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Adolescencia – Cát. Barrionuevo – Facultad de Psicología – Universidad de Buenos Aires


PARCIALES - Cátedra Barrionuevo
1° Parcial año 2012 - Prof. Hugo Loureiro
1) Caracterice al sujeto de la sociedad de consumo y como afecta el discurso capitalista al adolescente actual.
2) Explique el concepto de Narcisismo según Freud y explique la diferencia con el autoerotismo. Explique los tipo de elección de objeto.
3) Explique las expresiones "lo sexual hace agujero en lo real" y " no hay relación sexual". Articule con los avatares de la adolescencia.
4) Explique el concepto de fantasma lacaniano y relacione con la problematica adolescente. 

  • Explicar el Edipo en el varón desde Freud

  • Explicar el asesinato de los padres en base al texto de Winnicott

  • La etimología de la palabra adolescencia remite a crecer y también a arder. Explique ambas concepciones

  • Desarrolle el concepto de narcicismo en Freud y establezca sus articulaciones y diferencias respecto del autoerotismo. Explique los tipos de elección de objeto.

  • Articule escisión del yo y desmentida en la adolescencia. Ejemplifique.

  • Explique el concepto de fantasma y relacione con la problemática adolescente.

  • Explicar el Discurso capitalista y como afecta este a los adolescentes actualmente.

  • Que se entiende por la definición de adolescencia como "...reposicionamiento subjetivo frente a la estructura opositiva falo - castración" 

  • Explique el mecanismo de la desmentida y como funciona en la adolescencia. ("escisión del yo en el proceso defensivo"...el yo se escinde en "Yo placer purificado" y "Yo realidad definitivo", cuando desmiente los "Juicios de existencia" - castración de la madre, muerte del padre y temor a la muerte propia - en favor de los "juicios de atribución" - Todo lo bueno es "Yo", lo malo es "No Yo"- etc etc)

  • Explicar los 3 momentos del Duelo. (1ro: Desmentida, negación / 2do: Desasimiento parte por parte de la libido / 3ro: creo que la vuelta de la libido a disposición del yo. Y que en la adolescencia se produce la búsqueda de pareja, y todas esas cosas.)

  • Describa trabajo de duelo, sus viscisitudes en la adolescecnia, y la diferencia con melancolia

  • Implicanciones del discurso capitalista en la adolescencia actual

  • Caracteristicas de la sexualidad infantil y las diferencias con la adolescencia.

  • Describir el hallazgo de objeto en la adolescencia.

  • Articular fase del espejo y adolescencia.

EXTRAÍDAS DEL FORO.

LIBRO: Adolescencia y juventud


Introducción

Sujeto del Psicoanálisissujeto del Icc, sujeto escindido marcado por la ruptura cc-icc que sólo puede ser captado al ser puesto en palabras.


La
adolescencia habla de un

reposicionamiento del sujeto en relación a falo-castración

en tiempos de contundente conmoción estructural.

No a la concepción evolutiva ≠ Conceptos de temporalidad, regresión y significación a posteriori.



Pubertadtransformaciones biológicas que van a desplegar un reposicionamiento del sujeto en relación a la estructura opositiva fálico-castrado.

Juventud  tiempo psíquico de la salida exogámica propiamente dicha cuando el sujeto enfrenta la construcción de un proyecto propio.

El sujeto del Icc está atravesado por lo ideológico en tanto inserto en un contexto socio-político-económico-cultural determinado.
PARTE 1: El sujeto en tiempos del capitalismo tardío

Sujeto y ética del psicoanálisis  El psicoanálisis limita la dimensión de la conciencia que anteriormente era lo único valedero y confiable y la subordina a lo Icc, que posee contenidos, mecanismos y pensamientos propios, y que se expresa en el yo, en el ello y en el superyó como instancias desde cuya interrelación derivaría la producción sintomática que lleva emparentada la noción de conflicto.

Para Freud, el sujeto no es el centro de todo, sino que está sujetado o determinado por lo Icc, y lejos de ser síntesis o unidad está marcado por la ruptura o escisión conciente-inconciente.




Sujeto escindido, subordinado a una estructura que lo determina. Sujeto ≠ individuo.

Desde Lacan, el orden simbólico opera como determinante, como legalidad, en cuanto al lugar del sujeto en su relación al Otro, que está regulada o mediada por un código o sistema de reglas y convenciones del orden simbólico que permite estructurar el intercambio a partir del lenguaje. El Icc freudiano no es un reservorio instintual sino que es primordialmente lingüístico, está estructurado como un lenguaje, en tanto sólo puede ser captado al ser puesto en palabras. Está estructurado como un lenguaje y un saber, que es saber Icc.




La ética psicoanalítica es ética del deseo
, en tanto la noción de sujeto supone la relación deseo-Icc propuesta por Freud ≠ Ética hedonista (bienes como algo supremo que regiría la conducta, cuya posesión subordina todo).



El psicoanálisis no propicia desde su clínica lograr el bienestar objetivo. Mantiene una dirección contraria a las propuestas de la sociedad de consumo. Con la conceptualización de la pulsión de muerte, la teoría freudiana tiene en cuenta la noción de malestar y propone ocuparse en estudiar las consecuencias del malestar que provoca a la cultura en el psiquismo, que sería ineliminable pues, aunque por momentos se pueda alcanzar la felicidad, es algo que siempre se esfuma. El ser humano se vuelve neurótico porque no puede soportar la medida de frustración que la sociedad le impone en aras de sus ideales culturales.

Ética utilitarista; le opone su máxima que se ubica como imperativo kantiano “¿Has actuado conforme al deseo que te habita?”. En el concepto de deseo inconciente se enlazan inconciente y sexualidad en tanto las temáticas y las representaciones inconcientes están exclusivamente referidas al deseo sexual.




La dirección de la cura
sostiene la importancia de que el analizante descubra su deseo, desprendiéndose del deseo alientante del Otro, va en la dirección de reconocer y hacerse dueño del propio deseo, tiende hacia el descubrimiento de la verdad de su deseo.

Lacan  remarca el lazo deseo-Icc en tanto el deseo surge originariamente en el campo del Otro y en relación al deseo del Otro




La ética psicoanalítica supone reconocimiento, fortalecimiento o rectificación del sujeto respecto de su deseo. Apunta a descubrir la dimensión oculta del deseo en el enigma del síntoma neurótico, y en la falta de nitidez de la construcción fantasmática, para que pueda llegar a actuar conforme a su propio deseo.
Paradigma de la complejidad y pensamiento complejo

El conocimiento científico fue concebido durante mucho tiempo como teniendo por misión disipar la aparente complejidad de los fenómenos a fin de revelar el orden simple al que obedecen. Con el pasaje a la posmodernidad y luego al tiempo del capitalsimo tardío, se produce un cambio de paradigma por la formulación desde el paradigma de la complejidad del principio de incertidumbre y la demostración de la existencia de singularidades en las trayectorias de ciertos sistemas. Lo simple no existe, sólo existe lo simplificado. La complejidad se presenta como lo inextricable, lo enredado, lo ambiguo, la incertidumbre, no pudiendo resumirse en una ley- es un tejido de constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados en una paradójica relación de lo uno y lo múltiple, una mezcla íntima de orden y desorden. La complejidad integra en sí misma todo aquello que pone orden, claridad, distinción, precisión en el conocimiento, a diferencia de lo que sucede con el pensamiento simplificador que desintegra la complejidad de la realidad. El estudio de cualquier aspecto de la experiencia humana ha de ser multifacético e implica el reconocimiento de un principio de incompletud y de incertidumbre. En este panorama del pensamiento científico presenta el psicoanálisis sus propuestas, definiendo al sujeto como sujeto del inconciente, escindido, y produciendo una “revolución copernicana” al descentrar al sujeto de la posición que la psicología de la conciencia le otorgara. No respondiendo a lo lineal y con movimientos entre el desorden y un orden diferente a la relación unidireccional causa-efecto, lo Icc se evidencia como el motor del psiquismo que el psicoanálisis entiende con la noción estructural de conflicto. Existe una realidad psíquica que no coincide con la realidad concreta, expresándose el conflicto entre ambas dimensiones en la riqueza de la producción sintomática.


El sujeto de la sociedad de consumo

La ideología y las condiciones imperantes de cada momento histórico-socio-cultural impregnan al sujeto que se encuentra viviendo en su seno. El pasaje a la Posmodernidad y luego al Capitalismo Tardío va transformando los modos de regulación de goce y también como consecuencia las instituciones en las que se encuentra inserto el sujeto que producen subjetividad a través de su accionar. La lógica del mercado modifica los dispositivos institucionales e imprime su marca propia a los sujetos que forman parte de los mismos.




Sociedad de consumo = globalización económica denigrante que transforma a los hombres en objetos.



Los cambios respecto de las condiciones de vida del sujeto se inician y se pueden ubicar en un contexto de Posmodernismo.


Posmodernismo
 definido por la caída en la liquidación de la metáfora y la desvalorización de la palabra, caracterizado por el predominio de la imagen y por la imposibilidad de proyección del sujeto en objeto, en tanto el sujeto “es” el objeto, con neto predominio del tener por sobre el ser y de la cultura de lo hiperreal. El saber adquiere valor de mercancía.


La sociedad posmoderna se ubica en la era del vacío en la que los sucesos y las personas pasan y se deslizan, sin ídolos y sin tabúes pero tampoco tragedia o apocalipsis, sin lugar para la revolución ni para fuertes compromisos políticos. Reina la indiferencia de masa, predomina el sentimiento de reiteración y estancamiento, se banaliza la innovación, se disuelven la confianza y la fe en el futuro, ya nadie cree en el porvenir radiante de la revolución y el progreso, la gente quiere vivir enseguida, aquí y ahora, conservarse joven y no ya para forjar el hombre nuevo.

Sobremodernidad  no lugares como aquellos espacios de anonimato que serían vías necesarias para la circulación acelerada y solitaria de las personas y de sus bienes; la identidad del sujeto está en crisis en tanto se rechaza el juego social del encuentro con el otro.

Capitalismo tardío  estimulación del consumo, sobrevaloración de la imagen, importancia de la inmediatez que producen los medios de comunicación masivos que permiten presenciar a instante, obscena y crudamente, imágenes de algo que está sucediendo a kilómetros de distancia, como fenómenos de la globalización.

Estas condiciones facilitarían el predominio del acto por sobre el pensar y por sobre la importancia de la palabra, ubicado el sujeto en un mundo consumista que propicia la adicción en general y que crea un nuevo lugar para las drogas (en tanto una mercancía más, regida por las leyes del capitalismo y constituyendo un problema económico y de poder en cuanto a la relación existente entre oferta y demanda).




Desprestigio de la verdad y la justicia
produce transformaciones en el superyó y en la consolidación del mismo

durante la adolescencia. Este problema del debilitamiento de la verdad y la justicia se relaciona con el referido a las dificultades en el sostenimiento de las funciones materna y paterna en la actualidad.

El psicoanálisis está atravesado por las coordenadas de su época en tanto cada momento histórico-socio-cultural implica un cierto ordenamiento social y económico, que procura modos de goce, tiene consecuencias sobre el lazo social y sobre la constitución subjetiva.

Época de Freud (XIX/XX): época del reino del Nombre del Padre, como función simbólica, como función pivote para el ser hablante, en una sociedad sostenida en una ética de las virtudes y de los ideales universales. Una función de los ideales, en una perspectiva pacificante, es brindar al sujeto una posición en la escena, fundar el lazo social y consolidarlo e influir en la organización del estilo de vida de los sujetos. La familia tenía especial importancia y poder, institución sostenida en una función paterna, con posibilidad de crear y sostener lazo social, ejercer función de prohibición otorgando especial valor a la renuncia de lo pulsional ante los límites que la cultura impone y jerarquizando la sublimación.

Época de Lacan (XX/XXI, actual): época de los Nombres del Padre,

ya no se confía en los significantes amos y los ideales no logran dar a los sujetos un posicionamiento social.

Lacan diseña un dispositivo de cuatro discursos básicos (del amo, universitario, de la histérica, analítico). Un discurso es una estructura necesaria que excede a la palabra. Los 4 discursos conservan un eje de imposibilidad específica y otro de impotencia, y Lacan remarca lo insostenible de un discurso agregado, el discurso capitalista, en tanto es imposible alcanzar la felicidad “total” por la vía del consumo. La lógica de funcionamiento de este discurso deja al sujeto en la impotencia cuando intenta rellenar con bienes el intervalo entre el goce buscado y el goce obtenido, en un circuito que no está marcado por ninguna imposibilidad, pues el objetivo del capitalismo es que todo lo que existe se presente como mercancía ofrecida para ser comprada.

El discurso capitalista es una formulación lacaniana para pensar el rechazo de la castración en una sociedad de consumo que hace creer que todo es posible de lograr en tanto todo es mercancía, objetos de mercado, en tanto no habría imposibilidad.

≠ Discurso del Amo (se es alguien para poder tener). Desde la lógica capitalista, si se tiene se puede ser alguien. Se es si se posee objetos, si se puede acceder a la mercancía.

Lacan subraya la relación de la plusvalía con el plus de goce propio de la estructura del significante, ubicando a la plusvalía como la causa del deseo; es la causa de la producción en exceso y de la consecuencia de consumo insaciable de objetos. En el tiempo de la globalización económica que transforma a los hombres en objetos, se pretende no hablar de culpabilidad, ni de deseo, ni de Icc, como si eso no existiera o pudiera ser eliminado sin consecuencias. El superyó del discurso capitalista, cuando más acepta el sujeto las leyes de consumo, se hace cada vez más exigente y demandante, como equivalencia de la voracidad del discurso capitalista.

Según Freud, el sufrimiento amenaza al hombre por tres lugares que nos enfrentan a la castración:



  • desde el propio cuerpo,

  • desde el mundo exterior,

  • desde los vínculos con los otros seres humanos.

En la actualidad, la ciencia del capitalismo dice estar en condiciones de liberarnos de estas fuentes de sufrimiento. La sociedad moderna ofrece supuestas seguridad y confortabilidad cotidianas que venden la ilusión de poder librar de tales límites a la omnipotencia narcisista, instalando la convicción de que todo es posible, desde cuestionar el paso del tiempo sobre el propio cuerpo con cirugías hasta no necesitar el encuentro con el otro para lograr placer sexual.



Al no reconocer lo imposible como un tope,


se deja al sujeto sometido a un imperativo de goce sin límite al sostenerse que “todo se puede”.

Se unifica el goce al ofrecer la ciencia objetos “iguales” para todos y, como promesa, la sociedad de consumo sostiene la expectativa de que todos podrían gozar de lo mismo y en forma ilimitada. El problema es que el consumo frustra el deseo, se exige goce sin límite y en esa misma medida se va produciendo empobrecimiento de deseo.

La producción de esos objetos de consumo, de ofrecimiento y de recuperación de goce, es la herramienta del discurso capitalista para obturar la “no relación sexual”, y logra, al forcluir la castración, el rodeo necesario ofrecido al neurótico para no hacer pasar su goce por los desfiladeros del significante. El goce específico colmado es el goce del Otro, con lo que este discurso permite recuperar un goce no fálico y fuera del registro simbólico. “el hombre se ha convertido en una suerte de dios-prótesis, verdaderamente grandioso cuando se coloca todos sus órganos auxiliares”.

Lacan  gadgets: objetos que provee la ciencia para el bienestar del hombre y que permitirían colmar el goce del Otro, goce que está opuesto al goce fálico, es un goce no sexual, ubicado entre lo real y lo imaginario y por fuera de lo simbólico.


La sociedad democrática moderna quiere borrar de su horizonte la realidad de la desgracia, de la muerte y de la violencia, buscando integrar, en un sistema único, las diferencias y las resistencias. En nombre de la globalización y el éxito económico, intentó abolir la idea de conflicto social.
En tiempos del capitalismo tardío el deseo no queda habilitado o se devalúa por cuanto se hace suponer que sortear los límites es posible en tanto se puede lograr lo que se pretende vía consumo de objetos. Ya no es un significante amo el que manda al goce, sino que son los objetos del mercado los que dirigen nuestros deseos y goces.
Subordinación de un sujeto a una estructura que lo determina

La primera inscripción del sujeto se hace en relación a un sistema simbólico que lo preexiste y que lo condiciona desde antes de su nacimiento. En el mismo momento en que se piensa y se discute un nombre para ese sujeto próximo a nacer, se lo está incluyendo en un sistema simbólico, dándosele nueva lectura y fuerza a la perspectiva de la situación edípica como una estructura determinante o condicionante en la constitución subjetiva. La posición relativa del sujeto estará definida en interrelación con la jugada del otro y mediatizada por un sistema de reglas y de convenciones funcionando como código que marca una posición. En el juego de interacción e interlocución los sujetos quedan ubicados en ciertas posiciones estratégicas en relación a las reglas que se ponen en juego. Hablar es fundamentalmente colocarse uno, en relación al otro, en determinada posición que no es independiente de la estrategia que funciona a partir de ciertas reglas o normas, y eso supone el funcionamiento de un orden simbólico.


Existe un código que representa la función simbólica, que es la que va a permitir caracterizar el funcionamiento del Icc que es supraindividual, está por encima del sujeto, es un lugar, una convención significante que está por fuera, en relación de exterioridad con el sujeto.
Como sujeto sujetado a una estructura que lo determina, sujeto del Icc y de la palabra, el sujeto del psicoanálisis está atravesado por la ideología del contexto socio-político-económico-cultural en el cual se encuentra inserto. Aunque todo sujeto debería ser responsable de sus actos, desde las condiciones que promueve el capitalismo tardío se atenta contra ello con el empuje a transformar al sujeto en una mercancía más, en objeto de cambio, devaluándose su condición subjetiva.


Los adolescentes constituyen objetos de consumo por excelencia.


Provocan la admiración de los adultos que los ubican en el lugar de modelo o ideal de procesos identificatorios por los cuales se “adolescentiza” la adultez y, simultáneamente, son objeto de violencia o agresión al ser ubicados como personificación de la drogadicción, la trasgresión y el descontrol.

La publicidad está dirigida a ellos, ofreciéndoles objetos de consumo para felicidad,

o los tiene como protagonistas, como destinatarios y como actores.


Aparece socialmente un modelo adolescente a través de los medios masivos en general y de la publicidad en particular, que supone que hay que llegar a la adolescencia e instalarse en ella para siempre y que define una estética en la cual es hermoso lo muy joven y hay que hacerlo perdurar mientras se pueda y como se puede.
De haberse producido de manera “adecuada” la operación nominante del padre, el adolescente en lo esperable podrá consolidar su identidad a pesar de las amenazas al marco fantasmático que se replantea en el tiempo lógico de la adolescencia.
Si bien las expresiones de malestares subjetivos ante la exigencia cultural no llegan en la mayoría de los casos a patologías graves sino que se expresan en lo “normal” sólo como síntomas, como psicopatología de la vida cotidiana, en la adolescencia y en otros momentos de la vida críticos o cruciales, son sí la violencia, lo intentos de suicidio, anorexia y bulimia, las adicciones, las patologías del acto en general configuraciones clínicas predominantes derivadas del sufrimiento que la cultura impone. Constituyen formaciones resistentes al dispositivo clásico psicoanalítica que exigen replanteos teóricos y prácticos al psicoanálisis. Desde una perspectiva psicoanalítica es posible considerar a las patologías del acto como configuraciones clínicas que se acoplan o engarzan a cualquiera de las estructuras freudianas, no constituyendo estructura en sí mismas. Por otro lado, en un tiempo en el que la acción se jerarquiza o valora, se presentan manifestaciones clínicas en la adolescencia ubicadas en la vereda de enfrente a las patologías del acto: inhibición psicológica, sobreadaptación y depresión.
Los adolescentes encuentran nuevas formas de hacer lazo social a través de medios que en otros momentos no existían, y construyen y sostienen puntos de encuentro, en el mejor de los casos, escapando al encierro narcisista de la realidad virtual de la pantalla de televisión o de los video juegos, debiéndose además reconocer la creatividad que en muchos casos presentan pese a las condiciones “enloquecedoras”, esquivando el empobrecimiento que se supone ineludible.
El adolescente se encuentra inserto en un medio familiar y, a su vez, en un contexto socio-económico-cultural específico, ambos ámbitos que facilitarán o perturbarán el trabajo de reposicionamiento subjetivo que la adolescencia exige. La adolescencia supone una movilización en diferentes niveles: individual, familiar y social, en una complejidad que supera el estudio de un “fenómeno” puramente personal o intrasubjetivo.
PARTE 2: Adolescencia, semblante de las metamorfosis de la pubertad
Tormenta de la pubertad” irrupción de un cuerpo sexual “real”, que plantea un importante esfuerzo de trabajo para el psiquismo del adolescente.



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