Paper United Kingdom: ‘come back home’ (Europe: ‘go to hell’) ¿Última traición de la City a Bruselas?


- Alma, corazón y vida: ¿y por casa como andamos? (economía y sociedad)



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3 - Alma, corazón y vida: ¿y por casa como andamos? (economía y sociedad)

Opinión personal (todo lo que quepa en un simple blog)

Recordemos el cuento. “Un rey convoca a todos los mejores sastres de su reino para hacerle un traje especial con motivo de su coronación. De entre todos los sastres un tipo vivo con mucha labia y una arrolladora personalidad convence al rey y a sus dignatarios para que se lo encargue. El traje que él diseñaría, dice, iba a ser tan especial que sería verdaderamente mágico. Pero con una advertencia importante: este traje no podrá ser visto por los necios, solamente las personas inteligentes serán capaces de apreciarlo.



En el día señalado para la prueba, el rey contempla la mirada imperturbable y sonriente de sus ministros, ninguno de los cuales quiere parecer necio aunque, por supuesto, nadie ve ningún traje. El rey se pregunta ¿seré yo un necio? -y como tampoco quiere parecerlo premia y felicita al sastre por la maravilla del traje invisible.

Llega el día de la gran fiesta y el rey aparece en público, desnudo. Nadie quiere ser necio y todos le aplauden hasta que destaca la voz de un niño que grita ¡pero si el rey va desnudo!

El rey pierde la compostura e intenta taparse. A partir de aquí todos se dan cuenta de la superchería”.

El cajón “desastre” del “coach” David: un TAC (reciente) del Reino “Hundido”

Las empresas tendrán más fácil despedir a los trabajadores… para “impulsar la recuperación económica”. (10/1/11)

El Gobierno británico planea introducir cambios en las leyes de inmigración para reducir significativamente las trabas a las peticiones de residencia en el país por parte de grandes fortunas extranjeras que expresen su propósito de invertir en territorio británico. (7/2/11)

El gobernador del Banco de Inglaterra afirma que no es todopoderoso y el poder adquisitivo de los británicos regresará a niveles de 2005. (9/2/11)

“El Banco (de Inglaterra) no puede ni debería intentar evitar la caída en los niveles de vida”, afirmó King, sosteniendo que esto es una consecuencia inevitable de la crisis financiera, y algo necesario para reequilibrar la economía británica. (9/2/11)

El Gobierno de coalición pretende poner fin al abuso de las subvenciones que se produce en el Reino Unido desde hace años. La reforma del sistema de ayudas presentada por el ministro de Trabajo, Iain Duncan Smith, está dirigida precisamente a fomentar la cultura del empleo y dificultar la vida regalada del sistema de bienestar británico. (21/2/11)

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Tim Geithner, declaró a la BBC que la regulación mínima del sector bancario en el Reino Unido contribuyó a las últimas turbulencias de las finanzas mundiales. (22/2/11)

La City de Londres, de poco más de 3 kilómetros cuadrados, es el centro financiero de la capital y al mismo tiempo núcleo de una vasta telaraña de paraísos fiscales que son o fueron hasta hace poco parte de la Corona británica. (28/2/11)

El Reino Unido podría sufrir otra crisis financiera como la de 2008 si no lleva a cabo una reforma de los bancos, advierte el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, quien acusa a las entidades de ‘explotar de forma rutinaria a sus millones de clientes’. (5/3/11)

Brown admite que cometió “un gran error” en la manera en la que abordó la regulación financiera antes de que el sistema financiero se colapsara. Y añade que “tengo que aceptar mi responsabilidad”. (11/4/11)

Reforma, sí. Revolución, no. El informe preliminar elaborado por una comisión independiente sobre la reforma del sistema bancario británico ha descartado la radical idea de separar por completo la banca comercial de la de negocios y apuesta por una combinación de medidas más moderadas como fórmula más viable para dar estabilidad al sistema financiero y evitar una crisis como la que empezó en 2007. (12/4/11)

Esa nación, o “Richistán”, como la denomina el autor estadounidense Robert Frank, está formada por personajes de muy variado origen. La componen oligarcas rusos, jeques del Golfo Pérsico, petroleros texanos, magnates estadounidenses de internet, condes italianos, “bolligarcas” indios (en referencia a magnates de la industria del cine nacional, o Bollywood) y multimillonarios de los paraísos fiscales. Y Londres, la capital del Reino Unido, es un imán para ellos debido a una combinación de factores como bajos impuestos para los no residentes, la zona horaria, la lingua franca internacional que es el inglés, el estatus de centro financiero y los bienes y servicios de lujo disponibles. (15/5/11)

La economía de Reino Unido ha sido afectada de forma significativa por la crisis financiera y económica internacional. El PIB en 2010 fue un 4,5% más bajo que el pico alcanzado en la fase precrisis. El desempleo ha aumentado en más de 800.000 personas desde 2007 y las finanzas públicas se han deteriorado de forma abrupta, alcanzándose en el ejercicio 2010-2009 una cifra de déficit público del 10% del PIB, algo impensable en esta economía. (25/5/11)

La libra esterlina lleva más de 300 años en circulación y se le nota el kilometraje. Traquetea en las marchas más bajas de la política monetaria (con tipos de interés en el 0,5% desde marzo de 2009). Pierde terreno ante divisas más jóvenes como el euro, que desde su puesta en circulación se ha revalorizado un 23% frente a la divisa británica. Y necesita empujones multimillonarios de la imprenta del Banco de Inglaterra para poder seguir el ritmo del mercado (empezó con una inyección de 75.000 millones de libras y ya va por los 200.000 millones). En esas penosas condiciones, ¿hacia dónde se encamina la moneda de la reina? (1/8/11)

Los disturbios de Inglaterra son difíciles de comprender porque encierran diversos fenómenos a la vez. Algunos, conocidos: pobreza, delincuencia, exclusión social y compleja integración de las minorías étnicas. ¿Pero por qué había también jóvenes acomodados entre los alborotadores? (14/8/11)

La prestigiosa financiera británica Tullett Prebon ha publicado un informe sobre la situación de la economía de su país. El problema empieza con el abultado déficit. Para Tullett, “Reino Unido es un país europeo periférico cargado de deudas, un hecho que, de momento, sólo los mercados de divisas parecen haber reconocido”. El primer problema se encuentra a la hora de determinar el verdadero volumen de la deuda británica. Los datos oficiales del Gobierno sitúan la deuda pública en 900.000 millones de libras esterlinas (1 billón de euros), lo que representa el 60% del PIB. Pero si se sigue el método del Tratado de Maastricht utilizado para los países de la zona euro se obtiene una deuda de 1,27 billones de euros -75% del PIB-.

Sin embargo, estos datos no incluyen los pasivos no financiados correspondientes a las pensiones que son, por sí solos, mayores que toda la deuda pública oficial, ya que alcanzan los 1,35 billones de euros. A los cuales se les puede añadir los 194.000 millones de euros del programa de pensiones PFI, situando así la deuda pública total en el 167% del PIB. Además, los costes potenciales de una intervención para rescatar al sector financiero ascenderían a 1,54 billones de euros. Esto representaría una deuda pública total del 239% del PIB.

Si tenemos en cuenta la deuda privada hay que añadir 1,38 billones de euros en hipotecas y 240.000 millones de euros en créditos al consumo. La deuda pública sumada a la privada, por lo tanto, asciende al 333% del PIB. La deuda exterior, que casi alcanza los 6,8 billones de euros supone cerca del 398% del PIB. (2/10/11)

Según un estudio realizado por el Instituto de Estudios Fiscales (IFS, siglas en inglés), una organización de investigación financiera independiente, los ingresos medios de la población bajarán un 7% hacia finales de la presente década. Como consecuencia, 3,1 millones de niños, un 23,1%, vivirán en la pobreza absoluta en 2020, frente a los 2,8 millones, un 21,1%, contabilizados en la actualidad. (11/10/11)

Londres, la ciudad europea con más capitalismo por metro cuadrado, ha visto por fin cuajar un atisbo de protesta ciudadana por la crisis financiera. Si la convocatoria mundial congregó en la City a algo más de un millar de manifestantes y la policía impidió que tomaran la sede de la Bolsa, la casualidad ha querido que los indignados londinenses encuentren un campamento con el que no contaban: los aledaños de la catedral de San Pablo. (17/10/11)

Las últimas encuestas indican que más del 50% de los ciudadanos del Reino Unido se encuentran a favor de la salida de la Unión Europea. Los británicos creen que la economía del país se verá afectada por la actual crisis de deuda en la euro zona, y consideran que estarían mejor por “libres”.

A pesar de esa impresión por parte de sus ciudadanos, no parece que la causa de la actual situación de la economía Británica sea Europa. Mervyn King afirmaba que el actual escenario será peor que en la década de los 30, y así parece constatarse en un estudio realizado por Michael Saunders y Ann O’Kelly de Citigroup, que sostienen que este ciclo recesión-recuperación será peor que tras la Gran Depresión. Se tardará cerca de siete años en que la producción del Reino Unido alcance niveles precrisis.

Analizando factor a factor vemos con claridad porque al Reino Unido le será tan difícil salir de la situación actual (27/10/11):

- PIB: Sigue siendo decepcionante, y rezagado de las otras dos recesiones.

- Inversión de las empresas. Relativamente buena hasta el momento.

- Consumo gubernamental. La reducción del gasto público está aún por suceder.

- La demanda interna final. Las cifras del último trimestre del PIB pueden haber incluido una contribución importante de los inventarios.

- Los salarios reales y los ingresos salariales. Muchos británicos son más pobres y se sienten ahora más pobres que en los últimos años.

- Empleo. El desempleo ha comenzado a incrementarse de nuevo y, por supuesto, aún no hemos visto el final de los recortes de empleo en el sector público. El desempleo juvenil es especialmente preocupante.

- Exportaciones. Alentados por una libra esterlina más débil, el crecimiento de las exportaciones ha reducido el déficit comercial del Reino Unido del 3,1 por ciento del PIB en 2010 al 1,7 por ciento en el primer semestre de 2011.

Conclusión: La recuperación del Reino Unido no tiene grandes áreas de fuerza. Así que todo esto deja al Reino Unido sin fuentes reales de impulso económico: el gasto del consumidor se ve obstaculizado por las altas deudas privadas y el incremento del empleo, el gasto público disminuirá en términos reales, mientras que las exportaciones y la inversión empresarial tienen el peligro de empeorar.



Sic transit gloria mundi… ¿Quousque tandem, (Catilina), abutere patientia nostra?

En medio de la protestas contra el sistema financiero en la catedral de San Pablo, en Londres, la Iglesia de Inglaterra lanza una andanada de críticas contra banqueros y altos ejecutivos, así como erigir un puente entre la creación de riqueza y los urgentes reclamos de la ética. (BBCMundo - 6/11/11)

La Iglesia de Inglaterra acusa a banqueros, ejecutivos y financistas de “zafarse de sus ataduras morales”. La andanada crítica se produce a una semana de que la Iglesia se negara a desalojar a los “indignados” que protestan contra el sistema financiero global, acampando en terrenos de la catedral de San Pablo.

Las acusaciones incluyen la del arzobispo de York, John Sentamu, quien afirma que los salarios de estos ejecutivos están originando una brecha insalvable entre pobres y ricos, lo que erosiona la cohesión de una sociedad. “Se me hace difícil imaginar una forma más elocuente de decirle a alguien lo poco que vale que pagarle la tercera parte del uno por ciento de sus ingresos”, dice Sentamu. La crítica viene acompañada de castigo: el arzobispo exige que no se les otorguen honores ni reconocimientos a estos financistas.

El canónigo Giles Fraser, quien renunció a su puesto en la catedral de San Pablo por los planes de desalojar a los manifestantes, expresó el sábado (5/11/) en Radio 4 de la BBC que la Iglesia tenía la obligación de destacar el costo humano de la injusticia financiera.

Para Fraser, el distrito financiero de Londres, la milla cuadrada donde se efectúan millonarias transacciones día a día, ha perdido su marco moral en la misma medida en que la tecnología ha reemplazado la interacción humana. “El hecho de que las transacciones descansan ahora menos en el contacto humano directo puede explicar, en cierta medida, por qué un sentido de obligación moral tiende a mostrarse ausente”, afirma.

Es probable que lo dicho por Fraser y sus asesores exacerbe las fricciones de la Iglesia con el sector financiero. Se teme que las palabras del clérigo disuadan a los donantes del distrito financiero, que entregan cada año millones de libras a San Pablo, de seguir haciendo su aporte.

Sin embargo, la Iglesia no ha quemado todas sus naves en su relación con el sector financiero. El obispo de Londres Richard Chartres designó a Ken Costa para dirigir un diálogo permanente entre los manifestantes contra el capitalismo y el distrito financiero de la capital británica.

Costa, un devoto anglicano y banquero de tomo y lomo por tres décadas, hace una exposición de su credo en un artículo del periódico británico The Sunday Telegraph.

El banquero cree reconocer dos verdades palmarias. Una, que la economía de mercado es el sistema más exitoso inventado por el hombre para satisfacer sus necesidades materiales, y dos, que el mercado ha sacudido sus fundamentos morales, con desastrosas consecuencias. Por lo tanto, dice Costa, citando al primer ministro británico, el conservador David Cameron, “hay que devolverle al mercado su marco moral”.

¿Una marcha sin querellas por las calles de… la City? (Custodiada por “expertos”)

La Policía metropolitana de Londres ha desplegado unos 4.000 agentes para controlar de cerca la manifestación estudiantil que recorre en estos momentos, por ahora sin incidentes, el distrito financiero de la capital británica. Unos 5.000 estudiantes, según las primeras estimaciones de las agencias de prensa, se han sumado a la protesta en contra de la subida de tasas universitarias adoptada por el gobierno que preside David Cameron. (ABC - 9/11/11)

“Un gobierno de millonarios nos está diciendo que tenemos que pagar el triple de tasas”, ha denunciado esta mañana Michael Chessum, uno de los líderes de la Campaña Nacional contra los Recortes y las Tasas.

Una manifestación similar, celebrada el pasado diciembre y en la que participaron unas 50.000 personas, terminó con fuertes incidentes violentos y la agresión al coche del Príncipe Carlos y su esposa por parte de un grupo de agitadores. Para impedir que se repitan escenas similares, la Policía envió esta vez cartas a los militantes de los grupos anti recortes en las que les advertía de las consecuencias de una deriva violenta de la protesta prevista.

La policía de Londres arrestó un número todavía no confirmado de estudiantes que intentaron montar un campamento en la Plaza de Trafalgar, en el centro de la ciudad, como parte de la multitudinaria protesta de este miércoles contra las matrículas que empezarán a cobrar las universidades británicas el próximo año lectivo.

La marcha, en la que participaron jóvenes y docentes, denuncia la aprobación de una medida que permite a las universidades cobrar hasta US$ 14.000 al año.

La policía desmanteló decenas de carpas y dispersó a varios manifestantes.

El “caganer” David Cameron (*) (¡Con esta gente es imposible!)

(*) Un caganer es una figura de una persona defecando que se suele colocar en los belenes, como tradición en Cataluña y en la Comunidad Valenciana (España). Se cree que el origen de esta tradición se sitúa en el siglo XVIII. Tradicionalmente, el caganer era un campesino ataviado con la indumentaria tradicional catalana (faja y barretina). Más modernamente se han realizado todo tipo de versiones del caganer, utilizando a menudo la imagen de personajes populares como políticos o deportistas. Generalmente, esta figura se sitúa en un rincón apartado del belén, intentando que no quede en un lugar destacado. Aunque no se conoce con exactitud cuál es la razón para colocar una figura defecando, se cree que el caganer con sus heces fertiliza la Tierra, por lo que se le considera un símbolo de prosperidad y buena suerte para el año siguiente. La tradición del caganer está aceptada plenamente por la Iglesia. Colocar esta figura en el Belén, traía suerte y alegría; no hacerlo comportaba desventura.

¿Traerá suerte el “caganer” David, y el Reino Unido podrá reemplazar el “paraguas” de la Unión Europea por la “sombra” de los bancos de la City? Hoy por hoy, el sistema bancario en la sombra parece ganarle la partida a la desvaída y desunida Europa… A medida que el buque europeo se encamina hacia las rocas, a los oficiales al mando les están tirando por la borda… Y el euro ha contribuido a crear y mantener la crisis…

Aunque la ruptura del euro sería muy difícil y peligrosa. Las fugas de capitales y los impagos de las deudas en los países que salieran del euro, podrían provocar el hundimiento de muchos bancos y un caos a nivel político y económico… ¿Podrían evitar los bancos británicos, en su caso, que el tsunami les llegue desde la “otra” orilla del Canal de la Mancha? ¿Qué ocurriría si los bancos en la “sombra” de la City llegaran a necesitar del “paraguas” (abandonado por Cameron) de la Unión Europea, aunque más no sea, para intentar mantenerse en pie?… Podría darse el caso que los “avatares” (UE) aplastaran a los “zombis” (RU)… Entonces, ¿alcanzará con la suerte del “caganer”? ¿la fertilidad marginal de la City compensará las pérdidas directas causadas por el abandono de la mutualización europea? ¿mejorará la vida de los ingleses salir de la UE?
En el Titanic europeo quedan pocos botes (aunque la orquesta de Merkozy sigue tocando), ¿podrá el “caganer” Cameron salvar a la City del naufragio? ¿y a su pueblo?

4 - Al final, tienen razón, parecería razonable marcharse: Eurolandia es una ruina

- La libra, el euro y la crisis (Gaceta.es - 3/1/11) Lectura recomendada

En el caso de Reino Unido, estar fuera del euro no nos ha librado de sufrir la crisis.

(Paul Gordon)



¿Ha soportado la crisis Reino Unido mejor que España por estar fuera del euro? Buena pregunta, pero no es fácil de contestar. En primer lugar, el ambicioso proyecto de unión monetaria europea fue visto siempre desde círculos anglosajones como inviable. Desde el primer momento se tuvo la idea de que se trataba de un proyecto político de corte federalista más que de un proyecto realmente económico, con el que se pretendían unir a toda prisa las principales economías de Europa Occidental bajo el liderazgo alemán, aplicándoles una única política monetaria orquestada desde Fráncfort, sin que hubiese una convergencia real de las condiciones económicas de cada país miembro y con la sospecha de que dichas políticas monetarias siempre beneficiarían más a la economía alemana que a las demás.

Para decirlo en términos vulgares, sería como si 16 pacientes con enfermedades distintas se fueran juntos a ver al médico de cabecera y éste les recetara a todos el mismo tratamiento, sin tener en cuenta la enfermedad de cada individuo. Evidentemente el tratamiento médico les sería más beneficioso a unos que a otros. Esto es, más o menos, lo que ha pasado con la implantación del euro. Y en tiempos de crisis (o si el paciente presenta un cuadro clínico serio) se agravan las consecuencias negativas de dicha manera de proceder, pudiendo llegar a ser fatales como en el caso de Grecia y de Irlanda.



En el caso particular de Reino Unido, el hecho de estar fuera del euro no nos ha librado de sufrir la crisis económica. El anterior Gobierno laborista de Brown (con la “ayuda inestimable” de muchos banqueros de La City) llevó literalmente al país al borde del colapso financiero. Varios bancos británicos quebraron y tuvieron que ser rescatados con el dinero del contribuyente para evitar el total colapso del sistema bancario, elevando la deuda pública, que ya estaba muy alta por la costumbre secular de los Gobiernos laboristas de gastar muy por encima de sus posibilidades, a enormes proporciones. Pero la gran ventaja de estar fuera del euro para Gran Bretaña es la capacidad de dictar su propia política monetaria de acuerdo con las condiciones reales de la economía británica y no tener que seguir las directrices económicas procedentes de Alemania o Francia, que, evidentemente, están dictadas para beneficiar a las economías alemana o francesa, pero que pueden no ser las adecuadas para otros países. Esta capacidad de determinar su propia política monetaria y financiera se supone que debe ser la clave para ayudar a Gran Bretaña a salir antes de la crisis porque se aplicarían las políticas que fueran más beneficiosas para su propia economía, como un traje hecho a medida.

El actual Gobierno de coalición conservador-liberal de David Cameron está tratando de implementar políticas monetarias y financieras en esta línea, como por ejemplo las valientes medidas de recortes en el gasto público anunciadas recientemente para reducir el enorme déficit y restablecer el sentido común en las finanzas británicas después de 13 años de caos provocados por el despilfarro laborista. Afortunadamente Gran Bretaña parece contar con la confianza y el respeto de los mercados internacionales a pesar de partir de unas condiciones financieras y económicas muy negativas y esto cuando la libra está sola fuera del euro y expuesta a los ataques feroces de los especuladores. Tal vez se debe en parte a que Gran Bretaña es uno de los países fundadores y piedra angular del actual sistema financiero internacional, al que no se puede atacar gratuitamente porque podría llevar al colapso de la economía mundial. Gran Bretaña y Estados Unidos parecen inspirar cierta confianza de por sí en los mercados internacionales. Esto desde luego es una gran ventaja de la que a muchos otros países les gustaría gozar.

En este sentido se ha hablado de una especie de conspiración anglosajona en contra del éxito del euro. Varios periódicos y revistas británicos no han podido ocultar su satisfacción cuando empezaron los problemas especulativos contra Grecia e Irlanda y, en menor medida, contra Portugal y España. Una especie de “ya te lo avisé” de que el proyecto del euro estaba condenado al fracaso desde su creación política. Pero el euro sigue en pie de momento. Ya veremos lo que el futuro nos depara. ¿Estaría España mejor fuera del euro en estos tiempos de crisis? Ciertamente si España estuviera fuera del euro ahora mismo tendría la autonomía monetaria y financiera necesaria para imponer las políticas más adecuadas para su maltrecha economía cuyo principal problema es que cuenta con un enorme ejército de parados, pero en cambio su moneda sería extremadamente débil en comparación con el euro y estaría expuesta a ataques especulativos mayores. Indudablemente la mala gestión del débil Gobierno de Zapatero no inspira ninguna confianza en los mercados internacionales, ya que no parece que sepa salir de la crisis. ¿Dentro o fuera? ¡Ustedes mismos!

(Paul Gordon es miembro del Scottish Conservative and Unionist Party - Partido Conservador británico).

El rechazo de los europeos al rescate de países insolventes no para de crecer en países como Alemania, Francia, Dinamarca o Finlandia”... El rescate de los PIGS dispara el rechazo a la Unión en media Europa (Libertad Digital - 13/5/11)

La crisis europea está al rojo vivo. Los diferentes planes de rescate por parte de la Unión Europea prometían solventar los problemas, pero apenas unos meses más tarde se están demostrando contraproducentes o insuficientes, según las diferentes interpretaciones.

La clase política de Bruselas y de los países más sanos de la UE se preparan para otra ronda de rescates, ya que están convencidos de la necesidad de salvar la Unión. Pero la resistencia que están encontrando entre los ciudadanos de los países que van a tener que pagar la factura es cada vez más fuerte, reflejándose en fuertes debacles electorales, rebeldía de votos en los partidos y victorias de partidos escépticos con la Unión, al menos, tal como está planteada hoy en día.

Nada más empezar la crisis, salieron a relucir los fuertes problemas de gasto público en los diferentes gobiernos de los países periféricos, los llamados PIGS, mal acostumbrados por la falsa prosperidad de la burbuja inmobiliaria y los rescates al sistema financiero. Esta situación insostenible rápidamente se reflejó en un aumento disparatado del déficit y el consiguiente encarecimiento de la financiación. Aparecieron serias dudas sobre la solvencia real de los diferentes gobiernos, a pesar de que los políticos negaron constantemente el problema. No pasó demasiado tiempo hasta que se confirmó que las dudas estaban justificadas.



La reacción de la Unión Europea y de la clase política de sus países fuertes, liderados por Alemania, siempre ha sido optar por los rescates, a pesar de mantener una retórica de dureza para contentar a su opinión pública, ya que al final son sus contribuyentes los que acabarán pagando la factura, ya sea mediante impuestos más altos, menos servicios y/o mayor inflación de precios.

La primera acción la tomó el Banco Central Europeo (BCE) liderado por Trichet. Los bajos tipos de interés y los arbitrajes favorables para que los bancos comerciales compraran deuda gubernamental no fueron suficientes. Bajo el programa SMP (Securities Market Program) empezó a comprar directamente bonos de los gobiernos en problemas para mantener los tipos de interés por debajo de ciertos niveles críticos. Aunque Trichet lo negara, el SMP es muy similar a los programas de Quantitative Easing de EEUU o Reino Unido, ya que todos consisten en monetizar (comprar mediante la emisión de billetes) deuda pública, un proceso muy inflacionario que quedó temporalmente disimulado por las presiones deflacionarias (desplome del crédito privado) derivadas de la crisis.

La idea del eurobono

En realidad, este programa no era la opción preferida de los burócratas europeos. Al inicio de la crisis intentaron promocionar la idea del bono europeo, que hubiera transferido la responsabilidad del pago de la deuda de los diferentes países miembros a todo el conjunto de la UE. Los países con la situación fiscal más en orden lo vieron evidentemente como un subsidio por su parte hacia los socios fiscalmente más irresponsables, y la oposición ciudadana no se hizo esperar. De este modo, la creación de los famosos eurobonos quedó temporalmente aparcada.

Por ello, como segunda opción, se escogió el ya citado SMP. El BCE puso en marcha el programa sin hacer apenas ruido, pero poco a poco la información fue llegando a la ciudadanía, que no tardó en protestar. El programa SMP es, en realidad, ilegal ya que viola el Tratado de Maastricht, tal y como admitió más tarde el ex presidente del banco central alemán (Bundesbank) y ex miembro del BCE Axel Weber. En Alemania llegó a formarse una asociación que interpuso una denuncia ante los tribunales germanos. Pero la voluntad política se impuso y el Tribunal desechó la denuncia.



El BCE estuvo especialmente activo durante el verano de 2010 -como se puede ver en el gráfico anterior-, sosteniendo artificialmente la deuda griega, irlandesa y portuguesa mediante estas compras extraordinarias e ilegales de bonos, con la sombra amenazante de la enorme deuda española de fondo.

Solventados momentáneamente esos problemas, el BCE tan sólo tuvo que volver a intervenir ligeramente a finales del año 2010, para más tarde dejar de utilizar el programa SMP definitivamente. La razón es la aparición del EFSF (European Financial Stability Facility), un fondo de rescate garantizado por todos los países de la Unión. En realidad, el EFSF es un bono europeo colado por la puerta trasera, aunque con algunas limitaciones. Pero al igual que un eurobono completo, transfiere la responsabilidad de la deuda de los países rescatados al conjunto de la UE.

El EFSF puede emitir deuda para financiar los rescates, empleando como garantía la propia deuda del resto de gobiernos de la UE. Además, la deuda del actual Fondo de rescate europeo es aceptada por el BCE. Este detalle es importante, ya que estos bonos cotizan a un interés superior (por encima del 2,5%) que el de la ventana de descuento del BCE (1,25%), lo cual crea un arbitraje favorable. Todas estas “facilidades” no han pasado por alto al mercado, que ha acudido en masa a la compra de la deuda del EFSF, destacando la demanda asiática, que busca diversificar sus abultadas reservas en dólares.



Pero el EFSF es sólo una solución temporal, hasta que entre en funcionamiento el mecanismo definitivo elegido por la UE para gestionar este tipo de situaciones. Se trata del llamado ESM (European Stability Mechanism) que, en principio, entraría en vigor en 2013.

El ESM es un paso más hacia la unión fiscal de la UE, pero con una serie de cláusulas exigidas por los políticos alemanes con la intención de evitar el abuso de los gobiernos más irresponsables. Independientemente de la valoración particular de dichas cláusulas, el problema es que cuesta creer que estos límites vayan a respetarse cuando las condiciones impuestas por el Tratado de Maastricht (déficit máximo del 3% del PIB y deuda del 60%) han sido violadas constantemente desde el inicio del euro, pese a ser un acuerdo más descentralizado y, por tanto, menos dado al abuso.

El descontento europeo (situación al mes de mayo de 2011)

Así parecen reconocerlo cada vez más los ciudadanos de los países del centro y norte de la UE, como queda reflejado en la creciente oposición al ESM y, en general, a la dirección que está tomando la Unión Europea.

En Alemania, la oposición interna empezó en el partido liberal, Free Democratic Party (FDR), que forma coalición de Gobierno con el CDU de Angela Merkel. Inicialmente, los dirigentes del partido, que ocupan diferentes cargos en el Ejecutivo germano, no se mostraron opuestos al ESM, lo cual provocó su descalabro en las elecciones.

El FDR obtuvo un 14,6% de los votos, su mejor resultado hasta el momento, en las últimas elecciones generales, para luego hundirse en las elecciones regionales, alcanzando apenas el 5% necesario para obtener representación en el estado de Baden-Wüttemberg. El descalabro realmente no es tan sorprendente porque ya dentro del propio FDR diversos afiliados, ignorados en aquel momento por la cúpula dirigente, formaron asociaciones anti-rescates. Tras el resultado, Westerwelle dimitió como líder del partido, aunque de momento sigue formando parte del Gobierno de coalición, y la nueva cúpula del FDR ha tomado buena nota de los deseos de sus electores avisando que votarán en contra del ESM.

Pero los problemas para Angela Merkel y sus planes para aprobar el ESM no acaban aquí. Hasta 19 congresistas de su propio partido, el CDU, han advertido que votarán en contra del plan. Se ha sugerido una versión alternativa, donde el mecanismo de rescate no se activa automáticamente, sino que cada actuación tiene que ser aprobada previamente por el Parlamento alemán. De esta manera, Alemania mantendría el control sobre su política fiscal, lo cual choca frontalmente con las intenciones de los burócratas de la UE (el eurobono puro y duro supone perder la autonomía fiscal de los socios).

Merkel se ha visto obligada a acudir a los dos partidos de izquierda para aprobar el ESM y poder así rescatar con fondos públicos al sistema financiero europeo. Tanto el partido socialdemócrata como los Verdes se han mostrado favorables, por lo que parece que la votación en el Parlamento alemán para la aprobación del ESM será, finalmente, afirmativa.

La reacción del electorado a esta nueva situación aún está por ver, ya que los apoyos para regresar al antiguo marco alemán no paran de crecer entre los electores. La prensa alemana escribió recientemente por primera vez sobre la posibilidad de que Grecia abandonara el euro, un tema tabú hasta el momento.

El descontento hacia los rescates también se ha extendido por el resto de países de la UE, y ha sido capitalizado por diferentes partidos, normalmente de carácter populista y de derechas. Por ejemplo, en Finlandia ha surgido con fuerza el True Finns (Verdaderos Finlandeses), un partido populista de derechas e intervencionista formado en 1995. Su mejor resultado en las elecciones generales había sido de 5 diputados, y tras prometer rechazar cualquier rescate europeo alcanzó los 39 en las últimas generales, convirtiéndose así en la tercera fuerza del país, muy cerca de los dos principales partidos - National Coalition con 44 y Social Democrats con 42-. En una reciente carta abierta publicada en el Wall Street Journal, Timo Soini, líder del partido, escribía:

Finalmente, True Finns ha roto las negociaciones para formar Gobierno con los conservadores del National Coalition, tras el acuerdo de éstos con los socialdemócratas, otorgando así luz verde al rescate de Portugal y de su sistema financiero.

Por su parte, en Dinamarca tampoco han faltado los políticos que han escuchado a sus ciudadanos y han tomado posiciones en contra de los rescates soberanos. El partido de derechas en coalición con los conservadores ha conseguido la reinstauración de controles y aduanas en las fronteras como condición para volver a formar Gobierno, rompiendo los acuerdos básicos con la Unión Europea.

Incluso en Francia, el partido ultraderechista de Le Pen, el que, sin oponerse frontalmente, ha sido más crítico con la Unión Europea, se ha colocado como segunda fuerza política por delante del partido de Sakorzy, según un sondeo publicado en Le Parisien.

Con la ayuda de Alemania y del resto de países de la UE parece posible, desde un punto de vista puramente económico, ejecutar algún plan de rescate para los PIGS, que podría incluir quitas (reestructuración) en la deuda, permitiendo así la supervivencia de la Unión Monetaria.

Sin embargo, la gran incógnita es la disposición de los ciudadanos de estos países a pagar el rescate de los estados periféricos, sobre todo al observar que no saldrán, precisamente, beneficiados. Los ciudadanos de los periféricos, por su parte, también protestan, especialmente en Grecia, ya que no aceptan las condiciones y los recortes públicos impuestos por las autoridades internacionales, orientados a salvar a gobiernos y bancos.

Por último, el último dato del IPC en Europa es preocupante, y el BCE ya admite que no mejorará. La continuada subida de precios, sobre todo, en bienes básicos como materias primas y alimentos, acrecentará el descontento ciudadano y el rechazo a los planes de rescate financiados con ayuda de la impresora del BCE. Así pues, al final, la continuidad o disolución de la Unión Monetaria va a depender del aguante o conformismo de la población europea y de la capacidad de los políticos para lograr vender a sus electores el rescate de los socios insolventes.

- Anatole Kaletsky: Cómo salvar el euro: echen a Alemania (El Economista - 6/9/11)

(Por Anatole Kaletsky) Lectura recomendada

A medida que el destino federal de Europa se aproxima, se desvela un segundo fallo en el proyecto europeo, mucho más profundo que la contradicción entre las políticas monetarias y fiscales de los países de la eurozona.

Todos están de acuerdo en que Europa se enfrenta al obvio dilema de abandonar el euro o dar un salto cuántico hacia un “verdadero Gobierno económico europeo”, como explicaba el presidente Sarkozy tras la reunión de París.

Eso, en la práctica, significa dos cosas. La primera es una sustitución parcial de las deudas de los Gobiernos nacionales por los llamados eurobonos, garantizados solidariamente por todos los países de la eurozona y sus contribuyentes. Es una idea a la que Alemania, Austria y otros países acreedores se han opuesto rotundamente y que ha vuelto a rechazarse, aunque la resistencia sea cada vez más débil.



La segunda condición, que los países acreedores exigen quid pro quo, es un control centralizado de los impuestos y el gasto estatal por parte de un tesoro federal europeo con poderes de veto sobre las políticas fiscales de todos los Estados miembros. Como es lógico, la propuesta ha contado con la oposición de Grecia, Italia, España y otros países deudores, aunque la resistencia también es cada vez más débil. Que coloquen al presidente de la UE, Herman Van Rompuy, a cargo de un nuevo comité no ha sido exactamente un paso en esa dirección.

Los fallos



Dicho eso, el primer fallo fundamental del proyecto europeo (la contradicción entre una moneda única y la multiplicidad de políticas fiscales nacionales divergentes) podría acabar resolviéndose a favor de una solución federal, que fue desde el principio la intención de los padres fundadores del euro, François Mitterrand y Helmut Kohl.

Ahora Europa debe abordar el segundo fallo: que las concepciones alemana y francesa de una Europa federal son incompatibles entre sí. Ambos países no sólo comparten teorías muy distintas de la centralización y descentralización, sino que sus visiones de una Europa federal son fundamentalmente antagónicas en términos de políticas de poder.

Los alemanes se creen la superpotencia económica europea y, como tales, tienen derecho a gestionar la eurozona de acuerdo con su modelo. Los franceses también están convencidos de ser líderes históricos de la diplomacia, intelectualidad y burocracia, y por lo tanto se ven como los gestores naturales de todas las instituciones europeas. El verdadero problema que debe resolverse ahora, si se quiere que el euro continúe, no es la necesidad o no de una Europa federal, sino si la federación incipiente estará dirigida por Francia o Alemania.

Por el momento, Berlín se supone dominante por su condición de pagadora de la crisis del euro, pero si Sarkozy juega bien sus cartas, podría demostrar lo contrario. Supongamos que París reaccionara ahora con una propuesta bastante modesta, explicando que Alemania se ha negado a sostener al euro en esta crisis. Berlín ni ha aceptado emitir eurobonos con garantía solidaria, ni ha permitido que el BCE refinancie a Italia, España y Grecia comprando bonos. Los políticos germanos defienden que los países incapaces de saldar sus deudas deben ser expulsados del euro, pero ¿y si diéramos la vuelta a la tortilla y echáramos a Alemania?



“Sudo” vs. “neuro”

Dada su poca solidaridad hacia otros países de la eurozona, se les podría pedir educadamente que se vayan. Alternativamente, la decisión podría provocarle una revuelta política o decisión judicial en Alemania si los demás euromiembros invalidan sus objeciones y obligan al BCE a comprar grandes cantidades de deuda italiana y española. Berlín emitiría un nuevo marco, y los países restantes tendrían que tomar la sencilla decisión de seguir a Alemania fuera del euro o continuar en un grupo pequeño y liderado por Francia, similar a la Unión Monetaria Latina que aglutinó a Francia, España, Italia, Grecia y Bélgica entre 1866 y 1908.

El pseudoeuro del sur se mereció el apodo de “sudo” en un artículo satírico que publicó hace algunos años Martin Taylor, ex consejero delegado de Barclays. En él, sugería que los países septentrionales como Austria y Holanda, que comparten la misma neurosis inflacionaria que Alemania, podrían crear una moneda común rival, el “neuro”, aunque la falta de apetito alemán ante más experimentos de cooperación monetaria posiblemente no lo permitiría.

La retirada voluntaria de Berlín plantearía muchos menos problemas jurídicos e institucionales que la desmembración del euro provocada por la expulsión forzosa de Grecia, Italia o España. Se podría conceder al país una derogación del tratado de Maastricht, como a Gran Bretaña y Dinamarca. Los titulares de bonos germanos no pondrían objeción, porque sus capitales pasarían a convertirse en una moneda más fuerte, el nuevo marco.

El BCE seguiría como hasta ahora, pero sin directivos alemanes (ni holandeses o austriacos), y ya sin el veto germano, tendría la libertad de comprar al instante cantidades ilimitadas de bonos italianos y españoles, del mismo modo que el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal de EEUU han adquirido bonos de sus Gobiernos. Con el tiempo, los euromiembros restantes negociarían un nuevo tratado y crearían un ministerio federal de economía, encargado de emitir bonos de garantía solidaria y administrar unas políticas fiscales comunes.

Para todos los países latinos, Francia incluida, esta situación presentaría enormes ventajas y ningún inconveniente verdadero. Recuperarían el control de su moneda y podrían utilizarla para canjear sus deudas estatales. Serían capaces de devaluar a voluntad sin provocar guerras comerciales con sus vecinos latinos. Para Francia, las ventajas geopolíticas serían mayores aún, ya que dejaría de verse condenada a ser el segundo plato ante Alemania y no perdería su carácter nacional, pretendiendo ser más alemana que los alemanes.

Los países de Europa central acudirían en bandada a unirse al “sudo” ante la alternativa de unas monedas sobrevaloradas. Más importante aún, Polonia y Hungría preferirían de largo verse como países europeos siguiendo el liderazgo francés que como colonias económicas alemanas. Lo mejor de todo para Francia es que su élite burocrática volvería a ocupar el puesto de líder incuestionable del proyecto federal europeo.

Mientras, los exportadores y bancos alemanes sufrirían la madre de los brotes deflacionarios, hasta el punto de que Alemania podría tener que volver con el rabo entre las piernas a implorar su reincorporación a una unión monetaria liderada por París. En resumen, la diplomacia gala tiene la oportunidad de establecer, de una vez por todas, su superioridad sobre el poderío industrial germano en tanto que fuerza dominante en Europa. Donde fracasaron Clemenceau y Napoleón, podría triunfar Sarkozy... ¡El día de la gloria ha llegado!

(Anatole Kaletsky, director adjunto y jefe de Economía del diario The Times)

“‘Estamos hartos de tus críticas y de que nos digas lo que tenemos que hacer. Dices que nos aborreces y ahora quieres inmiscuirte en nuestras reuniones’. El mercurial Nicolas Sarkozy estalló con tales palabras a la insistente petición del británico David Cameron sobre cómo las decisiones que adoptan y van a seguir adoptando los 17 países de la moneda única han de tener en cuenta también los intereses de los otros diez socios que no pertenecen a la eurozona”... La crisis fragmenta a una UE sin líderes (El País - 24/10/11)

El calentón verbal, sintomático de las tensiones que crecen en Europa en estas horas de crisis sin líderes a la altura del desafío, acabó con una solución a la UE: cada cumbre de los países de la eurozona irá precedida de una reunión a 27 para informar a los de fuera de qué se va a hacer.

El enfrentamiento verbal entre el presidente francés y el primer ministro británico fue referido por fuentes diplomáticas dentro del pulso mantenido por ambos el domingo (23/10) sobre la pretensión de Sarkozy de dejar fuera a Cameron de la cumbre de la eurozona prevista para el 24/10 y la insistencia del británico en que, como socio de la Unión, tiene derecho a estar al tanto de lo que afecte a los intereses de su país.

Reino Unido, República Checa, Polonia y Suecia se han convertido en puntas de lanza de ese intento de condicionar -“vetar”, dice un representante de un Estado miembro de los Diecisiete- lo que se decide dentro de la eurozona sin querer asociarse al club de la moneda única. Temen los Diez (los países fuera del euro) verse descolgados en la rápida evolución hacia una mayor integración que se plantean los Diecisiete embarcados en el euro.

El embajador de uno de los Diez señala que “en la UE ya tenemos una Europa a dos velocidades: la eurozona y los otros”, en la que los otros son los ocho países que deben forzosamente integrarse en la moneda única más los dos (Reino Unido y Dinamarca) que pueden seguir indefinidamente fuera.

Las decisiones que adoptan los países de la eurozona afectan a cuestiones como el mercado único o la competitividad, entre otras, que son comunes a los Veintisiete

El embajador representa a uno de los ocho y hace notar que “de seguir así puede llegar el día en que el que deba integrarse se encuentre con unas condiciones distintas a las que pactó y opte por pedir nuevas condiciones, como, por ejemplo, la celebración de un referéndum”.

Su Gobierno reclama tener participación en lo que decidan los Diecisiete “porque las decisiones que adoptan los países de la eurozona afectan a cuestiones como el Mercado Único o la Competitividad, entre otras, que son comunes a los Veintisiete”. O dicho con palabras de primer ministro: “Tenemos que proteger los intereses de los países que quieren quedarse fuera de la eurozona, en especial con respecto a la integridad del mercado único para los 27 países de la UE”.

Es lo que declaró Cameron en conferencia de prensa el domingo (24/10) en Bruselas cuando se le interrogó sobre su choque con Sarkozy. “La crisis hace inevitable la integración económica y fiscal en la zona euro, pero no a costa de los intereses del Reino Unido”.

Londres es el euroescéptico por antonomasia y no puede deshacerse de ese aire de superioridad que crispa a los otros, siempre exigiendo excepciones a una Unión en la que entró en 1973 como un mercado común y que, cinco tratados más tarde, ha evolucionado de tal manera que ya tiene hasta un servicio exterior que pena por dar sus primeros pasos.

Antes del verano, el ministro de Exteriores británico, William Hague, alertó a sus embajadas de que estuvieran atentas, y respondieran en consonancia, a lo que interpretaba como planes de Bruselas de tutelar la política exterior. “Yo soy de la opinión de que debemos disfrutar de las ventajas de la UE sin dejarnos arrastrar a un Estado federal”, mantiene un Hague que limita las ventajas de la UE al comercio sin límites en el seno de los Veintisiete, el libre establecimiento en cualquiera de ellos y el ascendiente que como grupo tiene la Unión en las negaciones globales para abrir nuevos mercados a los bienes y servicios británicos.

Desde la primavera de 2008 ha habido reuniones de todo tipo al más alto nivel en la UE sin que hasta ahora se haya encontrado una salida creíble a la crisis, circunstancia que los politólogos atribuyen a la falta de auténticos líderes en Europa y a cómo está cambiando el ambiente en las distintas capitales, empezando por un Berlín que se ha deshecho de viejos complejos.

Un europarlamentario revela cómo en una reunión con su correligionario Wolfang Schauble, ministro alemán de Finanzas, este le confesó: “Soy el único europeísta de mi Gobierno”.

Una veterana observadora de los avatares de la Unión se escandalizó el domingo (24/10) al oír a Sarkozy declarar en conferencia de prensa que él tenía que tomar decisiones hasta por los países que no le han elegido. “Esta no es la Europa que yo había conocido”, comentó ella, indignada. “Esto es grotesco”.



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