Paper El “Big-cuent” del Bitcoin (¿de “burbu-giles” a “gili-coins”?) Introducción y cuenta la historia…


La Sociedad 20:80 y el Tittytainment



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La Sociedad 20:80 y el Tittytainment


El vocablo entetanimiento (tittytainment) fue acuñado en 1995 por Zbigniew Brzezinski, ideólogo neoliberal, miembro de la Trilateral y consejero del ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter durante la celebración del primer “State Of The World Forum”, en el Hotel Fairmont de la ciudad de San Francisco. El objetivo del encuentro era determinar el estado del mundo, sugerir objetivos y metas deseables y proponer principios de actuación para alcanzarlos, y establecer políticas globales para conseguir su implementación.3 Los líderes reunidos en San Francisco (Mijaíl Gorbachov, George H. W. Bush, Margaret Thatcher, Vaclav Havel, Bill Gates, Ted Turner, etc.) llegaron a la conclusión de que es inevitable la llegada de la denominada Sociedad 20:80, aquella en la que el trabajo del 20% de la población mundial será suficiente para sostener la totalidad del aparato económico del planeta. El 80% de la población restante así, resultará superflua, no dispondrá de trabajo ni de oportunidades de ningún tipo e irá alimentando una frustración creciente.
Brzezinski propuso el entetanimiento, una mezcla de alimento físico y psicológico que adormecería a las masas y controlaría su frustración y sus previsibles protestas. El mismo Brzezinski explica el origen del término entetanimiento, como una combinación de los vocablos ingleses “tits” (“pechos” en argot estadounidense) y “entertainment” que, en ningún caso, debe entenderse con connotaciones sexuales y sí, por el contrario, como alusivo al efecto adormecedor y letárgico que la lactancia materna produce en el bebé.
De acuerdo con Hans-Peter Martin, uno de los tres únicos periodistas a los que se les permitió el acceso a todos los grupos de trabajo del primer “State Of The World Forum”: “Según ellos (los participantes en el encuentro), la sociedad de los dos tercios que los europeos llevan temiendo desde los años ochenta ya no describe el futuro reparto del bienestar y la posición social. El modelo del mundo del futuro sigue la fórmula 20 a 80. Se perfila la sociedad de una quinta parte, en la que los excluidos tendrán que ser calmados con entetanimiento”. (Hans-Peter Martin& Harald Schumann - La trampa de la globalización - 2000)
En un Paper anterior- Desnudos en la Red… Del Planeta Web, a agarrados por los Web…¿El muro de Internet? Gobiernos, operadores y empresas ponen en peligro la “neutralidad” de la red de redes - Bienvenidos a Zombieland (La era de la explotación digital. Los “streappers” caseros: siervos voluntarios de la comunicación irrelevante y la amistad caníbal), publicado el 15/3/11, decía lo siguiente:

Y al fin, nada es cierto (la lamentable deriva de una cultura locuaz y adictiva)

Cuando éramos “cuatro locos” libertarios los que corríamos desnudos y felices por la autopista de la información, ni los comerciales, ni los radares, ni los policías, nos hacían (puñetero) caso. Podíamos seguir “haciendo el tonto” que a nadie importaba. Pero amigo, cuando las decenas pasaron a ser cientos, los cientos miles y los miles… millones, la cosa cambió. Los Don Nadie pasaron a ser Señores Internautas. La cantidad los transformó en “apetecibles”. Y entonces, se jodió el invento.

“Y si a estos (ya, millones) que pasan por la autopista les vendo gasolina, refrescos, chucherías”… “Ya son demasiados, habrá que cobrar peaje”… “Van demasiado rápido, habrá que multarlos por exceso de velocidad”… “Queremos saber quiénes son, de dónde vienen, a dónde van… instalen cámaras de vigilancia”…

Así, poquito a poco, como quién no quiere la cosa… los alegres viajeros se transformaron en “idiotas útiles”, consumidores potenciales, objetos de deseo, cobayos de laboratorio, observables, controlables, manipulables, cautivos, prisioneros, maniquís en el escaparate, putas del Barrio Web (y para peor, con “servicio” gratuito).

Nuestros correos se llenaron de “spam” (¿cómo saben que soy viejo, que me ofrecen tanto Viagra?), luego llegó el “chat” (Lorena quiere contactar contigo…), después apareció “Facebook” (Mario quiere agregarte en su lista de amigos…)…

La web se llenó de pornografía (12/15% de los sitios en Internet), de imbecilidades, videos, música, deportes, apuestas, jueguitos, and so on (difícil de cuantificar, pero les asigno, con benevolencia, un 50%), de fórmulas de venta (¿5/10%?), de timos y cazabobos (¿2/3%?), de You Tube, Facebook, Twitter y toda su patulea (10/15%)…

Si la calculadora no me falla (¿la recuerdan?) tendríamos un mínimo del 79% y un máximo del 93% (ceteris paribus) de tráfico “inútil”, falaz, fugaz, fatuo, mediocre, superfluo, fracasado, inconducente, degradante, lamentable, jibarizante, lobotómico.

En el mejor de los casos, quedaría un espacio equivalente al 21% del tráfico en Internet para uso científico, académico, de investigación, universitario, literario, artístico, de publicación y critica. Espacio que quedaría reducido al 7% en la situación más desfavorable. El panorama futuro no ofrece muchas alegrías.



De aquellos polvos estos lodos (“avatares” del mundo, uníos… en el “muro” virtual)

Estamos siendo sometidos a espionaje, registro, clasificación, fraccionamiento, enajenación, control, acoso, manipulación, predestinación, servidumbre y sometimiento. Los gobiernos, operadores y empresas, nos tienen detectados, catalogados y radiografiados hasta en los detalles más íntimos. Saben todo de nosotros. Tienen un registro de todas nuestras actuaciones. Vamos dejando huellas permanentemente y en cada acción. El móvil, el GPS, Internet, el correo electrónico, los sms, las tarjetas de crédito, son nuestros “chivatos”. Y nosotros tan felices sometidos a persecución permanente. Nos metemos solos en la ratonera y sin necesidad de queso. Unos verdaderos imbéciles. Auténticos esclavos morales.

Por si esos artilugios no fueran suficiente para controlarnos y someternos, se han inventado las “redes sociales” para que nos fotografiemos gratis y hagamos “streap tease” público (el payaso, vamos), para regodeo de nuestros controladores. Por si algún dato se les escapa, ahí van, con foto y firma. Además, actualizados permanentemente. Que digo, anticipando la acción, muchas veces. “ahora estoy por…”… “mañana iré con… a…”… Y así, seguimos felices y confiados, en la búsqueda de una vida de consumo sin contratiempos, al flautista de Hamelin nuestro de cada día, camino al río para ahogarnos voluntariamente o al precipicio para arrojarnos gallardamente.

Benditas las cadenas. Un campo de concentración voluntario. Facebook y Twitter son los psicólogos del campo. La fila de los “voluntarios” para entrar en las cámaras de gas se cuenta por cientos de millones. La generación Stre@pper (desnudos en la red) pasó del e-mail a la big-society, y de allí, a la gil-society, a la velocidad del rayo, con entusiasmo y candor. Es que si no estaban “conectados”, no eran nadie. Ahora, lo son todo y tienen a todos por testigo. Los gobiernos, operadores y empresas, también lo saben. Están más detectados que el “Mono Jojoy” (líder de las FARC abatido (22/9/10) por un GPS incorporado en sus botas subrepticiamente).

Pero más allá de los “esclavos optativos” (los que desnudan en la red), están (estamos) los usuarios de Internet que desean (deseamos) mantener el anonimato, la privacidad, la intimidad, la confidencialidad, la reserva, el respeto… en definitiva, la libertad de uso.

Buena parte de esos “beneficios” se han perdido, y los pocos que aún quedan, se están perdiendo por momentos, en nombre de la “seguridad” (gran falacia facilitada por el 11-S), por “avaricia” (tal vez la “madre del cordero”, pero sobre la que no fuimos advertidos en su oportunidad), por “abuso de posición dominante” (todos los caminos conducen al “peaje”), por “uso furtivo de la información” (apropiación indebida de la información sobre las personas), por “desprotección al consumidor” (ni a los gobiernos, ni a los operadores, ni a las empresas, le interesa perder este “chollo”).

¿Quién está recopilando la información? ¿Qué están haciendo con ella? ¿Cómo me perjudica esto? ¿Cómo puedo detenerlo?

Es natural estar preocupado por la privacidad en línea. Cada visita a un sitio web envía información hacia afuera antes de mostrar la información que busca. Y los datos que los navegantes de Internet envían pueden ser reveladores.

La mayoría de los sitios de Internet hacen seguimiento de sus usuarios, particularmente mediante el uso de cookies, pequeños archivos de texto instalados en las computadoras de los navegantes. Los portales usan cookies para personalizar la experiencia del visitante. Y las redes de publicidad las usan para obtener información sobre los usuarios.

Una red que tiene anuncios en muchos sitios web reconocerá el navegador (y por consiguiente a la persona que lo está usando) cuando visita diferentes portales en Internet, lo que le permite a la red de anuncios obtener información sobre los intereses de esa persona. ¿Está en un sitio viendo información sobre camionetas 4 x 4? Puede ser que vea un anuncio de vehículos de este tipo cuando siga navegando. En la publicidad personalizada, el modelo de negocios consiste en vender espacio a los anunciantes, dándoles acceso a personas con base en su información demográfica e intereses.

A algunas personas no les gusta este seguimiento por varias razones. Para algunos, es como una violación ser tratado como un simple objeto comercial. A algunos les preocupa que la información sobre sus intereses sea usada para discriminarlos o para excluirlos de información y oportunidades a las que pudieran tener acceso.

El exceso de personalización de la experiencia en Internet puede estratificar a la sociedad. Algunos creen, por ejemplo, que si usted es pobre o forma parte de una minoría, el contenido de entretenimiento y los comentarios que usted vea en la web pueden ser diferentes a los que ven otros, lo que evitaría su participación en la conversación “general” que los medios tradicionales producen.

Igualmente, la información de navegación puede caer en manos del gobierno para usos equivocados. Estas son preocupaciones legítimas en diferentes partes del mundo.

Nadie (gobiernos, operadores y empresas) quiere perder la oportunidad de aprovechar (y rentabilizar)la información que sacan de nuestras computadoras. La tecnología de rastreo se está volviendo más inteligente y se inmiscuye cada vez más en la privacidad de los usuarios. Una investigación de The Wall Street Journal descubrió que uno de los negocios de mayor crecimiento en Internet es espiar a los usuarios en la web.

“Podemos segmentarlo hasta llegar a una persona”…, de allí, a la “desanonimización”(identificación de individuos mediante el uso de detalles específicos de su vida), queda un solo paso… Y un día, tocarán el timbre de nuestra casa. ¿Para entregarnos publicidad? ¿Para vendernos algún producto o servicio? ¿Para mostrarnos la información de nosotros que posee el gobierno? ¿Para detenernos? ¿Para manipularnos?

Es peligroso estar tan fichado pero lo estaremos todavía más. Google ha destruido enciclopedias que duermen para siempre en las estanterías, nos ofrece gratis el correo electrónico global, no pagamos nada pero tiene un gran potencial económico a costa de nuestras actividades en la red. Lo podemos saber casi todo de todos.

El presidente de Google, Eric Schmid es, por lo menos, sincero: “no creo que la sociedad ha entendido qué pasa cuando todo es accesible, conocible, grabado por todo el mundo siempre y en todo lugar. Pienso que, como sociedad, debemos pensar sobre todas estas realidades. En estos momentos sabemos, nos dice, quiénes son los usuarios, qué les interesa, quiénes son sus amigos”… Pero fue más allá, al advertir que “los jóvenes podrían un día querer cambiar sus nombres para escapar de su actividad pasada en internet”…

Como dice el axioma jurídico: “a confesión de parte, relevo de prueba”. Puede que la muerte de la web se disfrace de evolución. Tiempo habrá de constatarlo. Lo mío, es sólo una percepción de “peregrino” de la Red. Ustedes mismos (por las dudas “paloming”).



Cookies amargas (Algunas verdades líricas, desde “la nube”. Ustedes me entienden…)

Por supuesto la “transparencia personal” es incómoda y genera inquietud (menos para los narcisos que se pavonean ante el “digital mirror”), lo que lleva a preguntarnos, ¿qué ocurre con aquellos que no desean hacerse “amigo” de todo el mundo, ni ser más populares, ni ser más inteligentes, ni ser más atractivos, que el promedio?

No hay respuestas seguras, ni sencillas. El síndrome de “esta vez es distinto” o “a mí no me va a pasar”, parece psicológico más que racional. La invasión de la intimidad es una terrible advertencia. En el pecado va la penitencia.

Facebook y otras redes sociales funcionan bajo la superficie: Facebook observa cuáles son los amigos con los que interactuamos y de quiénes son las fotos a las que hacemos comentarios para seleccionar los elementos que aparecen en nuestro flujo de noticias o los avisos publicitarios que vemos. Finalmente resultan ser redes publicitarias y de detección de patrones de conducta que intentan derivar información acerca de nuestras compras probables.

La única alternativa que imagino, por el momento, en tanto deseemos continuar utilizando Internet, es la movilización cívica. La acción del usuario a título individual y colectivo. La legítima defensa. Y algo se están moviendo las placas tectónicas.

Una serie de demandas muestran la incomodidad de los usuarios con las más recientes innovaciones en la tecnología de rastreo en línea.

“Las herramientas que hacen un rastreo del paradero de los usuarios están enfrentando una creciente vigilancia por parte de los reguladores y del público y provocando una ola de desafíos legales en Estados Unidos”… (The Wall Street Journal - 20/9/10)

Desde julio a septiembre de 2010 se han presentado al menos seis demandas en la Corte de Distrito Federal del Distrito Central de California contra sitios web y compañías que crean tecnología para publicidad, acusándolas de instalar herramientas de seguimiento en línea que son tan subrepticias que básicamente se introducen en las computadoras de los usuarios sin su conocimiento. Todos los casos buscan estatus de demanda colectiva y en ello se acusa a las compañías de violar la Ley contra el Fraude y Abuso Computacional y otras legislaciones contra prácticas engañosas.

En 2001 y 2003, los tribunales dictaminaron que se podían colocar pequeños archivos de texto llamados cookies en las computadoras. Las cookies permiten a los sitios web recordar a los usuarios, de forma que no tengan que archivar la información del visitante luego de cada visita. Pero también pueden ser utilizadas para rastrear a los usuarios a través de diferentes páginas web, creando un perfil de sus intereses de búsqueda.

Los primeros fallos judiciales señalaban que el seguimiento a través de distintos websites era legal. Desde entonces, la tecnología de rastreo en línea se ha transformado en la base de una industria publicitaria que mueve 23.000 millones de dólares en los EEUU. La industria sostiene que estas herramientas permiten subsidiar los contenidos, facilitando que muchos sitios sean gratis para los usuarios.

Las nuevas demandas cuestionan los fallos previos porque las herramientas de tracking modernas son más sofisticadas que las anteriores cookies.

En una de las demandas, presentadas a mediados de septiembre de 2010 en el Distrito Central de California, tres residentes de ese estado comenzaron un pleito contra Cable News Network, Travel Channel y otras compañías sobre un supuesto caso de rastreo de navegación en la web con teléfonos móviles que utilizan tecnología, según la demanda, particularmente difícil de borrar. Scripps Networks Interactive Inc, que controla Travel Channel, dijo a The Wall Street Journal (20/9) que la compañía no comenta litigios que están en curso. Time Warner Inc., propietaria de CNN, declinó hacer comentarios.

Otra demanda, presentada a comienzos de septiembre de 2010, acusa a Fox Entertainment Group y al sitio Americanidol.com de usar un nuevo tipo de cookie -conocido como Flash- que puede “regenerar” archivos de rastreo que los usuarios eliminaron, sin su conocimiento. News Corp., propietaria de Fox Entertainment Group y de The Wall Street Journal, también declinó hacer comentarios.

Las herramientas citadas en estas demandas forman parte de una “carrera armamentista” en las tecnologías de tracking, dice Chris Hoofnagle, director del programa de privacidad en la información del Centro Berkeley de Derecho y Tecnología. Algunos usuarios, incómodos con el seguimiento, ahora rutinariamente bloquean o borran las cookies. “Hay algunos en la industria que no creen que los usuarios tengan derecho a bloquear el rastreo, por lo que están dedicando sus esfuerzos a crear herramientas cada vez más sofisticadas para hacer el seguimiento de las personas”, dijo.

Una de esas tecnologías involucra a las Flash cookies, que utilizan el popular programa Flash de Adobe Systems Inc. para guardar un pequeño archivo en la computadora del usuario. Flash es la forma más común de mostrar videos en Internet. Las Flash cookies pueden ser útiles para recordar preferencias, como el volumen de sonido para los videos. Pero la industria del marketing también puede utilizarlas para hacer el seguimiento en línea de los usuarios.

El año pasado varios investigadores, incluyendo Hoofnagle, de Berkeley, determinaron que las Flash cookies estaban siendo utilizadas para recrear otras cookies que habían sido eliminadas. Adobe y el grupo de la industria Network Advertising Initiative condenaron esta práctica.

Las demandas vinculadas a las Flash cookies argumentan que las compañías violaron la ley federal al neutralizar los intentos de los usuarios de limitar el tracking. La más reciente, que involucró a Americanidol.com, menciona a la compañía de tecnologías para publicidad en línea Clearspring Technologies Inc. como la que originó estas cookies.

El CEO de Clearspring, Hooman Radfar, dijo en agosto en un comunicado que la compañía no usa Flash cookies para hacer rastreos.

El Congreso y las autoridades reguladoras estadounidenses también están mirando más de cerca el tracking en línea. En la Cámara de Representantes se han presentado dos proyectos de ley que limitarían esta práctica. Por su parte, la Comisión Federal de Comercio espera emitir nuevas directrices para la defensa de la privacidad para fines de este año y está estudiando la creación de un registro -similar a la lista de “no llamar” para el telemarketing- que permitiría a los consumidores inscribirse para no ser objeto de estas prácticas.

Mientras todo esto se resuelve, la Web (tal como la conocimos) huele a muerto.

En un Paper anterior - De la burbuja puntocom a la (próxima) burbuja Web 2.0 (para el “pronto beneficio” -otra vez- de los “proféticos” Webonomics, con la “atolondrada” colaboración -otra vez- de los “codiciosos” Webonazos) - Cómo pasar de la “cloud computing” a la “nube de pedo” bursátil (mientras los Zucks se forran de lo lindo y los Goldmans repiten la jugada). ¡Tonto el último!, publicado el 15/8/11, decía lo siguiente:

- La búsqueda de la felicidad (HTML5: como en la antigua Roma: “panem et circens”)

- HTML5: el gran salto de la red (BBCMundo - 9/1/11) Lectura recomendada

(Por Bobbie Johnson)



Sólo 20 años después de que diera sus primeros pasos tentativos en el mundo, la red se ha convertido en un fenómeno revolucionario.

Casi 2.000 millones de personas están conectadas en este momento, y las conexiones de internet se han convertido en parte vital del comercio internacional, de las comunicaciones e incluso de la política.

A pesar del rápido crecimiento de la red, la tecnología que la apuntala ha cambiado sorpresivamente poco: en muchos casos sigue siendo más o menos la misma que la que utilizó Sir Tim Berners-Lee cuando creó las primeras páginas en su laboratorio en Suiza en 1990.

Sin embargo, eso podría estar a punto de cambiar gracias a una nueva tecnología llamada HTML5 que promete revolucionar la red completamente.

Respaldada por algunas de las mayores compañías de internet, se trata de una actualización, esperada por mucho tiempo, del lenguaje HyperTextMarkup (HTML por sus siglas en inglés), el diccionario básico utilizado por casi todas las páginas de la web.



Creado por Sir Tim en 1991, HTML le dice a un navegador de la web todo lo que necesita saber: lo que hace la página, a dónde va y cuál es su apariencia.

Un sistema para todo

Está previsto que, tras más de una década en desarrollo, el HTML5, la quinta versión de este lenguaje, sea ratificado pronto como el estándar de la web.

Gracias a que añade una serie de habilidades nuevas para las páginas de la red, sus seguidores aseguran va a cambiar la manera en la que utilizamos la red.

De hecho, la reputación del sistema es tan buena que hasta llevó al director ejecutivo de Apple, Steve Jobs, a promoverlo como una alternativa de Flash, el sistema utilizado por millones de personas para jugar y ver videos en la red.

“HTML5... le permite a los diseñadores de la web crear gráficos avanzados, tipografía, animaciones y transiciones sin depender de extensiones de terceros, como Flash”, escribió Jobs.

Según las nuevas normas de HTML5, se puede añadir video y audio a una página sin necesidad de complicados códigos de computadora.

Se pueden crear gráficos complicados directamente en la página utilizando sólo una herramienta. Y otras capacidades, como poder acceder a páginas de la red estando desconectado y reconocimiento de voz, están siendo añadidas todo el tiempo.

Hora de jugar

Todo esto hace que las aplicaciones poderosas de la web, del tipo de las que introdujo Google Maps, sean más fáciles de crear.

Es importante seguir avanzando, opina Ian Fette, el encargado de productos del buscador Google Chrome.

“Cualquier sitio grande y exitoso de la red utiliza HTML”, dice Fette. “Claramente hay muchas compañías que han logrado hacer funcionar la red y han ganado mucho dinero con ello. Pero uno no puede relajarse y pensar que la red funciona y no hacer más”.

Los programadores todavía están explorando el nuevo sistema, pero algunos de ellos están sorprendidos con su poder, incluidos aquellos que trabajan en la quisquillosa industria de los juegos.

A menudo, los juegos requieren máquinas poderosas y el uso de gráficos altamente avanzados. Aún así, James Smith, jefe tecnológico de la red de juegos HeyZap, dice que está incrementando el interés por el HTML5.

“Es un espacio muy nuevo”, dice. “Pero hay muchas personas haciendo cosas muy serias con los juegos utilizando HTML5. Hay creadores que nos dicen que están desarrollando juegos en el navegador”.

Esta es la clase de apoyo que podría ser vital para esta tecnología si quiere alcanzar su potencial. Pero no todo el mundo concuerda con que HTML5 alterará la red de forma significativa.



Algunos críticos dicen que el impacto de los cambios está siendo exagerado, muchas veces debido a los intereses particulares de compañías como Apple. Otros señalan que el potencial para problemas de seguridad aumenta a medida que los navegadores se hacen más potentes.

Compañías de seguridad como McAfee y Kaspersy Labs han advertido que HTML5 expandirá la “superficie vulnerable de la red”, es decir, el número de sitios que pueden convertirse en blanco de los hackers.

Pero un aliado clave para HTML5 podría ser la compañía más poderosa de internet: Google. No sólo su buscador Chrome es uno de los que más utiliza HTML5 en el mercado, sino que el gigante de internet californiano también ha invertido en esta tecnología pues aspira a que su sistema operativo Chrome un día pueda rivalice con Windows.

A pesar de que los primeros intentos de Google con el sistema han recibido críticas variadas, el sistema operativo de Chrome muestra que proyectos ambiciosos pueden confiar en HTML5.

Una red más amplia

Si todo eso no prueba ser suficiente, entonces HTML5 tiene otro as debajo de la manga: no está sólo limitado a la computadora. Así como es utilizado en navegadores que incluyen Firefox, Chrome, Safari, e internet Explorer 9, muchos teléfonos móviles también apoyan el nuevo lenguaje.

Esto abre todo tipo de nuevas posibilidades para que las compañías desarrollen servicios que pueden ser potencialmente utilizados por casi todo el mundo, sin importar qué aparato utilizan para navegar en la red.

“Los navegadores alcanzan miles de millones de personas en un amplio rango de aparatos”, explica Hakon Wium Lie, jefe de tecnología del creador de buscadores Opera. “Los usuarios serán capaces de utilizar las aplicaciones de HTML5 en computadores caras y en móviles baratos. Esto significa que podremos llegar a personas que no pueden permitirse comprar un iPhone”.

En última instancia, dicen los expertos, el éxito de HMTL5 podría estar en el vínculo entre una computadora y un móvil: después de todo, crear un sólo servicio de red que pueda funcionar igual de bien en una computadora, un Blackberry, una máquina de Google o un iPad puede ser una oportunidad demasiado tentadora como para dejarla pasar”.

“Si quieres jugar a algo como Farmville en tu iPad, no lo puedes cargar”, dice Smith de HeyZap. “Un montón de diseñadores dicen que si logran que el juego funcione en HTML5, funcionará en todos los aparatos. Es algo enorme”.



“The Net Desilution”, según Morozov (¿nuevo camino de servidumbre?)

- Internet: cómo no liberar al mundo (BBCMundo - 16/1/11) Lectura recomendada

(Por Arturo Wallace)

El protagonismo de Twitter durante las protestas que siguieron a las elecciones iraníes de junio 2009 ha sido a menudo citado como un ejemplo del potencial democratizador de internet y las redes sociales.

Y las multitudinarias manifestaciones por la paz en Colombia, convocadas a través de Facebook en febrero de 2008, como un ejemplo de su capacidad de movilizar a millones en torno a una causa.

Sin embargo, esas mismas tecnologías también están siendo empleadas por gobiernos autoritarios con fines de propaganda o incluso para controlar mejor a la disidencia, advierte Evgeny Morozov en su libro “El engaño de la red” (The Net Delusion).

“Y la promoción de internet como una herramienta de liberación por parte del Departamento de Estado (de EEUU) la ha politizado hasta tal punto que algunos países asumen que Twitter y Facebook no son más que una extensión de la política exterior estadounidense”, le dijo Morozov a BBC Mundo.

“El resultado -afirma- es que sus gobiernos han empezado a actuar de forma más agresiva en el ciberespacio de lo que lo hubieran hecho en otras circunstancias”.



Y, como reconoce el propio Morozov, a raíz de las filtraciones de WikiLeaks también se ha hecho obvio que el mismo gobierno de Estados Unidos en ocasiones trabaja para limitar la libertad en internet.

El investigador y blogger bielorruso advierte además que la popularidad de las redes sociales también está haciendo mucho más fácil el trabajo de identificación de críticos y disidentes.

De hecho, uno de sus capítulos se titula “Por qué la KGB quiere que te unas a Facebook”.

Muchos usos posibles

Los argumentos de Morozov inyectan un poco de realismo a un debate en el que entusiasmo por las posibilidades abiertas por las nuevas tecnologías ha llevado a muchos a creer que existe una relación automática entre mayor acceso a internet y mayor libertad.

Y es que el también editor asociado de la revista Foreign Policy y actualmente académico visitante de la Universidad de Stanford no considera que esa conexión sea inevitable.

“La premisa está equivocada no tanto por sus expectativas sobre la tecnología como por sus expectativas sobre la naturaleza humana. Asume que todo el mundo quiere ser un disidente, que todos están pidiendo y buscando democracia”, le dijo a BBC Mundo.

“Pero la mayoría de la gente no aprovecha su acceso (a internet) para averiguar más sobre sus gobiernos o para movilizarse y protestar. Lo usa para satisfacer sus necesidades básicas de información, para chatear, para entretenerse”, afirmó.

Además, a diferencia de lo que se creía originalmente, los gobiernos han ido encontrando maneras para ejercer un mayor control sobre lo que ocurre en el ciberespacio.

Algo que, en su opinión, se ha visto facilitado por el surgimiento de numerosos intermediarios de vocación comercial, que pueden ser fácilmente presionados por las autoridades.

Un ejemplo habrían sido las concesiones a la censura que en su momento hizo Google para poder operar en China.

Otro, más reciente, la decisión de Amazon y PayPal de dejar de prestarle servicios a WikiLeaks por la presiones de Washington.

“Mientras haya gente en el medio, y esa gente esté impulsada por incentivos comerciales, los gobiernos siempre van a tener una forma para influir en su comportamiento”, dijo Morozov.



Pero no sólo eso: según el investigador, los actuales intermediarios también terminan ahorrándole a los gobiernos autoritarios muchos costos y esfuerzo.

Redes sociales y vigilancia



Ahí reside la utilidad de Facebook para la KGB... o la CIA: además de más comercial, la red también se ha vuelto cada vez más social y cada vez hay más incentivos para que la gente comparta grandes cantidades de información.

“Y los gobiernos han encontrado formas para agregar y estudiar esos datos, identificar tendencias sobre como los usuarios se relacionan entre sí, etc.”, le dijo el autor de “El engaño de la red” a BBC Mundo.

“Antes de la llegada de las redes sociales virtuales, los gobiernos represivos tenían que hacer un gran esfuerzo para averiguar sobre la gente vinculada a los disidentes”, dice Morozov en el libro. “Hoy, nada más tienen que conectarse a Facebook”.

Morozov cuenta que después de las elecciones en Irán los funcionarios de migración empezaron a interesarse por los perfiles de Facebook de los iraníes que llegaban del exterior, ocupándolos para identificar a posibles sospechosos de haber participado en las protestas.

Una tarea que se vio además facilitada por las numerosas fotos y videos publicados en internet.

Y, de haberse publicado más tarde, su libro tal vez también habría incluido una referencia a las presiones a Twitter por parte de la justicia de EEUU, que está demandando información sobre las cuentas, dirección física, teléfonos y contactos de varias personas vinculadas a WikiLeaks.

Activismo para impresionar



Morozov se muestra además escéptico por la capacidad movilizadora de las redes sociales, a la que considera grandemente sobredimensionada como resultado de un nuevo vicio occidental: creer que todo puede explicarse a partir de su relación con internet.

Según él, el activismo político facilitado por las redes sociales virtuales a menudo no refleja un compromiso con una causa sino la necesidad de “impresionar a los amigos”.

Y aunque esto puede servir para organizar una que otra manifestación -como en el caso de Colombia- sería muy ingenuo pensar que puede convertirse fácilmente en un motor de cambio.

Eso no significa que Morozov no reconozca el potencial democratizador de las nuevas tecnologías.

“Pero la forma en la que se está promoviendo ahora, sin prestarle atención a los contextos políticos, a las especificidades culturales, puede resultar peligroso”, advirtió en su conversación con BBC Mundo.

Y es que la tecnología, por sí sola, no es garantía de nada.



“Internet es mucho más que un simple megáfono para el discurso democrático: también puede tener usos que son extremadamente antidemocráticos”, recuerda Morozov en el libro.

“Y si no se le pone atención a esos otros usos, el proyecto mismo de la promoción de la democracia puede estar en peligro”, es su conclusión.

- Una Internet amurallada para autócratas ansiosos (The Wall Street Journal - 17/1/11)

China y Rusia ven las tecnologías de la información de EEUU como una amenaza; quieren sus propios sistemas

(Por Evgeny Morozov) Lectura recomendada



A fines de 2010, el movimiento de software de “código abierto”, cuyos activistas tienden a ser académicos solitarios y nerds informáticos con pelo largo, encontró un aliado inusual: el gobierno ruso. Vladimir Putin firmó un decreto de 20 páginas que requería que todas las instituciones públicas en Rusia reemplazaran para 2015 todo el software patentado, desarrollado por empresas como Microsoft y Adobe, por alternativas gratuitas de código abierto.

La medida le ahorrará al gobierno miles de millones de dólares en costos de licencias, pero los motivos de Putin no son estrictamente económicos. Es muy posible que su temor real sea que la creciente dependencia del país del software patentado, en especial programas vendidos por proveedores extranjeros, tenga inmensas implicaciones para la seguridad nacional de Rusia. Es poco probable que el software de código abierto esconda una puerta trasera secreta que conduzca directamente a la sede central de la CIA.

Rusia no es la única que desconfía del software comercial proveniente del extranjero. Sólo dos semanas después del decreto de Putin, el ministro de tecnologías de la información de Irán, citando preocupaciones de seguridad, anunció planes para un sistema operativo nacional de código abierto. China también ha expresado un creciente interés. Cuando la estatal China Mobile se unió hace poco a la Fundación Linux, la entidad sin fines de lucro detrás del proyecto más famoso de código abierto, uno de los ejecutivos de la telefónica anunció que la empresa “ansiaba contribuir con Linux a escala global”.

Las tecnologías de la información han sido celebradas por reducir fronteras y límites tradicionales, pero no hay dudas de que su futuro se verá decisivamente moldeado por la geopolítica. Durante los últimos años, las autoridades en todo el mundo han recibido recordatorios constantes de su dependencia de -y vulnerabilidad ante- las nuevas tecnologías: la exposición de la misteriosa red con sede en China GhostNet, que espió misiones diplomáticas en todo el mundo; la supuesta anulación de la capacidad nuclear de Irán por parte del virus Stuxnet; y, por supuesto, el escándalo de WikiLeaks. Los gobiernos están analizando más de cerca quién les provee su hardware, software y servicios, y con cada vez mayor frecuencia llegan a la conclusión de que es peligroso no desarrollar sus propias capacidades nacionales independientes.

El software de código abierto puede calmar algunas de estas preocupaciones de seguridad. Aunque este tipo de sistemas son más democráticos que los cerrados, también son más fáciles de manipular, en especial por parte de gobiernos con amplios recursos a su disposición. Pero las soluciones de código abierto no pueden abordar cada amenaza percibida. Tal como aprendió Google, el gobierno chino sigue considerando los motores de búsqueda occidentales como un desafío a su presentación cuidadosamente medida de temas controvertidos. De manera parecida, el e-mail puede ser leído por el gobierno anfitrión de la empresa que ofrece el servicio, y la transmisión de datos sensibles puede ser interceptada vía métodos secretos y los datos pueden acabar en WikiLeaks o sus numerosos equivalentes locales.

Por estos motivos, es probable que más gobiernos comiencen a designar los servicios de Internet como una industria estratégica, un arreglo en el que las firmas extranjeras quedarían excluidas de competir en nichos políticamente sensibles. El gobierno turco emergió como el mayor partidario de este tipo de “independencia de la información”, al sugerir la idea de un motor de búsquedas nacional y un sistema de correo electrónico nacional. Autoridades de Rusia, China e Irán han debatido propuestas similares.

Las verdaderas guerras comerciales de Internet comenzarán una vez que los gigantes tecnológicos rusos y chinos, con sus conexiones poco disimuladas con los gobiernos y sus pilas de efectivo, comiencen a buscar adquisiciones en EEUU y Europa.

Pronto deberán tomarse decisiones dolorosas. ¿Qué pasará cuando firmas rusas o chinas quieran comprar una participación en empresas como Google o Amazon, con profundas conexiones con agencias estatales estadounidenses?

Incluso si son rechazados en EEUU y Canadá, es probable que los gigantes de la tecnología chinos reaparezcan en otros lados. Durante varios años China ha estado usando sus enormes reservas para entregar préstamos, por ejemplo en África y Asia, con la condición de que esos gobiernos sólo hagan negocios con empresas de telecomunicaciones de China. Con o sin acceso secreto a esos datos, el hecho de que China controle una parte tan grande de la infraestructura de comunicaciones en el mundo emergente le da peso político.

A la vez, Yota, un proveedor de Internet que en parte es propiedad del Estado ruso, ha estado intentado levantar una base en América Latina, con el lanzamiento de su servicio de 4G en Nicaragua y, pronto, en Perú. Otras empresas rusas construyen (o compran) infraestructura en las ex repúblicas soviéticas, otra forma de conseguir influencia política.

¿Qué significa esto para el futuro de la industria de la tecnología estadounidense? Si la expansión de China en África y la de Rusia en América Latina y la ex Unión Soviética son una indicación, la capacidad de Silicon Valley de expandirse globalmente se verá severamente limitada.

El triunfo global de la tecnología estadounidense siempre se ha basado sobre la separación implícita entre los intereses comerciales de Silicon Valley y los objetivos políticos de Washington. Si eso cambia, Silicon Valley deberá pagar los costos.

Para los usuarios de Internet comunes y corrientes, la posible desventaja es que la era de servicios globales como Skype podría terminar pronto, a medida que sean reemplazados por alternativas internas que brinden mayor control a los gobiernos.

La ironía es que la tecnología de la información ha sido uno de los principales impulsores de la globalización y ahora podría convertirse en una de sus mayores víctimas.

(Evgeny Morozov es un académico visitante en la Universidad de Stanford)



Nos espían mientras navegamos: saben quiénes somos (invasión de la intimidad)

Uno no puede evitar sentir un escalofrío al descubrir que, tras haber navegado por la web en busca de, pongamos por caso, equipos de buceo, al día siguiente, en cualquier otro blog que visite, la columna de la derecha esté inundada de propuestas sobre este producto. ¿Le están espiando? Sin duda. “Robots” anónimos siguen siempre el rastro de las webs que visita y crean un perfil ideal para los anunciantes. Esto puede parecer un asunto menor para algunos, o una invasión inaceptable de la intimidad para otros.

Es posible que alguien asuma como algo normal y consecuente con la sociedad de la sobreinformación en la que vivimos que se rastree de forma anónima nuestro recorrido por la web. Sin embargo, un reciente informe alerta de un hecho que preocupará a más de uno: estas empresas pueden identificarle, con nombre y apellidos, sin mayor problema. Este inquietante dato se desprende del análisis llevado a cabo por la EFF (Electronic Frontier Foundation), organismo norteamericano en defensa de los derechos civiles. Las conclusiones son demoledoras: si bien, es cierto que las cookies y demás artimañas que rastrean nuestro paso por las webs son elementos que no registran datos privados de los usuarios, si se accede desde ese mismo ordenador a alguna de las principales redes sociales, sí se deja constancia de nuestra información personal.

Los ávidos trackers que husmean nuestro recorrido por la www, recaban información no sólo relativa a nuestra persona, sino también la de nuestra lista de contactos, todo ello con la connivencia de las principales redes sociales. Este inquietante dato se desprende de un estudio llevado a cabo por Balachander Krishnamurthy y Craig Wills, en el que queda patente que tanto Facebook como LinkedIn facilitan a estas empresas los datos personales de los usuarios, sus contactos e intereses. Con esta información, las firmas de marketing que explotan esta valiosa información, pueden crear perfiles personalizados de cada uno de nosotros, con nombre, apellidos, aficiones, amistades y páginas web que visitamos habitualmente.



Pero las cosas todavía pueden ponerse más feas, puesto que no son una ni dos las empresas de marketing que husmean en nuestra vida y costumbres. EFF llegó a contar hasta diez fuentes diferentes de cookies, javascript y demás elementos extraños en una sola web visitada, que reportaban información sobre nuestro paso por Internet. A mayor desgracia, este rastro no termina cuando abandonamos una web en concreto, sino que los trackers nos persiguen por los diferentes sitios que vamos visitando, alimentando, al tiempo, su base de datos. Google, juez y parte en este asunto (es propietaria de DoubleClick, uno de los mayores rastreadores del mercado), se ha puesto del lado del usuario, al menos por el momento, y promete nuevas herramientas para mantener el anonimato mientras se navega por la web. Entre tanto, EFF sugiere a los internautas que instalen los citados complementos y configuren los navegadores para que borren las cookies cada vez que se abandona una sesión.

¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (el control de los pensamientos)

La tercera parte de la población mundial ya es “internauta”. La revolución digital crece veloz. Uno de sus grandes pensadores, Nicholas Carr, da claves de su existencia en el libro Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? El experto advierte de que se “está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma”.

El correo electrónico parpadea con un mensaje inquietante: “Twitter te echa de menos. ¿No tienes curiosidad por saber las muchas cosas que te estás perdiendo? ¡Vuelve!”. Ocurre cuando uno deja de entrar asiduamente en la red social: es una anomalía, no cumplir con la norma no escrita de ser un voraz consumidor de twitters hace saltar las alarmas de la empresa, que en su intento por parecer más y más humana, como la mayoría de las herramientas que pueblan nuestra vida digital, nos habla con una cercanía y una calidez que solo puede o enamorarte o indignarte. Nicholas Carr se ríe al escuchar la preocupación de una periodista ante la llegada de este mensaje a su buzón de correo. “Yo no he parado de recibirlos desde el día que suspendí mis cuentas en Facebook y Twitter. No me salí de estas redes sociales porque no me interesen. Al contrario, creo que son muy prácticas, incluso fascinantes, pero precisamente porque su esencia son los micromensajes lanzados sin pausa, su capacidad de distracción es enorme”.Y esa distracción constante a la que nos somete nuestra existencia digital, y que según Carr es inherente a las nuevas tecnologías, es sobre la que este autor que fue director del Harvard Business Review y que escribe sobre tecnología desde hace casi dos décadas nos alerta en su tercer libro, Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus).

Cuando Carr (1959) se percató, hace unos años, de que su capacidad de concentración había disminuido, de que leer artículos largos y libros se había convertido en una ardua tarea precisamente para alguien licenciado en Literatura que se había dejado mecer toda su vida por ella, comenzó a preguntarse si la causa no sería precisamente su entrega diaria a las multitareas digitales: pasar muchas horas frente a la computadora, saltando sin cesar de uno a otro programa, de una página de Internet a otra, mientras hablamos por Skype, contestamos a un correo electrónico y ponemos un link en Facebook. Su búsqueda de respuestas le llevó a escribir Superficiales... (antes publicó los polémicos El gran interruptor. El mundo en red, de Edison a Google y Las tecnologías de la información. ¿Son realmente una ventaja competitiva?), “una oda al tipo de pensamiento que encarna el libro y una llamada de atención respecto a lo que está en juego: el pensamiento lineal, profundo, que incita al pensamiento creativo y que no necesariamente tiene un fin utilitario. La multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información y al hacerlo no sólo nos deshumanizan un poco sino que nos uniformizan”. Apoyándose en múltiples estudios científicos que avalan su teoría y remontándose a la célebre frase de Marshall McLuhan “el medio es el mensaje”, Carr ahonda en cómo las tecnologías han ido transformando las formas de pensamiento de la sociedad: la creación de la cartografía, del reloj y la más definitiva, la imprenta. Ahora, más de quinientos años después, le ha llegado el turno al efecto Internet.

Una versión conspirativa de la historia (perdón, ustedes saben cómo me gusta)

¿Y si los “Nakamotos” (en sus diversas versiones) fueran como el soldado Bradley Mannig, pero a la inversa, o fueran como Edward Snowden, pero en sentido contrario?

¿Qué pasaría si los “Nakamotos” hubieran sido “captados” por alguna de las Agencias de Seguridad Nacional (tanto monta monta tanto) para detectar a los “buenos” y pasar sus datos a los “malos”? ¿Para entregar todas las “claves” de los” anarcomonetaristas” a la “Policía del pensamiento”?

¿No serán como Charrington (1984 - George Orwell) que “entregó” a Winston Smith (que trabajaba en el Ministerio de la Verdad), para que O´Brien lo “torturara”(después de haberle hecho creer en el amor y la libertad)?

¿No terminarán entregando toda la información al “Gran Hermano que te vigila”?

O´Brien sonrió débilmente:



-No eres metafísico, Winston. Hasta este momento nunca habías pensado en lo que se conoce por existencia. Te lo explicaré con más precisión. ¿Existe el pasado concretamente, en el espacio? ¿Hay algún sitio en alguna parte, hay un mundo de objetos sólidos donde el pasado siga acaeciendo?

-No

-Entonces, ¿dónde existe el pasado?

-En los documentos. Está escrito.

-En los documentos… Y, ¿dónde más?

-En la mente. En la memoria de los hombres.

-En la memoria. Muy bien. Pues nosotros el Partido, controlamos todos los documentos y controlamos todas las memorias. De manera que controlamos el pasado, ¿no es así?

-Pero, ¿cómo van ustedes a evitar que la gente recuerde lo que ha pasado? -exclamó Winston olvidando de nuevo el martirizador eléctrico-. Es un acto involuntario. No puede uno evitarlo. ¿Cómo vais a controlar la memoria? ¡La mía no la habéis controlado!

O¨Brien volvió a ponerse serio. Tocó la palanca con la mano.

-Al contrario -dijo por fin- eres tú el que no la ha controlado y por eso estás aquí. Te han traído porque te han faltado humildad y autodisciplina. No has querido realizar el acto de sumisión que es el precio de la cordura. Has preferido ser un loco, una minoría de uno solo. Convéncete, Winston; solamente el espíritu disciplinado puede ver la realidad… La realidad existe en la mente humana y en ningún otro sitio. No en la mente individual, que puede cometer errores y que, en todo caso, perece pronto. Solo la mente del Partido, que es colectiva e inmortal, puede captar la realidad. Lo que el Partido sostiene que es verdad es efectivamente verdad. Es imposible ver la realidad sino a través de los ojos del Partido. Este es el hecho que tienes que volver a aprender, Winston. Para ello se necesita un año de autodestrucción, un esfuerzo de la voluntad. Tienes que humillarte si quieres volverte cuerdo”…

- La guerra es la paz

- La libertad es la esclavitud

- La ignorancia es la fuerza

Sorry for nothing (sin remordimientos)

Si ya en 1995, Zbigniew Brzezinski proclamó, con total cinismo, descaro, desfachatez, hipocresía, arrogancia, soberbia, altanería, desdén, petulancia, desparpajo, descaro, insensibilidad indiferencia, desprecio, displicencia, indignidad, ignominia, vileza, bajeza, infamia… aquello de ‘la sociedad 20:80 y el Tittytainment’, el tiempo transcurrido (casi 20 años) solo ha servido para elevar la ‘infamia’ al grado de categoría.

Acertó Brzezinski en cuanto a que el trabajo del 20% de la población mundial sería suficiente para sostener la totalidad del aparato económico del planeta. Acertó Brzezinski en cuanto a que el 80% de la población restante así, resultaría superflua, no dispondrá de trabajo ni de oportunidades de ningún tipo e irá alimentando una frustración creciente.

Acertó Brezezinski en la segunda parte del “tittytainment”, en la que corresponde al “entretenimiento” (gran anestésico de masas). Todos “idiotas felices” con sus chucherías electrónicas, sus iphones y apps, sus cervezas, sus partidos de fútbol, super bowl, realities shows y en estado de “siesta eterna” (alcohol y droga ayudan bastante).

Donde falló Brezezinski, sin paliativos, fue en la primera parte del “tittytainment”, en la que corresponde al “entetamiento”, como alusivo al efecto adormecedor y letárgico que la lactancia materna produce en el bebé. Las “tits” se secaron. Ya no dan más leche. La gente tiene hambre, se inquieta, y cuestiona las “verdades reveladas”. Hay “circenses” pero no hay “panem”. No pueden seguir siendo calmados con el “entetanimiento” y eso “cabrea” mucho al personal. El 80% comienza a despertarse y eso es muy peligroso.

Ahí empiezan los problemas. Esa masa de potenciales disconformes, si bien individualmente pueden resultar indecisos, vacilantes, dubitativos, inseguros, timoratos, irresolutos, inofensivos, su “indignación” puede ser colectivamente canalizada, orientada, dirigida, por ciertos líderes que “ocupen” los espacios de opinión (públicos o privados). Así han comenzado varias “primaveras” en la historia reciente.

Entonces habrá que detectar “urgentemente” a los potenciales “agitadores”, antes que sea demasiado tarde. Esos habilidosos “subversivos” de las redes sociales. Aquellos “antisistema” que puedan llegar a tener cierta autoridad o prestigio ante las masas.

Inicialmente, tener “controlados” a los “revoltosos” (saber quiénes son, dónde están, sus vulnerabilidades), luego, de ser conveniente, “neutralizarlos” (captarlos o infiltrarlos), para al final, de ser estratégico, “eliminarlos” (vaporizarlos, suprimirlos, fulminarlos).

Los “anarcomonetaristas” tienen un perfil sociológico que puede ser potencialmente amenazante. Una alta formación en informática, cierta tendencia al desgobierno, inclinación al desorden; confusos, indisciplinados, caóticos, libertarios, agitadores.

Los “bitcoinitas” pueden entrar -fácilmente- en la categoría de “terroristas financieros” y eso puede preocupar y “enfadar” a mucha gente, muy poderosa. De Wall Street a la Fed, de la Fed al Tesoro, del Tesoro a Seguridad Nacional, de Seguridad Nacional a la CIA,… and “the game is over”. Bitcoinitas “wanted”. Y qué mejores “antenas” para detectar a los “subversivos monetarios” que los “Nakamotos” y su Big Band.

Esto, por no ir más allá. Porque Nakamoto, o los Nakamotos, y sus Apóstoles hasta podrían llegar a ser -simplemente- un “holograma” creado por la CIA para descubrir a los “terroristas financieros”. Y ellos tan felices, metiéndose “solitos” en la mina del bitcoin. De las “montañas” de Afganistán, a las “minas” del Bitcoin. Tonto el último.

Después, solo quedará establecer el “Guantánamo de la Red”, para “internar” (y “reprogramar”) a los “criptoanarquistas” capturados. “La libertad es la esclavitud”.



Cuantos “Millennials” (estadounidenses nacidos aproximadamente entre 1980 y 2000, también llamados Generación Y), y cuantos miembros de la “Generación X” (se encuentran ahora entre los 30 y los 40 años, nacieron aproximadamente entre 1965 y 1979), habrán dejado, o estarán dejando, por momentos, sus “huellas” informáticas en la red del bitcoin, creyendo que estaban, o están, viajando por los “senderos de libertad”.



EEUU y Reino Unido, ¿enemigos de Internet?

La organización Reporteros sin Fronteras incluyó por primera vez al Reino Unido y a EEUU en su lista anual de “enemigos de Internet”: países que violan la libertad de información mediante la vigilancia y la censura”... Espionaje y censura (Gaceta - 18/3/14)

“Internet es un recurso colectivo que la NSA y el GCHQ convirtieron en un arma al servicio de sus intereses particulares, despreciando en el proceso la libertad de información, la libertad de expresión y el derecho a la privacidad”, dicen los autores del informe.

La National Security Agency, también conocida como NSA (Agencia de Seguridad Nacional), es una agencia de inteligencia del Gobierno de los Estados Unidos que se encarga de todo lo relacionado con la seguridad de la información

La Government Communications Headquarters, más conocido como GCHQ,(Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno), es la agencia de inteligencia del Reino Unido que se encarga de todo lo relacionado con la seguridad de la información.

El Reino Unido, dice el organismo de control de prensa, prestó escasa atención a las consideraciones legales “cosechando” enormes cantidades de datos. “Con el apoyo de la NSA y con la perspectiva de compartir datos, la agencia británica dejó de lado todos los obstáculos legales y se unió a la vigilancia masiva de casi un cuarto de las comunicaciones mundiales”, señala el documento.

Los autores llegan a señalar también que el Reino Unido dispone de la única posición global para recoger el tráfico de Internet, porque muchos de los cables que transmiten la información de Internet a nivel mundial entre Europa y EEUU pasan por el territorio británico.

¿Creen ustedes que estos “patriotas” se van a “acojonar”, a la hora de “detectar”, “controlar” y “eliminar”, si fuera necesario, a cualquier “perejil” sospechoso de “terrorismo financiero” que viaje por la red traficando alegremente con bitcoins?

¿Creen ustedes que las agencias de inteligencia titubearán en el momento de apoderarse del programa de archivos (si no lo han hecho ya), que mantiene un registro de todas las transacciones y de lo que posee cada cual?

Al final, los “adictos” a las criptomonedas, habrán pasado de la “feria de las estupideces” (divertirse), a la “feria de la vanidades” (especular), para terminar siendo unos tristes “muñecos de feria” escrachados en un informe confidencial (top secret) de los servicios de inteligencia, o pasando a “mejor” gloria en el Guantánamo de la Red.



Aunque pueden estar seguros, que a los “pícaros” inversores en bitcoin “vaporizados”, nadie les reclamará. “La guerra es la paz”.La ignorancia es la fuerza”.

Catálogo: papers
papers -> Xii congreso de aecpa ¿Dónde está hoy el poder? San Sebastián País Vasco, del 13 al 15 de Julio de 2015
papers -> Una creación deliberada de la ignorancia (agnotología)
papers -> Las noticias televisivas españolas en las cadenas generalistas y la temática del acoso
papers -> “Jóvenes inmigrantes: una identidad en construcción”
papers -> Deslocalización inversa
papers -> Imagining Keynes (It’s time to get stimulated vs. ¡Take the money and run!)
papers -> 5th laccei international Latin American and Caribbean Conference for Engineering and Technology (laccet’2007)
papers -> Submission Format for ims2004 (Title in 18-point Times font)
papers -> ¿Qué funciones desarrollan las aplicaciones de internet en la relación escuela familias? Un análisis piloto de 10 centros educativos. Autores
papers -> Paper Los hijos del umbral de la pobreza (la niñez indigente en los países ricos) (Parte II) Los caminos de la corrupción política son inescrutables No se puede


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