Poblacion I: teoria de la poblacion


TEMA 6. El envejecimiento de la población: estado y proceso. Evolución reciente del envejecimiento demográfico en España



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TEMA 6. El envejecimiento de la población: estado y proceso. Evolución reciente del envejecimiento demográfico en España.


SALUD, DEMOGRAFIA Y SOCIEDAD EN LA POBLACION ANCIANA

El saldo de la transición demográfica

La experiencia histórica ha demostrado que las poblaciones, con peculiaridades y variaciones, han seguido un proceso demográfico caracterizado por una reducción continuada de la mortalidad, seguida de una disminución de la fecundidad. Este proceso se conoce como transición demográfica, se inició entre los siglos XVIII y XIX (en los países occidentales). En España este proceso empezó más tarde. Aunque una vez iniciado fue más intenso.

Por otra parte, el proceso por el que se pasa de una población joven a una población envejecida es otra perspectiva de la transición demográfica, el saldo final de la interrelación descrita entre mortalidad y natalidad.

Además de estos dos fenómenos demográficos, han de tenerse en cuenta las migraciones, pues cuando los jóvenes emigran las poblaciones se envejecen. Sin embargo, el impacto de las migraciones en España es muy escaso.



Los factores demográficos del proceso

La fecundidad

Durante las tres últimas décadas del siglo XX, la fecundidad española experimentó un gran descenso que se ha mantenido básicamente hasta el presente. Los valores al final del periodo oscilan alrededor de 1.2 y 1.3 hijos por mujer, muy por debajo del remplazo generacional que es 2.1 hijos por mujer. El declive de la fecundidad española es la conjunción de una disminución de la intensidad en la reproducción de la población con el retraso en la edad de la maternidad. Ambos hechos en ningún caso sustituirían los efectos de las bajas tasas de fecundidad del pasado puesto que, por un lado, los migrantes adoptan por difusión cultural las pautas de fecundidad del país de acogida y, por otro, paliar el problema de fecundidad por la entrada permanente de un número de inmigrantes no podría darse sin la aparición de problemas socio-políticos y económicos de gran calado.



Mortalidad

Para su estudio habría que diferenciar dos etapas: la primera mitad del siglo, caracterizada por una elevada mortalidad infantil y por el impacto de dos graves crisis de mortalidad, como fueron la epidemia de gripe de 1918 y la Guerra Civil. El descenso de mortalidad infantil y juvenil durante este periodo inició un proceso que dio lugar, 1950, a una importante transformación en el perfil de la estructura por edad, que se consolidó, 1970, con la progresiva concentración de las defunciones a edades avanzadas. La tasa de mortalidad infantil en España a inicios del siglo XX era de 186 por cada mil nacidos, mientras que en 1970 era de 28 por mil.

La evolución de la esperanza de vida al nacer, por su parte, se caracteriza por un continuo incremento a lo largo del siglo pasado y hasta la actualidad. El ritmo de crecimiento de este indicador no ha sido siempre el mismo, pues en los primeros 30 años del siglo XX la esperanza de vida aumentó a un ritmo de medio año por cada ano de calendario, pero durante 1940 y 1960 lo hizo a un ritmo de un año por cada año de calendario. Mientras en las últimas esta ha decrecido notablemente, con incrementos de décimas o centésimas por cada año. Actualmente la esperanza de vida se sitúa a los 81 años para ambos sexos.

Una vez alcanzadas en las últimas décadas tasas de mortalidad infantil realmente bajas, el incremento de la esperanza de vida vino por el otro lado de la pirámide, es decir por las contribuciones de los adultos o ancianos. La aportación de las mujeres fue muy superior comparado con el de los hombres. En 2007 era de 84 y 77 en mujeres y hombres, respectivamente.

Este cambio en las edades más afectadas por la muerte está íntimamente ligados al tipo de enfermedad que conducen a la muerte. De ahí que si en la antigüedad las tasas de mortalidad fueron debidas, básicamente, a hambrunas o pestes; en la actualidad estas son causas por enfermedades crónicas y degenerativas. Detrás de esta tendencia se encuentra la llamada revolución cardiovascular que permitió la supervivencia a la enfermedad degenerativa del corazón. Este proceso de cambio en la causa de mortalidad se denomina transición epidemiológica

Migraciones

A los acontecimientos de los grandes desplazamientos españoles a América entre finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX siguieron otras de intensidad a Europa que transcurrieron durante la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, en la década de los cuarenta. España se convirtió en un país de inmigración, tendencia que continuaría hasta la antigüedad. La llegada de inmigrantes en un país causa la rejuveneracion de la misma, excepto si estos son jubilados (europeos que instalan su residencia en las costas españolas)



Un cambio estructural

El proceso de envejecimiento en España durante el siglo XX se puede resumir de la siguiente manera: la fuerte caída de la mortalidad infantil, y posteriormente la de los otros edades. La población disminuyó como consecuencia de la fuerte reducción de la fecundidad que se produjo a partir del año 1975. El resultado de ambos fenómenos explica que el envejecimiento se haya producido en España en un breve espacio de tiempo y de forma muy intensa.

Para medir el índice de vejez y dependencia contamos con las siguientes expresiones: el primero pone en relación el número de personas mayores de 65 con los menores de 15 años. Por otra parte, el índice de dependencia relaciona a la población inactiva o dependiente (mayores de 15 o 16 años) con la activa (entre 15 y 64 años). Este índice en 2003 era de 46 dependientes por cada 100 independientes.

Envejecimiento de la vejez

A partir de los años 70 se produjo un aumento masivo de la población de más de 65 años. En la actualidad las ganancias en esperanza de vida vienen por el alargamiento de la vida de los mayores. El grupo de 80 años y más es el que más ha crecido en la última década, mientras que el de menores de veinte años es el que más población ha perdido.



Feminización de la vejez

Pese a que nacen más mujeres que varones esta ventaja numérica inicial con el tiempo se va perdiendo, hasta anularse completamente en las edades 35- 40 años e invertirse. Precisamente a causa de la elevada supervivencia actual, la preponderancia relativa de las mujeres de edad madura y avanzada se ha convertido en factor claro de feminización del conjunto de la sociedad, hasta el punto de que casi uno de cada diez ciudadanos españoles será una mujer de 65 o más años.



CONSECUENCIAS SOCIALES DEL ENVEJECIMIENTO

El alargamiento de la vida es un logro para las sociedades desarrolladas. Sin embargo, el envejecimiento de la población es objeto de frecuente debate en los medios de comunicación como de un grave e irresoluble problema se tratare. Pero, ¿es realmente un problema? Se habla de las nefastas consecuencias que tendrían para los propios mayores, para las familias y para el bienestar general y el buen funcionamiento de las instituciones, la economía y el sistema de pensiones. Sin embargo, apenas existen consecuencias sociales del envejecimiento que hayan sido previstas con antelación.

En primer lugar, el cambio en la significación de las edades, pues todo el ciclo vital se ha alargado. Por ejemplo, los más jóvenes pueden esperar más tiempo para convertirse en adultos. Si se dispone de más años de juventud, eso podría suponer mayor tiempo para acumular riquezas.

En segundo lugar, las consecuencias para la familia, que se preveían desastrosas, han resultado ser todo lo contrario. Las familias han pasado de tener solo dos generaciones (padres e hijos) a tener casi cuatro (bisabuelos, abuelos, padres, hijos). Este hecho que suele verse como un problema por el coste en el cuidado de los ancianos, tiene una consecuencia positiva que no se previó, como es la existencia de una generación “bisagra” formada principalmente por mujeres que en su madurez o primera vejez, cuidan tanto a sus padres como sus nietos.

En tercer lugar, consecuencias para los roles de género y de edad. De alguna el hecho de que las mujeres jóvenes y adultas estén adoptando perfiles formativos y laborales similares a los masculinos ha hecho que se reduzca las desigualdades sociales entre ambos sexos.

En cuarto lugar, también hay consecuencias para la estructura social. Se tiene la imagen de una vejez triste, empobrecida y desarraigada. Sin embargo, las personas que hoy alcanzan su primera vejez, y las que lo harán en las primeras décadas, no coinciden con este retrato pesimista, ya que han alcanzado una situación socioeconómica superior que las de sus hijos; además los futuros ancianos serán individuos con mucha formación.

Por último el envejecimiento demográfico debería haber colapsado los sistemas sanitarios. No ha sido así, más bien al contrario ya que un factor en la consolidación de dichos sistemas. La demanda de servicios y productos sanitarios que generan los sujetos de más 65 años está convirtiendo a este sector en unos de los más punteros en investigación.

DEPENDENCIA Y ENVEJECIMIENTO. UN ENSAYO DE TIPOLOGIA

CONCEPTUALIZANDO LA DISCAPACIDAD Y LA DEPENDENCIA

El objetivo de esta sección es “medir” la información disponible en las encuestas para mejorar el conocimiento acerca de la dependencia en España y hacerlo más útil para los actores políticos y sociales que trabajen en este tema.

Existe hoy un consenso de definir la dependencia como la situación de una persona con discapacidad que requiere ayuda de otra para realizar actividades de la vida diaria porque no puede valerse por sí misma. El propio término de discapacidad estuvo, desde hace mucho tiempo, ligado a un modelo básicamente médico.

¿Qué ha cambiado en el mundo para que la dependencia adquiera este protagonismo?

A continuación presentamos algunos cambios que han originado que la dependencia ocupe un papel trascendental en nuestros días:



Modernización demográfica. La modernización demográfica implica el aumento de ancianos en una población. Sabemos que son las personas de la tercera edad las que más padecen de trastornos, lo que les coloca como un colectivo de dependientes, pues los años ganados a la muerte en esas edades se viven con un mayor riesgo de mala salud y dependencia de ciclo vital.

Cambio familiar y con-vivencial. Los hogares son cada vez de menor tamaño y en las familias se está aumentando el número de generaciones presentes, lo que remodela sus tradicionales potencialidades en el cuidado a los dependientes.

Roles de género. La creciente formación académica y ocupación laboral femenina aumentan los costes de oportunidad derivados de la función cuidadora.

Creciente internalización y profesionalización de servicios. Estos anteriormente se presentaban en el ámbito familiar o a través de relaciones informales.

Creciente poder del común ciudadano. Este exige mayor atención a sus necesidades y demandas.

Revisión de la función respectiva del Estado. Además de incluir el mercado y la familia ante la necesidad de cuidados, a partir de los años ochenta.

Creciente tridimensionalidad para abordar la dependencia. Se trata de una implicación masiva de los científicos sociales en el tema de la dependencia, y rechazo al modelo estrictamente biomédico dominante.

¿Qué ha pasado en los conceptos y fuentes?

Empieza a notarse que, en realidad, la demanda de estadísticas se está haciendo desde instituciones gestoras de políticas sociales, para las cuales el marco eminentemente médico de la CDDM resulta insuficiente. Por eso el proceso de definición continúa hasta una nueva clasificación oficial de la OMS, que exige un esquema más holista, menos médico y más social.

Discapacidad es ahora un paraguas que abarca los problemas en tres dimensiones: la del cuerpo, funciones y estructura; la de la persona, es decir, limitaciones en la actividad; la societal, restricciones en la participación.

¿Qué ha pasado en España, por parte del productor estadístico, para operativizar estos marcos conceptuales?

En 1986 el INE realizó una encuesta de ámbito nacional, la Encuesta sobre discapacidades, deficiencias y minusvalías. Se siguió en ella el primer modelo conceptual de la OMS de 1980, básicamente médico. El centro de atención recayó en la deficiencia.

En 1999, el INE realizo la segunda macro encuesta de estas características, la Encuesta sobre discapacidades, deficiencia y estado de salud. Esta nueva Encuesta abandonó el concepto de minusvalía y puso mayor énfasis al entorno físico, social y familiar.

Por último, en 2008, el INE realiza la tercera gran operación estadística en este ámbito, la Encuesta sobre discapacidad, autonomía personal y situación de dependencia. Entre sus objetivos se plantea conocer las características de la persona con discapacidad y en situación de dependencia. Persigue también conocer la influencia de las ayudas externas sobre la actividad de las personas, un paso para el diseño de políticas sociales.



DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA EN LA ENCUESTA EDAD, 2008

Características de la fuente

El trabajo de campo se desarrolló entre noviembre de 2007 y febrero de 2008. Se recogió primeramente información de todas las personas de los hogares seleccionados, y en caso de existir alguna con incapacidad (6 y más años) o limitación (niños de cero a cinco años), se pasó un cuestionario especifico de discapacidad. Si la persona en cuestión recibía cuidados, se complementaba la entrevista con un pequeño módulo de cuidadores principales. También se realizó la encuesta a 10.567 personas en alojamiento colectivos, una novedad con respecto a las dos encuestas anteriores.



Las grandes cifras de la discapacidad y la dependencia

En España hay 3787447 personas de 6 y más años con discapacidad residiendo en viviendas familiares. Otras 269.139 personas adicionales con discapacidad residen alojamientos colectivos. También hay 60400 niños entre 0 y 5 años con limitaciones. Las discapacidades frecuentes son las relacionadas con la movilidad; permanecer de pie, andar fuera y dentro de casa. Les siguen en importancia los problemas en las actividades necesarias para el mantenimiento del hogar. A continuación, vienen las dificultades sensoriales, cognitivas y de relaciones personales.

Sin embargo, estas grandes cifras no son demasiado útiles a la hora de hacer una planificar social. Se debería discriminar y considerar tipologías en función de: las tres dimensiones de la interacción y el contexto de la persona (corporal, personal y societal); las funciones y estructuras corporales implicadas en las discapacidades, las mentales y cognitivas, las sensoriales, las emocionales y las corporales; las actividades y participación implicadas, movilidad, auto-cuidado o relaciones interpersonales.

UN ENSAYO DE TIPOLOGIA DE LA DEPENDENCIA

Usaremos una hipótesis de partida: que existe un patrón jerárquico en las muy diversas situaciones de dependencia. Es decir, la mayor parte de las situaciones de dependencia pueden ubicarse en una escala progresiva, en la que cada una de tales situaciones conlleva también todas las de rango previo.

La existencia de dicho patrón jerárquico la comprobaremos aplicando el método de escalamiento, que asume la existencia de estados sucesivos y acumulativos asociados al normal transcurso del tiempo. En este caso, se presupone que el proceso de discapacidad y dependencia empieza con la pérdida de autonomía en las actividades más complejas y adquiridas más tarde en la vida, y progresa hasta afectar a las actividades más básicas y más temporalmente adquiridas en el ciclo vital.

Si se verifica dicha hipótesis, se podría establecer cuál es esa escalacion de actividades y cómo se pueden clasificar las personas según su estadio actual en ese hipotético proceso pese a manejar una fuente no longitudinal.



La selección previa para aplicar el método de escalamiento

En el ensayo de tipología necesitamos cribar la información de la encuesta por diferentes criterios.



  1. Por edad. Usaremos los mayores. Estamos asumiendo un proceso acumulativo.

  2. Por la dimensión de la discapacidad. Nos centramos en la dimensión de la actividad afectada, cuerpo, actividad de la persona, relación con la sociedad.

  3. Por las actividades afectadas tales como: compras, tareas domésticas, levantarse, acostarse, comer o lavarse.

  4. Por autoevaluación del nivel de dificultad para realizar estas actividades. Elegimos el nivel máximo, aquel en el que la discapacidad impide realizarlas por completo.

Tras la selección, el número de individuos que cumplen todos criterios es de 885815.

Método de escalamiento

Se trata de un procedimiento ideado para ordenar ítem y sujetos a una dimensión acumulativa subyacente. Significa que los problemas en las distintas actividades de la vida diaria pueden ser ordenados de tal forma que los entrevistados con problemas en una actividad determinada también tiene dificultades para realizar las actividades que han quedado ordenadas por debajo de la escala. La existencia de una escala introduciría orden y claridad en la infinitud de casuísticas, tipologías y permitiría la previsión de etapas de dependencia para un caso dado.



Resultados de la aplicación del método

La aplicación del método de escalamiento evidencia un orden ideal de las siete discapacidades consideradas, en una escala perfecta, orden que cumple en 72.7 %. Así que aunque los datos no sean longitudinales la escala sirve para anticipar una evolución en el tiempo. Ello no significa que todos los casos vayan a cumplirse hasta desembocar en la muerte, sino que todo el que haya llegado a un estadio en el que necesita ayuda para, por ejemplo, vestirse, ha habido previamente pasar por los estados anteriores.

Existe una interesante diferencia entre los sexos en el grado de ajuste al modelo. Entre las mujeres es muy superior que en los hombres. ¿Qué puede explicar este mayor ajuste femenino al modelo dependencia gradual y escalada? Es posible que muchos hombres no hayan señalado tener dependencia en las dos primeras actividades, comprar y tareas de casa, ya que nunca las asumieron como propias.

Los perfiles

De las siete actividades progresivamente imposibilitadas del modelo, comprar y hacer trabajos domésticos corresponde al perfil doméstico.

Por otra parte, la imposibilidad absoluta de realizar dos de las sietes actividades, comer y poder levantarse de la cama, supone un grado extremo de necesidad de ayuda, por eso se ha clasificado en el perfil de “supervivencia” las tres restantes, lavarse, vestirse y andar por la casa. Se han etiquetado en el perfil de “autonomía.

Uno de los resultados más interesados de la aplicación del modelo de escalamiento es que no existen diferencias significativas entre sexos. Sin embargo, donde el sexo supone diferencias significativas es en los perfiles.

Presentamos a continuación los rasgos principales de los tres perfiles de dependencia obtenidos


  1. El perfil doméstico. Reúne el mayor número de dependientes de la escala perfecta. Su media se encuentra en torno a los ochenta. El principal origen de las dificultades funcionales asociadas a este perfil de dependencia son las deficiencias osteo musculares.

2) El perfil autonomía. En este la edad media es ya de 83 años. Aunque siguen apareciendo deficiencias a causa de la osteo-musculares, ahora aparece ya una proporción sensible de deficiencias en funciones mentales.

3) El perfil supervivencia. Este es el menos abundante, y el que afecta a actividades más básicas e imprescindibles. La edad media es de 84 años y con lleva mayor grado de pérdida física y mental de los tres perfiles.

El patrón de cuidados no cambia mucho en los tres perfiles, pero en el tres hay mayor presencia de empleados de hogar o formas similares de atención formal. El grado de satisfacción con la ayuda recibida va disminuyendo en nuestra escalacion, quizás por los cambios convivenciales asociados a, menor convivencia con familia directa, más intervención formal o fallecimiento de otros familiares.

La asignatura Población I: teoría de la población es de suma importancia para entender la manera en que se presenta la evolución de las sociedades en la actualidad. Además, no olvidemos que cada uno de nosotros es parte de alguna sociedad, a no ser que viva de manera totalmente aislada, cosa que dudo muchísimo. Por lo tanto, tanto los estudios del tema como los profanos del mismo tenemos algo que aprender de nuestra propia evolución.

Tal como he venido haciendo en los ensayos anteriores, en este daré una explicación macro y micro de la evolución de la población. No hay lugar a dudas que vivimos en un mundo “cargado de individuos”, según las estimaciones de las Naciones Unidas unos 7 billones de personas en el año 2011 vivían en la Tierra. El reparto de esta población es desigual, China e India representan los países más poblados del mundo; mientras que Guinea Ecuatorial representa uno de los más pequeños. Sin embargo, lo que quiero resaltar es que lo que debería ser una bendición de Dios (me refiero al aumento de la población) ha llegado a ser una catástrofe “natural” de dimensiones globales, debido a la creciente desigualdad existente entre países del Norte y Países del Sur.

Primeramente, a nivel global es necesario hacer un vistazo de lo que ha sido, y las consecuencias derivables de, la evolución de la población en los países ricos. La mayoría de los países del primer mundo, tal es el caso de la mayoría de los países de la Europa occidental, Japón y EEUU, están sufriendo una reducción drástica de sus tasas de natalidad, concentrándose está por debajo del remplazo generacional, que se estima en 2.1 hijos por mujer. En la práctica esta evolución puede interpretarse como una disminución de la cantidad de jóvenes presentes en cada sociedad, los cuales, como todos sabemos, son el recurso último para satisfacer la demanda laboral agregada de un país. Varios países, Finlandia es un caso paradigmático al respecto, ya que están adoptando políticas pro-natalistas (ayudando económicamente a las personas que desean tener hijos) ante esta situación.

Desde mi punto de vista, y viendo la situación en que se encuentra la economía global, no creo que esta bajada de natalidad vaya a cambiar de sentido.

Junto a la bajada de natalidad, y debido a la creciente aumento de años de vidas ganados en cada edad, me refiero al aumento de la esperanza de vida, nos encontramos con que los países ricos cada vez crece la preocupación de que se están envejeciendo sus sociedades, debido al continuo aumento de la población de más de 65 años. En este sentido, los responsables plantean una cuestión simple, pero compleja: “Si todos nos envejecemos en algún momento x, cómo podrá sostenerse el sistema de pensiones o del Estado de bienestar. Entiendo que varios científicos sociales tratan de suavizar esta alarma social, con soluciones poco o mucho razonables. Sin embargo, desde mi reflexión afirmo que “Si el Norte no abre sus fronteras para inmigrantes sureños, acabaría en lo que yo llamo colapso poblacional”. El colapso poblacional es una situación en la carencia de población originaría la desaparición total de un pueblo. Por ejemplo, los pueblos que se quedan vacíos porque los jóvenes han emigrado a las ciudades en busca del pan.

Con respecto a la evolución demográfica en los países del África, o países pobres en general, nos encontramos con una tendencia diferente al presentado anteriormente: altas tasas de natalidad y poblaciones jóvenes. Quiero señalar que las altas tasas de natalidad no siempre representan una ventaja, cuantitativa ni cualitativa, a no ser que se aproveche su uso. Esta afirmación es así por varias razones, aquí destaco solo una: generalmente los países en vías de desarrollo tienen una renta per cápita muy inferior si lo comparamos con la de los países desarrollados. En estas condiciones, si se llega a tener muchos hijos, seguramente no se contará con recursos para cuidarlos de manera “aceptable”. Además, es posible los niños nacidos en estas condiciones de pobreza acaben siendo ladrones o blancos de los que trafican con los niños o jóvenes. Este es un fenómeno que recientemente se ha venido denunciando en China, donde muchas madres, por no poder cuidar a sus hijos, los venden para prostituir en países del primer mundo.

Después de analizar esta situación, creo que el granito de arena que puedo añadir sobre las tantas soluciones que se han dado a este fenómeno seria decir a los líderes políticos de dichos países que diseñen un control regulativo de sus poblaciones.

Con respecto al tema de los jóvenes que apuntaba anteriormente, es de más decir que el poseer una sociedad joven es una ventaja de antemano. Llegado en este punto, cabe hacer las siguientes preguntas: ¿qué deben hacer los gobiernos de los países pobres con este contingente de jóvenes?, ¿cómo mantener a estos dentro sus fronteras para no ser tentados a emigrar a los países ricos? Prestando atención a estas preguntas y reflexionado sobre sus respuestas, los países en vías de desarrollo podrán aprovecharse, de manera eficiente, de un recuro potencial como es la juventud.

Para concluir, tanto países ricos como los pobres tienen sus desafíos que tienen que superar. Mientras que los países ricos están en una situación de no poder “arrepentirse” a no ser por la toma de una conciencia global responsable; los países en transición económica y demográfica pueden aprender de sus colegas del Norte para no caer el hoyo que cayeron.



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