Paper (II) Animal Spirits: “Historias” de ayer… y de hoy. ¿Aprendemos algo de las crisis? ¿Estamos mal, pero vamos mejor? La farsa continúa Algunos “desastres”


- ¿Nos gusta que nos mientan? (un final “preliminar”)



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- ¿Nos gusta que nos mientan? (un final “preliminar”)

Una de las características que hacen interesantes, y peligrosas, a las personas es nuestra capacidad de disimulo, de mentir. Se trata de una amenaza que pende siempre sobre las relaciones humanas que, a medida que se hacen íntimas, tienden a consagrar un ambiente de confianza, de sinceridad, una atmósfera que, como todos sabemos, resulta arduo mantener. Curiosamente, lo que es válido en la vida común no se puede aplicar inmediatamente a la política, por la sencilla razón de que el poder, por muy democrático que sea, tiende siempre a ocultarse y, con frecuencia, a mentir descaradamente. Revel decía, acaso con un punto de exageración, que la mentira es la primera de las fuerzas que rigen el mundo.

Una vieja canción infantil ensartaba con humor unos embustes increíbles: “Por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas, tralalá”. Al evocarla, pienso con frecuencia que podía verse como una poetización de la vida política en la que las mentiras se dicen con idéntico desparpajo. La mentira en política es un hecho tan cotidiano que nos obliga a preguntarnos si nos gusta que nos engañen.

Los amantes del cine recordarán el título de una excelente película de Steven Soderbergh, “Sex, lies and videotapes”; en ella, una memorable Andy McDowell descubría un chantaje emocional y el negocio que sus próximos hacían a costa de su engaño y, pese a estar enamorada, castigaba con el abandono a su pareja. Pues bien, lo notable es que esta conducta tan normal en la vida común no rige en la vida pública, seguramente porque es muy difícil ser independiente y comportarse de manera racional cuando se tiene interés por la política. Algo más fácil es ser indiferente y abstenerse, como lo prueba el alto número de ciudadanos que prescinden de su voto por unas u otras razones.

Nos toman por tontos

Si lo pensásemos bien, deberíamos estar profundamente irritados ante tanta evidencia de que los políticos nos toman por tontos, de manera que debe haber una explicación para tanta complacencia boba con mentiras tan de bulto como las de Bush (antes) y Obama (actualmente). Los políticos no mentirían si no les resultase conveniente, si no supiesen que sigue existiendo un número suficiente de personas dispuestas a creerlos. Se trata, pues, de nuestra credulidad, de una candidez interesada y fingida, que funciona aunque esos creyentes sepan, y lo saben con frecuencia, que la verdad es que el rey está desnudo.

La mentira política es una manera de colocarse más allá del bien y del mal, de sustraerse a cualquier control. Son muchos los que piensan que ellos también se benefician de ese privilegio del poder absoluto, aunque solo unos pocos saquen alguna ventaja tangible del embuste. La mentira es un instrumento de discriminación, una manera de reconocer a los fieles, a los incondicionales. La tolerancia de los ciudadanos hace que los políticos tiendan a pensar que todo consiste en salir del paso, y que en política no se cumple aquello de que se atrapa antes a un mentiroso que a un cojo. Mentir, por si acaso, se convierte en norma de prudencia elemental: no vaya a ser que la gente se entere y lo pasemos mal.

Los políticos mentirán mientras calculen que la mentira es rentable y que todavía les queda algún crédito para emplearla a fondo. Eso es todo.

Irak: la guerra del millón de viudas (lo que deja EEUU tras la retirada)

(18/8/10) Los iraquíes ven salir las tropas de combate de Estados Unidos en medio de un país todavía sumido en la violencia, sin que los principales partidos se pongan de acuerdo para formar gobierno y con una tasa de desempleo del 60%.

Así la Casa Blanca da por terminada una guerra que empezó en 2003, con el entonces presidente George W. Bush, y que deja por delante un panorama lleno de incertidumbre y marcado por la presencia de la red al-Qaeda.

Atrás queda la muerte en la horca de Saddam Hussein, el escándalo de las torturas en la cárcel de Abu Dabi o la sangrienta batalla de Faluya en 2004.

Además, la presencia de armas de destrucción masiva en Irak, denuncia que justificó la invasión, jamás fueron halladas.

Por delante queda resolver los complicados conflictos sectarios despertados después de la invasión.

Para ello, los iraquíes tienen la tarea de enfrentar la insurgencia, reconciliar musulmanes sunitas y chiitas, construir un tejido económico. Antes, necesitan por lo menos que se forme un gobierno.

La operación Libertad Iraquí la lanzó el 20 de marzo de 2003 el presidente George W. Bush (2001-2009) porque el gobierno de Irak poseía armas de destrucción masiva y Saddam Hussein era un peligro para la comunidad internacional.

Aunque, como defienden las autoridades estadounidenses, la violencia ha disminuido y la competencia de las fuerzas de seguridad locales ha mejorado, el atentado suicida del martes pasado en Bagdad, que dejó al menos 59 muertos, muestra que la situación está lejos de normalizarse.

El analista en temas de Defensa de la BBC, Nick Childs, estima que “no hay duda de que Irak no es el país que los EEUU planeaban que sería en este momento”. “Tanto la seguridad como la economía son, por decir lo mínimo, frágiles”. (BBCMundo - 19/8/10)

“Fin de la guerra”

El portavoz de la Casa Blanca, Philip Crowley, definió la salida de las tropas de combate como “el fin de la guerra”. Éste llega tras más de siete años en los que murieron 4.419 militares estadounidenses. El número de víctimas iraquíes no es posible determinarlo a ciencia cierta.

Según la organización no gubernamental radicada en Alemania Iraq Body Count, el número de iraquíes muertos es de entre 97.000 y 106.000.

“¡Nos vamos a casa!, ¡ganamos!, ¡se acabó!, ¡los quiero!”, exclamó ante las cámaras de televisión desde lo alto de su vehículo un soldado de la Cuarta Brigada Stryker al cruzar la frontera con Kuwait.

Fuentes oficiales rectificaron la información inicial de los que salieron la madrugada de este jueves fueran efectivamente los últimos. Antes de fin de este mes, todavía deben salir unos 6.000 más.

Por tanto, no se ha adelantado el cronograma. Será a partir de septiembre que comience la operación “Nuevo Amanecer” con 50.000 militares que se dedicarán a entrenar a las fuerzas locales. Sólo podrán usar sus armas para defenderse de agresiones.

“Más seguridad privada”

Como recuerda el corresponsal de la BBC en Bagdad, Hugh Sykes, el cronograma de salida fue calificado recientemente de “prematuro” por el general Babaker Zebari, comandante de las fuerzas armadas iraquíes. Zebari estima que la presencia militar estadounidense debería extenderse hasta 2020. “Al-Qaeda en Irak ha estado bastante activa. Algunos analistas piensan que están volviendo a fortalecerse”, agrega el corresponsal. (BBCMundo - 19/8/10)

La consecuencia más inmediata de la salida de las tropas de combate es que el grueso de la responsabilidad pasa del Pentágono al Departamento de Estado.

Según coinciden en informar la cadena de televisión CNN y el diario The New York Times, la oficina que dirige la secretaria de Estado, Hillary Clinton, planea que sus contratos con empresas de seguridad en Irak pasen de 2.700 a entre 6.000 y 7.000.

Estos guardias privados se dedicarán a operar los radares que sirven para detectar ataques con cohetes enemigos, rastrear bombas en los caminos, manejar los robots de reconocimiento aéreo, e incluso conformarán fuerzas de reacción rápida.

Además, el Departamento de Estado solicitó al Ejército que dejé en Irak medio centenar de vehículos blindados y varios helicópteros del tipo UH-60.

Sin gobierno

Pero el problema más inmediato en el panorama político iraquí es que tras las elecciones del 7 de marzo, la fuerza más votada no ha conseguido los aliados necesarios para formar gabinete.

El corresponsal de la BBC explica que en la actualidad “no existe un gobierno propiamente”. “Hay un gobierno de transición. Las fuerzas armadas se rigen por ellas mismas”, apunta Sykes. (BBCMundo - 19/8/10)

En las elecciones del 7 de marzo, Al Iraqiya ganó 91 de los 325 escaños, Estado de Derecho obtuvo 89, la Alianza Nacional Iraquí (ANI) se hizo con 70 y, entre otras, Sadr 40.Todavía no se han puesto de acuerdo para formar gobierno.

Al Iraqiya (sunita), del ex primer ministro Ayad Alaui, anunció este jueves su intención de buscar una solución para poder formar gobierno con el bloque leal al clérigo chiita Muqtada al Sadr, fuerte opositor al gobierno de Estados Unidos.

A principios de semana, Al Iraqiya suspendió las conversaciones con la formación que resultó segunda.

De momento, lo único evidente es que Irak llega a la “posguerra” sin gobierno. Formarlo es el inevitable primer paso para comenzar a gestionar un país que deja atrás una guerra y parece lejos de vivir en paz.

Usted paga de su bolsillo la política del miedo de Estados Unidos

Loretta Napoleoni se pregunta “si merecía la pena llevar a EEUU a la bancarrota y lanzar al mundo entero a una grave recesión para exportar una democracia de corte occidental a países que ni siquiera conocen su verdadero significado”. Cuando comenta esto, uno podría pensar que tiene enfrente a una activista dogmática, que no sabe ni una palabra de economía. (Expansión - 20/8/10)

Nada más lejos de la realidad de esta italiana, que vive en Londres desde hace 30 años, experta en redes internacionales de blanqueo de dinero y en financiación del terrorismo, que se licenció en la Universidad John Hopkins, en EEUU.

Napoleoni ha trabajado como economista para el Fondo Monetario Internacional, el Chase Manhattan Bank, el Banco Nacional de Hungría y la agencia de bolsa Laurie Millbank, además de haber ejercido como consultora en Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo y en la ONU. Esta autora de ensayos best sellers, como Economía canalla, ha publicado en España, en la editorial Paidós, su último libro: La mordaza. Las verdaderas razones de la crisis mundial.

Según esta experta, “nos encontramos ante una especie de tormenta perfecta producida por el abuso financiero y por la negligencia política”. Este segundo aspecto, el de la negligencia política, es el que nos está afectando más de lo que creemos. Aunque algunos medios internacionales anunciaran a finales de 2009 que la crisis había terminado, los ciudadanos de a pie aún se preguntan “cómo podemos estar fuera de la crisis si la gente sigue perdiendo su trabajo”, argumenta.

El asunto que plantea La mordaza es que el 11 de septiembre de 2001 fue el punto de partida de la crisis que padecemos. Napoleoni sostiene que la financiación de las guerras contra el terrorismo por parte de Estados Unidos y de sus aliados es el origen de los males económicos actuales.

“La política antiterrorista de Estados Unidos en los últimos años ha provocado una crisis económica que ahora hay que resolver”, afirma. “La política del miedo no es nada nuevo; ya se practicó con éxito durante la Guerra Fría: hay que presentar el mañana como algo mucho más peligroso que el hoy.

Ese miedo al terrorismo ha resultado “muy eficaz para distraer la atención de los ciudadanos occidentales del caos económico de los últimos veinte años”.

Vivimos atenazados por la política del miedo. “Sentimos temor a un ataque terrorista, a que caigan las bolsas, a la crisis del euro. La política es siempre de situaciones excepcionales. Hemos perdido el concepto de política, y eso es grave”, puntualiza.

Para Napoleoni, esa política del miedo se ha financiado mediante la venta de obligaciones americanas en el mercado internacional. Según su razonamiento, el Gobierno estadounidense alentó la bajada de los tipos de interés de los bancos norteamericanos, a través de la Reserva Federal, para revalorizar y vender las obligaciones del país con el objetivo de pagar las guerras contra el terrorismo en Irak y Afganistán.

“Después del 11-S, los tipos de interés pasaron del 6% al 1,5% en un año y medio. Ni siquiera durante la crisis de los mercados asiáticos en los 90 se habían rebajado tanto. Se ha vendido crédito a la población y a los países, algunos como Grecia, por ejemplo, que no se lo pueden permitir”.

Y cuando los intereses bajan, las obligaciones aumentan de valor. “Las guerras de Irak y Afganistán están financiadas con deuda, y aunque todos los conflictos se pagan así, en esta ocasión la cantidad es excesiva y sin precedentes”.

EEUU se encuentra, sobre todo ahora, en Afganistán, “en una situación de punto muerto, donde ya no controla nada”, afirma Napoleoni. “Lo que está conduciendo al país a la bancarrota son esas dos guerras que no consigue ganar, financiadas por otro país, China, que está comprando la deuda estadounidense”.

Construir una nación

EEUU se enfrenta a problemas similares a los vividos por los soviéticos en Afganistán en los 80. “El objetivo de estos dos conflictos es hacer de ese Estado un país amigo. Hace 20 años, la URSS quiso convertirlo en un satélite del bloque soviético”. EEUU, que ha anunciado su retirada del país en julio de 2011, ha querido transformarlo en una democracia de corte occidental. “El juego de construir una nación es peligroso, y Washington ha cometido los mismos errores que Moscú”.

Los hechos, dice Napoleoni, apuntan a que EEUU está perdiendo la guerra en Afganistán, que se ha convertido en un narcoestado donde el Gobierno de Hamid Karzai convive con los innumerables señores de la guerra y los talibanes convertidos en narcotalibanes. “Desde 2001, el tráfico de heroína se ha cuadruplicado. Antes, el opio iba de Afganistán a Europa, principalmente al Sur de Italia, y ahí se transformaba en heroína”. Desde hace tres años, los talibanes importan productos químicos para transformar ellos mismos el opio. “Se gana más vendiendo el producto final, sin intermediarios”.

Desde la tragedia del 11-S, el gran error ha sido ligar terrorismo y economía. Y lo peor, denuncia Loretta Napoleoni, es que no existe interés en tocar este asunto. Esa es la terrible, la amenazante mordaza que silencia a Occidente.

Las supersticiones y los mitos no son nada nuevo, ni tampoco el hecho de que los políticos los exploten.

La propagación de información errónea por parte de los medios de prensa fue denunciada por el escritor y columnista Walter Lippman en su obra clásica “Opinión pública”, publicada en 1922. Lippman dijo que una pequeña minoría manipula a los demás, que la gente “tiene poco tiempo para prestarle atención a los acontecimientos públicos y (que) las distorsiones surgen porque hay que condensar los eventos en mensajes muy breves y resulta difícil explicar un mundo complicado con un vocabulario reducido”.

El problema no son solo los medios de prensa, sino también el público. La gente “vive en el mismo mundo, pero piensa y siente como si estuviesen en mundos distintos”, expresó Lippman.

Crisis de confianza: los analistas culpan a Obama de prolongar la crisis en EEUU

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, instó al Senado a aprobar un proyecto de ley de crédito para la pequeña empresa, después de que se conociera que las solicitudes de ayuda por desempleo alcanzaron el nivel más alto de los últimos nueves meses. Para el mandatario, estos indicadores dan cuenta de la necesidad de contar con esa norma que prevé destinar US$ 30.000 millones para financiar inversiones en bancos comunitarios y así incentivar los préstamos. (BBCMundo - 19/8/10)



787.000 millones de dólares para auxiliar a la banca, 1,25 billones de dólares para comprar “activos tóxicos”, de diversos tipos (incluyendo los bonos del estado). En total, se llevan inyectados 11,5 billones de dólares en el sistema para evitar que cayera por el precipicio (antes de la “segunda ronda” del Helicopter Ben), y “sólo” se prevé destinar 30.000 millones de dólares para promover las pequeñas empresas y apoyar la creación de empleo (a negociar en el Senado (sic), por el Nobel Obama). Ante semejantes magnitudes, el “aturdido” contribuyente americano, entre la sorpresa y el disgusto, sólo atina a preguntar: ¿Quién se comió mi queso?

Crecen las dudas sobre la solidez de la recuperación económica de Estados Unidos entre los analistas. Pese a que los más optimistas hace tiempo que vienen hablando de recuperación, lo cierto es que los datos más recientes apuntan a estancamiento.

Los analistas ven ya el comienzo de la temida crisis en forma de W -en la que, tras un aparente crecimiento, le seguiría una contracción que volvería a sumir a la economía estadounidense en la recesión-, como ya pronosticara Nouriel Roubini el pasado año. (Libertad Digital - 20/8/10)

¿Le resulta sorprendente? Quizá no lo sea tanto. En los últimos dos años, el sector privado no tenía más remedio que ajustarse, y lo ha hecho a un ritmo vertiginoso. Este ajuste se traduce especialmente en una brutal caída del endeudamiento privado (desapalancamiento), pero también en una reducción en el consumo y en la inversión. Sólo de esta manera podían corregirse los graves desequilibrios y excesos en los que se había incurrido en la fase expansiva de burbuja inmobiliaria e hipertrofia de ciertos sectores económicos.

Sin embargo, mientras el sector privado se ha ajustado, el sector público ha tratado de ocupar su lugar mediante los estímulos de gasto público de Obama, con la inestimable ayuda de la Reserva Federal y su política monetaria ultra expansiva. Así se ha evitado una contracción mayor de la actividad de la que habría tenido lugar sin el sostén público.

Pero lo que se ha conseguido, entre otras cosas, ha sido elevar la deuda y el déficit público a niveles estratosféricos. De ahí que analistas que defendieron el gasto público en la primera fase de la crisis, como Roubini, alerten de que la deuda pública puede ser el próximo gran problema de los países desarrollados, en caso de que continúen las políticas de estímulo.

Por tanto, es aceptado por muchos, entre los que también figura el Secretario del Tesoro, Timothy Geithner, en alguna de sus declaraciones, que el sostenimiento de la economía vía gasto público es insostenible, y más pronto que tarde debe reducirse y llevar a cabo una consolidación fiscal creíble.

De todo esto se puede concluir que el ligero crecimiento y recuperación que mostró la economía norteamericana no era mucho más que una ilusión, algo insostenible. Y ahora, en esas estamos, viendo cómo la solución intervencionista de Bush y Obama, más que solucionar la crisis lo que ha hecho ha sido posponer parcialmente algunas de sus manifestaciones (mayor contracción y desempleo). No en vano, los analistas de Goldman Sachs prevén que la tasa de desempleo volverá a escalar al 10%.

Pero más allá de los estímulos fiscales y la estrategia de salida está la cuestión de la inexistente recuperación en la inversión privada, lo que pronosticaría cierto estancamiento para los próximos años. En este sentido, se mostraba Robert Higgs, investigador del Independent Institute, quien señalaba el desplome de la inversión privada como la causa del estancamiento norteamericano.

Estos problemas los atribuía, en gran parte, a la política de la administración Obama, no sólo por el efecto expulsión del gasto público sobre el sector privado sino por las incertidumbres que está generando entre los inversores; lo que él considera como “incertidumbre de régimen” y que es, y fue en la Gran Depresión, el gran obstáculo para la recuperación sostenida de la economía.

Tengamos en cuenta que la inversión privada, sobre todo la de largo plazo, es altamente dependiente de las expectativas que los agentes tengan acerca de la futura evolución de la economía. Y dentro de estas expectativas, una elevada incertidumbre agravada por las políticas gubernamentales tiene un claro efecto negativo.

Esto es lo que podría estar sucediendo en la actualidad, cuando los gobiernos se proponen intervenir masiva y desorganizadamente en la economía -ya sea por posibles nuevos impuestos o cambios en el sistema fiscal, nuevas regulaciones y marcos regulatorios para sectores enteros, continuación o no de los planes de estímulo, etc.-.

Dado que los agentes perciben las actuaciones gubernamentales como inciertas, las condiciones futuras del marco institucional en el que se desarrolla la actividad económica, y que dependen parcialmente de éstas, también lo serán.

“Incertidumbre de régimen”

Por ello, no es extraño que cada vez más analistas se unan a la opinión de Robert Higgs y señalen a la “incertidumbre de régimen” derivada de la política de la administración Obama como la principal responsable del estancamiento actual. Esto es lo que señalaba en cierta manera un editorial del Washington Post del pasado junio.

El prestigioso economista Allan Meltzer subtitulaba su artículo sobre las causas del fracaso de la Obamanomics señalando que “la incertidumbre sobre los futuros impuestos y regulaciones es el enemigo número uno del crecimiento económico”. Según Meltzer, sus medidas cortoplacistas y temporales han sido inefectivas para solucionar problemas que son de largo plazo. Y otras de sus medidas, como la reforma del sistema sanitario o la energética respecto al comercio de emisiones (cap and trade), todavía se perciben por las empresas e inversores con incertidumbre, dado que se desconocen los costes que supondrán al sector privado.

Por si esto fuera poco, añade Meltzer, está la retórica del presidente norteamericano, a quien compara en este sentido con Roosevelt. “Casi diariamente, Obama usa sus destrezas retóricas para castigar a los empresarios que tienen la audacia de apostar por oportunidades rentables”. Por ello, afirma que ésta no es la vía para generar mayor crecimiento, inversión y empleo.

En la misma línea escribía recientemente Thomas F. Siems, economista senior de la Reserva Federal de Dallas, un artículo titulado “El gobierno y la trampa de la incertidumbre” en el Wall Street Journal. En él sostenía que lo que está evitando la recuperación de la economía norteamericana no es la falta de liquidez sino una “crisis de confianza”.

“Crisis de confianza”

Ésta se manifiesta en la preocupación y nerviosismo de los agentes económicos (inversores, líderes empresariales y consumidores) debidos a la elevada incertidumbre -que define como la incapacidad de gestionar racional y efectivamente los riesgos y se caracteriza también por las perspectivas vagas, ambiguas e impredecibles que tienen los individuos sobre el futuro- acerca de las futuras regulaciones, marco impositivo y situación de las finanzas públicas. Esta situación la constata por diversos índices de confianza publicados recientemente.

En este contexto, “las empresas, esperando entender el impacto de la legislación nueva y la ya propuesta, posponen la contratación de nuevos trabajadores y la inversión en plantas, equipamiento y tecnología”, sostiene Siems. Algo similar ocurre con los inversores y consumidores, que permanecen tremendamente cautos y expectantes.

Además, criticaba abiertamente la política de Obama por “poner nuestro futuro económico en peligro”. Así, afirmaba que “expandir las burocracias y el control gubernamental sobre las industrias y los sectores económicos (como sanidad, servicios financieros o vivienda, entre otros) es contrario a los principios de la libre empresa que fomentan la industria y las oportunidades”.



- ¿En qué quedó el “candidato del cambio”? - Promesas rotas: ¿ha valido la pena?

(Las observaciones e interrogantes no se presentan según su importancia relativa, sino manteniendo el mismo orden del temario principal, por coherencia metodológica. El lector puede hacer su “ranking” particular.)



- De Milken a Madoff (ladrones sin fronteras)

Por el momento (22/8/10), Madoff es el único de los grandes artistas del espectáculo financiero, que está en la cárcel. ¿No hay más culpables? ¿Las crisis financiera(I)-económica(I)-financiera(II)-económica(II) (la segunda parte de la W, está al caer…), han sido un hecho de la naturaleza? ¿No hay “mariscales” en esta derrota?

Algunas frases “célebres”, del gran “Predicador” mulato:

Queremos que nos devuelvan nuestro dinero y lo vamos a conseguir”. (The Wall Street Journal - 15/1/10)

La Casa Blanca atacó duramente a los bancos. Obama se refirió a “bonificaciones obscenas” y a la “lógica retorcida” de los ejecutivos bancarios que se oponen al impuesto. Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca, sugirió que los bancos estaban tratando de traspasar la factura de sus problemas a los contribuyentes. “En lugar de emplear a un ejército de abogados y contadores para ayudarlos a evadir el cobro, les sugeriría que trataran simplemente de cumplir con sus obligaciones”. (The Wall Street Journal - 15/1/10)

Quiero que me devuelvan mi dinero”. Obama no drama, como le apodaban sus colaboradores hace un año, sacó el jueves la retórica de Margaret Thatcher, que el 30 de noviembre de 1979 justificó el cheque británico -es decir, la devolución de una parte de las contribuciones del Reino Unido a la entonces Comunidad Económica Europea- con un sonoro “lo que estamos pidiendo es que nos devuelvan una gran parte de nuestro dinero”. La frase, sin embargo, quedó reducida para la Historia a un resumen práctico de la cabezonería de la primera ministra británica.

Ningún contribuyente estadounidense volverá a ser jamás rehén de un banco demasiado grande para fracasar”, dijo Obama. (The Wall Street Journal - 21/1/10)

Los empleos deben ser nuestra prioridad número uno en 2010”, dijo Obama en su primer discurso del estado de la Unión, pidiendo a los legisladores que le remitan una ley sobre empleo “sin demora”. (The Wall Street Journal - 28/1/10)

El verdadero motor de la creación de empleo en este país serán siempre las empresas de América”, dijo Obama. “Pero el Gobierno puede crear las condiciones necesarias para impulsar la actividad y la contratación”. (The Wall Street Journal - 28/1/10)

Hay gente que está frustrada; otros están enfadados”, dijo Obama. “No entienden por qué se premia lo que parece un mal comportamiento de Wall Street mientras que no se hace con el trabajo duro de la gente corriente; o por qué Washington ha sido incapaz o no ha tenido voluntad para resolver ninguno de nuestro problemas. Están cansados del enfrentamiento partidario y de insultos y mezquindades”. (The Wall Street Journal - 28/1/10)



Moraleja I: Una cosa es “predicar” y otra dar trigo…

- De Greenspan a Bernanke (la “regadera” y el “helicóptero”)

Como ya dije anteriormente Bernanke es un clon de Greenspan, y Obama no se animó a cambiarlo (sigue dejando a Volcker en la recámara -freezer-, para no disgustar a los bancos y molestar a Wall Street). Tampoco en el Tesoro hizo gran mudanza. Al “comprometido” Paulson, lo reemplazó por el “sospechoso” Geithner, para que todo siga igual. Enfangados por la deuda, la crítica principal que cabe a la administración Obama, es más por lo no hecho, que por lo hecho.

Algunas frases “destacadas”, del gran “Protector” de “main street” (el ciudadano común y corriente):

Mientras el sistema financiero es hoy mucho más fuerte que hace un año, sigue operando exactamente bajo las mismas reglas que llevaron al colapso”. (El Economista - 21/1/10)

No tengo ningún interés en castigar a los bancos, estoy interesado en proteger a nuestra economía”, dijo Obama. “Un mercado financiero fuerte y saludable hace posible que las empresas accedan al crédito y creen empleos”. (The Wall Street Journal - 28/1/10)



(Refiriéndose a la reforma financiera) Esta iniciativa “ayudará a poner fin a las prácticas depredadoras y neutralizará a los prestamistas sin escrúpulos para ayudar a asegurar el futuro financiero de su familia”, aseguró el propio Obama el pasado fin de semana en su tradicional discurso radiofónico. (El Economista - 17/5/10)

Ninguna firma financiera puede sobrevivir por si sola a una demanda criminal y el gobierno de EEUU no quiere entrar en guerra con una sola, sino con la industria, que ahora no tiene estómago para pelear”, añadió. (El Economista - 17/5/10)

Los miembros del Congreso estadounidense que negocian la reforma financiera acordaron hoy eliminar una tasa bancaria que suponía 19.000 millones de dólares destinados a financiar la ley, en un intento por alcanzar un consenso en torno a la reforma. (Cinco Días - 30/6/10)

La nueva regulación trata de controlar los riesgos del sector, pero tardará años en concretarse y su cumplimiento queda a discreción de los supervisores. (Cinco Días - 3/7/10)



El presidente Barack Obama ya dijo antes de que se produjera el voto final en el Senado que estas medidas “pondrán fin a la era de irresponsabilidad que llevó a perder ocho millones de empleos y billones de dólares en riqueza”. La reforma, uno de los pilares de su primer mandato, “es buena para las familias, es buena para los negocios, es buena para el conjunto la economía”. (El País - 18/7/10)

Moraleja II: Si todo debe permanecer como está, es necesario que todo cambie...

- De Exxon a British Petroleum (un capitalismo de “manos libres”)



Del “Katrina” de Bush al “Katrina” de Obama (“golferías” en el Golfo)

Su vocación medioambiental, se “estrenó” el Copenhague y de allí en adelante… todo fue a peor.

Algunos momentos estelares de la Cumbre del Clima:

COP 15: Un juego de dos (hipócritas unidos: tahúres del Mississippi y del Yangtsé)

Al secretario de Naciones Unidas para el Cambio Climático, Yvo de Boer, casi le sale un palíndromo al resumir la situación de la Cumbre del Clima Copenhague: “EEUU pide más de China y China pide más de EEUU”. El nuevo G-2 acapara una negociación en las que primero se acordó lo que parecía más difícil, las cifras de reducción de emisiones, y el atasco está ahora en las palabras y la financiación. Ayer, unos 50 ministros se reunieron a puerta cerrada para que los 110 líderes tengan su acuerdo. Mientras tanto, la policía danesa volvió a enseñar músculo al detener a 257 personas que liberó horas después. De los 968 arrestados el día anterior en la gran manifestación, sólo presentó cargos contra cuatro. La desproporción originó una oleada de críticas de los activistas”... La pugna entre EEUU y China centra la negociación en la Cumbre del Clima (El País - 14/12/09)

La pugna entre EEUU y China centra la negociación en la Cumbre del Clima.

La primera semana de la cumbre ha revelado los escollos. EEUU afirma que de ninguna manera financiará a China. “No veo dinero público de EEUU destinado a China”; resumió el enviado de Obama, Todd Stern, quien añadió que no piensan “reparar ni pagar ninguna deuda” por sus emisiones de los últimos 200 años.

El viceministro chino de Exteriores, He Yafei, contestó a lo oriental: “La historia es el espejo en el que mirarnos para avanzar”. China exige ayuda para rebajar un 40% del CO2 por unidad de PIB en 2020 con el argumento de que es un país en desarrollo con 150 millones de pobres.

Acuerdo de mínimos, hipocresía de máximos (Crónica de un fracaso anunciado)

EEUU ha conseguido un acuerdo de mínimos con China, India y Sudáfrica para un pacto contra el cambio climático en la cumbre de la ONU de Copenhague”... EEUU anuncia un acuerdo de mínimos con China, Sudáfrica e India en la cumbre (El Mundo - 15/12/09)

El presidente de EEUU, Barack Obama, ha destacado la importancia del acuerdo aunque ha reconocido que es “insuficiente” y que “queda un largo camino por recorrer”. En una rueda de prensa celebrada minutos después de hacerse público el pacto, Obama aclaró que el acuerdo no vinculará legalmente a EEUU aunque sí hará que los países fijen sus objetivos de recorte de emisiones de gases contaminantes.

Aunque el acuerdo obtenido no es en sí suficiente para luchar contra el calentamiento global, EEUU considera que sí representa “un primer paso importante”. De hecho, los objetivos de reducción de emisiones de C02 para 2020 no se decidirán hasta 2010.

Acerca de por qué no ofreció propuestas más ambiciosas para tratar de romper ese punto muerto, Obama indicó que su Gobierno no quiere hacer promesas que no pueda cumplir y no puede “de la noche a la mañana” alcanzar la independencia energética.

Asimismo, los países se han comprometido a llevar a cabo las medidas necesarias para evitar que la temperatura media de la Tierra aumente más de 2º.

Ninguno de los países está completamente satisfecho con lo logrado pero el acuerdo representa un “paso histórico”, según Washington, que servirá de base para pactos más sustanciales en el futuro.

El pacto aporta un mecanismo para supervisar y verificar los recortes de emisiones en los países en desarrollo pero fija unos objetivos menos ambiciosos de lo que esperaban inicialmente EEUU y los países europeos.

Un acuerdo vacío sería peor que no alcanzar ninguno, dijo la Casa Blanca antes de que Obama viajase a la cumbre de Copenhague. Al final de la cumbre, Barack Obama calificaba el acuerdo de Copenhague -el más vacío que podría imaginarse- de “importante avance”. La credibilidad de Obama en su país y en el extranjero es una de las víctimas de este ridículo resultado”... Copenhague se cierra con un acuerdo decepcionante (Financial Times - 21/12/09)

El acuerdo redactado a la carrera por EEUU, China, India, Brasil y Sudáfrica no es más que una declaración de intenciones. Reconoce los argumentos científicos para mantener el aumento de la temperatura global en 2ºC. Pide a los países desarrollados que aporten 100.000 millones de dólares (69.728 millones de euros) anuales hasta 2020 para ayudar a las naciones pobres a cumplir con ese límite, pero sin especificar cuánto pagará cada país y a quién. Parece no comprometer a ninguno de los firmantes a nada.

A muchos países en vías de desarrollo no les gustó este resultado. Europa puede preguntarse por qué se la ha excluido del cuadro. No todos los asistentes a la cumbre se mostraron dispuestos a refrendar esta proclamación vacía.

Cabe preguntarse cómo es posible que una conferencia que culmina dos años de detalladas negociaciones, que se unen a más de una década de conversaciones, pueda haber terminado en semejante caos. Es como si no se hubiera hecho ningún trabajo preparatorio. Faltaba el consenso en los temas más básicos. ¿Estaban o no allí los países para negociar unos límites vinculantes? Nadie parecía saberlo.

El “Katrina” de Obama

Desastre petrolero en EEUU, prioridad para Obama (BBCMundo - 23/4/10)

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó como “prioridad número uno” lidiar con el desastre ocurrido en la plataforma petrolera en el Golfo de México, que -según confirmó la Guardia Costera- se hundió tras incendiarse la noche del martes.

Obama dijo estar prestando “toda la asistencia necesaria” en los esfuerzos de rescate frente a la costa de Luisiana, así como ayudando a mitigar el impacto ambiental.

Obama y el costo político del derrame (BBCMundo - 4/5/10)

Hace tan sólo un mes el presidente Barack Obama aseguró que eran imposibles los derrames petroleros como el que actualmente se vive en el Golfo de México, tras el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon, contratada por British Petroleum (BP).

Las plataformas petroleras de hoy no causan derrames. Ellas son tecnológicamente muy avanzadas”, dijo Obama el 2 de abril durante una visita a Carolina del Norte, cuando defendía su recién anunciada política de permitir exploraciones petroleras costa afuera por primera vez en 30 años.

Incluso durante (el huracán) Katrina los derrames no vinieron de las plataformas sino de las refinerías en la costa”, remató el mandatario sin sospechar que apenas unas semanas después sería desmentido por los efectos del que podría convertirse en el peor desastre ecológico en EEUU.

Por lo pronto, los hechos forzaron al presidente a tragarse sus palabras y a que su gobierno suspenda temporalmente el plan de nuevas perforaciones con el que aspiraba construir la independencia energética de un país sediento de petróleo. La pregunta es qué tan “temporal” será esa suspensión.

Legado de Katrina

Sin embargo, a medida que la mancha de crudo se expande y con ella el daño potencial que puede causar al delicado sistema de pantanos y humedales de la costa sur de EEUU, hay voces que señalan la “lentitud” del gobierno en responder al desastre.

Algunos incluso lo comparan con la muy criticada actuación del gobierno de George W. Bush tras el paso del huracán Katrina en agosto de 2005, a lo que el portavoz presidencial, Robert Gibs, dice no encontrar similitudes más allá de la geografía.

Katrina fue un punto que marcó la presidencia de Bush, por eso en la Casa Blanca no desean ni pensar que el derrame pueda llegar a tener el mismo efecto para el gobierno de Obama.



¿El Katrina de Obama? (BBCMundo - 27/5/10)

En medio de una avalancha de críticas sobre su respuesta al desastre petrolero en el Golfo de México, el presidente Barack Obama defendió las acciones de su administración y aseguró que desde el primer momento la prioridad número uno de la Casa Blanca ha sido detener el derrame de crudo.

Los que dicen que nuestra respuesta fue lenta o que nos faltó un sentido de urgencia, simplemente no conocen los hechos”, dijo Obama en una conferencia de prensa convocada para tratar un tema que se ha convertido en un creciente desafío político para el presidente.



Obama reconoció que existe “frustración y rabia” ante la marea tóxica que ha puesto en jaque la supervivencia de una de las regiones costeras más importantes del país, y culpó directamente a British Petroleum (BP) de causar la “tragedia ecológica y económica”, que amenaza la zona.

El presidente aseguró que BP pagará hasta el último centavo de los daños causados por este desastre “sin precedentes”.

Obama admitió que BP tiene la mejor tecnología y recursos para responder a la fuga generada por la explosión de una plataforma petrolífera el pasado 20 de abril, pero que la empresa está operando “bajo nuestra dirección”.

Tras reiterar que su gobierno no descansará hasta no solucionar la crisis a corto y largo plazo, Obama presentó nuevas medidas que dijo contribuirán a evitar desastres similares en el futuro.

Específicamente anunció una extensión a 6 meses de la prohibición de contratos de perforación submarina y la cancelación de contratos multimillonarios en las costas de Alaska y Virginia.

La intervención del presidente se dio momentos después que científicos del gobierno estimaran que se han derramado entre 500 mil y un millón de galones de crudo por día, lo que pone al incidente como el peor derrame petrolero de la historia de Estados Unidos.

Según estos datos del U.S Geological Survey, la cantidad de crudo vertido, 39 millones de galones aproximadamente, es al menos tres veces más grande que los 11 millones del Exxon Valdez.

¿Otro Katrina?

Aunque todavía se está midiendo la magnitud ecológica y económica del derrame, las consecuencias políticas ya se están sintiendo en Washington donde no se desaprovecha desastre natural o creado para sacar puntos políticos, y menos en un año electoral.

Ya se comenta que la catástrofe se podría convertir en el “Katrina de Obama”, en referencia al huracán que en 2005 devastó a Nueva Orleans y contribuyó al desplome de la popularidad del presidente George W. Bush.

Uno de los primeros en tirar la piedra fue Karl Rove, ex asesor de la Casa Blanca bajo Bush, quien acusó a Obama de falta de liderazgo y de lentitud en su respuesta a la situación.

Según Rove, en un ensayo titulado: “El derrame del Golfo es el Katrina de Obama”, el presidente actual habla mal de BP, pero “no cumple con sus propias responsabilidades bajo ley federal. No debieron dejar pasar más de un mes sin decirle a BP lo que tienen que hacer”.

Estas críticas son similares a las que se lanzaron contra Rove, ante la letárgica reacción de la Casa Blanca tras el paso del huracán Katrina, en especial porque el presidente Bush estaba de vacaciones cuando se generó la crisis.

El mismo Obama tuvo que enfrentar la comparación en su conferencia de prensa hoy pero no quiso dar una respuesta concreta. El presidente dijo que dejaría tales comparaciones a otros mientras él se enfocaría en buscar la forma de detener el derrame.

Para Dan Weiss, director de estrategia ambiental del Centro de Progreso Americano, la administración Obama ha respondido de una forma adecuada a un desastre incontenible y la catástrofe podría tildarse más bien como el “Segundo Katrina de Bush”, por la cercanía del anterior gobierno con las empresas petroleras que operan en el Golfo.

“El mayor reto de la administración es asegurarse que BP esté haciendo todo lo posible para detener el derrame y que el proceso sea transparente ante el público”, dijo Weiss.

Aunque persiste la percepción de una Casa Blanca controlada por las grandes petroleras que no ha podido responder de forma contundente a un desastre ambiental, Weis afirma que Obama no puede hacer milagros.

“No sólo el gobierno, todos estamos a la merced de BP, ellos crearon este desastre y ellos están en la mejor posición para arreglarlo. La pregunta es si están considerando todas las opciones y si existe transparencia en el proceso”, estimó Weis.

Según el experto, el hecho que el gobierno había forzado a BP a hacer públicos los videos en vivo de sus esfuerzos por contener la fuga de crudo, es un paso positivo.

Tal vez, la defensa más inusual de la respuesta de la administración Obama al derrame petrolero, la dio el mismo secretario de Interior, Ken Salazar, en un testimonio ante el Congreso, que lleva ya una decena de audiencias sobre el desastre.

Salazar aseguró que la reacción de la Casa Blanca fue tan inmediata y urgente que la misma noche de la explosión “envié a David Hayes, mi segundo al mando, al Golfo sin una muda de calzoncillos”.

El vertido de BP tiñe de negro las relaciones entre Reino Unido y EEUU (El Confidencial - 13/6/10)

Se suponía que con David Cameron en Downing Street, las relaciones entre Reino Unido y Estados Unidos iban a ser más estrechas. Gordon Brown y Barack Obama nunca tuvieron química. Aunque insistían en lo contrario, las visitas del ex premier a la Casa Blanca siempre tenían un sabor agridulce, ya fuera por los regalos que se hacían o por la ausencia de éstos. El presidente siempre sintió predilección por David Cameron, pero la primera prueba a la que se enfrentaba el Gobierno de coalición para recalcar el supuesto “vínculo especial” que une a los dos países se ha topado con un problema que ha puesto contra las cuerdas al tory.



El desastre ocasionado en el Golfo de México por BP -antes conocida como British Petroleum- ha despertado una furia en Obama hasta ahora nunca vista. El presidente ha llegado a decir literalmente que quiere “patear el culo” a los responsables y aunque desde la City han insistido a Cameron para que haga frente a las feroces críticas, éste ha dicho que entiende la “frustración” de su colega.

Los dos mandatarios mantuvieron ayer una conversación telefónica de 30 minutos para tratar la cuestión. Downing Street se ciñó a recalcar que había sido una charla cordial y dentro de los contactos “rutinarios” que protagonizan los dos líderes. El premier subrayó la importancia de BP para la economía de Reino Unido, Estados Unidos y otros países y el presidente dejó claro que no tenía interés en socavar su valor.

Los círculos empresariales y políticos de Reino Unido han cerrado filas en torno a BP. Están de acuerdo en que ha causado el mayor desastre ecológico de Estados Unidos y que tiene que hacer frente a todos los gastos para reparar daños, pero consideran que las recriminaciones de la Casa Blanca han llegado demasiado lejos. La preocupación no atiende tanto al honor británico, que también, sino a las potenciales pérdidas que la polémica presenta para las prestaciones de los ciudadanos.

Reino Unido no se puede permitir que BP caiga en picado. No tanto por los empleos que genera -sólo tiene 10.000 británicos en nómina-, sino porque está presente en casi la totalidad de los fondos institucionales de pensiones. Una de cada siete libras que éstos reciben en materia de dividendos de empresas que cotizan en Londres procede de la petrolera. Alrededor de 18 millones de personas en las islas participan en algún fondo asociado a BP, ya sea de forma directa o indirecta. Además, no son pocos los que han advertido a Obama de que su retórica podría pasar factura a sus propios ciudadanos. Al menos el 40 por ciento de las acciones están en Estados Unidos, donde la petrolera tiene contratadas a 22.800 personas.



El derrame del Golfo de México es el “peor de la historia” (BBCMundo - 3/8/10)

Casi cinco millones de barriles de crudo se han derramado en el Golfo de México como consecuencia del accidente en el pozo de BP lo que, según autoridades estadounidenses, lo convierte en el mayor derrame accidental de hidrocarburos en la historia.

Estos datos se conocieron poco después de que BP anunciase que se prepara para sellar definitivamente el pozo, que se averió el pasado mes de abril y del que no sale crudo desde hace dos semanas.

Científicos calculan que se derramaron cerca de 4,9 millones de barriles de crudo en el Golfo de México (The Wall Street Journal - 3/8/10)

Equipos de científicos que trabajan con el gobierno estadounidense estiman que el balance del crudo derramado en el Golfo de México tras el colapso de una plataforma marina operada por BP ascendió a 62.000 barriles de crudo al día -o un total de 4,9 millones de barriles-, dijeron el lunes varias agencias gubernamentales.

La nueva estimación supera la anterior previsión de los científicos de entre 35.000 y 60.000 barriles diarios después de la explosión el 20 de abril en la plataforma Deepwater Horizon, arrendada por BP para perforar el pozo Macondo.

- La Casa Blanca asegura que BP pagará la multa por el desastre ecológico (Negocios.es - 9/8/10)



La asesora para asuntos energéticos precisó que BP tendrá que responder por las pérdidas económicas en la zona, para lo que ya se ha acordado un fondo de 20.000 millones de dólares.

La asesora para asuntos energéticos de la Casa Blanca, Carol Browner, afirmó hoy que BP tendrá que pagar una “gran multa financiera” por el derrame de cerca de cinco millones de barriles de crudo en el Golfo de México.

En declaraciones a la cadena televisiva NBC, Browner dijo que la petrolera BP tendrá que rendir cuentas por el mayor desastre ecológico en la historia de EEUU, aunque no quiso precisar a cuánto ascenderá el monto.

Hemos tenido éxito en la eliminación de gran parte del crudo. Tenemos que permanecer atentos y tenemos que pedir cuentas a BP por las reclamaciones, por los daños al ambiente”, señaló la funcionaria.



Preguntada sobre si el Gobierno de Estados Unidos perseguirá un caso contra BP por negligencia criminal, Browner dijo que no haría comentarios sobre la investigación que realiza el Departamento de Justicia.

La agencia federal tiene en marcha una gran investigación y BP rendirá cuentas hasta donde lo permita la ley, dijo Browner, que asesora al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en asuntos energéticos.

Habrá una gran multa financiera. También habrá reclamaciones por daños a los recursos naturales y (BP) será responsable de los costos de limpieza de esos daños”, señaló.



En ese sentido, Browner precisó que BP tendrá que responder por las pérdidas económicas en la zona, para lo que ya se ha acordado un fondo de 20.000 millones de dólares, que será abierto “en los próximos días”, afrontará multas “significativas” y tendrá que pagar por los daños a los recursos naturales.

Browner indicó que, bajo la ley actual, las multas irán directo a las arcas del Departamento del Tesoro y consideró que “tiene mucho sentido” que hasta el 80 por ciento del monto sea canalizado a los estados golpeados por el vertido.

Sin embargo, enfatizó que es el Congreso de EEUU el que tendrá que decidir cómo se canalizan los fondos para financiar los gastos en el Golfo de México.

Obama, aseguró Browner, apoya la idea de reintegrar el dinero de las multas a la región afectada.

Según Browner, se calcula que 4,9 millones de barriles de petróleo (780 millones de litros) han creado la marea negra en el Golfo de México, aunque BP “ha mantenido silencio” sobre esa cifra.

El desastre, iniciado en abril tras la explosión de la plataforma “Deepwater Horizon”, es “18 veces mayor que (el accidente) de Exxon Valdez”, en marzo de 1989, dijo Browner.

La funcionaria defendió todas las medidas que ha tomado el Gobierno de Obama para responder a la crisis.

Moraleja III: Así en Nueva Orleans como en el Golfo de México, oremos hermanos…

- De Bush a Obama (la trampa de la seguridad: un estado de “saturaciones generales”)

Del estilo a la sustancia, de la lírica de la campaña electoral a la prosa de gobernar, de las ilusiones a las decisiones, de la audacia a la realidad, del “yes, we can” al “cómo y cuánto”.

Algunas actitudes y frases “sugerentes” del Nobel de la Paz

Un detalle que quedó por fuera del discurso del presidente de Estados Unidos Barack Obama cuando anunció su nueva estrategia para la guerra en Afganistán fue la cantidad de contratistas independientes que ya operan en ese país.

En la actualidad hay 104.000 contratistas militares apoyando la misión de las tropas estadounidenses. La cifra se conoce por que una ley promulgada por Obama produjo un sitio gubernamental en internet donde se publican datos sobre lo que invierte Washington en estos contratistas.

Según analistas, esta cifra sin duda va aumentar a medida que lleguen los 30.000 soldados anunciados para el año entrante dentro del plan de intensificación de la guerra de Afganistán. (BBCMundo - 5/12/09)

(Al cumplirse el primer año de gobierno) Este año decisivo para el gobierno de Obama empezará necesariamente mal, con el incumplimiento de la promesa de cerrar la prisión extrajudicial de Guantánamo para el 22 de enero de 2010. Fue un error ponerle fecha. La Casa Blanca no ha sido capaz de dilucidar qué hacer con los 215 “combatientes ilegales” todavía en su poder, y de llegar a un necesario entendimiento con el Congreso. Sin poder rematar sus planes iniciales para repatriar o enviar a terceros países a casi la mitad de ellos. Además de procesar a una cuarentena de prisioneros en Estados Unidos, tanto en la jurisdicción civil como ante tribunales militares, especiales. Con el resto destinados a quedar en privación de libertad con carácter indefinido. Lo que se ha dado en llamar el limbo jurídico de Guantánamo. (ABC - 30/12/09)

No me opongo a todas las guerras. Sólo me opongo a las guerras estúpidas”. (ABC - 17/1/10)

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer que, en cumplimiento de su promesa electoral, ha ordenado que el 31 de agosto acaben las operaciones de combate de tropas estadounidenses en Irak, dando por finalizadas unas operaciones militares que han durado más de siete años. Aun así, hasta finales de 2011, quedarán sobre el terreno 50.000 soldados estadounidenses para labores de supervisión y de entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes.

Hoy cerramos un capítulo”, dijo el presidente en un discurso ante una agrupación de veteranos de guerra en Atlanta. “A pesar de que los terroristas tratarán de arruinar nuestros avances y gracias a los sacrificios de nuestras tropas y sus aliados iraquíes, la violencia en Irak sigue en uno de sus puntos más bajos de los pasados años. El mes que viene cambiaremos de una misión militar de combate a otra de apoyo y entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes”.

Como candidato, en 2008, Obama se comprometió a ordenar el final de la guerra en 16 meses. (El País - 2/8/10)

No podemos olvidar que fue en Afganistán donde Al Qaeda planificó y se entrenó para el asesinato de 3.000 personas inocentes el 11 de septiembre. Es en Afganistán y en las zonas tribales de Pakistán donde los terroristas han lanzado otros ataques contra nosotros y contra nuestros aliados”, dijo ayer. (El País - 2/8/10)

Como candidato presidencial prometí llevar la guerra en Irak hacia un final responsable”, dijo Obama ante un congreso de veteranos heridos que se realizó este lunes en Atlanta, Georgia. (BBCMundo - 3/8/10)

El 31 de agosto de 2010, Washington pone fin de forma oficial a las operaciones de combate en Irak con la retirada gradual de otros 6.000 efectivos. Pese a las declaraciones triunfales de altos cargos de la Administración Obama, los medios estadounidenses eluden calificar el repliegue como una victoria y coinciden al señalar que todavía queda mucho trabajo por hacer. Mientras, el diario militar Star & Stripes ya ha realizado un meticuloso cálculo del coste de la invasión: militares norteamericanos muertos en combate: 4.414; militares estadounidenses heridos: 31.897; militares amputados: 1.135; civiles iraquíes muertos: 113.166; coste de las operaciones de combate: 747.600 millones de dólares; coste estimado total de la guerra: 3 billones de dólares. Asimismo, no deja de ser llamativa la siguiente cifra: coste del conflicto por ciudadano estadounidense: 2.435 dólares; coste por iraquí: 25.828 dólares.

No cabe hablar de victoria. A ojos de los iraquíes, la retirada estadounidense solo genera incertidumbre en un país cuya inestabilidad es evidente: los líderes políticos no han sido capaces de formar un nuevo Gobierno cinco meses después de unas controvertidas elecciones, Iraq padece un desempleo del 60% y debe aún reconstruir su tejido económico (el 23% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza), los conflictos sectarios surgidos tras la invasión siguen latentes y la violencia se ha recrudecido en las últimas semanas, con atentados como el que hace días causó 61 muertos en un centro de reclutamiento de Bagdad.

“Sigue habiendo muchos retos en seguridad”, tal y como reconoció esta semana el embajador saliente de EEUU en Irak, Christopher Hill. Y, mientras las milicias vinculadas a Al Qaeda amenazan con recuperar el terreno perdido, el jefe del Estado Mayor iraquí, el general Babakar Zibari, ha calificado el repliegue de “prematuro” y ha admitido que el Ejército no estará preparado para asumir su misión hasta el año 2020.



Misión fallida

Las últimas tropas combatientes norteamericanas han dejado Irak y el contingente que permanecerá hasta finales de 2011 se limitará, salvo emergencias extremas, a labores de asesoramiento y formación. El país que Estados Unidos se dispone a abandonar a su suerte carece de las mínimas condiciones que garanticen su estabilidad y su seguridad. Saddam Hussein era un dictador abominable, pero no menos que los que rigen Corea del Norte, Cuba, Sudán o Zimbabue, que siguen en el poder tan tranquilamente.

Por consiguiente, el haber invertido siete años, tres billones de dólares, cuatro mil vidas de soldados del tío Sam y cien mil de civiles iraquíes debería haber obedecido a circunstancias excepcionales que los restantes sátrapas asesinos del mundo no presentan. Esas notas distintivas, en principio, eran dos: la existencia en Irak de armas de destrucción masiva y la participación del régimen de Saddam en el ataque del 11-S. Ambas se han probado completamente falsas.

Por otra parte, hoy Irak produce menos petróleo, es más pobre, está más dividido y corre el riesgo cierto de caer en la esfera de influencia de Irán, que, según es notorio, sí constituye una amenaza real a Occidente. Imaginemos que la intervención no hubiera tenido lugar, que George W. Bush hubiera alcanzado algún tipo de entente con Saddam con el fin de contener a los ayatolás de Teherán, que la presión diplomática y económica sobre un Saddam Hussein cercado y desmoralizado hubiera estimulado una evolución de Irak hacia una sociedad más plural y más abierta, que en vez de destinar ingentes recursos a derribar a un tirano desfalleciente y controlable se hubiera concentrado el esfuerzo en apoyar a la disidencia iraní y en combatir a Al Qaeda. La conclusión de que el escenario actual sería mucho más favorable a los intereses estadounidenses y europeos es de cajón. Los motivos por los que la primera potencia del orbe comete errores tan flagrantes son dignos de estudio. O sea, misión fallida.

Pero la contienda, iniciada en 2003 para buscar unas armas de destrucción masiva inexistentes, no dejará de producir facturas en años. De momento, ya ha generado muchas.. Y no serán las últimas.

Si se aprueba el presupuesto de 2011 y todas las partidas destinadas a Defensa para este país, la factura subirá hasta los 802.000 millones de dólares, según los cálculos efectuados a mediados de julio por el Congreso. Hasta abril, que es prácticamente el ecuador del año fiscal 2010, se estima que el gasto mensual, para pagos a los contratistas, militares y civiles en Irak, alcanza los 5.400 millones de dólares. Parte de estas cantidades se van a tener que mantener durante años y no sólo para financiar los últimos movimientos de tropas, sino porque el aumento de la actividad diplomática excepcional en el país llevará aparejada un alza de subcontratas privadas para proveer de seguridad a la ciudadanía. El presupuesto para ayuda externa y operaciones diplomáticas ha pasado de los 4.000 millones como media anual (salvo en 2004 cuando se aprobaron 20.000 millones para financiar la reconstrucción) a 8.900 millones en 2010 y previsiblemente ascenderá a 8.700 millones en el presupuesto de 2011.

Así, la cantidad total comprometida es mayor que los 787.000 millones de dólares que presupuestó Barack Obama en el llamado ARRA, el estímulo fiscal para salir de la recesión aprobado en 2009. Además, está muy lejos de los primeros cálculos que hizo la Administración de George Bush. Donald Rumsfeld, entonces titular de Defensa y Mitch Daniels, director de la Oficina de Gestión del Presupuesto, dijeron que costaría 60.000 millones en el peor de los casos.

Dado que la Administración Obama ha decidido intensificar su compromiso en Afganistán y desde junio hay más tropas en este país que en Irak, no va a ser posible lograr muchos ahorros. De hecho, el presupuesto final hasta 2011 para Afganistán se estima que absorba 455.000 millones de dólares y según calculó en enero la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO), dependiendo del número de tropas en Irak y Afganistán, la cuenta que pase la guerra contra el terrorismo a la deficitaria EEUU hasta 2020 puede llegar a ser billonaria: 1,88 billones de dólares (1,49 billones de euros).

En 2007, la CBO calculó los gastos en Irak y Afganistán asumiendo que las operaciones futuras se financiarían a crédito como entonces. Los intereses de 2001-17 serían 415.000 millones. En “El precio de la Libertad”, Robert Hormats, ex alto cargo de Goldman, criticó que EEUU rebajara impuestos en tiempos de guerra.

El informe sobre los costes de la llamada guerra contra el terrorismo elaborado por el CBO hizo un raro ejercicio de crítica a un cálculo elaborado por los profesores de economía Linda Bilmes y Joe Stiglitz (premio Nobel), que después transformaron en un libro titulado La guerra de los tres billones (en 50 años).

Buena parte de los costes con los que se disparaba la factura final, de acuerdo con Bilmes y Stiglitz, eran la suma de los derivados de las atenciones médicas y las bajas a los veteranos. El CBO arremetía contra estas partidas, pero en un reciente artículo Bilmes defendió la vigencia de sus cálculos.

Dos millones de militares han participado en las guerras de Irak y Afganistán en los últimos nueve años, recuerda esta economista de Harvard. De ellos, 450.000 ya han solicitado pensiones por incapacidad a consecuencia de los combates y los pagos por estas prestaciones está previsto que perduren durante décadas.

El artículo, publicado en un diario californiano a mediados de agosto (2010), destaca que los pagos por incapacitación a los veteranos de la I Guerra Mundial no llegaron a su máximo (es decir, dejaron de crecer) hasta 1969. Es decir, 50 años después de que se firmara el armisticio que puso final al conflicto. Por lo que se refiere a la II Guerra Mundial, el pico de estas compensaciones se alcanzó en los años ochenta y EE UU aún tiene que alcanzar la fecha en la que empiece a declinar la cuenta de lo que desembolsa a los veteranos que combatieron en Vietnam.



En la gradual retirada de tropas que inició, y previamente pactó, Bush, Obama ha querido ponerse una medalla, pero viendo que el horno no está para bollos no se ha atrevido a corearlo mucho. El tope último, acordado con el Gobierno iraquí por la anterior administración, había sido el final del 2011. Obama quiso meter cuchara electoral prometiendo haber retirado para el 31 de este agosto al menos 100.000 militares, dejando una fuerza de 50.000. En la semana anterior se alcanzó la primera cifra, lo que le ha permitido proclamar que ha cumplido su promesa, declaración que no deja de repercutir en la otra guerra en curso, donde también se ha comprometido con una fecha tope.

La expectativa de Obama es que las tropas locales se hagan cargo de lo que queda de guerra con la ayuda, gradualmente decreciente, no sabemos a qué ritmo, de esos 50.000 americanos en armas. El nombre de la misión cambia y se pretende que también su naturaleza, pero lo que no cambia es el carácter de las fuerzas, que en buena parte siguen siendo de combate, poco idóneas para las tareas de entrenamiento a las que se destinan. Las fuerzas locales han alcanzado cifras impresionantes, más de cuatrocientos mil policías, doscientos veinte mil soldados. Numéricamente deberían bastar para dar cuenta de unos pocos miles de terroristas. Pero a pesar de sus mejoras, siguen siendo poco cosa sin los americanos al lado y el tema no puede cambiar mucho en 16 meses. Pueden incluso llegar a ser un peligro y en varios sentidos. Pueden sentir la tentación de sustituir a los incapaces políticos, cuando su propia capacidad está muy lejos de ser demostrada. Pueden fragmentarse con arreglo a las intratables divisorias étnicas que atenazan al país.

Para entonces Obama no podrá eludir la justificación de sus decisiones, porque sus consecuencias se le echarán encima inmediatamente. Si el país vuelve a sumirse en el caos será su culpa. Si se convierte en un apéndice de Irán, el precio a pagar será enorme. Si se transforma en el centro de un conflicto entre vecinos habrá contribuido a empeorar el tenebroso Oriente Medio, con repercusiones inmediatas en toda la nutrida panoplia de problemas regionales.

Apunte final: ¿El poder corrompe?

Varias encuestas revelan que la inmensa mayoría de los comportamientos maleducados e inapropiados viene de la gente con más autoridad.

Los psicólogos lo llaman la paradoja del poder. Los mismos rasgos que ayudaron a las personas a acumular control desaparecen una vez suben al poder. En lugar de ser educados, honestos y extrovertidos, se vuelven impulsivos, imprudentes y groseros. En algunos casos, estos nuevos hábitos pueden ayudar a un líder a ser más decisivo y determinado, o a tomar decisiones que serán rentables, independientemente de su popularidad.

Un estudio reciente encontró que los presidentes ejecutivos muy seguros de sí mismos eran más inclinados a perseguir la innovación y a llevar a sus compañías por caminos tecnológicos nuevos. Sin embargo, si estos instintos no se mantienen bajo control, pueden llevar a un descalabro total.

Hace unos años, Dacher Keltner, un psicólogo de la Universidad de California en Berkeley, comenzó a entrevistar a estudiantes de primer año en una residencia estudiantil dentro del campus. Keltner les dio pizza gratis y una encuesta, en la que les pedía que escribieran sus impresiones iniciales de cada estudiante de la residencia. Al final del año escolar, Keltner volvió con el mismo sondeo y más pizza gratis. Según la encuesta, los estudiantes en la parte superior de la jerarquía social los más “poderosos” y respetados -también eran los más considerados y extrovertidos, con las puntuaciones más altas en las mediciones de simpatía y extroversión. En otras palabras, los tipos más agradables quedaban en los primeros lugares.

Estos resultados no son únicos para los estudiantes de Berkeley. Otros estudios han mostrado resultados similares en las fuerzas armadas, empresas y en la política. “La gente concede autoridad a quienes le caen bien”, dice Keltner.

Pero ¿qué ocurre una vez esa gente agradable llega al poder? Si bien un poco de compasión podría ayudarnos a subir la escalera social, una vez arriba acabamos convirtiéndonos en una bestia totalmente diferente.

“Es un efecto increíblemente consistente”, dice Keltner. “Cuando se otorga poder a las personas, básicamente empiezan a actuar como idiotas. Coquetean de manera inapropiada, bromean de forma hostil, y se convierten en personas totalmente impulsivas”. Keltner compara la sensación de poder con un daño cerebral, indicando que la gente con mucha autoridad tiende a comportarse como los pacientes neurológicos con el lóbulo orbito frontal dañado, un área del cerebro que es crucial para la compasión y la toma de decisiones.

¿Por qué el poder lleva a la gente a coquetear con los practicantes, a solicitar sobornos y a falsificar documentos financieros? Según los psicólogos, uno de los principales problemas con la autoridad es que nos hace menos receptivos a las ineptitudes y emociones de otros. Por ejemplo, varios estudios muestran que la gente en posición de poder suele usar más estereotipos y generalizaciones a la hora de juzgar a otras personas. Además, dedican menos tiempo a mantener contacto visual, al menos cuando una persona con menos poder está hablando.

Veamos un reciente estudio dirigido por Adam Galinsky, psicólogo de la Universidad Northwestern. Galinsky y varios colegas comenzaron preguntando a los participantes que describieran una experiencia en la que tuvieron mucho poder o una ocasión en la que se sintieron totalmente indefensos. Posteriormente, los psicólogos les pidieron que dibujaran la letra E en sus frentes. Aquellos con sentimientos de poder fueron mucho más propensos a escribir la letra al revés, al menos cuando la veía otra persona. Galinksy afirma que este efecto lo causa la miopía del poder, que hace más difícil imaginar un mundo desde la perspectiva de otra persona. A quienes dibujan la letra al revés no les preocupa el punto de vista de otros.

Cabe aclarar que el poder no convierte a todo el mundo en tiranos despiadados e inmorales. Algunos líderes simplemente terminan aplicando la mano dura, lo que no siempre es algo negativo. La clave es mantener dichas cualidades equilibradas.

En el peor de los casos, el poder nos puede convertir en unos hipócritas.

Aunque la gente casi siempre sabe diferenciar entre lo que es correcto y lo que no, su posición de poder le facilita eludir la racionalización de los lapsos éticos.

Los mismos procesos de pensamiento defectuoso activados por la autoridad también distorsionan nuestra habilidad para evaluar información y tomar decisiones complejas.

No existe un antídoto claro para combatir la paradoja del poder. Keltner argumenta que el mejor tratamiento es la transparencia y que los peores abusos de poder pueden ser prevenidos cuando la gente sabe que está siendo monitoreada. Esto sugiere que la sola existencia de una agencia de vigilancia o una junta directiva activa puede disuadir a ejecutivos de hacer cosas malas.

Sin embargo, las personas en posición de poder suelen sobreestimar sus virtudes morales, lo que los lleva a reprimir a quienes los vigilan. Hacen lobby ante las autoridades o cuerpos legislativos o llenan las juntas directivas con sus amigos. El resultado final es la forma más peligrosa de poder.

Moraleja IV: El poder nos puede convertir en unos hipócritas… y parece que es el caso.

USesclerosis”: Musicando de grupo (fulerías pendientes, al 31/8/10)

En Febrero del 2009, la administración Obama firmo la “American Recovery and Reinvestment Act” o ARRA para intentar reactivar una economía bastante deprimida. La recesión y el gasto recogido en ARRA hicieron que el déficit público americano llegara a niveles históricamente altos (o muy altos).

En los últimos meses, y viendo como la economía no se reactiva a pesar del ARRA y valorando el incremento en la presión fiscal futura que el acta implica, los votantes americanos han empezado a castigar a la administración en las encuestas y amenazan con hacerle perder el, tan crucial, senado, en las próximas elecciones de noviembre.



Según la mayoría de las encuestas los demócratas no solo perderán la supermayoria (>= 60) con casi todo probabilidad, sino que corren el riesgo de perder el control (<50) del senado y, con ello, la posibilidad de una segunda versión del ARRA que, al parecer, estaba en la cabeza de los asesores económicos de la Casa Blanca.

Las últimas tropas de combate estadounidenses se han retirado de Irak. A pesar de usar todos los medios a su alcance, la mayor potencia militar del mundo sólo logró crear una estabilidad doméstica precaria. Nadie hoy está colgando carteles con la leyenda “misión cumplida”. La situación en Afganistán es aún más complicada. Afganistán es la imagen en espejo de Irak: una nación sin un estado. Los atentados terroristas del 11-S (2001) convirtieron a Afganistán en el teatro de una guerra global. Ahora bien, ¿qué es lo que sucederá de ahora en más? ¿Una recaída en una guerra regional y el terror islamista? ¿O los acontecimientos darán un giro imprevisible? Las “C” de Barak…
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