Prepotente, ¿por qué



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PREPOTENTE, ¿POR QUÉ?   Hacer Familia






La falta de cariño es el principal factor que puede detonar la prepotencia de un hijo.

Pía Orellana G.



Las actitudes de algunos niños sencillamente dejan sin aliento. Muestran cero compasión por aquellos compañeros a los que les cuesta más, se burlan con crueldad de los hermanos y exigen a gritos a sus padres desde un permiso hasta un Ipod. Sin duda, quienes tienen un  niño prepotente en casa se preguntan qué han hecho mal. Se tiende a pensar que estamos ante un mimado. Sin embargo, en esta entrevista la destacada psiquiatra norteamericana Elizabeth Berger revela cómo la frustración causada en la temprana infancia del niño, que se sintió dejado de lado o no querido por sus padres, está en la base de la formación de un prepotente.

Negligencias devastadoras
¿Cómo se manifiesta la prepotencia?
Primero tenemos que distinguir entre la prepotencia como un rasgo de la personalidad y la reacción específica a una determinada situación. Todos tenemos momentos de descontrol y somos capaces de ser agresivos. Sin embargo, en la mayoría de los casos estos impulsos no son más que eso: impulsos.
También hay que remarcar que el paso por la adolescencia hace a los hijos parecer más prepotentes ante la mirada de sus padres. Y es lógico: el niño depende de los adultos porque no es capaz de desenvolverse solo. Pero el adolescente ya es capaz de hacerlo, y por lo mismo busca hacer las cosas a su manera. Esto genera roces, pero si su creciente autonomía no es bienvenida o apoyada por los padres, es posible que comience a adoptar una postura de “enojo con el mundo”, que puede ser origen de un futuro prepotente.
Ahora bien, cuando se trata de un rasgo de la personalidad, su esencia en la niñez es la explotación de los demás: el niño está en búsqueda permanente por obtener algo. El niño prepotente es frío en todas sus relaciones y tiende a ser más racional que impulsivo.

¿Cuánto hay de imitación y cuánto de genética?
No se conoce muy bien el rol que juega la genética en la formación de la personalidad humana. Lo que sí se sugiere es que algunas cualidades temperamentales parecen ser innatas. Algunos niños son más obstinados que otros, mientras que algunos son fáciles de criar. Estas características suelen mantenerse tal cual durante toda la vida. Posiblemente ciertos rasgos de personalidad difíciles son un factor de riesgo para el desarrollo de un prepotente, pero en realidad la ciencia no ha logrado probar que eso sea realmente así.
De todas maneras, está claro que el desarrollo de la ternura y preocupación por los demás no tiene lugar en un laboratorio. Los niños deben participar en relaciones cálidas, de confianza, durante la niñez para poder desarrollar esas relaciones después. Esa es la razón por la cual es tan importante que cada niño reciba la seguridad y el amor de sus padres y por qué es tan devastador para su personalidad experimentar pérdidas, abusos y negligencias. Los niños cuyas relaciones tempranas estuvieron ausentes de cariño difícilmente podrán desarrollar la habilidad de empatizar con los sentimientos de los demás.

Prepotencia y éxito aparente
En definitiva, ¿qué es para usted la prepotencia?
Creo que es una defensa psicológica en contra de una herida o pérdida de las primeras relaciones de amor. El niño en desarrollo busca a los adultos con confianza y con una fuerza natural que le sale de dentro, pero no puede hacer esto indefinidamente. Con el transcurso del tiempo y luego de muchas desilusiones, un niño se torna hacia sí mismo como la única persona de la cual puede depender.

¿Por qué actúan como si fueran superiores a los demás?
Es su compensación por no sentirse reconocidos en su propia riqueza. El amor, después de todo, hace a la persona vulnerable y ese niño que esperaba sentirse amado por sus padres incondicionalmente, sin que ese amor dependiera de sus logros, se frustra. Por eso la invulnerabilidad es otra característica típica de una persona prepotente. Vive como si no le afectaran los demás. El desprecio por los otros, especialmente por los más débiles, es un sentimiento común a los prepotentes; prefieren todo lo que huela a grandeza, poder, genialidad e inmortalidad.

¿Es verdad que el prepotente consigue lo que se propone, apareciendo ante los demás como exitoso?
No es de extrañar: la falta de preocupación por los sentimientos ajenos lo libera y le permite lograr cosas “grandes”. Estos logros temporalmente llenan el vacío que deja la falta de relaciones interpersonales. El éxito aparente, entonces, comúnmente acompaña a la persona prepotente que tiene la habilidad y la suerte para lograrlo.

Soledad y envidia
¿Por qué existen más niños prepotentes en medios sociales acomodados?
Cuando las personas tienen muy pocas cosas materiales, ponen un gran valor a las relaciones humanas. Una familia muy rica, en cambio, tiene muchos otros elementos que compiten con los niños: su trabajo es fascinante y demandante, y mantener sus amistades y contactos requiere una gran inversión de energía y tiempo. Muchos hijos quedan entonces solos y sienten que no son capaces de competir con las deslumbrantes personas con las que sus padres aparentemente prefieren estar. Esa soledad y envidia estimula la actitud prepotente. Para el niño pobre, en cambio, las dificultades económicas son vistas como un enemigo familiar común, por lo que el niño se siente unido a sus padres en la lucha, más que ignorado.

¿Qué actitudes como padres evitan criar un hijo prepotente?
Lo que ayuda a los padres a permanecer en el camino correcto es la propia confianza que tienen en las relaciones humanas afectivas. La confianza de un padre en la bondad de su hijo lo ayudará a superar los muchos momentos difíciles que siempre afectan a toda familia. La preocupación por los miles de detalles de cada día, la empatía de los padres hacia las necesidades de los hijos, son la base desde donde nacerá la empatía de los hijos hacia otras personas.

Una vez que está instalada en el carácter de una persona, ¿cómo podemos combatir la prepotencia? ¿Qué acciones concretas debemos tomar?
Son preguntas difíciles porque la presencia de la prepotencia misma no es el problema fundamental. El problema fundamental es la ausencia de empatía. Por esto se debe lograr que el niño entienda que, aun cuando los demás le den lo mismo, debe seguir las reglas de convivencia social: no molestar a otros niños, no mentir o robar o tomar ventaja de los demás. Estos actos deben ser interrumpidos de golpe para que su éxito no refuerce el comportamiento prepotente. Igual-mente importante (y más difícil de lograr), es que los padres y profesores le sigan -o empiecen si no lo han hecho antes- ofreciendo a este niño prepotente amor y respeto, en espera de que ese amor lo penetre.

¿Quiere criar un prepotente?
• Cuando su hijo tenga unos cuatro años empiece a prometerle que lo llevará al fútbol… y no lo lleve nunca.
• El fin de semana llénese de panoramas con amigos… y deje a su hijo en la casa.
• El domingo levántese bien tarde, para reponerse de lo bien que lo pasó el sábado con sus amigos, y rete a su hijo si mete ruido con la pelota.
• Tome a su hijo desde los cinco años por el hombro y dígale: “Tu tienes que ser el mejor”.
• Una vez en el colegio pregúntele: ¿Alguien se sacó mejor nota que tú?
• Compárelo con los hijos de sus amigos y dígale que los demás niños son mejores.   Cuando tenga 8 años, ignórelo por completo. No lo salude cuando llega a la casa ni lo abrace nunca.
• Cómprele algo bien caro de regalo de cumpleaños, pero ese día llene su agenda de compromisos laborales.
• Falta poco…, paciencia. El prepotente está casi listo. Si quiere acelerar el proceso, adviértale que sólo le pagará la carrera universitaria que usted elija.
• Cuando se gradúe, explíquele lo mucho que ha invertido en él y déjele bien claro que no le puede fallar.

Síntomas inequívocos
> Cuando el niño dice sentir “lástima” por sus compañeros o hermanos.
> Cuando dice que las reglas que se aplican al resto no se aplican a él porque es superior.
> Cuando adolece de un sentimiento de lealtad o de compromiso hacia el resto.
> Cuando es incapaz de empatizar con los sufrimientos y necesidades de quienes lo rodean.


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