¿Por qué la Psicología Interviene en la Prevención y Tratamiento de la Obesidad?



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Obesidad



  • ¿Por qué la psicología interviene en la prevención y tratamiento de la obesidad?

  • Tratamiento No Nutricional de la Obesidad.

  • La necesidad de la preparación psicológica en la cirugía de obesidad.


¿Por qué la Psicología Interviene en la Prevención

y Tratamiento de la Obesidad?

Lic. Maritza Bendayan de Brunstein

Centro Medico Docente La Trinidad.

E-mail: mbendayano@yahoo.com

Si se considera a la Obesidad como un desorden complejo en el estilo de vida y que representa el impacto de fuerzas de origen fisiológico, psicológico, social y situacional, el cambio sólo puede lograrse a través del desarrollo de alternativas positivas de las conductas problemas y la decisión de comprometerse a tomar acción.
Además, la mayoría de las personas en nuestra cultura y sobre todo después de los 30, confrontan el problema del sobrepeso, por lo menos en algún grado.
Típicamente sólo un pequeño porcentaje, logra resultados notorios en cuanto a la pérdida de peso se refiere, y entre los que lo logran, la rápida recuperación es la regla, en vez de la excepción. La aversidad de los niveles de deprivación de las dietas drásticas, probablemente responde al menos en parte, por dicha recuperación. Lo que conduce a una pobre autoimagen y a menudo a la depresión.
Si se toma en cuenta que la percepción que de sí mismo tenga el paciente es un agente significativo para llevar a cabo un cambio, debe elegirse un enfoque que lo propicie.
Con los procedimientos de Autocontrol, incluidos en la Terapia Cognitivo Conductual, el paciente toma la responsabilidad principal para controlar el propio ambiente y sus reacciones, de acuerdo a un plan terapéutico que se establece en conjunto con el psicoterapeuta.
Se espera que el proceso real de cambio gradual del comportamiento ocurra con la ejecución autodirigida de nuevas respuestas y en ausencia de cualquier observador externo.

Tratamiento No Nutricional de la Obesidad
Dr. Jesús Enrique Coll M.

Centro Medico Docente La Trinidad.



E-mail: colljesus@cantv.net
Los procedimientos disponibles actualmente para el manejo de la obesidad son poco satisfactorios en lo que respecta a los efectos observados a largo plazo. Los pacientes que sufren de este trastorno, deseosos de obtener buenos resultados, recurren a toda clase de terapias, que se van poniendo de moda a lo largo del tiempo. Muchas de ellas son altamente controversiales y algunas son definitivamente desaconsejables.
La base de todo tratamiento sigue siendo el régimen de alimentación complementado con el ejercicio físico. La dieta ideal debe ser individualizada, el paciente debe participar en su elaboración, y es necesario convencerlos, lo cual es una de las cosas más difíciles, de que hay que modificar de por vida los hábitos de alimentación para poder obtener resultados duraderos. Aquí es donde tiene interés la psicoterapia y las técnicas de modificación de conducta que se han empleado en el manejo multidisciplinario de la obesidad.
La obesidad es una enfermedad crónica y como tal, amerita un tratamiento crónico. La experiencia nos demuestra que en la mayor parte de los casos el tratamiento conservador no es suficiente y falla, haciéndonos recurrir entonces a medidas farmacológicas específicas.
Los medicamentos que se usan incluyen varios grupos de acuerdo con su mecanismo de acción. Hay algunos que modifican la absorción y almacenamiento de energía (Orlistat), otros que reducen el consumo de alimentos por acción sobre los centros reguladores del apetito en el sistema nervioso central y otros que aumentan la calorigénesis. Los de acción central son los más empleados y se pueden clasificar en catecolaminérgicos, serotonérgicos y mixtos. Los del primer grupo son efectivos como anorexígenos, pero tienen algunos efectos secundarios, especialmente sobre el sistema nervioso y circulatorio, que se relacionan con su acción anfetamínica (Dietilpropion, Fentermina, Fenilpropanolamina); el segundo grupo, (Fluoxetina, Sertralina) son de acción fundamentalmente serotonérgica, que se caracteriza por la producción de saciedad y la reducción de la ingesta de carbohidratos sin afectar de manera importante la de proteínas. Finalmente están los de acción mixta (Sibutramina e Ibupropion) que combinan acción noradrenérgica con serotonérgica. Entre las drogas que aumentan el gasto energético están las que aumentan directamente (catecolaminas) o indirectamente (hormona tiroidea y efedrina) el tono simpático y por otro lado, los estimulantes de receptores 3 que juegan un papel importante en la producción de calor proveniente de la grasa parda (drogas en studio sin aprobación aún en la clínica).
Más recientemente se han introducido algunos compuestos de acción anticonvulsivante, a los que se les ha encontrado un importante papel como anorexígenos como son el Topiramato y la Zonisamide.
En fase de experimentación, existen algunas moléculas y sistemas de potencial uso en el tratamiento de la obesidad: Leptina y su receptor, moléculas miméticas de insulina, proopiomelanocortina y receptor de melanocortina, Neuropéptido Y y su receptor, Hormona Concentradora de Melanina y su receptor, Grelina y su receptor, Agonistas Y2R, Sistema FAS y especialmente, el Sistema Endocanabinoide con el receptor Canabinoide CB1, el cual ya tiene un representante en la clínica a punto de ser lanzado (Rimonabant).
Entre los medicamentos que no deberían usarse se encuentran las hormonas tiroideas, sólo indicadas cuando hay hipotiroidismo, la adrenalina, la gonadotropina coriónica, los diuréticos y los laxantes.
Entre los tratamientos más agresivos se encuentran: el balon intragástrico cuya utilidad está dada en la preparación del paciente para procedimientos definitivos como son la colocación de la banda gástrica y el by pass gástrico.


La Necesidad de la Preparación Psicológica en la Cirugía de Obesidad
MSc. Mariemma Antor

Universidad Central de Venezuela. Hospital de Clínicas Caracas.



E-mail: mariemmaantor@yahoo.com
La obesidad es considerada en la actualidad como una enfermedad crónica en la cual el exceso de grasa se acumula con tal magnitud que la salud se ve sumamente afectada (OMS, 1997), constituyendo un grave problema de salud que ataca tanto a las sociedades más industrializadas y organizadas como a las que se encuentran en vías de desarrollo (Filozof, González, Sereday, Mazza, Braguinsky, 2001). En las dos últimas décadas ha duplicado su incidencia a nivel mundial y se considera como el principal factor asociado con el incremento de la prevalencia de condiciones médicas tales como diabetes tipo II, hipertensión arterial, cardiopatías, reflujo gastroesofágico, trastornos del sueño y asma (Libeton, Dixon, Laurie y O’Brien, 2004). Entre las consecuencias psicosociales se hallan la depresión, somatización, problemas interpersonales, desajuste social y una baja autoestima. En el ámbito social, el obeso lidia con el prejuicio, la discriminación, aislamiento, relaciones insatisfactorias y problemas ocupacionales y laborales. La conjunción de todos estos factores termina por hacer del obeso mórbido una persona frustrada con limitaciones importantes en su funcionamiento cotidiano. El fracaso evidente de muchas alternativas terapéuticas para combatir la obesidad, ha otorgado a la Cirugía Bariátrica un papel protagónico siendo utilizada de forma exitosa en el tratamiento de la obesidad mórbida, permitiendo una mejoría inmediata en el bienestar físico y psicosocial en los pacientes después de someterse al procedimiento quirúrgico (Buddeberg-Fischer, Klaghofer, Sigrist y Buddeberg, 2004). A largo plazo, la sustancial reducción del peso corporal incrementa tanto el bienestar físico como el psicológico, al mejorar la imagen corporal y por ende, la autoestima (Bocchieri, Meana y Fisher, 2002). Sin embargo, tomar la decisión de someterse a este tipo de cirugía, particularmente al Bypass Gástrico, implica asumir no sólo los cambios anatómicos a los que da lugar la intervención, sino también los correspondientes a los hábitos de alimentación, práctica de ejercicios y un nuevo estilo de vida. En este sentido, es necesario proporcionarle al paciente y a su entorno cercano, toda la información pertinente a la etapa pre y post-operatoria y prepararlos psicológicamente para tales cambios.
Palabras Claves: Obesidad, Bypass Gástrico, Información.


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