Paper El “Big-cuent” del Bitcoin (¿de “burbu-giles” a “gili-coins”?) Introducción y cuenta la historia…



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La desilusión


Abundan las pruebas de que el mundo se ha ido desilusionando poco a poco con el dólar. En los primeros años desde su aparición en 1999, el euro ganó bastante atractivo como alternativa y acaparó una cuota creciente de las reservas de los bancos centrales, pero la crisis de la moneda única ha hecho que haya dejado de ser una alternativa seria.

Después, el oro subió en valor cuando los inversores buscaron un depósito sustituto pero el metal precioso perdió gran parte de su atractivo el año pasado. En los últimos meses, incluso las bitcoins han florecido como alternativa pero por muy fascinante que sea la moneda digital, sigue siendo demasiado rara como para rivalizar en serio con el dinero tradicional.



No es difícil entender por qué los inversores quisieron diversificar fuera del dólar. La divisa consolidó su posición como moneda de la reserva global justo después de la II Guerra Mundial, cuando EEUU solo representaba casi el 80 por ciento del PIB mundial. Por muy bien que le hubiese ido al país, la cuota sólo podía menguar cuando el resto del mundo se recuperase y EEUU añadió algún que otro problema por su cuenta.

Una crisis financiera, un banco central poco preocupado por el valor de la moneda y un sistema político que desde fuera parece totalmente disfuncional. Todo eso ha contribuido al declive de la moneda. El año pasado, incluso el euro ha estado fuerte contra el dólar, aunque cueste pensar una razón convincente para comprar moneda única europea.

Llega el cambio


Este año, todo eso va a cambiar. Aquí está el porqué. En primer lugar, la economía de EEUU parece encaminada a convertirse en la más sólida del mundo desarrollado en el año que empieza. Cualquier sorpresa será seguramente favorable. Las últimas cifras trimestrales indican que EEUU crece a un saludable 4,1%.

Evidentemente, podría sólo tratarse de un buen trimestre que no va a durar pero el impulso es la fuerza más importante de la economía y ahora mismo está de su lado. Los precios de la vivienda se recuperan bruscamente y todavía les queda mucho camino por recorrer. El empleo crece y si se consiguen crear bastantes puestos de trabajo, las empresas hasta podrían verse obligadas a subir los sueldos porque tendrán que volver a competir para atraer personal. La deuda de los hogares se empieza a controlar, creando margen para más gasto de los consumidores. Todo apunta a que la cifra del último trimestre ha sido una señal de un crecimiento más alto futuro y no sólo casualidad.

En segundo lugar, la Reserva Federal ha empezado a retirar la flexibilización cuantitativa. Aún queda por ver si se mantiene. En dos décadas de experimentos en Japón con la flexibilización cuantitativa, se ha cerrado el grifo muchas veces para después volverlo a abrir rápidamente otra vez. En los próximos seis meses, con unos datos de crecimiento más fuertes, es probable que se siga reduciendo el estímulo. Mientras el Fed retira la flexibilización, otros bancos centrales la aumentarán.

El Banco de Inglaterra podría abrir fuego pero el japonés seguramente aumente sus compras de activos, tanto para sostener una recuperación tímida como para mitigar los efectos de la subida del impuesto sobre la venta. El Banco Central Europeo podría acabar viéndose obligado a desatar la flexibilización para rescatar a una economía francesa que se hunde y a una periferia en apuros. En comparación, la próxima presidenta del Fed, Janet Yellen, se parecerá a Friedrich Hayek en su compromiso con la disciplina monetaria. Los mercados monetarios odian la flexibilización cuantitativa y eso también favorece al dólar.

Por último, ha crecido el riesgo de crisis geopolítica. Varios focos están que arden. Hay tensiones entre China y Japón, adversarios históricos por el control del Asia oriental. Corea del Norte podría estar al borde de una implosión muy fea. La guerra civil siria continúa haciendo estragos y podría salpicar más allá de sus fronteras en cualquier momento. Turquía se ha visto golpeada por una segunda crisis política en menos de un año. Una tercera sería fatídica para el gobierno actual. Nadie sabe cuándo esos conflictos en ebullición se convertirán en guerras pero lo que sí es seguro es que no hace falta más que una gran crisis geopolítica para que los inversores huyan de vuelta a la seguridad del dólar.

Poco les importa necesariamente a los inversores de EEUU. Los mercados americanos parecen estar valorados más que justamente pero para los inversores del resto del mundo, los títulos estadounidenses e incluso los bonos siguen siendo atractivos, aunque sólo sea por sus probabilidades de ganar con el ascenso de la moneda incluso si los índices no acaban el año mucho más altos.



El mercado de EEUU ha estado impulsado por las compras internas en 2013; en 2014 serán las extranjeras las que le empujen más arriba. La moneda americana sigue en declive a largo plazo como moneda de reserva internacional y un par de meses buenos no lo van a cambiar. La cuota estadounidense de la producción global se reduce constantemente con cada año que pasa pero eso no significa que no pueda escenificar subidas en un mercado bajista. Y eso es lo que pasará este año.

(Matthew Lynn. Director ejecutivo de la consultora londinense Strategy Economics)



Arreando la manada: continúa el programa de aplausos (que por “palmeros” no sea)

- Nada frena el auge del Bitcoin (elmundo.es - 2/2/14) Lectura recomendada



(Por Pablo R. Suanzes)

Una moneda. Una criptodivisa. Un sistema de pago. Una materia prima. Un activo refugio. Una commodity. Una entelequia. Una tecnología. El engranaje de una estafa piramidal. Una herramienta para el mercado negro. Qué es exactamente Bitcoin no está muy claro, pero de lo que no hay ninguna duda es de que se trata de un fenómeno a escala mundial y que no para de crecer. Y como todo lo que no nace del Estado ni está sometido de forma estricta a su control, inquieta mucho.

Bitcoin es, simultáneamente, por lo menos dos cosas: una moneda virtual y una red descentralizada para hacer o recibir pagos. Y cuanto más se habla de él, más crece (hay una relación casi perfecta entre el número de búsquedas en Google de la palabra y cotización).



Para empezar a usarlo basta con descargar un monedero digital y gratuito para móvil o tableta. O instalar un programa en el ordenador. O acceder desde una web como Coinbase, que ya tiene más de 1,5 millones de usuarios. Con ese monedero, asociado a un número personal de cuenta, se pueden recibir y enviar monedas, con las que pagar en tiendas, restaurantes, agencias de viajes, empresas, etcétera.

¿Cómo se consiguen los bitcoins?



¿Cómo se consiguen los bitcoins? Se pueden regalar. Se pueden comprar (mediante una transferencia desde el banco o en efectivo a alguien que los posea y que los remita a tu monedero), se pueden adquirir en cajeros automáticos (donde ingresas, pero no sacas) o se pueden fabricar. Los bitcoins no dependen de ninguna autoridad, de ningún banco central. Se crean de la nada y ya desde el inicio está establecido su máximo para controlar la masa monetaria: nunca habrá más de 21 millones de unidades en circulación.

Los bitcoins nacen mediante minería. A través de complicados cálculos matemáticos se resuelven ecuaciones que dan vida a bitcoins. Un ordenador personal tardaría muchísimo tiempo en completarlas, así que se puede tener paciencia, se pueden unir diferentes usuarios individuales en pools, para combinar la potencia de cálculo de sus equipos. O se pueden adquirir dispositivos específicos de minería. El modelo Neptune, de KnCMiner, uno de los últimos en salir al mercado, se vende por ejemplo a 9.995 dólares más impuestos.

Una moneda virtual y una red descentralizada para hacer o recibir pagos



El proyecto y la tecnología de Bitcoin nacieron de la mano de Satoshi Nakamoto, pseudónimo de una persona o grupo, entre 2008 y 2009. Creció lentamente y en 2013 se disparó su éxito (ver gráfico). En las últimas semanas, gobiernos y bancos centrales de todo el mundo han reaccionado, a mayor o menor escala, contra los bitcoins y sus semejantes. Alertan de la volatilidad, del riesgo, de los vacíos legales. Pero, de momento, nadie puede con el fenómeno.

El lunes, el Banco Central ruso, en medio de una crisis profunda del rublo, que ha perdido más de un 5% de su valor en lo que va de año, advirtió a los ciudadanos de que el bitcoin es “un sustituto del dinero legal”, y por tanto contrario al artículo 27 de la Ley Federal. Además, el regulador, avisaba de que por la “naturaleza virtual” del bitcoin, los rusos podrían verse involucrados consciente o inconscientemente en “actividades ilegales como el lavado del dinero de bandas criminales o financiando el terrorismo”. Advertencia clara.

Otro caso es el alemán. Si bien el pasado verano reconocía a esta tecnología como “unidad de cuenta” legal, esto es, un tipo de dinero “privado” aceptado para algunas operaciones, y por lo tanto sujeto a algún tipo de gravamen específico, el Bundesbank ahora alerta de que “debido a su constitución, y como consecuencia de su volatilidad, los bitcoins son altamente especulativos”.

Dinamarca considera inestable este tipo de divisas virtuales (hay más de 120 en funcionamiento en realidad, de los que Bitcoin es la más popular) pero estima que las empresas no necesitan, por el momento, permisos ad hoc para intercambios económicos. China sacó una nota recientemente indicando a sus bancos que no hagan transacciones con bitcoins ni hagan fondos de inversión, por ser algo muy especulativo e incierto. Las casas de cambio echaron el freno y en un día la moneda virtual pasó de 1.200 a 500 dólares, aunque se ha recuperado y las autoridades han aflojado la presión.

Hace un año cada unidad se podía cambiar por 30 dólares. Hoy, roza los mil

Según Bitlegal, a nivel mundial, sólo dos países, Islandia y Tailandia, mantienen una postura abiertamente “hostil”. La isla prohíbe a las entidades domésticas comprar bitcoins de bancos de fuera del país, de acuerdo a la normativa de control de capitales instaurada en 2008. En el reino asiático el intercambio y la mayoría de operaciones tampoco se permiten. En India no han sido proscritas, pero antes de Navidades el banco central alertó de que los actores estaban actuando sin licencia, e “importantes negocios vinculados a los bitcoins” fueron inspeccionados por la Policía y Hacienda.

A nivel supranacional, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) advirtió el 13 de diciembre del peligro de “comprar, tener o intercambiar divisas virtuales”, ahora que gozan de “creciente popularidad”, pues “la legislación no protege a los consumidores”. Además de que deberían estar sometidos a algún tipo de imposición tributaria. El sentimiento en los mercados es más variado. Durante muchos meses se observó el fenómeno de la divisa virtual como algo minoritario, residual y sospechoso. Gigantes como Warren Buffett han prometido que no invertirán uno solo de sus dólares en ello. El último premio Nobel de Economía, Robert Shiller, experto en burbujas financieras, aseguró este mismo mes en el encuentro del Foro Económico Mundial, en Davos, que “Bitcoin es un ejemplo increíble de burbuja”. Pero poco a poco cada vez más grandes actores participan en el debate.

Más de 12,25 millones de bitcoins en circulación

Félix Moreno, de la Bitcoin Foundation en España, señala que “efectivamente la red Bitcoin sigue siendo pequeña y vulnerable, no llega aún a los 10 millones de usuarios y está sujeta a muchas incertidumbres. Sin embargo eso es una preocupación para los inversores y especuladores; los usuarios pueden aprovechar la tecnología de Bitcoin y la red de pagos sin sufrir ningún riesgo de tipo de cambio, gracias a empresas como Bitpay o Coinbase que realizan la conversión a moneda local de forma instantánea y automática”.

Hoy hay cerca de 200.000 usuarios en todo el mundo que operan con ella a diario

En la actualidad hay más de 12,25 millones de bitcoins en circulación. La Fundación calcula que hay cerca de 200.000 usuarios en todo el mundo que operan con ella a diario y cerca de 10 millones que lo hacen esporádicamente. En el último año se han registrado entre 60.000 y 70.000 operaciones diarias y hay decenas de miles de tiendas, restaurantes, páginas web, agencias de viajes y hasta centros educativos que lo aceptan como forma de pago. Lo que fue algo marginal para usuarios avanzados de la red se ha expandido por todo el mundo. Y el precio se ha disparado. El viernes, al cierre de esta edición, un bitcoin se valoraba en el mercado a 930 dólares. Hace justo un año, en 30. Cuando nació, cinco centavos de dólar.

Moreno de la Cova destaca que “lo revolucionario es la tecnología para enviar dinero por internet. Un avance que va a cambiar muchísimas cosas”. Bitcoin, en ese sentido, sería un paso en el camino, pero no el definitivo. “¿Bitcoin moneda única? Se equivocan mucho los que lo ven así. Ha sido el primero masivo y será líder durante años, pero no creo que en el 2140 sea la única. Nos gusta la competencia”.

Porque la hay, y cada vez más. Al menos 120 copias que hacen la competencia, replican lo mejor y trabajan para eliminar algunas de las deficiencias. Y hay, de forma creciente, competencia a nivel más institucional. La Reserva Federal de EEUU se plantea la viabilidad de “una moneda electrónica que aproveche sus ventajas y lo haga mejor. Canadá intentó una moneda electrónica que fue un fracaso”. JP Morgan ha registrado la patente de un sistema de pago que permitiría efectuar pagos de forma anónima, sin comisiones. Y los grandes bancos españoles siguen muy de cerca estos sistemas.

¿Es todo ideal? El criptógrafo Adi Shamir, tras analizar decenas de miles de transacciones, denunció que apenas el 20% de los bitcoins realmente se mueve y que un número extremadamente reducido de propietarios controla la mayoría. Seguramente los que antes llegaron, cuando la minería era más sencilla y rápida, y ahora pueden vender y hacerse ricos. ¿Esquema Ponzi virtual?

Algunos no quieren “escuchar” los aplausos: “cerco ruso al bitcoin”(y mira tú, que estos “pájaros” saben de lavado, usos ilegales y actividades terroristas)

Tras la prohibición de las autoridades chinas hace unos meses, ahora llega la prohibición en Rusia mientras aumentan las detenciones en Estados Unidos de personas ligadas a las transacciones con esta moneda virtual”... Rusia prohíbe el bitcoin (El País - 10/2/14)

Las autoridades rusas han advertido que el bitcoin se emplea para el lavado de dinero o para financiar operaciones terroristas y que su uso es ilegal. “Los sistemas para pagos anónimos y las cibermonedas no pueden ser empleadas por los individuos o entes legales”, señaló el Gobierno de Rusia. “El rublo es la única moneda oficial”, advirtió el Fiscal General del Estado.

A finales del mes de enero (2014), el banco central ruso advirtió que el bitcoin era altamente especulativo y que quienes lo emplean corren un alto riesgo de perder su dinero. Efectivamente en los últimos días, el bitcoin ha perdido una cuarta parte de su valor. El 7 de febrero (2014) la principal casa de transacciones de bitcoins, Mt.Gox, suspendía su actividad por cuestiones técnicas, según la empresa, y desde ese día el valor de la moneda que estaba por encima de los 900 dólares ha caído a los 650 dólares.

A la vez, en Estados Unidos, se suceden detenciones de personas acusadas de blanquear dinero con bitcoins. En Florida fueron detenidas dos personas a principios de febrero (2014) por esta acusación; en semanas anteriores, el vicepresidente de la Fundación Bitcoin también fue detenido en relación con el cierre del sitio SilkRoad, donde se venden drogas con esta moneda.

La moneda virtual pierde un 50% de su valor en tres meses coincidiendo con varias detenciones y prohibiciones

El martes por la mañana, la moneda virtual cotizaba en Mt.Gox, principal casa de intercambio, a 433 euros y en BTC-E a 520 euros. La oscilación de esta moneda virtual ha sido una constante a lo largo de su historia, pues en seis meses ha variado entre un mínimo de 85 dólares (62 euros) y un máximo de 1.163 dólares (850 euros), sin embargo en el último mes se mantenía estable en torno a los 900 dólares”... El bitcoin baja del listón de los 500 (El País - 11/2/14)

El viernes 7 de febrero (2014), esa normalidad se rompía al detectarse en Mt.Gox una actividad “inusual”, por lo que sus responsables decidieron paralizar el intercambio hasta el lunes y así aclarar el origen de esos movimientos. Pero el lunes anunciaron un aplazamiento sin fecha. Entonces la moneda se desplomó hasta un mínimo de 500 dólares, bajando un 27% desde el precio final del viernes que era de 692 dólares.

“Ese problema técnico es de una intensidad mucho mayor que las que hemos visto en el pasado”, declaró a Reuters Sebastien Galy, analista de Societe Generale en Nueva York. “El mercado puede darse cuenta de que hay cuestiones que son específicas de estas formas de monedas”.

El bitcoin en los últimos meses siguió ganando aceptación en las transacciones físicas habituales, al aceptarse en varios casinos de Las Vegas y en los abonos de entradas del equipo de baloncesto Sacramento Kings.

Mt.Gox explicó que un “error en el software del bitcoin” podría permitir la alteración de la transacción. Alguien en la red puede alterar detalles del intercambio para que parezca que una transferencia de bitcoins de una billetera digital a otra no se ha producido cuando en realidad sí se había hecho, lo que induce a repetir la operación.

CoinDesk, que lanzó el Índice de Precios Bitcoin en septiembre (2013), ha retirado a la casa Mt.Gox de su índice por su “persistentes fracasos para cumplir con los estándares del índice”.

En el índice de CoinDesk el precio del bitcoin fue menor, pero no por tanto como en Mt.Gox. Se pagaba la moneda a 667,79 dólares en la tarde del lunes, un 5% menos que al cierre del viernes. En cualquier caso muy inferior a los más de mil dólares que llegó a cotizar en enero.

La detención de un defensor prominente del bitcoin hace unas semanas ha añadido incertidumbre a la moneda. Charlie Shrem, operador de la empresa de intercambio Bitinstant, fue acusado por los fiscales de Estados Unidos de blanqueo de dinero en el sitio Silk Road. Al día siguiente, Shrem renunció como vicepresidente de la Fundación Bitcoin, un grupo de defensa y promoción de esta moneda virtual.

Defensa “académica” del bitcoin: “disparen contra el Estado” (en mi humilde opinión: cuando los “liberales” se transforman en “liberticidas”). Juzguen ustedes mismos

- Aceptar el bitcoin (Project Syndicate - 12/2/14) Lectura recomendada

(Por Garrick Hileman)

Londres.-La moneda de Internet, el bitcoin, está rodeada de incertidumbre. ¿Es una burbuja especulativa? ¿Es de verdad tan anónima como sus defensores afirman? ¿Se puede de verdad usarla para comprar la legendaria variedad “viuda blanca” de marihuana o para contratar a un asesino a sueldo?

Ésas son indudablemente preguntas interesantes, pero están desviando la atención de los debates, más importantes, sobre las posibilidades del bitcoin para impulsar la innovación en el sector financiero.

En realidad, el bitcoin es tan innovador, que, además de alterar las convenciones monetarias, ha transcendido incluso las ideologías partidarias. De hecho, el premio Nobel de economía Paul Krugman y el icono del Tea Party, Ron Paul, se oponen diametralmente en casi cualquier cuestión, exceptuado el bitcoin (que desagrada profundamente a los dos).

Y, sin embargo, los oponentes del bitcoin deberían preguntarse cómo se podrían aplicar a la reforma del sistema financiero mundial las innovadoras ideas que subyacen a él. Aunque la crisis financiera de 2008 reveló profundas deficiencias institucionales, la reacción ante ella -incluidas salvaguardas reguladoras intensificadas como la Ley Dodd-Frank en los Estados Unidos y la normativa bancaria de Basilea III- no han hecho realidad la transformación necesaria. Asimismo, los movimientos de protesta como Occupy Wall Street, encaminados a dar a conocer -y en última instancia- reformar la cultura financiera, han dado resultados desiguales.

Pero el caso es que nadie -excepto tal vez la pequeña camarilla de quienes tienen información financiera confidencial, que se ha beneficiado enormemente de los rescates financiados por los contribuyentes- debe estar satisfecho con el sistema actual, entre otras cosas porque no es de descartar otra crisis, muy probablemente acompañada de más rescates bancarios, en un futuro no demasiado lejano.



Si bien no se puede saber el momento exacto del próximo colapso, una cosa es segura: el examen de cuál tipo de sistema financiero sería más útil para el mundo en el siglo XXI estaría incompleto sin el bitcoin. Al fin y al cabo, la tecnología en la que se basa podría no sólo reducir el riesgo sistémico al crear salvaguardas que protejan el sistema de pagos contra actividades financieras útiles, pero imprevisibles; además, podría desempeñar un papel importante dando un impulso, muy necesario, al crecimiento económico.

Las entidades financieras hacen esencialmente de casamenteras, al relacionar a inversores, prestatarios y ahorradores y registrar lo que las personas poseen y deben. A cambio de esos servicios, los profesionales financieros reciben compensaciones generosas. Así, pues, preguntar si los considerables sueldos de los banqueros son justos es preguntarse cuánto valor crea la función de casamenteros financieros, para lo que no hay una respuesta sencilla. Lo que está claro es que, al permitir que una mayor proporción de riqueza se canalice hacia la inversión y otras actividades económicas productivas, un sector de servicios financieros más eficiente impulsa el crecimiento económico.



Dicho de otro modo, se puede considerar el sector de servicios financieros algo así como un impuesto al resto de la economía y, en vista de los grandes costos de los sistemas financieros anticuados, costosos e ineficientes -en Londres, por ejemplo, los cheques en papel deben enviarse físicamente de un banco a otro, lo que significa que la transferencia de los fondos tarda entre cinco y seis días-, cuanto menor sea el sistema financiero, redundará en mayor provecho para todos.

La ineficiencia del sistema financiero mundial no es simplemente consecuencia de normas y estructuras obsoletas; también la búsqueda del beneficio es un factor importante. Aunque las autoridades británicas anunciaron recientemente que se aboliría el traslado de cheques físicos, seguirá existiendo un retraso de dos días para la compensación de cheques. Como sería fácil hacer electrónica y casi instantáneamente la lectura óptica de imágenes de cheques, el persistente retraso sólo se puede explicar mediante la “flotación”, es decir, el interés obtenido reteniendo el dinero durante el mayor tiempo posible.

La flotación es simplemente una de las numerosas formas como el sector de servicios financieros extrae recursos de la economía. El cargo de entre tres y cinco por ciento aplicado por las empresas de tarjetas de crédito asciende a varios centenares de miles de millones de dólares de beneficios anuales para empresas como Visa y MasterCard. Los recargos por las transferencias telegráficas y por los tipos de cambio de las divisas pueden ascender fácilmente al 10 por ciento o más por transacción, sin contar con que las interrupciones y los procedimientos complejos pueden hacer aún más costosos dichos servicios.

Pero hay razones para abrigar esperanzas. Con las innovaciones introducidas por el bitcoin, se pueden eliminar en gran medida los recargos, retrasos y otras ineficiencias que sirven para llenar los bolsillos de quienes prestan los servicios financieros.

Antes de los debates celebrados en el Senado el pasado mes de noviembre, el ex Presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke escribió una carta a los senadores en la que les decía que el bitcoin puede representar “una promesa a largo plazo, en particular si esa innovación fomenta un sistema de pagos más rápido, seguro y eficiente”. Justo en ese momento, el gigante de la venta al por menor Target fue pirateado electrónicamente: un episodio más de una larga lista de robos en gran escala de datos financieros.

No cabe duda de que el bitcoin, con su capacidad para el anonimato, podría contribuir a dar mayor seguridad al sistema financiero mundial, con lo que libraría a los consumidores y las empresas de grandes molestias y gastos. Al mismo tiempo, ofrece una reserva de valor y su utilización como medio de intercambio está aumentando constantemente.



Pero tal vez la innovación más apasionante que ofrece el bitcoin es una base de datos de transacciones: un programa de intercambio de archivos que mantiene un registro de todas las transacciones y de lo que posee cada cual. Dicha base de datos desempeña esencialmente la función de “libro mayor” que corresponde actualmente a los bancos, pero a un costo muy inferior para los consumidores y las empresas.

El bitcoin, propulsado por un algoritmo libre y mantenido por quienes optan por descargar el programa libre, representa un regreso a un planteamiento comunitario del dinero y de la banca, con servicios financieros más estrechamente conectados con sus usuarios. Los gestores de terceros grandes y monolíticos como los bancos actuales “demasiado grandes para quebrar” desaparecerían. De hecho, con programas informáticos como la base de datos del bitcoin que propulsaran una nueva estructura financiera, “el pueblo” pasaría a ser en realidad el banco.

El bitcoin y su ecosistema están aún en formación y sólo el tiempo dirá si los niveles de precios actuales reflejan una burbuja especulativa, pero las innovaciones introducidas por el bitcoin pueden -y, por tanto, deben- desempeñar un papel transformador en la construcción de un sistema financiero menos costoso y más eficiente.

(Garrick Hileman, an economic historian at the London School of Economics, is the founder of MacroDigest.com)

- Bitcoin: una saludable amenaza para los Estados (Vozpópuli - 13/2/14)

(Por Juan Ramón Rallo) Lectura recomendada

Rusia acaba de prohibir Bitcoin, China lo hizo hace unos meses y los gobiernos occidentales se lo están planteando seriamente. Todos apelan a la necesidad de combatir el contrabando, pero ninguno dice la verdad. A la postre, extraña tanta unanimidad en este asunto cuando todos estos países ni siquiera se ponen de acuerdo a la hora de definir, y respetar, un mínimo de derechos humanos.

Sucede que no son los derechos de sus súbditos los que Bitcoin pone en jaque, sino su propia autoridad. No en vano, uno de los monopolios esenciales para todo gobierno con pretensiones absolutistas es el de la moneda: controlando la moneda pueden controlar el gasto agregado y controlando el gasto agregado pueden controlar la estructura de producción, a saber, qué bienes y servicios se producen o se dejan de producir.

Ha tenido que ser un ex empleado de la Reserva Federal, Mark Williams, quien haya tenido que reconocer finalmente la verdad (o parte de ella) en el Financial Times: “Los gobiernos deberían ser cautos a la hora de permitir la existencia de divisas virtuales mientras no sean capaces de garantizar que los bancos centrales serán capaces de conservar su poder”. El contrabando, acarreando ciertos riesgos, es un problema muy secundario para Williams. Por supuesto, el articulista tampoco se sincera hasta el extremo de ligar su apasionada defensa del monopolio de la banca central con la necesidad de que los Estados mantengan sus autocráticos poderes: la suya es una argumentación más pretendidamente tecnocrática; una donde la legitimidad de las relaciones de poder es irrelevante y donde solo entran en consideración cuestiones eminentemente técnicas.

Así, según este exempleado de la Fed, Bitcoin es peligrosa porque “demuestra que podemos organizarnos sin un dinero emitido por el Estado”, cuando semejante pretensión no pasa de ilusoria en la medida en que los gobiernos -y en concreto sus brazos armados, los bancos centrales- deben ocuparse de manejar la oferta monetaria y los tipos de interés para garantizar cierta calma macroeconómica en forma de estabilidad de precios, pleno empleo y crecimiento. En este sentido, la política monetaria óptima de una economía requiere de una amplia plantilla de trabajadores dentro de cada banco central que se dediquen específicamente a la complejísima labor de modelizar, comprender y responder al fluctuante comportamiento y las expectativas de los agentes económicos. En opinión de Williams, todo este proceso de análisis previo no es automatizable mediante el algoritmo contenido en ninguna divisa virtual existente o que pueda llegar a existir. Es verdad que, según él mismo reconoce, los bancos centrales fueron incapaces de prevenir la crisis que estalló en 2008, pero a su juicio ahora estaríamos sumergidos en una devastadora depresión de no ser por su decidida actuación desde entonces. En suma, que la adopción de Bitcoin nos llevaría al caos.



El análisis de Williams podrá parecer convincente a fuer de desideologizado, pero lo cierto es que incurre en una serie de errores básicos. El fundamental -del que emanan los demás- es el de confundir dinero y deuda: aunque a día de hoy se suele considerar que los euros o los dólares son el “dinero base” de una economía -y que ese dinero base es creado por el banco central en régimen de monopolio-, lo cierto es que los euros o los dólares son pasivos del banco central. Por dinero en sentido estricto sólo deberíamos entender aquel activo monetario que no es pasivo de nadie más: el oro en su momento y acaso Bitcoin en el futuro. En este sentido, pues, el banco central no ocupa el negocio de la producción y gestión del dinero, sino de la gestión de una parte de la deuda mediante la que coordina una sociedad.

El matiz es importante porque justamente ataca el núcleo de la crítica de Williams: que la estabilidad macroeconómica requiere de una “gestión científica” de la cantidad de dinero. No es así: mientras la cantidad de dinero no sufra de bruscas fluctuaciones, la estabilidad macroeconómica puede lograrse mediante una correcta administración cuantitativa y cualitativa de la oferta de crédito. De hecho, ni la mejor gestión posible de los bancos centrales hubiese podido batir los resultados que se obtuvieron con el patrón oro. Pero, y he ahí el principal error intelectual de los bancos centrales, esa administración del crédito ni puede ni debe ser una administración centralizada, ya que cualquier agente económico disfruta de la capacidad de otorgar crédito a sus pares (siempre que diferimos el momento del pago, estamos otorgando crédito). Al contrario, la administración por necesidad será descentralizada y, por tanto, lo que resulta necesario es que esa administración descentralizada esté sometida a sanos incentivos y contrapesos que eviten una gestión abusiva del crédito.

El principal de esos sanos incentivos y contrapesos es que los acreedores puedan controlar a los deudores: si se instituye un sistema monetario donde se anula la capacidad de fiscalización de los acreedores, por necesidad los deudores tenderán a multiplicarse hasta extremos marcadamente imprudentes e insostenibles. Y, justamente, el mayor mecanismo con el que cuentan los acreedores para controlar a los deudores es poderles denegar el crédito (ya sea exigiendo el pago de las deudas vencidas o no extendiendo nuevo crédito), para lo cual ha de existir alguna forma de “dinero base” que no esté basada en la deuda. Como decíamos, el oro o Bitcoin pueden aspirar a desempeñar ese papel, pues son activos que no son, simultáneamente, el pasivo de nadie más. Pero el euro o el dólar no, porque son deuda del banco central que éste puede crear sin otro límite que el repudio por parte de sus tenedores (tampoco serviría, por cierto, una moneda estatal que no fuera deuda, pero cuya cantidad la decidiera discrecionalmente el Estado en cualquier momento): si el banco central goza de la potestad de refinanciar ilimitadamente a los deudores, es obvio que el poder de los acreedores termina siendo aniquilado y que no hay ninguna manera, salvo la torpe regulación estatal, de restringir el crecimiento explosivo de la deuda.

Por eso las críticas de Williams son falaces: porque el problema no es que la Fed no fuera capaz de evitar la crisis de 2008, sino que fue su autora o, al menos, una de sus principales cooperadoras necesarias. Sin la Fed (y otros bancos centrales), la acumulación de deuda jamás habría alcanzado los niveles que alcanzó y, por tanto, el riesgo de colapso deflacionista -en cuya resolución Williams basa gran parte de su defensa del monopolio de la banca central- ni siquiera hubiera existido. Es verdad que incluso con libertad monetaria y bancaria puede haber pánicos bancarios -incluso pánicos bancarios importantes-, pero son pánicos perfectamente solventables por la propia industria bancaria.

En suma, un triunfo de Bitcoin (o un restablecimiento del patrón oro) no eliminaría la necesidad de una correcta gestión del crédito (que es, en el fondo, en lo que Williams está pensando): únicamente permitiría descentralizarla mucho más y, sobre todo, someterla a los contrapesos necesarios para que pueda tratarse de una gestión verdaderamente racional. Irónicamente, la defensa que hace el exempleado de la Fed de su empleador es el motivo principal por el que habría que cerrarlo: porque la Fed -en tanto deudora de primera instancia- no está sometida al control disperso de sus acreedores (en tanto no pueden forzar el pago de esos pasivos al no ser convertibles en dinero), de modo que no sólo tiene capacidad para seguir cebando extraordinariamente la oferta de crédito (a costa de sus acreedores), sino que incluso carece de bases contables para conocer cuándo está concediendo demasiado crédito y cuándo demasiado poco. Sin someter la deuda al dinero, la política del banco central no es ciencia, sino nigromancia: una nigromancia dirigida a apuntalar el poder del Estado.

Las fluctuaciones de su cotización y las suspensiones de transacciones avivan el debate en torno al papel que puede desempeñar la moneda electrónica (¿podrán los “académicos” negar la evidencia?)

Un conocido inversor de Silicon Valley y un prestigioso bloguero de las finanzas se han enzarzado en una particular apuesta que recorre blogs y foros de los apasionados del bitcoin, moneda electrónica que no ha hecho otra cosa que generar debate desde su nacimiento en 2009. Ben Horowitz, que invirtió en plataformas como Facebook y Twitter cuando estas estaban naciendo, y Felix Salmon, conocido bloguero financiero de Reuters, se han jugado un par de calcetines de alpaca en torno al futuro de esta moneda cifrada y no regulada que se genera en Internet y que permite realizar pagos instantáneos en cualquier parte del mundo. Si dentro de cinco años un 10% de los norteamericanos han comprado algo con bitcoins, Horowitz habrá ganado. De lo contrario, lo habrá hecho Salmon”… Días complicados para ‘bitcoin’ (El País - 16/2/14)

Lo de los calcetines de alpaca obedece a que una firma que los vende en Estados Unidos fue la primera en aceptar esta criptomoneda (moneda codificada) como medio de pago en su web.

La moneda electrónica atraviesa días duros. Mt Gox, una de las mayores plataformas de cotización de bitcoins, suspendía el 7 de febrero (2014) transacciones debido a problemas técnicos; Apple retiraba Blockchain, aplicación compatible con bitcoin; y, a mediados de febrero, Rusia prohibía el uso de esta moneda en su territorio, siguiendo así los pasos de China, que hizo lo propio a finales del año 2013.

Bitcoin es una moneda que permite transacciones entre usuarios vía P2P, intercambio de información entre iguales, cauce utilizado en el intercambio de archivos de cine y música.

La persona que los adquiere en Internet consigue una clave alfanumérica -letras y números- de entre 27 y 34 caracteres que le permite hacer pagos a otras personas que dispongan de una cartera electrónica.

En los últimos treinta días (enero/febrero 2014), su cotización se venía manteniendo más o menos estable en torno a los 850 dólares. En sus primeros compases llegó a costar 10 dólares. Pero, a finales de la segunda semana de febrero, tras la suspensión de Mt Gox, bajaba hasta la órbita de los 600.

“Ironías de la vida”, señala Andrés Alonso, economista especializado en finanzas del blog sintetia.com, “bitcoin sufrió un corralito, y ya lleva varios”. Mt Gox congelaba las retiradas de fondos y los movimientos de la moneda. “El problema es que se podían renombrar las transferencias”, explica Alonso, “un fallo atribuible al algoritmo”.

La accidentada singladura de esta moneda electrónica ha vuelve a resucitar el debate sobre su solidez y futuro.

Bitcoin es un fenómeno que despierta todo tipo de reacciones. Sus defensores consideran que revolucionará el comercio electrónico y el sistema económico establecido.

La firma de capital riesgo Adreessen Horowitz ha invertido cerca de 36,5 millones de euros (50 millones de dólares) en empresas relacionadas con bitcoin. Marc Adreessen, uno de sus socios, defendía en un artículo publicado a finales de enero (2014) en The New York Times que bitcoin será una revolución.

Sus detractores, sin embargo, estiman que se trata de una fiebre que está creando una gigantesca burbuja. Entre estos últimos, el prestigioso economista y profesor de la neoyorquina Universidad de Columbia Xavier Sala-i-Martín.

Pedro Durá, profesor de Economía Monetaria y Financiera de la Universidad Complutense de Madrid, considera normales las fluctuaciones que viene experimentando la moneda: son pocos los poseedores de bitcoins y escasas las operaciones que realizan. “Es un mercado poco líquido”, explica, “una operación de algún poseedor de un gran volumen de bitcoins hace que su cotización suba o baje mucho”. Durá explica que con el bitcoin ocurre como con otros muchos activos que el mercado desconoce: la cotización fluctúa (como ocurre con las nuevas acciones que irrumpen en Bolsa) hasta que los operadores las van conociendo. “Tampoco extraña que algunos Gobiernos, si lo ven como una amenaza a su monopolio, lo limiten”, asegura.

Esta es una de las claves. Bitcoin podría ser a la banca lo que las descargas a la música y las películas, dicen sus defensores: una amenaza. Permite intercambiar dinero sin intermediarios. De ahí, los obstáculos que encuentra en su camino, arguyen.

Durá es de los que piensan que se trata de un fenómeno interesante al que hay que seguir la pista. “No hay que tenerle miedo, el consumidor puede salir favorecido. Los que temen a bitcoin son los que tienen el monopolio de emisión de la moneda”, explica. “Una moneda que haga competencia a la que emiten los Gobiernos puede ser buena para que estos la cuiden y limiten sus emisiones”.

La oferta de bitcoins está limitada. Esa es una de las ventajas, esgrimen sus defensores. Crece a un ritmo que depende de la resolución de operaciones exponencialmente complejas que se resuelven mediante ordenadores. Se generan, aproximadamente, 25 bitcoins cada 10 minutos. La emisión se va reduciendo con el paso del tiempo. En 2140 habrá 21 millones de bitcoin y ya no habrá más. En estos momentos hay en torno a 12,5 millones en circulación.

Andrés Alonso, de sintetia.com, considera, no obstante, que el bitcoin es una apuesta arriesgada. Es más un activo que una moneda, dice. “Todo el mundo quiere atesorarlo, por eso no desempeña un papel como moneda”, manifiesta. “Es más bien como el oro, como el petróleo. Es el oro 2.0”. Alonso dice que el bitcoin es poco estable y demasiado volátil, por lo que no constituye una alternativa al euro o al dólar. “El punto fuerte del euro y el dólar es que tienen un respaldo legal; con bitcoin, dependes de la tecnología”, resume.

Pablo Soto, abanderado del libre intercambio de archivos P2P en España contra el que llevan años batallando las compañías discográficas en los tribunales, se muestra crítico. “Bitcoin es el sueño de los neoliberales, de los anarcocapitalistas”, ilustra. “Es una alternativa que puede ser peor que lo que tenemos en términos de concentración de capital”.

Los defensores de bitcoin atribuyen gran parte de los problemas que atraviesa esta moneda a la resistencia de Gobiernos y grandes bancos ante algo sobre lo que no tienen control. “Es una amenaza al esquema tradicional, estamos dando el poder al usuario”, sostiene Alexandre Saiz, que trabaja en el desarrollo de aplicaciones de comercio electrónico y que acepta bitcoins en Telepienso.com.

Francisco González, presidente de BBVA, decía, en alusión al bitcoin, el pasado 31 de enero (2014): “Es un juego muy peligroso, muchos banqueros centrales han advertido de que es algo de altísimo riesgo”.

El desarrollador Pablo Soto, por su parte, confiesa tener sentimientos encontrados: hay una parte, la de otorgar el poder a la gente, que le atrae. Pero, en línea con otros críticos, señala que bitcoin puede contener ciertos elementos de estafa piramidal.

Victoriano Urbina, economista, ingeniero y consultor, considera que se trata de una moneda más pura que muchas de las que manejamos dado que su emisión está limitada. “La moneda en papel sí que es una estafa piramidal, porque la autoridad monetaria puede fabricar tanta como quiere”. Y añade: “El cambio es imparable. El concepto es disruptivo: Internet aplicado al dinero”.

En eso parece haber un cierto quórum: la tecnología desarrollada con bitcoin deparará cambios. “Se trata de una tecnología valiosa de cara al futuro”, asegura el economista Andrés Alonso. David Barroso, experto en seguridad informática, alude a la existencia de otras monedas como Litecoin y declara: “Igual bitcoin desaparece porque lo destruyen o lo prohíben. Pero puede emerger cualquier otra moneda”.

El algoritmo maldito (dudoso futuro de las criptomonedas): ¿el Big-cuent del Bitcoin?

- A bitcoin le llegó la hora de la verdad (The Wall Street Journal - 18/2/14)

La moneda virtual atraviesa su peor crisis, lo que genera dudas sobre su viabilidad

(Por Francesco Guerrera) Lectura recomendada



Después de semanas marcadas por fallas tecnológicas, problemas regulatorios y preguntas generales sobre su viabilidad, la moneda virtual bitcoin está en medio de la peor crisis desde que fue propuesta en un ensayo en 2008.

El tumulto representa un punto de inflexión. La forma en que la moneda virtual y su ecosistema reaccionen a los problemas podría determinar si todo el experimento se convierte en una fiebre pasajera o si se transforma en una innovación tecnológica histórica como el correo electrónico.



En resumen: bitcoin es una moneda virtual. No está respaldada por gobiernos o bancos centrales y existe sólo en Internet. De hecho, es tan misteriosa que nadie sabe quién la desarrolló.

Tampoco se acuña. Los usuarios acumulan bitcoins al usar algoritmos de computadora para resolver problemas matemáticos complejos. Intercambian las monedas entre ellos o las gastan en artículos como boletos para partidos de básquetbol o compras en Internet.

Durante los últimos tres años, el bitcoin pasó del terreno de los expertos en tecnología al público en general.

Su precio se disparó a las nubes desde los pocos centavos que valía en 2011 hasta un máximo de más de US$ 1.100 la unidad en diciembre de 2013. Más y más comercios comenzaron a aceptarla. Y sus amigos y enemigos más entusiasmados incluso predijeron que algún día podría reemplazar al dólar y otras monedas tradicionales.

La fortaleza de bitcoin se fundamenta en tres supuestas cualidades: es anónimo, o al menos pseudo anónimo (las transacciones son registradas pero la identidad de las partes está cifrada); es difícil de vulnerar informáticamente, y elimina a intermediarios financieros como los bancos.

Meyer Malka, cuyo fondo de inversión de capital de riesgo Ribbit Capital invierte en firmas relacionadas con bitcoin, afirma que las monedas virtuales son “lo más disruptivo que he visto en los servicios financieros en mi vida”.



Últimamente, sin embargo, los tres baluartes del bitcoin quedaron en el ojo de la tormenta.

Su anonimato llamó la atención de reguladores y agencias del orden público debido a presuntos lavados de dinero.

Su inmunidad a los ataques cibernéticos fue cuestionada la semana pasada cuando las tres principales bolsas de bitcoin tuvieron problemas.

Igualmente, el lugar de la moneda en la periferia del sistema financiero resultó una limitación porque la mayoría de los bancos se niegan a facilitar transacciones de bitcoin. Por si esto fuera poco, el precio de bitcoin ahora es casi la mitad de lo que valía en su punto máximo.

Ajay Banga, presidente ejecutivo de MasterCard Inc., habló por muchos escépticos la semana pasada cuando dijo en una entrevista: “Al mundo no le faltan monedas, así que, ¿qué resuelve esta divisa?”.

Esa es una pregunta crucial. Para tener éxito, bitcoin debe ser más útil que los sistemas de pago actuales.

Dos aplicaciones posibles podrían incorporar las monedas virtuales en la infraestructura financiera de una forma que sea complementaria con las formas de pago existentes.

La primera es como conductos para pequeñas transacciones internacionales como las remesas de personas que trabajan fuera de su país. El bitcoin podría reducir tanto el costo como el tiempo que requieren esos pagos.

Para Antonio Polemitis, esto significa que los consumidores se deberían regocijar, y las firmas de transferencias de dinero como Western Union Co. y MoneyGram International Inc. se deberían preocupar.

“El bitcoin es como el correo electrónico y el resto es como la oficina de correo”, afirma Polemitis, quien dirige Ledra capital LLC, una oficina familiar que busca invertir en bitcoin.

El segundo uso potencial tiene más que ver con el futuro.

Defensores como Malka consideran que bitcoin es más que sólo una moneda usada para almacenar valor.

Para ellos, es una plataforma financiera abierta que podría guardar grandes cantidades de tipos de datos en un libro contable seguro y universal. Desde pagos de peajes hasta certificados de propiedad de autos y casa, el bitcoin podría usarse como un lugar para almacenar información financiera y personal de forma independiente, segura y confiable.

“No es un experimento tecnológico, es una sociedad experimental”, afirma Malka.

Suena un poco descabellado. Incluso los evangelistas de bitcoin reconocen que esto sólo podría suceder si se materializan tres condiciones.



Primero, la infraestructura actual -mayormente anónima, anclada por bolsas extranjeras sin regulación y vulnerable a la manipulación de delincuentes- debe ser reformada a través de la creación de bolsas estadounidenses supervisadas por autoridades financieras.

En segundo lugar, el dinero institucional como los fondos de pensiones deberá invertir en bitcoin para limitar su extrema volatilidad de precios.

Y en tercer lugar, asimismo, los bancos deberán considerar al bitcoin como un medio de pago legítimo y permitir que los clientes lo intercambien por dólares y centavos.

Nada de eso puede darse por sentado, y ninguno de esos requisitos implicaría que bitcoin se convierta en un sustituto del dólar. No obstante, detrás de todo el revuelo y el temor, hay una posibilidad real de que el bitcoin juegue un rol importante en la industria financiera del futuro.



Los ciber-vivos quieren seguir expolindo a los ciber-bobos (hasta el nombre los delata)

La empresa Robocoin dijo este martes que a finales de este mes instalaría las primeras máquinas en Estados Unidos que permitirán comprar y vender Bitcoins, la famosa moneda digital”… Instalarán primeras máquinas de Bitcoin en Estados Unidos (BBCMundo - 18/2/14)

Según señala la agencia Reuters estas máquinas serán instaladas en las ciudades de Seattle y Austin. Funcionarán como un cajero automático y además podrán escanear documentos de identidad de los usuarios. Ya hay máquinas de este tipo en Canadá.

El sistema permitirá cambiar los Bitcoin por dinero en efectivo o comprar la moneda digital, que será transferida a las billeteras virtuales de los usuarios.

La moneda existe exclusivamente en internet y es independiente de cualquier gobierno o empresa. Fue creada en 2009 por una persona o grupo de individuos que se hacen llamar Satoshi Nakamoto. Los primeros en adoptarla eran en su mayoría expertos en tecnología que no confiaban en las instituciones bancarias reguladas.

Y yo que creía que “WhatsApp” era un jabón para el lavarropas (atrapados en la red)

El gigante de las redes sociales, Facebook, anunció el miércoles que comprará al servicio de mensajería móvil WhatsApp por US$ 19.000 millones”… Facebook comprará WhatsApp por US$19.000 millones (BBCMundo - 19/2/14)

Según un comunicado de Facebook, la transacción se hará por US$ 4.000 millones en efectivo y aproximadamente US$ 12.000 millones en acciones de Facebook. Además se entregarán otros US$ 3.000 millones en acciones a los empleados y fundadores de WhatsApp, que se harán efectivos cuatro años después de la compra.



“WhatsApp está en camino de conectar a 1.000 millones de personas. Los servicios que alcanzan esa meta son todos increíblemente valiosos”, dijo el fundador y presidente de Facebook, Mark Zuckerberg.

Jan Koum, cofundador y presidente de la firma de mensajería móvil, dijo que “estamos emocionados y honrados de estar en una sociedad con Mark y Facebook mientras continuamos llevando nuestro producto a más gente en todo el mundo”.

El negocio anunciado el miércoles es la compra más grande realizada hasta ahora por Facebook. En 2012 había comprado a Instagram por US$ 1.000 millones.

Richard Taylor, experto en tecnología de la BBC, explicó que la compra no es tan sorpresiva como el monto que ha estado dispuesta a pagar Facebook por WhatsApp.

“Algunos están viendo los US$ 19.000 millones como evidencia adicional de cómo se está inflando el valor de muchas compañías, en momentos en que el sector experimenta lo que podría ser otra prueba de una nueva burbuja en el sector de las empresas punto com”. Taylor indica que WhatsApp da a Mark Zuckerberg vías hacia los mercados internacionales y, más importante, hacia usuarios más jóvenes. “Pero lo que es menos claro es si los ingresos aumentarán en el largo plazo”.

WhatsApp reiteró su compromiso con un servicio sin anuncios publicitarios, optando por cobrarles por el servicio apenas US$ 1 al año a sus usuarios. Bajo este escenario, tendrá que continuar su trayectoria de crecimiento para asegurar cualquier retorno en las finanzas de Facebook. En todo caso, la publicidad está mirando ahora con más atención el propio modelo de negocios de Facebook y la presión para monetizar su nueva base de usuarios en WhatsApp de la misma manera será muy tentadora como para resistirse, asegura el experto en tecnología de la BBC.

Criptodivisa - criptoanarquismo: los Sabios de Sion contra un protocolo de Internet (regulan el uso)…y estos que “sí” saben de dinero -los que inventaron la “Cristo-divisa”

Blanqueo de capitales o financiación del terrorismo son funciones de la criptodivisa según el Banco Central del país, que creará una ley especial que la contemple”... Israel regulará el uso de Bitcoin (Negocios.com - 19/2/14)

El Banco Central de Israel advirtió este miércoles a la población de los altos riesgos de invertir y manejar la criptodivisa “bitcoin” y anunció que planea crear una ley especial para regular el uso de esta moneda nacida en internet.

En un comunicado difundido a los medios, la entidad advierte de que el anonimato que envuelve las transacciones eleva las posibilidades de que se produzcan actividades fraudulentas y de que sirvan para propósitos ilegales como el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo.

“El pueblo israelí debe saber que la bitcoin es una divisa que carece de supervisión, no tiene una base legal y es terreno de cultivo para actividades fraudulentas, ya que al ser anónima es difícil trazar su pista”, explica la nota.

“Este anonimato puede ser explotado para la actividad criminal, como el blanqueo de dinero, la financiación de actividades ilegales, e incluso la financiación del terrorismo”, subraya. Por estas razones, el Banco Central de Israel y otras autoridades financieras y legales del país se embarcarán en “un proyecto que examine el uso de esta moneda virtual, su estatus legal, su efecto macroeconómico, los riesgos de blanqueo y financiación del terrorismo, imposición y protección de consumidores e inversores”.

El crecimiento de las empresas tecnológicas y de criptografía ha convertido a Israel en uno de los principales centros mundiales de bitcoin, un sistema financiero de divisas que se intercambian sin el control de un regulador ni respaldo de ningún gobierno ni banco central.

Como cualquier divisa, se puede intercambiar con otras y su valor fluctúa de acuerdo a la demanda en un sistema que cuenta con el apoyo de aquellos que dicen que es más equitativo y libre y la oposición de quienes creen que no es más que una burbuja que explotará en un corto periodo de tiempo.

Más de una veintena de empresas israelíes trabajan actualmente en el desarrollo de mecanismos y herramientas que permitan utilizar las bitcoin en cualquier tipo de transición por internet, desde comprar comida a invertir en grandes empresas.

En cambio, Israel podría estar persiguiendo una quimera. Actualmente, la Bitcoin es anónima. Es decir, que un usuario podría tener, por ejemplo, sus bitcoins divididas en tres cuentas bajo tres pseudónimos que no se puedan vincular con su identidad real.

Por lo tanto, aunque la legislación que implante afecte a sus habitantes, la criptodivisa escapa al control de cualquier institución central, y de dejar de hacerlo, perdería su valor icónico inspirado por el Criptoanarquismo- y por lo tanto a sus usuarios.

Las Bitcoins no son más que un protocolo en internet que no está reducido a Israel, por lo tanto sus ambiciones de controlar la divisa digital se encuentran muy por encima de sus posibilidades, pudiendo únicamente aspirar a controlar el uso que sus habitantes hagan de la misma o impidiendo a sus empresas que la acepten como pago o utilicen. Claro que, dado el carácter anónimo y no regulado de la Bitcoin, saltarse dichos controles no resultará complicado.



¿Qué puedo hacer con mis bitcoins? (la “moneda del futuro”… ¿qué siempre lo será?)

- Un experimento con el bitcoin en la vida real (The Wall Street Journal - 20/2/14)

(Por Geoffrey A, Fowler) Lectura recomendada

En el abismo no regulado de la web, bitcoin es la criptomoneda del reino, que crea tantos titulares por su precio volátil como por su popularidad entre criminales que buscan el anonimato.

Estos son suficientes motivos para que la mayoría de la gente se mantenga lejos de ella. Pero bitcoin sigue surgiendo en más lugares como medio para comprar artículos legales del día a día. Pasé una semana utilizando la moneda virtual y mi experiencia me sorprendió: no era ni anónima ni oscura.

Aunque en mi búsqueda de lugares en los que podía gastar bitcoins apareció una dudosa casa de masajes, no fue necesario adentrarme en los rincones sospechosos de Internet. Utilicé bitcoin para comprar pastelitos y sushi en tiendas locales, y conseguí una sudadera del Grumpy Cat en Overstock.com.

Bitcoin no está listo para remplazar las tarjetas de crédito o PayPal. No tiene aún una amplia aceptación, ni protección al consumidor ni estabilidad. La moneda pasa por una crisis en estos momentos, después de que unos ataques cibernéticos perturbaron dos de sus mayores mercados e hicieron que bitcoin perdiera un tercio de su valor. En el transcurso de una semana, mi propio bitcoin perdió hasta 7% de su valor.

Pero esto no me impide tener una pequeña billetera con la primera divisa importante de Internet. No soy ningún especulador, no estoy invirtiendo mis ahorros en bitcoin, ni recomendando que alguien lo haga. Me interesa lo que podría hacer con ella: un “recipiente de propinas” para arte en línea, o pequeños donativos diarios a obras caritativas. Y si está intrigado, ojalá esta columna también le ayude a no perder la camisa.



La buena noticia es que usted no tiene que poner mucho dinero en riesgo para hacer la prueba. Yo ni siquiera compré una “moneda” entera, sino sólo 0,25% de una unidad, el equivalente a unos US$ 160. Me registré para una billetera virtual, que promete proteger el código que representa su dinero, e intercambia dólares por bitcoin (y viceversa). Yo recomiendo Coinbase, cuya billetera se conecta con su cuenta de ahorros regular y cobra una pequeña comisión, alrededor de 1%, por cada transacción.

¿Son confiables estos tipos? Coinbase está respaldada por personas reconocidas de Silicon Valley, pero no tiene nada equivalente a las garantías que da el gobierno cuando uno usa dólares en un banco tradicional. Coinbase dice que en los últimos 15 meses ha establecido casi un millón de billeteras para consumidores.

Lo que más me sorprendió es que Coinbase le quita a esta moneda cierta parte de su anonimato. Para comprar bitcoin, Coinbase me pidió los datos de mi cuenta bancaria, mis números de tarjeta de crédito, e incluso las credenciales para entrar al sitio web de mi banco. La empresa no retiene toda esa información pera la utiliza para agilizar el proceso de verificación, que normalmente puede tomar cuatro días.

El objetivo de reunir toda esa información, indica el presidente ejecutivo Brian Armstrong, es prevenir “travesuras”, para que así los bancos tradicionales vean a Coinbase como una entidad legítima.



Coinbase ha hecho un buen trabajo en simplificar el uso de bitcoin. Para pagar por el sushi en un restaurante local, utilicé la aplicación de Coinbase en mi teléfono Android para escanear el código QR presentado por la persona que me atendió. (Apple aún no ha aprobado la aplicación de Coinbase para el iPhone, pero uno puede realizar pagos a través de la web).

Una vez que confirmé el pago del sushi, el dinero se transfirió instantáneamente. Para los consumidores, la velocidad del bitcoin puede ser una espada de doble filo: si algo sale mal, no hay ninguna entidad tercera que puede interceder y ayudarle a recuperar su dinero. Y las devoluciones pueden ser complicadas en una moneda con un valor que fluctúa de manera violenta. (Afortunadamente, no tuve quejas sobre mi sushi).

Las compras en línea funcionan de manera parecida. En la pantalla de compra de Overstock.com, elegí pagar con bitcoin, y después escaneé el código de la pantalla con mi teléfono.

¿Entonces de que sirve usar bitcoin? Bitcoin no resuelve ningún problema del consumidor como velocidad y conveniencia, señala Mark T. Williams, profesor de finanzas en la Universidad de Boston. “Resuelve un problema si quiere enviar cosas en secreto”.

Aunque Coinbase y otras billeteras reciben información del usuario, uno puede intentar hacer transferencias o pagos anónimos. Si alguien le da bitcoin, puede registrar una billetera de Coinbase sin ingresar muchos detalles personales, aunque tendrá que verificarse si quiere cambiar sus bitcoins de vuelta a dólares.

Lograr que los comercios acepten la moneda será un proceso difícil. Unos 3.000 negocios en todo el mundo aceptan bitcoin, incluyendo unos 220 en América Latina, según Coinmap.org.

Overstock planea ofrecer incentivos financieros por los pagos con bitcoin. Debido a que bitcoin les ahorra a los minoristas las cuotas de tarjetas de crédito, Overstock regresará 1% de su compra a los clientes que paguen con bitcoin (en crédito para futuras compras en la tienda).



Hasta ahora, la aplicación estrella para bitcoin podrían ser las transferencias internacionales, un proceso costoso y lento en los bancos y servicios tradicionales como PayPal. Intenté enviar una cantidad de bitcoin equivalente a US$ 10 a mi amigo Kevin en Hong Kong. En minutos, él estaba en Coinbase y enviándome el dinero de vuelta. Lo envié de nuevo por el Pacífico, impresionado por nuestra habilidad de jugar ping pong con un proceso financiero que normalmente toma días.

Pero cuando Kevin intentó gastar su bitcoin en Hong Kong, no encontró muchas opciones.

Algún día, todo esto será más fácil. Tomar vacaciones con bitcoin podría ser una forma de evitar los cargos por el cambio de divisas y el uso de tarjetas de crédito. Pero ese día aún no ha llegado.

“Algún día”: pensé mucho en esto mientras usaba bitcoin. Podría ser la moneda del futuro, pero todavía está buscando un motivo para ser útil en el presente.

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