Paper: Goldman Sachs: El “vampiro” de la crisis El “rostro inaceptable” del capitalismo (de la “relajación cuantitativa” a la “relajación cualitativa”) La caída del “muro” de Wall Street… ¿Cuál muro? ¿Qué especuladores?


- La Bonus Expeditionary Force (los “malus” que pagan “bonus”)



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- La Bonus Expeditionary Force (los “malus” que pagan “bonus”)

Goldman tiene apartados 16.700 millones para pagar bonificaciones.



Obertura: La rueda de la fortuna

Como vimos en el Apartado anterior: “El presidente ejecutivo de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, defendió la política de bonus de los banqueros y afirmó que el regreso a los grandes beneficios debería ser bien recibido por la gente, como prueba de que la economía se está recuperando”. El jefe de Goldman Sachs: “Los banqueros hacen el trabajo de Dios” (Libertad Digital - 11/11/09)

Tal vez, por aquello de que Dios está en todas partes, pero atiende en Wall Street, Helicopter Ben se encargaba, a los pocos días, de “aterrizar la ilusión”: “Tanto la disminución en los empleos como el incremento en la tasa de desempleo han sido más severos que en cualquier otra recesión desde la Segunda Guerra Mundial”, dijo Bernanke en un discurso preparado con anticipación para ser emitido ante del Club Económico de Nueva York… (Bernanke prevé un crecimiento económico moderado en EEUU- The Wall Street Journal - 16/11/09)

La percepción popular de las grandes entidades financieras no ha salido bien parada tras la crisis. De manera justa o no, buena parte de las culpas de los problemas actuales se atribuyen a la irresponsabilidad y avaricia de grandes ejecutivos y banqueros estadounidenses, que jugaron con fuegos altamente peligrosos y finalmente no sólo se quemaron ellos, sino que difundieron el fuego hacia todo el país, y en consecuencia hacia todo el mundo.

Goldman Sachs es uno de esos casos, especialmente si unimos el hecho de que hay amplias sospechas de su estrecha relación entre el Tesoro norteamericano y la Reserva Federal de Nueva York para recibir fondos públicos a costa del contribuyente. Sin embargo, al principal responsable de la entidad no parece importarle demasiado la mala imagen pública, a tenor de sus últimas declaraciones al Times británico, donde muestra escasa sensibilidad diplomática.

El diario británico Telegraph (11/11/09) se hacía eco de estas declaraciones: “El jefe de Goldman Sachs: ‘los banqueros hacen el trabajo de Dios’”, titulaba, nada más y nada menos, este rotativo. Lloyd Blankfein, CEO de la compañía, no tuvo ningún reparo en afirmar que la vuelta a los grandes beneficios y a los bonus para los banqueros debería ser bien recibido por la gente, como prueba de que la economía se está recuperando.

En este sentido se manifestó recientemente otro alto cargo de la compañía, Lord Griffiths, quien sostuvo que “no deberíamos estar avergonzados de ofrecer compensaciones” a los banqueros, añadiendo su opinión al debate acerca de la legitimidad y deseabilidad de los bonus.

En declaraciones a The Sunday Times (11/11/09), Blankfein daba gran importancia a los bancos como motor del crecimiento económico al ayudar a las empresas a captar capital y así generar riqueza: “Nosotros tenemos un propósito social”, afirmaba. Y aunque decía entender el enfado de la gente ante los bancos, no se cortó y dijo que “Todos deberían estar felices. Las compañías están creciendo de nuevo y captando dinero”, aunque reconocía que “El sistema financiero puede habernos conducido a la crisis pero él nos sacará”.



Scherzo ma non troppo: Apariciones, espectros y sombras

Pero salen al cruce algunos análisis, que permiten abrigar serias dudas sobre las posibilidades de que los Mariscales de la derrota no vuelvan a repetir la jugada (si no lo están haciendo ya). Las “mismas manos” a un lado y otro del Atlántico…

“Un informe de la ONG europea Alter-EU acusa a la Comisión Europea (CE) de que la mayoría de sus expertos financieros representan a bancos e inversores responsables de causar la crisis económica internacional. Entre los casos más llamativos, está el de los componentes del Grupo Larosière, a quien José Manuel Durão Barroso encargó un informe aún sobre la mesa para abordar la supervisión financiera, y que están ligados a entidades como Lehman Brothers, BNP Paribas, Goldman Sachs o Citigroup”. Los expertos financieros de la CE son los mismos banqueros que causaron la crisis (El Confidencial - 15/11/09)

Alter-EU también afirma que la CE no cuenta con las voces de la sociedad civil para dibujar el futuro del sistema financiero. Alter-EU es una ONG europea (Alianza para una regulación de Transparencia y Ética en materia de lobbying en la UE) que agrupa a 160 organizaciones de la sociedad civil, sindicales, académicas y de relaciones públicas que se preocupan por la creciente influencia de los lobbystas del mundo de los negocios sobre el programa político de la UE.

El informe de Alter-EU titulado “Una Comisión en cautividad - el papel de la industria financiera en la elaboración de la reglamentación de la UE”, denuncia que el brazo Ejecutivo de la Unión se apoya casi exclusivamente en la visión de la industria financiera, antes, durante e incluso después del estallido de la crisis financiera internacional.

Según los autores del informe, el estudio sobre cuestiones financieras cruciales en materias como la regulación bancaria, los hedge funds, las agencias de rating, los paraísos fiscales o las normas de contabilidad, demuestran cómo el sector financiero ha participado activamente en el diseño de las políticas que han contribuido a la inestabilidad financiera actual.

“La regulación que se está tocando puede que facilite los negocios, pero no ha protegido nuestros ahorros ni nuestras pensiones (…) Si la Comisión quiere restablecer la confianza en nuestros sistemas financieros, debe liberarse de este yugo de asesoramiento parcial”, afirmó Paul de Clerck, miembro del comité directivo de Alter-EU.

Actualmente, existen 19 grupos de expertos que asesoran a la CE en cuestiones financieras. Los expertos financieros provenientes del sector superan a los representantes del mundo académico, sindical, y grupos de la sociedad civil en una proporción de cuatro sobre uno. Según el informe de Alter-EU, incluso superan al número de funcionarios responsables de la política financiera.

La CE presentó a finales de mayo su nuevo modelo de supervisión financiera basado en las propuestas del informe que Durão Barroso encargó al Grupo de Expertos de Alto Nivel, presidido por el ex gobernador del Banco de Francia Jacques de Larosière. Larosière también estuvo presente durante la oleada de ajuste estructural de los años ochenta como director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Actualmente, es consejero del banco francés BNP Paribas.

Uno de los miembros más polémicos de este Grupo es Callum McCarthy, al frente de la Autoridad de Servicios Financieros de Gran Bretaña entre 2003 y 2008, organismo fuertemente criticado por no pronosticar el desastre del banco Northern Rock. Otros miembros que mantienen vínculos con instituciones financieras implicadas en la crisis son Rainer Masera (Lehman Brothers), Otmar Issing (Goldman Sachs) y Onno Ruding (CitiGroup).

Mientras tanto, los principales bancos estadounidenses no sólo han vuelto a ser rentables, sino que muestran cierta soberbia. Las ganancias han mejorado, los jugosos paquetes de remuneración están de vuelta, al igual que las apuestas riesgosas.

Las empresas han vuelto a vender productos financieros exóticos parecidos a los que derribaron a los mercados y a la economía mundial a fines del año pasado. Y el apetito por el riesgo ha vuelto a aumentar. Los cinco mayores bancos estadounidenses podrían haber perdido, en conjunto, cerca de US$ 1.000 millones al día en el segundo trimestre de 2009 en caso de que sus apuestas hubieran salido mal, un nivel récord.

Ahora, el gobierno estadounidense ha caído en una suerte de limbo regulatorio. El gobierno insiste en que se mantiene fiel a su compromiso de impedir que la historia se repita y ha solicitado nuevas facultades para hacerlo. Si hoy colapsaran los mercados o un banco importante se declarara en bancarrota, tiene pocas alternativas a su disposición, salvo lanzar un nuevo rescate. “No hay un cambio fundamental en la manera en que los bancos son gestionados o regulados”, afirma Peter J. Solomon, un ex vicepresidente de Lehman que ahora dirige un banco de inversión en Nueva York. “Lo único es que hay menos bancos”. A un año del estallido de la crisis, la reforma financiera no se concreta (The Wall Street Journal - 10/9/09)

Wall Street ha “retomado lentamente las viejas costumbres”, señala Robert Glauber, quien encabezó hasta 2006 la Asociación Nacional de Corredores de Valores, el organismo que supervisa a Wall Street. “Tiene mala memoria”.

Tal vez el mejor indicio de la renovada exuberancia de Wall Street es su persistente búsqueda de instrumentos financieros exóticos. El mercado de derivados de crédito, considerado uno de los grandes culpables de la desestabilización de los mercados, sigue siendo inmenso.

El valor nocional de los derivados de crédito circulando en el sistema bancario estadounidense alcanzaba, al 31 de marzo, los US$ 14,6 billones (millones de millones), según la Oficina del Contralor de la Moneda. La cifra representa una caída de 8% respecto de los tres meses anteriores, pero prácticamente triplica los US$ 5,5 billones de hace tres años.

Hace dos años (septiembre de 2007), la economía global entraba en su peor crisis desde la Gran Depresión. No se trataba simplemente de una crisis financiera; era una crisis moral y una crisis de legitimidad. Surgida en los meandros de Wall Street y de la City, los corazones del capitalismo occidental, la crisis ha puesto en cuestión gran parte de los fundamentos intelectuales y morales de las finanzas modernas. La confianza en la capacidad de las grandes entidades financieras para medir y gestionar el riesgo mediante las modernas tecnologías se ha visto profundamente debilitada ante la quiebra de varias de esas grandes entidades y la cuasi quiebra de otras.

En la actualidad (noviembre de 2009), hay importantes instituciones en EEUU, el Reino Unido y otros lugares del mundo que están funcionando bajo la tutela del Estado. Se ha puesto en evidencia que la ideología del libre mercado que ha gobernado el mundo desde los años de Reagan/Thatcher es un modelo inadecuado para gobernar la economía mundial.

Desde la nacionalización de facto de grandes bancos como Citigroup, Inc. y Bank of America hasta el aval a AIG y los rescates de Fannie Mae y Freddie Mac, el capitalismo de libre mercado ha pasado a la historia. Francamente, la mera existencia de empresas cuasi gubernamentales como las dos gigantescas entidades hipotecarias debería haber servido de aviso de que los libres mercados estaban completamente podridos mucho antes de que estallara la crisis.

La implicación de la Reserva Federal en políticas monetarias pro cíclicas muy intervencionistas bajo los mandatos tanto del anterior presidente de la Reserva, Alan Greenspan, como del actual, Ben Bernanke, también han distorsionado de manera superlativa los mecanismos del libre mercado. Estas políticas han enriquecido a Wall Street a expensas de Main Street (al sector financiero a expensas de la economía real) y a un pequeño grupo de privilegiados a expensas del norteamericano medio.

Además, cuando el sistema se ha visto amenazado por la catástrofe, las mejores soluciones han consistido en socializar aun más los riesgos sin tener en cuenta quiénes se habían llevado los beneficios en el pasado.

El problema es que las medidas adoptadas para restablecer la estabilidad están sembrando las semillas de otra burbuja a largo plazo. Esta nueva burbuja se encuentra en sus primeras fases y, durante algún tiempo, va a resistir sin estallar, pero los inversores no se quieren enterar a pesar del riesgo que están corriendo.



Adagio presto: Pasiones antisociales

Pero éste no es el único problema permanente que nos va a dejar esta crisis. El otro, es la quiebra de valores. Pero no los de las clases trabajadoras, sino los de ciertas élites financieras, corporativas y políticas. La corrupción, fraude, abuso, desigualdad, injusticia, desconfianza es de tal naturaleza que, si queremos mantener la legitimidad social de la economía de mercado y la eficacia de las reformas y las políticas económicas, tendremos que reconstruir una política del bien común. Una política que reduzca las desigualdades, fomente la fraternidad y el sentimiento de justicia, y sirva de cemento entre los que “tienen” y los que “no tienen”.

En la crisis de 2001 o en la de 1992 se discutía sobre la orientación ideológica de las políticas macroeconómicas. Ahora lo que está en cuestión son los valores, las reglas y las instituciones que regulan nuestra economía.

No obstante ello, asumiendo (sin dudas) la defensa de los que “más tienen”, la principal asociación de banca del mundo rechazaba la iniciativa de algunos miembros del G-20 de poner límites a la remuneración de sus directivos, aunque sí ha apoyado otras reformas del sistema de compensación. La banca rechaza poner límites a los salarios de los directivos (El Mundo - 14/9/09)

Así lo daba a conocer el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, en inglés), que representa a más de 370 entidades, divulgando una carta dirigida al presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El contenido de la carta se conocía el mismo día que Obama daba un tirón de orejas a los miembros del IIF desde Nueva York.

“Hay algunos en la industria financiera que están malinterpretando la situación”, decía el presidente en un discurso para recordar el hundimiento hacía un año del banco de inversión Lehman Brothers y en el cual señalaba que algunos no han aprendido la lección de esa quiebra.

Pese a todo, el IFF reconocía cierta responsabilidad en la actual crisis. “La industria de servicios financieros es muy consciente de que puntos débiles y fallos en algunas de nuestras prácticas empresariales contribuyeron a una crisis grave y costosa”, afirmaba la misiva. En ella aceptaban un cambio en la normativa que obligara a las entidades financieras a aumentar el capital de reserva para responder a un cambio en las condiciones del mercado.

Ésa era una de las principales iniciativas que tratarían los jefes de Estado del G-20, en su reunión de septiembre en Pittsburgh (Pensilvania, EEUU), junto con las nuevas normas sobre la remuneración a los banqueros.

En este ámbito, Charles Dallara, director gerente del IIF, decía en una rueda de prensa que el grupo se oponía a imponer “límites rígidos a los salarios”. “Creo que no es factible ni deseable intentar abordar el tema de la compensación desde el prisma particular de la moral de cada uno”, añadía Dallara.

Asimismo, el IIF negaba en su carta que hubiera habido una vuelta a las prácticas del pasado, tal y como les había acusado Obama.

La institución aceptaba que la remuneración de los directivos de los bancos se vinculen a las ganancias a largo plazo y que pueda pedirse su devolución si el desempeño de las empresas empeora, al tiempo que se oponían a las bonificaciones garantizadas durante varios años, según dijo Yusuke Horiguchi, su economista jefe.

Actualmente la mayoría de las firmas premian a los operadores financieros por las ganancias a corto plazo, lo que fomenta la toma de riesgos excesivos, que pueden generar beneficios altos inmediatamente pero aumentan la vulnerabilidad de la empresa si el sentimiento del mercado cambia.

“Es sobradamente conocido que en el campo de las finanzas hay montañas de dinero que ganar. Si los jóvenes más dotados prefieren sacrificar su calidad de vida al dinero y al prestigio, allá ellos. No obstante, la crisis plantea un interrogante: ¿es bueno para un país que sus profesionales más capacitados y brillantes se dediquen a las finanzas?

La pregunta cobra importancia a la luz de los anuncios recientes sobre las remuneraciones de los principales bancos de Wall Street. La semana pasada, Goldman Sachs consignaba 16.700 millones de dólares (11.120 millones de euros) en gratificaciones. Ahora prepara los paquetes de remuneraciones para este año, que ascenderán a 661.000 dólares por empleado. Todo esto sucede en un momento en el que el desempleo ronda el 10% en EEUU.

Es posible que estudiantes de instituciones de prestigio como la Universidad de Harvard vean normal que muchos de sus compañeros se dediquen a las finanzas, pero no siempre ha sido así. Un estudio de Harvard ha dado como resultado que, 15 años después de obtener su título universitario, trabajaba en las finanzas el 22% de los estudiantes licenciados en 1970. En 2007, un abrumador 58% de sus licenciados se dedicó al sector financiero.

Eso no representaría ningún problema si los profesionales financieros contribuyeran a aumentar la productividad de la sociedad, pero la crisis ha arrojado serias dudas sobre el valor social de las finanzas. Más bien ha añadido riesgos con que los contribuyentes han debido cargar a través de los numerosos rescates aprobados por el Gobierno.

Por eso propongo un impuesto que corrija el efecto deformante de la disparidad de sueldos entre el sector financiero y el resto de la sociedad. Los gobiernos deberían aplicarlo a todas aquellas personas que trabajen en una empresa financiera de ésas que se consideran “demasiado grandes para dejarlas caer”. Se aplicaría un impuesto del 75% a aquella parte de la retribución total de un empleado que superase los 400.000 dólares. Los ingresos recaudados servirían para financiar infraestructuras y las actividades de I+D. Y sería necesario que un impuesto como el descrito se aplicara desde una instancia como el G-20.

Es muy escasa la posibilidad de que un impuesto de este tipo llegue a aplicarse, puesto que los políticos deberían enfrentarse con el poder financiero. Sin embargo, merece la pena tomarlo en consideración”. El dinero fácil, un problema (El Mundo - 25/10/09 - Por Seth Colby - Director ejecutivo del Foro Bernard L. Schwartz de la Universidad John Hopkins)

Finale con tutti: A los apóstatas de Adam Smith

Prefiero dejar que Adam Smith finalice el Concerto Grosso. Para ello utilizaré algunas frases de su libro: “La teoría de los sentimientos morales”, publicado en 1759.

La sabiduría popular asocia a Smith con la más célebre metáfora económica, según la cual el mercado libre actúa como una “mano invisible” que maximiza el bienestar general. Esta es una versión parcial de sus teorías. En ocasiones, además, se exagera y pinta a Smith como un economista contemporáneo, o neoclásico, o como un liberal extremo, y ambas imágenes son falsas. Pero la distorsión más grave es creer que Smith fue el profeta del “capitalismo salvaje”, entendiendo por talcosa un contexto económico meramente asignificativo, un mercado sin justicia ni valores éticos, y sólo orientado por el egoísmo.

A quien más indignaría esta descripción sería sin duda al propio Smith, que fue ante todo un moralista, un admirador de la severidad estoica que se preocupó siempre por las normas que limitan y constriñen la conducta humana.

La preocupación de Smith por las cuestiones morales se refleja no sólo en que consideró que la “Teoría” era un libro superior a la “Riqueza” sino en que siguió trabajando en la primera mientras le quedaron fuerzas, e introdujo abundantes cambios en la sexta edición, publicada poco antes de su muerte.

Smith es evidentemente realista y comprende que así como nuestros sentimientos pueden ser loables sin ser perfectos, el sistema de mercado, la “libertad natural”, tampoco funciona a la perfección: está continuamente bloqueado por grupos de presión, políticos y económicos, que impiden que la maximización de los intereses individuales redunde en la maximización del interés común. Estos mismos factores tienen su faceta moral negativa y Smith subraya cómo las luchas facciosas, asimilables a los grupos de presión económica, corrompen nuestros sentimientos morales.



Smith no pudo prever el destino final que iba a tener su pensamiento. Por un lado, la “Riqueza” se iba a convertir en el punto de partida de una ciencia autónoma que iba a reivindicar una absoluta independencia de la moral. Por otro lado, iba a servir como un panfleto del liberalismo sin matices y un canto a la revolución industrial. Nada de esto se tiene en pie, porque Smith jamás concibió la economía separada totalmente de la moral, fue un liberal matizado y de hecho el único sector al que cantó fue a la agricultura.

  • ¡Cuánta gente se arruina por invertir su dinero en chucherías de frívolo propósito!

  • Nuestra conducta es influida por tal principio no sólo en lo tocante a temas tan frívolos: a menudo es el secreto motivo de los empeños más graves e importantes de la vida, tanto pública como privada.

  • Durante toda su vida lucha por la idea de un reposos artificial y elegante que quizá nunca consiga, pero en aras del cual sacrifica una tranquilidad real que está siempre a su alcance, y si finalmente en su extrema vejez lo logra, descubrirá que desde ningún punto de vista es preferible a la modesta seguridad y contento que abandonó por él.

  • Y entonces, en el trance postrero de la vida, ajado su cuerpo por fatigas y enfermedades, amargada y encrespada su mente por el recuerdo de mil injurias de sus enemigos o por la perfidia e ingratitud de sus amigos, entonces es cuando empieza a caer por fin en la cuenta de que riqueza y pompa son meras baratijas de frívola utilidad, que no sirven para procurar el alivio corporal y la paz espiritual más que las cajas de tenazuelas del aficionado a las chucherías, y que al igual que ellas resultan más molestas para la persona que las acarrea que cómodas por las ventajas que pueda proporcionar.

  • Tal el aspecto miserable que la fastuosidad adopta ante cualquier persona forzada por la depresión o la enfermedad a observar su situación atentamente y a considerar qué es lo que en verdad le falta para ser feliz. El poder y la riqueza aparecen entonces como son en realidad: unas máquinas enormes y laboriosas preparadas para producir unas insignificantes conveniencias para el cuerpo, cuyos engranajes son frágiles y delicados, que deben mantenerse en orden con el cuidado más ansioso, y que, a pesar de toda nuestra solicitud, pueden en cualquier momento estallar en mil pedazos y sepultar entre sus ruinas a su infortunado poseedor.

  • De nada le sirve al orgulloso terrateniente contemplar sus vastos campos y, sin pensar en las necesidades de sus semejantes, consumir imaginariamente él solo toda la cosecha que puedan rendir. Nunca como en su caso fue tan cierto el sencillo y vulgar proverbio según el cual los ojos son más grandes que el estómago.

  • En el desahogo del cuerpo y la paz del espíritu todos los rangos de la vida se hallan casi al mismo nivel, y el pordiosero que toma sol a un costado del camino atesora la seguridad la seguridad que los reyes luchan por conseguir.

  • El mismo principio, el mismo amor por lo sistemático, el mismo aprecio por la belleza del orden, el arte y el ingenio, frecuentemente lleva a recomendar las instituciones que tienden a promover el bienestar general…

(Parte IV- Capítulo I: De la belleza que la apariencia de utilidad confiere a todas las producciones artificiosas, y la amplia influencia de esta especie de belleza)

Cómo seguir cebando la bomba

“Wall Street está de vuelta y, si las cosas siguen bien, los grandes paquetes de remuneración también retornarán.

Según las proyecciones de los analistas de las ganancias de las empresas en 2009, Goldman Sachs Group Inc. se dispone a pagar hasta US$ 20.000 millones este año, lo que equivale a cerca de US$ 700.000 por empleado. La cifra casi duplica los US$ 363.000 por empleado repartidos el año pasado y es ligeramente mayor al promedio de US$ 661.000 por empleado del año fiscal 2007, según estimaciones de los analistas a las que tuvo acceso The Wall Street Journal”. El retorno de los grandes sueldos en Wall Street (The Wall Street Journal - 4/7/09 - Por Aaron Luchetti)

La distribución de grandes salarios dependerá de si las ganancias de Wall Street seguirán recuperándose de las pérdidas del año pasado. Si se desvanece el repunte que el mercado inició en marzo o surge una nueva crisis, lo más probable es que las firmas de valores dediquen un monto mucho más modesto a las remuneraciones de su personal que en los dos primeros trimestres.

De todos modos, el regreso de los salarios jugosos demuestra lo mucho que le cuesta a Wall Street romper con sus viejos hábitos.

Tras devolver las inyecciones de capital del gobierno, Goldman Sachs, Morgan Stanley y otras grandes firmas financieras no quedaron sujetas a las limitaciones salariales impuestas por Washington.

“Se están haciendo acuerdos como si fuera 2007”, señala Steven Eckhaus, abogado de la firma Katten Muchin Rosenman LLP, en Nueva York. Eckhaus ha trabajado en varios contratos que estipulaban cifras garantizadas de millones de dólares en períodos que van de uno a tres años.

Goldman, que se ha visto menos afectada que sus rivales desde que se inició la crisis de crédito en 2007, sigue aferrada a la idea de usar bonificaciones, particularmente en la forma de paquetes accionarios, para recompensar a sus empleados más destacados. De todos modos, la firma trata de manejar el tema con cuidado, para no generar críticas.

“La crisis ha quedado definitivamente atrás para Goldman Sachs. El banco de inversión estadounidense sacó ayer pecho al anunciar beneficios récord durante el segundo trimestre del año. Sus empleados y especialmente los directivos vuelven a frotarse las manos gracias a los suculentos bonus que volverán a dar vida a sus cuentas corrientes”. Como en los viejos tiempos: los bonus de Goldman Sachs volverán a niveles récord (El Confidencial - 15/7/09)

Si las cuentas durante la segunda parte de 2009 mantienen el ritmo de crecimiento podría pagar, de media, 387.000 dólares a cada uno de sus 29.400 empleados, según estimaciones de The New York Times. Por su puesto, habrá empleados que recibirán una cifra muy inferior y otros, en cambio, muy superior. Si el banco no pisa el freno, sus principales ejecutivos volverán a amasar cientos de millones en primas volviendo a los tiempos de vacas gordas de 2006 y 2007.

Según el periódico norteamericano, Goldman Sachs destinó 8.520 millones a pagar a sus empleados en 2007. Unos 243.000 dólares por cabeza, teniendo en cuenta que en aquellos felices días, la plantilla alcanzaba, los 35.000 trabajadores.

El debate y la polémica están de nuevo sobre la mesa. En Wall Street son muchas las voces que se alzan contra este tipo de remuneraciones, ya que consideran que en el pasado favorecieron los excesos que han llevado a la actual crisis financiera. Las ayudas del Gobierno de Estados Unidos a las entidades financieras en problemas supusieron limitaciones de las bonificaciones a los altos ejecutivos. Ahora que esas entidades han comenzado a devolver el dinero prestado -10.000 millones en el caso de Goldman Sachs el mes pasado- y que vuelven a retomar la senda de crecimiento, los bonus vuelven a aparecer en escena.

“Goldman Sachs juega en otra liga… El banco que capitanea Lloyd Blankfein está considerado como el gran superviviente del terremoto financiero, gracias a que cambió de estrategia en el boyante mercado de la deuda vinculada a las hipotecas subprime antes de que se hundiera. Y eso tiene un premio”. Goldman Sachs aprovecha los buenos resultados para subir las retribuciones (El País - 15/7/09)

Tras el ajuste de las primas del año pasado, el banco ha aprovechado los buenos resultados para destinar en el primer semestre 11.360 millones de dólares (8.100 millones de euros) a retribuir a sus empleados, un 33% más que en el mismo periodo del año pasado. Eso da para pagar a los empleados del banco una media de 386.000 dólares (276.000 euros) por medio año de trabajo. Eso, en una entidad que recibió ayudas públicas para sortear la crisis.

Y por ahí es por donde llegan las críticas desde la élite política, que acusan a la banca de hacer fortuna gracias a las ayudas mientras el paro en EEUU se acerca al 10%. “Me uno a los estadounidenses que ven esto con incredulidad”, señaló el senador demócrata por Ohio Sherrod Brown. “Hace que la gente se pregunte si va a ser otra vez más de lo mismo con Goldman Sachs y el resto de la industria financiera”, añadió.

“Estoy contento de que hayan tenido un buen trimestre, pero no me gusta todo el tema de la retribución”, señaló su compañero de partido, el senador Jon Tester, de Montana. “Ya hemos pasado por esto antes”, dijo, recordando el caso de las primas a ejecutivos de la aseguradora AIG. “No pueden continuar por esta línea o será un escándalo”, concluyó.

Pero está por ver hasta dónde llegará la polémica. Goldman ya recortó un 46% las retribuciones en 2008, tras las pagas récord de 2007. Y, a diferencia de otros bancos, prácticamente fue forzado a aceptar las masivas inyecciones del Tesoro. Los resultados incluyen, de hecho, un dividendo de 426 millones pagado a los contribuyentes junto con la restitución de los 10.000 millones que recibió en otoño del fondo de estabilidad financiera. Goldman se desprendió rápido de ese dinero público para liberarse de las restricciones impuestas por Washington.

El lamento de Portnoy (el cinismo va por los barrios)

“Lloyd Blankfein, el consejero delegado de Goldman Sachs ha arremetido contra algunos productos de banca de inversión calificándolos de socialmente inútiles, y ha asegurado que la polémica que se ha generado en torno a los salarios de los banqueros es comprensible y apropiada.

En un discurso en la conferencia bancaria organizada por el diario Handelsblatt en Fráncfort el miércoles, Blankfein señaló: “La industria permitió que el crecimiento y la complejidad de los nuevos instrumentos sobrepasaran su utilidad económica y social así como su capacidad operativa para gestionarlos”. El consejero delegado de Goldman critica los bonus de los banqueros (Expansión - 9/9/09 - Por Patrick Jenkins / The Financial Times)

El mensaje sigue la línea de las declaraciones de Lord Turner, el presidente de la Autoridad de Servicios Financieros, el regulador británico, que despertó la polémica en la industria bancaria el mes pasado cuando puso en duda el valor social de gran parte de la banca de inversión.

Blankfein aseguró que deberían prohibirse los bonus ligados a los objetivos a medioplazo y que los dirigentes deberían recibir gran parte de su salario en acciones, y no en líquido. Además, habría que obligar a los altos cargos a mantener la mayoría de esas acciones hasta su jubilación.

Es probable que sus rivales critiquen estas declaraciones calificándolas de interesadas. Goldman ha rechazado las garantías de bonus vinculados a objetivos en un momento en el que sus rivales contratan nuevos trabajadores recurriendo a esas promesas.

Pero es muy posible que el apoyo explícito de Blankfein a las reformas globales en la regulación influya en sus homólogos y goce de un buen recibimiento entre políticos y reguladores.

El hecho de que pusiera en duda la utilidad de algunos productos financieros y las remuneraciones injustificadas puede servir para rellenar algunos titulares, pero poco más. El lamento de Blankfein (Expansión - 10/9/09 - Por Lex. Financial Times)

Los bancos, al igual que el resto de empresas, se han gestionado pensando en multiplicar las ganancias de la compañía, sus accionistas y empleados. No cambiarán. Más interesante resulta el reconocimiento tácito por parte de Goldman de que la enorme complejidad en pleno boom se utilizó para comercializar sus servicios a clientes cuando habría sido suficiente aplicar soluciones más sencillas. Son muchos los sectores que siguen esta tendencia; basta pensar en los abogados o en los fontaneros.

No obstante, sean cuales sean los términos o técnicas utilizados, tanto el fontanero como su jefe entienden de cañerías y de los riesgos que conlleva, por ejemplo, no ajustarlas bien. Evidentemente, los directivos bancarios desconocían sus productos. De ahí que Blankfein haga hincapié en una gestión de riesgos eficaz, sin la cual, las reformas de las compensaciones o las inyecciones de capital dejan de tener sentido. Sobre la primera cuestión, Goldman sigue justificando las retribuciones variables siempre que se obtengan resultados excepcionales.

En cuanto al segundo punto, la entidad no se pronuncia, hasta el punto de que la palabra “apalancamiento” brilla por su ausencia en el discurso de Blankfein. Es cierto que el riesgo seguirá siendo una condición sine qua non en el entorno bancario, independientemente de lo que hagan los reguladores

“Si bien es cierto que solo en Nueva York el sector financiero ha perdido 16.000 empleos en lo que va de año, también es cierto que todo apunta a que este año un buen número de grandes bancos repartirán cheques con bonus más generosos que el año pasado a sus trabajadores. El 25% de los que así lo esperan cree que verán una subida del 10%”. La cultura del “bonus” generoso regresa a Wall Street (Negocios - 9/10/09 - Por Ana B. Nieto / Nueva York)


La cultura del bonus vuelve así después de un año a recuperar fuerza, pese a las críticas políticas, las resoluciones del G20 y el clamor público contra unos pagos que se perciben como el motor de la toma de un riesgo desproporcionado, que permitió beneficios a corto que se han revelado muy dañinos. En 2007, Wall Street repartió 22.248 millones de euros en cash.
Algunas firmas han cambiado su estructura de retribución tras la crisis. Además de suprimir los bonus multiaños garantizados, algo que hasta Lloyd Blankfein, responsable de Goldman Sachs, ha criticado, están tendiendo a pagar más con acciones, en vez de dinero. Además, están teniendo en cuenta para calcular el monto un periodo más largo para computar los resultados. No obstante, según eFinancialCareers, el 60% de quienes toman riesgos dicen que los cambios no han tenido impacto en su labor y el 12% cree que se les anima a que tomen más.
El bonus es la columna vertebral de Wall Street porque los salarios base no suelen ser elevados y la mayor parte de la retribución es variable. Ese cheque de fin de año determina la elección laboral de muchos financieros y de hecho, ahora, el destino más popular para trabajar, además del capital riesgo, es Goldman Sachs y uno de los que menos Citigroup. Toda esta cultura ha sido, en parte, fruto de las consecuencias no deseadas de una reforma fiscal que penalizó salarios base de más de un millón de dólares. A estas alturas, hablar de un salario fijo es casi ciencia ficción, porque aunque cada vez está más disputado, se considera que sólo con un buen bonus se puede incentivar el trabajo, se reconoce la labor de cada persona y se concede flexibilidad en los años malos. Todo indica que 2009 no sea uno de los peores.
Parte del furor contra los bonus es que la dramática retrospectiva que ofrece la crisis lleva a concluir que se ha compensado millonariamente un gran fracaso y ha habido una fuerte desconexión con la realidad. La actual situación económica vuelve así a abrir un debate que nunca se ha cerrado del todo

Los bonus van camino a batir su propio record (como si nada hubiera pasado)

“Los mayores bancos y firmas de valores de Estados Unidos se encaminan a pagarles a sus empleados unos US$140.000 millones este año, un récord que demuestra la velocidad con la que se están recuperando las remuneraciones a pesar del escrutinio regulatorio.


Según un análisis de documentos oficiales correspondientes al primer semestre de 2009 y estimados de ingresos hasta fin de año realizados por The Wall Street Journal, los empleados de bancos de inversión, fondos de cobertura, gestores de activos y mercados bursátiles y de commodities podrían ganar más que en 2007. Ese fue un año récord para la bolsa y las ganancias de Wall Street aún no habían sido vapuleadas por la crisis financiera”. Las bonificaciones de los ejecutivos en Wall Street van camino a batir récord en 2009 (The Wall Street Journal - 14/10/09 - Por Aaron Lucchetti y Stephen Grocer)
Salvo que se produzca una súbita reversión del aumento en el corretaje de valores, banca de inversión y otros negocios, la remuneración y los beneficios totales en las 23 firmas que cotizan en bolsa analizadas por The Wall Street Journal aumentarían 20% frente al año pasado.
El análisis de The Wall Street Journal incluye a los gigantes bancarios J.P. Morgan Chase & Co., Bank of America Corp. y Citigroup Inc.; firmas de valores como Goldman Sachs Group Inc. y Morgan Stanley; gestores de activos como BlackRock Inc. y Franklin Resources Inc.; firmas de corretaje en línea como Charles Schwab Corp. y Ameritrade Holding Corp., y operadores cambiarios como CME Group Inc. y NYSE Euronext Inc.
Los negocios se han normalizado en muchos rincones de Wall Street. Las firmas aún se sienten obligadas a pagar grandes sumas de dinero, a menudo un 50% de sus ingresos o más, para retener a la gente que genera sus ganancias. Las firmas de inversiones de capital privado y los fondos de cobertura, aunque debilitados, también representan una amenaza competitiva para atraer a banqueros y corredores.
“La remuneración jugó un rol importante en la crisis financiera y, sin embargo, nada ha cambiado”, afirma J. Robert Brown, profesor de derecho de la Universidad de Denver y un experto en gobierno corporativo.

Las estimaciones de ingresos y salarios se calcularon usando los dos trimestres más recientes de información financiera y las proyecciones de resultados del segundo semestre recopiladas por Thomson Reuters.




Las remuneraciones han sido un tema especialmente espinoso en el caso de Goldman Sachs, ya que algunos políticos y el público estadounidense se preguntan cómo los salarios pueden haberse recuperado con tanta celeridad -a pesar del alza en las ganancias- desde que la firma recibiera ayuda estatal temporal junto con otros grandes bancos, hace cerca de un año.


“La manera más fácil de destruir una firma es si no le pagáramos a nuestros empleados”, señala un vocero de Goldman Sachs. “Entendemos que el tema desata pasiones”, pero “destruir una empresa rentable no le conviene a nadie”.

¿Todavía no se ha aprendido la lección?
“La euforia provocada por los buenos resultados trimestrales de JPMorgan y Goldman Sachs, que han batido de largo las previsiones, y el optimismo de cara a los que todavía están por llegar -Bank of America, Morgan Stanley, Wells Fargo…- han borrado de un plumazo el recuerdo de las horas más negras en la historia del sistema financiero norteamericano. Y eso que apenas ha transcurrido un año desde entonces”. Los bancos de EEUU repartirán 140.000 millones en bonus este año (El Confidencial - 15/10/09 - Por María Igartua)

Los golpes de pecho, los rescates millonarios, la indignación por las retribuciones de los mismos ejecutivos que hicieron tambalearse a Wall Street son ya una bruma del pasado. JPMorgan ha ganado en el tercer trimestre más de 3.500 millones de dólares y Goldman Sachs más de 3.000 millones. Además, tanto estos dos, como Morgan Stanley, han devuelto el dinero recibido de los fondos del TARP, es decir, el dinero de los contribuyentes que les dejó el Estado para salir del escollo en el que ellos mismos se habían metido y Bank of America espera hacer lo mismo antes de que acabe el mes.

Llegados a este punto, aunque el sector bancario haya devuelto las ayudas, ¿es moralmente lícito repartir semejante suma de dinero? Hay que tener en cuenta que, aunque parece que los mercados comienzan a recuperarse y los bancos están a salvo, la crisis que ellos mismos han provocado la siguen pagando los ciudadanos. La caída del poder adquisitivo de las familias y el descomunal paro que azota al país se está cebando con los mismos cuyos impuestos han servido para solucionar los descalabros financieros que ha provocado una exposición irresponsable al riesgo.

En 2008 las ayudas públicas que recibieron nueve de los principales bancos de Estados Unidos ascendieron a 175.000 millones de dólares, mientras que los bonus distribuidos por éstos hicieron un total de 32.600 millones, según las cifras que publicó Andrew M. Cuomo, Fiscal General de Nueva York, el pasado mes de julio.

Bajo el título “Sin ton ni son, la cultura bancaria de los bonus”, Cuomo arremetía contra el sistema financiero norteamericano. “Cuando los bancos lo hicieron bien, sus empleados fueron bien pagados”, aseguraba. “Cuando los bancos lo hicieron muy mal, sus empleados fueron bien pagados”.

Del informe se desprenden los siguientes datos:

Bank of America: 4.000 millones (beneficio), 3.300 millones (bonus), 45.000 millones (ayudas)

Bank of NY Mellon: 1.400 millones (beneficio), 945 millones (bonus), 3.000 millones (ayudas)

Citigroup: -27.700 millones (pérdidas), 5.330 millones (bonus), 45.000 millones (ayudas)

Goldman Sachs: 2.322 millones (beneficio), 4.823 millones (bonus), 10.000 millones (ayudas)

JPMorgan Chase: 5.600 millones (beneficio), 8.693 millones (bonus), 25.000 millones (ayudas)

Merrill Lynch: -27.600 millones (pérdidas), 3.600 millones (bonus), 10.000 millones (ayudas)

Morgan Stanley: 1.707millones (beneficio), 4.475 millones (bonus), 10.000 millones (ayudas)

State Street: 1.811 millones (beneficio), 470 millones (bonus), 2.000 millones (ayudas)

Wells Fargo: -42.933 millones (pérdidas), 977 millones (bonus), 25.000 millones (ayudas)

Este año, los bonus superarán en miles de dólares a los del año pasado. ¿Todavía no se ha aprendido la lección?



Tiburones en las “piscinas oscuras” (tinta de “calamar vampiro”)

“Los bancos de EEUU repartirán 140.000 millones en bonus este año. De esta cantidad, 16.700 millones irán a parar a los bolsillos de los directivos de Goldman Sachs. Esta cifra supone un aumento del 46% respecto a la cifra del año pasado, aunque todavía es significativamente inferior a los 20.120 millones repartidos en 2007, la cantidad más elevada en la historia de la entidad.

Las especulaciones y los rumores sobre las bonificaciones del próximo año ya circulan por la Gran Manzana. Bloomberg habla de regalos de 1.000 millones de dólares o más. Sólo un pequeño grupo de directivos conoce los detalles al respecto, aunque, según aseguran al portal financiero fuentes conocedoras de las compensaciones, todavía no se ha alcanzado ninguna decisión definitiva”. Goldman lanza una ofensiva de marketing para lavar su imagen por el pago de bonus millonarios (El Confidencial - 19/10/09)

El banco se encuentra ahora ante un dilema: cuanto más dinero genera, mayor hostilidad provoca en la opinión pública, algo que Lloyd Blankfein, su presidente, quiere evitar a toda costa.

Para ello, ha ideado y puesto en marcha una auténtica campaña de marketing y de lavado de imagen de la compañía.

Goldman ha comenzado por Blankfein, quien a través de diferentes entrevistas ha recordado a los ciudadanos de a pie sus orígenes humildes vendiendo cacahuetes y palomitas de maíz en el estadio de los Yankees, según cuenta The Wall Street Journal.

Los ejecutivos de la compañía también han incrementado de las donaciones benéficas y el banco les ha incentivado a hacerlo. De hecho, la propia entidad ha estado trabajando con Bridgespan Group, una firma de carácter benéfico.

Además, hay que recordar que Goldman Sachs puso en marcha una fundación en 1999 con una aportación de 200 millones de dólares. En la última década ha realizado donaciones por valor de 114 millones y durante el tercer trimestre de este año, el banco ha inyectado otros 200 millones a la fundación.

Tal estrategia podría ayudar a Goldman a evitar cualquier rechazo del público a cuenta de las altas bonificaciones de este año, que se decidirán hacia el final del cuarto trimestre y se pagarán en enero.

Luigi Zingales, catedrático de finanzas de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago, dice que tratar de explicarle al público los miles de millones en bonus casi un año después de que Goldman recibiera una inyección de capital de 10.000 millones de dólares por parte del gobierno de Estados Unidos y fortaleciera su liquidez al convertirse en un holding bancario, es para muchos el equivalente a “ponerle pintalabios a un cerdo”. Las denuncias de las prácticas de remuneración de la industria por parte del Fiscal General de Nueva York, Andrew Cuomo, en un informe publicado en julio indicó que 953 empleados de Goldman recibieron bonificaciones de al menos un millón de dólares en 2008, según The Wall Street Journal.

El portavoz de Goldman, Lucas van Praag, ha declarado que la ofensiva de marketing es necesaria para responder a las exageraciones informaciones que han rodeado a la compañía desde que empezó la crisis financiera. “En un mundo que parece estar al revés, en el que las virtudes son vistas como vicios, es importante que expliquemos nuestro modelo de negocios a un público más amplio, por qué es importante lo que hacemos y por qué y cómo le pagamos a nuestra gente”, dijo van Praag.

Los tres grandes ejecutivos de Goldman Sachs -Blankfein, el presidente Gary Cohn y el director financiero, David Viniar- tienen, de manera conjunta cerca de 1.390 millones de dólares en acciones del banco. En los últimos cinco años, Blankfein ha recibido 91,3 millones incluyendo su salario y las bonificaciones, mientras que Viniar ha sido premiado con 67,8 millones.



Bonificaciones absurdas (“sin rima ni motivo”)

El mundo de las finanzas, como el de la guerra, no puede vivir sin recompensas. Apenas ha pasado un año del estallido de la peor crisis de la historia reciente y los bancos ya se las están arreglando para volver a remunerar a sus ejecutivos bajo los mismos modelos que los hubieran llevado a la bancarrota de no ser por la intervención de los gobiernos. Unos siguen el ejemplo de la banca británica que está devolviendo el dinero estatal para sentirse moralmente libre. Otros, como en Francia, esconden los bonos bajo artificios contables. En EEUU, en cambio, se premian descaradamente

Y empiezan a surgir los detalles corrosivos del asunto. No sólo la mayoría de los bancos de inversión y gestores han tenido que despedir trabajadores (se calcula que el paro en Wall Street ha pasado del 4,5% al 9% en el último año), sino que han recibido ayudas públicas. Y aparecen las bonificaciones absurdas, como la de la arruinada aseguradora AIG que paga 7.700 dólares de prima a un ayudante de cocina. Se trata de la misma AIG cuyos ejecutivos se gastaron 440.000 dólares el año pasado en una fiesta en Florida para celebrar que iban a ser rescatados de la quiebra con dinero de todos los contribuyentes. En el último curso, Washington ha inyectado a AIG 180.000 millones de dólares.

Barack Obama ha nombrado a Kennet Feinberg, funcionario del Tesoro de EEUU, como responsable de controlar el pago de bonificaciones en las entidades que han recibido ayudas públicas. Feinberg se ha encontrado con las manos atadas ya que los mejores abogados del mundo han sido contratados para diseñar fórmulas de compensación que escapan a las leyes aprobadas en Washington. Obviamente los letrados reciben jugosos estipendios a cambio de lograr los objetivos que les marcan los mismos ejecutivos que más tarde cobrarán los bonos.

La mayoría de los financieros de Wall Street argumentan que sus sistemas de remuneraciones están íntimamente ligados al cumplimiento de objetivos y que los empleados comparten el destino de la compañía tanto cuando le va bien como cuando le va mal. Cuomo elaboró en unos pocos folios una argumentación contundente que desmiente esta afirmación: «No hay una explicación clara a la manera en que los bancos pagan y recompensan a sus ejecutivos... Cuando los bancos lo han hecho bien, los ejecutivos cobraron bien. Cuando los bancos lo hicieron mal, los ejecutivos cobraron bien. Y cuando los bancos lo hicieron muy mal y tuvieron que ser rescatados con dinero de los contribuyentes, los ejecutivos siguieron cobrando muy bien».

Y sus números son indesmentibles. Citigroup y Merrill Lynch tuvieron en 2008 pérdidas de más de 27.000 millones de dólares. Sin embargo, Citigroup pagó 5.330 millones en bonos y Merrill, 3.600 millones. Ambos perdieron 54.000 millones, pagaron 9.000 millones en bonus y recibieron 55.000 millones de los contribuyentes para evitar su ruina.

J. P. Morgan, por ejemplo, que acaba de anunciar unas ganancias récord de 3.600 millones de dólares en el último trimestre (paso previo a anunciar un festín de recompensas), no lo ha hecho mejor: en 2008 ganó 1.700 millones, pagó 4.475 millones en bonificaciones y recibió 10.000 millones en ayudas públicas.

Dice Cuomo que las recompensas han pasado a formar parte de la cultura de Wall Street y son un elemento de competencia entre las compañías. Cuando Merrill Lynch, por ejemplo, entró en problemas, decidió desvincular sus bonos de los resultados para que sus empleados no se fueran con la competencia. Otras compañías donde había unidades con pérdidas pagaban bonos indiscriminadamente, estimulando también a aquellos que lo hacían mal y perdían dinero.

Cuomo concluye que la política de remuneraciones de Wall Street consiste en “una guerra irracional de bonos que amenaza a toda la industria”.

La Marcha de los Bonus
“Los grandes banqueros vuelven a reclamar el pago de bonus. Tal es el caso de Goldman Sachs, Barclays e, incluso, del semiestatal Royal Bank of Scotland (RBS). Éste podría pagar 5,5 millones de euros a alguno de sus ejecutivos. Varios Gobiernos planean penalizar estos ingresos con cargas fiscales especiales”. Los grandes banqueros afirman que limitar los sueldos conlleva riesgos (Cinco Días - 20/10/09)

El tira y afloja entre los altos directivos de la banca y los políticos no cesa. Los primeros defienden su derecho a percibir bonus notables, mientras los segundos idean fórmulas para penalizar estos ingresos extras tras haber repartido ayudas públicas multimillonarias.

The Times informaba el 19/10/09 que tanto Barclays como RBS, que es propiedad pública en un 70%, “se preparan para pagar bonus mayores que los del año pasado”. La prensa británica ha publicado que RBS estudia entregar hasta cinco millones de libras (5,5 millones de euros) a alguno de sus altos ejecutivos. El banco lo descarta, pero fuentes consultadas por The Times afirman en que aún no se ha tomado una decisión.

“No vamos a aceptar altos niveles de remuneración que no están justificados”, explicaba a la BBC Lord Myners, responsable de La City en el Tesoro británico. Pero para la presidenta de la Asociación de Banqueros Británicos (BBA, en inglés), Angela Knight, limitar los bonus es un arma de doble filo. “Si el Gobierno piensa imponer un gravamen extraordinario, tendrá que tener muy en cuenta las consecuencias. Las pensiones de millones de personas dependen de que la industria bancaria pague dividendos sobre sus acciones”.

En EEUU, la Administración Obama está molesta con los bonus aprobados por Goldman Sachs de 16.700 millones de dólares, un 46% más.

A comienzos de año, el presidente Barack Obama se mostró “indignado” al conocer que AIG, beneficiaria de uno de los planes de rescate estatales, daría US$ 164 millones en bonos a sus ejecutivos.

Abundando en ello, en la tercera semana de noviembre, uno de sus asistentes, David Axlerod, dijo que estos pagos eran “ofensivos”.

Axlerod le aseguró a la cadena de televisión ABC que las compañías “deberían pensar en lo que han hecho y recordar que hace un año muchas de estas empresas estaban al borde del abismo y el gobierno de EE.UU. y los ciudadanos salieron en su auxilio”.

“Hace un año, cuando cundió el pánico en el entorno de las finanzas, el mundo añoraba un sector financiero que ofreciera confianza y rentabilidad. Ahora, que ya tiene lo que quería, lo detesta”. Qué hacer con los bonus de los banqueros rescatados (Expansión - 21/10/09 - Por Martin Wolf / The Financial Times)

Mientras el desempleo continúa su senda alcista y las esperanzas de cientos de millones de personas se ven frustradas, los supervivientes del sector financiero recuperan sus bonus. Las autoridades han hecho un trato que recuerda al de Fausto. Da la sensación de que el éxito es un fracaso.

Con la vuelta de la rentabilidad, cabe preguntarse si la retribución variable puede distanciarse de los beneficios. Por desgracia, no. Según el último informe de un centro de investigación económica londinense, los bonus de la City aumentarán un 50% este año, aunque seguirán siendo un 40% inferior a los niveles de 2007. Aun así, pocos quieren adjudicarse el mérito de este éxito. Las autoridades evitan reconocer que, gracias a sus esfuerzos, los banqueros que han sobrevivido se dedicarán a comprar mansiones, mientras la clase media sigue preocupada por su empleo y su hipoteca y se enfrenta a décadas de austeridad fiscal. Presenciar cómo los ejecutivos financieros, beneficiarios del rescate público más generoso de la historia, recuperan sus viejos hábitos, más que una sensación de envidia, despierta un fuerte resentimiento. ¿Por qué, se preguntan muchos, deberían afectar los rigores del mercado con más virulencia a los que nada tienen que ver con el origen de la catástrofe?

Según el informe del FMI sobre las Perspectivas Económicas Mundiales del FMI, el gasto de las economías avanzadas entre inyecciones de capital, compras de activos, garantías y provisiones de liquidez representa el 30% de su PIB. Además, la mayor parte de las entidades financieras, fuertes o débiles, se han beneficiado de esta generosidad. Como apuntó el Gobernador del Banco de Inglaterra Mervyn King, en un discurso pronunciado ayer, “nunca en la historia de las finanzas un número tan pequeño de instituciones ha debido tanto dinero a tanta gente (los contribuyentes). Y habría que añadir que hasta ahora con pocos resultados en materia de reformas”. Muchos analistas son de la opinión que la única cosa peor que rescatar al sistema habría sido no hacerlo. Incluso dos temibles críticos, Peter Boone de la London School of Economics y Simon Johnson, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, coincidían en apuntar en un reciente artículo, que se trataba de una decisión “inevitable”. No obstante, ese ejercicio de poder soberano concentrado en un solo sector tiene sus consecuencias. Entre ellas, adoptar el lema “nunca más”.

En realidad, a muchos gobiernos les resultaría imposible volver a repetir su actuación, dado que han alcanzado el límite de solvencia. Como explicaba Lawrence Summers, principal asesor económico de Barack Obama, en un discurso pronunciado a mediados de noviembre, “durante la última generación, aproximadamente cada tres años, un sistema financiero que debía gestionar, distribuir y controlar el riesgo se ha convertido en una fuente de riesgo, con consecuencias devastadoras para trabajadores, consumidores y contribuyentes”.

Según el FMI, la provisiones de los activos de los bancos de Reino Unido ascenderán 604.000 millones de dólares (403.000 millones de euros) frente a los 814.000 millones de dólares de la eurozona y el billón de dólares de EEUU. Cabe recordar que la economía de EEUU es seis veces más grande que la de Reino Unido. Los “cucos” británicos son demasiado grandes. Los reguladores deberían tener en cuenta estas diferencias.

Una vez más, el argumento de que los bancos serán incapaces de captar capital si cae la rentabilidad deja de tener sentido: el único motivo por el que los bancos necesitaron tanto capital es porque asumieron demasiados riesgos pensando en un nivel de rentabilidad que resultó insostenible. Sí, parece que el crédito se encarecerá con el aumento de los requisitos de capital. Sin embargo, el suministro de crédito resultó excesivo y ahora tiene que estar controlado. Por último, como destaca King, no se puede esperar que los bancos que son demasiado importantes para caer tengan una adecuada gestión del riesgo. Como apuntaba, “es importante que los bancos que hayan recibido ayudas públicas intenten solventar la situación reanudando las actividades que tan perjudiciales resultaron para ellos”. En una economía de mercado, el exceso de riesgos debe ser penalizado con la quiebra, no respaldado por los contribuyentes.

“La Reserva Federal pretende comprobar que la retribución de las entidades financieras no atenta contra la seguridad y la solidez de las organizaciones. Además, quiere velar para que las políticas salariales no incentiven la asunción de riesgos”. La Reserva Federal examinará los sueldos de los 28 bancos más grandes de EEUU (Expansión - 22/10/09 - Por Gemma Martínez / Nueva York)

La Reserva Federal pretende comprobar que la retribución de las entidades financieras no atenta contra la seguridad y la solidez de las organizaciones. Además, quiere velar para que las políticas salariales no incentiven la asunción de riesgos.

La propuesta del banco central estadounidense se ha hecho pública un día después de que la Casa Blanca, a través de su técnico Ken Feinberg, filtrara a los medios de comunicación que pretende rebajar los sueldos de los 25 mayores ejecutivos de las siete empresas que ha tenido que rescatar por la crisis.

Una vez que concluya el análisis de las retribuciones de las 28 grandes entidades, la Fed dictará unas recomendaciones, que serán incluidas en las normas de supervisión. Entonces vigilará su cumplimiento posterior por parte de los bancos.

Además, la entidad presidida por Ben Bernanke intentará que su guía de conducta también sea asumida por los bancos medianos y pequeños. En casos puntuales, la Reserva Federal podrá forzar a las entidades a corregir sus remuneraciones.

“Las políticas salariales en algunas organizaciones bancarias han incentivado el riesgo excesivo, contribuyendo a que las entidades sufran pérdidas y comprometiendo la estabilidad financiera”, ha asegurado Bernanke. “La Fed está trabajando para asegurarse que ahora se premian las trayectorias a largo plazo y no se crean riesgos indebidos”, indicó el dirigente. Con toda la información recibida, el banco central preparará un documento que presentará en 2010.

A pesar de las “mejores intenciones”, si como decía el fundador del moderno Citigroup, Sandy Weil, “no puedes discutir con los números”, Wall Street ya ha ganado la batalla de la compensación. Si no, basta con este dato: seis de las cinco mayores entidades financieras de EEUU (Citigroup, Bank of America, JP Morgan Chase, Goldman Sachs, Ameriprise y Morgan Stanley) van a repartir entre sus empleados 81.925 millones de euros, justo después de haber recibido 296.190 en ayudas directas del Estado.

La primera cifra procede de un estudio realizado por The Wall Street Journal y la agencia de información financiera Thomson Financial. La segunda, de las inyecciones de capital directo, bien en el accionariado, como en Citigroup, bien en formas de acciones preferentes, que han recibido esos cinco bancos y que suman 89.184 millones de euros al tipo de cambio del 25/10/09. Es cierto que Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Morgan Stanley y Ameriprise (American Express) ya han devuelto 32.353 millones, pero no lo es menos que, sin esas inyecciones de capital, todas ellas habrían quebrado aunque sólo fuera por el pánico que atenazaba al mercado hace un año. A esos 89.184 millones hay que añadir los 283.487 millones de euros de garantías del Estado sobre los activos de Citigroup y Bank of America, y los 12.700 millones de los que no parece acordarse nadie y que la Reserva Federal dio a JP Morgan Chase para que comprara Bear Stearns, que estaba en quiebra técnica.

Pero esas cifras, en realidad, son la punta del iceberg, porque no incluyen todas las inyecciones de liquidez que la Reserva Federal ha llevado a cabo desde agosto de 2007, que suponen unos tres billones de euros más. Una gran parte de ese dinero ha ido a los bancos. ¿Cuánto? Nadie lo sabe. En un alarde de opacidad, la Fed se niega a desvelar qué bancos se han beneficiado y cuánto han recibido.

Ese matiz cambia totalmente el debate acerca de la compensación, ya que deja claro que todos los bancos -tanto los que están virtualmente quebrados como los que están saneados- existen gracias al Gobierno de EEUU. Como dijo, en la primera quincena de noviembre, el máximo asesor económico de Barack Obama, Lawrence Summers, “no hay ninguna institución financiera que no sea la beneficiaria, directa o indirecta, de billones de dólares de dinero del contribuyente para apoyar al sistema financiero”.

El buque insignia de Wall Street, Goldman Sachs, es un buen ejemplo de ello. El banco ha devuelto, con intereses, los casi 7.000 millones de dólares que recibió del Tesoro hace un año. Pero Goldman ha obtenido otras muchas ayudas. Por un lado, al menos 9.000 millones de euros de los 125.000 millones de dinero público inyectados en la seguradora AIG han sido destinados a que esa empresa cumpla sus compromisos con el banco.

Así pues, los 14.500 millones de euros que Goldman planea dar este año a sus empleados no existirían de no haber sido por la intervención del Estado. Un Estado que, después de haber salvado a los bancos, se encuentra con que no es capaz de hacer que los banqueros se bajen el sueldo.



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