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Presentación del Documento de Proceso de Maduración en la Fe de JMV




PROCESO DE MADURACIÓN EN LA FE DE JMV
Guión para Presentación en Power Point

INTRODUCCIÓN GENERAL:
Este Documento trata de retomar la tradición catecumenal que dio identidad y originó la aparición de nuestra Asociación. Optamos por el Proceso Catecumenal como herramienta para la maduración de los jóvenes.
En el momento actual que vive nuestra Asociación, nos parece esencial poner todos los esfuerzos en los ejes fundamentales que dan sentido a nuestra presencia eclesial, proponiendo un retorno a las fuentes y a la intuición catecumenal que dio sentido a nuestro origen como la apuesta pastoral más fértil y significativa en la actualidad. Además, consideramos que una apuesta de estas características supone una de las aportaciones carismáticas con las que la Familia Vicenciana puede enriquecer a la Iglesia española de hoy.
Este documento no es tanto la edición de un nuevo material sino la invitación a volver a nuestras fuentes recientes para retomar y actualizar lo esencial del proceso que nos ayude a iluminar el camino de los jóvenes, invitación a la que están convocados Catequistas, Asesores, Acompañantes y miembros que ejercen su servicio en la Asociación.
Diapo. 1: Título del proceso: “Proceso de maduración en la Fe. Juventudes Marianas Vicencianas”.
Diapo. 2: Objetivo del Documento (título).
Diapo. 3: Objetivo Prioritario:

Retomar el Proceso Catecumenal como la mejor y más significativa apuesta pastoral para el Proceso de maduración en la fe del joven de hoy, retomando la tradición catecumenal que dio identidad y originó la aparición de nuestra Asociación”.


Diapo. 4: Recorrido Histórico:

  • Inicio el 18 de Julio de 1830 cuando María pide su formación a Sor Catalina Labouré.

  • El nacimiento canónico será en 1847 con la aprobación pontificia de parte de Pío IX (solamente chicas).

  • 1850 se extiende a la CM y a los chicos. El P. Aladel redacta los primeros Estatutos, llamándose el movimiento Hijas de María.

  • 1971 en España se llama EMAS (Equipos Marianos de Apostolado Seglar).

  • 1980 con el P. Lusarreta pasa de ser “Hijas de María” a “JMV”.

Diapo. 5: Una apuesta con Identidad Propia.

JMV tiene una Identidad Propia, muy conocida por todos, a saber: unas Notas características (5) y unas virtudes propias (5), las cuales desarrollaremos más adelante. Proponemos un conocimiento de cada Nota de una manera circular (o en espiral), de forma que se vaya profundizando cada vez más en ellas, a medida que avanzamos en el Proceso.

Diapo. 6: La Sociedad actual y el mundo juvenil.

En este apartado se muestran los rasgos de la cultura actual y las realidades de dónde provienen los jóvenes (aspecto familiar, aspecto social, aspecto religioso). También se hace hincapié en los valores juveniles de nuestra sociedad actual (libertad, autenticidad, amor-placer, experiencia personal como criterio, autosuficiencia, justicia, unidad universal, futuro, trascendencia...).
Diapo. 7: Conquistas fundamentales del catecumenado antiguo.

En este apartado del proceso se nos muestra cómo el catecumenado de JMV no es algo fuera de la realidad de la Iglesia. Las primeras comunidades, ya con los apóstoles, tuvieron que pensar cómo formar a aquellos que querían seguir a Jesús para formar parte de la comunidad. Se comienza un proceso de formación que queda cerrado en el siglo III donde se recoge todo el proceso de entrada en la comunidad, formando a los nuevos seguidores de Jesús para los sacramentos de iniciación Bautismo-Confirmación-Comunión. Este proceso de formación tiene una estructura que de forma dinámica y unitaria en un determinado plazo de tiempo formaba a los catecúmenos para su entrada a la comunidad.


Diapo. 8: Los Procesos catecumenales actuales. (Dif. Documentos: EN, CT, DGC, RICA…).

  • Diferencia entre Acción misionera / Acción Catequética / Acción pastoral.

  • Características de la catequesis: sistemática, elemental, completa.

  • Características de la fe adulta: conversión a Cristo, pertenencia a la Comunidad Eclesial, Servicio al mundo.

  • Estructura del proceso: Pre-catecumenado, catecumenado, iluminación (BCC), mistagogia.

En este apartado podemos ver diferentes documentos de la Iglesia en relación al proceso catecumenal (Dif. Documentos: EN (Evangelii Nuntiandi), CT (Catechesi Tradendae), DGC (Directorio General de la Catequesis), RICA (Ritual de Iniciación Cristiana de adultos…). En ellos vemos la estructura que tienen los procesos catecumenales actuales: Pre-catecumenado, catecumenado, iluminación (Bautismo-Confirmación-Eucartistía), mistagogia (celebración litúrgica con la comunidad. En ellos el objetivo último es el ingreso en la comunidad cristiana.


Diapo. 9: El Proceso Catecumenal de JMV.

Proceso de maduración en la fe donde el niño siguiendo diferentes Niveles y Etapas llega a la fe adulta con el fin de insertarse plenamente en una comunidad eclesial desde el carisma vicenciano.


Diapo. 10: La Pastoral Infantil y Juvenil en el Proceso de JMV.

En este apartado del Proceso, se nos muestra la totalidad de los Niveles y Etapas que todo miembro de JMV va a vivir en su proceso de maduración. Aparece en hojas de color morado. Es algo muy útil para vivir tu etapa del proceso y para tu servicio como catequista.

Diapo. 11: Las Vivencias-Eje.

Son elementos que nos ayudan a poder discernir nuestra evolución dentro del proceso de maduración. Nos ayudan a ir tomándonos el pulso e ir viendo, juntos, nuestro crecimiento en la fe. Son 7.


Diapo. 12: Agentes que dinamizan el Proceso.

En este apartado se hace referencia y se profundiza sobre las personas que pueden ayudar a llevar a cabo este proceso y se especifica su función y sus características en JMV: Asesores, Catequistas y Acompañantes.


Diapo. 13: Herramientas que dinamizan el Proceso.

Son claves que nos ayudan a poder ir dando pasos en nuestro avanzar en JMV. Éstas son importantes tanto para el joven que va realizando el Proceso como para el agente que le acompaña: Asesor, Catequista y Acompañante.


Diapo. 14: La Consagración Mariana.

La Consagración Mariana es un momento importante para todo joven que realiza el Proceso de JMV. No es algo nuevo, simplemente el joven hace partícipes a los demás de su maduración cristiana antes de su acceso a la comunidad eclesial. Al estar en Tercera Etapa el joven hace un acto comunitario en el que explicita su deseo de seguir a Cristo con María, teniéndola siempre como modelo.


Diapo.15: Dimensión vocacional.

Esta dimensión está presente en todo el Proceso. La persona crece en todos los aspectos de su realidad (físico-psíquico-social-espiritual). Por eso se nos recuerda que estamos llamados a ser personas, a ser cristianos y a cada uno Dios lo llama a una vocación específica.


Hemos tratado que la dimensión vocacional aparezca, como eje transversal, a lo largo de todo Proceso. Está presente, por ejemplo, en el Final del Proceso, en la Desembocadura, a lo largo de todo el capítulo de las Vivencias-Eje, en cada Nivel y Etapa…).
El texto deja claro que sería un error identificar la dimensión vocacional con la desembocadura y reducirla exclusivamente a esta Etapa del Proceso (tomen nota los Catequistas y los Acompañantes). Por tanto, se trata de ir descubriendo las llamadas de Dios desde el principio y a lo largo de todo el Proceso de maduración en la fe.
En un primer momento, el documento habla de la vocación de una forma amplia, abierta, pero también habla de vocación específica.
Diapo. 16: Epílogo.

Es un resumen de todo el Proceso de Maduración en la fe. En él se nos recuerda el objetivo fundamental de JMV y cómo la realización del Proceso en JMV lleva a vivir una fe adulta, madura y estructurada desde el carisma vicenciano.


Diapo. 17: Contraportada.
FINAL PRIMERA PARTE

Diapo. 18: Proceso de Maduración en la fe (Título).


Diapo. 19: Objetivo del Documento (Recordar).

Se trata de recordar dicho objetivo: “Retomar el Proceso Catecumenal como la mejor y más significativa apuesta pastoral para el Proceso de maduración en la fe del joven de hoy, retomando la tradición catecumenal que dio identidad y originó la aparición de nuestra Asociación”.


No es un documento totalmente nuevo, sino que ha sido un volver a las fuentes de todo lo que hay escrito desde los comienzos de la Asociación para retomar y actualizar lo esencial del Proceso como herramienta que nos ayude a iluminar el camino de los jóvenes.
Este documento está destinado a todos los Catequistas, Asesores, Acompañantes, miembros de los distintos Consejos y otros que estén al servicio de la Asociación de alguna u otra manera.
Diapo. 20: Identidad Propia (Notas y Virtudes) (3)

La identidad de JMV nos viene dada por sus Notas características y por sus Virtudes propias.


Este capítulo es muy importante porque nos define ante nosotros mismos y ante los demás. ¿Qué es JMV? Todos sabemos que nos encontramos ante un cambio de época lleno de oportuni­dades para el anuncio del Evangelio y la transmisión de la fe. A nivel Iglesia, tenemos mucho que aportar y se trata de afianzarnos más, si cabe, en nuestra identidad. Y esto exige renovación en nuestros métodos y propuestas. De ahí que tengamos que cuidar la pedagogía que se encuentra detrás de la propuesta catecumenal que ofrecemos y que no es otra que una imagen procesual en el crecimiento de la fe. Por esta pedagogía optamos en su día y seguimos optando como la que mejor expresa nuestra preocupación pastoral y nuestra identidad evangelizadora.

La parábola del grano de mostaza (cf. Mt 13,31-32) nos ayuda a entender en toda su profundidad esta herencia re­cibida. La fe, como una pequeñísima semilla, capaz de mover montañas; la fe, un grano diminuto que crece, se hace grande y puede acoger vida entre sus ramas cuando se desarrolla desplegando todas sus potencialidades, o traducido diríamos que igual que la semilla crece de forma imparable desde su nacimiento, también puedo acompañar otros procesos desde su inicio hasta su desembocadura. Así es el crecimiento, el desarrollo de lo pequeño que termina por convertirse en algo grande. Aquí lo importante es el esfuerzo personal, de cada uno, por el cultivo del que acoge la semilla sin perder la referencia de que Dios es quien proporciona el crecimiento. El final del proceso está ya presente en su origen y no al revés, marcando un camino guiado pero con la suficiente flexibilidad que requiere la persona.


Este es el reto que nos planteamos, desde el nuevo Documento, al proponer un camino que ya está ini­ciado: narrar cómo JMV ha ido avanzando, a lo largo de su historia, vinculando de manera indisociable la historia personal de cada joven con una propuesta pastoral adaptada a su identidad y originalidad.

Diapo. 21: Notas de JMV (¿Se notan?)

Todos sabemos cuáles son estas cinco Notas. ¿Se notan en nuestra vida? ¿Se nos notan? Para que se nos NOTEN de verdad, el Documento nos describe de forma amplia lo que significa cada una de ellas. También podemos encontrar una buena definición de ellas en Estatutos y en el Estilo de Vida.
Diapo. 22: Nota Laical.

Jóvenes laicos que intentan vivir el Evangelio en medio de la sociedad, alentada por los herederos más inmediatos del espíritu de San Vicente de Paúl: los Misioneros Paúles y las Hijas de la Caridad”.


Como Asociación LAICAL -dice el Documento- estamos llamados a la formación de líderes que puedan realizar su compromiso bautismal en diálogo con la cultura y a ofrecer un ámbito donde poder vivir la invitación evangélica de “dar gratis todo lo que gratis hemos recibido”; dicho de otra manera, que los jóvenes sean los protagonistas o mejor dicho, responsables de la evangelización de los propios jóvenes.
Todo lo que configura la realidad del joven cristiano en la sociedad: su trabajo, estudios, vida pública, en la Iglesia, su testimonio, su vida familiar, etc…. todo esto ha de estar bien conectado y ayuda al joven a ir creciendo en la vivencia del resto de las Notas y a ir asumiendo su propio Estilo de Vida, haciendo suyas las Virtudes propias de la Asociación (Estatutos 4.2 y Estilo de Vida 6-10).
El Documento habla de esta Nota, estructurada en varios bloques: Laicos en el Trabajo, Laicos en la vida pública, Laicos en la Iglesia y Laicos en Juventudes Marianas Vicencianas, presentando los compromisos en cada uno de estos ámbitos, que han de vivirse desde la unidad y la coherencia.
Diapo. 23: Nota Eclesial.

Vivir con otros el llamamiento a la fe cristiana, comprometiéndose a trabajar activa y responsablemente en comunión con todos los miembros y Pastores de la Iglesia”.


Cada Carisma aporta algo más, un añadido, un colorido, al conjunto de la Iglesia y nosotros estamos llamados, como vicencianos, a responsabilizarnos de un Carisma que está llamado a realizar dos aportaciones fundamentales en la Iglesia: la evangelización y el servicio a los pobres.
En el Proceso el joven va creciendo y madurando en una manera de vivir dentro de la Iglesia, aumentado progresivamente su participación y su compromiso en la Iglesia: en la parroquia, en las actividades diocesanas, en la Acción social en la Iglesia diocesana – Cáritas, etc…) (Estatutos 4.1/5.3 Estilo de Vida 2).
Diapo. 24: Nota Mariana.

JMV tiene en María un modelo de seguimiento a Jesucristo, así como un modelo de vida interior y de entrega a Dios, inspirándose en el Magníficat para servir a los pobres”.


Este año, a nivel Nacional, vamos a profundizar en la Nota Mariana y en la Asamblea Nacional, en abril, reflexionaremos sobre el Magníficat, donde podemos contemplar a María como modelo de mujer que acoge la Palabra y vive en actitud de servicio (este es uno de los compromisos del año). Es muy importante que cada grupo, desde su Etapa correspondiente y desde su capacidad de reflexión (adecuada a su edad), profundice en el mensaje y en la espiritualidad del Magníficat que tiene un fuerte componente Vicenciano (“dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos, y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos”).
Necesitamos tener a María como modelo y animadora, y ser capaces de encarnar a Dios en nuestros ambientes. Es una Nota muy propia de la Asociación, ya que si existimos es gracias a María desde 1830 (Estatutos 4.4; Estilo de Vida 17-18, 20).
Diapo. 25: Nota Misionera.

JMV está invitada, como Misionera que es desde su mismo origen, a dar el mismo testimonio de fe que la Iglesia recibió de Jesús, como respuesta al mandato de “Id por el mundo y proclamad el Evangelio” (Mc 16,15).


Sabemos que esta Nota ha sido también clave en el Proceso Catecumenal, puesto que en él siempre ha estado presente la sensibilidad misionera, ya sea mediante la formación, la experiencia de fe, la celebración o la acción directa.
Necesitamos un proceso que asegure una transmisión implícita, explícita y madura de la fe y una preocupación constante por la misión Ad-gentes.
Desde aquí invitar a los jóvenes que sientan con fuerza esta llamada a la Misión Ad-gentes, a vivir esta experiencia, formándose antes, por supuesto. Pensad que toda llamada de Jesús requiere una respuesta, pero antes, requiere una preparación. Es lo que hizo Jesús con sus Apóstoles, primero los preparó y luego los envió. Este es el sentido de los cursos de Formación Misionera sin olvidar nunca la autoformación constante y personal de cada uno que dura toda la vida (Estatutos 4.3; Estilo de Vida 12-13).
Diapo. 26: Nota Vicenciana.

JMV se inspira en el Carisma Vicenciano y hace de la evangelización y el servicio a los pobres el distintivo de su presencia en la Iglesia y en la sociedad”.


Como Asociación Vicenciana, -esto también es lo que nos diferencia de otras Asociaciones-, estamos llamados a trabajar por erradicar los mecanismos que están generando pobreza y sufrimiento en el mundo.
Tenemos una manera de vivir en la Iglesia que nos dejaron, en herencia, San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, de la que nos sentimos responsables y orgullosos (Caridad y Misión. Responsables de una Herencia: lemas del 350º aniversario de la muerte de ambos). Una manera que nos lleva a sentir a los pobres como parte de nuestra familia y este sentimiento lo compartimos con el resto de Ramas de la FV, además se sentir la urgencia de trabajar por su autonomía y por un cambio de realidad, de sistema (que es en lo que consiste el Cambio Sistémico, del que tanto hablamos los Vicencianos últimamente) (Estatutos 4.5; Estilo de Vida 23-30; Lc 4,18; Mt 25,40).
Diapo. 27: Virtudes.

Las 4 virtudes de JMV nos llevan a tener a Jesús en el centro de nuestra vida.




  • Búsqueda de la voluntad de Dios. Vida interior, fe personal y comunitaria, apertura al Espíritu, siendo personas de oración (Ejercicios espirituales, retiros) y personas que contemplan en la acción la voluntad de Dios sobre ellos y sobre los demás.




  • Sensibilidad ante las pobrezas. Jesús nos lleva a ser austeros, vive la pobreza como adhesión total a Dios, sólo Dios Basta (Magníficat). Y nos lleva a acercarnos a la realidad de los pobres: evangelizar a los pobres, dejarnos evangelizar por ellos, acción integral de servicio de palabra y obra.




  • Transparencia. Vivir la sencillez como signo de estar en la verdad, sin dobleces. Siendo personas auténticas capaces de vivir en la verdad, siendo coherentes.




  • Espíritu de colaboración. Junto a los demás. Colaboración comunitaria, siguiendo el plan de Dios para toda la Iglesia y llevados por el Espíritu Santo que nos impulsa a vivir como una sola familia en la que Dios es Padre común de todos.

Diapo. 28: Cristo en el Centro del Proceso.

El cristocentrismo que San Vicente de Paúl nos dejó como herencia lo encontramos en todo el proceso de maduración en la fe. Cristo ha de estar en el Centro de nuestra vida.
San Vicente de Paúl entendió que su vida giraba en torno a Cristo; su encuentro con Él en la oración, en los Sacramentos, en el pobre hicieron que descubriese que su vida no podía tener ningún sentido si no asumía que debía vivir "apegado a Cristo" y como Él vivió.
Hemos visto en capítulos anteriores cómo nuestro Proceso tiene presentes los mecanismos de maduración psicológica de la persona, tiene en cuenta la tradición de la Iglesia y el contexto eclesial actual, la inspiración evangélica y la historia recorrida por la Asociación.


  • Contexto eclesial actual: Según el RICA, documento en el que se inspira, podemos decir que nuestro Proceso es de inspiración catecumenal, ya que el Catecumenado, propiamente dicho, es el proceso de preparación para los Sacramentos de INICIACIÓN CRISTIANA (Bautismo, Comunión y Confirmación).




  • Inspiración evangélica: Ya hemos escuchado, y podemos ver en capítulos anteriores, la inspiración evangélica de los Procesos de Maduración en la Fe, la encontramos en las Parábolas donde Jesús habla de la fe como una semilla que ha de sembrarse, regarse y cuidarse para que crezca y dé fruto.




  • Raíces históricas: Brevemente encontraremos en este apartado algo de lo que ya hemos hablado también en capítulos anteriores: los procesos de maduración en la fe desde el Hecho histórico del 18 de julio de 1830, Hijas de María Inmaculada, Equipos Marianos de Apostolado Seglar (EMAS) y Juventudes Marianas Vicencianas, que se apoya en los documentos de la Conferencia Episcopal de Apostolado Seglar, que actualmente le ha dotado de un estilo propio y de un lugar en la Iglesia.

Nuestra propuesta actual se apoya en el desarrollo integral y pleno de todas las dimensiones de la persona en el seguimiento de Cristo imitando a María: “A Jesús con María”.

Diapo. 29 Imagen del Proceso.

Vamos a utilizar el símil del agua para presentar nuestra nueva concepción del Proceso de Maduración en la fe de JMV que intentamos explicar mediante la siguiente imagen, pretendiendo romper con la rigidez y quietud que tenía hasta ahora siendo un Proceso lineal en el que se avanzaba o la idea de una escalera en la que se iban ascendiendo peldaños para llegar a Cristo.


Ahora el Proceso es circular: vamos a imaginarnos que el agua tranquila es la dimensión espiritual del joven. Cristo es la roca que cae en medio del agua y provoca movimiento. Del impacto de la roca surgen las ondas con mayor dinamismo en el centro y más leves en la lejanía; estas ondas en espiral tienen un centro común: Cristo. Cada una de las ondas son los distintos Niveles y Etapas del Proceso: más lejos por su menor dinamismo están colocados los Niveles de inicio y a medida que se acercan a Cristo, motor de todo, las Etapas Precatecumenales, Catecumenales, la Etapa de Compromiso y Misión y el Final del Proceso: Inserción en la Comunidad. En medio de este medio, los jóvenes han de luchar con las fuerzas físicas que les apartan del centro (sociedad) para mantenerse firmes y acercarse cada vez más al motor que lo mueve todo que es Cristo.
Diapo. 30 Explicación del Proceso de Maduración en la fe por Niveles y Etapas.

En cada Nivel y Etapa catecumenal encontramos seis puntos que nos ayudan a interiorizarlas.


Presentamos un esquema del Proceso estructurado en dos partes diferenciadas: PROYECTO DE PASTORAL INFANTIL Y JUVENIL DE JMV donde dejamos de hablar de Etapas, como tales, y que hemos llamado NIVELES DE INICIO; y PROCESO DE MADURACIÓN EN LA FE DE JMV donde encontramos las Etapas Precatecumenales (CONVOCATORIA), las Etapas Catecumenales (PRIMERA, SEGUNDA Y TERCERA Etapa) y las Etapas de COMPROMISO Y MISIÓN y el FINAL DEL PROCESO E INTEGRACIÓN PLENA EN LA COMUNIDAD CRISTINA.
Diapo. 31 Nivel de Infantiles.

Encontramos dos Niveles (9 y10 años). En el 1º Nivel de Infantiles se inserta la Primera Comunión.


Objetivo general y objetivos específicos:


  • Facilitar su adecuado crecimiento espiritual y creyente, junto a su inserción social y en la comunidad eclesial.

  • Despertar y mantener la fe con la ayuda del grupo.

  • Despertar el sentido misionero.

  • Descubrir que María nos acompaña en nuestro crecimiento cristiano.

  • Invitar al compromiso de ayuda al más necesitado.

Diapo. 32 Diagrama de Infantiles.

Tema, edad, duración, símbolo y Nota a profundizar.
Diapo. 33-34 Carnet de Infantiles y Juveniles (D. 33: anverso y D. 34: reverso).

Este se Carnet se entrega al comienzo de curso y se sellará con el pago de la cuota de cada curso, como signo de pertenencia a la Asociación.


Diapo. 35 Símbolo: Padrenuestro.

Al finalizar el 1º Nivel de Infantiles se le entregará la pegatina del Padrenuestro, en medio de una celebración festiva de final de curso, resaltando la Nota Eclesial de la Asociación.


Diapo. 36 Símbolo: Rosario misionero.

Al finalizar el 2º Nivel de Infantiles se le entregará el Rosario Misionero, en medio de una celebración festiva de final de curso, resaltando la Nota Misionera de la Asociación. En la imagen aparecen dos modelos de Rosarios: el modelo de Honduras, con dos bolas de color de cada continente, realizado en la Pastoral Penitenciaria y el modelo de España, del color de la Provincia.


Diapo. 37 Nivel de Juveniles.

En este capítulo se desarrollan cada una de los Niveles (en el caso del Proyecto Pastoral) o Etapas (en el caso del Proceso de maduración en la Fe). Todo lo desarrollado en este capítulo, antes aparecía en las distintas guías del Catequista pero solamente tenía acceso a la información sobre su Etapa correspondiente. De esta manera, el Catequista se hace una idea global de todo el Proceso, poniendo cada Nivel o Etapa en relación con la posterior y con la precedente (por tanto este Nivel de Juveniles no aparece de forma aislada en el Documento, sino en relación al Nivel de Infantiles (anterior) y a la Etapa de Convocatoria (posterior).


Juveniles lo forman tres Niveles: 1º Nivel: 11 años; 2º Nivel: 12 años y 3º Nivel: 13 años).
Objetivo: Cuidar el desarrollo y el cultivo del don gratuito de la fe, recibida como germen, en el Bautismo.
Lo fundamental de este Nivel es cuidar el desarrollo y el cultivo del don gratuito de la fe, recibido como germen, en el Bautismo. El Catequista no puede olvidarse de esto y ha de intentar, por todos los medios, capacitarle para vivir en cristiano dentro de la sociedad. Es importante poner en continua relación la catequesis con la tarea propia de la Iglesia de anunciar el Evangelio, a fin de que el Juvenil asuma poco a poco esta tarea con la intención de iluminar tanto su propia vida, como la vida de las personas con las que se relacione.
Hablamos de que el objetivo fundamental del Proceso es ayudar al joven a crecer y a prepararse para insertarse en una comunidad cristiana. Y esto no es algo para trabajarlo solamente en las Etapas finales del Proceso, sino desde el comienzo, desde los Niveles Iniciales.
A continuación se nos presentan los rasgos psicológicos de estas edades y sus distintas actitudes frente a sí mismos, frente a los demás, frente al mundo, frente a Dios y frente al futuro.
Al finalizar los rasgos psicológicos de estos tres niveles de Juveniles, se presenta en forma de cuadro, los Objetivos específicos, los Contenidos y la Temporalización de cada uno de los niveles, por temas y meses, tal y como aparecen en las Catequesis renovadas y que los Juveniles deben tener en su poder para leerlas, trabajarlas, escribirlas, compartirlas, enseñarlas en casa, etc…
Diapo. 38 Diagrama de Juveniles.

Tema, edad, duración, símbolo y Nota a trabajar.


Diapo. 39 Símbolo: Pañoleta.

Al finalizar el 1º Nivel de Juveniles se le entregará la pañoleta del color de la Provincia, en medio de una celebración festiva de final de curso, resaltando la Nota Laical de la Asociación.


Diapo. 40 Símbolo: Paloma JMV.

Al finalizar el 2º Nivel de Juveniles se le entregará la Paloma, en medio de una celebración festiva de final de curso, resaltando la Nota Vicenciana de la Asociación, por ser el Espíritu Santo el inspirador del Carisma Vicencano.


Diapo. 41 Símbolo: Medalla Milagrosa.

Al finalizar el 3º Nivel de Juveniles se le entregará la Medalla, en medio de una celebración festiva de final de curso, resaltando la Nota Mariana de la Asociación.


Diapo. 42 Etapa de Pre-Catecumenado.

Esta Etapa tiene una duración de cuatro años, divididos en dos Etapas de dos años cada una: 1ª Etapa de Convocatoria: 14-16 años y 2ª Etapa de Convocatoria: 16-18 años.


Objetivo general de la Etapa: Acompañar a los adolescentes en su despertar personal de la fe, ofreciéndoles un proyecto de vida alternativo que procure integrar todas las dimensiones de la persona y unifique fe y vida para que el joven pueda integrarse plenamente en la comunidad cristiana.
Diapo. 43 Objetivos específicos.

Los objetivos específicos son:




  • Ser persona al estilo de Jesús.

  • Opción seria por el grupo de JMV.

  • Presencia de los pobres en su proyecto personal y de grupo.

Diapo. 44 Diagrama de Convocatoria.

Tema, edad, duración, Escrutinio, símbolo y Nota a trabajar. En esta Etapa se inserta el Sacramento de la Confirmación.
Diapo. 45 Símbolos: Carnet de joven y Estatutos y Estilo de Vida y Organización en JMV.

Al comienzo de la Etapa de Convocatoria se le entregará al joven el carnet de socio de pleno derecho y al finalizar la 1ª Etapa de Convocatoria, en el Paso de Etapa y habiendo realizado convenientemente el Escrutinio, se le entregarán los Estatutos y Estilo de Vida, en medio de una celebración festiva de Paso de Etapa, resaltando la Nota Laical de la Asociación.


Diapo. 46 Símbolo: Ora con los Salmos.

Al finalizar la 2ª Etapa de Convocatoria, en el Paso de Etapa y habiendo realizado convenientemente el Escrutinio, se le entregará el Ora con los Salmos, en medio de una celebración festiva de Paso de Etapa, resaltando la Nota Misionera de la Asociación. A partir de esta Etapa, se iniciará al joven en el rezo de Laudes y Vísperas.


Diapo. 47 Celebración de Entrada al Catecumenado.

Esta Celebración se recomienda hacerla como una celebración aparte, separada del resto de celebraciones de Nivel o de Final de Etapa. En ella se hará entrega de la Biblia como símbolo.


Diapo. 48 Primera Etapa. 18-20 años.

Objetivo de la Etapa: Trabajar la madurez humana de forma integral, experimentando una conversión profunda que lleve al joven a un seguimiento de Cristo, teniéndolo como centro de su ser y actuar.


Diapo. 49 Objetivos específicos de la Etapa.

  • Descubrir un proyecto de vida desde el seguimiento de Cristo en el catecumenado de JMV.

  • Profundizar en la Palabra de Dios.

  • Ser creyente desde un estilo mariano-vicenciano, insertado en la comunidad cristiana.

Diapo. 50 Segunda Etapa. 20-23 años.

Objetivo de la Etapa: Adherirse a Jesucristo, conociendo su vida y su Mensaje, analizando los signos de los tiempos, insertado en la Iglesia, celebrando la presencia salvífica de Dios en los Sacramentos y sirviendo al pobre con alegría a ejemplo de María.
Los contenidos de esta Etapa están centrados en la Persona de Jesús de Nazaret. El joven de esta Etapa, durante su recorrido por la misma, tratará de madurar en la Fe: estudiando y reflexionando la Palabra, orando personal y comunitariamente y celebrando la Liturgia (Ora con los Salmos, Eucaristía…). En esta Etapa, el joven ha de haber llegado a experimentar a Dios cerca y ha de sentir que Jesús le hace cambiar sus valores (en su vida encuentra una nueva jerarquización de valores), descubre que Jesús le Invita personalmente a su seguimiento, es decir, escucha en primera persona ese “Tú, ven y sígueme” y afianza su opción de Fe, insertado en la vida de la Iglesia.
Diapo. 51 Diagrama de Primera y Segunda Etapa.

Tema, edad, duración, símbolo y Nota a trabajar.


Diapo. 52 Símbolo: Cruz Vicenciana.

Al finalizar la Primera Etapa, en el Paso de Etapa y habiendo realizado convenientemente el Escrutinio, se le entregará la Cruz Vicenciana, en medio de una celebración festiva de Paso de Etapa, resaltando la Nota Vicenciana de la Asociación.


Diapo. 53 Símbolo: El Credo.

Al finalizar la Segunda Etapa, en el Paso de Etapa y habiendo realizado convenientemente el Escrutinio, se le entregará el Credo, en medio de una celebración festiva de Paso de Etapa, resaltando la Nota Eclesial de la Asociación.


Diapo. 54 Tercera Etapa. 23-26 años.

Llamada Etapa de Profundización, donde encontramos unas actitudes a promover, como son:



  • Fidelidad al Evangelio (coherencia de vida).

  • Apertura a los signos de los tiempos (lectura creyente de la realidad).

  • Escucha de la llamada de Dios en los pobres (ser sensible a la realidad de pobreza de su alrededor siendo motor de cambio y evangelización).

  • Escucha de la llamada de Dios a la construcción del Reino (mostrando los valores cristianos y animando a otros a vivirlos).

  • Apertura a hacer una opción de vida desde la fe (ir discerniendo cuál es s lugar en la Iglesia).

En la Tercera Etapa el joven ha ido pasando por diferentes etapas de crecimiento en la fe. Se nos pide que Esta Etapa no dure más de 4 años.


Diapo. 55 Objetivos de la Tercera Etapa.

Estos objetivos son:




  • Profundizar en la dimensión comunitaria y eclesial de la fe: no somos islas, vivimos con los demás y compartimos nuestra fe. El joven debe ir desarrollando la vivencia comunitaria de la fe e ir reflexionando sobre la comunidad donde celebrará, realizará su crecimiento personal y su servicio vicenciano.

  • Profundizar en la dimensión celebrativa de la fe: la vida de Sacramentos, sobre todo la Eucaristía y la Reconciliación, formando parte integrante de su ser, y no solamente en los encuentros sino en su vida cotidiana.

  • Crecer en la praxis de la oración: una vivencia tanto personal como comunitaria de encuentro con Jesús.

  • Profundizar y vivir en el compromiso cristiano y vicenciano de servicio al pobre: el joven de Tercera Etapa ha de tener un servicio estable donde desarrollar todo lo que ha aprendido y mostrar tanto de palabra como de obra que sigue a Jesús, evangelizador de los pobres desde el carisma vicenciano.

  • Compromiso evangelizador: busca el poder transmitir lo que vive anunciando de manera explícita el Evangelio en todos los momentos y circunstancias de su vida.

  • Profundizar en la Nota Mariana: el joven se está preparando para la Consagración Mariana. María le ha ido acompañando durante todo el proceso, y en esta Etapa se ha de hacer hincapié de forma especial en la Nota Mariana.

Diapo. 56 Etapa de Compromiso y Misión. 27-30 años.

Presentación de la Etapa.
En este momento del proceso el joven avanza hacia su fe adulta. Queda poco para finalizar el proceso que culminará a los 31 años. El joven debe ir teniendo una idea clara de cuál es su lugar en la Iglesia como cristiano-vicenciano. Porque no podemos olvidar que en JMV, la inserción en una comunidad eclesial es la meta del Proceso Catecumenal.
Diapo. 57 Objetivos específicos de la Etapa de Compromiso y Misión.

Son los siguientes:




  • Encontrarse personal y comunitariamente con Jesucristo: Jesús debe ser el centro de su obrar y de su actuar, fomentando y cuidando los momentos de oración tanto personales como comunitarios. La oración diaria no debe ser algo esporádico en la vida del joven.

  • Tomar a María como modelo de creyente: ha hecho la Consagración Mariana y con ella se compromete a vivir los valores de María: la humildad, la sencillez, el servicio…

  • Celebrar comunitariamente la fe y participar activamente en la comunidad cristiana: ha de tener su comunidad de referencia donde celebrar la fe, cuando no se encuentra en JMV. La comunidad por excelencia es una comunidad parroquial donde vive, comparte y celebra.

  • Comprometerse en la acción misionera de la Iglesia: su compromiso evangelizador le lleva a mostrar el Evangelio en todos sus ambientes siendo capaz de ser evangelizador de palabra y obra en su cotidianidad.

  • Hacer una opción preferencial por los pobres: toda la Iglesia tiene esta opción preferencial por los más pobres. Como vicencianos debemos tener una opción fundamental por los más pobres, ya que en ellos servimos a Jesús (Mt 25,40) haciendo de nuestra vida un servicio evangelizador.

Diapo. 58 Diagrama Tercera Etapa y Etapa de Compromiso y Misión.

Tema, edad, duración, símbolo y Nota a trabajar.

Tercera Etapa: 23-26 años. Etapa de Compromiso y Misión: 27-30 años.


En la Tercera Etapa se hace hincapié en la realización de la Consagración Mariana (se explicará más adelante).
Diapo. 59 Símbolo: Icono de la Virgen.

Al finalizar la Tercera Etapa, en el Paso de Etapa y habiendo realizado convenientemente el Escrutinio, se le entregará el Icono de la Virgen, en medio de una celebración festiva de Paso de Etapa, resaltando la Nota Mariana de la Asociación.


Diapo. 60 Final de Proceso: Desembocadura.

Es el final de un proceso de discernimiento que culmina en una opción vocacional personal. (Estilo de Vida 34-35).
El Proceso de maduración en la fe de un joven de JMV no puede ser eterno, sino que tiene un principio y un final, que es la personalización de la fe y la participación activa en la vida de la Iglesia.
En este apartado de final del Proceso, llamado “desembocadura” se habla del significado del término “desembocadura” definido en el Documento como el momento de la opción en la última etapa del proceso formativo; es el final de un proceso de discernimiento que ya ha comenzado en las etapas anteriores y que culmina en una opción vocacional personal, que no puede ser cualquiera, sino aquella que tenga como marco de fondo la Iglesia y el mundo, desde el seguimiento de Jesucristo y la óptica vicenciana.
Este momento tiene una serie de notas irrenunciables: la fe es vivida en pequeñas comunidades, donde es posible reavivar la experiencia de Pentecostés, con Cristo como Centro y María como modelo de mujer creyente. Estas comunidades se convierten en testigos y modelo de los miembros más jóvenes de la Asociación; expresando su dimensión eclesial, insertos en la Iglesia local y presentes, como vicencianos que son, en los distintos ámbitos donde se trabaja en la erradicación de la pobreza.
También se habla de los criterios para la desembocadura y de las posibles desembocaduras u opciones vocacionales para el joven, ya adulto, de JMV, como son: el optar por un compromiso estable en JMV, como animador, asesor y testigo activo, cualificado y responsable; optar por otras Asociaciones adultas de laicos vicencianos (AIC, SSVP, AMM, MISEVI…); optar por el sacerdocio o la vida consagrada (HHC, CM, otras…), optar por la Misión Ad-gentes u otras formas de vida consagrada en la Iglesia (Estilo de Vida 60-62).
Diapo. 61 Vivencias-Eje. Definición.

Es un capítulo largo que comienza describiendo lo que son las Vivencias-Eje: experiencias o dimensiones fundamentales de la identidad cristiana que se deben asimilar y madurar progresivamente a lo largo de las diferentes Etapas del Proceso y se van desarrollando en profundidad una a una.


En el proceso que venimos describiendo anteriormente con todas las Etapas lo verdaderamente importante no es simplemente pasar de una Etapa a otra como quien pasa de curso, sino que lo verdaramente importante es que el joven experimente unas Vivencias-Eje fundamentales para personalizar el proceso y hacerlo suyo. Es decir, se trata de asegurar la maduración de la fe a través de estas Vivencias-Eje.
Diapo. 62 Vivencias-Eje. Enumeración.

¿Y….cuáles son estas Vivencias-Eje?


Estas son: la Madurez humana, la Conversión, la Interiorización-celebración, el Análisis crítico-creyente, el Servicio Vicenciano, la Comunidad Cristiana y el Proyecto personal de vida. Todas ellas están entrelazadas y no se pueden vivir ni separadamente ni insistir más en unas Etapas que en otras. La asimilación de todas ellas ha de darse de forma gradual pero a la vez, integral (todas ellas) y en relación con las demás.
Diapo. 63 Madurez humana. Definición.

Comenzaremos con la madurez humana. La fe requiere cierta madurez humana, es decir, un grado mínimo de interacción consigo mismo y con todas las realidades de su contexto social. Para ello, a través de todo el Proceso Catecumenal vamos a trabajar la madurez humana puesto que la madurez de la fe está fuertemente condicionada por la madurez de la personalidad del individuo. En la persona humana ha de darse un crecimiento integral (físico-psíquico- social-espiritual).


Resulta complicado separar el orden psicológico del orden social de la personalidad de una persona porque se interrelacionan (ver gráfico).
En el Documento veremos algunos de los rasgos psicológicos y sociológicos de una persona madura. En nuestras manos está el acompañamiento de nuestros catecúmenos para que tanto ésta como las siguientes Vivencias-Eje sean vivencias que aseguren la maduración de la fe.
Diapo. 64 Conversión.

En primer lugar aparece la definición de conversión, que es: Cambiar de vida. Este cambio de vida, durante todo el proceso, nos lleva a ir acercándonos, poco a poco, a Cristo, poniéndole a Él en el centro de nuestro ser quitando todo lo que estorba… Es algo que como cristianos debemos hacer durante toda la vida, ya que la meta es llegar a decir con San Pablo: “Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” (Gal 2,20).


Los puntos que se tratan en esta Vivencia-Eje son: La conversión como punto de partida, Dinámica de conversión, Conversión ¿a qué?, Pasos de la conversión, La conversión en los jóvenes, Algunas dificultades o peligros que se han de evitar.
Diapo. 65 Interiorización-celebración (I).

Acompañar, dejarse transformar, ayudar a responder, vivir la fe como encuentro personal, ofrecer un etilo propio y descubrir la vida como proyecto.
Diapo. 66 Interiorización-celebración (II).

Educar en la interiorización, oración comunitaria, modos de orar en la tradición de la Iglesia y Oración Vicenciana.
No olvidemos que la asimilación de todas ellas (Vivencias-Eje) ha de darse de forma gradual pero a la vez, integral (todas ellas) y en relación con las demás.
Es importante acompañar a los jóvenes en esta Vivencia-Eje, a lo largo de todo el Proceso de maduración en la fe para que su experiencia cristiana eche raíces en lo más profundo de su ser para así dejarse transformar desde lo más íntimo, por la fuerza transformante del amor de Dios.
Sabemos que esta Vivencia-Eje, para asimilarla, lo tienen difícil los jóvenes (y nosotros también), puesto que la sociedad en la que nos movemos, no les ayuda a interiorizar, sino a todo lo contrario, haciendo que encuentren impedimentos serios para hacer silencio, para estar solos y para encontrarse consigo mismos.
También se habla de la importancia de educar en la interiorización para ir adquiriendo poco a poco un estilo propio de orar según el carisma Vicenciano, que consiste en implicar nuestra vida entera en una búsqueda de encuentro con Dios desde tres aspectos fundamentales para la vida de todo vicenciano (la oración personal, la oración comunitaria y la oración en la acción (ser contemplativos en la acción, es decir, en el servicio al pobre).
Diapo. 67 Análisis crítico-creyente (ver-juzgar-actuar).

Aprender a hacer una lectura creyente de la realidad teniendo como horizonte último y definitivo el comportamiento de Cristo.
Necesitamos analizar la realidad porque vivimos en el mundo y cada vez es más complejo. Hacer una lectura de la realidad es mirar la realidad que nos rodea con una mirada crítica, con el horizonte último y definitivo puesto en la praxis o el comportamiento de Jesús de Nazaret.
En este apartado presentamos, además de la necesidad de hacer un análisis crítico-creyente de la realidad, el significado de hacerlo, los tipos de análisis, los medios y metodología de cómo hacer este análisis y que ponga en juego tanto los valores humanos como las actitudes evangélicas:


  • Etapa perceptiva: VER exteriormente, interiormente y evangélicamente. Esta etapa abre al joven a la realidad externa y a sí mismo, sintonizando y contrastando como creyente con la utopía del Reino.

  • Etapa analítica: JUZGAR, profundizando en las causas y enfrentando esa realidad.

  • Etapa planificadora: ACTUAR, como respuesta; primero experimentando la propia conversión, segundo con la denuncia profética y tercero con acciones que persiguen la transformación de esa realidad.

Diapo. 68 Comunidad Cristiana.



Crecemos con otros, Diferencia entre grupo, equipo y comunidad, Peligros que amenazan al grupo, Paso del grupo a la Comunidad, y Proyecto Comunitario.
Vivimos en comunidad, una comunidad que crece y vive en la fe de manera unidad. En este apartado se nos muestra la diferencia entre un grupo que se reúne con unos criterios comunes (formación), un equipo que se reúne para conseguir algo (equipo de trabajo) y que después se separa, o una comunidad que acoge, crece y ora unida haciendo de su vivencia un lugar de encuentro con Dios. Pasar del el grupo a la comunidad forma parte de todo el proceso de maduración en la fe.
En la tarea de construirse como persona, el joven de JMV no está solo, sino que crece con los otros hasta el extremo de que parte de su desarrollo personal va a quedar marcado por las relaciones que sea capaz de entablar con los demás.
El texto trata de diferenciar el grupo, como tal, del equipo y de la comunidad; al mismo tiempo, enumera algunos peligros que pueden amenazar al grupo, dando algunas recomendaciones que facilitan el paso del grupo a la comunidad.
Más adelante se habla del Proyecto comunitario como “medio de discernimiento”, y se explica cómo elaborarlo.
Diapo. 69 Compromiso vicenciano.
JMV es, con el resto de Ramas de la Familia Vicenciana, la portadora de la herencia carismática del compromiso eclesial vivido como servicio corporal y espiritual a los más pobres. Esta es una responsabilidad grande porque donde la Iglesia Universal hace una opción preferencial por los débiles, nosotros la llevamos hasta el extremo de forma radical, haciéndola nuestra OPCIÓN FUNDAMENTAL.


  • LA EXPERIENCIA DE SAN VICENTE DA SENTIDO AL SERVICIO EN JMV: el joven, en su Proceso de Maduración en la fe, va conociendo, interiorizando y asimilando el estilo de vida que San Vicente de Paúl llevó a cabo optando por servir y poner al servicio de los pobres, al igual que Jesucristo, los dones que Dios le ha dado, sirviéndoles con amor afectivo y efectivo.

  • JMV, COMO ASOCIACIÓN VICENCIANA, EJERCE LA FUNCION PROFÉTICO-POLÍTICA EN LA IGLESIA: porque el pobre tiene que ser redimido integralmente de toda su situación de opresión (física, moral, económica, social, etc.)

  • LA OPCIÓN VICENCIANA POR LOS POBRES está fundamentada, como decía San Vicente, en continuar la misión de Cristo. Ésta opción solo se comprende a partir de la fe en Cristo evangelizador de los pobres. Pero no es una opción de carácter antropológico, sino cristológico. Esto es hacer efectivo el Evangelio, porque no sólo hay que servir a los pobres sino al mismo tiempo analizar las causas de la pobreza para poder erradicarlas (ahora que tanto estamos escuchando hablar del cambio sistémico).

  • EL ACTUAR DE JMV EN SU SERVICIO AL POBRE; además de lo ya dicho, este término (“servicio”) adquiere su significado pleno, al servir a Cristo en los pobres.

  • ¿CÓMO SE ENCARNA EL SERVICIO EN EL JOVEN DE JMV? El Proceso de Maduración en la Fe de JMV exige que todo grupo tenga un compromiso de servicio con los pobres. Es necesario concienciar a todos de que servir a los hermanos es una proyección del "yo cristiano". En este apartado encontramos formas de actuación para despertar en los niños y jóvenes que forman nuestros grupos, el deseo de servir a los pobres y encontrar a Cristo en ellos.

Diapo. 70 Proyecto Personal de Vida.

Esta Vivencia-Eje trata de lo siguiente:


  • Dios tiene un proyecto.

  • El proyecto de vida del joven de JMV.

  • El Proyecto Personal al servicio del Proyecto de vida.

  • La elaboración del Proyecto Personal.

  • Acompañamiento espiritual personalizado y Proyecto Personal.

  • El Proyecto Personal compartido en grupo.

  • Proyecto Personal y Proyecto Comunitario.

Diapo 71-72 Agentes que dinamizan el proceso.

En este capítulo se habla ampliamente de la figura del Asesor, de la figura del Catequista y la del Acompañante.
Diapo. 73 Asesores

Comencemos por la figura del ASESOR:


1. ¿Qué entendemos hoy por ASESOR?:

Un Asesor es una persona que se sitúa al lado de los jóvenes y les ayuda a discernir lo que Dios quiere en sus vidas a la luz del carisma propio de la Asociación y una vez encontrada, llevarla a cabo con ellos.


2. ¿Quiénes pueden ser Asesores en la Asociación?:

  • Hijas de la Caridad.

  • Misioneros Paúles.

  • Socios de JMV, adultos en la fe, con una vivencia profunda del carisma vicenciano y que hayan hecho una opción en su vida por la evangelización de los jóvenes.


3. ¿Cuáles son las tareas de los Asesores?

  • Animar el crecimiento espiritual de los jóvenes.

  • Acompañar mediante la atención personalizada, la cercanía, la escucha atenta y el diálogo fraterno a cada miembro de la Asociación.

  • Acompañar los procesos grupales para que alcancen sus objetivos.

  • Promover que los jóvenes asuman su liderazgo y encaucen su protagonismo aceptando responsabilidades.

  • Dirigir la marcha de la Asociación en sus diferentes niveles.

  • Promover la unidad, no sólo entre los miembros de la Asociación sino también con la Familia Vicenciana.


4. ¿Cuál es el perfil ideal de un Asesor?


  1. Persona equilibrada y con sentido común: comprometida y responsable sobre todo con su propio crecimiento personal, con su proceso de maduración en la fe y posee ya un proyecto de vida.

  2. Amigo y compañero de camino: tiene que ser una persona que ame profundamente a los jóvenes y, por eso, siempre camina a su lado, aprendiendo de ellos y con ellos, ofreciéndoles apoyo, guía, orientación y estímulo en su proceso de crecimiento integral.

  3. El asesor debe ser capaz de situarse en el mundo de las culturas juveniles: conociendo el contexto en el que se desenvuelven los jóvenes, su psicología propia y sus necesidades. Este conocimiento le permite sintonizar con ellos y entenderlos mejor.

  4. Es una persona de Iglesia: vive el sentido de pertenencia a la Iglesia y lleva a los jóvenes a experimentar la dimensión comunitaria de la fe, participando activamente en la vida de la comunidad cristiana (en la Parroquia, en la Diócesis y en la Iglesia Universal).

  5. Debe ser una Persona que, a ejemplo de María, camina en el Espíritu: transmite la espiritualidad del Magníficat y el mensaje de María a Catalina Labouré. Ama intensamente a la Asociación y por eso se identifica con la filosofía, con los fines y con el carisma de JMV.

  6. Persona que sirve a los pobres y está comprometida con la misión: vive la experiencia de Dios desde el servicio y la evangelización de los pobres.

  7. Persona en formación continua: se preocupa por su formación personal y buscando capacitarse cada vez más para servir mejor a los jóvenes.

Diapo. 74 Catequistas

En este punto se desarrolla la figura del Catequista (qué significa ser catequista, cuáles son los rasgos de la vocación del catequista, la pedagogía del Catequista, las características del Catequista en cada Nivel / Etapa, y las edades mínimas para ser Catequistas).
En la Iglesia, todos sabemos que hay vocaciones comunes y vocaciones específicas. Esta vocación de Catequista es una vocación común y tiene su origen en el Bautismo y la Confirmación. Algunos –no todos– sienten especialmente la llamada de Dios en su interior que les invita a asumir la tarea concreta de transmitir a otros la fe de una manera más organizada. Estos son los Catequistas.
Los Catequistas son mediadores que facilitan la comunicación entre las personas y Dios. Inician a los catecúmenos en los primeros pasos de la vida cristiana y ayudan a la persona a que se acerque al Señor respetando al máximo la libertad y el ritmo de maduración personal; de ahí la gran responsabilidad del Catequista y el alto nivel de formación que ha de tener.
El documento nos describe cuáles son los rasgos fundamentales de la vocación de un catequista: persona que escucha la llamada de Dios, es partícipe de la misión de Jesús Maestro, movido por el Espíritu Santo, que está al servicio de los que le rodean y formando parte de la Iglesia.
Existen numerosas similitudes entre la pedagogía y la catequesis. El Catequista es un educador de la fe y la catequesis es un acto educativo; sin embargo, el Catequista es algo más que un maestro. En él han de darse cuatro exigencias básicas: conciencia evangelizadora, formación bíblico-teológica, conocimiento del hombre y preparación pedagógica (descrita desde la pagina 178 a la 181 del Documento).
Por último, para concluir este punto, tenemos recopiladas en este Documento las características del catequista de cada Nivel o Etapa.
Es competencia de cada Centro velar para que los animadores que se encarguen del acompañamiento catequético alcancen las etapas de madurez cristiana y la edades mínimas para acompañar, que son:


  • Infantiles: desde Convocatoria (mínimo 17 años).

  • Juveniles: desde 1ª Etapa (mínimo 18 años).

  • Convocatoria: desde 2ª etapa (mínimo 20 años).

  • 1ª Etapa: desde 3ª Etapa (mínimo 23 años).

  • 2ª y 3ª Etapa: socios adultos, Hijas de la Caridad y Misioneros Paúles.

Por lo tanto, el Consejo de Centro será el responsable de nombrar cada año a los Catequistas que han de acompañar a los grupos-comunidades del propio Centro. En el caso de que el Catequista no haya terminado su proceso tendrá un acompañamiento específico.


Diapo. 75 Acompañantes

Pasamos ahora a describir la figura del Acompañante.


1. ¿Qué es el acompañamiento?

Es una relación que tiene como finalidad ayudar a una persona o grupo en su proceso de crecimiento y maduración en el seguimiento de Jesús, con el fin de reconocer el proyecto de Dios en su vida y vivir de acuerdo con él, haciendo presente el Reino de Dios en el mundo.


2. ¿Quién puede ser acompañante?

En primer lugar, el acompañamiento es una de las tareas que se encomiendan a los Asesores adultos (Misioneros Paúles, Hermanas, Laicos, Religiosas o Sacerdotes diocesanos…). Pero también, en cierta medida, acompañan catequistas y animadores de grupo.


3. Cualidades del Acompañante.

Persona facilitadora, transparente, tolerante, empática, acompañada, vocacionada, mística, educadora, adulta en la fe y una persona que sabe sus límites.


4. Acompañamiento personal y grupal.

En JMV hemos elegido la vida en grupo como herramienta pedagógica que nos permite alcanzar los fines de la Asociación, especialmente la maduración en la fe. Por tanto, para que haya un acompañamiento integral es necesario acompañar no sólo al individuo, sino también al grupo.


El acompañante debe tener claras las diferencias entre un acompañamiento personal y uno grupal. El primero es libre y cada joven elige a su acompañante; el segundo, es tarea casi fundamental del Catequista o del Delegado del Centro.
5. Diez criterios para un Acompañamiento personal.

  1. Hay que distinguir tareas: el acompañante no es un amigo ni un psicólogo.

  2. El acompañamiento tiene una serie de objetivos concretos.

  3. Es una tarea temporal y con plazos limitados. Tiene un principio, un desarrollo y un punto de desembocadura a partir de la cual puede evolucionar la relación entre acompañante y acompañado.

  4. En la Familia Vicenciana el acompañamiento es un servicio de la comunidad. No se trata de un trabajo personal, sino de un envío por parte de la comunidad.

  5. Los retos del acompañante son cuatro:

  • Formarse para la tarea.

  • Situar al joven ante la realidad de sí mismo, del mundo y de Dios.

  • Confrontar al joven con sus carencias y flaquezas

  • Ayudar a crecer al joven.

  1. La herramienta preferente en el acompañamiento es el Proyecto Personal.

  2. El acompañamiento tiene unas pretensiones vocacionales, es decir, facilitar que la persona descubra su vocación en la vida.

  3. Requiere un trabajo sistemático, con una serie de encuentros y un itinerario de trabajo personal.

  4. Nuestros acompañamientos siempre están orientados al descubrimiento de los talentos y capacidades que Dios nos ha dado.

  5. El proceso de acompañamiento parte de la libertad del individuo.


6. Entrevista del acompañamiento.

Por último, vamos a encontrar un punto dedicado a la entrevista del acompañamiento en el que podremos profundizar en:




  • Actitudes que la entrevista de Acompañamiento exige del Acompañante.

  • Implicaciones para el Acompañante en la entrevista.

  • Aspectos prácticos de la entrevista.

  • Posible esquema de entrevista y de análisis de experiencias.

Diapo. 76-77 Herramientas que dinamizan el Proceso.

Encontramos: Comunidades de referencia, Indicadores de conducta, Escrutinios, Pasos de Etapa, Escuelas de Formación, Encuentros-convivencias.


  • COMUNIDADES DE REFERENCIA: Aquí pretendemos expresar que la Comunidad cristiana de los Hechos de los Apóstoles debe ser continuadora de la comunidad de Cristo, debe servir al Evangelio y debe ser soporte de todos los que la componen. En nuestro Proceso debemos caminar desde el grupo de Infantiles hacia una comunidad vicenciana estable, al finalizarlo, mediante un proyecto comunitario serio y concreto, que ha ido haciéndose y madurando a la vez que los miembros han crecido en ella. Ésta, sin ser un fin, es un medio para alcanzar la madurez de la fe de todos sus miembros. Nuestras opciones para la comunidad estable son: la PARROQUIA, que sigue siendo el lugar privilegiado donde se realiza la Comunidad Cristiana y deberá ser el lugar donde nuestros jóvenes, de forma individual o con su "comunidad matriz" (comunidad de referencia de JMV) con la que comenzaron, se vayan incorporando a medida que crecen en su Proceso, hasta su culminación.




  • INDICADORES DE CONDUCTA: El crecimiento de la fe dentro del Proceso Catecumenal debe ser mensurable y evaluable a través de un cambio en el estilo de vida de los jóvenes y del grupo. A estos hechos visibles les hemos llamado Indicadores de Conducta, que ayudarán a realizar el Escrutinio.




  • ESCRUTINIOS son el “examen” que se ha de hacer al concluir una Etapa del Proceso para discernir si se está preparado para seguir avanzando y acercarse más “al centro”. Han de hacerse con seriedad y en un ámbito de oración.




  • Los PASOS DE ETAPA son la Celebración en la que el joven ante su grupo, comunidad, su Centro de referencia, etc. hace público ante su compañeros y ante Dios, su deseo de seguir avanzando en su Proceso de Maduración en la fe, donde va afianzando su Credo.




  • Las ESCUELAS DE FORMACIÓN son, cómo no, una herramienta importante dentro del Proceso de Maduración en la fe para todos los Catequistas, Acompañantes, Animadores y responsables a todos los niveles de la Asociación. Es muy importante la preocupación por la formación, y ha de ser una apuesta clara y preferencial, de todos los socios en todos los niveles.




  • ENCUENTROS Y CONVIVENCIAS para todos, a todos los niveles de la Asociación: Han de reforzar las relaciones personales entre sus socios y han de ser un momento importante para celebrar la fe. Pueden englobarse:




  • Prepascua

  • Pascua

  • Asambleas

  • Encuentros de formación

  • Convivencias y Encuentros por etapas

  • Etc.

Diapo. 78 Consagración Mariana.


Diapo. 79 Consagración Mariana. Definición.

Decisión personal, firme, sincera y libre de vivir las exigencias bautismales, entregándose plenamente al seguimiento de Cristo y a la construcción del Reino, inspirándose en la entrega de la Virgen María y optando vicencianamente por la evangelización de los pobres”.


Supone un paso más en el proceso de maduración. El joven ha ido viviendo la Nota Mariana en todo el proceso “A Cristo con María”. En la Tercera Etapa se nos muestra este acto comunitario. No se trata de comprometerse a algo nuevo, simplemente al hacer la Consagración Mariana el joven, ante toda la comunidad con la que ha ido haciendo su proceso de crecimiento en la fe, comparte que quiere vivir su fe adulta desde la vivencia de María: Descubrir con María a Jesús en su realidad cotidiana, seguirle como evangelizador de los pobres, amarlo en la oración y los sacramentos y entregarse para llevar a cabo esta misión como laico vicenciano comprometido en la Iglesia.
Diapo. 80 Epílogo.

  • Proceso de crecimiento para los jóvenes.

  • Herramienta para catequistas, asesores y acompañantes:

  • Ayudar a discernir al joven para encontrar su lugar en la iglesia.

  • Conducirlo hacia la autonomía personal.

  • Entrar en la realidad de Cristo.

  • Ayudarle a testimoniar la fe de palabra y obra.

Diapo. 81 Epílogo.



Recordemos que el objetivo fundamental del Proceso de maduración en la fe es que el joven se encuentre con Cristo y se inserte, como su testigo, en una comunidad cristiana con una formación espiritual y humana que le motive a él mismo y a otros a vivir activamente la fe desde el carisma vicenciano.







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