Pentacidad: ¿el esoterismo y charlataneria o paragdima liberador? Nota



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PENTACIDAD: ¿EL ESOTERISMO Y CHARLATANERIA O PARAGDIMA LIBERADOR?

Nota: Se publica de acuerdo con nuestra copia de archivo digital, el presente Documento borrador que, sujeto a cambios de acuerdo con las recomendaciones de los compañeros involucrados en el debate, se presentó a la junta directiva de ADIDA en el mes de abril de 2009, con la esperanza de ver plasmada una posición, que esperábamos fuese de rechazo. Transcurridos ya nueve meses, tal pronunciamiento no se ha dado. Tampoco recibimos aportes escritos de la dirección sindical. En la práctica, mientras el nefasto proyecto avanza, la dirección del sindicato mira para otro lado. El origen de este borrador está en que se nos había pedido que escribiéramos un informe inicial para que la Junta pudiera tomar una decisión “informada”. De hecho, por esos días, se realizó una sesión de la Junta, donde estos planteamientos fueron presentados, sin recibir ninguno otro que le fuera contrario a las tesis básicas que aquí hicimos.

Los compañeros de base, que han padecido este proceso, nada han podido hacer… porque nada puede ser efectivo al respecto si no se conduce desde el Sindicato y su dirección hegemónica. Éste, no es un problema individual de los maestros que son sometidos a su dominio, como parecen creer algunos compañeros para quienes son otras las urgencias. En los hechos, el silencio de la dirección sindical ha permitido que avance, con todas sus implicaciones, esta propuesta oscurantista, cabeza de puente de los procesos de plantelización.

Lo publicamos hoy para que se sepa que, aún teniendo los elementos para pronunciarse, la junta contemporiza con este engendro. Los pronunciamientos que se han podido hacer, se han hecho a título personal, como ocurrió con el nuestro, ya publicado en el Correo Pedagógico ; lo mismo pasó con el de algunos maestros que se atrevieron a decir lo que pensaban en el periódico del sindicato.

De hecho, nuestra carta sobre el tema, publicada en el número ulterior del Correo (puede consultarse en esta misma página, fue una síntesis de lo aquí dicho.



León Vallejo Osorio, Enero 1 de 2010.

PENTACIDAD: ¿EL ESOTERISMO Y CHARLATANERIA O PARAGDIMA LIBERADOR?

(Borrador para ser considerado por la Junta Directiva de ADIDA)

  1. ASESINANDO LA AUTONOMÍA Y LA LIBERTAD DE CÁTEDRA

Los maestros que trabajan en los núcleos educativos ubicados en las comunas donde permanecen o han aflorado los conflictos sociales, sobre todo donde la violencia sigue siendo o es explícita e innegable en Medellín, se encontraron, de pronto, con la “Pentacidad”. Según informan los docentes de base al CEID-ADIDA, en esos “escenarios”, ha venido ocurriendo que sin mediar debate o definición alguna de (y en) los consejos académicos y directivos de las instituciones escolares afectadas, un cuerpo de intelectuales españoles, acompañados por funcionarios de la Secretaria de Educación, han cambiado los PEI, los planes de estudio, el currículo y las currículas, agregado la “pentacidad” como elemento transversal y hasta como si fuese otra asignatura con una intensidad asignada en horas semanales. Esta nueva asignatura se hace obligatoria en todos los niveles y grados de la educación básica y media, incluido el preescolar. En todas las áreas resulta, igualmente obligatorio seguir los parámetros y hasta los algoritmos específicos y los pasos de la didáctica que, para su desarrollo en el tiempo y para cada periodo de clase, dictamina el nuevo “paradigma”. Los maestros deben hacerlo todo en la escuela y en el aula, como dice el manual de “pentacidad” que deben hacerlo. Este proceso, asalta —incluso— la libertad de cátedra (o lo que va quedando de ella… reducida ya, por estos días, a lo meramente didáctico, cuando reducidos a operarios de un currículo impuesto, los maestros tienen que asumir que el Estado dice —desde los estándares y las “competencias” — qué enseñar, y cada docente hace “lo que puede” para lograrlo. Todo esto, como queda dicho, supone en primer lugar una grave violación de la autonomía escolar y de la libertad de cátedra.

Se nos dirá que no. Que cada docente debe responder en esas Instituciones por la planeación definida en el anterior plan de área. La verdad es simple: en realidad cada docente debe hacer, ahora, dos planeaciones: la que corresponde al anterior plan de área y la que concierne a la que va haciendo “operativas” las imposiciones generales (y las específicas) de la “Pentacidad”. La segunda, subordina, rige y ahoga a la primera: los docentes deben presentar rejillas ya elaboradas, cuadros, pautas de trabajo, evaluaciones de desempeño de su propio trabajo y del de los estudiantes en los que —al milímetro— deben mostrar la planeación, el desarrollo y la evaluación de todo lo impuesto por el cuerpo de funcionarios españoles. Todo lo cual funciona objetivamente como cargas adicionales al trabajo docente.

¿Vale la pena toda esta sobre carga, todo este esfuerzo?

El comentario que recibimos es contundente: los maestros y maestras cobijados por el viejo decreto 2277 preguntan, denuncian, debaten, analizan las implicaciones y los supuestos del “paradigma” impuesto: quieren entender y explicarse la naturaleza del nuevo “corre-corre” en que pretenden meterlos. Pero los del 1278, tienen que hacerlo. Y hacerlo sin crítica, sin derecho a la palabra, renunciando a cualquier opción pedagógica o didáctica que pudieran proponer, defender o asumir… porque están pendientes de su próxima evaluación de desempeño… que compromete gravemente su continuidad en el cargo.



  1. PRESENTACIÒN Y PROPAGANDA DE LA “PENTACIDAD”

Lo dicho hasta aquí, por grave que es, no resulta sin embargo ser el aspecto principal de lo que hemos encontrado.

Cuando pedimos los materiales de la “Pentacidad” para someterlos a la crítica, encontramos un manual denominado “Diccionario de Valores y Capacidades (Pentacidad)” de doña Begoña Salas García, y varios módulos de trabajo (uno en cada grado) para los estudiantes, lo mismo que un sin número de controles explícitos en cuadros, guías, pautas y demás… Al proponer la palabra “pentacidad” en cualquier buscador de internet, encontramos promocionado el mencionado manual así como una información sobre la organización que impulsa en varios países, como proyecto de trabajo, esta apuesta. En el sitio www.pentacidad.com, encontramos varios links que se dejan leer: “¿Quiénes somos?”, donde explican el “fundamento teórico” y el “modelo”; “servicios”, donde figuran las entidades públicas y privadas que dan (buenas) referencias del proyecto y del “grupo”.

Una lectura inicial de esos documentos, nos ha llevado a la conciencia de la necesidad que tenemos, ahora, de convocar a un profundo debate sobre los fundamentos de esta propuesta.

¿Cómo se presenta a sí mismo el nuevo “paradigma”?. Veámoslo:



"Este paradigma pretende ayudar a transformar la visión androcéntrica, patriarcal de las áreas curriculares basada en la invisibilidad de las mujeres, y en la legitimación de una organización social jerárquica que perpetua las relaciones de dominación-sumisión; en estrategias de análisis y herramientas académicas que posibiliten una visión global, crítica, integradora y comprometida con todas y cada una de las personas y con el entorno. Partimos del cuestionamiento del paradigma academicista y patriarcal basado en las relaciones de dominación-sumisión y proponemos un paradigma que reconozca las potencialidades individuales exentas de los condicionamientos impuestos por los valores de: género, culturales, de clase social o religiosos. A este paradigma le llamaremos de la "Identidad Personal", es decir, que cada persona tiene poder, protagonismo y autoridad y su capacitación integral mediante un modelo coeducativo de desarrollo global a través de los cinco ámbitos: emoción, cuerpo, mente, identidad y ámbito social (Pentacidad)."1

Si hemos de creerle a esta propaganda, se trata de una apuesta fundada en una perspectiva democrática, y hasta revolucionaria, que ataca de raíz todo sexismo, dogmatismo religioso y desigualdad social. Aunque si leemos mejor, el reconocer “las potencialidades individuales” exentas de “los condicionamientos impuestos” por los valores (de género, culturales, de clase o religioso), centra su énfasis en una supuesta “educación neutra”. ¿Qué se oculta tras este discurso que distorsiona, de entrada, el carácter de los verdaderos condicionamientos y determinaciones que rigen los procesos educativos y marcan las apuestas curriculares? Cualquier intervención seria sobre la educación y la escuela tiene que asumir el carácter de las apuestas pedagógicas que en ellas se movilizan. Y ello se oculta en este discurso tentador.

¿Cuál es el “nuevo marco de análisis” que aporta el “paradigma de la «Identidad Personal”, enarbolado, según sus promotores, como su punto de vista filosófico”?. Se trata —simplemente— de aceptar que “cada persona nace con una identidad sexual, es una mujer o es un hombre, lo que le configurará unas características fisiológicas, un cuerpo determinado, mediante el cual se desarrollará su vida”.

Hasta aquí, el discurso es verdaderamente seductor.

Veamos cómo continúa: cada “persona” nace también “con una identidad esencial, donde se albergan todas sus potencialidades y cuyos atributos principales son: amor, poder y equilibrio, su yo esencial” que le convierte en “un ser único e irrepetible con una existencia humana propia, soberana y legitimada”. Desde este reconocimiento la “Pentacidad” plantea el principio de igualdad y declara que “todas y cada una de las personas nacen con este potencial”, por lo tanto “les asisten los mismos derechos y la misma dignidad”.

Desde estos postulados, se plantea un programa que apunta a “revisar críticamente los diferentes enfoques pedagógicos, psicológicos, sociológicos y epistemológicos que avalan el «hecho de educar»”. En el campo pedagógico esta revisión “se realiza desde la Coeducación” que “parte de la identidad natural de ser hombre o mujer y supera los estereotipos «masculino y femenino»” de tal modo que “ayuda a cada una de las personas a sobrepasar los límites impuestos por la cultura sexista dominante”. Precisamente de esa manera se consigue “que cada persona se vea así misma con autoridad, con protagonismo, tomando las riendas de su vida, construyendo su propia identidad y corresponsabilizándose con las demás personas en relaciones de igualdad y de equidad”.

El fundamento es la evidencia, el lugar común establecido por la ideología dominante. La base es la ilusión liberal según la cual el individuo funda a la sociedad. Pero, aquí, no se trata de una propuesta montada sobre la bella fábula según la cual “el hombre es bueno, pero la sociedad lo corrompe”. No es Rousseau quien habla, como pudiéramos creer. Por el contrario, los supuestos de la “pentacidad” niegan explícitamente cualquier noción que lleve a la reivindicación de la soberanía popular como fundamento del poder en la sociedad.

Se trata, sí, de un engendro teorético que habla de un “yo esencial” que nace con la persona. Tal “yo” es “el aspecto puro, sabio, auténtico, no programado, de la mente” que “conoce y busca la verdad y la justicia”, es “todo conocimiento”, “sabiduría”, “amor sin condiciones”, “tiene capacidad de resolver los conflictos entre la mente y la emoción”, “es íntegro y ético” y está “siempre conectado consigo mismo y centrado”.

Contra ese yo esencial, atentan siempre los “egos” (sumiso, agresivo, inhibido…) generados por la sociedad (en el fondo por los “valores” o, mejor, anti-valores propios de las culturas, las clases, la nación…). Estos “egos” son los responsables de todas las desgracias del individuo: en ellos (y de ellos) nace la dependencia, la indecisión, la debilidad, el no cuidarse, el sentir culpa, las envidias, las actitudes agresivas, el pegar, el insultar, el despreciar, el humillar, el acusar, el culpar, la venganza, las amenazas, el miedo, la no aceptación del amor y la amistad, la timidez, el egoísmo, el no es cuchar, el abandono y el abandonar… Todo, todo nace en esos egos y todo se resuelve, según la “pentacidad”, si fortalecemos el “yo esencial” y neutralizamos o liquidamos los “egos”, con esta acción básica: sintonizarnos con ese “yo esencia”, comenzando el día dedicando unos minutos a observar nuestro cuerpo antes de levantarnos de la cama, llevando la atención a nuestro individual centro interior, a nuestro “plexo solar”, declarando una intención para el día que empieza… por ejemplo: “hoy procuraré vivir el momento presente y mantener una actitud abierta a lo que mi Yo esencial quiera decirme”.

Para lograrlo, la actitud básica radica en no tener en cuenta, para nada, los “determinismos” económicos, políticos, sociales, culturales, sexuales…

En la versión propagandística de la “Pentacidad” que encontramos en la red, podemos leer que en lo epistemológico, este “paradigma ecléctico reúne los aspectos positivos [de] muchas de las escuelas existentes, [que] favorece[n] el desarrollo no discriminatorio de cada una de las personas” lo cual “supone una verdadera revolución en las formas de interpretar la vida y las relaciones humanas potenciando la sabiduría, el poder personal y el desarrollo de la inteligencia global”, potenciando “la sabiduría personal como base del descubrimiento espontáneo y práctico del mundo interior y exterior en los conceptos intuitivos que la persona capta de sí misma y del entorno”, buscando “un equilibrio armónico entre la mente y el cuerpo, una relación estrecha entre lo afectivo y cognitivo y una autonomía e independencia en el ámbito privado-doméstico y en el ámbito público”

Así, el “centro neurálgico y estructural de las relaciones humanas”, está en el sistema de relación que elegimos cuando “nos comunicamos y nos relacionamos” con las otras personas, reconociendo “su identidad, su poder y su autoridad personal”.

Los agentes de la “pentacidad” deben, pues, tomar el componente emocional “como base de toda actividad” y a la auto-aceptación “como elemento motivador”, de tal modo que “los sentimientos y la expresión de sus deseos serán la base fundamental del proceso mediante el cual la persona, aprende a expresarse y a comunicarse”.

Así definen su “penta”, sus cinco elementos: “para conseguir el desarrollo integral de la PERSONA desde el punto de vista educativo se tendrán en cuenta los cinco ámbitos de desarrollo humano: el ámbito de la mente, el del cuerpo, el emocional, el de la identidad personal y el social”2.

Desde luego que los promotores y creadores de la “pentacidad” tienen en cuenta (¡cómo no?) el informe Delors de la UNESCO “La educación encierra un tesoro” y sus “cuatro pilares”: aprender a ser, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a vivir en compañía. Además (¡cómo no!), se comprometen con el desarrollo y la puesta en práctica de las leyes educativas de los países en los que trabajan…

¿Cómo ocurre ello?

Basta, inicialmente, con pasar de lo leído hasta aquí hacia el texto que aparece como el depositario de sus elaboraciones esenciales (el diccionario antes mencionado), para que ubiquemos sus fundamentos.

Leíamos atrás: “este paradigma ecléctico reúne los aspectos positivos de muchas de las escuelas existentes, favorece el desarrollo no discriminatorio de cada una de las personas, supone una verdadera revolución en las formas de interpretar la vida y las relaciones humanas potenciando la sabiduría, el poder personal y el desarrollo de la inteligencia global”. Pero en la página 23 del manual que obligatoriamente deben aplicar los docentes, podemos leer la versión completa de su enfoque:

este paradigma ecléctico reúne los aspectos positivos de cada una de las ciencias existentes en el planeta, legitimadas o no por el sistema académico y que favorece el desarrollo no discriminatorio de cada una de las personas, está suponiendo una verdadera revolución en las formas de interpretar la vida y las relaciones humanas potenciando la sabiduría, el poder personal y el desarrollo de la inteligencia global”.

Algo va de reunir “los aspectos positivos de muchas de las escuelas” a… reunir “los aspectos positivos de cada una de las ciencias existentes en el planeta, legitimadas o no por el sistema académico”. La maniobra logra disimular la charlatanería de su versión fundacional. Cuando esa “versión desarrollada” agrega “la verdadera revolución de este paradigma consiste en creer en la sabiduría interior de las personas, en el ejercicio del poder y la autoridad personal, en contraposición con el paradigma dominante que sigue creando ejércitos y construyendo armas y jerarquías sociales fundamentándose en un determinismo biológico o social”, se cierra la maniobra distractora.

¿Qué quiere decir la autora del texto cuando escribe “ciencias legitimadas o no por la academia”?. El enunciado “la verdadera revolución que consiste en creer en la sabiduría interior de las personas”, unida a la obligatoria “sintonización” que los docentes deben hacer de los estudiantes al iniciar el día, luego del descanso y antes de salir para las casas, amén de las veces que se hagan necesarias ante las improntas de algún desajuste emocional del grupo o de uno de sus integrantes, nos permite encontrar la pista del verdadero fundamento doctrinal, la base real del discurso y de la práctica que la “pentacidad” despliega: sus fronteras están entre la charlatanería y el esoterismo.

Las prácticas de los parapsicólogos de consultorio, de astrólogos profesionales, de moduladores de la energía por medio de luces de colores, vidrios vistosos o piedras de cuarzo; las argucias de los metapsíquicos que denunciara el maestro Antonio Vélez3, van pasando de los programas de radio donde estafan a los crédulos, para llegar a convertirse —oficiosamente— en el eje del currículo impuesto desde las secretarías de educación.

El currículo de las competencias busca formar mano de de obra barata para un condición precaria. El currículo de los idiotas, formar seres “alérgicos” a la solidaridad. La pentacidad cubre todo con el manto del esoterismo mal disimulado y a medias reivindicado.

Nuestra propuesta, a contravía de la charlatanería, es la de una educación científicamente fundada…

El otro, es el individualismo metodológico, los fundamentos del currículo basado en las competencias que apuntan a formar individuos-individuales-individualistas, listos para el rebusque, para el “sálvese quien pueda”, para sobrevivir adaptándose a lo que pueda ocurrir, a los vaivenes de cada paso, a las volteretas de la sociedad al compás de una economía que, en la crisis, le respira en la nuca a cada persona.

El argumento más serio es también el que pretende darle cobertura de cientificidad o de “disciplina” a sus apuestas: el ser humano nace con un “yo profundo”, meca de todas las virtudes, de todas las capacidades y todos los valores. Sólo tenemos que dejarlo emerger, impidiendo que sea denegado por los “egos” que, como pestes están afuera presto a asaltarlo. Del lado del yo-profundo, llegaremos…



  1. NUESTRO ENCUENTRO CON LA PENTACIDAD

Había recibido el encargo de parte de la Compañera Nohemy Tamayo Marín, en el sentido de producir un texto inicial que abriera la crítica a la pentacidad. Parado en lo dicho por los maestros y en lo leído en la red y en el “Diccionario”, alcancé a escribir las notas que se acaban de leer. No las enviamos a la revista de FECODEque estaba al cerrar, donde se publicaron nuestros aportes al debate sobre la evaluación, porque sencillamente no habíamos madurado suficientemente nuestros argumentos, y debíamos profundizar en las implicaciones del “paradigma” impuesto. Iniciamos, en cambio, un estudio detallado de todos los datos que pudiéramos recoger. Lo cierto es sencillo y simple: los maestros de la I.E. Sol de Oriente, nos convocaron e invitaron para que asistiéramos a la discusión que al respecto ellos tendrían con la Doctora Begonia Salas quien, con una parte de su equipo asistiría el viernes pasado, en las horas de la mañana en el espíritu de resolver dudas, preguntas y cuestionamientos que los maestros tenían sobre el proceso por ellos sufrido.

Asistí, puntualmente, al evento.

Luego de escuchar la intervención de la Doctora Salas y los cuestionamientos de los maestros, luego de informar el carácter de observador que mi presencia tenía, me limité a reiterar las preocupaciones que sobre el proceso de imposición del nuevo “paradigma” tenían los maestros, así como el asunto de la violación que ello supone del principio de la autonomía escolar, repitiendo lo dicho en el primer apartado de este documento.

Dado que no se daban las condiciones para asumir el debate completo sobre los fundamentos epistemológicos y pedagógicos de la Pentacidad, renuncié conscientemente a formular lo sostenido hasta aquí en la segunda parte de lo que aquí se va leyendo, bajo el argumento de ser respetuosos. Nuestra presencia fue considerada por los funcionarios españoles como “invasiva” e irrespetuosa.

A nosotros nos parece legítima.

Como quiera que haya sido, en todo caso invitamos a los autores de la apuesta, para que hicieran una conferencia en el CEID, a fin de abrir allí el debate académico. No fue posible encararlo al día siguiente puesto que, según lo comunicara la propia doctora Salas, a la Secretaría de educación, con quien el equipo de Pentacidad tiene firmado un contrato, le parecía más conveniente hacer primero una reunión con funcionarios de la propia secretaría, los promotores de la pentacidad y nuestra presencia. Efectivamente fuimos convocados a una reunión el día lunes 20 de abril en las horas de la tarde.

Debo decir en honor a la verdad, que luego de esa reunión, una vez escuchado nuevamente el orden del discurso de la Pentacidad, he decidido dar a conocer el presente texto, retomando lo ya dicho en sus dos apartados originarios y este tercero y me ratifico en lo elaborado con la información previa. Todo lo dicho aquí corresponde a la valoración de lo planteado por el discurso oficial d la pentacidad, y tiene en cuenta las inquietudes de los maestros a este respecto.

Debo sí, dejar constancia de los siguientes aspectos:



  1. En la reunión con la secretaría de educación dejamos claramente establecida la crítica al “diccionario”, sobre todo en relación con su ausencia de rigor conceptual, su ausencia de bibliografía seria en materia pedagógica. Se nos dijo que ése texto no era el material fundamental, que era un texto más o menos secundario que había sido elaborado más o menos de manera apresurada y en emergencia para resolver solo aspectos practicaos de la propuesta y que las instituciones contaban con otros materiales que no tienen estas falencias. Al preguntar a los maestros, nos dicen que efectivamente, el diccionario es el texto de referencia teórica y que los otros materiales son los cuadernillos que utilizan los estudiantes y los formatos que diligencian los maestros… estamos pues, a la espera de la bibliografía que en esa reunión se mencionó y que, hasta ahora, desconocemos…

  2. La doctora Salas repitió lo dicho en el evento de Sol de Oriente:

    1. Que el proyecto de Pentacidad había sido ya avalado por la facultad de educación de la Universidad de Antioquia y su decanatura (agregó que éste se presentará oficialmente en un evento internacional que en el mes de Agosto hará la misma facultad sobre educación).

    2. Que la Pentacidad será algo así como la parte operativa (el aspecto más o menos didáctico) con el cual se desarrollará en el aula y en los ambientes escolares las definiciones curriculares del programa de re-contextualización y de las “mallas curriculares (agregó que, a tal punto están las cosas que ya hay un proceso para unificar formatos y evitar la “doble o triple planeación”).

    3. Que el programa no era extraño, puesto que la propia doctora Salas había fungido como asesora del Ministerio de Educación en el proceso que condujo a la adopción de la Ley 115, que tenía mucho de española.

    4. Agregó que en su poder están las evaluaciones de los docentes de Sol de Oriente (y de otras instituciones) donde se expresan agradecimientos por los buenos resultados generados en su proceso y en general hay una plena aceptación de lo hasta esa fecha desarrollado

  3. El Ceid se comprometió a estudiar a fondo el nuevo “paradigma” y a abrir el debate público en el cual queden claramente establecidas nuestras propuesta de sujetos por formar y de ciudad por hacer.

  4. Reiteramos la exigencia de respeto a la estabilidad de los docentes que participen del debate, cualquiera que sea la posición que en él adopten. El sindicato estará presto a reivindicar la libertad de cátedra y la libertad de expresión. Esto en razón del argumento de la doctora Salas que advierte que quienes son compartan los planteamientos de la pentacidad “pueden buscar traslado”.

León Vallejo Osorio

Cc 14968182.

Director de la línea de Investigación

Sujeto Pedagógico y condiciones materiales de la práctica escolar

CEID-Adida

Miembro del Grupo de Investigación “Gestión y políticas públicas de la U del V.


Abril 27 de 2009

1 Cf: http://www.pentacidad.com. Todas las citas entre comillas y con letra cursiva, salvo indicación contraria, corresponden a los materiales de propaganda de esta propuesta colgados en la página en referencia. Sobre todo del nexo “quiénes somos/fundamento teórico”.

2 Así precisan sus definiciones: “ÁMBITO DE LA MENTE.- El proceso de enseñanza-aprendizaje de esta Asociación desarrolla la inteligencia mediante el análisis y la comprensión de problemas para que las personas afronten las nuevas situaciones y decida sobre ellas de manera creativa, crítica y racional. Se prestará especial atención a las diferentes actitudes permitiendo que cada persona progrese desde sus condiciones y se velará porque el desarrollo de las habilidades intelectuales se produzca en igualdad de oportunidades. ÁMBITO DEL CUERPO.- La educación reclama el cuerpo como elemento expresivo que hay que vivir, conocer y cuidar desde la salud. Trabajaremos las destrezas corporales que contribuyan a afianzar la seguridad personal. Aprovecharemos la vitalidad y el dinamismo para comunicarnos, acometer nuevos retos y aprender a esforzarnos. ÁMBITO EMOCIONAL.- Formar una imagen equilibrada y ajustada de sí misma y de sí mismo con sus características, posibilidades y limitaciones que nos confiera estabilidad y que nos permita disfrutar de nuestro entorno. Es importante reconocer nuestras emociones y expresar nuestros sentimientos para vivir satisfactoriamente y con humor. ÁMBITO DE LA IDENTIDAD PERSONAL.- Esta Escuela formará personas que defiendan su identidad e independencia. Desde el autoconocimento tomaremos la iniciativa de nuestra vida y optaremos por aquello que nos aporte libertad de acción y felicidad. ÁMBITO SOCIAL.- Esta Asociación formará personas conscientes de que sus actos son elementos integrantes e interactivos en la colectividad, lo que les llevará a asumir responsabilidades consecuentes y el compromiso en la búsqueda de la justicia social, respetando todos los elementos distintivos del resto de la colectividad.”

3 VÉLEZ, Antonio. Del Bg-Bang al homo sapiens. Universidad de Antioquia. 1992. pág 436



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