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CRISIS EN EE.UU. ¿QUÉ DESTINO PARA EL ORDEN MUNDIAL?



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CRISIS EN EE.UU. ¿QUÉ DESTINO PARA EL ORDEN MUNDIAL?



Por: Julio C. Gambina / REDEM 2008*

Montevideo, Uruguay, octubre de 2008

RESUMEN:
El presente trabajo apunta a considerar el proceso de crisis financiera desatado desde agosto del 2007 y recrudecido en septiembre del 2008 con una danza de millones de dólares que define la intervención del Estado capitalista del país más desarrollado del mundo: EEUU. La reflexión trata de discutir el impacto de la crisis presente y su difusión en el sistema mundial; el impacto hacia adentro de EEUU y en el sistema mundial.
Entre otras consideraciones se discute el papel del Estado en la economía, suscitando las controvertidas posiciones asumidas por la corriente hegemónica, especialmente con las propuestas neoliberales a la salida de la crisis de los 70´, destacando el papel de América Latina en la emergencia de la reaccionaria reestructuración del capitalismo desde entonces hasta el presente, dando cuenta de las décadas perdidas al decir de CEPAL para los 80´ y 90´.
La ponencia pone en discusión el nuevo escenario que se presenta ante la crisis, las respuestas desde el poder económico mundial y la presión ejercida desde el gobierno Bush para inducir el salvataje millonario de la banca transnacional para eliminar el efecto de las “deudas tóxicas”.
Se analiza el papel y la responsabilidad de la FED y sus titulares desde la época de Ronald Reagan (1980) hasta el presente, tanto como explicitar el conjunto de políticas que motivaron el aliento a la especulación financiera como mecanismo para orientar las modificaciones del funcionamiento del capitalismo afectado por la crisis de rentabilidad desde los 70´.
Se discute el concepto de recesión y los peligros que la misma supone para EEUU y el sistema mundial en momentos de estanflación. El problema discutido es en definitiva las perspectivas de salida de la crisis, obturado como parece estar la reiteración de medidas que fueron eficaces para superar la recesión del 2001.
Se manifiesta que ni el keynesianismo militar, ni el endeudamiento aparecen como posibles salidas en el corto plazo, poniendo límites a la salida de la crisis, pero reconociendo que es el funcionamiento de la propia crisis lo que anima a nuevas rondas de concentración del capital y de relanzamiento del programa de liberalización, enfatizando que la perspectiva liberalizadora requiere de la extensión global de la represión y el militarismo.
¿Es posible una salida anticapitalista de la crisis?

La realidad de cambios que se operan en la región latinoamericana y caribeña anima la reflexión para imaginar un futuro de tránsito anticapitalista y por el socialismo. Más dicho como oportunidad que como realidad y que sirve para animar el pensamiento de crítica de la Economía Política para recrear la invariancia del aporte teórico de Carlos Marx a 150 años de la explicitación de la teoría del plusvalor.


Son conclusiones sugeridas en el marco de un conjunto de propuestas que discute la articulación de las respuestas nacionales en el marco de un enfoque de sistema mundial. Pero también la consideración de la necesidad de oponer la construcción de sujetos que confronten al sujeto hegemónico integrado por las Corporaciones Transnacionales, los Estados capitalistas y los organismos multilaterales, como el FMI. El BM, o la OMC. Es en la definición del sujeto alternativo y en el rumbo a definir para la construcción de otras relaciones sociales que se puede sustentar una posibilidad alternativa al capitalismo en crisis.

CRISIS EN EEUU. ¿QUÉ DESTINO PARA EL ORDEN MUNDIAL?
Por: Julio C. Gambina*

  1. OBJETIVO


En el presente trabajo nos proponemos discutir el alcance de la crisis financiera, económica y sistémica por la que atraviesa la economía de EEUU y su impacto en el orden económico del sistema mundial. Se coloca el acento en la magnitud de las cifras involucradas en el rescate de las “deudas tóxicas”, tal como denominó George W. Bush el problema de las carteras crediticias en problemas. A fines de septiembre de 2008, el FMI sindica pérdidas del orden de 1,3 billones de dólares.
Conviene considerar que la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) discutida en la Organización de Naciones Unidas (ONU) establece como objetivo hacia el período 2010-2015 un aporte anual del orden de los 70.000 millones de dólares, siendo el aporte efectivo cercano al 50% de ese monto. El objetivo planteado a lograr como AOD apenas alcanza al 10% del salvataje propuesto por la Administración Bush y que la “ayuda” efectiva apenas representa el 5%.
El asunto es que más allá de las magnitudes en danza, lo que nos interesa es discutir la historia del fenómeno de crisis para pensar el presente y el futuro, principalmente desde una mirada sistémica y en función del proceso social y político en curso en América Latina y el Caribe.

II- JUSTIFICACIÓN

Se está generalizando la argumentación relativa a las similitudes de la crisis actual con la producida en los años 30´. El propio Bush, Paulson (Secretario del Tesoro) y Bernanke (Titular de la FED) señalan que asistimos a la mayor crisis en 60 años, remitiendo a un imaginario que parecía superado por el capitalismo contemporáneo.


Es necesario discutir los argumentos de los principales referentes del sistema y administradores de la crisis; tanto como pensar en los posibles escenarios en el corto y largo plazo. Durante muchos años se aludió a la crisis del capitalismo, y al mismo tiempo reconocemos que la crisis es la forma del funcionamiento de la acumulación capitalista. El problema pasa por reconocer cuál es el nivel de profundidad de la crisis y cuáles las posibilidades de incidir en su desarrollo para consolidar el objetivo del capital en la apropiación de ganancias, riqueza y poder; o en la perspectiva de abrir camino a la emancipación de los trabajadores y los pueblos.
Somos concientes de las expectativas que generan en el ámbito mundial los procesos en curso en la región latinoamericana y caribeña para motorizar transformaciones sociales. El problema es el desarrollo del capitalismo en la región y el mundo y la potencialidad de respuestas anticapitalistas y por el socialismo. Esa es la discusión que se procesa en la región y que apasiona a políticos e intelectuales para definir el curso de acción deliberado en la gestación de una subjetividad colectiva que asegure con protagonismo popular una perspectiva alternativa de organización de las relaciones sociales en la economía.
Reconocemos la crisis y el debate que genera, por eso resulta necesario profundizar en los caminos de confrontación con los efectos y especialmente con las causas que la motivan. Depende cuál sea el diagnóstico que se asuma sobre la crisis, así serán las propuestas que se consideren para una superación en la perspectiva de la emancipación.

III- PLANTEAMIENTOS CENTRALES. ANÁLISIS

En este septiembre (2008) negro para las finanzas globales son 180.000 millones de dólares lo que dispusieron 7 bancos centrales del capitalismo desarrollado para intentar calmar la debacle del sistema financiero en el corazón del capitalismo central. Son fondos que se suman a varios millones más y que se estiman ya superan medio billón de dólares, sin que nadie se anime a pronosticar el monto definitivo. En la misma semana se aplicaron otros 85.000 millones de dólares destinados, también por fondos públicos de EEUU, para el salvataje de la aseguradora AIG, y una semana antes, se asignaron 200.000 millones para atender la liquidez de los dos grandes bancos administradores de hipotecas: Fannie Mae y Freddie Mac.


Al mismo tiempo, consignamos que fueron 50.000 millones lo que le costó al Bank of America la apropiación de la devaluada Merrill Lynch, cuatro veces más cara hace apenas un par de años. Finalmente, el Presidente Bush anunció la “estatización” de la crisis con un programa de 700.000 millones, que algunos estiman ascenderá a 1 billón de dólares, presentado al Parlamento para rescatar las carteras morosas (“deudas tóxicas”), sanear el sistema bancario y relanzar la actividad a costa del conjunto de la sociedad, con la intención de amortizar ese costo socializado en el sistema mundial. En el discurso de Bush presionando a los parlamentarios estadounidenses se pudo leer cierto tono catastrofista para inducir la aprobación del paquete de salvataje. Así se calificó la “profundidad de la crisis” que no admite el rechazo del paquete de “estatización” pues el impacto en costos sociales y económicos sería peor. Es el chantaje usual de quienes no asumen la responsabilidad en el curso de la crisis y que aprovechan la ocasión para socializar las contribuciones del rescate público para continuar con el rumbo de la acumulación interrumpida.
Podrían darse más datos sobre los montos involucrados en la crisis, pero nuestro propósito apunta a poner de manifiesto la danza de los millones que representan los aportes recurrentes de las bancas centrales para sostener funcionando a la vanguardia de la liberalización financiera y económica de los 70´ al 90´, los años de instalación de la ofensiva del capital transnacional y la ideología neoliberal.
Aludimos a la banca de inversión en crisis y a la arquitectura del sistema financiero mundial como emblemas del mundo liberal (neoliberal), cuyas funciones contribuyeron a potenciar las asimetrías de ingreso y riquezas para consolidar un orden económico y social sustentado en la explotación. Es cierto que la crisis afecta en primer lugar a los trabajadores y a los inversores directos, especialmente los más pequeños en ese “capitalismo popular” construido en EEUU, pero también a los propietarios de viviendas hipotecadas y con problemas, estimados en casi 5 millones de personas. En primer lugar se afecta a personas concretas, aunque la crisis se presenta afectando a ciertas instituciones del capitalismo. La prédica escamotea a las personas, sindicando que la crisis afecta a los bancos, y en rigor también a las aseguradoras, las bolsas, los fondos de inversión, el sistema de especulación bursátil y financiero, como a las consultoras y evaluadoras de riesgo de “prestigio internacional” y a los propios Organismos Financieros internacionales (FMI, Banco Mundial, BID) que se terminan transformando en vulgares comentaristas de una situación que les estalla a contramano de sus previsiones y recomendaciones.
Resulta útil concentrarnos en la consideración de los efectos posibles en el corto plazo y las opciones que la situación habilita a pensar. El efecto inmediato es la confirmación de la desaceleración económica en EEUU y el tránsito (más allá de precisiones técnicas) hacia una recesión en ese país que se difundirá en el sistema mundial. Ya sabemos que la recesión supone desempleo y deterioro de la calidad de vida de los sectores de menores ingresos, afectándose la capacidad productiva y motorizando nuevas rondas de concentración empresaria.
La Revista The Economist1 señala en nota bajo el título “Redefiniendo la recesión” que muchos economistas asumen que la recesión se deriva de una caída en el PIB de los países y que por lo tanto es necesario repensar la definición standard sobre el tema, ya que en la forma tradicional de medición alcanza con dos trimestres de caída del PIB. Es una situación verificada para Europa y Japón, razona la Revista, y no así para el caso de EEUU, con lo que serían aquéllos los países en recesión según la terminología usual. Todo indica sin embargo que el fenómeno es propio de la situación en EEUU. El articulo mencionado destaca que el desempleo en EEUU alcanza al 6,1% para agosto del 2008, con valores similares a los de la anterior recesión en 2001, siendo el desempleo la mejor forma para medir el fenómeno recesivo, culminando el texto con una alusión a un viejo relato en clave humorística “... cuando tu vecino pierde su trabajo; a eso se le llama desaceleración de la economía. Cuando pierdes tu trabajo, eso es recesión. Pero cuando un economista pierde su trabajo, esto se transforma en depresión. Los economistas que ignoran el reciente crecimiento del desempleo merecen perder su trabajo.”
Todo apunta a considerar que la recesión ya existe en EEUU más allá de precisiones académicas. El tema no es menor, porque si algo se asimiló luego de la crisis del 30´ es la posibilidad del accionar de la política económica para superar los procesos recesivos, máxime si además como ahora ocurren en combinación con alzas generalizadas de los precios. La estanflación, término acuñado por la situación emergente en los años 80´, vuelve a instalarse en la coyuntura económica mundial y ello motiva a pensar en medidas para superar la situación. La búsqueda apunta a un nuevo ciclo de crecimiento económico y estabilidad de precios, regenerando condiciones para la acumulación de capitales.
Una salida posible desde EEUU es la reiteración del camino asumido para superar la anterior recesión del 2001, donde se combinó keynesianismo militar (estrategia contra el terrorismo) con alimento a un desenfrenado endeudamiento del Estado y los particulares, que desembocó en la burbuja inmobiliaria y la crisis de las hipotecas desde agosto del 2007. Claro que ahora no puede repetirse la historia del mismo modo, porque la ofensiva militarista aparece atrapada en Irak y Afganistán, sin clara salida de una maniobra que pierde legitimidad en el mundo y al interior de EEUU, acrecentando a la vez un déficit fiscal cada vez más difícil de financiar. Tampoco se puede estimular el crédito de un sistema bancario con mora creciente y escasa propensión de la población a endeudarse ante la debacle financiera en curso, máxime cuando EEUU asume una deuda pública que supera los 11 billones de dólares. Ni la baja de la tasa de interés actúa para favorecer un crédito del que huyen probables deudores ante la cruda realidad de la recesión y la inflación. La estrategia utilizada en el 2001 exacerbó los problemas estructurales de déficit fiscal, comercial y endeudamiento público y privado de EEUU. Son límites objetivos que impiden reiterar ese camino, especialmente cuando se piensa en la mayor gravedad del proceso recesivo en curso con relación al anterior.
La innovación, si así puede llamarse, y ante el fracaso de que el capital privado sostenga a las entidades en crisis, según se intentó desde la propia Reserva Federal, es que se acude al sempiterno regreso de la intervención estatal bajo nuevas formas, con aportes del tesoro y fondos públicos para sostener a las entidades financieras. El objetivo es que la rueda de la circulación productiva y mercantil vuelva a funcionar para relanzar el régimen del capital bajo una nueva ofensiva de la liberalización global. Se trata de intervenir desde la cúpula del poder estatal aunque solo sea temporalmente, para estabilizar la situación económica y retomar la ofensiva por la liberalización.
La hipótesis a futuro es la continuidad del proyecto hegemónico por la apertura y el libre cambio. ¿Es ésta una hipótesis fatalista o pesimista? No, solo razonar en función de la correlación de fuerzas en cada momento histórico. Algunos exponen sobre las similitudes del crack actual con el operado en 1929 y su secuela en la crisis del 30´. Entonces, aprendiendo la lección se abandonó la concepción de que todo lo resolvía la “mano invisible del mercado”, heredada de fisiócratas, clásicos y neoclásicos de la Economía Política por más de dos siglos, para inaugurar un nuevo tiempo histórico de ruptura epistemológica en coincidencia con John Maynard Keynes.
Una nueva concepción que se proyectó como corriente principal del pensamiento y la política económica por medio siglo (1930-1980) y que fue puesta en discusión con la crisis de rentabilidad a fines de los 60´ y comienzos de los 70´. Había pasado la edad de oro entre 1945 y 1975, con el mayor crecimiento que reconoce la sociedad contemporánea y los datos de las restricciones a la rentabilidad del capital ponían en debate el paradigma teórico. El keynesianismo ocupó el lugar hegemónico desde 1930 y ya desde 1980 se manifiesta como un momento de cambio del paradigma discursivo en el poder mundial con los conservadores gobiernos británico (Thatcher) y estadounidense (Reagan).
El condicionante de fondo en la crisis del 30´ estaba dado por la presencia de un competidor sistémico del orden hegemónico: la pretensión socialista de la Unión Soviética, que contribuía a estimular las demandas de los trabajadores, principalmente en los países más desarrollados del capitalismo mundial, al tiempo que alimentaba la ilusión de la superación del atraso y la dependencia en el mundo no desarrollado. La correlación de fuerzas en el ámbito mundial a la salida de la crisis del 30´ condicionó la respuesta con políticas keynesianas, reformistas, materializadas en el Estado benefactor, cuyo mayor exponente resultaría la Europa con fuerte presencia socialdemócrata, aunque quién pondría en evidencia el nuevo orden sería Franklin D. Roosevelt con el “new deal” en 1932. La derrota del socialismo soviético entre 1989/1991 modificó la escena de la disputa global y habilitó el cierre de la excepcionalidad de medio siglo de “capitalismo reformista” para retomar el curso interrumpido para la liberalización y expansión transnacional del capital.
Solo como hipótesis adicionemos que los cambios que ocurren en América Latina y el Caribe, más allá de incertidumbres, pueden generar condiciones para regresar a un imaginario de orden alternativo al capitalismo, y por ello en nuestro horizonte se presenta en simultáneo, la convivencia de la crisis con el propósito de la liberalización exacerbada del capital y la expectativa por otro mundo posible estimulada desde la compleja realidad latinoamericana y caribeña.




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