis pilares, el ejercicio físico es el mas importante, son innumerables los trabajos que demuestran la efectividad del mismo en el tratamiento de la hipertensión arterial. Desde hace mas de dos décadas se conoce que el ejercicio físico y especialmente el dinámico aeróbico, aunque a determinadas dosificaciones también lo hace el estático, disminuye la presión arterial sistólica entre 10-12 mm de Hg y la diastólica entre 5-7 mm de Hg, tanto en personas normales como en los que sufren hipertensión durante el periodo de reposo (1 a 3 horas) que siguen a esfuerzo comprendido entre el 50-70% del Consumo Máximo de Oxígeno y de duración limitada ( 10-45 minutos). Aunque se desconoce el proceso causal de este hecho, se supone que en el intervienen en proporciones no cuantificadas los mecanismos centrales y periféricos. Esto se conoce como hipotensión consecutiva al ejercicio agudo y desaparece al



cabo de poco tiempo.
En cuanto a la acción del ejercicio crónico, es decir, el que se lleva a cabo tras la repetición de numerosas sesiones de entrenamiento sobre la H.T.A., se han publicado un ingente número de trabajos, la mayor parte de los cuales evidencian una disminución mas o menos acusada de los componentes sistólico y diastólico de las cifras tensionales.
En lo que se refiere a la intensidad del ejercicio aeróbico, la inmensa mayoría de los autores consideran que entre el 50-70% del VO2Max es el porcentaje mas adecuado para conseguir excelentes resultados. A esta conclusión se ha llegado después de considerar los resultados publicados por numerosos autores tanto en humanos como en animales.
Aparte del ejercicio dinámico de resistencia, en los últimos años han aparecido un considerable número de trabajos en los que se asegura que el ejercicio dinámico de fuerza (circuito de pesas) y el isométrico, son útiles en el tratamiento de la hipertensión. En el entrenamiento en circuito debe tenerse en cuenta la intensidad de cada ejercicio (40-50% de la Fuerza Máxima), el número de repeticiones (12-20), el periodo de descanso entre cada serie (30 segundos) y el número de series (3). El recorrido total del circuito puede repetirse varias veces (2-3). Al finalizar cada recorrido es conveniente tomarse un descanso de 3 a 6 minutos.
El ejercicio isométrico había sido desechado con anterioridad debido a las exageradas respuestas del sistema cardiovascular, puestas de manifiesto por el incremento de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial. Sin embargo, hoy sabemos que la modificación de estos parámetros se encuentra intimamente relacionada con la intensidad del ejercicio expresada en el porcentaje de la Contracción Máxima Voluntaria (C.M.V.). Con intensidades inferiores al 30% de la C.M.V., tanto las respuestas cardiovasculares como las hormonales son perfectamente toleradas por los hipertensos.
Las modificaciones en el estilo de vida y en especial la realización de ejercicios físicos sitemáticos han cobrado tanta credibilidad, que el VI Informe recomienda su utilización como tratamiento no farmacológico hasta el estadio 3 , lo cual no siempre se sigue en la práctica.
En resumen podemos decir que existen numerosos estudios que prueban los grandes beneficios que puede proporcionar al paciente hipertenso la práctica sistemática de ejercicios físicos, señalándose como beneficios mas importantes:

  • Mejoría funcional.

  • Mejoría Psicológica.

  • Mejoría de la calidad de vida.

  • Disminución de las complicaciones.

  • Evolución mas larga de la enfermedad.

  • Disminución del riesgo cardiovascular .



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