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Pontificia Universidad Católica Argentina

"Santa María de los Buenos Aires"

Facultad de Teología

Pbro. Lic. Ernesto R. SALVIA

Año 2006.
UNIDAD V I I

EL MONACATO PRIMITIVO


  1. Manifestaciones monásticas en ambientes ajenos a la Revelación.

2. Orígenes del monacato cristiano.

3. San Antonio, padre de los monjes. Los anacoretas;

4. San Pacomio y la vida cenobítica;

5. Las primeras mujeres anacoretas y los cenobios femeninos.

6. El monacato en Asia;

7. San Basilio de Cesarea y sus escritos monásticos;

8. Los inicios del monacato en Roma y el resto de Italia;

9. La Galia monástica;

10. El monacato en Africa y España.
El estudio del monacato cristiano conforma una de las páginas más ricas más llenas de la historia de la Iglesia, escuela de vida y santidad, foco de cultura para toda la humanidad.
1. MANIFESTACIONES MONÁSTICAS EN AMBIENTES AJENOS A LA REVELACIÓN1:

Nos referimos primero, a las características comunes que encontramos en las principales religiones como expresión universal del ansia del hombre por la trascendencia y por su concurrencia en elevarse hacia la unión con la divinidad. Después de un breve análisis, recorriendo la sociología de las religiones paganas descubrimos semejanzas y ciertos paralelismos con el monacato cristiano.

En el siglo XIX se suscitó una fuerte polémica con los historiadores protestantes quienes afirmaban que el origen del monacato cristiano no era genuino de la doctrina evangélica sino que debía su nacimiento y desarrollo en las otras expresiones religiosas. Por otra parte, consideraban poco verosímiles o más bien legendarias las primitivas vidas de los padres del desierto, como la vida de San Antonio (el padre del monacato cristiano), o bien San Pablo de Tebas, de San Hilarión, etc. Todas ellas, según los protestantes habían sido poco menos que ideadas para silenciar el origen pagano del monacato cristiano2.

Desde el lado opuesto, la reacción católica no se hizo esperar, ya que la polémica originó una corriente de interés en el estudio por los orígenes del monacato, al principio -reconocemos-, sin mucho orden, llegando al extremo de ubicar los orígenes del mismo en la voluntad expresa de Jesucristo, cerrando así toda posibilidad de conexión con las demás religiones circundantes.

Como vemos, ambos caminos estaban lejos de descubrir la solución al tema del origen del monacato. Durante el s. XX, y gracias a los estudios de las religiones comparadas, los aportes de la psicología religiosa y el avance ecuménico fue posible encontrar una solución más científica y reposada que las anteriores. El documento del Concilio Vaticano II sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, fue, como el corolario de un largo proceso de marchas y algunas contramarchas, pero de todas formas, bastante elocuente en éste sentido:
“ya desde la antigüedad y hasta nuestros días se encuentra en los diversos pueblos una cierta percepción de aquella fuerza misteriosa que se halla presente en la marcha de las cosas y en los acontecimientos de la vida humana, y a veces también el conocimiento de la suma Divinidad e incluso del Padre Esta percepción y conocimiento penetra toda su vida con un íntimo sentido religioso”3
De allí, antes de introducirnos a los distintas expresiones ascéticas en las distintas religiones paganas, es conveniente intentar una síntesis sobre el tema de la recurrencia de la expresión ascética en las demás religiones y detenernos especialmente en lo genuino o específico del monacato cristiano.

1) Se puede decir que existen semejanzas y aún influencias entre las instituciones religiosas, entre los diversos pueblos, como puede ser el monacato.

2) Pero a pesar de las influencias, también es cierto que existe una fuente en las que todas las religiones han bebido y ella es la dimensión antropológica de toda religión,4.

3) Así mismo, desde las características comunes del monaquismo los autores actuales están de acuerdo en que el hombre, aparte de ser homo faber, homo sapiens, homo religiosus es también homo monasticus.

Si graficáramos lo que queremos explicar el tema estaría planteado de la siguiente forma:
REALIDAD ANTROPOLOGICA


Ascesis


Monacato

Así el monacato es la expresión, la manifestación concreta del ascetismo propio que se ve en toda religión. La finalidad de todo ascetismo es el tender a colocar en el primer plano de la vida cotidiana únicamente aquello que nos haga entrar en contacto con lo sagrado. Este ascetismo, no es por tanto monopolio de ninguna religión, sino patrimonio común de todas las religiones.

4) En nuestro caso, la originalidad del monacato cristiano no debe ser confundida. A pesar de los elementos antropológicos comunes con otras religiones y las proyecciones socio-culturales coincidentes, lo específico del monacato cristiano tiene sus raíces en la unión con el Dios revelado por Jesucristo5.

Del estudio de las variadas religiones que presentan desarrollado un cierto monaquismo entre los que descubrimos los siguientes elementos comunes a saber:

- organización de la propia vida en una cierta separación del mundo o de la sociedad.

- se practica la continencia y la virginidad

- preeminencia de la oración dentro de la organización del día.

- prácticas penitenciales, y la austeridad como hábito.

- sujeción a una regla o norma de vida

- sumisión a un superior

- pobreza, mendicidad

- exige un tiempo de iniciación o noviciado.

- se le coloca al sujeto un nombre nuevo

- uso de vestimenta diferente a los demás

- sistema penitenciario para quien quebranta las normas de vida.


1.1. Monacato en la India:

No es raro, en un país donde la ascésis es tan practicada y conocida, el monacato forme parte de la expresión del genio religioso hindú, en su ardiente búsqueda por el ser supremo, en lo hondo de sí mismo, en lo hondo de todo y más allá de todo.

Ya antes del siglo V a.C. se conocen monjes que recorren el país como peregrinos en número considerable, visitando santuarios y mendigando la subsistencia. Otros monjes eran aquellos que vivían en la soledad de los bosques, ocultos de la mirada de los hombres, en forma de ermitaños.

Cuando aparecieron las reformas de Buda (567-483 a.C.) y de Jina estos enseñaron a sus seguidores, la reclusión monástica como el mas seguro el camino de perfección. Aunque la peregrinación mendicante, siguió subsistiendo, se fue creando poco a poco, un tipo de organización comunitaria, con la correspondiente regla de vida, en la que se insiste mucho en la práctica de la pobreza.

El monacato budista, en cuanto su estructura, es el más parecido a monacato cristiano, aunque existe una gran diferencia en cuanto a las motivaciones fundamentales. En cuanto a las diferencias, hay que decir que la cosmovisión budista de la vida, consiste en un fuerte espíritu trágico y negativo de todas las cosas, todo lo que sea humano es vanidad y constituye un obstáculo para alcanzar la felicidad. El monje busca solamente saber morir a todo. La santidad budista se consigue por la aniquilación más completa de todas la facultades sensoriales, por la victoria sobre el sufrimiento que lleva a la quietud y al reposo definitivo. Al carecer de Dios personal, hay que pasar por varias vidas, varias reencarnaciones, para poder llegar a la perfección.

La difusión del monacato budista, se realizó a partir de la llegada de los griegos a la India en el siglo IV a.C. y que fueron expresados en los escritos griegos considerando a los hindúes como hombres de contemplación.


1.2. Enclaustrados de Serapis en Egipto:

Estos se encuentran en el país justamente donde el monacato cristiano tuvo su origen y desarrollo primitivo, de allí que algunos autores como Weingarten, sostenían que las raíces del monacato cristiano provenía de ésta modalidad egipcia.

Sin embargo estudios posteriores nos indican que éstos eran personas que se encerraban en el templo sagrado de Serapis, a fin de recibir un oráculo, o bien destinado a conseguir una curación para ellos mismos o para otras personas a quienes suplían mediante el pago de un salario.

Esta forma de monacato estaba muy lejos del ideal del monacato cristiano; aquí no existía servicio a Dios, ni aprovechamiento o mejoramiento moral, ni era definitivo el enclaustramiento.



1.3. Algunas formas ascéticas de Grecia y Roma:

1.3.1. Escuelas filosóficas:

En el variado marco religioso del paganismo grecolatino hemos de enumerar siquiera, algunas formas de carácter ascético que provenían más de la filosofía que de cultos paganos como ser las escuelas derivadas del platonismo, las neopitagóricas, etc., que brindaban, una norma de vida en las que se incluían por ejemplo prescripciones relativas al silencio, la abstinencia y los exámenes de conciencia tendientes a una mayor purificación interior, etc.

Rasgos ascéticos encontramos también en la escuela de los estoicos, que despreciaban las vanidades del mundo.

En algunos santuarios helénicos se encontraban sirviendo hombres y a veces mujeres que estaban obligados al celibato cultual.

No es difícil imaginar, que entre éstas corrientes filosóficas espiritualistas, se hayan encontrado grandes paralelismos con el cristianismo, ya que convivieron juntos durante más de dos siglos. A pesar del aparente fracaso de Pablo en el Areópago de Atenas, frente a su auditorio (Hch 17, 22-34), para algunos autores, seguramente estoico y epicúreo,6el cristianismo en efecto se aprovechó del camino preparado por éstas corrientes filosofico-espiritualistas para iniciar su misión en el contexto cultural de la ecumene helenista de los siglos I-V.

El más genuino representante del ascetismo pagano, es Peregrino, personaje más legendario que histórico, que presentaba la característica de un monje giróvago de los que hablábamos más arriba.

Otro grupo de monjes ascetas paganos, aunque autores actuales los consideran cristianos, son los Mesalinos u Orantes que nos habla San Epifanio y que vivían en comunidades y renunciaban a toda clase de propiedad7.

Estos autores neoplatónicos habían empleado, aún antes que los egipcios, términos como: askesis (ascetismo); koinobion (vida común); monasterion (paraje solitario donde vive el monje); monazein ( vivir solitario); monotikós bios (vida solitaria).

La vida monástica cristiana, podemos decir que tiene contacto con ideas y con la terminología del neoplatonismo helenista, sobre todo por el contexto socio cultural en el que creció y vivió. El andamiaje ideológico y terminológico de éste sistema, le sirvió de mucho a nuestro monacato.

Pero también es necesario apuntar las diferencias. En primer lugar difieren en cuanto al fin último, y segundo término: la idea de la conversión está ausente en las actividades y las ideas de fondo de los ascetas/filósofos paganos.


1.3.2. Desde el paganismo de los romanos:

En el contexto cultural romano hay algunas manifestaciones la vida en virginidad por motivaciones sociorreligiosas, aunque sería más exacto hablar de un celibato cultual, como era el caso de las vírgenes que vivían en el templo de la diosa Vesta8. También algunos de los servidores de dioses paganos estaban obligados a una consagración especial por medio de un cierto celibato cultual.



2.- Orígenes del monacato cristiano:
2.1. Sus orígenes:

Durante mucho tiempo los mismos padres pensaron que este especial modo de vida tenía su origen en las páginas del NT. Por citar algunos autores, mencionemos en primer lugar a Eusebio de Cesarea quien quiere relacionar a los apóstoles o "varones apostólicos" con los "terapeutas" descritos por Filón de Alejandría como predecesores de los anacoretas y cenobitas que estaban en su tiempo. Asi mismo San Jerónimo, quiere conectar con los monjes a la primitiva comunidad que se relata en los Hechos, 2,42 y sus textos paralelos. Otros padres como, Casiano, Sozómeno y Epifanio, en general, descubren en las primeras comunidades cristianas el origen del monaquismo, basándose en distintos textos.

La literatura monástica medieval, da un paso más, a la palabra de los Padres. Así, si Casiano situaba los albores del monaquismo en la comunidad primitiva de Jerusalén, los autores medievales los remontaron a la comunidad de Jesús y los Doce9.

Desde los orígenes de la Iglesia, es bien conocida la vivencia de algunos textos del N.T., como los siguientes que dieron pie a una vida más especialmente dedicada a la oración con Dios, a la dedicación exclusiva a su servicio:


"No todos entienden este lenguaje, sino solo aquellos a quienes se les ha concedido. En efecto, algunos no se casan porque nacieron impotentes del seno de su madre, otros porque fueron castrados por los hombres; y hay otros, que decidieron no casarse a causa del Reino de los cielos". (Mt. 19, 12)
" El joven dijo: Todo esto lo he cumplido: ¿ Qué me queda por hacer? Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres "así tendrás un tesoro en el cielo. Después ven y sígueme".( Mt. 19, 20-21)
“Mi deseo sería que todos los hombres fueran como yo; mas cada cual tiene de Dios su gracia particular: unos de una manera otros de otra. No obstante, a los célibes y a las viudas: Bien les está quedarse como yo. Pero si no pueden contenerse, que se casen; mejor es casarse que abrazarse. En cuanto a los casados, les ordeno, no yo sino el Señor, que la mujer no se separe del marido, mas en el caso de separarse, que no vuelva a casarse, o que se reconcilie con el marido, y que el marido no despida a su mujer.(...)

Acerca de la virginidad no tengo precepto del Señor. Doy, no obstante, un consejo, como quien, por la misericordia de Dios, es digno de crédito Por tanto, pienso que es cosa buena, a causa de la necesidad presente, quedarse el hombre así. ¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿No estás unido a mujer? no la busques. Mas si te casas, no pecas. Y si la joven se casa, no peca. Pero todos ellos tendrán su tribulación en la carne, que yo quisiera evitaros”. (1Co. 7, 7-11.25-28)


Basándose en la vivencia de estos textos es claro que desde los años apostólicos surgiera en la Iglesia, la conciencia del valor de la virginidad, la castidad y el ascetismo en general, pero no podemos concluir en forma directa, -como lo hacían algunos autores-, que la vida monástica se originara en la época apostólica tal como la vivían ellos contemporáneamente.

Siguiendo a los especialistas en historia del monaquismo o de la vida consagrada en general10, nos parece necesaria hacer hoy una distinción entre lo que denominamos ascetismo urbano del monaquismo histórico. Estudiaremos ambos para marcar la diferencia.


2.2. Ascetismo urbano:

No podemos negar que éste ascetismo, es el germen del futuro monacato cristiano, del que la gran mayoría de los autores antiguos no supieron deslindar, o distinguir.

Rasgos de ascetismo urbano o doméstico encontramos en la vida de consagración y virginidad que presenta el A.T11. Según algunos se podría encontrar el origen del monaquismo en el pueblo judío y más específicamente entre los esenios del Qumrán. Bastante conocida es la distinción que establecen, tanto Flavio Josefo como Plinio el joven12 entre esenios monásticos y esenios casados.

Además, en su misma Regla de la comunidad se establecen las normas para los miembros que viven dedicados o consagrados. Todo esto hace prever la estructuración entre los esenios, una comunidad monástica donde se practica el celibato, las abluciones o purificaciones, así como la puesta de los bienes en común y la observancia de una regla de vida. Sin embargo, lo que los unía no eran razones de índole monástica, sino mas bien, razones cultuales sacerdotales"13.

Ya en el NT, un texto iluminador puede ser el de Hch 21, 8-9 donde figuran las cuatro hijas vírgenes de Felipe el evangelista, lo que nos da una pauta de que tanto la virginidad era practicada motivada por la misma persona de Cristo virgen, siguiendo los consejos paulinos de 1 Cor. 7, 29-31 donde la virginidad es signo de la eternidad en medio de éste mundo.

Las vírgenes y los célibes, vivían en medio del mundo y permanecían en el seno de sus familias participando de la vida de la comunidad cristiana.

Durante los siglos II y III son más numerosos los testimonios de hombres y mujeres que escogen el camino del ascetismo y la castidad. La motivación era justamente, el dejarlo todo por el Reino de los cielos. Como el texto de. Ignacio de Antioquía, a los Esmirnenses, 13,1 donde dice:
"Saludo a las familias de mis hermanos con sus mujeres e hijos, y a las vírgenes, llamadas "viudas". Sed fuertes en la virtud del Padre!
Asi mismo en su epístola a Policarpo 5,2 dice, alertando en contra de aquellos ascetas que se ponían en contra del matrimonio y de la autoridad del obispo:
"Huye de malas artes! Mas aún, predica contra ellas en tus homilías! Di a mis hermanos que amen al Señor, y que estén contentas con sus maridos en carne y espíritu. De igual modo, exhorta a mis hermanos, en nombre de Jesucristo, a que amen sus esposas como el Señor ama a la Iglesia. Si uno puede permanecer en castidad, para honra de la carne del Señor, permanezca así sin jactancia..."
A su vez el mismo Policarpo de Esmirna en su carta a los Filipenses, 5,3, da consejos a las vírgenes que deben observar una conducta impecable y casta.

Entre los apologistas contamos a Justino14, y a Atenágoras15 quienes hablan de que las vírgenes y los ascetas en general son la gloria de la Iglesia.

También entre los escritores latinos, ciertamente que Tertuliano en su época montanista escribe su Exhortación a la castidad, donde nos refiere acerca del valor del ascetismo y la virginidad aunque con veladas contradicciones rigoristas. En segundo término citemos a Minucio Félix quien en su obra apologética Octavio, 31 hablando del comportamiento de los cristianos se refiere a la conducta de las vírgenes16.
2.2. Hacia el monaquismo histórico17:

2.2.1. Contexto histórico:

En páginas anteriores hemos explicado que durante los tres primeros siglos, lo que representaba para el cristiano la meta de la ascensión espiritual por excelencia era el martirio. Esta era la gracia suprema que podía alcanzar todo discípulo de Cristo. Pero a pesar de que nunca dejó de estar vigente el espíritu de renuncia, después de la era de las persecuciones, este espíritu de abnegación fue debilitándose en toda la Cristiandad como lo marcan algunos autores como Orígenes, Clemente Alejandrino, Atanasio, etc .

Los orígenes del monacato histórico o monaquismo propiamente dicho se encuentra entre los ascetas que vivieron en las ciudades y que en determinado momento eligieron la soledad del desierto como el caso de Egipto y un poco más tarde se practicó en Siria y Palestina.

En otras palabras, podemos decir que nace con ocasión de las fuertes persecuciones del siglo III, algunos hombres fueron al desierto a vivir una vida de silencio, abandonando su familia para entregarse enteramente a Dios por medio de una vida de mortificación material y ascética. Tomando ejemplo de Juan el Bautista, del Señor (Lc. 3,1) y de Pablo (Gal. 1,17) van al desierto donde encuentran la fuerza transformadora de Dios, comenzando así la llamada vida eremítica (éremos del griego, desierto apartado de los demás hombres) persistiendo no obstante el ascetismo urbano.

El final de las persecuciones dictado por el Edicto de Milán, tuvo por supuesto sus beneficios positivos, ante todo: la libertad que tenía cada habitante del imperio en profesar su fe y la vía libre a la Iglesia para la evangelización; pero por otra parte, los elementos negativos estarían ahora dentro de su mismo seno: el peligro del acomodamiento de su jerarquía y la falta del fervor primitivo ante la cristianización en masa de los habitantes del imperio, hizo descender peligrosamente e nivel de la vida religiosa y moral de los cristianos. Muchas de esas miles conversiones eran ciertamente interesadas y superficiales. En este contexto histórico surge entonces el monacato. Dice a todo esto Alvarez-Gómez:
"A la añoranza de las catacumbas, se le contrapone la vida en las grutas y en las celdas solitarias; a los tormentos de los verdugos, los ayunos y la abstinencia que a sí mismos se imponen estos verdugos, ascéticos de si mismos. La prisión se trueca por el desierto... "18.

2.2.2. Contexto geográfico:

Hasta hace poco se creía que el punto geográfico originario del monaquismo se nucleaba con exclusividad en el Egipto, sin embargo, ya en la época de San Antonio, se encontraban numerosos anacoretas en Siria, donde se observa un fenómeno similar a los anacoretas, (anacorein del griego, retirarse, irse al monte) bajo el aspecto de vagabundos19. Estos vagabundos itinerantes o giróvagos, de Siria se sumarán a los misioneros y que -como dice Dauvilleir-, constituyen bajo la autoridad de los obispos una jerarquía itinerante. Estos visitaban las comunidades exhortándolas a vivir en la fe, alentadas por el ejemplo de su vida de estos cristianos que no quería ser otro que una imitación de la vida de los Apóstoles.

Es decir que tanto en Egipto como en Siria el primitivo monacato está representado por los anacoretas o también, casi su sinónimo, eremitas , de allí la palabra ermitaños.


3.- SAN ANTONIO, PADRE DE LOS MONJES. LOS ANACORETAS20:
3.1. Datos biográficos:

Al padre de los monjes, se lo conoce por la Vida que escribió el célebre obispo de Alejandría, San Atanasio, (360) y que contribuyó al conocimiento y expansión del monacato en todo el orbe cristiano21.

En el seno de una familia cristiana de campesinos acomodados había nacido en el 251 en la pequeña aldea de Quemán en el medio Egipto. Su proceso personal comienza a los 20 años de edad, cuando al oír las palabras del Señor "si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo, luego, ven y sígueme" (Mt. 19,21) Antonio ya huérfano, tomó en serio estas palabras de Jesucristo, vendió todas sus posesiones dejó a su hermana más pequeña al cuidado de unas vírgenes y abandonando todo, se retiró a una aldea solitaria cerca de su pueblo natal siguiendo los consejos de un anciano, haciendo penitencia y trabajo manual, junto con la oración incesante; allí permaneció más de quince años. En un segundo momento pasó a una fortaleza militar abandonada, excavada en una pequeña montaña cerca del Nilo donde se le acercarán algunos discípulos que siguen sus pasos y consejos alrededor de su hábitat formando un grupo de refugios o celdas. Por último, buscando más silencio se interna aún más en el desierto.

3.2. Características de su ascesis:

Su vida, llena de penitencias y rigores, se basaba en la privación de todo, inclusive de aquello permitido, para poder llegar a la verdadera perfección y al mayor dominio de las pasiones 22.

A pesar de su aislamiento como anacoreta intervino en Alejandría en dos oportunidades: la primera, durante la persecución de Diocleciano, para fortalecer a la comunidad y sostener la fe del pueblo en tiempos de persecución; y la segunda, durante la polémica con los arrianos para apoyar a la recta doctrina y al obispo Atanasio. Grandes personalidades lo visitaban o le escribían cartas para pedirle el consejo. El emperador Constantino, sus hijos, ministros, obispos y algunos escritores eclesiásticos como Jerónimo, o Atanasio.

Los primeros biógrafos vieron en la vida de Antonio al ideal del monje. Este va al desierto para enfrentarse al poder del mal, para hacer frente al demonio. Toma sin más, las palabras del Evangelio "oren sin cesar", "vigilen y oren para no caer en la tentación". El trabajo manual, la vigilia, y la oración son los pilares de la ascesis del monje, los fundamentos de su vida.

La oración, tenía variantes, todas ellas enriquecedoras, que luego pasaron para toda la Iglesia; la recitación de los Salmos, la proclamación continua de los Evangelios de memoria, la meditación y la contemplación, “meditación que se abre hacia lo alto”, en palabras de los padres.

Se le conservan algunas cartas de tipo exhortatorias y algo teológicas en lengua copta, siríaca y georgiano, ya que los originales griegos se han perdido; además de una carta a Teodoro de Tabennesi. Se le atribuyen además falsamente un corpus de 20 sermones y una serie de reglas.


3.3. La vida de los anacoretas:

Los primeros ermitaños o anacoretas se formaron como discípulos y vivieron alrededor de un sabio anciano habitando en las proximidades de su maestro y recibir sus enseñanzas.

Al ser numerosos los focos anacoréticos, no podemos hacer una caracterización estricta, hay muchas variaciones o matices, como el distinguir los que tienen mayor o menor vida común; con todo podemos anotar algunos rasgos coincidentes de la vida eremítica en los distintos sitios geográficos23:

* habitación

* trabajo

* alimentación y colaciones

* hábito

* cooperación monástica

* liturgia

* monacato y presbiterado

* visitas y huéspedes

* penitencias y castigos


3.4. La geografía de la anacoresis:

El mapa del monacato primitivo lo ubicamos en primer lugar en Egipto, donde surgió san Antonio y sus discípulos: Macario, fundador de un centro anacorético de Wadi Natrum24 y Pacomio.

Encontramos otros núcleos de asentamiento en Palestina, con Hilarión de Gaza (291-371) quien reúne gran cantidad de discípulos y luego busca mayor soledad en Egipto, Libia, Sicilia y Dalmacia, muriendo en Chipre25.

En Asia menor y Siria, a principios del s. V, encontramos a San Marón, anacoreta que se recluye en la cima de un monte, ocupado anteriormente por un templo pagano y desde allí recibe a numerosos peregrinos y enfermos a los cuales cura. Aunque sabemos muy poco de su vida, por referencias posteriores, valoramos la influencia que tiene en su medio en el s. V26.


4.- San Pacomio Y EL CENOBITISMO:
4.1. Vida de San Pacomio:

Así como Antonio es el padre del monacato en general y de la anacoresis en particular, a san Pacomio en la historia de la Iglesia se lo reconoce como el creador de la vida común o cenobítica. El término cenobio viene del griego: koinós, bios, vida común.



Pacomio, (290-346) hijo de padres paganos, había nacido en el extremo sur de Egipto fue primeramente militar. Estando en prisión sintió hablar los cristianos y se convirtió a la nueva fe motivado por la caridad de los cristianos con los reclutas imperiales. Cuando salió de prisión, volvió a su tierra y allí recibió el bautismo, (313). Luego se retiró a vivir en soledad y durante tres años fue discípulo del anacoreta Palamón, quien lo inició en la vida de desierto.

Luego de haber vivido unos años la vida solitaria funda su primera comunidad en un pueblo de la orilla oriental del Nilo, al norte de Tebas. En ese lugar se fueron acercando algunos hombres que querían practicar un cierto tipo de vida común pero poseyendo cada uno su propia independencia pero desgraciadamente esta forma falla y Pacomio debe despedirlos y empezar de nuevo con la comunidad pero exigiéndoles a los nuevos una estricta pobreza y una rígida disciplina. A los que se le acercan les pide la renuncia completa de todos sus bienes y la adopción de una vida fuertemente comunitaria y con una revolucionaria idea desde ahora: el monje no puede dar, prestar, recibir, destruir ni cambiar nada sin permiso de la autoridad competente; pero sobre todo debe renunciar a la propia voluntad y a la obediencia a un superior.

La comunidad, la koinonía se fue desarrollando, y hasta la fecha de su muerte de Pacomio, en el 346, se experimentó un gran crecimiento, reunió en varios monasterios especialmente en Tabennesi y en Pbou, a millares de monjes y de hermanas, mantenidos por una economía agrícola floreciente27.

4.2. Vida cenobítica:

Si bien esta nueva forma de vida ascética, superó en influencia a la de anacoresis de Antonio, sin embargo, el cenobitismo de alguna manera le debe a la vida anacorética su origen28. Pacomio, consideró al padre de los monjes como un gran maestro y sentía por el una gran admiración..

Pero lo específico de la institución cenobítica radica en que la existencia de la comunidad. no era el simple resultado de reunir discípulos, sino que su origen se debía a la voluntad de los mismos monjes de buscar la perfección y unión con Dios por medio de la vida comunitaria. Al igual que el anacoretismo, también los cenobitas están alejados del mundo, pero con el novedoso compromiso de ir construyendo la ciudad celeste desde la tierra, integrando el servicio a los hermanos.

Se caracterizaban por la práctica de la vida comunitaria en tres aspectos:

* puesta en común de todos los bienes

* sumisión y servicio común.

* fidelidad a una Regla.
4.3. Fuentes pacomianas:

Los escritos pacomianos nos han llegado en lengua latina a través de S. Jerónimo, y de algunos fragmentos en copto. Se encuentran en primer lugar un conjunto de 4 reglas que se le atribuyen al mismo Pacomio, pero no se puede afirmar con certeza que las haya puesto por escrito él antes de morir29. Ellas son: Praecepta, Praecepta et Instituta, Praecepta atque Judicia y Praecepta ac Leges.

Las vidas de Pacomio, son importantes también para describir el cenobitismo y encontrar el porqué de tanta difusión posterior tanto en el oriente como en el occidente.

Pacomio es autor además de cartas en copto traducidas posteriormente por Jerónimo para toda la cristiandad occidental. Desde éstas fuentes podemos describir las características del cenobio pacomiano:

* Se vivía en un único edificio y se vestía también en forma común.

* En cuanto al gobierno de los monasterios existía un superior general y cada cuatro casas se formaba una tribu. Algún grupo de monasterios estaban unidos entre sí. Dos veces al año se reunían los monjes de todos lados para celebrar la Eucaristía y para rendir cuentas de sus economías.

* La vida diaria era santificada por la oración, dos veces, una por la mañana y otra por la tarde, en cada casa. Se participaba de la misa en la iglesia más cercana y todos debían esforzarse por aprender a leer la Escritura.

* El día se distribuía: de manera estricta, teniendo al trabajo como ley absoluta; por ejemplo, muchas comunidades pacomianas, se convirtieron con el tiempo en verdaderos campos de trabajo, y restaban importancia a la vida ascética.

La obra de Pacomio, aparece animada por un notable espíritu de moderación y prudencia, sobre todo se lo entiende así en los últimos años cuando salieron a la luz versiones de su vida en lengua copta donde aparece fuertemente el tema comunión entre los monjes frente a la imagen militarista y reducida que nos dan las reglas, mas frías y estructuradas, pero de todos modos, se debe reconocer que este desarrollo extenso tuvo sus excesos que muchos autores endilgaban a su formación militar.

Con todo, el monacato pacomiano, abrió las puertas a variadas posibilidades de vida monástica entre los cristianos. A pesar de que fue acusado de aburguesamiento, es cierto que el cenotibismo que irrumpió en el siglo IV fue capaz de desenvolverse a lo ancho de todo el mapa cristiano y acabó por erradicar casi por completo el anacoretismo.


5.- LAS PRIMERAS MUJERES ANACORETAS Y LOS CENOBIOS FEMENINOS.

ASCETISMO Y VIRGINIDAD FEMENINA:
Se entiende por virginidad una forma o género de vida ascética que consiste en la renuncia total al ejercicio de la sexualidad. Mas bien el término en sentido estricto se aplica a la situación de integridad física del sexo femenina, para distinguirlo de los varones, a los que se los denomina ascetas.

Así como las viudas, las vírgenes constituían una categoría determinada y reconocida por la Iglesia. Vivían en el mundo, luego en el monasterio que las reunirá en un mismo ideal de consagración al Señor.

Como decíamos más arriba, ascetas y vírgenes tuvo seguidores desde el principio de los tiempos de la Iglesia, que se mantenían puros desde su nacimiento, como afirma Justino en su Apología I, 15; Tertuliano en su Apología 9,19 dice que algunos vivían en continencia virginal desde su infancia.

La virginidad, en cuanto forma de vida se la entiende perpetua y no temporal; abrazada como dice Ambrosio, por amor de Dios y no puramente temporal como la virginidad de las Vestales latinas.

Ya Cipriano anota a la virtud de la virgen cristiana su pobreza de cosas y personas, su desprendimiento de los bienes terrenales y superar las resistencia de sus familiares, etc.

Motivadas por Cristo que se entregó virgen a la Iglesia y se entregó por ella, así las vírgenes cristianas, van enseñando la virginidad entraña unas fuerzas interiores de cada uno que le hacen relacionar al mundo hacia lo escatológico y definitivo.

El ideal de la virginidad como consagración total a Dios es de suyo desinteresado, lo mismo que la vida contemplativa cristiana, de la que es elemento, no está por su naturaleza ordenado a ningún fin práctico de servicio30.




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