Perspectivas de juventud en el imaginario de la política pública


d) Jóvenes no son clientes del Estado



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d) Jóvenes no son clientes del Estado

A pesar de lo anteriormente dicho, reconocer que los jóvenes «sí están ahí» aunque «a su manera» es importante, pero no parece resolver el dilema de la falta de participación juvenil a través de los canales tradicionales, por lo menos no en términos de la dimensión juvenil en las políticas públicas. El problema radica en que al final de cuentas la reticencia hacia las instituciones políticas tradicionales sí afecta a los jóvenes, en el sentido de que dejan de ser clientes del Estado. De este modo los expertos consultados estuvieron de acuerdo en señalar que no resulta rentable para los actores políticos preocuparse por el tema juvenil, ya que no existe ganancia política para ellos. Para qué invertir en jóvenes, si con eso no se ganan votos.


¿Cuál es la gran pata coja, como se dice en nuestro país, de todo este modelo?: la participación de los jóvenes. En la medida de que la clase política vea que los jóvenes no son parte de la democracia, transversalmente te lo digo, la clase política no invierte en jóvenes. Si tienen que elegir entre un adulto mayor que vota, y un joven que no vota, y ahí vamos a llegar al tema del gobierno local, los recursos van acá. Y qué es lo que pasa con esto, se produce un círculo vicioso en donde el joven ve que no se invierte en él, y no se le habla a él, no participa en la democracia y esto se va reproduciendo (Experto injuv, 30).
Claramente, los jóvenes no logran convertirse en un actor social de peso en el país, pues no acceden al poder social ni político para defender su punto de vista. Según los expertos entrevistados, esta situación se agudiza en Chile debido al gobierno militar, el que dejó como legado un sistema político rígido basado en el castigo y la obligatoriedad que ahuyenta a los jóvenes.
Pero el problema de Chile es un problema político importante en términos de redistribución de poderes, porque, y eso yo creo que lo mencioné ese día, yo más o menos lo digo ya, y lo dice mucha gente… Claramente el poder político está en un grupo etáreo mayor, y la dictadura dejó una herencia que permitía el control político al decir que la gente tenía que inscribirse para votar, o sea no era un poder natural Y si no votaba, era multada, por lo cual [...] la gente lo piensa mucho para inscribirse. Entonces, eso ha llevado a que los jóvenes no se inscriban, y hay estadísticas que es como el siete por ciento de jóvenes está inscrito (Experto flacso, 33).
Por otro lado, echar la culpa a los jóvenes tampoco resuelve el dilema. Algunos expertos señalan que los adultos también son parte del problema, ya que temen las consecuencias que podría tener una participación juvenil efectiva en el sistema político e intentan mantener la poca visibilidad de los jóvenes en la vida pública.
Nada, entonces es una realidad obvia que si hubiera la decisión de darle un lugar a los jóvenes en la vida política, los dos polos políticos apuntarían a eliminar la inscripción y dejarían el voto voluntario. Pero aunque las dos alas reconocen que eso es lo que se ocupa, nunca llevan a cabo la modificación. Ahora, eso ya es una señal muy clara, que no van a llevar a cabo esa modificación hasta que sea completamente necesaria. Necesaria en términos de metas políticas de estos grupos. Mientras puedan controlar las votaciones que están en una situación muy equidistante, se les desordena demasiado el naipe, metiendo a un grupo que no se sabe que va hacer. Entonces es una situación que yo creo que es un factor muy importante de lo que le pasa a los jóvenes aquí en Chile (Experto flacso, 37).
En este sentido, lograr cambiar la situación de participación requiere un replanteamiento y redistribución del poder entre el sector adulto y el sector juvenil. Un importante avance en este sentido ha sido la aprobación en enero de 2009 de la modificación de la Constitución por parte del Senado lo que en el futuro permitirá la inscripción automática y el voto voluntario en Chile. Aún si no se logran implementar estas modificaciones para las elecciones presidenciales del presente año, los cambios prometen una mayor participación de los jóvenes en la política del país en el mediano a largo plazo.


e) Vinculación de los jóvenes con la política pública

Uno de los objetivos centrales de la investigación, cuyos resultados parciales se presentan en este artículo, es lograr dilucidar la vinculación de los jóvenes con la política pública. Si bien las entrevistas a expertos no estaban diseñadas para cumplir con este objetivo, en el transcurso de las entrevistas se plantearon algunas ideas interesantes con respecto a la percepción de la política pública y la forma en que los jóvenes se relacionan con los programas. Aún así no hay que olvidar que se trata de una mirada adulta sobre el comportamiento juvenil y que no son los jóvenes mismos quienes opinan al respecto.



i) Percepción de la política pública

A la luz de la opinión de los expertos, los jóvenes parecieran desconocer hoy la existencia de una oferta programática diseñada para ellos.


Es bastante, no es algo que no existe como tal. Pero cuál es el gran problema: que yo salgo afuera, y entrevisto a un chico, y yo le pregunto si el Estado le ayuda, él me va a decir que no hay política para mí (Experto injuv, 39).
Por otro lado, aún en el caso de que exista conocimiento acerca de la existencia de una política pública para jóvenes, los jóvenes mismos no la perciben como una acción del Estado dirigida hacia ellos, sino que ven el beneficio como un servicio al cual ellos tienen derecho o bien como un servicio que ellos han obtenido gracias a su esfuerzo individual, todo lo cual resulta concordante con el discurso propio de la filosofía neoliberal en donde al estado le corresponde proteger la libertad individual (Sandoval, 2002) y con las exigencias del proceso de individualización en que «todo depende de uno» (Cárdenas, 2009). En el fondo, los jóvenes actuales perciben la política en términos más pragmáticos que idealistas y de acuerdo con sus propias posibilidades de logro individual (Sandoval, 2002).
Los jóvenes no tienen una opinión crítica frente al sistema escolar, es decir reconocen el tema de la diversidad, de la diferenciación, pero han incorporado con mucho esfuerzo también esa cosa del discurso de si yo logro algo no es el sistema, sino que soy yo entonces hay una responsabilidad muy alta sobre sí mismo, es decir, si yo me esfuerzo voy a entrar a la universidad, por último, mis papás no me pagaron un preuniversitario, y por eso no pude entrar a la universidad. En quinto o sexto lugar vendrán a decir que «yo estoy en una escuela pública que realmente era muy mala en calidad» (Expertos ceju, 96).

ii) ¿Actores o consumidores?

Desde el mundo adulto vinculado a la política pública frecuentemente se expresa molestia sobre la vinculación de tipo instrumental que algunos jóvenes establecen con la política pública y que resulta más cercana al comportamiento de un consumidor que de un actor social. Desde este punto de vista no es que los actores políticos no deseen incorporar a los jóvenes en la elaboración de políticas de juventud, sino que más bien son los jóvenes quienes no se interesan en participar en este proceso. La impresión es que los jóvenes consideran que la construcción de una política es responsabilidad de las instituciones públicas, mientras que ellos adoptan el rol del cliente que decide o no aceptar la oferta.


¿Quién puede desde una forma de interrelación o relacionamiento del gobierno local, a quien llama a ser protagonista, le interesa mucho eso de ser protagonista? Como dicen las chiquillas de C., co-constructor de políticas o planes de desarrollo juvenil en la expresión local. Eso me consta que es todo un proceso al respecto [...]. De lo divino y humano, pasando de lo que se te ocurra en eso. Nos estaban invitando al presupuesto participativo juvenil, y algunos representantes le dicen: no, a nosotros no nos interesa eso, eso es de responsabilidad de ustedes como municipio, ustedes decidan su inversión, ustedes vean, porqué nos meten en una cosa de atribución y que es de trabajo de ustedes. Entonces siempre lo hemos comentado de que es como contraejemplo, ya que todos dicen queremos participar en tomar decisiones y cuestiones. «No, nosotros no queremos, y después veamos si es que la oferta de ustedes… entonces empieza una lógica media de usuario, de cliente, es como veamos, cual es su oferta y veamos si nos interesa. Es un poco también con esas lógicas con que se mueven entre clientelares y usuarios, consumidores estos muchachos [...]. Y los muchachos también generan estrategias de desenvolvimiento en esos intersticios, también no son víctimas en ese sentido, y si no les gusta se llevan la pelota, lo que es muy recurrente. No pescan la invitación socializadora o el llamado a la participación que hacen, y eso tampoco es solamente de los jóvenes (Experto cidpa, 106-108).
La actitud de consumidor desvincula a los jóvenes de las instituciones públicas. Si la institución pública no satisface las necesidades de los jóvenes, ellos se van a otra parte. No dependen de la institución pública, sino que aparecen como usuarios de sus servicios.
Claro, y que me hablan de estos recitales de jóvenes que hacen para el Día Internacional de la Juventud, son tremendamente masivos. Todos los primeros viernes de octubre de cada año se hacen la fiesta de los mil tambores aquí, en Valparaíso. Son cabros de expresiones mas sociocultural, con batucadas, cualquier cuestión que meta bulla, baile y música. No sé, van tres mil, cinco mil cabros, y el elenco estable eran los artistas entre comillas, unos mil, y esos están todo el año, haciendo uso de su espacio, participando en su espacio concreto, que no tiene mucho que ver con el municipio ni el Consejo de la Cultura. El Consejo creo que les pasa una platita, pero bien simbólica, pero hay montones, en Valparaíso hay un montón de cabros que están haciendo regularmente sus asuntos, todas estas diversidades circenses, teatro, todas estas cuestiones, y hay cabros que están permanentemente haciendo esas cuestiones sin necesidad de tener ningún vínculo con el municipio o con la institucionalidad, con las instituciones, ni siquiera muchas veces por un sentimiento de oposición, o sea «no mira acá el municipio es no sé de qué partido, demócrata cristiano, y yo la verdad es que no, ando por allá, o es udi o pc, no, ni siquiera eso (Experto cidpa, 108).
Otra interpretación es que la actitud de consumidor es generada por los mismos programas que ofrece la política pública. En este caso no serían los jóvenes quienes se comportan como clientes frente a la política pública, sino que es la política pública misma la que genera clientes debido a la falta de coordinación entre los programas que ofrece (por ejemplo a nivel de la educación).
Ahora, cada programa buscaba su propio cliente, y generó también una política de clientelismo, y en ese sentido yo diría que el colegio y los estudiantes entraron en una lógica de cierto clientelismo. Es decir la pregunta ¿qué le trae este programa? Existía, esto si el programa trae consigo instalación de computadores, financiamiento para las acles, esta cantidad de libros, etc. [...] Entonces se generan muchos programas que el centro decía que era más el programa que la escuela, y por lo tanto los jóvenes también se vincularon con el programa en una lógica muy de clientelismo (Expertos ceju, 47).
Por otro lado ¿qué otra cosa podemos esperar? ¿Acaso los jóvenes no han sido socializados en un contexto en donde el mercado funciona como mecanismo integrador (Sandoval, 2002) y en donde el Estado no es una figura central en la provisión de servicios públicos para la población joven, sino más bien una alternativa entre varias otras que ofrecen recursos para construir las trayectorias juveniles?

En consideración de lo anterior, probablemente no sea posible hablar de la existencia de una oposición entre el ser actor y el ser cliente, sino que haya que reformular la cuestión de manera de visualizar a los jóvenes como consumidores y actores al mismo tiempo. Dicho de otra manera, comportarse como un consumidor puede entenderse como una nueva forma de agencia que permite a los jóvenes actuar y conseguir sus objetivos de acuerdo a las condiciones de su medio.


Es decir, yo creo que, en esta cosa erróneamente de creer que el joven no se da cuenta, pero sí. El joven es mucho más consciente de muchas cosas, sabe también aprovechar las oportunidades que se generan, saben que si hay financiamiento para esto, van a presentar proyectos para ellos etc. Es decir, por ejemplo, este juego que hay en el mundo actual juvenil, siento que el centro de alumnos no es lo más representativo, siento que el centro de alumnos en el fondo tiene que obedecer con la autoridad interna, etc., pero también sé que mediante el centro de alumnos yo puedo recibir recursos. Son cosas que lo colocan en una situación ambigua, lo mismo pasa con la federación de estudiantes universitarios. Es decir, recuerdo una época en mi juventud en donde se incentivó que las federaciones universitarias tuvieran personalidad jurídica, para poder recibir financiamiento del Estado. El problema estaba de que si llamaban a una marcha, y se provocaban destrozos, les llegaba también a ellos, entonces ese tipo de cosas lo hacen mas complejo. Pero yo creo que sí saben, y se relacionan con la política (Expertos ceju, 48).

4. Reflexiones finales

Las políticas de juventud en Chile parecieran estar cada vez más distantes de quien es su población objetivo: los jóvenes. A pesar de los importantes avances alcanzados en orden a estudiar las realidades juveniles y a desarrollar una institucionalidad a favor de la población joven, sigue primando en el discurso público un concepto de juventud acotado y adultocéntrico. Los jóvenes son vistos principalmente como un grupo-problema (cf. iard, 2001), frente al cual se tienden a elaborar e implementar políticas públicas orientadas a su control, generalmente vía el sistema educacional. Dentro de este marco el énfasis en las actividades de recreación por sobre otro tipo de actividades programáticas refuerza la idea de que los jóvenes no se encuentran aún en condiciones de asumir responsabilidades, lo que termina por situarlos en una condición de dependencia con respecto a los adultos. De lo anterior deriva una política pública que tiende a ver a los jóvenes como receptores pasivos, lo que fomenta su infantilización en vez de promover su autonomización y su formación como sujetos de derecho.

Se vuelve entonces un desafío central para las políticas públicas lograr construir un cuadro más complejo y menos lineal de las realidades juveniles, lo que hace necesario trascender la mirada de la juventud como un grupo inmaduro y problemático y aprender a concebir a los jóvenes como un recurso social a partir de su condición juvenil en el presente, lo que significa tomar en cuenta a los jóvenes en tanto jóvenes y no como potenciales adultos.

Lo anterior implica que las políticas públicas deben desarrollar iniciativas que no sólo aseguren la participación simbólica, sino también material de los jóvenes a la sociedad chilena. Esto supone necesariamente avanzar en políticas que logren reconocer y fomentar el desarrollo de autonomía de cada joven, lo que no sólo abarca la promoción de su educación escolar, la participación social en diversas asociaciones o la oferta de diversas actividades de tiempo libre, sino que también pasa por el fomento de una independencia material a través de una facilitación de la inserción laboral. Este último aspecto ha sido más bien descuidado por las políticas de juventud bajo la creencia de que juventud y educación conforman una unidad y de que los jóvenes deben prepararse para una vida adulta que será más adelante, pero no ahora. La incertidumbre de la época actual nos obliga a abandonar esta concepción lineal de las trayectorias biográficas y a reforzar la autonomía de los jóvenes en todos los sentidos incluyendo su independencia material. Creemos que será esto lo que finalmente permitirá una emancipación efectiva del control adulto y el empoderamiento del mundo juvenil.


Santiago (Chile), marzo 2009
Recibido: mayo 2009

Aceptado: junio 2009



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 Psicóloga y doctora en psicología social y sociología. Investigadora Asociada de la Escuela de Psicología de la Universidad de Santiago de Chile. E-Mail: kerstin.hein@usach.cl.

 Socióloga y doctora en sociología. Académica de la Escuela de Sociología de la Universidad Diego Portales. E-Mail: ana.cardenas@udp.cl.



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