Prólogo del editor alemáN prólogo prólogo a la segunda edicióN 6


EL SIMBOLISMO DE LA ALQUIMIA EN EL MARCO DE LA HISTORIA DE LA RELIGIÓN



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6. EL SIMBOLISMO DE LA ALQUIMIA EN EL MARCO DE LA HISTORIA DE LA RELIGIÓN

A. El inconsciente como suelo materno de los símbolos


Cuando la química verdadera se apartó de los tan­teos del arte real en los campos de experimentación y especulación carentes de fundamento, quedó como re­siduo únicamente el simbolismo, constituido por un va­por carente de esencia, por decirlo así, del que pare­cía escaparse toda sustancialidad. Pero, a pesar de todo, no perdió una cierta cualidad fascinante que, una y otra vez, influía a unos u otros en mayor o menor medida. Un simbolismo tan rico como el de la alquimia tiene que agradecer siempre su existencia a una razón sufi­ciente y no a un simple capricho ni a elucubraciones fantásticas. Cuando menos, se expresa en él una parte considerable del alma. Pero esta alma era desconocida, pues, como se denomina con razón, es el inconsciente. Aunque en el sentido material no hay ninguna prima materia que sea la raíz de todo lo existente, no se po­dría reconocer nada, sin embargo, si no hubiese una psique reconocedora. El «ser» nos es dado únicamente gracias a la existencia psíquica. Pero el consciente abar­ca sólo una parte de su propio ser, al ser el producto de una vida psíquica, la cual, como preconsciente, hace posible la adquisición de conciencia. El consciente es víctima una y otra vez del error de que surge de sí mis­mo; sin embargo, el conocimiento científico sabe que toda consciencia se basa en condiciones previas incons­cientes; por tanto, en una especie de prima materia des­conocida a la que los alquimistas atribuían todo lo que se pudiera atribuir poco más o menos al inconsciente. Así, por ejemplo, la prima materia procede de la mon­taña, en la cual no existe diferencia alguna705 o, como dice Abu'l-Qasim, es derived from one thing and not from separate things nor from things distinguishing o distinquished706. Y en el mysterium magnum de Paracelso, que es precisamente la prima materia, no ha ha­bido linaje alguno707. O la prima materia es encontrada en la montaña, donde todo está invertido, como dice Abu'l-Qasim: And the top of this rock is confused with its base, and its nearest part reaches to its farthest, and its heade is in the plyace of its back, and vice-versa708. Tales afirmaciones son presunciones del carácter paradójico del inconsciente, que no se sabía colocar en sitio alguno que no fuera precisamente en lo des­conocido del objeto, fuera la materia o el ser huma­no. El sentir de que el misterio se ha de buscar en un ser viviente extraño o en el cerebro del hombre ha sido expresado múltiples veces en la literatura709. Se pensaba que el carácter transformable de la prima ma­teria era ella misma o su esencia o anima, respecti­vamente. Se denominó Mercurio a ésta, entendiéndose con esta denominación un paradójico ser doble que fue llamado monstruo, hermafrodita o rebis. El parale­lismo Cristo-lapis establece la analogía de la sustancia de transformación con Cristo; en la Edad Media, sin duda alguna, por influencia del dogma de la transustanciación; pero en la Antigüedad, sin embargo, pre­pondera la tradición gnóstica de viejas ideas paganas. A Mercurio se le compara con la serpiente colgada en la cruz (San Juan, 3, 14), por sólo citar uno de los nu­merosos paralelismos existentes.
B. El motivo del unicornio como paradigma
a) El motivo del unicornio en la alquimia
Quisiera exponer mediante el ejemplo del unicornio cómo se mezcla el simbolismo de Mercurio con la tra­dición gnóstico-pagana y la tradición de la Iglesia. El unicornio no es un estado de cosas firmemente defi­nido, sino un ser fabuloso sujeto a múltiples variantes. Así, hay caballos, asnos, peces, dragones, escarabajos, etc., de un cuerno. Se trata aquí, para expresarlo con más precisión, del motivo de la «unicornicidad». En las Bodas químicas de Rosencreutz, aparece un unicornio blanco como la nieve, haciendo la reverencia a un león. El unicornio, como el león, es un símbolo de Mercurio. El unicornio se transforma algo más tarde en una pa­loma710 blanca, otro símbolo de Mercurio, cuya forma volátil, el spiritus, es un paralelo del Espíritu San­to. En los símbolos de Lambsprinck711, lo menos diez figuras (de quince) contienen representaciones de la na­turaleza doble de Mercurio. La figura 3 compara el uni­cornio con un ciervo. Este último, en su condición de cervus fugitivus, es asimismo un símbolo de Mercu­rio712. En una serie de siete símbolos de proceso, Milio713 nos ofrece en el sexto un unicornio debajo de un árbol como símbolo del spiritus vitae que da origen a la resurrección. En la tabla de símblos de Penoto714, el unicornio está subordinado al oro, conjuntamente con el león, el águila y el dragón. El aurum non vulgi es un sinónimo de Mercurio, así como el león715, el águila y el dragón716. He aquí lo que se dice en una poesía, De la materia y la práctica de la piedra717:
Soy el auténtico unicornio de los antiguos.
¿Quién puede dividirme
y conjuntar de nuevo mi cuerpo
para que mi cadáver ya no se abra...?
En este sentido he de remitirme, una vez más, a Ripley, en cuya obra hallamos este pasaje: «Pero en el regazo de ella estaba echado el león verde, de cuyo cos­tado corría sangre.» Por un lado, esta imagen se refiere a la conocida representación de la Pietà; pero, por otro, al unicornio herido por el cazador, unicornio que es capturado en el regazo de la doncella: un motivo fre­cuente en las representaciones medievales. Cierto que el león verde ha sustituido aquí al unicornio, lo cual no causa dificultad alguna a los alquimistas, en cuan­to que el león es igualmente un símbolo de Mercurio. La doncella representa la parte femenina, pasiva, de éste; el león o el unicornio, en cambio, la parte sal­vaje, indomable, varonil, la fuerza penetrante del spiri-tus mercurialis. Dado que el símbolo del unicornio fue conocido en toda la Edad Media como allegoria Christi y del Espíritu Santo, esta relación era corriente tam­bién para el alquimista; de manera que, cuando se ser­vía de este símbolo, no dudaba en ver el parentesco e incluso hasta la identidad de Mercurio y Cristo.

b) El unicornio en el conjunto de alegorías de la Iglesia
El lenguaje eclesial ha tomado de los Salmos las alegorías del unicornio contenidas en dicho libro, donde este animal (en realidad el búfalo) representa funda­mentalmente el poder de Dios, como se comprueba en el Salmo 28, 6: ... et comminuet eas tanquam vitilum Libani et dilectus quemadmodum filius unicornium718, y también la fuerza vital del hombre, según dice el Salmo 91, 11: ... et exaltabitur sicut unicornis cornu meum719. Asimismo se compara el poder del mal con la fuerza del unicornio, como expresa el Salmo 21, 22: salva me ex ore leonis et a cornibus unicornium humilitatem720. Tertuliano se apoya en estas metáforas al aludir a Cristo: Tauri decor eius, cornua unicornis, cor­nu eius721. Habla aquí sobre la bendición de Moisés (Deuteronomio, 33, 13 y siguientes).
Bendita de Yavé sea su tierra
De lo mejor del cielo arriba;

Abajo, de las aguas del abismo;

De lo mejor de los frutos que madura el sol.

De los frutos selectos de la luna.

Como un toro primogénito en su gloria,

Son sus cuernos los cuernos del búfalo,

Con que postra a las gentes...

Es evidente que, en este sentido, el cuerno del ri­noceronte representa la fuerza, la felicidad y la salud del bendecido. Tertuliano dice: «Así fue denominado Cristo: como toro, debido a las dos cualidades; la una, de dureza (ferus = salvaje, feroz), como juez; la otra, de dulzura (mansuetus = manso), como salvador. Sus cuernos son los extremos de la cruz...» Justino722 interpreta el mismo pasaje de forma similar: «Cornua unicornis cornu eius. Concretamente, nadie puede de­cir o demostrar que los cuernos del unicornio se pue­den encontrar en otro objeto o en otra figura que no sea en la representada por la cruz.» Pues la fuerza de Dios ha aparecido en Cristo. Conforme a esto, Prisciliano ha dado a Dios el nombre de unicorne: Unicornis est Deus, nobis petra Christus, nobis lapis angularis Je­sus, nobis hominum homo Christus723. Lo mismo que el carácter único del Unigénito es expresado por la pa­rábola del unicornio, san Nilo utiliza la misma alegoría para definir la intrépida independencia del καλογηρος, del monje: Μονοκερως εστίν ούτος, ζωον αυτονομον. Es un unicornio, un ser viviente independiente724.


Para Basilio, Cristo es el filius unicornium. Ambrosio dice que el origen del unicornio es un misterio, igual que el engendramiento de Cristo. Nicolás Causino, del que tomo estas notas, añade que el Dios encolerizado y vengativo se ha apaciguado en el regazo de la doncella apresado por el amor725. A este pensamiento de la Iglesia discurre paralelo el alquimista en lo que se refiere al amansamiento del león y del dragón. Similar es lo que sucede con la transformación del Dios del An­tiguo Testamento en el Dios de amor que nos mues­tra el Nuevo Testamento. Picinelo dice: «Dios, el terrible sobre toda ponderación, se ha mostrado pacífico y man­so al mundo después de haber entrado en el seno de la más bienaventurada de todas las vírgenes726
Honorio de Autun dice en su Speculum de mysteriis ecclesiae:
«Se llama unicornio al animal ferocísimo que tiene sólo un cuerno. Para cazarlo, se lleva al campo una virgen, a la que entonces acude el animal, que se echa en el regazo de la doncella, siendo capturado así. Cristo es representado por este animal, cuyo cuerno es expresión de la fortaleza invencible del Señor727. El que se echó en el regazo de la doncella ha sido capturado por los cazadores, es decir, fue hallado en forma humana por los que le aman728
Asimismo, Ruperto729 compara a Cristo con el ri­noceronte, y Bruno Herbipolense le llama simplemente cornu (cuerno). Causino escribe que Herbipolense730 le llama simplemente cornu (cuerno). Causino escribe que Alberto Magno, en su Hypotyposes, menciona a la virgen en relación con el monoceronte. Encontramos en la Tabla esmeraldina un «hijo» de fuerza gigantesca que baja a la tierra y atraviesa todo lo sólido. La virgen no es sólo astrológicamente una señal de la tierra, sino que significa la tierra también (en Tertuliano y san Agustín). San Isidoro de Sevilla destaca la acción «perforante» del unicornio731. En la Tabla, se trata de un incesto madre-hijo732 encubierto sólo muy levemente, lo que tendría que ser sabido por Alberto, un alquimista.
Como se ha observado ya, el unicornio no es una figura inequívoca. Así, el Physiologus Graecus733 dice a propósito del unicornio «que es un animal que corre muy veloz, que tiene un cuerno e idea acciones mal­vadas contra el hombre» (μνησικακον δε υπάρχει εν ανθρωποις). Y san Basilio dice: «Ten cuidado también tú, ¡oh hombre!, y guárdate del unicornio, o sea del de­monio, pues está pensando maldades contra los hom­bres (μνησίκακος τοις ανθρωποις) y es diestro en mal­dades...» (σοφός του κακοποιησαι)·
Estos ejemplos pueden ser suficientes para exponer cuan íntimamente unido está el simbolismo alquimista a las metáforas de la Iglesia. Se ha de tener en cuen­ta, en las citas de la Iglesia, que el símbolo del unicor­nio contiene asimismo el aspecto del mal. En su condi­ción de animal mítico originariamente monstruoso, con­tiene un antagonismo interior, una coniunctio oppositorum. Esta circustancia le hace especialmente apro­piado para ser expresión del monstruum Hermaphroditum de la alquimia734.

c) El unicornio en el gnosticismo


Existe asimismo relación entre el lenguaje de la Iglesia y el simbolismo gnóstico-pagano. Al hablar de la doctrina de los naasenos, Hipólito dice que la ser­piente (naas) mora en todas las cosas y todos los seres. Todos los templos (ναας) serían denominados según ella (ναούς) (Elenchos V, 9, 12.) Y que a la serpiente le ha sido dedicado todo santuario, toda consagración (τελετή) y todo misterio. Esto nos hace pensar de for­ma directa en la frase de la Tabla esmeraldina; Pater omnis telesmi totius mundi est hic (éste es el padre de la conclusión del mundo entero), τέλος, τελετή, y τελεσμος, significan todas lo mismo: concretamente conclusión; en el sentido alquimista, el perfecciona­miento y madurez de los corpora imperfecta, así como del operador mismo735.
«Estos (naasenos) dicen que la serpiente es la sustancia húmeda, precisamente como también (lo dijo) Tales de Mileto (el elemento originario era para éste el agua), y que ningún ser, tanto inmortal como mortal, lo mismo los ani­mados como los inanimados, puede existir sin ella.»
Esta definición de la serpiente coincide con la del Mercurio de la alquimia, que es asimismo un agua, concretamente la «divina» (ύδωρ θειων, agua perma-nens), lo húmedo, la humidum radicale (humedad ra­dical) y el espíritu de la vida (spiritus vitae), que mora no sólo en todo lo que vive, sino también, como alma del mundo (anima mundi), en todo lo que existe. Hi­pólito prosigue: «A ella (la serpiente) le están subor­dinadas todas las cosas, y es buena, y tiene de todo en sí misma, como hay en el cuerno del toro unicornio (εν κερατι ταύρου μονοκερωτος). En realidad da belleza y madurez a todos los seres...»
Por tanto, la serpiente, como el cuerno del unicor­nio, es un alexipharmacon y, además, el principio que inspira la madurez y perfección de todas las cosas. Ya nos es conocido el unicornio como símbolo de Mercu­rio. Pero éste es también la sustancia de transforma­ción por excelencia, la que, a su vez, trae consigo el per­feccionamiento y la madurez de los cuerpos imperfec­tos o inmaduros. La alquimia le celebra como salvator y servator por este motivo. Ella (la serpiente) pasa a través de todo —dice Hipólito— «al tener su origen en el Edén, por decirlo así, y dividirse en cuatro prin­cipios»736. El pensamiento fundamental de la alqui­mia es que todo procede del uno: ...sicut omnes res fuerunt ab uno... sic omnes res natae fuerunt ab hac una re —dice la Tabla—; que este uno se divide en cua­tro elementos y que la unidad se compone de nuevo de estos cuatro elementos. Esta prima materia recibe, en­tre otras, la denominación de «tierra del Paraíso», que Adán se llevó con él cuando fue expulsado del Edén. El Mercurius philosophorum está constituido por los cuatro elementos. En un canto de misterios citado por Hipólito, Osiris es llamado «el cuerno celeste de la Luna» (επουρανιον μηνός κεράς) y el mismo ser primero es denominado también «sophia» y Adán737. Es­tas analogías nos son conocidas ya en su aspecto alqui­mista. Otra analogía mencionada en esta relación es el Attis multiforme. La transformabilidad y multiformidad de Mercurio es una idea básica de la alquimia. No creo necesario hablar con más detalle de las ideas cristianas entradas en este sistema pagano: considero suficiente la comparación con las citas cristianas.
d) El escarabajo unicornio
Una fuente importante para el simbolismo unicor­nio de Mercurio son las Hieroglyphica de Horapolo (ca­pítulo X). Dice este autor que el tercer linaje del es­carabajo es unicornio (μονοκερως) y que Mercurio, como el ibis, es sagrado a causa de esta figura peculiar. Además, el autor dice que el escarabajo es un μονο­γενής (ingénito, «unigena») en cuanto que es un αυτο­γενές ζωον (un ser viviente originado en sí mismo). Para Paracelso, la prima materia es un increatum; y, en toda la alquimia, en su condición de Mercurio, como serpens o draco, respectivamente, tiene sexo doble, se fecunda y se alumbra a sí misma. El unicus filius es el filius Philosophorum, precisamente la piedra. El des­pedazamiento del dragón, o sea la separatio elementorum, le ocurre también al escarabajo en un texto de un papiro: «El escarabajo, el dominador alado, el que está en el mediodía del cielo, fue decapitado, despeda­zado738.» Me remito a este respecto a la «sexta pará­bola» del Splendor solis739, donde la separatio está representada en forma de cadáver descuartizado. Va acompañada del texto siguiente:
«Rosinus740 dice / que quiere señalar mediante un ros­tro / que ha visto de un hombre / que estaba muerto, / y que tenía blanquísimo el cuerpo / como una sal, / que tenía divididos los miembros / y su cabeza era oro puro; / pero separada del cuerpo... 741
La cabeza de oro se refiere primordialmente a la cabeza de Osiris, al que se denomina ακεφλος (sin ca­beza) en un papiro griego742. También los alquimistas griegos se daban el nombre de «hijos de la cabeza de oro»743.
Al escarabajo se le menciona raras veces en la lite­ratura alquimista. En los textos antiguos los encontra­mos en el Consilium coniugii: Nulla aqua fit quelles, nisi illa quae fit de scarabaeis aquae nostrae744. (Nin­gún agua se convierte en quelles [elixir], excepto aque­lla [quelles] que se torna a partir del escarabajo de nuestra agua.) El aqua riostra no es otra cosa que el aqua divina, precisamente Mercurio.
e) El unicornio entre los vedas
Las huellas precristianas del unicornio nos llevan a Oriente745. Así, nos lo encontramos ya en los him­nos del Atharva-Vêda (III, 7), en un Charn against kshetriya, enfermedad hereditaria:
1. Upon the head of the nimble antelope a remedy grows! He has driven the kshetriya (inherited disease) in ail directions by means of the horn.
2. The antelope has gone after thee with his four feet. O horn, loosen the kshetriya that is knitted into his heart!
3. (The horn) that glistens yonder like a roof with four wings (sides), with that do we drive out every kshetriya from the limbs746.
También el pez de Manu parece ser un unicornio, aunque nunca se le llame así. Se habla siempre de su cuerno y no de cuernos. Según la leyenda que relata en el Shatapatha-Brâhmana747, Manu crió a un pez que fue haciéndose cada vez más grande hasta que, final­mente, durante el Diluvio universal, le llevó a lugar seguro. Manu ató su barco al cuerno de este pez748. El pez es una encarnación de Visnú, y Manu significa hombre749. Su figura corresponde en muchos aspec­tos al Ανθρωπος heleno. Es el padre de la Humanidad y procede directamente de la divinidad (de Svayambhu, del que «existe por sí mismo», es decir, de Brahma). Es hombre-dios y se identifica con Prayapati, el señor de todos los seres creados, y hasta con Brahma mis­mo, al alma suprema. Se le llama «padre Manu» en el Rigveda, diciéndose que había engendrado con su hija a la humanidad. Es el fundador del orden social y moral750, el primer sacerdote751 y el que transmitió a los hombres la droctina de los upanishad752. Reviste particular interés el hecho de que también se le hace descender de Viraj, el andrógino. El Shataphata-Brâhmana le vincula también a un toro, al que le corres­ponde la misión de destruir a los asuras y rakshas (de­monios enemigos de los dioses)753. Finalmente, es también un padre de la medicina754. Según la tradi­ción budista, Manu es el soberano de la Edad de Oro755. Por tanto, el cuerno está aquí en relación con una figura que, por nombre y especie, tiene una cone­xión estrechísima con el anthropos.
En el Ramayana y en el Mahabharata, encontramos el motivo de la doncella en relación con el unicornio (III, 110-113). Un eremita llamado Rischjasringa (Cuer­no de gacela), hijo de Wibhandaka o Ekasringa (uni­cornio), es retirado de su soledad por Santa, la hija del rey contrae matrimonio o es seducido por una hetaira, pues sólo de esta forma se puede acabar con una se­quía terrible que azotaba al país756.

f) El unicornio en Persia


En el Bundahis hay una descripción trascendental del unicornio:
Regarding ihe three-legged ass they say, that it stands amia the wideformed ocean, and its feet are three, eyes six, mouths nine, ears two, and horn one, body white, food spi­ritual, and it is righteous. And two of its six eyes are in the position of eyes, two on the top of the head, and two in the position of the hump; with the sharpness of those six eyes it overcomes and destroys. Of the nine mouths three are in the head, three in the hump, and three in the inner part of the flanks; and each mouth is about the size of a cottage, and it is itself as large as Mount Alvand. Each one of the three feet, when it is placed on the ground, is as much as a flock (gird) of a thousand sheep comes under when they repose together; and each pastern is so great in its circuit that a thousand men with a thousand horses may pass inside. As for the two ears it is a Mâzendarân which they will encompass. The one horn is as it were of gold and hollow, and a thousand branch horns have grown upon it, some befitting a camel, some befitting a horse, same befitting an οx, some befitting an ass, both great and small. With that horn it will vanquish and dissipate all the vile corruption due to the efforts of noxious creatures.
When that ass shall hold its neck in the ocean its ears will terrify (asahmed), and all the water of the wide-formed ocean will shake with agitation, and the side of Ganâvad will tremble (shîvanêd). When it utters a cry all female water-creatures, of the creatures of Aûharmazd, will become pregnant; and all pregnant noxious water-creatures, when they hear that cry, will cast their young. When in stales in the ocean all the sea-water will become purified, which is in the seven regions of the earth it is even on that account When all asses which come into water stale in the wateras it says thus: «If O three-legged ass! you were not createt for the water, all the water in the sea would have perished from the contamination which the poison of the evil spirit has brought into its water, through the death of the creatures of Aûharmazd.»
Tîstar seizes the water more completely from the ocean with the assistance of the three-legged ass. Of ambergis also (ambar-ik) it is declared, that it is the dung of the threelegged ass; for if it has much spirit food, then also the moisture of the liquid nourishment goes through the veins pertaining to the body into the urine, and the dung is cast away757.
El monstruo está basado evidentemente en el nú­mero tres. En su condición de asno, apunta al onagro indio de Ktesias; pero, como ser cosmológico, a las per­sonificaciones monstruosas de la prima materia entre los alquimistas árabes. Por ejemplo, en el libro de Ostanes se encuentra uno de tales monstruos, con alas de buitre, cabeza de elefante y cola de dragón, que da a los adeptos la llave del tesoro758. El asno está en el océano, como el árbol Gôkard, que crece, emergiendo de un lodo profundo759. El Bundahis dice del árbol:
lit is necessary as a producer of the renovation of the universe, for they prepare its immortality therefrom. Some say it is the proper-curing, some the energetic-curing some the all-curing760.
Es evidente que el asno y el árbol761 están emparentados, y ciertamente gracias a la circunstancia de que ambos significan fuerza de vida, de engendramiento y de curación. Es una igualdad auténticamente primitiva: ambos son o tienen el mana. Así, los alquimistas árabes reciben también su prima materia del árbol de Occi­dente. Dice el libro de Abu'l-Qasim762 :
This prime matter which is proper for the form of the Elixir is taken from a single tree which grows in the lands of the West... And this three grows on the surface of the océan as plants grow on the surface of the earth. This is the tree of wich whosoever eats, men and jinn obey him; it is also the tree of wich Adam (peace be upon him!) was forbidden to eat, and when he ate thereof he was transformed from his angelic form to human form. And this tree may be changed into every animal shape.
El monstruo y el árbol significan ambos el φαρμακον αθανασίας, el elixir, el alexipharmacon y la panacea. La propiedad del árbol —que se puede transformar en to­dos los seres vivientes— se atribuye también a Mer­curio, que puede adoptar todas las formas.
El asno es un daemon triunus, una trinidad del rei­no subterráneo que la alquimia latina representa como monstruo de tres cabezas, identificándolo con Mercu­rio, la sal y el azufre763. Mencionaré sólo incidentalmente el rumor de la Antigüedad respecto a la ado­ración del asno en el templo de Jerusalén y el crucifijo irrisorio del Palatino764 ; asimismo la significación sa­turnina de Yavé y Yaldabaot como demiurgos, con lo que se establece una aproximación entre estas figuras y la prima materia, asimismo saturnina.

g) El unicornio en la tradición judia


Se relata en el Talmud765 que el unicornio se sal­vó del Diluvio, sujeto por fuera al Arca, pues no se le pudo dar entrada en ella a causa del tamaño gigantes­co de este animal. Og, el rey de Basan, se salvó del Diluvio de la misma forma. He aquí lo que dice el pasaje:
«Es explicable para quien dice que el Diluvio universal no se abatió sobre la tierra de Israel, que el unicornio se conservara. Pero, ¿cómo se pudo conservar en opinión de quien dice que el Diluvio se abatió sobre Israel? R. Yan-nay respondió: "Se dio entrada en el Arca a la cría." Rabba b. Bar Jana dijo que bueno, pero que él había visto una cría de unicornio que era tan grande como el monte Tabor, y que el monte Tabor mide cuarenta parasangas; que el cuello del animal tenía un contorno de tres parasangas, y que su cabeza medía una parasanga y media; y que su ex­cremento llenaba el lugar; ¿cómo dar entrada a un animal así?766. R. Yojanan replicó: "Fue su cabeza la que entra­ron en el Arca." El maestro dijo que bueno, pero, ¿midien­do la cabeza una parasanga y media? "Más bien fue la punta de la nariz la que se metió en el Arca." "...¿y el Arca subió a lo alto?" Res Laqis respondió: "Ataron sus cuer­nos al Arca." "R. Jisda dijo que bueno, pero ¿no habían pecado con el calor y no habían sido castigados con el ca­lor?767." "¿Cómo se conservó el Arca768 en tu opinión?

¿Y dónde permaneció Og, el rey de Basan769? Más bien ocurrió con ellos un milagro, y (el agua) se conservó fría en los costados del Arca."»


En la colección de midras Pirke R. Eliezer770 está contenida una versión que corresponde a este relato, según la cual Og permaneció fuera del Arca, en un peldaño de ésta, durante la navegación de ella.
Según Targum, el falso Jonatham, Og se mantuvo en el techo del Arca771.
Según una leyenda talmúdica772, Og es descen­diente de uno de los ángeles caldos que se mencionan en el Gén. 6, que se unieron con las hijas de los hom­bres:
«Nota que Sijon y Og eran hermanos, pues el maestro dice: "Sijon y Og fueron hijos de Ajiya, del hijo de Sam-jazai773." El comentario del Raschi dice a este respecto que Og y Sijon habían sido hijos de Achiya, "el descendien­te de Chemjazai y Azael, los ángeles que cayeron en tiem­pos de Enós".»
El tamaño gigantesco de Og se menciona en varios pasajes del Talmud, pero donde aparece más gigan­tesco es en el tratado Nidda774:
«Abba Saúl, R. Yojanan según otros, dijo: "Yo era se­pulturero. Una vez perseguí a un corzo y me encontré con el hueso de la pierna de un muerto. Corrí tres parasangas detrás del corzo, pero no le alcancé, y el hueso no había terminado aún. Cuando hube vuelto, me dijeron: Fue de Og, el rey de Basan".»
No es imposible que exista una relación interna entre Og y el unicornio: los dos escapan al Diluvio, sujetos de algún modo en el exterior del Arca. Ambos son gigantescos. Además, según hemos visto, el uni­cornio es comparado con el monte Tabor, y también Og guarda relación con un monte: arrancó uno para arrojarlo contra el campamento de los israelitas775. Pero el paralelismo avanza aún más en un midras776: El unicornio, que es una montaña, es amenazado por un león; y en otra historia, Og es muerto por Moisés, el «siervo de Yavé», que es comparado con mucha fre­cuencia con el león en el Antiguo Testamento. El mi­dras dice:
«Habló así R. Juna bar Idi: En los tiempos en que David cuidaba todavía los rebaños, encontró en una oca­sión al unicornio (Re'em) durmiendo en el desierto, y pen­só que era una montaña. Subió y pacieron (los rebaños). Entonces el unicornio se sacudió y se levantó. Entonces David se montó en él y llegó hasta el cielo. En esta hora, habló David (a Dios): "Si me bajas de este unicornio, te construiré un templo de cien codos, como el cuerno de este unicornio." ¿Qué hizo el santo, loado sea? Hizo que apa­reciera un león, y cuando el unicornio vio al león, le tuvo miedo y se arrodilló frente al león, pues es su rey, y David bajó al suelo. Pero cuando David vio al león, tuvo miedo de él. Por eso se dice: "Líbrame de las fauces del león, así como me libras de los cuernos del búfalo.".»

Otro midras777 muestra al unicornio —aquí no se le da el nombre de «Re'em», sino expresamente el de unicornio (haunicorius) en lucha con el león. El pasaje dice:


«Y existe en nuestro país también el unicornio (hauni­corius), que tiene un gran cuerno en su frente. Y hay tam­bién muchos leones. Y cuando un unicornio ve a un león, entonces atrae al león a las cercanías del árbol, y el uni­cornio tiene la intención de golpear al león. Y el león se aparta de su sitio, y el unicornio golpea con el cuerno con­tra el árbol, y su cuerno entra en el árbol tanto que ya no puede sacarlo, y entonces acude el león y lo mata. Y a veces ocurre lo contrario.»
El león y el unicornio están juntos en las Bodas químicas, lo mismo que en el escudo de armas de In­glaterra. En el campo alquimista, ambos son símbolos de Mercurio, como son alegorías de Cristo en el cam­po cristiano. El unicornio y el león señalan la tensión opuesta interior de Mercurio. En concepto de animal peligroso, el león está próximo al dragón. El dragón tiene que ser muerto; al león se le cortan las patas cuando menos. También el unicornio tiene que ser amansado; pero en su condición de monstruo, tiene ya una importancia simbólica más elevada y su clave es más espiritual que la del león. Sin embargo, según muestra Ripley, puede ocupar también el león el puesto del unicornio. Og y el unicornio, seres gigantescos, re­cuerdan algo a Behemot y Leviatán, las dos formas de aparición de Yavé. Como éstos, también Og y el uni­cornio son personificaciones de potencias naturales de­moníacas, como el asno unicornio del Bundahis. El po­der de la divinidad se manifiesta no sólo en el espíritu, sino también en la feroz animalidad de la Naturaleza, dentro y fuera del ser humano. La divinidad es ambi­valente mientras el hombre está en relación con la Na­turaleza. El carácter unívoco de Dios como summum bonum es claramente contra naturain. Por ello el Mer­curio ambivalente manifiesta el paganismo secreto de la alquimia. En oposición a esto, la androginia de Cristo está pensada exclusivamente como espiritual y simbó­lica, o sea fuera del contexto de la Naturaleza. En cam­bio, la existencia de la parte contraria, el «soberano de este mundo», descubre el antagonismo de la divinidad que se ha hecho evidente en el Hijo, indicado por la androginia.
h) El unicornio en China
El unicornio aparece en China también. Según el Li-Ki, hay cuatro animales benevolentes o espirituales, a saber: el unicornio (K'i-lin)778, el ave fénix, la tor­tuga y el dragón. El unicornio es el más elevado de los cuadrúpedos. Tiene cuerpo de venado, cola de buey y cascos de caballo. Tiene cinco colores distintos en el lomo, y amarillo el vientre. Es bondadoso con otros animales. Se dice que aparece cuando nacen emperado­res buenos o grandes sabios. Cuando resulta herido, es señal de desgracias. Apareció primero en el jardín del emperador amarillo. Más tarde vivieron dos unicornios en P'ing-yang, la capital del emperador Yao. Un uni­cornio se apareció a la madre de Confucio cuando es­taba embarazada de éste. Antes de la muerte de Con­fucio, el presagio funesto llegó en forma de carretero que hirió a un unicornio. Es digno de tenerse en cuenta que el unicornio macho se llame K'i, mientras que el unicornio hembra se llama Lin: la especie como tal se denomina mediante la unión de los dos caracteres (K'i-lin)779. Esto hace que el unicornio tenga un poco de andrógino. Tiene relación con el ave fénix y el dragón también en la alquimia, donde el dragón representa la forma más inferior de Mercurio, mientras que el ave fénix, en cambio, es la forma más sublime del mismo. Según se ha señalado ya varias veces, el cuerno del rinoceronte es un alexipharmacon (contraveneno), por lo que todavía hoy es en la costa oriental de África un artículo muy buscado para comerciar con China, donde se trabaja dicho cuerno para convertirlo en copas re­sistentes a los venenos El Physiologus Graecus relata que cuando una serpiente ha envenenado el agua del abrevadero, los demás animales, al notar la existencia del veneno, esperan a que el unicornio entre en el agua, «por ser su cuerno un símbolo de la cruz» (σταυρόν εκτυπωσας τω κερατι αυτού) y beba, porque así desa­parece la fuerza del veneno780.

i) Las copas de cuerno de unicornio


La copa curativa no tiene todavía relación con la «copa de la salvación», o sea, el cáliz de la comunión, ni con la copa del oráculo. Hablando del cardenal Torquemada, Migne menciona que había tenido siempre en la mesa una copa de cuerno de unicornio: La corne de licorne préserve des sortilèges781 . «Cuerno celestial de la Luna» llamaron los griegos a «Gerión, el de los tres cuerpos». Pero éste es el «Jordán»782, «el hombre hermafrodita que hay en todos los seres», el cual «ha hecho todas las cosas», resume Hipólito la doctrina naasena. Y con este aspecto hace mención de las copas de José y Anacreonte:
«Pero el pasaje "No fue nada hecho sin él"783 se re­fiere al mundo de las formas, pues éste fue creado sin su ayuda mediante la tercera y la cuarta (concretamente la cuaternidad). "Pues ésta es... la copa, de la que el rey saca su oráculo784, mientras bebe de ella." Según el mismo autor, también los griegos aludieron a este secreto con los versos anacreónticos:
La copa me dice

Hablando con silencio sin palabras

De dónde tengo que nacer.
»Ella sola bastó para que los hombres la reconocieran (concretamente) la copa de Anacreonte, que dice sin hablar secretos indecibles. Pues ellos dicen que la copa de Ana­creonte no habla; sin embargo, le habla a él, dice Anacreon­te, con voz sin palabras, de dónde tiene que nacer, es decir espiritual y no carnalmente, si quiere oír el secreto escon­dido en el silencio. Y éste es el agua de aquellas hermosas fiestas de boda que Jesús transformó en vino. Es éste —di­cen ellos— el grande y verdadero comienzo de las señales, el que Jesús hizo en Caná de Galilea, y anunció así el reino de los cielos. Éste (comienzo) es el reino de los cielos, que está dentro de nosotros como un tesoro, como una levadura dentro de tres medidas de harina785
Según hemos visto ya, el «cuerno de la Luna» guarda una relación estrechísima con el unicornio. Significa aquí, junto al Γηρυουης τρισωματος786 (el Gerión de tres cuerpos) y el Jordán, el hombre hermafrodita, idén­tico con el logos de san Juan. La «tercera y cuarta» son agua y tierra. Según la idea alquimista, estos dos ele­mentos constituyen en su retorta la mitad inferior del mundo, e Hipólito los compara con una copa (κονδυ). Es ésta la copa del oráculo de José y de Anacreonte.
Traducida a los elementos, el agua significa el conteni­do, mientras la tierra es el continente, es decir, la copa misma. El contenido es el agua transformada en vino por Jesús, agua que también está representada por el Jordán. Este último es igual al logos, con lo que resulta evidente la analogía del cáliz de la comunión. Su con­tenido es dispensador de vida y de salud, como el cáliz que aparece en el cuarto libro de Esra, 14, 39 y sigs.:
«Abrí entonces la boca y vi que se me ofrecía un cáliz colmado, que estaba lleno de agua, pero el color de ésta era igual que el del fuego. Lo tomé entonces y bebí, y cuando hube bebido, de mi corazón se derramó inteligencia, mi pecho se inflamó, lleno de sabiduría, y mi alma conservó el recuerdo»787 .
El secreto de la copa es también el del cuerno, y éste es a su vez la esencia del unicornio, que significa fuerza, salud y vida. Como es sabido, los alquimistas atribuyen las mismas cualidades a su piedra, que des­criben como carbunculus788. Según la leyenda, esta piedra se halla debajo del cuerno del unicornio, tal como nos informa Wolfram von Eschenbach:
Un animal se llama monoceronte, que reconoce a la muchacha tan pura, y que se duerme en el regazo de ella; conseguimos el corazón del animal, sobre los dolores de la niña.
Cogimos el carbunclo,

que está en el hueso frontal del animal,

Por debajo de su cuerno789.
El cuerno, como señal de poder y fuerza790, tiene carácter masculino. Pero es, al mismo tiempo, una copa, que, en concepto de recipiente, tiene significado feme­nino. Por tanto, se trata de un «símbolo unificador»791.
Esta exposición del simbolismo del unicornio no pre­tende significar otra cosa sino mostrar, mediante ejem­plos diversos, cuan íntimas y confusas son las rela­ciones existentes entre la filosofía natural pagana, el gnosticismo, la alquimia y la religión cristiana; la cual ha ejercido a su vez una influencia profundísima en el mundo de las ideas de la alquimia medieval. Espero que este ejemplo haga ver claro a mis lectores hasta qué grado fue la alquimia un movimiento religioso fi­losófico o «místico», que posiblemente culminó en las formas de la idea religiosa de Goethe, tal como se nos aparece en el Fausto.





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