Problemas, deficiencias y trastornos en el ambito de la educacion



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Mensaje 10
PROBLEMAS, DEFICIENCIAS Y TRASTORNOS

EN EL AMBITO DE LA EDUCACION




Tema 10 Siempre habrá problemas entre los hombres

Enfermedades, deficiencias, Violencias, Temores,

En el siglo XXI seguirán y habrá que mejorar procedimientos y ayudas

Y hay que saber actuar a tiempo de forma adecuada y personalizada




A lo largo del siglo XXI también seguirá habiendo problemas, trastornos, conflictos y bloqueos en educación familiar y en educación escolar. ¿Cómo proceder? Seguramente de forma igual o parecida a como era prudente y aconsejable en el siglo XX.
Después de todo lo recogido en los capítulos anteriores en relación al progreso y a la educación necesaria ante los cambios "revolucionarios" que se están produciendo en la vida y en las relaciones humanas, es necesario recordar que la enfermedad y el desajuste se hallarán también presentes en los decenios del siglo que se acaba de iniciar, el XXI. Y las personas que sufren trastornos o enfermedad, en forma personal (psicopatologías) o en forma grupal (sociopatías) tienen derecho a beneficiarse también de los progresos técnicos y democráticos que acontecen en su entorno. Los educadores, padres y profesores, deben saber acoger los trastornos y deben tratarlos de forma eficaz y recuperadora cuando son enfermedades y también cuando, desde situaciones de salud suficiente, son deficiencias éticas que chocan con las formas sociales y positivas de la sociedad a la que pertenecen, recordando que el derecho a la libertad de los delincuentes o de los marginados termina donde comienza el derecho a la paz y seguridad de los normales o de los sanos.
Desviaciones psicopatológicas y sociopatías siempre son posibles. También las psicopatologías serán frecuentes. Con ambas hay que contar y con ambas urge en hallar mejoras en las terapias. Las sociopatías se dan en los individuos, pero tienen más influencia en los grupos de pertenencia. El nivel de la deficiencia es lo que señala su gravedad o toxicidad. No hay que asustarse por ello. Hay que enfrentarse con espíritu abierto y positivo, sabiendo que siempre hay remedio para todos los males. Pero hay que saber buscarlos y encontrarlos. El progreso y la mejora de recursos exigen tenerlas en cuenta.
En todo proceso de trastorno, o en los desajustes de todo tipo, hay variadas consecuencias para la educación de la persona, de la que sufre el trastorno y de las que sufren por su relación el protagonista del trastorno. Es preciso, sin negar las dificultades, analizar las causas y las circunstancias y discernir el mejor trato terapéutico. Eso significa que también en el porvenir se requieren buenos médicos, buenos psiquiatras, conos técnico sanitarios. Todo problema tiene arreglo si se da con la solución. Padres y educadores deben estar muy atentos a incidencias para asegurar la salud del cuero y la salud de la mente.


Si se analiza con ciencia y experiencia cualquier problema que surge, se encuentran camino adecuados a cada situación. Se entiende mejor los rasgos y la intensidad de los desajustes teniendo paz en el análisis y espíritu positivo en el proceso de recuperación. Si invade el espíritu de los educadores la desconfianza y el pesimismo, se fracasa.


Pero conviene pensar que por mucho que progrese todo en el siglo XXI la enfermedad y el trastorno serán siempre males que acechen a los hombres, a cada hombre. Y la muerte será el final para cada uno deforma indiscutible. Por buenos que sean los recursos, hay que contar con esa realidad humana y asumirla con espíritu positivo


A. LAS PSICOPATÍAS
Las psicopatías pueden ser de muchos tipos. En los niños son las más frecuentes los miedos (fobias), las tristezas (depresiones), las fijaciones (manías y obsesiones) y las polarizaciones afectivas.
Ante cualquiera de ellas, tanto en la familia como en el ámbito escolar hay que crear clima de confianza y de seguridad que hagan posibles y cercanos los tratamientos adecuados. Y sobre todo hay que estimular la colaboración de los mismos sujetos que las sufren. Lo peor es negar las deficiencias y empeñarse en ver como natural y normal lo que realmente es alteración o trastorno. Para llegar a una situación de confianza, de felicidad y de seguridad ante los demás compañeros y ante los adultos los niños tienen que sentirse acogidos, no atendidos con dramatismo.

Padres y profesores deben tener mucha serenidad cuando las circunstancias lo requieren, intentando siempre emplear los mejores medios y logrando el compromiso de los mismos sujetos que sufren trastornos. Ellos deben ser los primeros protagonistas de arreglos y curaciones.