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DEPRESIÓN EN PERSONAS CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL. ¡EL MEJOR TRATAMIENTO ES UN BUEN DIAGNÓSTICO!



PRESENTADO POR:

ISABEL ALEJANDRA SÁNCHEZ DUQUE

MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ RUEDA

LEIDY VIVIANA SÁNCHEZ MORALES

CAMILO FERNANDO SÁNCHEZ GARCÍA

DAVID AUGUSTO SANTA DÍAZ

LUISA FERNANDA SIERRA GARZÓN

SHEHANA THAHIR SILVA

YESSICA ANDREA URIBE LONDOÑO

CESAR AUGUSTO VADÉS MUÑOZ

CRISTIAN RICARDO VANEGAS BASTIDAS

ANDRÉS DAVID VARÓN CARDONA

PAOLA ANDREA VILLACORTE NARVÁEZ

UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE PEREIRA

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

PROGRAMA MEDICINA

PROGRAMAS DE SALUD III

ESTUDIANTES DE VIII SEMESTRE

NOVIEMBRE 2014

DEPRESIÓN EN PERSONAS CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL. ¡EL MEJOR TRATAMIENTO ES UN BUEN DIAGNÓSTICO!


  1. Resumen

La discapacidad intelectual es una condición que afecta a un ser humano en la mayoría de sus esferas personales, esta se puede definir y diagnosticar mediante diferentes escalas aplicables desarrolladas con la intención de mejorar e impactar mediante un apoyo sicológico y social en la calidad de vida de cada uno de ellos. Actualmente es conocido que las personas con esta condición son vulnerables a desarrollar depresión con un mayor riesgo que la población general, es difícil hacer un diagnóstico de un posible trastorno del afecto en estas personas, generalmente se hace tardío encontrándose inclusive síntomas sicóticos. Elementos como el rechazo social, pérdidas personales, pobre apoyo social y emocional, escasa capacidad para la resolución de problemas y déficit en habilidades para afrontar relaciones sociales e interpersonales hacen más factible el desarrollo de una depresión. Es indispensable la labor de la familia y del personal de salud para identificar síntomas que nos guíen a un posible diagnóstico. Existen instrumentos como la escala de depresión de Glasgow, el tamiz de Reiss para comportamiento mal adaptativo y el inventario de depresión infantil que son muy útiles actualmente para hacer el diagnóstico de esta patología con el fin de poder brindar un tratamiento adecuado.

Summary

Intellectual disability is a condition that affects a human being in most of personal areas, it can be defined and diagnosed by applying different scales developed with the intention of improving and impacting through a psychological and social support on quality of life. Currently it is known that people with this condition are vulnerable to develop depression with greater risk than the general population, it is difficult to make a diagnosis of a suspected disorder in these individuals, usually doing late diagnosis including psychotic symptoms. Elements such as social rejection, personal losses, poor social and emotional support, and limited capacity for solving problems and skills deficits in social and interpersonal relationships become more likely to develop depression. Support of family and health personnel is essential to identify symptoms that may lead us to a diagnosis. There are instruments as the Glasgow Depression Scale, the Reiss screen for maladaptive behavior and childhood depression inventory that are very presently useful for diagnosis of this condition in order to be able to provide adequate care.



  1. Introducción

La depresión en personas con discapacidad intelectual es una de las comorbilidades más complejas en asociar. Tenemos que dicha discapacidad afecta principalmente los extremos de la vida en la que en los niños pueden presentar diferencias en sus ritmos de aprendizaje y de desarrollo como por ejemplo, pueden estar avanzados en lenguaje y tener dificultades en motricidad; debido a factores biológicos, sociales o culturales. Lo importante es reconocer que existen particularidades que fundamentan las diferencias individuales. El concepto de discapacidad intelectual ha cambiado a través del tiempo transformándose desde una visión individual, hacia una visión social que tiene en cuenta la relación del niño o niña con el contexto. Es así como se han generado diferentes conceptos relacionados como retraso mental, discapacidad intelectual, y discapacidad mental.
En tanto a depresión, se calcula que el 25% de las personas (una de cada cuatro) padecen uno o más trastornos mentales o del comportamiento a lo largo de su vida, las investigaciones epidemiológicas han demostrado sistemáticamente a nivel mundial que los trastornos mentales y del comportamiento afectan entre 10% y 15% de los niños, las niñas y los adolescentes, Por lo tanto la detección precoz de la depresión y la identificación temprana y el diagnóstico diferencial entre el comportamiento de la discapacidad cognitivo es de gran importancia para el desarrollo de intervenciones preventivas, asistenciales que pretenda prevenir o retrasar el avance de la patología.
Encontramos cierto nivel de marginación de las personas con discapacidad intelectual por la población en general, con lo cual ha pasado desapercibido los problemas de salud mental como lo es la depresión dado a que los criterios diagnósticos de estas patologías no están adecuados para personas con esta condición, reconociendo síntomas característicos en estos pacientes que no siempre son tomados en cuenta para la detección temprana de la enfermedad, diagnóstico y tratamiento. Debido a que no hay datos epidemiológicos exactos que determinen la prevalencia de esta comorbilidad, tomamos los datos de prevalencia de enfermedad mental anteriormente mencionados y enfocamos este documento en la creación de una guía que facilite la detección y diagnóstico de esta patología en los pacientes con discapacidad intelectual.

  1. Metodología

Se realizaron búsquedas en la literatura a través de PubMed, Science diret, SciELO, datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y los criterios diagnósticos en el DSM IV, se aceptaron libros, artículos originales, revisiones bibliográficas, tesis de grados, y noticias nacionales (Colombia). Los estudios seleccionados fueron desde 1990 hasta 2014, en inglés y en español, relacionados con discapacidad intelectual y depresión en niños adolescentes y adultos. Para dicha búsqueda se utilizaron términos claves como: discapacidad intelectual, retraso mental, depresión, diagnóstico, ánimo triste. Luego se hicieron varias revisiones de tema entre todos los autores, para finalmente redactar una revisión de tema sobre “depresión en personas con discapacidad intelectual” en conceso de todos.

  1. Marco histórico de la discapacidad intelectual

Desde el inicio de la civilización humana las personas con discapacidad han sido víctimas de la estigmatización y el aislamiento sociocultural por parte de sus congéneres. En el caso de la discapacidad intelectual las circunstancias no han sido diferentes, incluso más desfavorables si tenemos en cuenta el agravante cultural originado en las raíces greco-romanas de la sociedad occidental, en donde, basados en el raciocino aristotélico, el valor de una persona esta medido por sus capacidades intelectuales (1).

Históricamente aquellos quienes poseen algún grado de discapacidad intelectual han sido el objeto de la subvaloración, la compasión y la victimización perpetua por parte de los diferentes grupos humanos, concebidos como personas incompletas que no reunían los requisitos para ser parte funcional de la sociedad.

Sin embargo, en las últimas décadas han ocurrido cambios importantes en la concepción y la visión de la discapacidad intelectual, ya en 1992 la AAIDD (entonces conocida como AAMR) propuso un cambio de paradigma al publicar un nuevo sistema de definición, clasificación e intervención de la discapacidad intelectual. Desde entonces se utiliza el término discapacidad intelectual para referirse a las limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa, abarcando tanto las habilidades prácticas como sociales (2). Además, se cambió el modo de clasificar la discapacidad haciendo consideraciones no solo con respecto al individuo sino también a su entorno, lo que por supuesto también generó un cambio en la manera de afrontar la discapacidad.


  1. Prevalencia nacional, regional y municipal de la discapacidad intelectual

En el censo poblacional del 2005 se clasificaron las discapacidades de acuerdo a los lineamientos del CIF 2001, por lo tanto, aunque se obtuvieron datos poco específicos acerca de la discapacidad intelectual en Colombia. De los datos obtenidos, aproximadamente 312.000 (0,76%) personas poseían una limitación para entender o aprender y 255.000 (0,62%) para relacionarse con los demás debido a problemas mentales o emocionales. (3)(4)(5)

Adicional a la información del censo poblacional, durante los años 2002 y 2010 se recolectaron aproximadamente 857.132 datos en el Registro para la Localización y Caracterización de Personas con Discapacidad (RLCPD). De estos, el 14% correspondían a limitaciones para pensar y memorizar, y 5% para relacionarse con otras personas y el entorno. A pesar de que el 2,16% de los registros del RLCPD corresponden al departamento de Risaralda, no hay información detallada acerca de cuál es la prevalencia de las diferentes limitaciones en el departamento de Risaralda (6). Así mismo, no hay una caracterización de la prevalencia de discapacidad intelectual en Pereira.



  1. Definición y clasificación de discapacidad intelectual

Hasta el día de hoy hay varias definiciones para la discapacidad intelectual que ha variado desde sus orígenes, como Retraso Mental definido como una discapacidad cognitiva y conductual; se clasifica según el CIE-10 De los trastornos mentales y de la conducta al igual que el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4th Edition, Text Revision(DSM-IV-TR; American Psychiatric Association, 2000) y cada vez más se usa el termino de discapacidad intelectual. Una prueba de ello es la International Association for the Scientific Study of Mental Deficiency (IASSMD) que cambió su nombre por International Association for the Scientific Study of Intellectual Disability (IASSID), al igual que otras instituciones que dieron un giro en sus nombres hacia uno más inclusivo, uno que tuviese en cuenta la terminología de la discapacidad. De esta manera cuando se refiere a generar una definición para la discapacidad intelectual, se debe tener en cuenta aspectos como la capacidad cognitiva, la capacidad de adaptarse, dominar tareas cotidianas de la vida diaria etc. Del mismo modo, dicha definición también debe incluir datos importantes como el nivel intelectual y la adaptación social, ya que de lo contrario sería solo una consideración parcial. Todo esto brinda la oportunidad de examinar y categorizar los problemas físicos y conductuales, sin embargo aunque varias de las instituciones antes mencionadas tienen una definición y una clasificación basada en: el índice de Coeficiente Intelectual (CI) y en la capacidad adaptativa como lo fue en el DSM-IV TR, y como lo es actualmente en el DSM-V en donde clasifican dicha discapacidad en niveles de gravedad según el funcionamiento adaptativo del individuo, para los cuales hay varios test o escalas de comportamiento adaptativo y test de inteligencia, se debe tener en cuenta para la definición los puntos fuertes de la capacidad adaptativa de cada individuo.

Esta es una de las tantas razones por las cuales definiciones de varias instituciones como como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la CIE-10, La American Association on Intellectual and Developmental Disabilities (AAIDD) y el DSM-V varían sus definiciones en algunos puntos pero todas encaminadas hacia la discapacidad cognitiva; algunas muy basadas en el CI y otras en las capacidades adaptativas. (14)


Se podría concluir tras la revisión de la bibliografía que la definición más completa seria la dada por la AIDD, la cual define la discapacidad intelectual como “El retraso mental es una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas tanto en el  funcionamiento intelectual como en conducta adaptativa, expresada en habilidades adaptativas conceptuales, sociales y prácticas. Esta discapacidad se origina con anterioridad a los 18 años (AAIDD 2002)”. Es importante mencionar que dicha definición está dada por los siguientes criterios: (14)
Dimensión I: Aptitudes Intelectuales.
Dimensión II: Nivel de adaptación (conceptual, práctica y social).-Dimensión III: Participación, interacción y rol social.-Dimensión IV: Salud (física, mental, etiológica).-Dimensión V: Contexto social (ambiente, cultura, oportunidades).

En cuanto a la clasificación de la Discapacidad intelectual según el DSM-V (2013), se clasifica en niveles de gravedad según el funcionamiento en (25, 26):



  • Leve

  • Moderado

  • Grave

  • Profundo





  1. Etiología de discapacidad intelectual

En los últimos años han ocurrido avances importantes en el campo de la genética, además; cabe resaltar que también se están descubriendo los misterios de la importante conexión entre los genes, el cerebro y la conducta humana con avances que están afectando la percepción de la discapacidad intelectual. Los avances de la genética permiten identificar casos en los que se presentan alteraciones en el material genético, lo que permite descifrar los orígenes de las patologías y después la consecuencia de estas alteraciones, y por último el trastorno resultante de estas.

Ahora se definen nuevos términos desde el estudio de los fenómenos genéticos relacionados con la conducta. Es imprescindible hablar de la transición de que hay desde la dotación genética de una persona o genotipo hasta la expresión misma de los genes. La propuesta de DYKENS, afirma la existencia de los fenotipos conductuales, que son las personas que tienen un determinado síndrome, muestren ciertas consecuencias en su conducta y desarrollo con mayor probabilidad o posibilidad que las personas que no tienen ningún síndrome.

Muchos pero no todos los individuos con un determinado síndrome mostraran las conductas características del mismo, es decir muchas de las personas con una discapacidad intelectual concreta de causa genética mostrará la conducta o conductas características al síndrome, raro es que las muestren todas y cada una de ellas pero tampoco todas las que las muestren lo harán en el mismo nivel de gravedad. Todo lo anterior indica que los efectos de las variaciones intra- síndrome son netamente probabilísticas, de modo que todas las personas que tengan el mismo síndrome están determinadas a un tipo de conductas provocadas genéticamente.

Algunas conductas de síndromes pueden aparecer como algo único pero otras no, solo hay unos pocos síndromes que en realidad muestran conductas que son características de ese síndrome, algunos ejemplos son:



  • Hiperfagia extrema (sind. Prader- willi)

  • El quejido de gato (sind. 5p)

  • Automutilación intensa (sind. Lesch Nyhan)

  • El pellizco del propio cuerpo o de colocar objetos en los orificios del cuerpo (sind. De Smith - Magenis).

La mayor parte de los estudios basados en la etiología se han concentrado en la conducta mal- adaptativas y en los diagnósticos psiquiátricos propios de uno u otro síndrome genético en la discapacidad intelectual. A lo largo y ancho de los síndromes que ocasionan discapacidad intelectual, se han encontrado conductas relacionadas con la etiología en las áreas de la cognición, la lingüística, la vida social, la capacidad adaptativa o mal- adaptación. Además de las conductas que se presentan con cada síndrome, que son los efectos directos de la patología se presentan además los efectos indirectos, los cuales son las predecibles reacciones de las personas que los presencian.

SINDROME DE PRADER – WILLI. Cosiste en una anomalía hipotalámica la cual hace que la persona no se sienta saciada. Se caracteriza porque cuando son bebes presentan una variable hipotonía, y dificultades para la alimentación, cuando están entre los 2 a 6 años presentan una hiperfagia descontrolada buscando la comida y almacenándola afanosamente. Este tipo de personas tienen mucha mayor probabilidad de padecer trastornos obsesivos - compulsivos.

SINDROME DE WILLIAMS: se debe a microdeleción en uno de los cromosomas 7, que incluye el gen para la elastina. Las personas muestran a menudo hiperacusia, hipercalcemia, anomalías neuro-musculo-óseas, renales y en rasgos faciales, estos individuos presentan hiperactividad, falta de atención, ansiedad generalizada, preocupación y con índice elevado de miedos y fobias.

SINDROME DE DOWN: cromosomopatía que cursa con discapacidad intelectual (trisomía 21), estos individuos muestran terquedad, la obstinación, la conducta agresiva, psicopatología, déficit de atención y trastornos de ansiedad. (7)

Estas son algunas de las condiciones ya sean genéticas o adquiridas que condicionan al individuo a discapacidad intelecual:




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