Para Usos Internos y Didácticos Solamente


Tiempos turbios y elección de los Romanov, descendientes de Riurik



Descargar 351 Kb.
Página4/14
Fecha de conversión30.12.2018
Tamaño351 Kb.
Vistas332
Descargas0
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   14

Tiempos turbios y elección de los Romanov, descendientes de Riurik.


Mientras tanto la dinastía de los Riurik se extinguió con el hijo de Juan el Temible, Teodoro quien no tuvo hijos. Se produjo en Rusia una crisis dinástica (1605-1613). Fue un período llamado “tiempo tumultuoso.” Desde 1610 hasta 1612 los polacos ocuparon Moscú y los suecos se apoderaron de Novgorod y del Norte de Rusia. Una vez más el estado ruso pareció encontrarse al borde del abismo; pero entonces surgieron tres patriotas, a quienes Rusia debió su salvación: el Patriarca Hermogeno, un hombre del pueblo, oriundo de Nishni-Novgorod — Kusma Minin, también de origen humilde, y un noble, el príncipe Pozharsky. Bajo el mando de estas tres personas la nación rusa entera se sublevó contra los invasores quienes así fueron expulsados del país.

El Concilio General del pueblo: “Sobor,” se reunió y eligió al principe Romanov para gobernar a Rusia. El 13 de febrero de 1613 el principe Miguel Romanov de 16 años, se convirtió en Zar. Se esperaba, que, siendo tan joven, no tendría todavía compromisos políticos.

El nuevo Zar Miguel, reinó desde 1613 hasta 1645. En esta época los cosacos guerreros, que con­quistaron ya una parte de Siberia durante el reino de Iván IV, llegaron al Océano Pacífico (1639).

El Zar Alexis I (1645-1676, hijo de Miguel) consiguió reunir por fin la cuna del Estado Ruso, es decir la Rusia de Kiev, con la Gran Rusia (Moscovia). Esta unión fue promovida por pedido de los “Pequeños Rusos” (Rus de Kiev) dirigido al Zar. Ellos anhelaban volver al seno del estado ruso y obtener su pro­tección contra la opresión polaca y la presión catolica del Vaticano para someter la Ortodoxia al Papa de Roma. Después de largas consultas que duraron casi un año, el Zar Alexis accedió a este pedido de unión (1654), aceptando la exigencia del Patriarca de proteger a los ortodoxos correligionarios contra la presión estatal del gobierno polaco, inspirado por la curia romana, afrontando por eso una dura lucha con Polonia. Desde aquella época Kiev, antigua capital del estado ruso, tornó a ser otra vez una ciudad rusa, los polacos se quedaron todavía en la región oeste de la Pequeña Rusia (Rus de Kiev) y de la Rusia Blanca.

Durante el reinado de Alexis, por el patriarca Nikon se produjo una reorganización eclesiástica. Se corrigieron los Libros Sagrados según los originales antiguos, triados de Grecia y Egipto. Esta reforma originó un rechazo en algunos círculos de la población, y se produjo una escisión, cisma, por causa de los metodos autoritarios, usados por el patriarca Nikon.

Pedro el Grande y sus reformas.


Pedro el Grande (1682-1725) fue el hijo menor del Zar Alexis. Zar a los 10 años, fue influenciado en su educacion por los moradores extranjeros del barrio de artesanos (holandeses, alemanes, ingleses etc.), que vivían de acuerdo con sus costumbres en sus cofradías protestantes y católicos y quiso introducir sus formas de vida (incluyendo sus vicios) en toda Rusia, rompiendo con las tradiciones culturales de la mentalidad rusa por medios violentos, decretos, multas y ejecuciones.

Pedro I reformó totalmente la estructura del estado ruso, reanudó los lazos con Occidente y obtuvo acceso al Mar Báltico, construyo allí la flota rusa.

En el año 1703 Pedro I fundó en las orillas del río Neva la nueva capital rusa: San Petersburgo. Realizo múltiples reformas. El apuro de introducir las nuevas costumbres tuvo sin embargo por consecuencia un gran alejamiento entre las clases superiores, “occidentalizadas” por el Zar y el grueso de la población, fiel al antiguo modo de vivir propio del pueblo ruso, que se oponía pasiva o activamente a tales cambios. Se formo una brecha entre la clase alta vestida a la usanza europea, inapropiada para el clima severo de Rusia, y que además discrepaba con el concepto de moral ruso, y los demás clases. Así en esta forma rompió el camino tradicional del desarrollo del país. Según su idea, subyugó la Iglesia al estado (tal como habían hecho los protestantes), eliminando el patriarcado, reemplazándolo por el Santo Sínodo, encabezado por un Procurador General designado por el mismo Zar. Este era elegido entre los allegados al Zar, frecuentemente carentes de toda educación teológica, y hasta, incluso ateos, para dirigir al modo protestante la vida de la Iglesia. Prohibió la admisión de los jóvenes en los monasterios y hasta la tenencia de tinta y papel en estos últimos, que siempre en Rusia fueron centros de cultura, educación e instrucción del pueblo. Aparte de las escuelas parroquiales en cada iglesia, solamente en los grandes centros urbanos existían escuelas publicas del Estado.

En el año 1709 los rusos asestaron un golpe definitivo al poderoso imperio sueco, derrotando a Carlos XII en la batalla de Poltava, constru­yendo luego numerosas fortificaciones sobre el Mar Báltico.

Después de la muerte del gran reformador, que fue Pedro I, el Imperio Ruso sufrió una serie de crisis internas y de revueltas palaciegas. No obstante, su poderío se tornó cada vez más grande. Los rusos derrotaron varias veces al ejército de Federico el Grande de Alemania y hasta se apoderaron de la ciudad de Berlín (1760). Y realizaron guerras victoriosas contra Turquía.

A Isabel l, hija de Pedro 1 (1741-1701) Rusia debe la fundación de la Universidad de San Petersburgo (adherida a la Academia de Ciencias; 1747), y la de Moscú (1755); esta última contó desde su inicio con tres facultades: Filosofía, Derecho y Medicina. Además, la Emperatriz fundó numerosas escuelas las de enseñanza general en las provincias y las de especialización en las capitales. Ella protegió a Miguel Lomonosov (hijo de pescadores humildes del mar Blanco), hombre de talento poético y científico, a quien dio plena posibilidad de estudiar, haciendo de él uno de sus colaboradores más destacados. La fundación de bancos hipotecarios que otorgaban créditos liberales tuvo lugar durante el mismo reinado.

Pedro III (1762) abolió la tradicional obligación de la nobleza de servir a la Patria, rompiendo así la jerarquía en la composición de la pirámide estatal rusa, donde el Zar, la nobleza y el pueblo eran todos servidores a la Patria, cada uno en su lugar.




Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   14


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos