Prólogo del editor alemáN prólogo prólogo a la segunda edicióN 6



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(Poimandres, pág. 103), por considerarla una inter­polación cristiana. Asimismo Ruska (l. c., pág. 25).


520 (24) Ruska (l. c., pág. 25): «que mora en cada cuerpo», διηκειν, sin embargo, significa más bien «penetrar». Véase Bousset, l.. c., pág. 191. '


521 (25) εκάστης· Cod. La conjetura εκάστου es superflua.


522 (26) Sólo se puede pensar en ανορμαω en forma transiti­va. Ruelle y Ruska traducen así: «Así ascendió él» (concre­tamente, el Hijo de Dios). Pero, mediante esta interpreta­ción, carecen de sentido, además, los acusativos siguientes, que se refieren al complemento.


523 (27) Concretamente, el νυος. Véase Reitzenstein, l. c., página 103, nota 11.


524 (28) Ruska (l. c., pág. 25): «Antes de que adoptara la corporeidad.» Pero, como predicativo de γερεσθαι, το σοματικον no puede llevar el artículo. Se quiere decir más bien «antes de la Creación». Véase el párrafo 9 (l. c., pág. 27). donde los hombres de la luz salvan a sus espíritus οπού και προ του κόσμου ήσαν.


525 (29) Ακολουθουντα, ορεγομενον y οδηγουμενον se refieren a νουν, que también es el complemento de ανωρμησεν. Scott (l. c., pág. 119) pone toda esta parte delante del párrafo 9 (pág. 84), pues no casa con la enseñanza hermética. Sin em­bargo, es el fundamento claro del pensamiento antecedente: que el hombre no se debe revelar exteriormente contra la «ananke», sino que sólo ha de aspirar interiormente al co­nocimiento de sí mismo, de lo que es un ejemplo la sumi­sión del Hijo de Dios a los padecimientos.


526 (30) Véase a este respecto Reitzenstein, l. c., págs. 107 y siguientes. Jámblico (De mysteriis Aegiptiorum, VIII, 4) men­ciona a un profeta llamado Bitos como intérprete de Hermes en la corte del rey Amón. Se dice que encontró en Sais los escritos de Hermes. Igualmente (X, 7): αύτo δε το αγαθόν το μεν θείον .ήγοΰνται,τον προεννοούμενον θεόν, το δε ανθρώπινον την προς αυτόν ενωσιν, oπερ Βίτυς εκ των Έρμαικών βίβλων μεθηρμήνευσεν. Según Dieterich (Papyrus magica musei Lugdunensis Batavi, págs. 753 y siguiente) es idéntico con el tesalonicense Pitys de los papiros mágicos. «Wessely: Griechischer Zauberpapyrus, págs. 92, 95 y 98: Πτυος αγωγή — βασιλεϊ Όστάνη Πίτυς χαίρειν — αγωγή Πίτυος βασιλέως = Πίτυος Θεσσαλού). Según Dieterich, es idéntico al Bithus de Dyrrhachium utili­zado por Plinio (Libro XXVIII). Scott (l. c., págs. 129 y si­guiente) propone introducir eventualmente a Nikotheos o «que yo escribí», para lo que piensa en un dibujo.


527 (31) Véase Philebos (18 b), Phaidros (274 c).


528 (32) Es inadmisible la separación que realiza Scott. Cier­to que, en Philebos (18), Tot no está representado como «primer hombre», pero sí como «hombre divino» y que dio nombre a todas las cosas.


529 (33) Ruska (l. c.): «...que ha pasado como Thoythos a la lengua sagrada». Sin embargo, Thoythos tiene que ser genitivus explicativus de φωνή, ya que el nominativo es «Thoyth» en otros lugares. Véase Bousset, l. c., pág. 191.


530 (34) Πυρά Cod. Posiblemente πυρρά = de color del fuego. Véase Scott, l. c., pág. 121: «La interpretación de Adán como γη παρθένος es evidentemente una combinación del hebreo adamah = γη (Philo, I, 62) y del griego αδμης = παρ; θενος.. Hesiquio dice: αδαμα = παρθενική γη. Josefo: Antiquitats judaicae, I, i, 2: σημαίνει δε τοϋτο ("Αδαμος) πυρρός, έπεί-δήπερ άπα της πυρράς γης έγεγονει, τοιαύτη γαρ εστίν ή παρθέ­νος γη. V. olympiodor (berthelot, Alch. grecs, II, iv, 32): οΰτος (Αδάμ) γαρ πάντων ανθρώπων πρώτος έγένετο εκ των τεσσάρων στοιχείων. Καλείται δε καΐ παρθένος γη, και πυοοά γη, και σάρκινη γη, και γη αίματώδης V. eusebius, Evangelica praeparatio, 11, 6, 10 y ss.


531 (35) Ov Cod.; Reitzenstein y Ruska: ων. Eventualmente, ov se refiere también al primer hombre: concretamente, que le colocaron como Osiris en todo santuario. Una prueba de esto sería la obra de Lido: De mensibus, IV, 53: «... porque hay entre los teólogos muchas contradicciones respecto al Dios venerado por los hebreos. Pues los egipcios, y Hermes el primero, afirman que es Osiris, "el que es", sobre el que Platón dice en Timeo (27 d): "Lo que el que es, que no tienen ningún origen..."» Véase a este respecto Reitzenstein (l. c., página 185), sobre la supuesta transmisión de ideas judías a Egipto.


532 (36) Παρεκαλεσεν Cod.; Reitzenstein y Ruska: παρεκαλεσαν Ασεναν. Cuando los (Tolomeos) llamaron al (o a la) Asenan. Ruelle, por el contrario, estima que Asenan es el complemento de παρεκαλεσεν. No se tiene ninguna noticia de un sumo sacerdote llamado Asenan. Es muy probable que se trate, como Scott ha señalado (l. c., pág. 122), de Asenet, la hermosa hija del sacerdote egipcio Pentepre, de On (Heliópolis), la cual, según el Génesis, 41, 50, dio a luz dos hijos de José durante el cautiverio de éste en Egipto. Un Midras retocado por los cristianos nos transmite una leyenda según la cual Asenet se enamoró de José, que aparece aquí como lugarteniente del faraón; pero a la que José rechazó por su ateísmo. La mujer se convirtió, acto seguido, e hizo arrepen­timiento, tras de lo cual un mensajero masculino procedente del cielo (Miguel en el arreglo cristiano), al que ella recibe de una forma enteramente pagana como un δαίμων πάρεδρος (spiritus familiaris), le da a comer un panal de miel proce­dente del Paraíso y le concede así la inmortalidad. Le anuncia que liberará a José y a ella y que la mujer se llamará «lugar de refugio» de ahora en adelante. Véase también Batiffol: Le livre de la prière d'Asenath, y Reit­zenstein: Die hellenistischen Mysterienreligionen; además, Oppenheim: Fabula Josephi et Asenathae; Wilken: Urkunden der Ptolemäerzeit y Kerényi: Die griechischorientalische Romanliteratur in religionsgeschichtlicher Beleuchtung, pá­gina 104 y siguiente. Eventualmente, el enviado celestial pu­diera ser, en principio, Hermes. Por ello, el texto tendría que decir así: «Cuando Asenet pidió ayuda al Sumo Sacer­dote de Jerusalén, que envió a Hermes, quien...» Scott propone poner «Eleazar» en vez de Asenet, el Eleazar que, tras la carta de Aristea, preparó la traducción por los seten­ta (Septuaginta). Pero, en este caso, el siguiente enviado de Hermes se ha de transformar en ερμηνεα = intérprete. Pero quizá se trate de una leyenda distinta.


533 (37) Των αρχιεροσολυμων Cod. Conj. τον αρχιερέα Ιεροσο­λύμων. Véase Reitzenstein, Ruska y Scott.


534 (38) Κατά το σώμα; se puede comprender también, eventualmente, como «en el lenguaje corporal», como oposición al lenguaje de los ángeles antes mencionados, tal como Zósimo también contrapone el lenguaje espiritual a un ενσωμος φρασις.


535 (39) Al mismo tiempo, letras también (στοιχεία).


536 (40) Posiblemente se haya de suponer aquí una laguna en la que estaban el elemento tierra o también, quizá, los elementos tierra y agua. De cualquier modo, el texto está tergiversado, Ruska propone τον αέρα το δεύτερον άλφα τον αρκτον como denominación del Norte. Scott (l. c., pág. 123) deja con toda razón que tenga validez el τον αέρα, pues se trata de una combinación de los puntos cardinales con los elementos; por ello complementa γη con δυσις, que coloca detrás. Como prueba de la utilización del άρκτος, aduce la Oráculo. Sibyllina, 3, 24: αυτός δη θεός έσθ' o πλάσας τετρα-γράμματον Αδάμ τον πρώτον πλασθέντα, και οϋνομα πληρώσαντα άνατολήν τε δύσιν τε μεσημβρίην τε καΐ αρκτον, capítulo 30.


537 (41) Ruska: «El central de estos cuerpos es el fuego sazonador, que presenta cuatro zonas después del centro.» Reitzenstein elimina por completo esta parte.


538 (42) Αγνοων Cod. αγοω, conj. Reitzenstein: δια το τέως Cod. literalmente «en consideración hasta lo de ahora».


539 (43) Del φως homérico, igual a «hombre». Juego de pa­labras entre τω φως y o φως. Véase Ruska.


540 (44) Reitzenstein: διαπνεομενω, referido al Paraíso: «En el Paraíso donde sopla el viento del poder del destino.»


541 (45) Reitzenstein completa «los arcontes». Pero posible­mente se trate aquí más bien de la στοιχεία antes menciona­da. Véase Gal. 4, 9.


542 (46) Παρ 'αυτού Cod.; Reitzenstein, Scott y Ruska: παρ αυτωυ «El Adán que se encontraba en ellos.»


543 (47) Véase a este respecto particularmente Bousset, l. c., página 139.


544 (48) Teogonia, 614.


545 (49) ov Cod. ω conj. Reitzenstein.


546 (50) Eliminado por Reitzenstein el Cod. «Prometeo», pues posiblemente se refiera más bien al hombre total.


547 (51) νου conj. Reitzenstein.


548 (52) Personificado por Reitzenstein: Nous (como Poimaindres).


549 (53) οτε Cod.; Reitzenstein: ότι «lo que quiera».


550 (54) (φαίνει Cod.; Ruska y Scott: φαίνεται «aparece». ¿Po­siblemente, la frase subsiguiente, sea el contenido de lo que expone el hijo de Dios?


551 (55) Esta frase ha sido eliminada por Reitzenstein como interpolación cristiana. Según Pocio (Bibliotheca, 170), Zósimo fue interpretado posteriormente como cristiano. Tam­bién tacha Scott la palabra «Jesucristo» y toma como com­plemento sencillamente «el Hijo de Dios».


552 (56) συλλησας Cod.; Reitzenstein y Scott: συληασας. Ruska traduce: «dejando su propia humanidad» (?). Con respecto a la acción de robar, véase Acta Archelai, XII, donde se dice de Dios: «Hac de causa... furatur eis (den principes) animam suam. [Por esta razón, roba (a los prín­cipes) su alma (la de ellos).]


553 (57) Aplicado por Reitzenstein también a lo siguiente.


554 (58) τοποισι Cod.; Reitzenstein: «va a...».


555 (59) συνων conj. Reitzenstein, Bousset y Scott: συλων Cod.; συλλαλων: «conferencia consigo mismo» (Ruelle).


556 (60) Ruelle: Il conseillait aux siens d'échanger aussi secrètement leur sprit avec celui d'Adam qu'ils avaient en eux... [Y aconsejó a los suyos cambiar también secreta­mente su espíritu con el de Adán, que tenían en ellos.] Con esto, sin embargo, resulta superfluo el δια. Véase también el pasaje φησι γαρ ο νους ημών y el comienzo, donde se atri­buye ésta asimismo indirectamente al Salvador, al iluminar El el nous de cada alma.


557 (61) εχειν puede significar «tener que soportar». Los ad­versarios opinan entonces que esto se refiere al auténtico hombre de la luz.


558 (62) Reitzenstein elimina el segundo παρ 'αυτών. Παρά puede significar también entonces, sin embargo: «lejos del lado de cualesquiera».


559 (63) δι ου ζηλουμενος Cod. Reitzenstein: δια ζηλουμενος.


560 (64) Eliminado por Reitzenstein. Lo que se quiere de­cir, sin embargo, es «antes de la aparición del Salvador».


561 (65) πριν η se puede construir con acusativo. En tal caso. Antimimos es sujeto de τολμησαι y no complemento de αποστέλλει. Ruska pone a υιός Θεού τολμησαι. Pero hace ya mucho que no se trata de él, pues su aparición ha pasado. Es evidente, más bien, que Antimimos tiene un precursor.


562 (66) Reitzenstein y Scott proponen Μανιχαιος.


563 (67) περιοδον Cod.; περιόδους·. Reitzenstein.


564 (68) εαυτω Cod.; εαυτού. Reitzenstein.


565 (69) Reitzenstein y Ruska suponen la existencia de una laguna detrás de «buscó» y refieren el «al Prometeo». Pero no es necesario esto; sin embargo Epimeteo ερμηνεύει indica lo que se ha de hacer a los que comprenden espiritualmente su destino.


566 (70) Como hace notar Scott, posiblemente se trate de una cita inexacta de la Odisea, VIII, 167: ούτως αυ παντεσσι θεοί χαριεντα διδουσι ανδρασιν, en un contexto que explica que las diversas personas reciben dones de los dioses de manera distinta, como también Zósimo expone a continuación que los hombres trabajan individualmente de forma distinta en todas las artes.


567 (71) άγων Cod.; αργον conj. Ruska; άκρον. Scott.


568 (72) Ruska pone μονός en vez de φιλόπονος·, pero se trata de desventajas que se enumeran aquí.


569 (73) Berthelot: Alch. grecs, III, li, 8.


570 (74) Diodoro: Bibliotheca, I, pág. 27.


571 (75) El toro cretense va hacia el Sur; los caballos de Diomedes hacia el Norte (Tracia); los bueyes de Hipólito hacia el Este (Escitia); los de Gerión, hacia el Oeste (Es­paña). Las Hespérides (como país occidental de los muer­tos), que asimismo están en Occidente, conducen a la obra número doce, al viaje a los infiernos (Cerbero).


572 (76) Libro de Enoc (Apócrifos, II, págs. 248 y siguien­tes). Los viajes conducen hacia las cuatro regiones del mundo. Hay en el Oeste un reino subterráneo dividido en cuatro partes; tres de ellas son oscuras y una es clara.


573 (77) El viaje comienza en Europa y conduce hacia Amé­rica, Asia y, finalmente, África, en la búsqueda de Mercu­rio y del ave fénix. (Symbola, págs. 572 y siguientes.)


574 (78) En la obra de Mario Victorino (Halm: Rhetores Latini minores, pág. 223. Citado en: Reitzenstein, Poiman-dres, pág. 265).


575 (79) Alexander ... invenit sepulcrum Hermetis... et quandam arborem sitam ab extra intus tenentem viriditatem gloriosam: super eam ciconia... ibi sedebat, quasi se appellans circulum Lunarem: et ibi ipse aedijicavit sedes áureas et posuit terminum itineribus suis idoneum. [Alejandro encontró el sepulcro de Hermes y, en el exterior, un cierto árbol que verdeaba por dentro maravillosamente: estaba posada en él una cigüeña, como si se llamara el círculo de la Luna, y allí levantó una sede áurea y dio a sus viajes un final conveniente.] (Super arborem Aristotelis en: Theatr. chem., 1602, II, pág. 527). La cigüeña es en este caso un avis Hermetis, como el ganso y el pelícano.


576 (80) En el mismo tratado (Berthelot: Alch. grecs, III, XLIX, 1).


577 (81) Baynes: A Coptic Gnostic Treatise, págs. 84 y si­guientes. Véase también Bousset: Hauptprobleme der Gnosis, pág. 189, y Schmidt: Texte und Untersuchungen zum Neuen Testament, págs. 135 y siguientes. Además, el frag­mento de Turfan M 299a en Ein manichiäisches Henochbuch, de Henning, pág. 27 y siguiente.


578 (82) Puech: Der Begriff der Erlosung im Manichäismus, págs. 187 y siguiente.


579 (83) ... seque pro libitu suo transformât, ut varias lar­vas induat. [... y se transforma a voluntad, adoptando di­versas figuras (máscaras).] (Filaleteo: Metallorum metamorphosis, pág. 771.) ...dicitur enim Mercurius propter suam mirabilem convertibilitatis adhaerentiam [pues se le llama Mercurio a causa de su maravillosa capacidad de transformación.] (Egidio de Vadis: Dialogus, en Theatr. chem. [1602], II, pág. 118.)


580 (84) ...omnemque (rem) solidam penetrabit [atravesa­rá todo lo sólido] (Tab. smaragd., pág. 2) ...est oleum mundissimum, penetrativum in corporibus [es un aceite completamente puro que penetra en el cuerpo) (Rosarium en: Art. aurif., II, pág. 259) ...spiritus vivus, et in mundo talis, non est, qualis ipse est: et ipse penetrat omne corpus... [un espíritu vivo como no hay otro en el mundo: y penetra en todos los cuerpos] (Rosinus ad Sarratantam en: Art. aurif., I, pág. 3027).


581 (85) Djâber (Geber): Le livre de la miséricorde en: Berthelot: Chimie au Moyen Age, III, pág. 181. Tune diffundit suum venenum. [Entonces extiende su veneno.] (Lambsprinck: Figurae, pág. 352.) Venenosus vapor [vapor vene­noso]. (Flamme!: Summarium philosophicum, pág. 173.) Spiritus venenum [espíritu del veneno]. (Ripley: Opera, pág. 24.) Mercurius lethalis est [Mercurio es letal.] (Gloria mundi, pág. 250.)


582 (86) Pistis Sophia, págs. 46 y 207.


583 (87) Impreso en: Bibl. chem., pág. 8. Gesner menciona a Bono como contemporáneo de Raimundo Lulio. Pero Mazzuchelli, posterior, afirma que Pietro Antonio Boni vi­vió en 1494. Ferguson (Bibliotheca chemica, I, pág. 115) deja sin decidir la cuestión. Por tanto, la fecha arriba mencionada es válida con reparos. La primera edición de Pretiosa margarita novella lo encontramos en Lacinio: Pretiosa margarita novella de thesauro (Venecia, 1546), fol. 1 y siguientes: Quia consuevit non solum... Falta aquí, la introducción que ofrece Mangeto (Bibl. chem.). Los auto­res que cita el texto son anteriores al siglo xiv. Tampoco existe razón alguna, basándose en el contenido, para seña­lar como posterior a la primera mitad del siglo xiv la fecha de origen del tratado.


584 (88) Cap. VI (Bibl. chem., II, págs. 29 y siguientes).


585 (89) Las dos categorías corresponden psicológicamen­te a la comprensión consciente, que se basa fundamental­mente en los datos de los sentidos, y a la proyección de contenidos inconscientes, de lo que cor es calificativo, ya que la región cordial representa una antigua región de localización del consciente y, en grados superiores, da alber­gue también a los pensamientos emotivos, es decir, a aque­llos contenidos que se hallan fuertemente bajo la influen­cia del inconsciente.


586 (90) Quod verbum est philosophicum. Creo tener que reproducir así el sentido de esta frase porque la alquimia posterior establecía una diferencia entre Cristo, conside­rándole verbum scriptum y la lapis, a la que calificaba de verbum dictum et factum. (Epilogus Orthelii en: Bibl. chem., II, págs. 526 y siguientes.)


587 (91) Subtilitatem fere incredibilem.


588 (92) Como analogía de Dios.


589 (93) Un supuesto filósofo árabe del que se dice que vivió en el siglo xii.


590 (94) Por tanto, posiblemente una obra alquimista, que procede en forma similar a creación del mundo y fin del mundo.


591 (95) En De arte chimica (Arí. aurif., II, págs. 581 y 613), se encuentra también una exposición detallada, pero pos­terior.


592 (96) Bono se refiere aquí a un escrito antiguo, seudo-platónico, cuya existencia no he podido probar hasta el momento, en el cual existía ya con toda claridad un para­lelismo entre Cristo y lapis. Es posible que se trate de una fuente árabe, como en el caso del Tractatus aureus.


593 (97) Son electi. Es inimaginable la existencia de influen­cias maniqueas en el caso de Morieno.


594 (98) Un volumen, actualmente en preparación, de Psychologischen Abhlandlungen, presentará este texto en latín y en alemán, editado y comentado por el doctor en filoso­fía M. L. von Franz. [En 1957, con el título Aurora consur­gens. Ein dem Thomas von Aquin zugeschriebenes Dokument der Alchimistischen Gegensatzproblematic, aparecido en el volumen II de Jung: Mysterium coniunctionis. Se han tomado de esta edición las traducciones y pasajes textua­les de Aurora que se citan en el presente volumen XII de las Obras Completas.]


595 (99) Harmoniae imperscrutabilis chymico-phüosophicae Decades duae, II, págs. 175 y siguientes. Véase Kopp: Die Alchemie, II, pág. 343.


596 (100) Vulgata, Sap., 7, 11: Venerunt autem mihi omnia bona pariter cum illa (sapientia) et innumerabilis hones­tas per manus illius. (Pero simultáneamente vinieron con ella toda clase de bienes a mí, y había innumerables rique­zas en sus manos. Apócrifos, I, pág. 489.)


597 (101) Vulgata: Prov., 1, 20; Biblia de Zurich, Prov.· 1, 20 y sig.: «La sabiduría llama en las calles, levanta su voz en las plazas, predica en los muros y pronuncia sus pala­bras en la entrada de las puertas de las ciudades.»


598 (102) Vulgata, Salm., 33, 6: accedite ad eum (Dominum) et illuminamini et facies vestrae non confundentur; Biblia de Zurich, Salm., 34, 6: «Levantad la vista hacia Él; os iluminará los rostros y no tendréis que ser objeto de des­honra.» Además, la Vulgata, Sirach seu Ecclesiasticus, 24, 30: Quia audit me non confundetur et qui operantur in me non peccabunt. [Quien me escucha no se avergonzará, y quien se sirva de mí no pecará.] (Apócrifos, I, pág. 355: 24, 22.)


599 (103) Vulgata, l. c., 26. Transite ad me omnes qui con­cupiscitis me et a generationibus meis implemini. [Acer­caos a mí los que tengáis hambre de mí y saciaos con mis frutos.] (Apócrifos, I, 24, 19.)


600 (104) Euquerio: Formularium spiritalis intelligentiae; Rábano: Allegoriae entre otras. Véase Vulgata, Habacuc, 3, 3: Deus ab austro veniet et Sanctus de monte Pharan; Biblia de Zurich, Habac. [Dios viene de Theman; el San­to, del monte Paran.]


601 (105) ...regina austri surgit in iudicio cum generatione ista et condemnabit eam qui venit a finibus terrae audire sapientiam Salomonis et ecce plus quant Salomon hic. [La reina del Mediodía se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y los condenará, porque vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salo­món, y hay aquí algo más que Salomón.] (San Mateo, 12, 42 y san Lucas, 11, 31.)


602 (106) Vulgata, Cant., 6, 9: quae est ista quae progreditur quasi aurora consurgens pulchra ut luna electa ut sol. [¿Quién es ella, que mira desde arriba como la aurora, her­mosa como la luna llena, pura como el sol?] (Biblia de Zu­rich, 6, 10.)


603 (107) Art. aurif., II, págs. 294 y siguiente.


604 (108) Sudhoff, XIII, pág. 403.


605 (109) Cumont: Textes et monuments, I, pág. 356.


606 (110) Hegemonio (Acta Archelai, págs. 12 y siguiente). Cum autem vidisset pater vivens adfligi animant in corpore, quia est miserator et misericors, misit filium suum dilectum ad salutem animae; haec enim causa et propter Homoforum misit eum. Et veniens filius transformavit se in speciem hominis; et adparebat quidem hominibus ut homo, cum non esset homo, et homines putabant eum natum esse. Cum ergo venisset, machinant quandam concinnatam ad salutem animarum, id est rotam, statuit, habentem duodecim urceos; quae per hanc spheram vertitur, hauriens animas morientium quasque luminare maius, id est sol, radiis suis adimens purgat et lunae tradit, et ita adimpletur lunae diseur, qui a nobis ita appellatur. [Pero cuando el Padre, el que vive, vio que el alma es atormen­tada en el cuerpo, envió a su hijo querido para la salva­ción de las almas, pues es compasivo y misericordioso. Le envió con este pretexto y a causa de Homóforo. Y el hijo vino y no era hombre, y los hombres aceptaron que había nacido. Por tanto, al llegar ahora preparó una disposición para salvar a las almas y construyó una máquina que tenía doce cangilones, que es girada por el impulso de las esfe­ras y eleva las almas de los moribundos. La luz más gran­de, o sea el Sol, coge entonces a éstos con sus rayos, los purifica y los devuelve a la Luna, y así se llena el disco de la Luna, como acostumbramos a decir.] El mismo pasaje en el Panarium de Epifanio: Haereses, LXVI, pág. 447.


607 (111) Existen paralelismos misteriosos o, al menos, lla­mativos, entre la alquimia y el maniqueísmo, lo cual se ten­dría que investigar.


608 (112) Ripley describe la transformación de la tierra en agua, del agua en aire y del aire en fuego: Nam rotam ele-mentorum circum rotasti [pues has girado la rueda de los elementos.] (Opera, pág. 23.)


609 (113) Philosophia chemica en: Theatr. chem. (1602), I, pág. 492. Véase también Milio (Phil. ref., pág. 104). Toties ergo reiterandum est coelum super terram, donec terra fiat coelestis et spiritualis, et coelum fíat terrestre, et iungatur cum terra, tunc completum est opus. [El cielo se ha de repetir en la Tierra hasta que la Tierra sea celestial y espi­ritual y el cielo sea terrenal y se haya unido con la Tierra: entonces está terminada la obra.]


610 (114) Cumont, l. c., pág. 178.


611 (115) Tractatus Aristotelis en: Theatr. chem., V, págs. 885 y siguiente.


612 (116) Se refiere a la Vulgata, Salm., 18, 6 y sig.: in sole posuit tabernaculum suum ipse tanquam sponsus procedens de thalamo suo / exultavit ut gigans ad currendam viam a summo coeli agressio eius. [Puso un tabernáculo para el Sol, y éste, lo mismo que una esposa sale de su cámara, corre alegre como un héroe el camino. Corre a un extremo del cielo.] (Biblia de Zurich, Salm,. 19, 5 y siguiente.)


613 (117) Dum enim Heros ille, tanquam gigas exultants, ab ortu exurgit, et in occasum properans demergitur, ut iterum ab ortu rede continue, has circulationes causatur, inque materia splendida argenti vivi, velut in speculo, ideas relinquit, ut humana industria aurum inquiratur, ab adhaerentibus segregetur, igne, aqua examinetur, et in usum Deo Creatori placentem transferatur. (De circulo quadrato, pá­gina 15.)


614 (118) L. c., págs. 15 y siguiente.


615 (119) Mus. herm., pág. 661.


616 (120) ... nihilominus intemerata remenens [continuando virgen inmaculada a pesar de todo]. Véase mater amata, intemerata, de la himnología latina; asimismo la virgo pulchra, ornata, ad persuadendum valde apta [virgen her­mosa y adornada, como hecha para convencer], que apare­ce ora como mujer, ora como hombre en los maniqueos del Acta Archelai (1. c.).


617 (121) A pesar de todas las seguridades en contrario, tales paralelismos muestran hasta que extremo la obra al­quimista es un mysterium iniquitatis en el sentido cristiano. Ciertamente, en el sentido objetivo es sólo un misterio del reino subterráneo, el cual, como muestro en la segunda par­te de este volumen, tiene sus raíces en el proceso de trans­formación del inconsciente.


618 (122) La naturaleza femenina de Mercurio se correspon­de con la Luna.


619 (123) La «virgen masculina» es también una idea maniquea en la obra de Teodoreto.


620 (124) Su obra fue impresa en Basilea en 1571.


621 (125) Vulgata, Ezequiel, 1, 15, y sigs.: cumque aspicerem animalia apparuit rota una super terram iusta animalia habens quattuor facies / et aspectus rotarum et opus earum quasi visio maris / et una similitude ipsarum quattuor et aspectus earum et opera quasi sit rota in medio rotae. [Y, mirando a los vivientes, descubrí junto a cada uno de ellos una rueda que tocaba la tierra. Las ruedas parecían de turquesa, eran todas iguales, y cada una de ellas dis­puesta como si hubiese una rueda dentro de otra rueda.] (Biblia de Zurich.) Además (l. c., 20) spiritus enim vitae erat in rotis [pues el espíritu del viviente estaba en las ruedas].

622 (126) De ratione conficiendi lapidis... en: Theatr. chem. (1602), II, págs. 259 y siguientes.


623 (127) Entre los tratados que conozco, hay dos llamados «Lilium»: el Lilium inter spinas, de Grasseo, pero que corres­ponde al siglo xvii, y el Lilium de spinis evulsum, de Gui­llermo Tecenense (Theatr. chem. [1659], IV, págs. 887 y si­guientes), quien vivió a finales del siglo xvi y comienzos del xvii. El primer libro no entra en consideración, vista la época; en cambio, es posible que el segundo sí, pues se ha atribuido falsamente con la mayor de las probabilidades a Guilhelmo. Por si: contenido y a la vista de los autores citados (abundantes citas de Turba, del Tractatus Micreris [Teatr. chem., V], Geber, etc., ¡faltan Alberto, Lulio y Arnaldo!) es un texto antiguo que quizás esté en las cercanías del Consilium coniugii. Pero no es posible encontrar en él la cita que arriba se menciona. El Rosarium philosophorum cita también al Lilium o al Lilius.


624 (128) Berthelot: Alch. grecs, IV, xx, 17.


625 (129) L. c., III, i.


626 (130) Holmyard (Kitab al-' ilm al-muktasab, pág. 43). But what af the speech of Hermes in which he says: «The great south wind when it acts makes the clouds to rise ana raises the cloud of the sea.» He said, if the powdering is not successful the compound will not ascend into the top of the retort, and even if it does ascend it will not pour into the receiver. It is necessary to mix with it in the first and se­cond waters before it will ascend to the top of the retort. «That he saidis the Great South Wind?» He said: «Yea, O King!», etc. [Pero, ¿qué hay de las palabras de Hermes, donde dice?: «El gran viento del Sur, cuando sopla, hace que suban las nubes y levanta las nubes del mar.» Dijo que si la pulverización no resulta, la mezcla no subirá a la parte superior de la retorta, y que aunque subiera, no se vertería en el recipiente. Ha de ser mezclado con las aguas primera y segunda antes de que suba & la parte superior de la retorta. «¿Es éste —preguntó él— el gran viento del Sur?» «Sí, ¡oh rey!» dijo él.]


627 (131) Roscher (Diccionario enciclopédico). Véase «Hermes, el dios de los vientos».


628 (132) Vulgata, Cant., 5, 16: Talis est dilectus meus [Ese es mi amado.]


629 (133) Vulgata, Salm., 44, 3 (Denominado epithalamium christianum = epitalamio cristiano. Lulero: «Una canción de novia.» Biblia de Zurich: «en la boda del rey».) Speciosus forma prae filiis hominum (Biblia de Zurich, 45, 3.) «Eres el más hermoso entre los hijos de los hombres.»]


630 (134) Gal, 4, 4.


631 (135) Hebr., 1, 2.


632 (136) Hebr., 1, 5 y 5, 5.


633 (137) Ruska: Turba, pág. 178.


634 (138) Véase D'Espagnet: Arcanum, en: Bibl. chem., II, página 656, cap. LXXIII: Lapidis generatio fit ad exemplum creationis Mundi; suum enim Chaos et materiam suam primam habeat necesse est, in qua confusa fluctuant elementa donec spiritu igneo separentur... Congregantur aquae in unum, et apparet Arida, [La obtención de la piedra se con­suma según el ejemplo de la creación del mundo: necesita, concretamente, su propio caos y su materia originaria, en la que los elementos fluctúan confusamente, hasta que son separados por el espíritu ígneo... Las aguas se juntan en uno, y aparece lo seco.]


635 (139) Denique separatur lapis in quatuor elementa con­fusa, quod contingit per retrogradationem Luminarium [La piedra es separada finalmente en los cuatro elementos mez­clados entre sí, lo que se obtiene mediante la marcha de los astros en sentido inverso] (l. c., pág. 655, cap. LXIII). Se refiere esto a la coniunctio del Sol y la Luna, que mueren después del ayuntamiento carnal. Véase la serie de sím­bolos en el Rosarium (Art. aurif., II págs. 254 y siguientes). Además en Die Psychologie der Übertragung, de Jung. Nigro colori succedit albus [el color negro sigue al blanco]. Este «azufre» blanco es la lapis: Haec terra est alba foliata [ésta es la tierra blanca, foliada]. (Bibl. chem., II, LXIV.)


636 (140) El «mar» de los filósofos: un mare sapientiae como título de Hermes (Senior, Tabula chymica, pág. 31) una clara alusión a Moisés.


637 (141) De la piedra, de la que brota la chispa neumática, fluye también el agua sanadora. En la literatura alquimista posterior, esta piedra ha sido comparada frecuentemente con Cristo (como también en la hermenéutica cristiana), del que fluye el agua maravillosa. Justino mártir (Preuschen: Antilegomena, pág. 129) dice: «Como una fuente de agua viva de Dios ha brotado este Cristo en el país pagano, des­nudo del conocimiento de Dios, el Cristo que también se ha aparecido a vuestro pueblo, y que ha curado a ciegos, mudos y tullidos de nacimiento... También ha resucitado muertos... Él... ha hecho esto para que los que querían creer en él tuvieran el convencimiento de que, aunque tu­vieran un defecto corporal de cualquier clase, resucitarían con el cuerpo sano si guardaban los mandamientos dados por él; los resucitaría él en su segunda aparición, después de haberlos hecho inmortales y liberado de sus aflicciones.»


638 (142) Imagen frecuente: Agua mercurial (rivuli aurei), etcétera.


639 (143) Similarmente, también las pluviae et imbres, que empapan y fecundan las tierras sedientas. El rey, que está sediento, bebe hasta llenarse de agua y disolverse en sí mismo. (Véase Merlino: Allegaria, en: Art. aurif., I, pági­nas 392 y siguiente.)


640 (144) Vulgata, Salm., 45, 5: fluminis impetus laetificat civitatem Dei [Los brazos de un río regocijan a la ciudad de Dios] (Biblia de Zurich, 46, 5).


641 (145) Cor., 15, 53.


642 (146) Véase Ruska: Turba, págs. 182 y sigs. y 115 y sig.


643 (147) Una cita de Hermes en: Senior: De chemia, pági­nas 71 y sig. (también Bibl. chem., II, pág. 227 a): Est mun-dus minor (es decir, el microcosmos = ser humano), Item est unum quod non moritur, quamdiu fuerit mundus, et vivificat quodlibet mortuum, etc. [Él es un mundo peque­ño. Asimismo existe uno que no muere en tanto exista el mundo y da vida a todo lo que está muerto.] La cita se refiere al aqua philosophica. Sénior es el sobrenombre de Mohammed Ibn Umail, que vivió en el siglo x, aunque no se sabe con certeza.


644 (148) Los filósofos.


645 (149) San Mateo, 25, 34; en vez de «creación del mundo», se trata aquí del comienzo del opus.


646 (150) Una cita de Aristóteles. Véase Rosarium (Art. aurif., II, pág. 185).


647 (151) Jung: Paracelsus als geistige Erscheinung.


648 (152) Aurora, I, cap. XII, séptima parábola (pág. 129).


649 (153) Art. aurif., I, págs. 352 y siguientes. Kalid, también Kallid, es el príncipe omeya Khâlid Ibn Jazid (finales del siglo vii); pero hay muy buenas razones para suponer que no ha escrito en modo alguno este tratado. (Véase Von Lippmann: Entstehung una Ausbreitung der Alchemie, II, pági­na 122, donde se indica también la bibliografía relacionada con este tema.) «Los pobres» son una denominación del investigador que busca. Véase les poures hommes évangélisans, en La vertu et la propriété de la quinte essence, pá­gina 31, de Rupescissa.


650 (154) El proceso se divide aquí en tres partes, en oposi­ción a la división en cuatro existente entre los griegos. Pudiera ser responsable de esto la analogía con los nueve meses del embarazo. Véase respecto a este pasaje la par­te II, capítulo II de este volumen y Kalid, l. c. (Art. aurif., páginas 358 y siguientes.)


651 (155) Patricio: Nova de universis philosophia.


652 (156) No idéntico con Melchor, cardenal y arzobispo de Brixen, al que se atribuye un tratado que se titula Ein Philosophisch Werck und Gesprech von dem Gelben und Roten Man (en: Aurei velleris tractatus, III, págs. 330 y siguientes). Nuestro autor es el vicario Nicolás Melchor Szebeni, que estaba de astrólogo en la Corte del rey después de 1490. Permaneció en este lugar incluso después de la muerte de Ladislao II por Luis II (1506-1526). Tras la derrota de Mohacs (1526) y la muerte de Luis II, Melchor huyó a Viena, refugiándose en la Corte de Fernando I, que le mandó ajus­ticiar en 1531. Así pues, nuestro documento tiene que haber sido escrito antes de 1516. Ladislao, Ungariae et Bohemiae rex, es idéntico con Ladislao II, que fue rey de Bohemia en 1471 y también de Hungría en 1490. Se encuentra en el texto la observación de ad extirpandum Turcam. Cierto que Bu­dapest no fue conquistada por los turcos por vez primera hasta 1541; pero el país sufría desde hacía mucho tiempo a consecuencia de los ataques turcos. El escrito citado se en­cuentra en: Theatr. chem. (1602), III, págs. 853 y siguientes. Título más exacto: Addam et processum sub forma misae, a Nicolao Melchiori Cibinensi, Transilvano, ad Ladislaum Ungariae et Bohemiae Regem olim missum (Cibinense, de «Cibiu» = Hermannstadt).


653 (157) Aquilo es una allegaria diaboli, y auster, una alle­goria spiritus sancti. Véase Migne: Index de allegoriis (P. L. CCXIX). Entre los garantes hallamos también aquí a Alano de Insulis, bien conocido de los alquimistas. (Maier: Symbola, pág. 259.)

654 (158) Acaso se tendría que complementar la preceden­te aqua vitae, o, todavía mejor, la «medicina», que aparece mucho antes y de la que se trata fundamentalmente.


655 (159) Le Latin mystique, págs. 129 y siguiente.


656 (160) Véase Gen., 30, 32 y siguientes.


657 (161) Salve, resplandeciente estrella del mar, María, na­cida divina para iluminar a los pueblos... / Virgen, ornato del mundo, reina del cielo, / elegida antes que todos como el Sol, hermosa como la luz de la Luna... / Haznos beber con fe muy seria de la dulce fuente que brotó en las rocas del desierto y ceñirnos los lomos bañados en el mar, y con­templar la serpiente de bronce clavada en la cruz. / ¡Oh Virgen!, tú que has sido madre por el fuego sagrado y por la palabra del Padre, que has llevado como la zarza ar­diente, haz que los que nos diferenciamos por la piel nos acerquemos a ti con el pie, los labios puros y con el co­razón.

658 (162) Sequentia sancti evangeli, sub tono, Ave praeclara, cantetur; quam testamentum artis volo nuncupari, quoniam tota ars chemica, tropicis in ea verbis occultatur, et beatus, etcétera.


659 (163) Codicillus seu vade mecum aut cantilena Raymundi Lulli en: Bibl. chem., I, págs. 880 y siguientes.


660 (164) Εν σοι κεκρυπται όλον το μυδτηριον το φρικτον και παραδοξον. (Berthelot: Alch. grecs., IV, XX, 8.)


661 (165) Sol.


662 (166) Referencia a Venus y Marte, presos en la red de Vulcano.


663 (167) Coniunctio de Mercurio, ¿con quién? ¿O coniunc­tio de dos Mercurios, el masculino y el femenino? Parece tratarse de la unión del Sol con la Luna, Marte y Mercurio.


664 (168) Hic est totius fortitudinis fortitudo fortis. Ésta es la fuerte fortaleza de toda fortaleza (Ruska: Tab. sma-ragdina, pág. 2).


665 (169) La sustancia especial en que se ocupó María, la profetisa y «hermana de Moisés» (Art. aurif., I, págs. 319 y sig.): Recipe alumen de Hispana, gummi album et gummi rubeum, quod est kibric Philosophorum... et matrimonifica gummi cum gummi vero matrimonio. [Toma alumen de España, goma blanca y goma roja, que es el kibric de los filósofos, y reúnelos en verdadero matrimonio.]


666 (170) Posiblemente el Sol, quizás en la forma de «goma». La unión carnal del Sol y la Luna en el baño es un mito central de la alquimia, celebrado en numerosas representa ciones gráficas.


667 (171) Concretamente, la caput mortuum, la cabeza de Osiris en el estado del nigredo. El «etíope» procede, asi­mismo, de un tratado atribuido falsamente a Alberto titu­lado Super arborem Aristotelis (Theatr. chem. (1602), II, pá­ginas 524 y sigs.) El pasaje dice: ... quousque caput nigrum aethiopis portans similitudinem, fuerit bene lavatum et inceperit albescere... [hasta que la cabeza negra, igual a la del etíope, ha sido bien lavada y comienza a tornarse blan­ca]. En las Chymischen Hochzeit de Rosencreutz, la presun­tuosa reina del drama es la concubina momentánea del moro. Véase también Aurora, I, cap. VI, primera parábola.


668 (172) La calcinación responde, probablemente, a la inci­neración, y el calentamiento de las cenizas al rojo tiende a la vitrificación. También esta operación podría proceder de María Profetisa: Vitrifica super illud Kibrich et Zubech (Zibeic) et ipsa sunt duo fumi complectentes duo Lumina. [Vitrifica este Kibrich y Zubech, y éstos son dos vapores que comprenden a dos luces.] Art. aurif., 1. c., pág. 321: «Zaibac, Zeida, Zaibach, Zaibar, Zerachar, Zibatum, id est, argentum vivum»; Zaibar = Mercurio (Ruland: Lexicón). Zi-baq (árabe) = Mercurio (véase Lippmann: Entstehung und Ausbreitung der Alchemie, pág. 409). Kibric = kibrit (ára­be) = azufre (Ruska: Turba, página 348, registro árabe. Ade­más, pág. 324: «Cabritis es la transcripción latina de kibrit, "azufre"»).


669 (173) De chemia, pág. 35 y siguiente.


670 (174) Cita de Tractatus aureus (Ars. chem., pág. 22). Se ha de añadir también que Melchor recomienda la lectura de san Lucas, 10, antes del Credo. Este capítulo, que fuera de esto no permite reconocer relación alguna con el tema, concluye, sin embargo, con las significativas palabras: «Pero hay una cosa de necesidad: María ha escogido la parte bue­na, y esta parte no le debe ser quitada.»


671 (175) La subjetividad de la experiencia se desprende de la nota intercalada por el autor: ...et scio quod verum est testimonium eius (y sé que su testimonio es verdadero).


672 (176) Bibl. chem., II, pág. 275 y siguientes, y Theatr. chem. (1602), II, pág. 123.


673 (177) Opera, págs. 421 y sigs., en traducción que resume libremente. La obra completa está en: Mysterium Coniunctionis, II. Véase Aurora, I, cap. X, quinta parábola.


674 (178) Se emplea también como sinónimo de «unicornio».


675 (179) L. c., pág. 81.


676 (180) San Juan, 12, 32.


677 (181) Meo in cerebro gestavi (Visio Arislei en: Art. aurif., I, pág. 147).


678 (182) ...et includit eum in suo utero, quod nil penitus videri potest de eo. Tantoque amore amplexata est Gabri-cum, quod ipsum totum in sui naturam concepit, et in par­tes indivisibiles divisit. (Véase pág. 384 de esta obra, nota núm. 49).


679 (183) El pasaje correspondiente de la Vulgata dice así: et orietur vobis timentibus nomen meum sol iustitiae et semitas in pennis eius: et egrediemini et salietis sicut vituli de armenio.


680 (184) Las plumas del ave fénix y demás aves desempe­ñan un gran papel en la alquimia en general y en la obra de Ripley en particular (véase Scrowle en: Theatr. chem. Brit., págs. 375 y siguientes).


681 (185) Gloria mundi en: Mus. herm., pág. 221: (Lapis) per Solem et Lunam generatus...: Primum namque suum parturn in terra accepit, et tamen frangitur, destruitur, et mortificatur... per vaporem generatur, et denuo nascitur, cum vento in mare venit... adque cum vento ex mari in terram venit, et cito iterum evanescit... Et quamvis cottidie denuo nascatur, nihilhominus tamen ab initio mundi ille fuit... [La piedra, engendrada por el Sol y la Luna, nació primero en la Tierra. Sin embargo, fue quebrantada, des­truida y muerta, es regenerada por el vapor y vuelve a na­cer, viene con el viento al mar y con el viento del mar a la Tierra, se volatiliza de nuevo con rapidez. Y a pesar de renacer día tras día, ha existido desde el comienzo del mundo.] (Véase san Juan 1, 1 y 15.)


682 (186) Véase Causino: De symbolica Aegyptiorum sapientia, pág. 71: «Fénix».


683 (187) El acto de herir al león significa el sacrificio y muerte de éste en el proceso. Se le representa mutilado, con las patas cortadas. Véase, por ejemplo, Reussner: Pandora, página 227. Se ha de mencionar también el unicornio he­rido, que descansa en el regazo de la Virgen.


684 (188) Ruland: Lexicón: Leo viridis, quorundam opinione aurum [El león verde, oro en opinión de muchos].


685 (189) Pág. 225.


686 (190) No está esclarecido aún para mí si no existen tam­bién influencias germánicas en la alquimia. Por ejemplo, precisamente el simbolismo del árbol.


687 (191) Véase a este respecto la visión de Guillaume de Digulleville (pág. 315 y sigs. de este libro).


688 (192) Esta curiosa representación podría referirse al piscis levatus de profundo, de san Agustín. Véanse a este respecto mis explicaciones en: Mysterium Coniunctionis, I, capítulo III.


689 (193) Esta figura se basa en el Codex Germanicus número 598: El libro de la Santísima Trinidad y descripción del carácter misterioso de la transformación de los metales. Publicado en el año 1420 después de Cristo.


690 (194) Art. aurif., I, págs. 375 y siguientes.


691 (195) Al parecer, el autor no es nada menos que Marsilio Ficino (1433-1499), opinión sostenida por Magneto (Bibl. chem., II, pág. 172). Al parecer el tratado está contenido en las obras completas de Ficino (Basilea, 1561 y 1576). (Schmieder: Geschichte der Alchemie, pág. 235. Véase tam­bién Ferguson: Bibliotheca chemica, I, pág. 268, y Kopp: Alchemie, I, pág. 212). Pero en el tratado (en: Art. aurif., I. pág. 596) encontramos una mención del asesinato de Pico della Mirándola: Quis non intempestivam Pici Mirandulani necem lacrymis non madefaceret? [¿Quién no derra­maría lágrimas por el asesinato intempestivo de Pico della Mirandola?] Esto se puede referir sólo al asesinato, de 1533, de Gianfrancesco Pico della Mirandola, sobrino del gran Pico. Este terminus a quo está treinta y cuatro años después de la muerte de Ficino. La mención (Art. aurif., I, página 625) del padre minorita Ulmano y su tratado ilumi­nado indica más bien a un autor alemán de mediados del si­glo xvi. Posiblemente este tratado de Ulmano guarde rela­ción con el Libro de la Trinidad. La indicación de Schmieder es incorrecta por cuanto me he cerciorado de que el tratado no está contenido en la edición de Basilea.


692 (196) El texto dice erróneamente auri en vez de audi. Véase Art. aurif., I, pág. 608, audi similitudinem arduam.


693 (197) L. c., pág. 582.


694 (198) L. c., pág. 626.


695 (199) [Salud y larga vida en la bienaventuranza: por ellas se ha de aspirar ante todo a la piedra], l. c., pág. 627.


696 (200) Según Schmieder (l. c., págs. 197 y sig.) parece ser que el emperador Maximiliano ordenó, en 1515, que se investigara en los monasterios benedictinos si aparecía en los registros algún monje llamado así. Pero, según nuestra fuente, el resultado fue negativo. Esta noticia no parece ser digna de crédito. Tampoco parece haber ningún manus­crito que se pudiera fechar antes del siglo xvii. (Véase Kopp, 1. c., pág. 31.)


697 (201) El autor menciona también la lues Gallica, que, según parece, recibió al principio la denominación de morbus Gallicus en un poema didáctico aparecido en 1530, del médico italiano Fracastoro.


698 (202) Valentino: Chymische Schriften, pág. 364.


699 (203) L. c., pág. 254.


700 (204) 110, 76 y sig. y 12, 10.


701 (205) Aurora, II (Art. aurif., I, págs. 228 y sig.): Et notandum quod duplex est sublimatio: una corporalis, alia spiritualis: corporalis quantum ad terreitatem, spiritualis quantum ad igneitatem... Facile corpus spirituale, ed fixum volatile... Senior dicit: Egrediatur spiritus a corpore qui est ignis... Unde dicitur, quod tinctura fit a natura volantium: Et illud quod firmat et fixat ipsum spiritum, est fixum et perpetuum et incremabile, et nominatur sulphur Philoso-phorum. [Y se ha de observar que la sublimación es doble: una es corporal; la otra, espiritual. Corporal respecto a la terrenalidad, espiritual respecto al carácter ígneo. Haced que el cuerpo sea espiritual y que lo sólido sea volátil. Dice Sénior: Del cuerpo brota el espíritu, que es fuego. Por ello se dice que la tintura se crea a partir de la naturaleza de las cosas volátiles: Y lo que el espíritu mismo afirma y su­jeta es inmóvil y duradero e incombustible y es llamado azufre filosofal.]


702 (206) Epilogus et recapitulado Orthelii in Novum lumen chymicum Sendivogii (Bibl. chem., II, pág. 527). A Ortelio se le conoce sólo como comentador de la obra de Michael Sendivogio, que vivió en la segunda mitad del siglo xvi.


703 (207) Archeus est summus, exaltatus, et invisibilis spiri­tus, qui separatur a corporibus..., occulta naturae virtus [Arqueo es el espíritu sumo, sublime e invisible, que es separado de los cuerpos, la fuerza misteriosa de la Natura­leza.] (Ruland: Lexicón, fuertemente influido por Paracelso.)


704 (208) Véase Maier: Symbola, pág. 141. Las palabras ci­tadas no proceden en esta forma de Morieno mismo, sino que Maier las ha antepuesto como lema característico de Morieno a la parte que hace referencia en su libro a este autor. El original se halla en: Morieno: De transmut. met. (Art. aurif., II, págs. 35 y siguiente.)


705 (1) Abu'l-Qasim (Kitâb al-ilm., pág. 24): And this prime matter is found in a mountain containing an inmense collec­tion of created things. In this mountain is every sort of knowledge that is found in the world. There does not exist knowledge or understanding or dream of thought or sagacity or opinion or deliberation or wisdom or philosophy or geometry or government or power or courage or excellence or contentment or patience or discipline or beauty or ingenuity or journeying or orthodoxy or guidance or precisión or growth or command or dominion or kingdom or vizierate or rule of a councillor or commerce that is not present there. And there does not exist hatred or malevolence or fraud or villany or deceit or tyranny or oppression or perverseness or ignorance or stupidity or baseness or violence or chreerfulness or song or sport or flûte or lyre or marriage or jesting or weapons or wars or blood or killing that is not present there. (Y esta materia prima se encuentra en una montaña que contiene una cantidad inconmensurable de cosas creadas. Se encuentra en esta montaña cualquier clase de conocimiento que exista en el mundo. No existe ningún conocimiento, ninguna comprensión, ni sueño o pensamiento o sagacidad u opinión o deliberación o sabidu­ría o geometría o gobierno o poder o valor o excelencia o alegría o paciencia o disciplina o belleza o ingenuidad o ale gría u ortodoxia o guía o precisión o crecimiento o mando o gobierno o dominio o reinado o visirato o decreto de un consejero o comercio que no esté presente en ella. Y no existe ni odio ni mala voluntad ni fraude ni villanía o en gaño o tiranía u opresión o perversidad o ignorancia o es­tupidez o bajeza o violencia o alegría o canción o deporte o flauta o lira o matrimonio o bromas o armas o guerra o sangre o muertos que no estén presentes allí.)


706 (2) Derivado de una cosa única y no de cosas separa­das, ni de cosas distintas o diferentes, l. c., pág, 22.


707 (3) Sudhoff, XIII, pág. 402.


708 (4) (Y la punta de esta roca está cambiada con su base, y su parte más próxima alcanza hasta lo más lejano, y su cabeza se encuentra en el lugar de su espalda, e inversa­mente), l. c., pág. 23.


709 (5) Cum igitur spiritus ille aquarum supra coelestium in cerebro sedem et locum acquisierit... [Por tanto, si el espíritu del agua supracelestial ha establecido su sede y su morada en el cerebro...] (Stebo: Coelum sephiroticum, pá­gina 117). La «piedra que no es ninguna piedra» es la λίθος εγκέφαλος . (Berthelot: Alch. grecs, I, iii, 1) y el αλαβάστρινος εγκέφαλος (l. c., I, iv, 1); igualmente también según Zósimo, el cual definía a la materia, despreciada y al mismo tiempo preciosísima, como αδωρητον και θεοδωρητov (no dada y por Dios dada) (l. c., III, ii, 1). Accipe cerebrum eius [Toma su cerebro] (cita de Hermes en el Rosarium en: Art. aurif.. II, pág. 264). El os occiput se utiliza en la obra porque ce­rebrum est mansio partis divinae [el cerebro es la morada de la parte divina] (Liber quartorum en: Theatr. chem., V, página 124). El occiput es el vas cerebri (l. c., pág. 148). El cerebro es sedes animae ratipnalis... Nam est Triangulus compositione, et est propinquius omnibus membris corporis, ad similitudinem simplicis. ... [la sede del alma racional. Pues es un triángulo en su estructura, y es el que más se parece a lo simple de todas las partes del cuerpo (l. c., pá­gina 127). Es lo corporal, lo más próximo a la simplicidad del alma; por tanto, el puente para la transformación espi­ritual] (l. c., pág. 187).


710 (6) Rosencreutz: Bodas químicas (págs. 54 y siguiente). Sobre la paloma: ... nive dealbabuntur in Selmon et pennae columbae deargentatae et posteriora dorsi eius in pallare auri. Talis erit mihi filius dilectus... [Se tornarán blancas de nieve en el Selmon, y brillarán como la plata las plumas de la paloma, y las posteriores del dorso resplandecerán como el oro. Así será mi hijo muy amado] (Aurora, I, cap. VI, sexta parábola). ...plumbum philosophorum... in quo splendida columba alba inest, quae sal metallorum vocatur, in quo magisterium operis consistit. Haec est casta sapiens et dives illa regina ex Saba velo albo induta [del plomo filo­sofal, dentro del que mora la blanca paloma, que es llamada la sal de los metales, en lo que consiste el magisterio de la obra. En la casta, sabia y rica reina de Saba, tocada con velo blanco]. (Grasseo: Arca arcani en: Theatr. chem., VI, página 314) ... et dabit mihi pennas sicut columbae et volaba cum ea in coelo (Sal. 54, 7) et dicam tunc: Vivo ego in aeternum... (Deut., 32, 40) [Y me dará alas como las de la pa­loma, y volaré con ella al cielo. Diré entonces: Vivo eterna­mente] (Aurora, I, cap. XII, séptima parábola, págs. 116 y 117).


711 (7) Mus. herm., págs. 338 y siguientes: primero en Barnaudo: Triga chemica.


712 (8) Véase tercera imagen de Mus. herm.


713 (9) Copia de Milio: Phil. ref., pág. 316.


714 (10) Theatr. chem. (1602), ii, pág. 123.


715 (11) El león se relaciona con el unicornio en la tradición medieval porque «este animal es tan fuerte, feroz y cruel como el león». «A esto se debe —dice Baccio— que se haya llamado licornu en Francia e Italia a este animal.» Eviden­temente, licornu es una derivación de lion, según se des­prende de estas palabras. Véase Castelano: Un hermoso y nuevo discurso histórico de la naturaleza, virtudes, propie­dades y uso del unicornio, pág. 22.


716 (12) Del unicornio se cuenta algo similar a lo del dra­gón, que, como animal del reine subterráneo, permanece en gargantas y cavernas: ellos (los unicornios) permanecen escondidos en el desierto, en las montañas elevadas, en las cavernas y cuchitriles más profundos, tenebrosos y desa­costumbrados de los animales salvajes, entre sapos y otros animales repugnantes» (1. c., pág. 23).


717 (13) Theatr. chem. (1613), IV, pág. 286.


718 (14) Salm. 29, 6: «Y hace saltar al Líbano como un ternero, y al Sarión como cría de búfalo.»


719 (15) Salm. 92, 11: «Exaltarás mi cuerno como el del búfalo.»


720 (16) Salm. 22, 22: «Sálvame de la boca del león y de los cuernos del búfalo.»


721 (17) «Su adorno es el del toro; su cuerno, el del unicor­nio (Tertuliano: Adversus Judaeos, cap. X, col. 666). Se re­fiere esto al Deut., 33, 17: Quasi primogeniti tauri pulchritudo eius cornua rinocerotis cornua illius / in ipsis ventilabit gentes [Como un toro primogénito es su gloria, / Son sus cuernos los cuernos del búfalo / Con que postra a las gentes].


722 (18) Dialogus cum Tryphone Judaeo, cap. 91.


723 (19) Opera, pág. 24: «Unicornio es Dios; una roca para nosotros es Cristo; Jesús es una piedra angular; Cristo es, para nosotros, el hombre de los hombres.»


724 (20) Vita, cap. XCI. Eliano, en su De natura animalium, señala ya la naturaleza de eremita del monoceronte.


725 (21) De symbolica Aegyptiorum sapientia, págs. 401 y 348 y siguiente: (Dei) fortitudo similis est Rhinoceroti, Exod., 15. Unicornis non admittit in antro cohabitatorem: filius Dei aedificavit in saecula, hoc est in utero B(eate) V(irginis). [La fuerza de Dios es como la del rinoceronte. Exod., 15. El unicornio no tolera que nadie viva con él en su caverna: el Hijo de Dios ha ediñcado por siglos, es decir, en el seno de la Virgen Bienaventurada.] (Véase Vulgata, Sal. 77, 69: et aedificavit sicut unicornium sanctificium suum in terra quam fundavit in saecula. Biblia de Zurich, Salmo 78, 69: «Alto como el cielo edificó su santuario, sólido como la Tierra, que creó para siempre.») El cuerno del monoceronte actúa como alexipharmacon, al quitar el ve­neno del agua, lo que se refiere alegóricamente al Christi baptismum (es decir a la bendición del agua del bautismo): recte Christo baptizalo accomodatur, qui dilectus ut filius unicornium, ad abluendum nostrorum sordes scelerum om­nium fluenta sanctificavit aquarum, ut ait Beda. Se resalta la ferocidad del rinoceronte en (Vulgata) Job, 39, 9: numquid volet rinoceros servire tibi aut morabitur ad praesepe tuum / numquid alligabis rinocerota ad arandum loro tuo (Biblia de Zurich): [«¿Consentirá el búfalo en servirte y en pasar la noche en tu pesebre? ¿Podrás atarle al yugo con tus coyundas y hacerle rastrillar los surcos detrás de ti...?]



726 (22) Mundus symbolicus, I, 419 b: S. Bonaventura; Christus, inquit, per mansuetissimam Mariam mansuescit et placatur, ne se de peccatore per mortem aeternam ulciscatur (!). El mito de la doncella y el unicornio nos lo trans­mite san Isidoro de Sevilla en su Liber etymologiarum (XII. 62). La fuente es el Physiologus Graecus: Πως δε αγρενεται, παρθενον αγνηυ ριπτουσιν έμπροσθεν αυτού. Και αλλεται εις τον κολπον της παρθένου και η παρθένος θάλπει το ξωον και άγει εις το παλατιον των βασιλεον. (He aquí cómo se le caza: le ponen delante una doncella santa. Y él salta al regazo de la doncella, y la doncella calienta con amor al animal y le lleva hasta el palacio del rey.) Pitra: Spicilegium Solesmense, III, pág. 335 (Veterum Gnosticorum in Physiologum allegoricae interpretationes). Es posible que el Physiologus sea Didimo de Alejandría, hermeneuta cristiano del siglo iii.


727 (23) Insuperabilis fortitudo. Véase Tab. smaragdina: Totius fortitudinis fortitudo fortis [fuerte fortaleza de todas las fortalezas]. Honorio (Speculum, P. L. CLXXII, col. 847): (Christus) cuius virtus ut unicornis fuit, quia omnia obstantia cornu supprimit, quia Christus principatus et potestates mundi cornibus crucis perdomuit. [Cristo, cuya fuer­za era como la del unicornio, pues derribó con su cuerno todo lo que se interponía en su camino, pues Cristo sometió con los cuernos de la cruz a las potestades y principados del mundo.]

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