Perfumeria



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APUNTES DE PERFUMERIA

El Mirador, Córdoba – 1974

SILO

Este material es un documento histórico, generado en 1974, y por consiguiente no hemos hecho ningún cambio en su texto.

PERFUMERÍA

Introducción: Perfumería, rito y yoga.


En el esquema general del Cuadernillo 8 ubicamos a la perfumería dentro de los oficios rituales y éstos a su vez conectados con Nuestro Yoga, que como sabemos hace a la energía del hombre.

Viendo esto, podemos preguntarnos: ¿qué relación existe entre perfumes, rito y energética? Demos un rodeo.

Percibimos al mundo a través de los sentidos. Estos sentidos hacen las veces de receptores de distintas "franjas vibratorias" (por llamarlas de algún modo) del mundo. Así a un mismo objeto lo podemos percibir por medio de la vista, del olfato, del oído, del gusto o del tacto.

Así pues, comprendemos que el ojo es capaz de captar determinada franja vibratoria (la franja de lo visible), que el olfato otra, y así sucesivamente. Aunque sabemos también que entre franja y franja "captable" existen zonas oscuras o de silencio para nuestro sistema sensorial.

Encontramos entonces que los sentidos hacen en el hombre las veces de filtros o intermediarios entre la conciencia y el mundo.

Así:

conciencia sentidos mundo

La conciencia da a su vez respuestas compensadoras al estímulo que llega a través de los sentidos estructurando al objeto "mundo". De este modo, si pudiéramos modificar los sentidos de algún modo modificaríamos ese acto compensador.

En perfumería no trabajaremos modificando el sentido del olfato, pero sí ampliándolo, ampliando la gama de sensaciones perceptibles. Por otra parte lo incorporaremos como un sentido tan desarrollado usado como el del oído, la vista y consecuentemente tendremos otro modo de estructurar situaciones (conciencia).

Si el estímulo-fragancia (mundo), lo proporcionamos armónicamente, por resonancia despertaremos en nosotros esa proporción armónica, aunque no esté puesta allí (en la resonancia) mi atención al trabajar en el oficio.

Viendo el eneagrama de los sentidos ubicamos aquél que usaremos en perfumería:

Veamos que nos ocurre cuando una determinada fragancia aparece.

Sucede en muchas ocasiones que frente a ella recordamos y más que recordar casi nos "encontramos" en situaciones vividas en el pasado.

El hecho de decir "nos transporta a situaciones" nos da idea de la acción sintética que provoca en nosotros.

Esta puesta en situación determinada por las fragancias y lógicamente por medio del olfato es la que decimos se relaciona con lo ritual. Por su intermedio podemos crear ámbitos adecuados, tonos energéticos internos adecuados, para provocar determinadas movilizaciones energéticas.

Por otra parte podemos reconocer tanto en los animales como en el hombre que olfato y rito juegan un importante papel en las relaciones.

Saltando de plano, pero ya en el del manejo con lo fragante, notaremos como característica principal su inasibilidad, su capacidad de cambio. En esto podemos encontrar también similitud con la problemática energética.

En fin, podríamos describir muchas otras relaciones entre perfumería, rito y Nuestro Yoga, pero seguirían siendo mera teoría. Si queremos comprender esa relación con seguridad lo lograremos al practicar el Oficio y la Disciplina, aunque sea en su parte mecánica. Al hacerlo veremos que más que una dependencia o más que un justo encaje teórico entre ambas, la conexión está dada en el operador como estructura de "pensamiento" afines o contiguas.

De todos modos tenderemos bien en claro que no es sustantivo en la práctica del Oficio buscar esas relaciones. Tenemos bien en claro que lo sustantivo en ella será esto que conocemos como permanencia, pulcritud y tono.



Pulcritud, permanencia y tono

Veamos entonces que entendemos en perfumería por pulcritud. Por pulcritud entendemos la desodorización, la limpieza y el orden. Siempre deberemos ir desodorizando y por ende limpiando ambientes, tubos, probetas, las propias manos, etc. Si no lo hacemos arruinamos las fragancias que nos interesan al mezclarlas con otras. Si no somos ordenados en el sentido de ponerle a cada substancia su rótulo, al tiempo no sabremos qué es lo que tenemos y qué es lo que no tenemos.

Así pues, el mismo oficio, la misma materia que trabaja en el oficio exigirá de mí esa pulcritud.

¿Qué entendemos por permanencia?. Distinguimos dos tipos de permanencia. Una permanencia táctica, a corto plazo, y otra permanencia estratégica, a largo plazo.

La permanencia táctica hace a la formulación y al cumplimiento de un plan de trabajo. Así pues, antes de comenzar un día de trabajo en oficio, formulo mi plan de trabajo, proyecto qué cosas voy a hacer y de qué modo. No tengo permanencia cuando me desvío de ese plan. No es tan sustantivo en esto aquello de cumplir con todos los puntos que me he propuesto. Lo sustantivo aquí es el desvío. ¿Cómo se produce este desvío? Por alteración del operador. Cuando me altero y me dejo llevar por aquello que la sustancia, el objeto, me sugiere, en busca de buenos resultados, entonces me desvío de lo planificado, entonces no tengo permanencia. ¿Qué debería hacer en este caso? Simplemente tomar nota sobre la nueva posibilidad y planificarlo otro día.

La permanencia estratégica también tiene que ver con un plan general. Lógicamente este deberá ser mucho más flexible y amplio. No puedo formularme un plan estratégico hasta no tener un cierto dominio del oficio, o bien debería formularme ese punto como plan.

En cuanto a la permanencia como práctica duradera, constante del oficio, podemos entenderla como entendemos la permanencia en el trabajo de autoobservación o conciencia de sí. No adquirimos oficios en un "push", tampoco podemos decir "hago oficios todos los miércoles", se trataría más bien de un tipo de permanencia acorde con mis propios ciclos y ritmos y acorde con los ciclos y ritmos propios de la substancia.

Ejemplificando: Un preparado, una fermentación, por ejemplo, tiene su propio ciclo, si quiero concluir esa obra tendré que adaptarme a ese ciclo, pero esa adaptación no es absolutamente determinante, tengo márgenes como para atenderla en mis momentos propicios, con gusto.

Tampoco es correcto aislarse y encerrarse practicando el oficio. Tal cosa sería desproporcionada y produciría en uno desequilibrio y desproporción interna.

Se trataría entonces de practicar el oficio con la característica continuidad cíclica que conocemos, en donde tomo el oficio y luego hago como que lo dejo, como que lo olvido, pero no lo olvido, vuelvo a tomarlo, y así siguiendo, con soltura.

Pasemos a ver que entendemos por tono.

Por tono entendemos medida y proporción. ¿Qué medimos y qué proporcionamos?: fragancias.

El mayor enemigo en el caso del tono es la improvisación y el gusto epocal. Medir y proporcionar exige un cierto esfuercillo. Es más fácil mezclar a ojo y obtener resultados veloces acordes con el gusto de la época. Si hacemos tal cosa trabajamos fuera de tono.

Es muy interesante en nuestro caso perfumístico el hecho de contar con un sentido podríamos decir "en bruto". Es muy interesante, pues, educarlo desde el comienzo en el trabajo con las proporciones que conocemos.

Al trabajar midiendo y proporcionando, mido y proporciono las fragancias (ya veremos cómo) y no me ando preocupando por incorporar esa proporción con actos mentales raros. Mido y proporciono simplemente la substancia. La métrica interna se desarrolla sola, por añadidura.

FRAGANCIAS-ENEAGRAMA DE PERCEPCIONES Y SENSACIONES

Pasemos ahora al tema de las fragancias (se traen objetos de distintos géneros de percepciones).



Cuando olemos este pomelo decimos "olor a pomelo". Esto que se me presenta como "olor a pomelo" es ya un conjunto de fragancias estructurado en mi conciencia como "percepción". Vamos a distinguir seis géneros básicos de percepciones:


Aunque al comienzo no los distingamos por simple olfato, podemos distinguirlos por su origen.

(SE DAN EJEMPLOS DE CADA GÉNERO)

En general etéreo = olor a hospital: alcohol, alcanfor, mentol, éter, ozono, etc. Floral = olor a flores: jazmín, clavel, rosa, etc. Frutícolas = olor a frutas: banana, naranja, manzana, etc. Resinoso = olor a resinas: incienso, mirra, pino, etc. Animal = en general los nitrogenados o los olores animalunos: queso, pescado, ámbar gris quemado, etc. Aromático = olor a especies en general: nuez moscada, clavo de olor, canela, etc.

Habrán, lógicamente, algunas substancias fragantes que se encuentren entre el límite entre un género y otro, pero éstas serán excepciones.

Sin embargo parece que con esta primera clasificación no nos basta. Hay algo que diferencia la fragancia de una naranja de la de una banana o un limón. Eso que las hace diferentes es estudiado por nosotros en el eneagrama de sensaciones. Cada género de percepciones tiene un eneagrama de sensaciones.



Vemos que cada sensación fragante tiene además una "imagen" interna que permite reconocerla, un correlato de movilización energética física.


Vayamos viendo, con ejemplos:

El dulce se va al pecho.

El ácido a la cabeza.

El graso es untuoso y se asienta en el estómago.

El amargo moviliza ciertas zonas de la mandíbula.

El pungente se queda en la nariz.

El agridulce fluctúa, a veces se va a la nuca, otras al cuello, pero en todo caso estaría entre la zona de lo dulce y de lo ácido.

Decimos también que cada una de las sensaciones "moviliza" o "activa" un determinado centro.

Así es evidente que:

El dulce resuena con el centro emotivo (anís, banana, vainilla).

El ácido con el intelectual (limón, acético, flor de azahar, leche cortada).

El graso con el vegetativo (papas fritas, amapolas, malvón, flores asquerosas).

El pungente con la motricidad (amoníaco a los boxeadores, mentol, nuez moscada, pimienta).

No es tan evidente pero así lo ubicamos:

El amargo resuena en el c. sexual (lavanda, cafés, semilla de manzana).

El agridulce resuena con el centro E.S. (naranja, mandarina).

En el eneagrama de las sensaciones vemos que la escala externa que hace a la vibratoriedad va de lo menos vibrátil (dulce) a lo más vibrátil (ácido), se corta y retoma, de lo menos vibrátil (graso) a lo más vibrátil (pungente). Así se oponen o complementan los más vibrátiles entre sí, los menos y los intermedios.

En cuanto a velocidad de reacción al oler, notamos que ácido y pungente provocan reacciones veloces, dulce y graso se perciben con mayor lentitud (longitud de trayecto). No podemos entonces confundir intensidad o concentración de una fragancia con velocidad de reacción. Siempre grasos y dulces serán lentos de percibir.

Decíamos entonces que cada género de percepciones tiene su eneagrama de sensaciones. Así habrá un dulce etéreo, otro dulce floral, otro frutícola, etc. Un agridulce de cada género. En resumen, un eneagrama completo de sensaciones en cada género de percepciones.

Veamos como trabaja en perfumería y en el caso de las sensaciones este eneagrama:

3 de dulce + 5 de ácido = agridulce

3 de pungente + 5 de graso = amargo

Esto es todo en cuanto a la producción de un tercero por mezcla de dos.

El sistema de complementarios o de opuestos se va a dar en nuestro caso como "matado" o "neutralización". Esta neutralización va a equivaler al gris o marrón (neutros) en el eneagrama de colores.

Así el mismo eneagrama nos indica:

3 de graso + 5 de dulce = neutro

3 de ácido + 5 de pungente = neutro

3 de amargo + 3 de agridulce = neutro (por mitades).

Puedo entonces neutralizar un graso mediante un dulce y viceversa. ¿Qué proporción debo usar? La que me indica el eneagrama. ¿Qué significa 3, 5? Lo veremos más adelante.

Todo esto puedo hacerlo siempre dentro de un género de percepciones. Así pues, si trato de combinar un dulce floral con un ácido resinoso no podré producir un agridulce. Ambas sensaciones se mantendrán separadas. Esto que aparentemente es una desventaja, es, en el fondo una gran ventaja. Si quiero producir un perfume que pegue simultáneamente en el centro E.S. y en el centro S. (agridulce y amargo) deberé entonces usar dos géneros de percepciones distintas. Si usara un mismo género de percepciones el agridulce neutralizaría al amargo (o viceversa). ¿Qué género de percepciones usaría para un caso o para otro? Bueno, eso habría que estudiarlo. Como apoyo sabemos que las percepciones, aromático, animal, resinoso, estarían dentro de la categoría de la "muerte" o "lo crepuscular" y que las percepciones etéreo, floral y frutícola dentro de aquella de "la vida" o "la luz".

De todos modos, lo que debería quedarnos claro es que podemos combinar y neutralizar sensaciones siempre dentro de una misma percepción. Podemos mantener separadas sensaciones que de otro modo se combinarían o neutralizarían usando sensaciones de distintos géneros de percepciones. En general los "toques maestros" suelen usarse con sensaciones de otro género de percepciones.

En una fragancia completa lograda por nosotros, intervendrán pues sensaciones no solamente de un género de percepciones.





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