Prima parte: una pastoral juvenil para la vida y la esperanza



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UNA PASTORAL JUVENIL PARA LA VIDA Y LA ESPERANZA
PRESENTACIÓN.
1. Pastoral y pastoral juvenil
Una reflexión pastoral

Una investigación pastoral tiene como ámbito específico el anuncio de la “buena noticia” de Jesús de Nazaret en la Iglesia.

Esta investigación pastoral estudia los modos más eficaces para realizarlo, considera las dificultades que complican esta responsabilidad, sugiere las transformaciones necesarias para asegurar mejor el proceso.

Pastoral : es el conjunto de las acciones que la comunidad eclesial, animada por el Espíritu, realiza para la actuación en el tiempo del proyecto de salvación de Dios sobre el hombre y sobre su historia, con referencia a las concretas situaciones de vida.

Esta pastoral no es primeramente una “reflexión teológica” sobre las acciones de la comunidad eclesial; es la acción, práxis, organización de recursos y proyecciones de intervenciones. Ciertamente esto sólo es posible al interno de una atenta e intensa reflexión, sobre todo teológica. La pastoral reflexiona sobre el conjunto de las acciones que la comunidad eclesial pone para actuar la salvación, para interpretarla, verificarla, reproyectarla.


Pastoral y pastoral juvenil

Los jóvenes son la “concreta situación” que interpela y provoca la reflexión pastoral. Por eso existe un continuo e intenso intercambio entre pastoral juvenil y pastoral general. Las orientaciones con las cuales la comunidad eclesial define la propia teología y acción pastoral marcan profundamente la pastoral juvenil.


2. Tres notas sobre el lenguaje
I.- UNA PASTORAL JUVENIL PARA LA VIDA Y LA ESPERANZA
Estamos viviendo tiempos felices para la pastoral juvenil. Nos damos cuenta de los problemas, tenemos instrumentos adecuados para afrontarlos y resolverlos, poseemos una competencia y profesionalidad que es expresión de profunda fe e intensa esperanza...

Pero la sobreabundancia de oportunidades genera la pluralidad de perspectivas.


Capitulo I: DE PARTE DE LA VIDA Y LA ESPERANZA

En la Iglesia estamos experimentando una situación extraña: estamos todos empeñados en construir y consolidar la salvación de Dios, en profunda solidaridad con la experiencia de Jesús de Nazaret y de sus discípulos y, al mismo tiempo, asistimos a una pluralidad de orientaciones e intervenciones.

Nos preguntamos: ¿ Cómo el servicio a la única causa se fragmenta en modelos tan diversos ?

La confrontación se pone al nivel de las intenciones de fondo, ¿donde se colocan las razone última de nuestro servicio al Evangelio?

Queremos todos servir la salvación de Dios, pero tenemos modos diversos para comprender cuál es su significado práctico en nuestra situación cultural y social. Podemos entendernos sólo si repensamos el sentido del objetivo de la acción pastoral a partir de la sensibilidad teológica actual, y sobre todo si llegamos a recomprenderla sobre la provocación de la actual situación juvenil y cultural. (Hacemos elecciones diversas porque creemos en la misma exigencia a partir de preocupaciones y perspectivas también diversas).
1. Obrar la salvación
¿Por qué figura de “salvación” se empeña la pastoral?
1.1 Superar una visión limitada de salvación

1.1.1. EL DUALISMO

Es la raíz de todas las concepciones incompletas de la salvación. Consiste en establecer una separación entre el fin “natural” del hombre y el “sobrenatural”. En el plano de la pastoral esta separación se vuelve oposición entre el compromiso religioso y el compromiso histórico, entre salvación del alma y la búsqueda de los valores humanos. En esta visión limitada, la vida del hombre y la historia parecen reducirse simplemente al campo de prueba de la virtud cristiana.

La pastoral ha fijado su campo de intervención en la esfera religiosa, dejando a otros todo interés por lo profano.


1.1.2. EL ULTRATERRENISMO

Es la consecuencia lógica de la visión dualista. Sí entre salvación e historia no hay alguna intrínseca conexión, la salvación mira únicamente a la vida eterna. Las anticipaciones históricas de la salvación que el hombre realiza a través de su empeño cotidiano no tienen relevancia para la salvación eterna. Lo que cuenta durante la fase terrena del hombre es hacer méritos, conquistar títulos para alcanzar la salvación después de la muerte.

La pastoral ha sumido la tendencia a legitimar el inmobilismo social y a olvidar la carga de denuncia profética de la Palabra de Dios en la relacione con las situaciones históricas.
1.1.3. EL INDIVIDUALISMO

Una salvación concebida sin un estrecho ligamen con el mundo y con la historia se presta fácilmente a convertirse en un “asunto privado”, en el cual están empeñados solamente Dios y el individuo. Se habla prevalentemente de salvación de la propia alma, dejando aparte toda dimensión comunitaria y la interconexión entre religión y sociedad, entre existencia religiosa y existencia histórica. La vida concreta se reduce a un espacio privado en la espera de alcanzar la eternidad.

Así la pastoral se resuelve en la relación entre agente y destinatario, sin ningún influjo comunitaria. La comunidad eclesial es reducida a un espacio funcional.
1.2. La salvación cristiana
¿ Qué es la “salvación cristiana” ? ¿ En qué consiste la especificidad original de la salvación de Jesucristo ?

La salvación cristiana : consiste en la liberación del pecado que es la causa profunda de todas las situaciones humanas de no-salvación, y en la novedad de existencia que nos hace hijos de Dios, esto es, en la comunión de vida con el Padre y con los hermanos. (Rom 8)

La existencia de una relación entre la comunión definitiva con Dios y las anticipaciones históricas de esta novedad de existencia es afirmada, aunque en términos negativos en EN 9 que define la salvación de Jesucristo como “el don grande de Dios, que no es solo liberación de todo lo que oprime al hombre, si no , sobre todo, liberación del pecado y del maligno, en la alegría de conocer a Dios y de ser conocido por El, de verlo, de abandonarse a Él”


1.3. La realización progresiva de la salvación cristiana.
En la figura de salvación cristiana entran en juego diversas experiencias. Son como los diferentes aspectos del único gran don que Dios nos hace en Jesús para la nuestra vida. Los diversos aspectos se implican mutuamente.

La única salvación de Jesucristo es un acontecimiento global y unitario, que implica a todo el hombre y toda la historia (personal y colectiva) en la cual se desarrolla su existencia. Este acontecimiento se realiza en el tiempo, a través de momentos parciales y progresivos, que se implican recíprocamente, sin reducirse el uno al otro.

La dimensión más alta implica la realización de la comunión definitiva con Dios. Su realización comporta la liberación del pecado y la entrada en comunión con Dios: la reconstrucción del proyecto de Dios hacia el hombre y por el hombre a través de la oferta de comunión, la oferta de convertirse en su pueblo, la oferta de ser introducidos en la familia de Dios. Esta salvación es radicalmente “don”. La respuesta del hombre consiste en la obediencia a Dios, en el reconocimiento de Dios como el Señor. Éste nivel de salvación se actúa inicialmente en la historia cotidiana. Su plenitud y su consolidación son el futuro del Reino.

También las múltiples dimensiones de la existencia humana en el mundo, la personal, social y estructural, representan momentos de la salvación cristiana, de algún modo unidas al de la comunión con Dios. Por esto, la salvación cristiana implica también la liberación, política y social, de todas las formas de alienación y de opresión, mientras enviste también la esfera personal, de modo que todo hombre pueda convertirse en constructor consciente y responsable del propio destino.

En la tensión existente entre las diversas dimensiones de la salvación, no se trata de elegir una dimensión u otra, sino de aceptar la correlación establecida por Dios y jugar la propia respuesta en esta globalidad. Tres observaciones al respecto:

1.- La comunión con Dios en el arco de la experiencia histórica y su cumplimiento definitivo en la radical novedad dela casa del Padre son conseguibles también a niveles infimos de liberación social.

2.- La salvación tiene siempre una fase de realización en el tiempo. En esta etapa lleva la impronta de nuestra condición humana Por eso está marcada de lagunas, ambigüedad, de aspectos transitorios y caducos.

3.- La salvación cristiana está inmersa en una continua dialéctica entre el “ya” y el “todavía no”. El presente es el espacio humano donde se patentiza el “ya” y el “todavía no” de la salvación.

Estamos en el “ya” de la salvación porque el evento de salvación que es Jesucristo, es un “ya” de nuestra historia. Sin embargo, la plena realización de la salvación no la veremos en el hoy de nuestra historia

El creyente anuncia que el presente está “ya” en la salvación, porque sabe releer la aventura cotidiana a la luz de las maravillas que Dios ha hecho por su pueblo. El “ya” de salvación del presente nos es ofrecido, sobre todo, como promesa, como futuro.

De la dialéctica entre el “ya” y el “todavía no” de la salvación nace para el creyente la necesidad de empeñarse, activamente y con esperanza operante, en los proyectos de autentica liberación humana

2. Repensar el objetivo de parte de la vida
La propuesta cristiana puede convertirse una voz expresiva para las personas de hoy sólo si tiene algo que decir sobre las dimensiones más importantes de la vida cotidiana.

Para repensar los objetivos de la pastoral juvenil desde esta perspectiva más comprometida, he recorrido la experiencia de los discípulos de Jesús.


2.1. Los encuentros con el Evangelio
- Lúcas 13, 10-16.

Las ganas de hacer nacer vida donde ha encontrado las señales de muerte, la fatiga de poner “cabeza derecha” a las personas que por diferentes razones caminaban curvas y plegadas, parece el hilo conductor que une toda la aventura de Jesús.


- Mateo 8, 24-34.

Jesús les restablece a la plenitud de su humanidad. Son verdaderamente pasados de la muerte a la vida.


- Juan 8, 1-11.

Aquella mujer estaba muerta antes de ser apedreada físicamente, también los acusadores estaban muertos.

Jesús no esconde el grave pecado de la mujer ni lo cubre con un velo de falsa resignación.

Pone en pie, con la cabeza derecha, a la mujer pecadora, en un gesto de amor que transforma. En esta situación nueva nace la invitación a no pecar más. Quien está vivo, debe empeñarse en vivir como viviente. Devuelve la vida, también, a los acusadores, liberándoles de un uso despiadado de la ley.

En el nombre de la vida, Jesús pone “en pie y con la cabeza alta” a todos aquellos que viven plegados bajo el peso de las opresiones. Restituye la dignidad a quienes estaban privados de ella. Devuelve la salud a quienes están destruidos por la enfermedad.

La intervención de Jesús restituye a una situación normal de vida. Su acción alcanza, también, a las dimensiones culturales y estructurales de la existencia.

Leídos desde esta perspectiva, los tres relatos dicen lo mismo: frente al dolor y al sufrimiento Jesús interviene; restituye a la vida a quien vive en situación de muerte. Es el tema de todo el Evangelio. Jesús actúa así en nombre de Dios. Nos dice con los hechos de que parte está Dios.
2.2. Una historia que continua en sus discípulos
Para descubrir todavía mejor cuales son los verdaderos problemas con los cuales estamos llamados a medirnos en nuestro empeño de creyentes y evangelizadores, es importante meternos en la escuela de los discípulos de Jesús.
- Hechos 3, 1-11.

Hay un referencia estrecha entre la historia de Jesús, la curación del paralítico y la vida plena.

Sobre lo que conocemos de la vida de Jesús por la vida, Pedro añade algo nuevo: no sólo cura como ha hecho tantas veces Jesús, sino que cuenta también la historia de Jesús. Dice que solo en esta fe, empeñada en confesarlo como el viviente, es posible tener plena y definitivamente la vida. Hay un enlace profundo entre curación y la confesión de que Jesús es el Señor. La curación resuelve los problemas físicos. La confesión de fe en el Resucitado supera las barreras de la muerte física y asegura una plenitud impensable de vida, a pesar de la muerte.

Los dos momentos no están desligados, se reclaman recíprocamente.

Los discípulos hablan con los hechos, pero después multiplican las palabras que repiten el relato de la historia de Jesús.

La curación del cojo y todos los otros gestos milagrosos que los discípulos realizan, explican, de modo simbólico, que la historia de Jesús, narrada en su fe apasionada, es verdadera y auténtica: no habla sólo de vida, si no que anticipa los signos en lo pequeño y en lo cotidiano. Lo que cuenta verdaderamente es la victoria de la vida sobre la muerte.


3. ¿Qué pastoral juvenil?
Busco “una pastoral juvenil de la alegría y la esperanza, que trasmite el alegre mensaje de la salvación a un mundo frecuentemente triste, oprimido y desesperado, en busca de liberación”. Me inquieta constatar que muchos jóvenes permanecen indiferentes frente a lo que las comunidades eclesiales proclaman.

Desde el proyecto que Jesús ha entregado a sus discípulos descubro el horizonte de referencia sobre el cual organizar tareas y responsabilidades de la comunidad eclesial en orden a la pastoral juvenil.



3.1. Una situación de emergencia sobre la vida.

¿Cuáles son los problemas sobre los cuales medir hoy el anuncio del Evangelio, para gritar, con la misma fuerza de Pedro, “Jesucristo, y ningún otro, puede darnos la salvación”?

Vivimos una situación de emergencia sobre la vida.

- Para muchos se convierte en una empresa imposible vivir una vida, como el Dios de la historia la ha proyectado para los hombres y mujeres que llama hijos suyos (emergencia sobre la posibilidad de vida).

- Muchos han superado la emergencia sobre la posibilidad de vida. Pero se encuentran en búsqueda de una calidad que la haga agradable (emergencia sobre la calidad de vida).

- Sobre todos permanece la sombra de la muerte.. No sabemos bien donde radica nuestra salvación (emergencia sobre el sentido de la vida).

Sobre el problema de la vida, de su sentido y de la amenaza para la vida que es la muerte, la fe cristiana está llamada a medirse. Continuar la experiencia de Jesús y de sus discípulos significa, en concreto, anunciar el Evangelio dentro de estos problemas, con la preocupación de que este anuncio resuene verdaderamente como “buena noticia”.
3.2. Las tareas de la actual pastoral juvenil
Por una parte, se preocupa por que crezca en cada joven la búsqueda de razones para vivir y para esperar.

De otra, la comunidad eclesial repiensa el Evangelio para restituirlos la fuerza de salvación “dentro” y “para” la vida cotidiana.

Par hablar de si, Jesús habla de su causa y de los hechos que esta cumpliendo para realizarla. Y es un empeño totalmente desnivelado de parte de la promoción de la vida..

La comunidad eclesial anuncia a Jesús de Nazaret con fuerza y con coraje, haciendo caminar a los cojos y restituyendo la vista a los ciegos. Ella hace un anuncio, que es de sentido y de esperanza contra la muerte. Ella recuerda que Jesús es el Señor y no hay otro nombre en el cual estar llenos de vida, restituyendo la posibilidad de ser en la vida a todos aquello que están desprovistos de ella.


3.3. Un sueño lleno de realizaciones

La meditación sobre la salvación que Dios nos ofrece en Jesús de Nazaret traza tareas muy empeñativas para la pastoral juvenil, en esta situación de difusa emergencia sobre la vida. >>> Lo he recordado para recortar un horizonte a toda la investigación.



Capítulo II: EL MÉTODO DE TRABAJO
Es ya largamente compartida la convicción de que la pastoral debe entrar en diálogo con las ciencias del hombre. Pero la relación no es fácil, por tantas razones que conocen bien aquellos que lo han probado (autonomía, lenguajes, ...)

El problema es, prevalentemente, de naturaleza teorética: se refiere al proceder lógico a través de el cual las diversas disciplinas comprenden y desarrollan sus tareas.

Avanzo una propuesta en torno a dos cuestiones centrales:

- la naturaleza de la pastoral juvenil en relación con las otras disciplinas (teológicas y antropológicas) que se interesan de temas similares,

- y la metodología científica utiliza para construir proyectos operativos.
1. Multidisciplinariedad - interdisciplinariedad - transdisciplinariedad
La primera cuestión es la colocación epistemológica: el estudio critico de la naturaleza de la pastoral juvenil.
1.1 Una tarea compleja y unitaria
La figura de salvación, puesta como objetivo de la acción pastoral, recuerda que la pastoral juvenil está llamada a afrontar una tarea compleja y unitaria a la vez. Son diferentes las dimensiones del proceso. Su referencia es la persona misma.
1.1.1. Una tarea muy compleja
La pastoral juvenil, en cuanto educación de la fe, no coincide con ningún proceso educativo: no es reducible a eso, ni puede ser elaborada sólo a partir de indicaciones de orden metodológico y pedagógico. Reconoce que toda persona, con la cual dialoga, esta espontáneamente abierta hacia el misterio de Dios.

Pero también es consciente que esta responsabilidad no la substrae de las tareas y las lógicas comunes de todo proceso educativo. La construcción de una madurez de fe y la utilización de instrumentos con los que operar la salvación obligan a quien hace acción pastoral a medirse con procesos y dinámicas, marcadas de una clara autonomía educativa. La pastoral juvenil se interroga sobre el tipo de hombre hacia el cual orientar su servicio; y en esto se encuentra con la antropología.

También en el ejercicio mismo de su función, elige y utiliza métodos, modelos, instrumentos que no se deducen directamente de la fe, si no que son de naturaleza educativa y cultural (profana). Ella dialoga con las diversas metodologías pedagógicas, sabiendo que ninguna orientación es neutral con respecto a la educación de la fe.

El proceso educativo es demasiado complejo para ser objeto de una sola ciencia. Presenta múltiples puntos de vista, que exigen orientaciones científicas diversas.



1.1.2. Una tarea profundamente unitaria.

En el ejercicio de su servicio pastoral se confronta con muchas y diferentes contribuciones. Pero al mismo tiempo es una tarea profundamente unitaria.

Implica la persona, en su dimensión existencial, de la perspectiva unificante de la salvación cristiana. Quien trabaja para la realización de la salvación , interviene necesariamente en la dimensión de todo el hombre y de toda la historia.

La pastoral dialoga con diferentes disciplinas porque la salvación envuelve todas las dimensiones de la existencia personal y social. Pero lo hace siempre desde la perspectiva unificante de una referencia explícita a la salvación del joven concreto , que vive en una situación social y cultural precisa, cogida, el uno y la otra, en el misterio de Dios en acción en la historia.

Quien hace PJ. no puede seleccionar, entre los muchos aspectos del complejo problema de la maduración personal, sólo aquellos elementos que presupone sean más adaptados a su objetivo.

Frente a un problema complejo ninguna disciplina puede pretender ser suficiente para resolverlo de modo autónomo. Se requiere una orientación multidisciplinar. Para leer adecuadamente la realidad, la pastoral juvenil está atenta a los instrumentos ofrecidos por las ciencias descriptivas e interpretativas (sociología, psicología, antropología...). Su particular función educativa estimula a la P.J. a abrir un estrecho diálogo con las ciencias de la educación, del lenguaje y de la comunicación.


1.2. La interdisciplinariedad

La multiplicidad de las disciplinas se supera en el diálogo y en la confrontación en torno a un único problema. Esta multiplicidad se convierte así en interdisciplinariedad. Condiciones prácticas que la hacen posible:

a.- El respeto de las diversas competencias: el diálogo entre las diversas disciplinas es provechoso solo si cada una sabe ofrecer la propia contribución original. Las diversas disciplinas no pueden abdicar de su competencia.

b.- La capacidad de confrontación también en la diversidad: el diálogo interdisciplinar es posible cuando los diversos interlocutores convergen en torno al problema, conscientes de no poseer la solución en modo autónomo.

Cada uno coge una parte de la realidad o lee toda la realidad a partir de una perspectiva parcial. El respeto de la complejidad requiere la disponibilidad a medirse con los otros interlocutores.

c.- Un conocimiento mínimo de la “lengua” del interlocutor: es decir del estatuto epistemológico de la disciplina que el otro cultiva, de los términos que están en juego, del nivel de aproximación que reconoce perseguir.

d.- Un principio regulador de la confrontación misma, que funcione como lugar unificante del diálogo.

En pastoral este principio es la atención al hombre, como evento integral e indivisible. El hombre que busca razones para vivir y esperar, y al cual la comunidad cristiana quiere testimoniar el proyecto definitivo de salvación en Jesucristo. Sobre este principio unificador, cada disciplina puede sugerir su contribución hacia la solución del problema.


1.3. Hacia la transdisciplinariedad
Subrayar la situación interdisciplinar de la pastoral juvenil no significa anular la posibilidad de un estatuto propio y autónomo que la sitúe como “ciencia” con tareas específicas. El estatuto de la PJ. le viene de la fe. Es una ciencia autónoma.

La pastoral juvenil define su estatuto científico en el encuentro interdisciplinar, realizado desde la perspectiva de la fe y en el intento de superar la pluralidad de orientaciones en un único proceso en el cual disciplinas epistemologicamente distintas se unifican creativamente en una síntesis nueva respecto a las contribuciones que la han construido. Esta es una ciencia autónoma.

Esta nueva síntesis es la pastoral juvenil:

- Como ciencia: unificación de diferentes contribuciones en una disciplina nueva, dependiente y original, al mismo tiempo, de las disciplinas en las que se inspira la reflexión.

- Como práxis: las elecciones concretas, realizadas por los diversos operadores pastorales.


2. Tres perspectivas para una única aproximación
La segunda cuestión se refiere al estilo con el cual la reflexión pastoral se mide con la realidad y a través de la cual elabora proyectos de transformación.

Perspectiva: es el punto de vista parcial por el cual se busca ver, comprender y analizar una realidad en su globalidad.

La pastoral opera sobre estas tres perspectivas:

a.- La perspectiva normativa: recomprensión y reformulación de la experiencia cristiana en relación a las concretas situaciones históricas en las que esta experiencia cristiana está llamada a realizarse. Es dada por una soteriología en situación, conseguida mediante el proceso de inculturación de la fe en el “lugar teológico” de la actual condición juvenil.

b.- La perspectiva crítica: análisis de la situación presente para recoger imperativos pastorales y someter a juicio las realizaciones deficientes. Se realiza mediante criterios antropológicos.

c.- La perspectiva estratégico - proyectiva: elaboración de proyectos y de estrategias de intervención, conducida mediante las ciencias proyectivas.
2.1. El método empírico-crítico
Las tres perspectivas vienen organizadas en una lógica específica y coherente. Se llama “método” a las indicaciones del procedimiento lógico a través del cual una disciplina trata de alcanzar el objetivo que se propone.

El que caracteriza la reflexión pastoral es definido como “empírico-crítico”. Este toma los problemas concretos e interroga científicamente a la teología y a las otras ciencias a partir de esta colocación existencial y práctica.

En la comprensión de los problemas la pastoral se mueve por precisas y explícitas precomprenciones teológicas. Estas son una especie de “intencionalidad” subjetiva, que determina la calidad de la lectura de la realidad. Toda disciplina tiene su precomprensión.

En el ámbito pastoral esta actitud previa es calificada y llamada “mirada de fe”.

Expresa la convicción de que solo en la fe es posible una interpretación completa y auténtica de la realidad.

> En el método empírico - crítico la reflexión pastoral parte de la realidad, interpretada con aquella mirada de fe que permite recoger los desafíos con los que se siente interpelada y los signos positivos a potenciar en vistas a proyectos nuevos.


2.2. Mi propuesta
La cualidad científica de la reflexión se mueve sobre tres exigencias complementarias:

- una aproximación interdisciplinar, orientada hacia la transdisciplinariedad.

- la autonomía de las diferentes disciplinas, en el respeto de la precomprensión normativa de la fe.

- la organización de las diferentes contribuciones según un método empírico- crítico.

Las partes centrales son tres (va añadida la parte introductiva). El contenido es el delineado: la perspectiva crítica,. normativa y estratégico - proyectual. Las tres son montadas en una secuencia respetuosa del método empírico - crítico. A todos los niveles, “la mirada de fe” asegura la cualidad pastoral de las conclusiones.

- Segunda parte: El gran desafío: evangelizar en una sociedad compleja: los desafíos que los jóvenes y el contexto cultural lanzan a la comunidad eclesial.

- Tercera parte: La confrontación con la vivencia eclesial actual: relee la vivencia eclesial actual para encontrar criterios normativos para cada acción pastoral.

- Cuarta parte: Un proyecto de pastoral juvenil: elaborar una propuesta de acción pastoral en modo interdisciplinar.

A las tres perspectivas se añade esta parte introductiva Una pastoral juvenil para la vida y la esperanza que, justificando mis intenciones, ofrece la precomprensión en la que se mueve toda la investigación.

II.- EL GRAN RETO: EVANGELIZAR EN UNA SOCIEDAD COMPLEJA
Punto de partida de todo buen método pastoral es el análisis de la situación concreta en la que se desarrolla la acción pastoral para examinar de modo serio los problemas, recoger las exigencias, discernir los signos de novedad.

Es la perspectiva crítica. Es necesario utilizar procedimientos de lectura, capaces de coger la complejidad de las situaciones, en vista de proyectos pastorales. En esta parte ofrezco mi interpretación pastoral de la existente. Expreso cuanto está sucediendo hoy en las comunidades eclesiales empeñadas por evangelizar los jóvenes, a causa de los condicionamientos culturales de nuestro tiempo.

Tres son los objetivos de esta parte:

- constatar que la evangelización no implica sólo el ámbito de los contenidos, es antes que nada un proceso de tiempo comunicativo, muy influenciable por el ambiente en el cual se desarrolla;

- orientar hacia una lectura crítica del ambiente cultural actual, para poder discernir los signos positivos y los negativos;

- iniciar un primer reconocimiento de las dificultades que revisten hoy la acción evangelizadora de la comunidad eclesial.




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