Plan de formacióN



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PLAN DE FORMACIÓN

I.- ASPECTOS GENERALES.

1.- LA FORMACIÓN DEL M. SS. CC: OBJETIVO FUNDAMENTAL Y MARCO DE REFERENCIA.

1.1.- IDENTIDAD DE LA VOCACIÓN MISIONERA.

1.2.- SITUACIÓN DEL MUNDO DE HOY.

1.3.- NUESTRA MISIÓN Y EL SER MISIONERO.

1.4.- EL PROCESO DE FORMACIÓN DEL MISIONERO.

2.- LOS AGENTES INSPIRADORES, AMBITOS Y LUGARES.

2.1.- EL ESPÍRITU DE DIOS.

2.2.- MARÍA.

2.3.- EL FORMANDO.

2.4.- LA COMUNIDAD FORMATIVA.

2.5.- LOS FORMADORES Y EL EQUIPO FORMATIVO.

2.6.- LA CONGREGACIÓN.

3.- LOS OBJETIVOS FORMATIVOS SUS DIMENSIONES Y CONTENIDOS.

3.1.- OBJETIVO GENERAL.

3.2.- LAS DIMENSIONES Y SUS MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATI­VOS.

3.2.1.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN HUMANA.

3.2.2.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN CRISTIA­NA.

3.2.3.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN RELIGIO­SA.

3.2.4.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN CONGRE­GACIO­NAL.

4.- LOS DINAMISMOS FORMATIVOS.

4.1.- LA PALABRA, EUCARISTIA, ORACION, ESTUDIO.

4.2.- LOS VOTOS Y VIRTUDES APOSTÓLICAS.

4.3.- LAS EXPERIENCIAS APOSTÓLICAS.

4.3.1.- OBJETIVOS DE LA FORMACIÓN APOSTÓLICA.

4.3.2.- ACTITUDES DEL MISIONERO EN FORMACIÓN.

4.3.3.- CRITERIOS DE LA ACCIÓN APOSTÓLICA.



4.3.4.- ORIENTACIONES PEDGÓGICAS

II.- ETAPAS FORMATIVAS.

1.- ETAPA DE DISCERNIMIENTO Y PREPARACIÓN: PRENOVICIADO.

2.- FINALIDAD.

3.- REQUISITOS, DE PARTE DEL PRENOVICIO Y DE PARTE DE LA CONGRE-GACIÓN.

3.1.- PRENOVICIO.

3.2.- CONGREGACION.

4.- RESPONSABLES.

5.- OBJETIVO GENERAL DE LAS DIMENSIONES HUMANA, CRISTIANA, RELIGIOSA, CONGREGACIONAL.

5.1.- OBJETIVO ESPECIFICO DE LA DIMENSION HUMANA.

5.1.1.- MEDIOS ESPECIFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN: CONTENIDOS.

5.1.2.- EVALUACION-DISCERNIMIENTO SEGUN UNOS CRITE­RIOS.

5.1.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

5.2.- OBJETIVO ESPECIFICO DE LA DIMENSIÓN CRISTIANA.

5.2.1.- MEDIOS ESPECIFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN: CONTENIDOS.

5.2.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.2.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

5.3.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN RELIGIOSA.

5.3.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN: CONTENIDOS.

5.3.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.3.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

5.4.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN CONGREGACIONAL.

5.4.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN: CONTENIDOS.

5.4.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.4.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

1.- ETAPA DE INICIACION: NOVICIADO.

2.- FINALIDAD.

3.- REQUISITOS DE PARTE DEL NOVICIO Y DE PARTE DE LA CONGREGA­CIÓN.

3.1.- NOVICIO.


3.2.- CONGREGACIÓN.

4.- RESPONSABLES.

5.- OBJETIVO GENERAL DE LAS DIMENSIONES: HUMANA, CRISTIANA, RELIGIOSA, CONGREGACIONAL.

5.1.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN HUMANA.

5.1.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN: CONTENIDOS.

5.1.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.1.3._ ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

5.2.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN CRISTIANA.

5.2.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN: CONTENIDOS.

5.2.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.2.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

5.3.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN RELIGIOSA.

5.3.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN: CONTENIDOS.

5.3.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.3.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

5.4.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN CONGREGACIONAL.

5.4.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN: CONTENIDOS.

5.4.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.4.2.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

1.- ETAPA DE DESARROLLO: MISIONEROS EN FORMACIÓN: ESTUDIANTA­DO I (3 AÑOS).

2.- FINALIDAD.

3.- REQUISITOS DE PARTE DEL PROFESO Y DE PARTE DE LA CONGREGA­CIÓN.

3.1.- PROFESO.

3.2.- CONGREGACIÓN.

3.3.- FORMADORES Y PROFESOS.

4.- RESPONSABLES.

5.- OBJETIVO GENERAL DE LAS DIMENSIONES HUMANA, CRISTIANA, .

5.1.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN HUMANA.



5.1.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN: CONTENIDOS.

5.1.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.1.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

5.2.- OBJETIVO ESPECIFICO DE LA DIMENSIÓN CRISTIANA.

5.2.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN: CONTENIDOS.

5.2.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.2.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

5.3.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN RELIGIOSA.

5.3.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN: CONTENIDOS.

5.3.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.3.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

5.4.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN CONGREGACIONAL.

5.4.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN: CONTENIDOS.

5.4.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.4.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

1.- ETAPA DE CONSOLIDACIÓN: MISIONEROS EN FORMACIÓN: ESTUDIAN­TADO II (3 AÑOS).

2.- FINALIDAD.

3.- REQUISITOS, DE PARTE DEL ESTUDIANTE Y DE PARTE DE LA CONGREGA­CIÓN.

3.1.- ESTUDIANTE.

3.2.- CONGREGACIÓN.

3.3.- FORMADORES Y ESTUDIANTES.

4.- RESPONSABLES.

5.- OBJETIVO GENERAL DE LAS DIMENSIONES: HUMANA, CRISTIANA, RELIGIOSA, CONGREGACIONAL.

5.1.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN HUMANA.

5.1.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN.

5.1.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.1.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

5.2.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN CRISTIANA.

5.2.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN.


5.2.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.2.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

5.3.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN RELIGIOSA.

5.3.1.- MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN.

5.3.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.3.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

5.4.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN CONGREGACIONAL.

5.4.1.- MEDIOS ESPECIFICAS-OPERATIVOS DE ESTA DIMEN­SIÓN.

5.4.2.- EVALUACIÓN-DISCERNIMIENTO SEGÚN UNOS CRITE­RIOS.

5.4.3.- ORIENTACIONES OPERATIVAS Y PROGRAMACIÓN.

1.- PROFESIÓN PERPETUA, MINISTERIOS INSTITUIDOS Y ORDENADOS.

2.- MINISTERIO DE LA PALABRA: LECTORADO.

2.1.- OBJETIVO.

2.1.1.- ACTITUDES.

2.1.2.- PRAXIS.

2.1.3.- INFORMACIÓN TEÓRICA.

2.1.4.- ORIENTACIÓN OPERATIVA.

2.1.5.- ACOMPAÑAMIENTO.

3.- MINISTERIO DEL ALTAR: ACOLITADO.

3.1.- OBJETIVO.

3.1.1.- ACTITUDES.

3.1.2.- PRAXIS.

3.1.3.- INFORMACIÓN TEÓRICA.

3.1.4.- ORIENTACIÓN OPERATIVA.

3.1.5.- ACOMPAÑAMIENTO.

4.- PROFESIÓN PERPETUA.

4.1.- OBJETIVO.

4.1.1.- ACTITUDES.

4.1.2.- PRAXIS.

4.1.3.- INFORMACIÓN TEÓRICA.

4.1.4.- ORIENTACIÓN OPERATIVA.

4.1.5.- ACOMPAÑAMIENTO.

5.- MINISTERIO ORDENADO: DIACONADO.

5.1.- OBJETIVO.

5.1.1.- ACTITUDES.

5.1.2.- PRAXIS.



5.1.3.- INFORMACIÓN TEÓRICA.

5.1.4.- ORIENTACIÓN OPERATIVA.

5.1.5.- ACOMPAÑAMIENTO.

1.- FORMACIÓN CONTINUA 64

1.1.- CONTENIDOS 65

2.- AGENTES Y DIMENSIONES 65

2.1.- LA PERSONA 65

2.2.- EL SUPERIOR Y LA COMUNIDAD LOCAL 65

2.3.- LA DELEGACIÓN O AGRUPACIONES 66

2.4.- LA CONGREGACIÓN 66

3.- TIEMPOS 66

3.1.- Para todos los congregantes: 66

3.1.1 La Comunidad 66

3.1.2 El Equipo general de formación 66

3.1.2.1 Calendario 67

3.2 Primer decenio de la Profesión Perpetua 67

3.2.1 Primer decenio de la Profesión 67

3.2.2 Quinquenios posteriores 67

3.2.3 Financiación 67

4.- PROGRAMACIÓN 67

5.- CONTENIDOS 68

5.0 Responsables 68

5.1 Renovación teológica 68

5.2 La Iglesia en el mundo 68

5.3 Sentido de la vida religiosa 68

5.4 La respuesta de la Congregación 68

5.5 Misión 69

5.6 Temas libres 69



SIGLAS

AP Ad Pascendum.

DIR Directorio de la Congregación de Misioneros de los Sagra­dos Corazones de Jesús y María, Santuario de Lluc 1990.

DOCE Documentos del Capítulo Especial 1969-1970, Misioneros de los Sagrados Corazones, Palma de Mallorca 1971.

EN Evangelii Nuntiandi.

LG Lumen Gentium.

MQ Ministeria Quaedam.

NC Notas referentes a la Congregación de M. SS. CC., Palma de Mallorca 1940.

NPP Decreto sobre el noviciado y preparación a la profesión perpetua, DOCE, pp. 209-218.

PC Perfectae Caritatis.

PI Potissimum Institutionis, Orientaciones sobre la forma­ción en los Institutos religiosos, 2 de febrero 1990.

R Reglas de la Congregación de M. SS. CC., de Jesús y María (Mallorca), Palma de Mallorca 1983.

RI Decreto Ratio Institutionis, DOCE,, pp. 219-245.

RM Redemptoris Missio.

RPH Religiosos y Promoción Humana.

INTRODUCCIÓN

Este proyecto o plan de formación quiere ofrecer un determinado modelo de formación que pretende ser pedagógico y progresivo, integral e integrador. Una formación que intenta desarrollar de una manera equilibrada en cada misionero en todas las etapas de su formación, el don de la llamada y el crecimiento de la perso­na. En relación con la Congregación, la fidelidad al carisma original y la creatividad orientada hacia el futuro.

Las estructuras formativas y los mismos formadores no son los protagonistas de la formación. No basta su labor formati­va, es la persona de cada formando la que opta por formar­se. El forman­do es objeto y sujeto de la formación. Este presu­puesto exige que la formación sea per­sonalizada. Deberá acudir con frecuencia a su conciencia personal y a su personal res­ponsabilidad a fin de que pueda interiorizar los valores de la Vida Religiosa y el proyecto de vida carismática propia pro­puesto por los formadores. De esta manera encontrará en sí mismo la justifi­cación de sus opciones, y en el Espíritu, su dinamismo funda­mental.

Llegar a la unificación de todos los aspectos fundamenta­les de la vida es uno de los objetivos específicos de toda formación. En la formación a la Vida Religiosa se corre el peligro de la fragmentación, no tanto de contenidos sino de estructuración existencial de la persona; un peligro presente no sólo en la formación primera, Pre-noviciado-Noviciado sino también después. O se acentúa demasiado la formación espiri­tual con poca repercusión de la formación humana, y viceversa, o damos prioridad en lo apostólico sobre lo doctrinal, y viceversa. Mucho cuerpo y poco espíritu; mucho estudio y poca pastoral. De ahí se deduce, que no podemos acentuar unos aspectos sobre otros, sino tender a una armónica fusión1.

Hoy más que nunca el proceso formativo ha de tener muy en cuenta este criterio unitario de la vida porque nuestros jóvenes, por cultura y sociedad, tienden a la fragmen­tacion y a la dispersión; además, la multiplicidad de las áreas forma­tivas (humana, espiritual, doctrinal, apostólica) pueden favorecer procesos disgregantes.

La finalidad de la formación consiste, precisamente, en llegar a alcanzar la unidad de vida2, como nos recuerdan las Reglas y verificada a través de los cuatro criterios de fide­lidad presentados por el documento Religiosos y promoción humana3

- Fidelidad al hombre y a nuestro tiempo.

- Fidelidad a Cristo y al Evangelio.

- Fidelidad a la Iglesia y a su misión en el mundo.

- Fidelidad a la Vida Religiosa y al carisma propio del Instituto.

I.- ASPECTOS GENERALES.

1.- LA FORMACIÓN DE LOS MISIONEROS DE LOS SS. CC.: OBJETIVO FUN­ DAMENTAL Y MARCO DE REFERENCIA.

1.1.- IDENTIDAD DE LA VOCACIÓN MISIONERA.

Nuestro proyecto formativo se integra en el plan de salvación del Padre (LG 2). Dios nos llama porque nos ama en su Hijo4. Cristo, Maestro formador de discípulos, enviado por el Padre para la salvación de todos, conti­núa llamando hoy por medio de su Espíritu al discipu­lado evangéli­co. El es también el Maestro, Sacerdote y Pastor de cuantos se preparan a se­guirle en la Congregación de M. SS. CC., partici­pando de su estilo de vida y de su misión evange­lizadora por medio del ministerio de la palabra5.

La llamada de Jesús a Joaquín Rosselló se hizo vocación leyendo la realidad histórica de su tiempo a la luz del Evan­gelio, y bajo la guía del Espíritu que le invitó a aceptar como proyecto de vida la dedicación plena al ministerio de la palabra en sus formas y expresiones propias de su tiempo.

En el proceso formativo tanto los protagonistas6 como los responsables se mantienen a la escucha del Espíritu de Dios como principal agente de su formación por ser El y no otro, el que inspira toda obra buena7.

Durante un siglo y siguiendo el ejemplo de Joaquín Rosse­lló, otros misioneros han respondido a la llamada de Dios como testigos del Evangelio y han interpretado su misión de acuerdo con las condiciones concretas de cada momento histórico. De este modo, en el transcurso de los tiempos, el carisma misio­nero, don de Dios a la Iglesia y al mundo, sin perder su inspiración original, se ha encarnado en personas, y en diversas culturas, Africa, América Latina, Europa8.

1.2.- SITUACIÓN DEL MUNDO.


La realidad histórica de nuestro tiempo es mucho más compleja, llegando incluso a situaciones inéditas de injusti­cia institucionalizada9. No es nada fácil establecer un elenco de los signos de los tiempos que interesan a nuestra época. Por su carácter histórico, éstos se hallan referidos continua­mente a las dimensiones del tiempo y del espacio. Son cambian­tes y diver­sos, dependiendo de las épocas y de los lugares. Son además ambivalentes y necesitados de un continuo discerni­mien­to. No todo lo que aparece o caracteriza a una época anuncia inmedia­tamente el Reino. Tampoco deben ser absolutiza­dos como los únicos medios de que Dios se sirve para actuali­zar su Palabra. La visión de la generalidad no debería hacer­nos perder la sensibilidad por otros signos más concretos, parcia­les o cotidianos; por estar ligados a la condición humana son también susceptibles de desequilibrios y frustra­ciones en su realización concreta. No siempre es posible evitar los pseudo­profetismos, los neoclericalis­mos, los ghet­tos y la intoleran­cia... Por eso el discernimiento constante es una de las tareas que se impone necesariamente frente a ellos.

Teniendo en cuenta todo esto y para llegar a una profunda inculturación, sería muy intere­san­te que cada Delegación y en particular cada casa de forma­ción hiciese un elenco de aque­llos "signos" que se imponen con más claridad en cada lugar y situación y a los cuales nuestro carisma misionero de los SS. CC. debería atender primariamen­te.

Pensemos en las consecuencias del desarrollo incontrola­do, las diferencias Norte-Sur, formas de violencia, una vuelta al racismo y xenofobia, trabajo, cultura, ausencia de Dios, libertad humana y religiosa, estructura familiar, incertidum­bre en los valores morales etc...

Como en tiempos del Fundador, aunque por razones diver­sas, tampoco hoy es respetada la dignidad de la persona huma­na. En este contexto, Dios llama a los cristianos a anunciar y testimoniar el Evangelio; y continúa enviando nuevos seguido­res de Joaquín que entreguen su vida en la Iglesia al servicio del hombre10.

1.3.- NUESTRA MISIÓN Y EL SER MISIONERO.

Al contemplar nuestro mundo cuyos signos de los tiempos se convierten en llamada a la misión, nace en los Misioneros de los SS. CC. una urgencia: vivir y proclamar el Evangelio como único camino de salvación11.

Esta misión la descubre desde una comunidad religiosa lo suficientemente integrada en la Iglesia local, con actitud de escucha a la Palabra, de una continua conver­sión a Dios, y de una fidelidad al carisma religioso profético12.

La misión evangelizadora y el quehacer del misionero se realizan desde su ser. Se siente continuador de la misión de Jesucristo13.

El misionero responde a la llamada de Cristo mediante la profesión religiosa: ser casto, pobre y obediente y vivir su consagración en una comunidad contemplativa y misionera: inseparable de la promoción de la justicia, de la misericordia como subrayan los contenidos de la teología de los SS. CC14.


Su espiritualidad es: cristocéntrica, mariana y ecle­sial: vivir la espiritualidad de los SS. CC., seguir al Tras­pasado en los Traspasados. El misionero tiene gran estima y cultiva una vida profunda y sencilla, ardiente caridad, serena pacien­cia, esperanza a toda prueba y espíritu de fami­lia15.

Ama al Fundador y su carisma personal y el institucional. Su actitud es de fidelidad creadora y dinámica. Como Joaquín Rosselló, integra en su propia persona el ser religioso, sacerdote y misionero.

1.4.- EL PROCESO DE FORMACIÓN DEL MISIONERO

A los que llama a ser misioneros Dios los va formando y con­virtiendo a El, en la medida que ellos responden a esa llama­da. Así su formación es dialogal, un proceso permanente a través del cual cooperan a la acción del Espíritu para seguir a Jesucristo.

Esta identidad personal es una experiencia íntima que se vive y expresa en la vida espiritual, paz interior, confianza en el propio futuro, capacidad de amar y trabajar con y por los demás desde el carisma institucional.

Entendida así, la formación inicial, continua o permanen­te se convierten en elemento esencial de su ser misionero. Tienden a la configuración con Jesucristo, único valor absolu­to en quien tienen pleno sentido y al que se ordenan todos los demás valores.

Caminar hacia la autoformación exige una progresiva integración de diversos binomios de su personalidad: cuerpo-espíritu, genitalidad-vida afectiva, individuo-comunidad, oración-acción, estudio-crecimiento interior, investigación-trabajo, formación intelectual-experiencia vital, esfuerzo personal-don del Espíritu, realismo-idealismo, particularidad-universalidad, provisionalidad-permanencia, autonomía-obedien­cia, encarnación e inculturación en el propio país-solidaridad universal16.

Contribuirán a conseguir una formación así concebida el modelo evangélico y misionero del hombre nuevo que necesitan la Iglesia y el mundo de hoy; interiorizar y asimilar el con­junto de los valores por los que se ha optado como proyecto total y unitario de vida; conocer y compartir los dramas y urgencias de la sociedad; vivir el proceso formativo con referencia al Evangelio y al carisma misionero, como una experiencia de Dios encarnada en la realidad histórica, prepa­rarse para la misión que se le confía por medio de una dedica­ción responsable al estudio, asimilar, en definitiva, e iden­tificarse con el proyecto de vida de los M.SS.CC. Todo en un proceso específico y equilibrado como nos proponen las Reglas y el Directorio.

2.- LOS AGENTES, ÁMBITOS Y LUGARES

2.1.- EL ESPÍRITU DE DIOS.



Dios, que elige, llama y convoca a su pueblo, es él mismo quien educa y fortalece para que se realice su proyecto en el mundo, como Historia de Salvación. El Espíritu de Dios es el prin­cipal agente de la vocación, que impulsa a seguir a Jesús en nuestro mundo y así descubrir y manifestar el rostro del Padre17.

2.2.- MARÍA.

María es ejemplo de fidelidad para todo creyente, ella es también la que modela, recuerda y enseña en el seguimiento evangélico de Jesús18.

2.3.- EL FORMANDO.

La persona misma es el colaborador principal del Espíritu en su propia formación.19 Esto supone por su parte:

Experiencia de fe personal y comunitaria desde la escucha de la Palabra y en la fracción del pan, reflexión común sobre la realidad histórica, atención al propio crecimiento espiri­tual mediante el discernimiento personal y comunitario, acogi­da de la palabra fraterna que aconseja y orienta, comunión con la Iglesia.

El formando, en su voluntad de llegar a integrarse en la Congregación, va profun­dizando en el conocimiento y estima del Fundador, del carisma, historia y realidad viva de la Congre­gación. La acepta tal como es, la siente como propia, se prepara para participar en su misión, vive la unidad de vida, amando la comunidad y el ministerio de la palabra, tiene cierta integración diocesana y disponibilidad misionera20.

2.4.- LA COMUNIDAD FORMATIVA.

La comunidad formativa constituye el espacio propio y principal de acompañamiento para el desarrollo de su vocación. Todos son a la vez activos y destinatarios de la formación. El Superior General y el Delegado deberán tener en cuenta sus características, dotarla de los medios formativos necesarios y de las personas más aptas para que pueda ser comunidad evange­lizada y evangelizadora21.

Características de la comunidad formativa:



* Autonomía propia, aun en el caso de estar integrada o relacionada dentro de otras comunidad por razones de resi­dencia o de trabajo. Esta comunidad en ninguna de las etapas de la formación constituye una pieza de un engranaje pastoral. Por otra parte, en la medida de lo posible, se abrirá al proyecto misionero de la Delegación y de la casa, siempre atendido el bien integral de los formandos. El Superior local y los demás responsables establecerán las líneas de colabora­ción, de forma que sean el primer modelo del trabajo en equi­po.

* Proyecto formativo anual22, elaborado según las Reglas, art. 20, el Direc­torio y este Plan de Formación, aproba­do por el Supe­rior General des­pués de escuchar al Delegado de forma­ción.

* Compromiso de todos sus miembros en la actividad forma­tiva y en el discernimiento vocacional.

Esta comunidad se fundamenta sobre los valores de comu­nión y fraternidad23, y procura crear en su seno un progresivo clima de fe que se cultiva en la oración24, personal y comuni­taria, que culmina con la celebración de la Eucaristía25 y se expresa en el compartir una relación profunda de amor y ale­gría, un respetuoso pluralismo, una participación activa y responsable de todos sus miembros, una actitud de diálogo y de discernimiento, de corrección y de perdón fraternos26.

La Casa de formación, para estar a la altura de su mi­sión, deberá tener además estas características:

* Pensada y estructurada para el trabajo formativo, caracterizada por un ambiente de austeridad, en conformidad con nuestra pobreza religiosa y en sintonía con los traspasa­dos a los que queremos servir, que favorezca el estudio y la vida espiritual, en lo posible cercana a una institución nuestra; pero independiente de la misma, ubicada preferente­men­te en un ambiente popular (comunidad de inserción)27.

2.5.- LOS FORMADORES Y EL EQUIPO FORMATIVO.

Si bien la responsabilidad de la formación es compromiso de toda la comunidad, la realización concreta del programa formativo y el régimen de vida de los candidatos corresponde, en el seno de la misma, al P. Maestro, nombrado según las Reglas y Directorio28. Deberá estar liberado de toda otra obligación que le impida cumplir sus funciones y, mientras ejerza este servicio, consi­derará la Casa de formación como lugar principal de su ministerio sacer­dotal y misionero.



Bajo la responsabilidad y coordinación del P. Maestro, el equipo formativo está constituido por todos aquellos que colaboran más directamente en el proceso de formación de los candidatos29. Dicho equipo formativo está llamado a desempeñar una triple tarea:

* Congregacional, teniendo clara conciencia que actúa por misión del Superior General y en nombre de la Congrega­ción.

* Activa siendo responsable solidariamente de la marcha general de la Comunidad formativa y del itinerario concreto de formación según objetivos y etapas.

* Testimonial en la integración personal y comunitaria, en la vivencia religiosa, en el amor a la Congregación, en el servicio pastoral a los miembros de la Comunidad, y en la evangeli­zación en medio de los traspasados.

Los criterios fundamentales que deben animar a cuantos constituyen el equipo formativo son los siguientes: tener conciencia clara de ser parte activa del mismo, tener perso­nalmente una específica responsabilidad formativa, proceder siempre según la programación comunitaria del trabajo formati­vo, compartir criterios formativos en consonancia con la Congregación.

Debe asegurar también la unidad de criterios en las diver­sas etapas de la formación:

* Los formadores de la misma casa de formación se reuni­rán, al menos, cada quince días.

* Todos los que colaboran en la formación, al menos una vez al trimestre.

* Los maestros y el responsable de la pastoral vocacional de la Delegación a poder ser, dos veces al trimestre, presidi­dos por el Delegado.

* Todos los maestros mantendrán contactos periódicos, al menos se reunirán dos veces al sexenio.

2.6.- LA CONGREGACIÓN.

El Superior General tendrá como tarea propia:

* Promover la fidelidad creadora al carisma de m.ss.cc.

* Hacer viables los programas de formación delegaciona­les.

* Revisar su funcionamiento.

* Cultivar el sentido de pertenencia.

* Ayudar a establecer un equilibrio entre la aceptación de la congregación real y la utopía de la congregación ideal.

2.7.- LA DELEGACIÓN.

* Tiene la responsabilidad de poner los medios necesarios para suscitar y acoger vocaciones y acom­pañarlas según los crite­rios y orientaciones establecidos.

* Cultivar el sentido de pertenencia.



* Ayudar a establecer un equilibrio entre la aceptación de la congregación real y la utopía de la congregación ideal.

* Llevar a la práctica el proyecto de formación inicial y la continua o permanente.

* Colaborar con la pastoral vocacional y comunidad forma­tiva, orando por las vocaciones, invitando a compartir nues­tra vida a los jóvenes inquietos. L Delegación y cada comunidad de­ben convertirse en espacios vocacionales.

* Buscar formas nuevas de vivir nuestra vocación más conforme con la exigencias de sociedad y del Reino de Dios.

3.- LOS OBJETIVOS: SUS DIMENSIONES Y CONTENIDOS FORMATIVOS.

3.1.- OBJETIVO GENERAL:

El formando responde a la llamada de Dios mediante un proceso de madura­ción dirigido a alcanzar la unidad de vida, que le permita identificarse con fidelidad y liber­tad con el proyecto de vida y misión de la Congregación de M. SS. CC., y así traducirlo en la Iglesia y en el mundo de hoy.

Para ir formando armónicamente e íntegramente las diver­sas facetas de la personalidad del candidato, el proyecto formativo se propone alcanzar unos objetivos en cada una de las dimensiones formativas, que seguirán teniendo valor para la formación continua o permanente de toda la vida.

De la interrelación de los objetivos generales de cada etapa en sus distintas facetas surgen los objetivos específi­cos. Estos deberán de traducirse en planes de acción, teóricos y prácticos, para que el protagonista de la formación descubra y asuma los distintos contenidos formativos.

3.2.- LAS DIMENSIONES Y SUS MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATI­VOS.

Las dimensiones se diversifican en medios más concre­to. Dentro de cada uno de ellos, los cuales subrayan elementos de gran importancia referentes, por ejemplo a lo somático, so­cial, intelectual, comunitario, litúrgico, sacerdotal, etc., den­tro de cada dimensión se facilita una evaluación completa y deta­llada de la misma.

3.2.1.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN HUMANA:

Al término de la formación inicial, cada formando habrá conseguido progresivamente un crecimiento general y equilibrado de su personalidad, y una preparación cultural adecuada, alcanzando así la unidad de vida requerida.

* MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMENSIÓN:

a) CORPORAL:

- Salud.


- Higiene.

- Ejercicio físico-deporte.

b) PSICOLÓGICO-AFECTIVO:

- Conocimiento y aceptación de sí mismo.

- Conocimiento, aceptación y relación con el otro.

- Valoración e integración de la sexualidad.

- Sentimientos, ansiedades, mecanismos defensivos.

c) ÉTICO-SOCIAL:

- Convivencia (respeto, diálogo, participación, solidari­dad).

- Inserción en la propia realidad sociocultural.

- Conciencia política.

- Proyección social, trabajo, profesión.

- Formación en los valores.

- Educación ética.

- Ascesis, superación.

- Creación de hábitos.

- Apertura a la trascendencia.

d) ESTUDIO:

- Desarrollo intelectual.

- Educación artística y estética.

- Formación científica.

- Formación económica.

3.2.2.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN CRISTIA­NA:

Al término de la formación inicial, cada formando habrá progresado adecuadamente en el proceso de transformación de su persona en imagen del Corazón de Jesús por obra del Espíritu según el designio del Padre, bajo la protección del Corazón de María y la guía de la Iglesia, con el propio es­fuerzo ascético (ejercicio de vida y no de muerte), alcanzando así la madurez cristiana requerida.

* MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMENSIÓN:

a) ESPIRITUALIDAD:

- Conversión.

- Vivencia de la fe.

- Testimonio de hombre interior, espiritual.

- Reflexión intelectual y sapiencial.

b) ORACIÓN:

- Vida Trinitaria.


- Experiencia de consagración al Padre, adhesión al Hijo, recepción del Espíritu.

- Crecimiento por medio de la vida de oración, en su doble vertiente, en la personal y en la comunitaria.

- Crear el hábito de establecer tiempos señalados de oración.

c) IGLESIA Y LITURGIA:

- Vida de comunión eclesial.

- Celebración de la liturgia.

d) MISIÓN Y COMPROMISO:

- Dimensión apostólica y liberadora de la vocación cris­tiana.

- Tensión entre la figura de este mundo y la plenitud del Reino.

- Compromiso en la transformación del mundo y de la historia, cultivando una sensibilidad evangélica que muestre la misericordia de Dios.

3.2.3.- OBJETIVO ESPECIFICO DE LA DIMENSIÓN RELI­GIO­SA

Al término de la formación inicial cada formando se habrá comprometido positiva­mente al seguimiento de Jesús en la vida religiosa por medio de la consagración, vivido en Comuni­dad, y orientado a la misión apostólica, alcanzando así la madurez religiosa requerida.

* MEDIOS ESPECÍFICOS-OPERATIVOS DE ESTA DIMENSIÓN:

a) SEGUIMIENTO:

- Conocimiento en profundidad de la propuesta evangélica.

- Seguimiento de Jesús en radicalidad.

- María, modelo de seguimiento.

- Valoración del ser y el hacer de la vida religiosa.

b) CONSAGRACIÓN:

- Vivencia de los votos.

- Reestructuración personal a partir de la experiencia de los mismos.

c) COMUNIDAD Y VIDA FRATERNA:

- Integrar los valores de la vida comunitaria.

- Configuración de la autonomía personal desde la Comuni­dad.

- Vivencia de la consagración y de la misión en el marco comunitario.

d) MISIÓN:

- Sentir la misión como consecuencia del sentirse envia­do.

- Sentir la misión dentro de un proyecto comunitario.



3.2.4.- OBJETIVO ESPECÍFICO DE LA DIMENSIÓN CONGRE­GA­CIONAL:

Al término de la formación inicial cada formando habrá realizado su itinerario humano-cristiano-religioso iluminado por la experiencia del P. Joaquín Rosselló, en la comunidad de los M. SS. CC., identificándose progresivamente con la misión confiada por la Iglesia, alcanzando así la madurez congregacional requerida.

* MEDIOS ESPECÍFICOS OPERATIVOS DE ESTA DIMENSIÓN:

a) P. FUNDADOR:

- Conocimiento de su persona.

- Profundizar en su itinerario espiritual.

- Descubrimiento del sentido de su misión contemplativa Pastoral-Misionera.

b) IDENTIDAD ECLESIAL:

- Identificarse con el proyecto de vida y misión refleja­do en las Reglas y Directorio.

- Sensibilidad especial respecto a nuestras opciones preferenciales.

- Valoración de nuestras instituciones de parti­cipación: reunio­nes comunitarias, de Delegación, Juntas y Capítulos Generales.

- Sintonía con la historia congregacional proyectándola hacia el futuro.

c) CONTEMPLATIVA-MISIONERA:

- Profundizar de una manera especial estos aspectos básicos para nuestro ministerio.

- Preparación teórica y práctica.

4.- LOS DINAMISMOS FORMATIVOS.

(Los puntos que se van a tratar a continuación, son elementales para nuestra formación. De una manera más explíci­ta se ven integrados en las diferentes dimensiones y medios específicos).

4.1.- LA PALABRA, EUCARISTÍA, ORACIÓN, ESTUDIO.

* LA PALABRA:

- Se forma para ser Misionero de la Palabra.

- Que la Palabra informe la vida del que se forma. Cono­cerla: oración, ministerio, búsqueda de la voluntad de Dios.

- Amar el ministerio de la Palabra.

- Elemento profético: libertad para la predicación de la Palabra.

- Leerla y meditarla habitualmente.

- Contemplarla y proclamarla.


- Orientar las opciones formativas a la luz de la Pala­bra.

- Comprensión del ministerio sacerdotal a la luz del ministerio de la Palabra.

- La palabra va inseparablemente unida a la promoción humana.

- María, la mujer que acoge y medita la Palabra en su Corazón.

* EUCARISTÍA -Sacramentos-:

- La comunión nace, se alimenta y desarrolla en la euca­ristía.

- Se celebra diariamente. Momento de encuentro comunita­rio.

- Engendra la comunidad, la sostiene.

- Enseña la donación y modela la entrega a imagen del Corazón de Jesús.

- Celebrada con el Pueblo.

- Tener en cuenta el Año litúrgico: rima el año, la formación... nos introduce paulatinamente en el Ministerio de Cristo.

- Privilegiar el domingo.

- Espiritualidad de los SS. CC.: informa nuestra oración, nuestra lectura de la Palabra, nuestra Eucaristía...

- El sacramento de la Reconciliación como signo de con­versión continua.

- Atención especial a los formandos que no hayan recibido la Confirmación.

* ORACIÓN:

- Carácter contemplativo. Espiritualidad del Desierto.

- Diferentes formas de oración: litúrgica, personal, otras formas...

- Formación en la espiritualidad litúrgica. Cuidar al máximo los momentos de oración.

- Momentos fuertes: ejercicios, retiros...

- Abrir nuestra oración a la oración del pueblo. Las casas de formación se prestan más... Buscar un influjo mutuo, de modo que la oración del pueblo también nos afecte.

- Importancia del acompañamiento espiritual, aunque éste no debe ser impuesto ni necesariamente estar en manos del mismo formador. No identificarlo con el sacramento de la reconciliación.

- Conocer la dimensión contemplativa del Fundador.

- Cursillos.

* ESTUDIO:

- Motivación: apertura al mundo y a la Iglesia... Hacerse conscientes de su importancia.

- Lograr una triple meta: una información estructurada, una capacidad metodológica para abordar los temas y la prácti­ca de su elaboración personal.

- Motivar la necesidad de la formación permanente.

- Completar desde las casas de formación en los puntos más flojos y sobre todo en los temas congregacionales.


- Personalización: atender a cada persona según sus necesidades y lagunas. Protagonista -formando-.

- Formación pastoral: disciplinas que nos formen en nuestro carisma misionero.

- En la formación permanente, la Congregación debe tener presentes las preferencias y capacidades de cada individuo.

- Bibliotecas y Archivos: cuidados, organizados y usa­dos...

- Roles del formador: No debe conformarse con lo que se hace en los respectivos centros de filosofía y teología. Debe acompañar todo este proceso mediante su cercanía e inte­rés personalizado. Sería deseable que cada formando tuvie­ra un tutor que acompañara su formación intelectual, para poder hacer una síntesis bien estructurada.

4.2.- LOS VOTOS Y VIRTUDES APOSTÓLICAS:

- Conocer todo lo que nos presentan las Reglas y otros documentos y estudios congregacionales.

- Considerarlos como medios y no como fin.

- Configurar la vida en torno a ellos.

- La formación puede ser entendida como un progresivo proceso de configuración de la vida a partir de estas media­ciones.

- Entenderlos de forma positiva: la obediencia como disponibilidad; la pobreza como desapego y solidaridad; la castidad como ofrecimiento y amor desinteresado.

- Estudiarlos desde sus raíces bíblicas, y desde la cristología para no manipular su sentido profundo.

- Buscar las actitudes concretas que cada uno de ellos implica en estas dimensiones: cristológica, ascética, misio­nera y congregacional.

4.3.- LAS EXPERIENCIAS APOSTÓLICAS:

4.3.1.- OBJETIVOS DE LA FORMACIÓN APOSTÓLICA.

- Hacer hombres de su tiempo: conocimiento de la reali­dad.

- Hacer hombres de la Palabra: que conozcan, que sepan hacer el puente entre la realidad y la Palabra.

- Impulsar la originalidad y la creatividad de cara a la evangelización: nuevos ministerios y formas...

4.3.2.- ACTITUDES DEL MISIONERO EN FORMACIÓN.

- Apertura: al mundo, a la Palabra, a la Iglesia, a otras Culturas y Lenguas...

- Celo, iniciativas...

- Creatividad.



- Seriedad en el trabajo y en el estudio.

- Responsabilidad.

- Capacidad de trabajar en equipo.

- Disponibilidad misionera.

4.3.3.- CRITERIOS DE LA FORMACIÓN APOSTÓLICA.

- Situada en el contexto histórico-social.

- Opción preferencial por los pobres.

- La espiritualidad de los SS. CC.

- Necesidad de la Iglesia local.

- Preferencia por el ministerio de la Palabra.

4.3.4.- ORIENTACIONES PEDAGÓGICAS.

- Evaluación continua del proyecto elaborado previamente.

- Conocimiento y práctica de diversos ministerios.

- Información amplia: obras y ministerios de la Congrega­ción.

- Práctica pastoral: progresiva, personalizada, revisada comunitariamente.

- Conocimiento de la dimensión diocesana de la pastoral.

- Conocimiento y análisis de la realidad.

- Promover iniciativas pastorales conjuntas.

- Integración del proyecto personal con el comunitario.

- Determinar los campos de acción según el proceso perso­nal del formando.



II -


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