Plan de accesibilidad “acceplan” 2003 – 2010


Evaluación del espacio privado interior



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7.1.2. Evaluación del espacio privado interior
Se han analizado68 los espacios de la vivienda considerados más relevantes para la accesibilidad, aquellos de costosa o difícil modificación (baños, cocinas...), así como aquellos que responden a formas de uso habituales en el funcionamiento de la vivienda (vestíbulo, pasillos...). No se han considerado los elementos fácilmente modificables (mecanismos eléctricos, pomos...), el mobiliario, ni los que se podrían encuadrar como Ayudas Técnicas.
El análisis se ha elaborado partiendo de la división del interior de la vivienda en espacios de circulación interior y espacios estanciales69.
Los resultados obtenidos del análisis de la muestra estudiada, los hemos referido a cada uno de los espacios interiores de la vivienda
PASILLO: Los pasillos de las viviendas analizadas, cumplen el ancho mínimo (90 cm.) en el 92,5% de los casos. Las viviendas con pasillo desarrollado en un solo tramo recto tienen un índice de accesibilidad muy superior a las desarrolladas en varios tramos (o niveles), produciéndose las barreras en los encuentros entre tramos (o niveles).
VESTÍBULO Y DISTRIBUIDORES: El 59% de las viviendas analizadas tienen vestíbulos y distribuidores accesibles, considerándolas piezas destacadas en la accesibilidad general de la vivienda sobre todo cuando se sitúan en los extremos del pasillo facilitando notablemente el giro de 180º y el acceso al resto de las estancias.
ESTAR- COMEDOR: Al ser la más grande resulta también la pieza más accesible de la vivienda.
DORMITORIOS: El resultado obtenido en el análisis es similar al caso anterior; este resultado es generalizable siempre y cuando los dormitorios cumplan con la normativa vigente en cuanto a dimensiones mínimas.
COCINA: En el 78,7% de las viviendas analizadas son accesibles, resolviéndose muchos casos de aparente inaccesibilidad con una adecuada distribución del mobiliario.
BAÑOS: Es la asignatura pendiente de la accesibilidad en las viviendas, tanto por la insuficiente anchura de puerta (con hojas de 62,5cm en un 45% de las viviendas) como por el escaso espacio libre interior y las dificultades de movilidad consiguiente (sólo el 4% de los baños de las viviendas analizadas disponen de espacio libre para inscribir un circulo de superior a 1,20 m de diámetro). Se estima que la superficie deficitaria media en los baños para que sean accesibles, es inferior al 3% de la superficie total útil de la vivienda.
En cuanto a las viviendas desarrolladas en varios niveles (tipo Duplex o Unifamiliares), además de lo indicado anteriormente, en este tipo de viviendas el resultado es de total inaccesibilidad desde el punto de vista de la circulación interior y en zonas ajardinadas privadas o de uso común, tanto por los cambios de nivel, como por la anchura de paso. En ninguno de los casos analizados se ha contemplado la reserva o previsión de espacio para la instalación de ascensor o plataforma elevadora, ni la ubicación de un dormitorio con baño accesible en la planta de acceso. Además, el espacio de aproximación exterior a la vivienda es también menos accesible en este tipo de viviendas que en las situadas en edificios multifamiliares.
Esta combinación de barreras interiores y exteriores en las viviendas unifamiliares70 es producto de la conjunción de criterios de mercado (reducidos tamaños de parcela, búsqueda de máximos aprovechamientos aumentando el número de niveles de edificación, estética, etc.), de la falta de normativa específica y de la segmentación de la demanda, constituida por familias jóvenes de reciente formación y con escasa conciencia de las consecuencias futuras o potenciales de las barreras.


    1. Accesibilidad en los edificios de uso público

Para el análisis de los edificios de uso público nos hemos basado en los resultados de las evaluaciones realizadas en edificios de distinto tipo71: sanitarios, educativos, administrativos, comerciales, culturales y otros


Del análisis de los resultados, destacamos como más relevantes los siguientes:


  • Ninguno de los 282 edificios de uso público evaluados en 71 poblaciones de toda la geografía nacional, cumple todos los criterios legales de accesibilidad, por lo que no los podemos considerar totalmente accesibles.




  • La inaccesibilidad de los edificios de uso público, tiene sus causas en un número de barreras relativamente bajo, pero repetitivo, en todos ellos. Destacan dos elementos especialmente conflictivos: la altura de los mostradores de atención al público (inaccesible por su altura en el 75% de los casos) y el acceso e interior del aseo (inaccesible por causas diversas el 86% de los casos)72. Por el contrario, las zonas de entrada y el movimiento de circulación hacia el mostrador, son las que muestran mayor grado de accesibilidad, si bien la presencia de suelos deslizantes es el problema más frecuente que afecta a la movilidad interior.



  • Analizando los edificios de uso público por tipos, los que presentan un mayor número de barreras son los de uso administrativo, debido probablemente a ser los edificios con mayor antigüedad (se han evaluado fundamentalmente ayuntamientos). La inaccesibilidad se manifiesta sobre todo en la falta de adaptación de los baños y en la ausencia de ascensor. Por el contrario los edificios de uso sanitario, son los que presentan el menor número de barreras. El 35% de los edificios de uso público analizados no tienen ascensor.




  • No se percibe una tendencia uniforme en la aplicación del concepto de accesibilidad en el diseño y la ejecución de los edificios de reciente construcción evaluados, pareciendo que responden más a la sensibilidad del promotor o del proyectista en el tiempo en que fueron ejecutados, que a la aplicación consciente de criterios de accesibilidad.


7.3. La perspectiva de los usuarios de la edificación.
A partir de las distintas encuestas realizadas se obtuvieron los siguientes resultados:

  • En las zonas comunes de la vivienda las dificultades mayores fueron destacadas por los usuarios con deficiencias físicas, especialmente entre los usuarios de sillas de ruedas. Los problemas más veces enumerados se dan para ir del garaje al portal de la casa y para recoger el correo en los buzones.

  • En el interior o zona privada de las viviendas, las zonas más problemáticas son baños y cocinas y para los mismos colectivos anteriores.

  • Las causas citadas como motivo de las dificultades son muy variadas y, en general, bien conocidas73. Citaremos las más frecuentes de entre las que aportan información relevante:

  • En cuanto a los edificios públicos las personas con discapacidad encuestadas señalan como insuficiente la accesibilidad de casi todos sus elementos interiores (mostradores, señalización, aseos, ascensores, escaleras, rampas...), aunque reconocen una evolución ligeramente positiva en casi todos ellos. Los elementos peor valorados son los mostradores de atención al público y las características de las escaleras (barandillas, apoyos, diseño).

  • Otro elemento importante en los edificios dónde se da un servicio al público es la preparación del personal de atención. Los encuestados valoran por debajo de “regular” y tendiendo a “malo” al conocimiento de sus necesidades por parte de esos trabajadores, estando el personal de las oficinas de la administración entre los peor valorados, sólo por encima del personal de los locales de restauración y por debajo de los comerciantes, empleados de ocio y espectáculos o de hoteles, que han sido los mejor valorados.




  • Si se comparan los niveles de accesibilidad percibidos por los usuarios entre los diversos tipos de edificios, el espacio mejor valorado es el interior de la propia vivienda y los menos valorados son los edificios públicos administrativos y los vinculados con el ocio, junto con los hoteles. Los edificios sanitarios y asistenciales son valorados positivamente.


Gráfico 7.2. Valoración media de los usuarios sobre el grado de accesibilidad en los edificios

Escala decimal utilizada: 0 = Inaccesible, 3 = Poca, 6 = Regular, 10 = Buena




7.4. Agentes en el proceso de edificación.
Es indudable la importancia que para la formación del espacio accesible tienen las componentes estructurales: instituciones, características del mercado, formación de los agentes, etc.
La Ley de Ordenación de la Edificación describe los agentes actuantes en el proceso edificatorio, asignando a cada uno de ellos el papel que debe cumplir en el mismo74.
De todos los agentes intervinientes destacamos por su especial relevancia al Promotor, los Técnicos y la Administración, porque de ellos depende fundamentalmente la incorporación de la accesibilidad a la concepción, proyección y ejecución del proceso edificatorio.
Sin embargo consideramos que el USUARIO como agente final al que se dirige la edificación determina su nivel de accesibilidad a través del conocimiento de sus necesidades presentes y futuras y consecuentemente de su exigencia de calidad del producto ofrecido.
Entre los técnicos, el arquitecto es el principal pues está presente en el diseño, formalización y ejecución del proyecto, además de la dirección de obra, lo que le confiere un papel protagonista en la consecución de un espacio accesible. Para investigar su grado de conocimiento, predisposición y opinión se envió una encuesta a arquitectos superiores y se investigó el tipo de formación que reciben en las escuelas técnicas por medio de una consulta a las Escuelas de Arquitectura.
El 67% de los arquitectos encuestados declara conocer “perfectamente”la legislación sobre accesibilidad, y el 69% que la aplica habitualmente en sus proyectos, aunque consideran que esta aplicación es difícil. Los principales problemas para ello son su redacción confusa, poca claridad en la definición de los criterios a aplicar y la existencia de contradicciones. El 27% de los encuestados destacó problemas de compatibilidad con otras normas y un 11% la falta de homogeneidad entre las leyes de las diferentes CCAA. Además señalaron problemas específicos de aplicación en el momento de realizar obras de rehabilitación y reforma donde los criterios son confusos y poco realistas.
El 99% de los arquitectos considera que la accesibilidad debe estar incorporada en la formación académica, si bien el 81% considera que debe impartirse incluida en otras asignaturas. Por otra parte, la principal dificultad -resaltada por el 35% de los arquitectos- para aplicar la normativa es la resistencia del promotor.
El análisis de las respuestas de la encuesta de las Escuelas de Arquitectura nos indican que la mayoría de estos Centros de Enseñanza conceden cierta importancia profesional o tienen cierta sensibilidad frente a la problemática de la accesibilidad, pero la formación es, en general asistemática y dispersa cuando no inexistente.

7.5. Accesibilidad en edificios de turismo y ocio
La persona con discapacidad u otros colectivos demandantes de buenas condiciones de accesibilidad, han tenido tradicionalmente reducidas posibilidades de ocio y viaje, tanto por motivos económicos como de barreras en el transporte o por no haber sido consideradas como colectivos particularmente interesantes para los profesionales del sector. Sin embargo de acuerdo con las encuestas realizadas entre las personas con discapacidad las actividades que más desearían emprender en el hipotético caso de que se eliminasen todas las barreras en los espacios públicos y el transporte son, precisamente, por este orden:



        • viajar

        • ir al cine y teatro

        • caminar, pasear

Por ello, se ha realizado un análisis particularizado de la accesibilidad arquitectónica en este sector, concretamente en los hoteles, y otros edificios destinados al ocio como son las salas de cine y teatro.


7.5.1. Accesibilidad de los hoteles
Se han realizado evaluaciones de la accesibilidad sobre una muestra de 431 hoteles de 4 y 5 estrellas y Paradores Nacionales de Turismo, lo que representa en torno al 45% de los existentes.
Aunque se han evaluado múltiples espacios y características centraremos el análisis sobre los cuatro que hemos considerado más básicos para determinar las posibilidades de utilización del hotel:

  • Entrada Principal o alternativa

  • Hall

  • Ascensor

  • Habitación

Para ordenar los resultados se han establecido cuatro estándares aplicables a cada uno de los espacios evaluados:
El estándar A es el más exigente, pues es el que permite el uso autónomo del espacio por personas que se desplazan en silla de ruedas y, además, requiere ciertas prestaciones específicas para discapacidades sensoriales; el B es similar al A, pero no requiere las prestaciones sensoriales; el C permite el uso por personas en silla de ruedas, pero no de forma autónoma, pues requiere ciertas ayudas; finalmente, el estándar D es el que permite el uso por personas discapacitadas físicas ambulantes, es decir, por personas que utilizan muletas o bastones.
Para que un hotel se considere apto para un estándar determinado (A, B, C o D) debe cumplir en cada espacio evaluado al menos los requisitos de ese estándar; en caso contrario será no apto o inaccesible para el grupo de usuarios correspondientes a ese estándar. Lógicamente todos los hoteles considerados aptos en un estándar lo serán también en sus inferiores. Los resultados se muestran en el siguiente gráfico.
Grafico 7.3. Porcentaje de hoteles aptos para cada estándar de accesibilidad

Los anteriores resultados demuestran que, cuando se aplican en sentido estricto y se miden efectivamente las condiciones de accesibilidad de los hoteles, los resultados son más pesimistas de los que se deducen de las guías al uso. Sólo un 0,7%, es decir, 3 hoteles de los 431 evaluados cumplen con los estándares óptimos, es decir, permite su acceso y utilización autónoma por personas en silla de ruedas y, además, tienen mejoras para facilitar la estancia de las personas con discapacidades sensoriales. Según se relaja el nivel de exigencia lógicamente aumenta el número de hoteles que cumplen con los mínimos, tal como se ve en el gráfico anterior.


Hay que resaltar que casi un 45% de los hoteles no cumplen ninguno de los estándares establecidos, es decir no son accesibles en buenas condiciones ni siquiera para personas ambulantes que utilicen muletas.
Pero además hay que considerar que esos requisitos constituyen un umbral básico para hacer posible su utilización en cada caso; un umbral que no implica un tratamiento suficiente ni integrador de la persona con discapacidad en relación con el resto de usuarios del hotel, puesto que no se han considerado otras múltiples instalaciones y servicios disponibles.
Algunas conclusiones obtenidas a partir del análisis de la muestra de hoteles analizada:


  • No hay diferencias notables en las condiciones de accesibilidad de sus instalaciones y servicios entre los hoteles de 4 y 5 estrellas

  • La fiabilidad de las guías hoteleras es muy escasa a la hora de utilizar la categoría genérica de “accesible para personas con movilidad reducida”.

  • El colectivo más afectado por las barreras arquitectónicas, el de usuarios de sillas de ruedas dispone de una oferta muy escasa de hoteles donde pueda alojarse con una cierta autonomía y confort (8% según nuestros datos) y menos aún en los que pueda disfrutar de los servicios complementarios por los que está pagando.

  • Resulta sorprendente la persistencia de problemas en las habitaciones de hoteles de lujo como los analizados, pero también en sus salas de recepción o hall. En cambio las entradas –bien de forma directa o alternativa- tienen mejor resuelto el acceso.

  • También destaca por su ausencia la adaptación de los baños públicos en los hoteles. Esto ocurre en hoteles que, recordemos, deben cumplir un elevado nivel de servicio y atención al cliente para adquirir la categoría que tienen y que, por otra parte, dan servicios externos en muchos casos, como restaurante o salas de conferencias.

  • Se han identificado pocos servicios especializados dirigidos hacia las personas con discapacidades sensoriales, especialmente para las personas sordas o hipoacúsicas; los profesionales deben considerar además la importancia de que su personal de atención conozca la lengua de signos como un idioma más para la comunicación con sus clientes.

  • La Red de Paradores Nacionales plantea problemas de adaptación importantes por la antigüedad y protección de muchos de sus edificios; pero sus carencias son demasiado elevadas; si esta red pública ha sido ejemplo y factor dinamizador de nuestro turismo, debería de también liderar el proceso de adaptación a pesar de las dificultades añadidas que, en muchos casos, se derivan de la antigüedad de las edificaciones.

Todo ello nos lleva a concluir que los hoteles de alto nivel en España tienen la accesibilidad como una asignatura pendiente en su adaptación a las nuevas demandas de accesibilidad. Con independencia de que se hayan hecho esfuerzos importantes en casos concretos y en cadenas concretas, lo cierto es que se está todavía lejos de un cumplimiento aceptable de las condiciones de accesibilidad.


7.5.2. Accesibilidad en los establecimientos de ocio
Se han incluido varios análisis de Cines, Teatros y Museos en las ciudades de Madrid, Barcelona y Bilbao a partir de los datos recogidos realizados por entidades oficiales diversas y con metodologías distintas75.
Los resultados obtenidos nos sugieren, en primer lugar, la necesidad de unificar criterios de análisis o evaluación de estos edificios de uso público, no sólo por la posibilidad de realizar estudios comparativos, que sería deseable, sino por facilitar la tarea de las personas que pretenden saber qué les espera al llegar a un edificio, pues se verían muy beneficiadas con una estandarización y racionalización de los criterios.
En segundo lugar hay que destacar que los resultados, tanto si se derivan de las evaluaciones como si lo hacen de las opiniones de los usuarios recogidas en las encuestas realizadas, son muy poco favorables, puesto que los edificios y establecimientos vinculados al ocio y turismo (cines y teatros, hoteles, bares y restaurantes) están entre los peor valorados en cuanto a su accesibilidad (ver Gráfico 8.2). Es decir, no sólo son poco accesibles, sino que su inaccesibilidad es más problemática que la de otros edificios de gran relevancia (hospitales, centros de asistencia, educativos, mercados, etc.).
Todo ello es altamente significativo de la gran insatisfacción que los colectivos de personas con discapacidad tienen respecto a sus posibilidades de ocio y turismo, y como estas se ven mermadas por la inaccesibilidad generalizada en los establecimientos correspondientes.

7.6. Conclusiones
En primer lugar es de destacar el bajo nivel general de accesibilidad que presenta la edificación, sobre todo por la discontinuidad de la cadena de accesibilidad en los itinerarios. Esta es la causa mayor de inaccesibilidad a los edificios, lo que nos lleva a abundar en la idea de que todavía la aplicación de los criterios de accesibilidad en la edificación no esta asumida como un todo coherente, sino que depende de múltiples factores y circunstancias de los agentes actuantes
El bajo grado de accesibilidad detectado en el patrimonio edificado, no se corresponde con el desarrollo normativo y de criterios técnicos que deben cumplir los elementos que componen los edificios, para poder ser caracterizados como accesibles.
Ello nos lleva a concluir que la causa mayor de los problemas de accesibilidad (presencia de barreras) en la edificación, se debe más a la ausencia de una toma de conciencia generalizada del objetivo del "Diseño para Todos", que a la inexistencia o defectos en la normativa de aplicación, o a la falta de criterios técnicos de la misma.
Capítulo 8: Situación de la accesibilidad en el espacio urbano

Para diagnosticar la situación de la accesibilidad en las ciudades españolas se ha partido de los siguientes análisis:




  • Evaluación de una muestra significativa de itinerarios urbanos: 729 de una longitud de 500 m, es decir, 364,5 kilómetros en 80 municipios

  • Encuesta a usuarios: personas con discapacidad y mayores

  • Análisis de los instrumentos de regulación e intervención en el medio urbano.

Los resultados de estos análisis muestran que nos hallamos todavía muy lejos de que la accesibilidad sea una característica común en nuestras ciudades y un requisito plenamente asumido por los planificadores y gestores de las mismas. Solo 4 de los 729 itinerarios evaluados cumplen plenamente los criterios de la normativa autonómica de accesibilidad.


Como consideraciones previas al análisis hemos de recordar que el origen y desarrollo de nuestras ciudades y pueblos es producto de un largo periodo histórico en el que sólo muy recientemente se ha introducido el interés específico por las condiciones de accesibilidad. En segundo lugar, que la complejidad del espacio urbano y la diversidad de funciones que se realizan en él, así como la diversidad de actores o agentes que intervienen hace más difícil la tarea de control y adecuación a cualquier objetivo de mejora.

8.1. La evaluación de la accesibilidad del Espacio Urbano
La ficha de evaluación se diseñó para recoger de la forma más exhaustiva posible todos los tipos de situaciones y barreras que pueden afectar la accesibilidad del espacio urbano, agrupadas en relación con los cuatro elementos que mejor la sintetizan:

  • aceras,

  • altura libre de paso,

  • cambios de nivel, y

  • cruces,

Del análisis de los resultados de esta evaluación destaca en primer lugar el bajo nivel de accesibilidad agregada del espacio urbano, ya que sólo un 0,5% de los 729 itinerarios evaluados son totalmente accesibles en los 500 metros de su recorrido. frente a un 63% con al menos uno de sus elementos analizados (aceras, altura libre de paso, cambios de nivel o cruces) totalmente inaccesible en sus 500 metros de recorrido76. De este modo, teniendo en cuenta la accesibilidad desde el punto de vista de las necesidades conjuntas de todo el colectivo de personas beneficiarias de la supresión de barreras, los resultados apuntan que prácticamente no se podrá realizar ningún recorrido de 500 metros sin hallar alguna barrera.


Es de destacar que los problemas de accesibilidad son mayores en los núcleos rurales y en las pequeñas áreas urbanas que en las ciudades medias y grandes, destacando como mejor situadas las ciudades entre 100.000 y 250.000 habitantes, seguidas por las grandes metrópolis.

8.1.1. Análisis de los elementos urbanos
Las aceras y los cruces de calzada son los elementos determinantes de la inaccesibilidad del espacio urbano, hasta el extremo de que con una probabilidad muy cercana al 100%, en un recorrido 500 metros la acera será inaccesible, como mínimo en algún punto, mientras que la incidencia de los cambios de nivel y de elementos que limitan la altura de paso es baja.
Las aceras
La falta de anchura de la banda libre de paso es el elemento que más veces inaccesibilita las aceras Esto se debe especialmente a la presencia de estrechamientos y no a la anchura original de la acera. Concretamente, más del 40% de los elementos que estrechan la acera por debajo de 1,2 metros son elementos de mobiliario urbano. El arbolado y las plantas representan la segunda causa de estrechamiento, seguidos de las obras y los vehículos mal aparcados.
Por otra parte, para el 83% de los usuarios con discapacidad y mayores, la colocación del mobiliario urbano plantea dificultades de paso o de visión; éstos además consideran el comportamiento de los automovilistas como una importante fuente de dificultades que se está agravando.

El mal estado del pavimento es el segundo motivo más importante de inaccesibilidad de las aceras al tiempo que es la barrera que inaccesibilita tramos más largos de recorrido. En cambio, la excesiva pendiente, es una barrera con menor incidencia, ya que solamente el 2,5% de los itinerarios son totalmente inaccesibles por este motivo.


Afortunadamente, más de la mitad de los problemas y barreras para que las aceras sean accesibles se deben a elementos removibles y mejorables con relativa facilidad, no intrínsecamente relacionados con la configuración física o geográfica que sería más difícil de resolver. En concreto si en los itinerarios evaluados se suprimiesen los estrechamientos originados por el mobiliario urbano, los incumplimientos cívicos, obras o vehículos y las barreras debidas al pavimento, es decir barreras que no requieren grandes transformaciones estructurales o tipológicas, el porcentaje de aceras totalmente accesibles pasaría de un 6,8% a un 26%, con una banda libre de paso accesible en un 47,7% frente al 25% actual.
Los Cruces
El principal problema de la inaccesibilidad creada por los cruces se debe a la falta de rebajes en los bordillos77
Por otra parte, los datos recogidos nos han permitido comprobar que la existencia de rebajes implica un mejor cumplimiento generalizado de otros requisitos de accesibilidad, como la señalización de los pasos de peatones, los vados enfrentados, franja para ciegos y semáforos lo que obedece sin duda a una mayor preocupación por parte de la administración responsable por los problemas de accesibilidad. Pero, lo que es más importante: la existencia de rebajes también coincide con una menor ocupación del vado por vehículos. Estas correlaciones indican que las deficiencias de una situación repercuten en un proceso de mayor deterioro general) y, a la inversa, las mejoras en cualquier elemento producen un efecto “tirón” de mejora en general. En este caso, a mejor calidad de la urbanización, traducido por mayores indicios de preocupación por la accesibilidad, menor deterioro y falta de civismo.
Por otra parte se constata que no existe suficiente coordinación entre las actuaciones en cruces y aceras, lo que invalida los resultados sobre la accesibilidad de las acciones positivas: la actuación sobre uno solo de los elementos inaccesibles produce mejoría pero proporcionalmente mucho menor que la actuación coordinada y coherente.
La altura de paso
La insuficiente altura libre de paso es uno de los problemas menos frecuentes. Los árboles concentran cerca de tres cuartas partes del conjunto de elementos que actúan de barrera en la altura disponible de los recorridos urbanos, y los toldos el 20%.

Los cambios de nivel
Los cambios de nivel también tienen poca relevancia en la inaccesibilidad del espacio urbano en términos absolutos, pero cuando existen inaccesibilitan por completo el recorrido, normalmente por un escalón aislado o una escalera sin alternativa accesible, con la gravedad que ello conlleva, y que se refleja en la encuesta a usuarios donde esos cambios de nivel mal resueltos son calificados entre los problemas más graves.
Es de destacar que cuando hay rampas éstas son casi siempre inaccesibles, debido a la falta del pasamanos o a su excesiva pendiente lo que, con independencia de las dificultades reales provocadas por la orografía, manifiesta una clara dejación y mal hacer, no solo al no buscar alternativas, si no incluso en la propia ejecución de las soluciones
Parques y jardines
En cuanto a los parques y jardines es de destacar que los encuestados declaran utilizarlos mucho (una vez cada 4 días de media) y los consideran más accesibles que las calles (el 69% de los usuarios no encuentra dificultades en los mismos), manifestando mayor autonomía para pasear por el parque que para otras actividades a realizar fuera del hogar. Las principales barreras que señalan son los desniveles resueltos de forma inaccesible: escaleras, aceras, falta de pasamanos, etc., y las ocasionadas por el pavimento.

Obras: su vallado y señalización
En las evaluaciones se analizaron 114 obras en la vía pública resultando que un 30% carecía de protección alguna y sólo un 37 % de las que la tenían cumplía unos requisitos de protección adecuados. La señalización luminosa sólo se encontró en el 6 % de los casos
Por otra parte, los usuarios encuestados valoraron también las obras, considerando el 70% que el vallado es inadecuado o peligroso y sólo a uno de cada cuatro le parece correcto. El 60% de los ciegos lo considera peligroso y otro 22% más, inadecuado. La mayoría no considera que este aspecto evolucione positivamente.
Los problemas más importantes destacados por los usuarios son “aceras ocupadas”, “pasos estrechos o poco espacio”, “obligación de bajar de la acera” e “inseguridad y vallas móviles”.

8.1.2. Balance de la accesibilidad en las calles
De la evaluación efectuada se deduce que a pesar de los bajos niveles de accesibilidad detectados la situación no es tan dramática; con la mera introducción de criterios de accesibilidad en todos los ámbitos de la actividad municipal se pueden conseguir mejoras sustanciales en la accesibilidad global del espacio urbano sin obras necesariamente complejas o muy costosas. Bastaría con coordinar e integrar los criterios de accesibilidad en la actividad habitual de disciplina urbanística y viaria (control de obras, terrazas, aparcamiento etc.), diseño urbano (mobiliario), mantenimiento y limpieza (basuras, depósitos de material) y servicios de obras e infraestructuras (pavimentación, colocación de señales, etc) para que en la muestra evaluada, se produjese un aumento del 35% en los itinerarios totalmente o bastante accesibles y una disminución de un 30% de los inaccesibles en todo el recorrido. Actuaciones que para ser eficaces exigen imprescindiblemente de la coordinación de los distintos niveles de la Administración con el mismo planteamiento, e involucrar al conjunto de la población en la toma de conciencia de la importancia de la accesibilidad. En este sentido, la mejor situación de las grandes ciudades puede ser indicio de que la mayor exigencia colectiva ha logrado que la accesibilidad empiece ya a considerarse entre los requisitos a cumplir en las actuaciones municipales.
Esta visión concuerda con la percepción de los usuarios de que en el conjunto de la cadena de accesibilidad el espacio urbano no es el elemento que plantea las mayores dificultades ya que, como media, las ayudas necesarias son puntuales y se observa una evolución positiva en general.
No se puede olvidar, sin embargo, que existe un importante porcentaje de situaciones en las que los problemas existentes requieren soluciones más complejas de remodelación del espacio urbano (ampliación del ancho de aceras, cambios de nivel detectados como el problema más grave por los usuarios etc.) o de búsqueda de itinerarios alternativos que será necesario estudiar en el marco de planes más ambiciosos o con mayor contenido y capacidad de actuación.
En este sentido es de señalar que en los cascos antiguos, que es donde se dan mayores problemas estructurales (cambios de nivel, anchos de acera insuficiente...) se observan signos de que las nuevas políticas de rehabilitación y de mejora que se desarrollan están empezando a tener la accesibilidad entre sus objetivos, aportando soluciones adecuadas de Diseño para Todos que demuestran la posibilidad de resolver estos problemas cuando hay voluntad para ello.
Una perspectiva completa de cómo valoran los usuarios el estado actual de la accesibilidad de los elementos urbanos se presenta en el siguiente gráfico. Las barras indican los valores medios obtenidos de diferentes tipos de discapacidades. Los triángulos muestran la importancia de cada elemento78, pudiendo destacarse que las aceras, rampas y bordillos, así como las actitudes ciudadanas de los automovilistas son los elementos de accesibilidad más importantes y también los que peor situación presentan en el momento actual.
Gráfico 8.1. Valoración de la accesibilidad en los elementos del espacio urbano y actitudes ciudadanas

B
arras verdes: grado de accesibilidad (escala superior). Triángulos rojos: importancia del elemento (escala inferior)

Fuente: Encuesta de “Accesibilidad y Espacio Urbano”. Proyecto ACCEPLAN.


En relación con la valoración media correspondiente a “Señalización para ciegos y sordos” debemos tener en cuenta que la valoración dada por el colectivo de ciegos y sordos que, en definitiva, son los más afectados por esta señalización, presenta resultados bien diferentes: para este colectivo, con 69 encuestados, la valoración es de 5 puntos y la importancia media de 8,5 puntos, muy superior también a la media de todas las personas con discapacidad que refleja el gráfico.
8.2. Los instrumentos de intervención
La normativa urbanística constituye el marco jurídico fundamental para la regulación y configuración del espacio urbano. Los planes de accesibilidad definidos por las leyes autonómicas de accesibilidad (denominados generalmente como Planes Especiales de Accesibilidad, PEAs) son los principales instrumentos para mejorar específicamente la accesibilidad en el medio urbano. Ambos instrumentos han sido objeto de análisis para buscar la integración y compatibilidad que permita incorporar la accesibilidad como requisito en cualquier proceso de intervención urbanística.
8.2.1. La normativa urbanística
La normativa urbanística constituye el marco jurídico tanto para la delimitación, definición y diseño del espacio público como para establecer las condiciones que deben cumplir las edificaciones y regular las obligaciones de todos los agentes implicados en la construcción de la ciudad. Por ello se considera un instrumento básico para la consecución de un medio urbano accesible.

Por normativa urbanística entendemos el conjunto de normas jurídicas que regulan la ordenación racional del desarrollo urbano, referidas fundamentalmente a la utilización del espacio, al Estatuto de la Propiedad Inmobiliaria, a la actuación de los distintos agentes que intervienen en el desarrollo urbano (público y privado).


Estas normas jurídicas integran, como veremos a continuación, en función del reparto competencial existente en nuestro país, la legislación estatal, la autonómica, los planes urbanísticos y las normas municipales.
La Constitución Española establece la plena competencia urbanística de las comunidades autónomas, correspondiendo al Estado únicamente regular las condiciones básicas que garanticen la igualdad en el ejercicio del derecho de propiedad del suelo en todo el territorio nacional.




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