Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa Algunos “desastres”



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23/4/10)

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó como “prioridad número uno” lidiar con el desastre ocurrido en la plataforma petrolera en el Golfo de México, que -según confirmó la Guardia Costera- se hundió tras incendiarse la noche del martes.

Obama dijo estar prestando “toda la asistencia necesaria” en los esfuerzos de rescate frente a la costa de Luisiana, así como ayudando a mitigar el impacto ambiental.

Las autoridades continúan buscando a los once trabajadores que desaparecieron en el incidente, que se produjo a unos 84 kilómetros de la ciudad portuaria de Venice.



El hundimiento de la Deepwater Horizon, propiedad de la empresa Transocean, con sede en Suiza, hace temer un serio riesgo de contaminación.

La Guardia Costera afirmó que la estructura contenía en sus depósitos más de 2,6 millones de litros de combustible diesel. Se estima que el pozo sobre el cual se encontraba la plataforma podría estar vertiendo 8.000 barriles diarios de crudo en las aguas.

“Los equipos de emergencia ya se encuentran en el lugar para ayudar a controlar un posible derrame petrolero”, informó la periodista de la BBC Madeleine Morris.

La contralmirante Mary Landry, de la Guardia Costera, dijo que la tripulación observó una mancha de entre 1,5km y 8km de lo que parecería ser crudo derramado en el mar.

Las autoridades temen que el daño ambiental podría ser aún mayor si el petróleo llega a las costas de Luisiana.

Causas

Por el momento se desconocen las causas de la explosión, pero ya se ha iniciado la investigación del hecho. Al parecer, no se reportó nada inusual antes del estallido; los trabajadores realizaban su rutina diaria.

La Deepwater Horizon, contratada por la empresa British Petroleum (BP), del Reino Unido, hacía tareas de exploración y perforación.

En la explosión, 17 trabajadores resultaron heridos. Más de cien fueron evacuados tras el incidente.



Al hundirse este jueves, la plataforma había estado en llamas durante 36 horas, a pesar de los esfuerzos por controlar el incendio. Un día antes, se había inclinado unos 70 grados y había amenazado con derrumbarse.

Aún no hay señales de los once trabajadores desaparecidos, a pesar de los esfuerzos de búsqueda de la Guardia Costera, que ha movilizado helicópteros y lanchas en el área para tratar de encontrarlos lo antes posible.

Adrian Rose, de Transocean, dijo que los trabajadores podrían haber estado cerca de donde se produjo el estallido y que, por lo tanto, podría haber sido imposible que escaparan.

¿Sobrevivientes?

Carolyn Kemp, cuyo nieto de 27 años es uno de los desaparecidos, comentó que a los familiares les advirtieron sobre la escasa probabilidad de hallar sobrevivientes.

“Están asumiendo que todos los hombres que estaban en la plataforma están muertos”, comentó Kemp a la prensa. “Eso es lo último que sabemos”.

Antes del hundimiento, los equipos de ayuda habían buscado por mar y por aire dentro de un amplio perímetro alrededor de la plataforma.

Los heridos rescatados sufrieron quemaduras, inhalación de humo y fracturas. Cuatro de ellos se encuentran en estado grave.



Los peligros de trabajar en una plataforma petrolera marina han disminuido en décadas recientes, pero la labor aún puede ser riesgosa.

Desde 2000 han ocurrido 858 incendios y explosiones en el Golfo de México, según la agencia gubernamental de Servicios de Administración Minera.

- Desastre ecológico amenaza norte del Golfo de México (BBCMundo - 27/4/10)



Organizaciones ambientalistas aumentaron el nivel de alerta ante el posible daño que pueda causar en el Golfo de México el derrame de petróleo ocurrido la semana pasada.

John Dindo, oceanógrafo del Laboratorio Marino Dauphin Island, de Alabama, le dijo a BBC Mundo que siguen muy de cerca la situación, por si el petróleo se acerca a las costas.



Dindo se refirió al derrame como el más grande que haya ocurrido en el norte del Golfo de México.

Tras el hundimiento de la plataforma de perforación Deepwater Horizon el pasado jueves, se calcula que unos 160.000 litros de petróleo diarios se están derramando en el Golfo de México.

La plataforma se había incendiado hace una semana, causando la muerte de once trabajadores.

Hasta el momento, el derrame ha creado una mancha que mide unos 77 kilómetros de largo por unos 129 de ancho, y se localiza a unos 50 kilómetros del frágil ecosistema costero de Luisiana.

Un posible avance de la mancha de petróleo sería una amenaza para todo tipo de vida en este ecosistema. Aunque el oceanógrafo señaló a BBC Mundo que dependería de si el avance es de petróleo ligero o pesado.

Hasta el momento, laboratorios marinos de Alabama y Luisiana han advertido del impacto en la población de peces, crustáceos y ostras. La ambientalista Wilma Subra agregó que el 40% de los frutos de mar que se consumen en Estados Unidos provienen de esta región.

Los especialistas recalcan que los bordes de la mancha son irregulares, lo que dificulta el cálculo exacto de su área, dijo el oficial de la Guardia Costera Petty Swanson.

Las tareas de contención se vieron afectadas desde el fin de semana por las difíciles condiciones climatológicas. Sin embargo, Swanson señaló que “ahora el clima está en nuestro favor”.

Se refiere a que el viento está soplando en dirección contraria a la costa, y por lo tanto, alejando la mancha.

Pero Swanson dijo que la dirección de los vientos cambiaría a final de semana y que había preocupación de que el petróleo llegue a las costas.

Señales de alerta



Las señales de alerta sobre la magnitud de los daños ecológicos del derrame petrolero llegaron también por parte de los encargados de las labores de limpieza.

La Almirante de la Guardia Costera, Mary Landry, advirtió este martes en una conferencia de prensa de que si la fuga de crudo no se controla, “este podría ser uno de las más importantes derrames de petróleo en la historia de Estados Unidos”.

Además, Landry lamentó que los esfuerzos hechos por la petrolera británica BP, que es la responsable de la limpieza a nivel financiero, todavía no han sido exitosos.

La petrolera ha asegurado que está gastando más de 6 millones de dólares diarios para contener el enorme derrame.

Una cúpula gigante



En un esfuerzo por tratar de contener el derrame de petróleo que afecta al Golfo de México, un grupo de ingenieros comenzó la construcción de una bóveda gigante, con el objetivo de colocarla sobre la tubería averiada, anunciaron las autoridades de la Guardia Costera estadounidense.

“Es un domo que será colocado sobre el oleoducto afectado, para que el petróleo, en vez de fugarse a la columna de agua, se derrame dentro de la estructura”, explicó Prentice Danner, vocero de la Guardia Costera.

Se estima que la construcción de la cúpula tardará de entre dos a cuatro semanas.

La empresa petrolera British Petroleum, que alquilaba la plataforma hundida, está utilizando vehículos sumergibles, equipados con cámaras y brazos dirigidos a control remoto, para intentar activar una serie de tuberías y válvulas que podrían detener la fuga.

La operación se llevaría a cabo a unos 1.500 metros bajo el mar.

Se trata de una tarea “muy compleja” que “podría no tener éxito”, dijo el director de operaciones de exploración de BP y unidad de producción, Doug Suttles.

Hasta el momento no ha habido progreso, y el domo gigante está siendo sugerido como la mejor solución a corto plazo. Sus dimensiones exactas aún están siendo discutidas.

La compañía también desplegó más de 30 embarcaciones especializadas y aeronaves, por si se necesitara perforar un pozo aliviadero, que podría cortar el derrame de forma permanente, pero especialistas de BP dicen que esa operación podría demorar de dos a tres meses.

Por eso, para Doug Suttles, jefe de operaciones de BP, el domo podría ser la solución.



“La bóveda recogería el petróleo y nos permitiría bombearlo fuera de esa estructura”, explicó.

Danner añadió que sería un diseño original ya que sería la primera vez que se construye algo así.

“Esta idea no existía hasta ahora. Nunca se ha fabricado antes”, recalcó.

- ¿Cuál es el verdadero impacto de un derrame de petróleo? (BBCMundo - 28/4/10)

(Por Laura Plitt)

Las autoridades estadounidenses debaten en estos días cómo poner freno al derrame de petróleo que comenzó la semana pasada en el Golfo de México, cuando se hundió la plataforma de perforación Deepwater Horizon.

Si bien aún es temprano para calcular el impacto ambiental de este accidente, muchos creen que podría tratarse de uno de los peores desastres ecológicos en Estados Unidos.

Para tratar de entender el daño que éste y otros derrames de crudo pueden ocasionar en el medio ambiente, BBC Mundo conversó con Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana Europa, una organización que trabaja en la protección y recuperación de los océanos del mundo.



¿Qué daños concretos causa un derrame de petróleo en el medio ambiente?

El impacto que causa de forma inmediata es que crea una película sobre la superficie marina que impide la entrada de la luz en el agua. Dentro del ecosistema marino hay diferentes especies, como es el caso de las algas, que necesitan la llegada de la luz para poder realizar la fotosíntesis. Si esto no ocurre, muchas de ellas pueden morir.

Después, tiene lugar una contaminación aguda, que puede llevar incluso a la muerte de muchos organismos, porque los contaminantes de los compuestos del crudo son tremendamente tóxicos.

A más largo plazo, el derrame provoca años en el sistema reproductivo y de alimentación de todos los organismos del ecosistema marino.

¿Cuáles son los ecosistemas más afectados por un derrame de petróleo?

Los más afectados suelen ser los ecosistemas que dependen de algas y plantas. Las praderas marinas suelen verse muy afectadas. También los arrecifes de coral, porque muchas de las algas que viven en simbiosis con los corales pueden morir. Sufren, sobre todo, las especies que viven fijas en el sustrato como las esponjas -y los corales también- que no pueden huir frente a una agresión de este tipo.

Otras especies que sienten el efecto son las que viven en la parte superficial del mar, como las tortugas, delfines y ballenas que tienen que salir a la superficie para poder respirar. Al entrar en contacto con este vertido pueden sufrir obturaciones en las vías respiratorias.

A las aves, por ejemplo, se les impregnan las plumas. Así pierden la capacidad de aislamiento que les da el aceite natural de las mismas y terminan muriendo de hipotermia. Otras veces mueren cuando intentan limpiarse de la contaminación, porque ingieren en el proceso los contaminantes del crudo.

¿Y los organismos más vulnerables?

Los más vulnerables son los moluscos y otras especies que se alimentan de filtrar el agua. Como el agua está contaminada, los contaminantes terminan en el organismo de los animales. También los mejillones, las ostras y las almejas son especies extremadamente sensibles al vertido de petróleo.

¿Dónde es más peligroso? ¿En medio del mar o en la costa?

Lo que sucede en alta mar es que hay menos praderas marinas y menos zonas de algas. El vertido termina depositándose en el fondo marino. En las zonas costeras, donde está el fondo arenoso, el petróleo se puede ir infiltrando poco a poco en el sedimento y a veces permanecer por más de un siglo.

El problema es que cuando se acerca a la costa puede afectar a más especies y sobre todo a ecosistemas mucho más productivos. En alta mar, normalmente, no hay tantas especies que dependan de la entrada de la luz en el agua.

¿Qué factores hacen que un derrame sea más nocivo para el medio ambiente?

Aparte de la distancia de la costa hay varios factores, como la cantidad de vertido y los compuestos químicos que tenga el crudo que se está derramando. Cada crudo tiene compuestos químicos diferentes, pero la mayoría puede tener hidrocarburos aromáticos policíclicos que son muy tóxicos o incluso benceno, que es cancerígeno.

En el caso del crudo ligero, gran parte termina evaporándose en la atmósfera. Eso no quiere decir que desaparezca, sino que estamos traspasando un problema que antes estaba en el agua al aire. El crudo ligero impregna menos la roca y es digerido más rápidamente por el medio ambiente. Pero, a largo plazo, los pesados son los más preocupantes.

¿Hay alguna diferencia entre un derrame que tiene lugar en la profundidad del mar, como el del Golfo de México y un derrame en la superficie, como por ejemplo el del Exxon Valdez en Alaska o el Prestige en Galicia?

El impacto es distinto desde el punto de vista de la dirección que lleva el vertido. Cuando se produce en la parte superficial, parte de él pasa a la atmósfera y otra parte va pasando por toda la columna de agua como si fuera lejía, que va matando todo lo que encuentra en su camino, hasta que va a parar al fondo marino.

Cuando viene desde la parte profunda el viaje es el contrario, viene desde una zona que normalmente es muy poco perturbada, donde los animales suelen ser longevos y donde hay especies muy vulnerables. Luego, el vertido atraviesa la columna y llega a la parte superficial.

Es grave si gran parte del crudo pesado se queda en los sedimentos profundos. Como afecta a muchas especies longevas –que pueden tener entre 30 y 250 años- en comparación con las de superficie que viven menos tiempo, es muy difícil recuperar estos ecosistemas.

¿Cómo afecta la cadena alimenticia?

Afecta primero a las praderas marinas, a las algas, al fitoplancton que constituyen el primer eslabón de la cadena trófica. Si desaparecen las algas y el fitoplancton, todos los animales que se alimentan de ellos empiezan a tener problemas.

Lo que suele ocurrir es que los porcentajes de contaminación se van incrementando a lo largo de la cadena trófica. Si un alga tiene sólo un punto de contaminación, los herbívoros que se alimentan de ellas y comen diez algas tendrán 10 puntos de contaminación y los carnívoros que se alimentan de estos herbívoros tendrán miles de puntos de contaminación.

Por eso, especies como los salmones, los atunes o los tiburones son los que acumulan más sustancias tóxicas. De allí, la contaminación se transmite a los seres humanos.

¿Cuánto tiempo tarda en recuperarse un ecosistema dañado por un derrame de petróleo?

Hay ecosistemas que se pueden recuperar de una manera más rápida porque son más dinámicos. Pero si hablamos de ecosistemas de fondos marinos o de zonas costeras, en algunos casos su recuperación puede llegar a demorar hasta un siglo.

Lo normal, es que si el vertido no es enorme, el ecosistema se recupere en 10 o 20 años. Pero si el vertido penetra el sustrato marino, en la arena y el fango, tardará más en descomponerse y en recuperarse.

- Obama y el costo político del derrame (BBCMundo - 4/5/10)

(Por Carlos Chirinos)

Hace tan sólo un mes el presidente Barack Obama aseguró que eran imposibles los derrames petroleros como el que actualmente se vive en el Golfo de México, tras el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon, contratada por British Petroleum (BP).

“Las plataformas petroleras de hoy no causan derrames. Ellas son tecnológicamente muy avanzadas”, dijo Obama el 2 de abril durante una visita a Carolina del Norte, cuando defendía su recién anunciada política de permitir exploraciones petroleras costa afuera por primera vez en 30 años.

“Incluso durante (el huracán) Katrina los derrames no vinieron de las plataformas sino de las refinerías en la costa”, remató el mandatario sin sospechar que apenas unas semanas después sería desmentido por los efectos del que podría convertirse en el peor desastre ecológico en EEUU.

Por lo pronto, los hechos forzaron al presidente a tragarse sus palabras y a que su gobierno suspenda temporalmente el plan de nuevas perforaciones con el que aspiraba construir la independencia energética de un país sediento de petróleo. La pregunta es qué tan “temporal” será esa suspensión.

“Muerto al nacer”

La semana pasada, a diez días del inicio del derrame, la Casa Blanca anunció la suspensión de las futuras perforaciones costa afuera hasta que se revise el accidente de la plataforma de BP, para complacencia de ecologistas y políticos que criticaron la decisión original.

“No quisiera estar el lugar de Obama”, aseguró Rick Kurtz, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Michigan.

“Obama está en medio de agua hirviendo. Tú vienes y dices que apoyas más perforaciones costa afuera y luego pasa esto. Tienes un potencial problema político en tu cara”, afirmó Kurtz.

Pero el problema parece que no se está generando en la oposición republicana, sino entre muchos congresistas del Partido Demócrata y entre grupos ecologistas, algunos de los cuales conformaron la base política que llevó a Obama a la presidencia.

El senador demócrata por Florida Bill Nelson, uno de los detractores del plan energético de Obama, aseguró que la idea de nuevas exploraciones marinas “estaba muerta al nacer” en lo que al Congreso se refiere.

Llamada de atención

“Es prematuro calibrar el impacto del derrame en los contratos futuros”, afirmó Frank A. Verrastro, experto en energía del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington.

Sin embargo, Verrastro considera “posible” especular con qué se establecerán controles y regulaciones más estrictas, así como nuevas exigencias de seguridad, que considera que resultarán de las revisiones que vienen.



“Mientras que algunos grupos y políticos han usado el accidente para reforzar el llamado para restablecer la moratoria en exploración costa afuera, el gobierno ha adoptado la pragmática y pensada aproximación de postergar nuevas concesiones a la espera de conocer qué fue lo que causó el accidente”, dijo Verrastro.

El presidente Obama ordenó a su secretario del Interior, Ken Salazar, que en un plazo de un mes presente un informe sobre qué nuevas tecnologías se necesitan para reforzar la seguridad de las plataformas de perforación y evitar derrames en aguas profundas.

“Esto lo cambia todo y las consecuencias serán duraderas e irreversibles, ecológica y políticamente”, aseguró Richard Charter, en un comunicado en la página web de Defensores de la Vida Salvaje, una organización ecologista basada en Washington.

“Esperamos que esta catástrofe sirva de llamada de atención para que el Congreso apruebe una legislación integral sobre cambio climático que nos ponga más allá de la perforación a lo largo de nuestras frágiles costas”, dice Charter en el escrito.

Problema bipartidista



La búsqueda de petróleo en la plataforma marina siempre ha sido un tema ambientalmente delicado.

En 2008 la propuesta de la campaña republicana en materia energética podía resumirse en la frase “taladra, nena, taladra”, que acuñó la entonces candidata a la vicepresidencia, Sarah Palin, en referencia a la exploración en Alaska, en el estado del que era gobernadora.

Quizá por eso los republicanos han sido muy cautos a la hora de criticar la respuesta de la Casa Blanca al accidente en el Golfo de México, como demuestra la posición expresada por Palin y otros líderes republicanos.

“Incluso con la más estricta supervisión del mundo, los accidentes pasan. Ninguna empresa humana carece de riesgos”, puso en días pasados en su página de Facebook, Sarah Palin, quien insistió en la pertinencia de su grito de campaña.

Legado de Katrina

Sin embargo, a medida que la mancha de crudo se expande y con ella el daño potencial que puede causar al delicado sistema de pantanos y humedales de la costa sur de EEUU, hay voces que señalan la “lentitud” del gobierno en responder al desastre.



Algunos incluso lo comparan con la muy criticada actuación del gobierno de George W. Bush tras el paso del huracán Katrina en agosto de 2005, a lo que el portavoz presidencial, Robert Gibs, dice no encontrar similitudes más allá de la geografía.

Katrina fue un punto que marcó la presidencia de Bush, por eso en la Casa Blanca no desean ni pensar que el derrame pueda llegar a tener el mismo efecto para el gobierno de Obama.

- Compañías implicadas en el derrame eluden culpas en el Senado (BBCMundo - 11/5/10)



Como si fuera una pelota, los responsables de las tres compañías implicadas en el vertido de petróleo del Golfo de México, aún incontrolado, se echaron la culpa unos a otros en el Senado de Estados Unidos.

En la primera audiencia pública sobre este desastre, el presidente de British Petroleum (BP), Lamar McKay, aseguró que “el equipo de Transocean falló” ya que, añadió, “era responsable de la seguridad”.

McKay apuntó que había que aclarar el motivo por el que no había funcionado el sistema de sellado de emergencia, un equipo situado en la parte superior del pozo con válvulas que permiten cerrarlo en caso de urgencia mediante control remoto.

“Claramente, es una pieza fundamental del equipamiento para garantizar el control hasta el momento que se sella con cemento”, aseguró. Aunque reconoció que los niveles de presión en el pozo eran “anómalos” antes de la explosión.

La explosión de la plataforma “Deepwater Horizon” dejó 11 muertos el pasado 20 de abril. Se calcula que desde entonces unos 800.000 litros de crudo se vierten cada día al mar.

Procedimientos “adecuados”

Por su parte, el director ejecutivo de Transocean, Steve Newman, respondió que esa sugerencia “no tiene sentido” ya que la función de ese sistema, explicó, es cerrar el flujo de petróleo o de gas si se produce un cambio brusco de presión en el interior del pozo durante las labores de perforación.

Añadió que los proyectos de producción de gas y petróleo en el mar “empiezan y acaban con el operador”.

A la pregunta de si creía que se habían seguido los procedimientos adecuados en este caso respondió que sí.

En cambio señaló a Halliburton, al asegurar que es responsable del cemento que se colocó días antes de la explosión y fracasó a la hora de sellar el pozo correctamente.

Tim Probert, de la división de negocios globales de Halliburton, se defendió asegurando que la empresa realizó el trabajo según los requisitos del propietario del pozo y los procedimientos habituales. Aunque reconoció que no se comprobó la resistencia del cemento.

Se lavaron las manos



Llegados a este punto, el senador republicano John Barrasso, harto de ver cómo unos y otros se lavaban las manos clamó: “Sólo escucho un mensaje y el mensaje es: no me culpen a mí”.

Como explica el editor de la BBC en América del Norte, Mark Mardell, “nadie quiere decir que la pérdida de vidas, el impacto medioambiental y las consecuencias económicas son culpa mía”.

“Aceptar la culpa tendría enormes consecuencias financieras y el presidente Obama quiere nuevas leyes que obligarían a muchas empresas a pagar de millones a miles de millones de dólares, y que se aplicaría a este accidente”, apuntó Mardell.

Cadena de errores



El objetivo de esta audiencia pública en el Senado sobre el derrame de petróleo era tratar de averiguar cuáles fueron los detonantes del desastre.

Como apuntó el presidente del Comité de Energía del Senado de EEUU, Jeff Bingaman, obedece probablemente a “una cascada de errores técnicos, humanos y en las regulaciones”.

QUÉ DICEN LOS IMPLICADOS



British Petroleum (operaba en la plataforma): “El equipo de Transocean falló, era responsable de la seguridad”

Transocean (propietaria de la plataforma): “Eso no tiene sentido, los proyectos de explotación empiezan y acaban con el operador”

Halliburton (realizó trabajos técnicos en la plataforma): “Los trabajos de cementación (...) se terminaron según los requisitos del propietario del pozo”.

- Las petroleras no están preparadas para desastres como el de la plataforma de BP (The Wall Street Journal - 18/5/10)

(Por Ben Casselman y Guy Chazan)

Una fuerte sacudida hizo que la plataforma temblara en el Golfo de México. El tubo que bajaba al fondo del mar, a más de 1,5 kilómetros de profundidad, se partió en dos. Un grupo de trabajadores empezó a contener un derrame tóxico.

Esto ocurrió en 2003, siete años antes del desastre del mes pasado en la plataforma Deepwater Horizon, en el que murieron 11 personas y que causó el derrame de miles de barriles de petróleo. En 2004, gerentes de BP PLC, el gigante petrolero ligado a ambos incidentes, advirtieron en una publicación del sector que la empresa no estaba preparada para la tarea constante y a largo plazo de detener un derrame de crudo submarino.

Aún no lo está, como quedó de manifiesto tras el accidente de la plataforma Deepwater Horizon y como el propio presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, reconoció en una reciente entrevista. Es “probablemente cierto” que BP no planificó lo suficiente antes del desastre, dijo Hayward. Existen algunas capacidades, agregó, “que podríamos haber tenido disponibles para desplegar instantáneamente, en lugar de crearlas sobre la marcha”.

Es un problema que abarca a toda la industria. Sin una planificación adecuada para enfrentar cualquier imprevisto, el sector petrolero se ha concentrado en el desarrollo de equipos y técnicas experimentales para perforar en aguas cada vez más profundas, según un análisis de The Wall Street Journal de accidentes submarinos previos. A medida que las petroleras ampliaban las fronteras de la perforación, las autoridades no exigieron planes de contingencia para afrontar desastres de esta naturaleza ni realizaron monitoreos independientes.

La breve historia de casi dos décadas de la perforación en aguas profundas ha estado marcada por serios problemas: incendios, fallas de equipos, pozos que colapsaron, plataformas que casi se hundieron. Desde julio pasado, una plataforma nueva fue destruida por un incendio y otra perdió el suministro de energía y empezó a moverse por la corriente del agua, lo que amenazó con desacoplarla de la entrada al pozo. El deficiente mantenimiento en una tercera plataforma produjo una seria filtración de gas, según documentos de las autoridades.

La perforación para extraer crudo a profundidades en las que un humano no podría sobrevivir plantea obstáculos especiales. La presión del agua es aplastante, la temperatura en el lecho marino se ubica casi en el punto de congelación y las condiciones subterráneas son explosivas. El rápido avance de la exploración en aguas profundas significa que algunos proyectos dependen de tecnología que no ha sido usada.

“Es como estar en el espacio, en términos de complejidad del ambiente de operación”, dijo Robin West, quien supervisó la política de perforación en alta mar durante la presidencia de Ronald Reagan y que ahora trabaja para la consultora PFC Energy.



En 2008, Chevron Corp. sufrió varios accidentes en la plataforma Discoverer Deep Seas a más de 2.000 metros de profundidad en el Golfo de México. Hubo un incendio, seguido de una filtración a altas profundidades. Finalmente, el cemento y el acero que envolvía el pozo colapsaron, lo que hizo que el líquido de perforación se escapara de control. Los trabajadores lograron detener el flujo al sellar de forma permanente el pozo, lo que se tradujo una pérdida para la empresa de US$ 126 millones. Chevron dice que el pozo fue abandonado de forma “segura y permanente” después de los problemas.

Un proceso costoso

BP ha liderado los esfuerzos para explorar en los entornos más profundos y desafiantes. En una entrevista la semana pasada, Hayward dijo que era claro que iban a encontrar “formas diferentes de hacer las cosas”.

Según ciertos parámetros, la perforación mar adentro se ha vuelto más segura en los últimos años. Miles de pozos se han perforado en aguas profundas sin incidentes. Los accidentes del personal y los derrames se han vuelto menos comunes.

El proceso, no obstante, también se ha vuelto más costoso.

BP le estaba pagando a Transocean cerca de US$ 500.000 al día para alquilar la plataforma Deepwater Horizon y pagaba una suma similar por otros equipos y servicios. Los críticos dicen que los altos costos han llevado a las empresas a presionar a los contratistas para que trabajen de forma más eficiente, algunas veces a expensas de la seguridad.

James O'Connor, un ex inspector de plataformas, advirtió a operadores de plataformas sobre problemas que algunas veces pasaron desapercibidos. Hasta que sufrió un accidente el año pasado haciendo su trabajo, O'Connor pasaba varios días a bordo de plataformas, inspeccionando pozos, tuberías y otros equipos a nombre de contratistas que trabajaban para los dueños de las plataformas.

O'Connor subía hasta la parte más alta de las grúas y descendía en busca de problemas. Lo que encontraba más a menudo, cuenta, eran equipos gastados e instalados inapropiadamente.

Uno de los peligros de seguridad más serios en las plataformas son las explosiones, los flujos fuera de control de crudo y gas natural como los que derribaron la plataforma Deepwater Horizon. Este tipo de incidentes sigue siendo relativamente poco común, pero no tanto comparado con los años 60, cuando los equipos eran mucho más primitivos.

Esto se debe en parte a que, aunque el equipo usado para combatir las explosiones ha mejorado, la industria ha decidido perforar en aguas cada vez más profundas.

“Aunque la perforación como un todo puede estar avanzando para mantenerse a la par con estos ambientes, algunas partes están rezagadas”, escribieron en un reporte de 2005 los profesores de la Universidad de Texas A&M Samuel Noynaert y Jerome Schubert. Ambos declinaron hacer comentarios para este artículo.

Accidentes como el de la plataforma Deepwater Horizon han sido muy escasos, pero han ocurrido. En 2001, una plataforma de producción de gas y crudo explotó frente a las costas de Brasil y se hundió, cobrando la vida de 11 personas.

La perforación en aguas profundas es tan antigua como la propia industria petrolera. Desde 1890, las empresas pusieron la mira en reservas frente a las costas de California. En 1947, Kerr McGee Corp. (que hoy es una filial de Anadarko) perforó el primer pozo en suelo marino, en el Golfo de México.



En los últimos diez años, lo que había sido una marcha paulatina hacia las aguas profundas se convirtió en una carrera a toda velocidad, a medida que la cantidad de los yacimientos de acceso fácil empezó a disminuir.

En 1996, Royal Dutch Shell exploró terreno nuevo con su plataforma Mars, que flotaba sobre una profundidad de casi 1.000 metros. Una década más tarde, los pozos a 1.500 metros de profundidad eran tan comunes que ya eran casi considerados de rutina. Varias plataformas en funcionamiento actualmente pueden perforar a profundidades de hasta 3.600 metros.



Las compañías de perforación han ejercido presión sobre los límites de la tecnología en los dispositivos de seguridad, también conocidos como BOP. Varios reportes técnicos ponen en duda si los dispositivos son lo suficientemente fuertes como para cortar las tuberías de acero (y sellar el flujo) usadas en la perforación moderna de pozos en aguas profundas.

Este sombrío panorama ilustra la falta de preparación en la industria para cortar y sellar un pozo en la última línea de defensa contra una explosión”, dijo un estudio de 2004.

- El derrame en Golfo de México sería mayor al del Exxon Valdez (The Wall Street Journal - 27/5/10)

(Por Ángel González y Neil King Jr.)



Un equipo de científicos estadounidenses elevó significativamente el jueves la estimación de cuánto petróleo se ha derramado desde un pozo dañado en el Golfo de México.

Las cifras indican que el desastre es al menos de la misma magnitud que el derrame del buque petrolero Exxon Valdez hace dos décadas y podría llegar a ser el doble.

Se estima que se vierten entre 12.000 y 19.000 barriles de petróleo al día en las aguas del Golfo de México, señaló Marcia McNutt, directora del Servicio Geológico de Estados Unidos y líder de un equipo interagencial creado para medir la magnitud y la velocidad del derrame luego de críticas de que un cálculo previo de 5.000 barriles diarios era incorrecto.

El anuncio se produjo el mismo día en que el almirante Thad Allen de la Guardia Costera de EEUU informara que el esfuerzo de BP PLC para detener el flujo de petróleo en el Golfo de México hasta ahora ha “estabilizado la boca del pozo” y parado la pérdida de gas y petróleo.

No obstante, Allen y un ejecutivo de BP, en declaraciones formuladas por separado el jueves, advirtieron que la operación llamada “top kill” para sellar el pozo, y frenar el derrame de crudo que está contaminando la costa del estado de Luisiana, no se ha completado.

El grupo de científicos estadounidenses, integrado por investigadores del Servicio Geológico de EEUU, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU, la Universidad de Washington, la Universidad de Texas y otras instituciones, calculó que la cantidad de petróleo en la superficie era de entre 130.000 y 270.000 barriles al 17 de mayo.

Un volumen similar de petróleo ya ha sido quemado, quitado o evaporado, dijo McNutt en una conferencia telefónica, lo que ubica la magnitud total del derrame en entre 260.000 y 540.000 barriles hasta esa fecha.

En 1989, el Exxon Valdez derramó 11 millones de galones de crudo, o unos 260.000 barriles, en Alaska, lo que provocó uno de los peores desastres medioambientales en la historia de EEUU y dio lugar a una ola de leyes sobre derrames petroleros.

La estimación presentada por el equipo de científicos es la combinación de los resultados de dos grupos de investigación, uno de los cuales, estudió la cantidad de petróleo sobre la superficie y calculó un ritmo de derrame de entre 12.000 y 19.000 barriles al día. El otro grupo, que analizó el derrame bajo la superficie, calculó el ritmo de pérdida en entre 12.000 y 25.000 barriles diarios.

- ¿El Katrina de Obama? (BBCMundo - 27/5/10)

(Por Rebeca Logan)



En medio de una avalancha de críticas sobre su respuesta al desastre petrolero en el Golfo de México, el presidente Barack Obama defendió este jueves las acciones de su administración y aseguró que desde el primer momento la prioridad número uno de la Casa Blanca ha sido detener el derrame de crudo.

“Los que dicen que nuestra respuesta fue lenta o que nos faltó un sentido de urgencia, simplemente no conocen los hechos”, dijo Obama en una conferencia de prensa convocada para tratar un tema que se ha convertido en un creciente desafío político para el presidente.

Obama reconoció que existe “frustración y rabia” ante la marea tóxica que ha puesto en jaque la supervivencia de una de las regiones costeras más importantes del país, y culpó directamente a British Petroleum (BP) de causar la “tragedia ecológica y económica”, que amenaza la zona.

Cancelaciones



El presidente aseguró que BP pagará hasta el último centavo de los daños causados por este desastre “sin precedentes”.

Obama admitió que BP tiene la mejor tecnología y recursos para responder a la fuga generada por la explosión de una plataforma petrolífera el pasado 20 de abril, pero que la empresa está operando “bajo nuestra dirección”.



Tras reiterar que su gobierno no descansará hasta no solucionar la crisis a corto y largo plazo, Obama presentó nuevas medidas que dijo contribuirán a evitar desastres similares en el futuro.

Específicamente anunció una extensión a 6 meses de la prohibición de contratos de perforación submarina y la cancelación de contratos multimillonarios en las costas de Alaska y Virginia.

La intervención del presidente se dio momentos después que científicos del gobierno estimaran que se han derramado entre 500 mil y un millón de galones de crudo por día, lo que pone al incidente como el peor derrame petrolero de la historia de Estados Unidos.

Según estos datos del U.S Geological Survey, la cantidad de crudo vertido, 39 millones de galones aproximadamente, es al menos tres veces más grande que los 11 millones del Exxon Valdez.

¿Otro Katrina?

Aunque todavía se está midiendo la magnitud ecológica y económica del derrame, las consecuencias políticas ya se están sintiendo en Washington donde no se desaprovecha desastre natural o creado para sacar puntos políticos, y menos en un año electoral.

Ya se comenta que la catástrofe se podría convertir en el “Katrina de Obama”, en referencia al huracán que en 2005 devastó a Nueva Orleans y contribuyó al desplome de la popularidad del presidente George W. Bush.

Uno de los primeros en tirar la piedra fue Karl Rove, ex asesor de la Casa Blanca bajo Bush, quien acusó a Obama de falta de liderazgo y de lentitud en su respuesta a la situación.

Según Rove, en un ensayo titulado: “El derrame del Golfo es el Katrina de Obama”, el presidente actual habla mal de BP, pero “no cumple con sus propias responsabilidades bajo ley federal. No debieron dejar pasar más de un mes sin decirle a BP lo que tienen que hacer”.

Estas críticas son similares a las que se lanzaron contra Rove, ante la letárgica reacción de la Casa Blanca tras el paso del huracán Katrina, en especial porque el presidente Bush estaba de vacaciones cuando se generó la crisis.

El mismo Obama tuvo que enfrentar la comparación en su conferencia de prensa hoy pero no quiso dar una respuesta concreta. El presidente dijo que dejaría tales comparaciones a otros mientras él se enfocaría en buscar la forma de detener el derrame.

“Sin calzoncillos”

Para Dan Weiss, director de estrategia ambiental del Centro de Progreso Americano, la administración Obama ha respondido de una forma adecuada a un desastre incontenible y la catástrofe podría tildarse más bien como el “Segundo Katrina de Bush”, por la cercanía del anterior gobierno con las empresas petroleras que operan en el Golfo.

“El mayor reto de la administración es asegurarse que BP esté haciendo todo lo posible para detener el derrame y que el proceso sea transparente ante el público”, le dijo a BBC Mundo.

Aunque persiste la percepción de una Casa Blanca controlada por las grandes petroleras que no ha podido responder de forma contundente a un desastre ambiental, Weis afirma que Obama no puede hacer milagros.

“No sólo el gobierno, todos estamos a la merced de BP, ellos crearon este desastre y ellos están en la mejor posición para arreglarlo. La pregunta es si están considerando todas las opciones y si existe transparencia en el proceso”, estimó Weis.

Según el experto, el hecho que el gobierno había forzado a BP a hacer públicos los videos en vivo de sus esfuerzos por contener la fuga de crudo, es un paso positivo.



Tal vez, la defensa más inusual de la respuesta de la administración Obama al derrame petrolero, la dio el mismo secretario de Interior, Ken Salazar, en un testimonio ante el Congreso, que lleva ya una decena de audiencias sobre el desastre.

Salazar aseguró que la reacción de la Casa Blanca fue tan inmediata y urgente que la misma noche de la explosión “envié a David Hayes, mi segundo al mando, al Golfo sin una muda de calzoncillos”.

- ¿Una tragedia que se pudo evitar? (The Wall Street Journal - 28/5/10)

Decisiones inusuales de BP allanaron el camino para la explosión de su plataforma en el Golfo de México

(Por Ben Casselman y Russell Gold)

El pozo número API 60-817-44169 ya le había causado dolores de cabeza a su principal dueño, BP PLC, antes de que explotara el 20 de abril, destruyendo la plataforma Deepwater Horizon y cobrando la vida de 11 personas.

Los investigadores del gobierno estadounidense aún no han anunciado sus conclusiones sobre las causas de la tragedia. El último eslabón en una cadena de causalidades, dijeron ejecutivos de la industria, fue probablemente una falla en el sello final en la parte superior del pozo o un tapón de cemento en el fondo.



Pero ningún factor cuenta la historia completa. Una investigación de The Wall Street Journal muestra algo más: BP tomó decisiones durante el curso del proyecto que dejaron el pozo más vulnerable a una explosión, la cual dio paso a un chorro de crudo que los ingenieros aún tratan de contener.

Una vez que gas empezó a fluir de forma ascendente en el pozo, el diseño y los procedimientos seguidos por BP probablemente le ofrecieron una salida más fácil y peligrosa hacia la superficie, según expertos. Quedaban escasas barreras para contener el gas en el pozo e impedir que llegara a la superficie después de que trabajadores, que estaban apresurándose para terminar el trabajo, removieran una medida preventiva, el pesado líquido de perforación conocido como “lodo”.



BP ha reconocido un posible “error fundamental” al concluir que era seguro proceder con la eliminación del lodo, de acuerdo con un memorando de dos congresistas estadounidenses divulgado la noche del martes.

Algunas de estas decisiones fueron aprobadas por el Servicio de Gestión de Minerales del Departamento del Interior de EEUU (MMS), que ha sido blanco de las críticas del presidente Barack Obama por lo que llamó “relaciones demasiado cercanas” con la industria petrolera. Pero en al menos un caso, la decisión tomada difiere del plan aprobado por el MMS. BP dice que no escatimó en recursos. “Las operaciones seguras y confiables siguen siendo una prioridad, independientemente de cuán retrasado o cuánto esté excedido en costos un pozo”, escribió en un correo electrónico Andrew Gowers, vocero de BP.

Algunos empleados coinciden en que la seguridad era prioridad tanto para BP como para Transocean, la dueña de la plataforma. “La seguridad era su preocupación número uno”, dijo Darin Rupinski, empleado de Transocean, cuyo trabajo era mantener la plataforma en su lugar.



BP empezó en octubre las operaciones en el pozo, usando una plataforma diferente. Después de tres semanas, hizo contacto con un depósito de gas natural. Esto no es inusual, pero dos semanas después un huracán estropeó la plataforma, que tuvo que ser llevada con una grúa al puerto para ser reparada.

BP reanudó las actividades en enero, esta vez con la plataforma Deepwater Horizon de Transocean, un caballito de batalla que había usado por años. La petrolera británica solicitó un nuevo permiso de perforación a las autoridades de EEUU.

El 20 de abril, los trabajadores descubrieron que el gas se estaba filtrando al pozo, de acuerdo con reportes de perforación de la plataforma a los que tuvo acceso The Wall Street Journal. Los ingenieros les dijeron que taparan con cemento los últimos 600 metros del hoyo de 3.900 metros y continuaran el pozo perforando en otra dirección. La resolución de este incidente se demoró casi una semana, de acuerdo con informes de perforación, sin contar los días perdidos para retroceder y volver a perforar.

Una de las tareas finales fue fijar con cemento el tubo de acero que va hasta la reserva de crudo. El cemento llenaría el espacio entre el exterior del ducto y la roca, previniendo que el gas se filtrara por los costados.

Halliburton, la empresa contratada para hacer este trabajo, le recomendó a BP instalar varios dispositivos para asegurarse de que el tubo quedara centrado antes de aplicar el cemento, según documentos de Halliburton entregados a investigadores del Congreso estadounidense y revisados por The Wall Street Journal. De otra forma, el cemento puede crear pequeños canales a través de los cuales se puede filtrar el gas.



En un reporte a BP fechado el 10 de abril, Halliburton advirtió que si la petrolera británica no usaba más dispositivos para centrar el tubo, el pozo tendría un “problema SEVERO de flujo de gas”. De todas formas, BP decidió instalar menos dispositivos que los que recomendó Halliburton (seis en lugar de 21). BP indicó que aún estaba investigando como se centró el tubo. Halliburton insiste en que siguió las instrucciones de BP y que aunque algunas “no fueron consistentes con las mejores prácticas de la industria”, estaban “dentro de los estándares aceptados”.

La aplicación del cemento era especialmente importante en este pozo porque BP usó un solo tubo largo, hecho de secciones atornilladas, desde el lecho marino hasta la reserva de crudo.

Las empresas a menudo utilizan dos tubos, uno dentro del otro, sellados juntos, y es el pequeño el que va hasta la reserva. Con este sistema, si el gas intenta filtrarse, tiene que atravesar no sólo el cemento, sino el sello que conecta los tubos. O sea, que el diseño más tradicional suministra un nivel adicional de protección, pero también requiere otro tubo largo y costoso. Gowers, el portavoz de BP, señaló que el diseño del pozo no era inusual. Los ingenieros de BP “evalúan varios factores” para determinar qué diseño usar en cada pozo, manifestó.

A pesar del diseño del pozo y de la importancia del cemento, los informes diarios de extracción muestran que BP no realizó un proceso crucial, pero lento, que le podría haber permitido detectar y eliminar la acumulación de gas en el pozo.

Antes de realizar tareas con cemento en el pozo, la práctica común en la industria es circular el lodo de perforación por el pozo, haciendo subir el barro hasta la plataforma de perforación. El proceso permite a los trabajadores observar el lodo para ver si está absorbiendo el gas.



La circulación de todo el lodo en un pozo de 5.600 metros como éste es un proceso que tarda entre seis y 12 horas, afirman personas que lo han hecho. Pero la circulación del lodo en este pozo se hizo en apenas 30 minutos el 19 de abril, según los registros de perforación, ni siquiera el tiempo suficiente para hacer llegar el lodo del fondo a la superficie. Los registros indican que circularon 111 barriles, una pequeña fracción del total.

Esta decisión podría haber dejado gas en el fondo del pozo. Cuando los empleados echaron cemento para sellar los lados, el gas habría sido empujado hacia la parte exterior del pozo. Al expandirse en su ascenso, habría alcanzado la zona superior del pozo, donde o bien habría presionado contra un enorme cierre en el lecho marino o habría ascendido aún más y alcanzado la parte inferior de la tubería que conectaba el pozo a la plataforma. Gowers señala que la cantidad de tiempo empleado para circular lodo es “uno de los numerosos parámetros que se toman en cuenta a la hora de diseñar un exitoso trabajo con cemento”. Agregó que la investigación de BP sigue en curso.

Tres ingenieros de plataformas marinas que revisaron los informes de perforación a petición de The Wall Street Journal calificaron de error grave el hecho de que el lodo no circulara completamente.

BP tampoco hizo pruebas para comprobar el cemento final una vez se inyectó en el pozo, a pesar de la importancia del cemento para el diseño del pozo y pese a la advertencia de Halliburton de que el cemento podría no asentarse debidamente. BP dijo el martes que no se llevaron a cabo las pruebas porque tan sólo eran necesarias si había señales de problemas en las tareas con el cemento y la operación parecía ser satisfactoria. El mismo día, sin embargo, directivos de BP dijeron a investigadores del Congreso que antes de la catástrofe hubo indicios de que el cemento podía haberse contaminado y que algunos equipos usados en el proceso no funcionaron correctamente, según un memorando de dos congresistas.

El ambiente en la plataforma el 20 de abril era optimista. Tan sólo dos cosas se interponían entre la plataforma y la explosiva mezcla de gas y crudo. Una era el pesado barro de extracción. La otra era la válvula de sellado cerca del lecho marino. Pero la válvula de seguridad tenía varios problemas, entre ellos defectos hidráulicos.

Para las 8:00 p.m., BP se mostraba satisfecha con la prueba y confiaba en seguir adelante. Esto fue lo que podría haber sido “un error fundamental”, dijo el martes un ejecutivo de BP a funcionarios del Congreso, según el memorando de dos legisladores estadounidenses. Siguiendo las órdenes de BP, empleados de Transocean comenzaron a reemplazar el lodo con agua marina, según entrevistas de la Guardia Costera con Kaluza y Donald Vidrine, el ejecutivo de mayor rango de BP en la plataforma. La extracción del lodo impide que contamine el mar pero disminuye el peso para contener el gas.

Los planes de BP en el pozo, aprobados por el MMS el 16 de abril, contemplan la retirada del lodo antes de realizar los dos procesos diseñados para garantizar que el gas no llegue al pozo. En el primer procedimiento, se instala un muelle gigantesco para sellar la válvula en la parte superior del pozo antes de comenzar a extraer el lodo. No hay pruebas de que se hiciera este proceso. En el segundo, BP decidió extraer el lodo antes de colocar un segundo cierre de cemento dentro del pozo.



En documentos presentados al Congreso, BP ofreció una hipótesis bajo la cual el gas se pudo haber introducido en la tubería debido al mal asentamiento del cemento en el fondo del pozo. BP planeaba colocar un segundo cierre de cemento en el pozo, pero los trabajadores comenzaron a retirar el lodo antes de colocar el cierre, lo que permitiría que cualquier gas dentro de la tubería ascienda a la plataforma. Ese plan fue aprobado por el MMS el 16 de abril, según el permiso revisado por el Journal. Una portavoz del Departamento de Interior, del cual forma parte el MMS, dijo que estaba “analizando todo, desde lo que ocurrió en la plataforma aquella noche y el equipo usado hasta los procesos de seguridad, pruebas y emergencia”.

Alrededor de las 9:45, el agua del mar y el lodo restante comenzaron a ascender por la tubería. Trabajadores de Transocean intentaron controlar el pozo, pero ninguna medida funcionó. Según las declaraciones de testigos, varios trabajadores apretaron el botón de emergencia para activar la válvula de sellado y separar la plataforma del pozo, pero ya era demasiado tarde. El gas que salía del pozo encontró una fuente de ignición y una explosión sacudió la plataforma.

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