Paper “Cinicon” Valley: los senderos de manipulación del “Wall Street Journal”



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Paper - “Cinicon” Valley: los senderos de manipulación del “Wall Street Journal” (siguiendo las “deposiciones”, sobre moneda y cambio, de Nicholas Hastings -“uno de los nuestros”-, desde junio de 2011 hasta junio de 2013)

- Introducción (algunas “bofetadas dialécticas” a uno de los “amados monstruos” de los “global players” de Wall Street, y por consiguiente, del Journal, “of course”)



La mano que mece la cuna (desde Londres, con amor…)

¿Quién es Nicholas Hastings?

Según los antecedentes, de libre acceso, publicados en Internet: Nick Hastings - Dow Jones columnist and TV anchor who has written about foreign Exchange for more than 25 years. Has covered a variety of other markets, including equities, fixed income, commodities and energy.

The Wall Street Journal indica: Senior Correspondent in London for Dow Jones Newswires. He can contacted on +44-20-7842-9493, by email at nick.hastings@dowjones.com or on Twitter @NickHastingsDJ

¿Por qué “disparo” contra Hastings?

Porque Hastings es un “meritorio” representante (no es el único) de la “línea editorial” del Wall Street Journal. Uno de los “fieles escuderos” (no es el único) de Rupert Murdoch (*), en el “sendero de manipulación” del periódico de cabecera del mundo de los negocios (2 millones de ejemplares diarios, más el incontable aporte de Internet).

Hastings es un analista sin matices, deliberado, cortoplacista, sesgado, intencionado y macarra, a lo Gordon Gekko, un gran “procurador del miedo”, que está dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para preservar la cotización del dólar.

¿Es Hastings es “solo” una “anécdota”?

Toda anécdota es categoría: … ¡y quién demonios lee el segundo párrafo!

Lo que importa es la línea editorial… Los titulares…

El poder del pensamiento negativo. Como si lo que se fuera a decir tuviera connotaciones de Oráculo del Señor de las Finanzas.

Las entidades que conocemos pero que no podemos prever (los “knows unknows”), los “enigmas”, y las que no podemos predecir porque las desconocemos por completo (“unknows unknows”), las “incógnitas absolutas”.

De los distintos malabaristas financieros apenas sostenidos por el fino alambre de acero: Hastings cree (o quiere hacernos creer) que Estados Unidos (el dólar) ya cruzó el abismo, Europa (euro) ya ha caído al vacío, el Reino Unido (libra) mantiene buenas posibilidades de cruzar (casi llegó al otro lado), Japón (yen), si hace los mismo que USA podría cruzar, el resto (del mundo mundial) saltan en el alambre, al dictat de USA.

¿Cuál es la peor clase de mentira?

Aquella mentira que es una verdad a medias es la más tenebrosa de todas las mentiras.


  • Las mentiras descaradas, groseras, inmensas, son peligrosas pero no son imposibles de detectar.

  • Mientras aquellas mentiras que mezclan la mentira con la verdad, acaban resultando la más siniestra de todas, porque no permiten saber bien qué es mentira y qué es verdad, Y a veces pueden ser tomadas por la verdad completa.

Nicholas Hastings cuando piensa en el signo dólar activa un marco de referencia condicionante.

Un idiotismo metafórico se refiere a una verdad o un problema que son evidentes, que están ahí pero que individualmente (o colectivamente) se ignora.

“Inconsciente cognitivo”, al que no podemos acceder pero que condiciona nuestro razonamiento y, por lo tanto, nuestra valoración y juicio de los hechos.

¿Cuál es el “mantra” de Hastings?

El único lugar en el mundo en que ve (o intenta hacer ver) alguna oportunidad de inversión es en los Estados Unidos. La cornucopia del dólar, vamos.

El “mantra” de Nick es el “dólar win-win”. Soplar y sorber, a la vez. Subir y bajar, al mismo tiempo. Para europeos esto resulta sangrante. Para los demás al menos, delirante.

Hastings alienta la esquizofrenia del mercado. Lo bueno (para la economía real) es malo, y lo malo (para la economía real) es bueno, para la economía financiera. Se trata de la “sostenibilidad” de la estafa. Disimular lo que la banca esconde. Mantener el casino abierto… “all over the world”.

¿Por qué Hastings no lo dice?

Así como los estados están atrapados (pillados) por los bancos (y estos por aquellos), los bancos centrales están atrapados (pillados) por los “mercados” (efecto primario) y las decisiones de inversión se supeditan a los estímulos (efecto secundario), en un bucle repetitivo y siniestro.

El circuito cerrado de los mercados financieros. Les preocupa más la retirada de la liquidez, que la buena marcha de la economía. Los precios han dependido más de dinero que de la economía. Una auténtica locura.

Nota: Que sus escritos resulten una “estafa intelectual” en grado de tentativa y una “falsedad documental” publicada… queda a vuestro discernimiento y criterio. Yo solo puedo hacer especulaciones, aportando algunas pruebas… Ustedes deben juzgar.

(*) Keith Rupert Murdoch (Melbourne, Australia, 11 de marzo de 1931) es un empresario, inversionista y magnate australiano nacionalizado estadounidense, CEO y principal accionista de News Corporation, que comprende medios tales como The Sun y The Times y cadenas de televisión como Fox y Sky, siendo considerada una de las corporaciones de medios de comunicación más grande e influyente del mundo.

Hijo del periodista Sir Keith Murdoch, quien había consolidado el holding empresarial News Limited, el cual heredó tras la muerte de su progenitor, en 1952, asumiendo la presidencia del mismo a sus escasos 20 años. A partir de entonces, Murdoch comenzó a adquirir varios periódicos en Australia y Nueva Zelanda, tras lo cual se expandió al Reino Unido, con la adquisición de los diarios The Sun y News of the World, siendo el punto de partida para la construcción del vasto “imperio mediático”, que daría forma a News Corporation.

A lo largo de su vida, dos elementos han sido constantes en su carrera empresarial, su tendencia a usar los medios para favorecer sus posiciones políticas, y los numerosos casos legales a los que ha debido enfrentarse, con acusaciones que van desde practicar acciones monopolísticas hasta canalizar los beneficios de sus negocios, mediante Paraísos Fiscales.

Desde 1997 Murdoch controla el 75 por ciento de los contenidos que se ven en el planeta a través de sus operadores de cable, satélite y televisión. En Estados Unidos posee 22 cadenas de televisión, un servicio de 24 horas de televisión por cable, la revista TV Guide, el periódico The New York Post y el estudio cinematográfico 20th Century Fox. Además de ser propietario del equipo de béisbol Los Angeles Dodgers, tiene los derechos de los partidos de más de veinte equipos de béisbol y baloncesto y es propietario del Madison Square Garden. A ello hay que sumar sus casi 800 empresas en 52 países.

Sus detractores hablan de los numerosos beneficios fiscales que le ayudaron a hacer crecer su imperio, llegando a pagar por este concepto mucho menos que cualquiera de sus oponentes (Time-Warner, Disney o Viacom). Buena parte de los negocios de Murdoch se canalizan a través de paraísos fiscales como las Antillas Holandesas, las Islas Caimán, las Bermudas, Panamá o México. Si el gobierno norteamericano le siguió la pista muy de cerca, no se quedaron atrás los parlamentos británico y australiano, en donde siempre preocupó la capacidad operativa del empresario.

No obstante, estos problemas no impidieron a Murdoch continuar creciendo. Un síntoma de ello fue que controló desde 1990 la BSkyB (compañía británica de televisión vía satélite) y que, cuando se le cerraron unas puertas, supo abrir otras, como su participación en JSkyB (operadora de televisión digital japonesa en la que también toman parte Sony, Fuji TV y Softbank), compañía que a principios de 1998 llegó a un acuerdo con PerfectTV para fusionar sus actividades.

En julio de 2011 se convirtió él mismo en centro de la atención mediática tras el escándalo que suscitó el descubrimiento de las malas prácticas de su periódico sensacionalista News of the World, confirmándose que para la obtención de noticias exclusivas se habían empleado todo tipo de medios ilegales, desde escuchas telefónicas hasta sobornos a policías, pasando por accesos piratas a datos informáticos protegidos. Ya en 2009 se había acusado al tabloide de haber espiado al menos a tres mil personas “noticiables” (políticos, famosos y familiares o víctimas de crímenes).

Murdoch se vio obligado a cerrar el periódico y renunció a su largamente acariciado proyecto de adquirir el 100% de BSkyB, plataforma de la que ya poseía el 39%. Pero la tormenta no amainó: pronto se supo que también otros de sus rotativos, como The Sunday Times y The Sun, habían empleado medios semejantes, llegando a espiar al primer ministro Gordon Brown y a miembros de la familia real británica.

En julio del 2011, Murdoch tuvo que enfrentarse a varias denuncias contra sus compañías, incluyendo a News of the World, propiedad de News Corporation, sobre la intervención de teléfonos de algunas celebridades, personas de la realeza y ciudadanos. Enfrentó las investigaciones de la policía y del gobierno sobre soborno y corrupción en el Reino Unido, y las investigaciones del FBI en los Estados Unidos. Rupert Murdoch y su hijo James testificaron ante un comité del parlamento británico debido al escándalo de los teléfonos pirateados (phone hacking). Su imperio mediático en Reino Unido sigue en el punto de mira mientras los investigadores buscan pruebas de más teléfonos pirateados.

El 12 de julio, el comité de cultura, deporte y comunicación de la Cámara de los Lores envió una citación judicial a Murdoch, a su hijo James y a su directora ejecutiva Rebekah Brooks para testificar ante el día 19 de julio. Pese a una primera negativa, Murdoch y su hijo accedieron a prestar declaración después de que el comité les citara en el Parlamento. El día anterior a la comparecencia, la página web de la publicación The Sun, que pertenece al grupo News Corporation de Rupert Murdoch, fue pirateada, dando paso a la aparición en primera página de una historia falsa que anunciaba la muerte de Murdoch. Según el mismo Rupert, ese fue “el más humillante de mi vida”. Apoyó sus argumentos diciendo que su negocio internacional constaba de 53.000 empleados y que los del semanal News of the World solo representaban un 1%, de manera que no se hacía responsable en absoluto de lo que aparecía o dejaba de aparecer en dicho periódico sensacionalista. Añadió, además, que no consideraba de ninguna manera la idea de dimitir y que tanto él como los otros altos ejecutivos no habían sido conscientes del pirateo de los teléfonos.

El 15 de julio, Rupert Murdoch asistió a una reunión privada en Londres para disculparse personalmente con la familia de Milly Dowler debido al pirateo del contestador del móvil de la joven (la cual había muerto) por uno de los periódicos de su compañía. Los días 16 y 17 de julio, News International publicó en muchos de los periódicos nacionales británicos dos páginas enteras de disculpas. La primera de ellas, firmada por el mismo Murdoch y presentada en forma de carta, pedía disculpas por los desafortunados acontecimientos que habían tenido lugar. En el medio de todas las acusaciones, Murdoch aceptó la dimisión de Rebekah Brooks, principal encargada de todas sus operaciones en Gran Bretaña, y de Les Hinton, jefe de Dow Jones y director de la revista cuando ocurrieron algunos de los abusos. Ambos negaron haber tenido conocimiento alguno de lo que estaba sucediendo mientras estaban al mando.

(28/6/13) El magnate estadunidense Rupert Murdoch divide su imperio mediático

Nueva York - News Corp., el imperio del magnate de los medios Rupert Murdoch, estadunidense de origen australiano, vivió hoy sus últimas horas como un conglomerado, luego que la empresa procediera a dividirse en dos sociedades, una empresa audiovisual y una compañía editorial.

News Corp., que fue uno de los mayores grupos de comunicación del mundo, con casi 34 mil millones de dólares de facturación anual y una presencia en varios continentes en prensa, televisión y cine, cotizó hoy por última vez como una única entidad en la Bolsa de Valores de Nueva York. Las acciones cerraron con una caída de 0.34% a 32.58 dólares por acción. La división se consumó hacia las 20:30 (hora GMT), después del cierre de la operativa bursátil: entonces sus accionistas recibieron una acción de la nueva compañía de prensa y edición, que conservará el nombre de News Corp., por cada cuatro títulos detentados actualmente.

La nueva News Corp. y la compañía que conserva los activos audiovisuales, rebautizada como 21st Century Fox, realizarán su primera incursión independiente en el mercado el próximo lunes. Murdoch sostuvo que la multinacional, construida a partir de dos periódicos australianos que heredó hace 60 años, se había vuelto demasiado grande y compleja como para que los inversores tomaran debidamente en cuenta su valor.

Esta escisión es también resultado, al menos en parte, del escándalo de las escuchas ilegales que salpicó a los tabloides británicos del grupo, el popular semanario dominical News of the World, que terminó cerrando, y The Sun, que sigue siendo el de más tiraje de la prensa británica.

“El grupo no quería que el escándalo socavara sus otras marcas como Fox”, la cadena de televisión estadounidense, señaló la firma de investigación Trefis en un informe reciente. Tras la polémica por las escuchas ilegales, News Corp. retiró su oferta para comprar el 61% de la cadena británica de televisión BSkyB. La separación, dejando que los riesgos relacionados con la investigación todavía en curso sobre las escuchas recaiga en la empresa editorial, “puede allanar el camino a una nueva oferta de compra de BSkyB por parte de 21st Century Fox”, destacó Trefis.

Además de Fox y BSkyB, la nueva compañía se encargará de supervisar la difusión de los paquetes satelitales, incluyendo Sky Italia y Sky Deutschland, así como la producción de los estudios 20th Century Fox. Estas actividades tienen un peso de unos 23,500 millones de dólares en volumen de operaciones anuales y son más rentables que las editoriales. La nueva News Corp. no registrará más de nueve mil millones de dólares en volumen de ventas. Asociará a la editorial Harper Collins, a una serie de periódicos, tabloides y diarios prestigiosos, como The Wall Street Journal o The Times de Londres, y a la agencia de noticias Dow Jones Newswires.

- Cae antes un mentiroso, que a un cojo (un “druida” en “Cinicon” Valley)

(http://online.wsj.com/public/page/espanol-inicio.html)

En las próximas páginas ustedes podrán leer (y juzgar) los artículos publicados en la edición online (en español) del “Wall Street Journal”, por Nicholas Hastings durante el período que va desde junio de 2011 a junio de 2013.

Por razones metodológicas se agruparon las noticias por monedas (dólar, euro, libra esterlina, yen, otras monedas y varios), manteniendo el orden cronológico en cada Apartado. Se ha considerado que esa estructura permite una apreciación más clara de la “línea editorial” sostenida por The Wall Street Journal e instrumentada por Hastings.

Si quieren valorarlos en forma conjunta y de manera secuencial (del modo en que han sido publicados por WSJ), deberán reagruparlos por fecha de publicación (que en todos los casos consta). Puede que resulte más cíclico, pero posiblemente luzca menos crítico.

En los artículos transcriptos se han destacado en rojo los párrafos más “significativos” (según mi criterio, los más “sesgados”). Se ha omitido muy poco material del original, para que no parezca que se han entresacado párrafos fuera de contexto (pido disculpas por la extensión derivada y el esfuerzo suplementario de lectura).

Algunas consideraciones previas (antes de leer al “druida” adicto a la liquidez)



Dice Robert Skidelsky que todos sabemos cómo empezó la crisis económica global. Los bancos ofrecieron demasiados créditos al mercado inmobiliario. El estallido subsiguiente de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos provocó la quiebra de los bancos porque la actividad bancaria se había hecho global y los grandes bancos tenían créditos malos mutuos. La quiebra de la banca originó una crisis de crédito. El crédito se agotó y las economías empezaron a contraerse. (Project Syndicate - 30/6/13)
Así pues, los gobiernos rescataron a los bancos y las economías, lo que produjo una crisis soberana de deuda. Como todos están concentrados en el desapalancamiento, las economías no se han recuperado. Gran parte del mundo, sobre todo Europa, pero también los Estados Unidos, aunque menos seriamente, sigue estancado en prácticamente un bache.
De hecho, es posible considerar el crédito excesivo bancario como un síntoma de fallas económicas más profundas. El economista Thomas Palley lo percibe como una manera de contrarrestar el crecimiento de la desigualdad de ingresos, en donde el acceso al crédito asequible sustituye la garantía fallida de bienestar de la democracia social. Así pues, las reformas demandan una redistribución de ingresos y riqueza.
El supuesto radical es que la economía previa a la crisis estalló no por errores evitables en el sector bancario, sino porque el dinero se había convertido en el único árbitro de valor. Así pues, debemos ser decisivos en la búsqueda de la recuperación, pero no de una manera en la que solamente se reproduzcan las fallas estructurales del pasado.
Dice Martin Feldstein que el vínculo entre la compra de bonos y el stock monetario depende del funcionamiento del “excedente de reservas” de los bancos comerciales. Cuando la Reserva Federal compra bonos del Tesoro u otros activos (por ejemplo, títulos con garantía hipotecaria), el resultado es la creación de “reservas” para los bancos comerciales, que estos depositan en la Reserva Federal. (Project Syndicate - 28/6/13)
Los bancos comerciales están obligados a mantener un nivel de reservas equivalente a una fracción de sus depósitos a la vista. Hasta 2008, la Reserva Federal no pagaba intereses por el excedente de reservas por encima de esa cantidad, lo que incentivaba a los bancos a otorgar préstamos a particulares y empresas hasta que el incremento de depósitos resultante agotara el excedente. Por definición, este incremento de depósitos en los bancos comerciales era un aumento del stock monetario pertinente.
Cuando los bancos otorgan más crédito a particulares y empresas, estos pueden aumentar sus gastos. Este gasto adicional implica una suba del PIB nominal (el valor de la producción a precios de mercado). Una parte de esa suba se manifiesta como incremento del PIB real (ajustado por inflación) y el resto se manifiesta como inflación. Es así como, históricamente, la compra de bonos por parte de la Reserva Federal provocaba un aumento del stock de moneda y de la inflación.
Pero el vínculo entre la compra de bonos y el posterior crecimiento del stock monetario se modificó después de 2008, porque la Reserva Federal empezó a pagar intereses por el excedente de reservas. La tasa de interés ofrecida por estos depósitos (totalmente seguros y líquidos) indujo a los bancos a mantener esos excedentes en la Reserva Federal en vez de otorgar préstamos y crear depósitos para absorber el aumento de reservas, como hubieran hecho antes de 2008.
El resultado fue un enorme aumento del volumen de excedentes conservados en la Reserva Federal, desde menos de 2.000 millones de dólares en 2008 a 1,8 billones de dólares en la actualidad. Pero a partir de 2008, la nueva política de la Reserva Federal de pagar intereses por los excedentes implicó que a pesar de haber una mayor disponibilidad de reservas, tanto el ritmo de crecimiento de los depósitos como el crecimiento del stock de dinero fueran limitados.
El volumen del stock de dinero en sentido amplio (llamado M2) creció a un ritmo anual de apenas un 6,2% anual desde fines de 2008 hasta fines de 2012. Si bien en el largo plazo el PIB nominal suele crecer al mismo ritmo que el stock monetario, como los tipos de interés eran tan bajos y venían disminuyendo, después de 2008 los particulares y las instituciones prefirieron conservar consigo una proporción de dinero mayor en relación con el PIB nominal total. Por eso, aunque el M2 creció más del 6%, el PIB nominal creció solamente un 3,5% y el índice de precios del PIB solamente aumentó un 1,7%.
Por eso no sorprende que haya habido tan poca inflación (de hecho, menos que en cualquiera de las décadas transcurridas desde el final de la Segunda Guerra Mundial). Y tampoco sorprende que la flexibilización cuantitativa haya contribuido tan poco a aumentar el gasto nominal y la actividad económica real.
Dice J. Bradford DeLong que en finanzas hay dos formas sostenibles de hacer dinero: encontrar personas con emprendimientos riesgosos que llevar a cabo y juntarlas con personas que tienen capacidad de soportar riesgos no utilizada; o encontrar a esas mismas personas con riesgos y juntarlas con personas incautas que tienen dinero. (Project Syndicate - 28/6/13)
Bruce Bartlett, un importante funcionario durante los gobiernos de Reagan y George H. W. Bush, señaló hace poco la existencia de investigaciones que muestran un pronunciado aumento de la financiarización de la economía estadounidense. A continuación, citó estudios empíricos que sugieren que la profundización financiera solamente es útil en las primeras etapas del desarrollo económico; pruebas de la existencia de una correlación negativa entre profundización financiera e inversión real; y la desalentadora conclusión de Adair Turner, ex jefe de regulación financiera en Gran Bretaña, cuando dijo que “No hay pruebas claras de que el crecimiento de escala y complejidad del sistema financiero en los países ricos del mundo desarrollado a lo largo de los últimos 20 o 30 años haya impulsado mayores niveles de crecimiento o estabilidad”.
Las finanzas modernas tienen demasiado poder político como para que las legislaturas o los organismos de regulación restrinjan su capacidad de crear riesgos macroeconómicos sistémicos. Al mismo tiempo, no han conservado su capacidad de atraer clientes con la promesa de una gestión segura y sofisticada de su dinero.
Cuando los países cuentan con sistemas financieros que trascienden la mera existencia de bancos, transferencia electrónica de fondos y mercados de bonos e incluyen otros instrumentos más sofisticados, la correlación entre crecimiento económico y profundización financiera se desvanece.
Gran parte de los beneficios sociales de la inversión hecha en el sistema financiero, al que se veía como la industria del futuro, desaparecieron a lo largo de la última generación. Según un cálculo informal realizado por Bradford DeLong, en 2007, el mundo le estaba pagando a las instituciones financieras aproximadamente 800.000 millones de dólares al año para la realización de fusiones y adquisiciones que producían valor económico real por alrededor de 170.000 millones de dólares; una relación costo-beneficio bastante baja que no parece estar mejorando.
Al no poder facilitar la reparación de los balances o estimular la actividad económica real, el QE, por el contrario, se convirtió en una fuente peligrosa de inestabilidad en los mercados financieros globales. De hecho, la deuda del sector de los hogares sigue por encima del 110% del ingreso personal disponible y la tasa de ahorro personal sigue debajo del 3%, comparado con las normas de 75% y 7,9% respectivamente que prevalecían en las últimas tres décadas del siglo XX. Y Hastings… “yes, we can”.

De seguir así, con sus “deposiciones”, que “muchos tragan” y pocos, o nadie, contestan, Hastings acabara triunfando. Perderá su empleo por inanición. Llegará un momento en que ya no quedará nada ni nadie a quien destruir. Su trabajo dejará de tener razón de ser.

Tal vez, habría que volver a leer la Teoría general de Keynes hasta la parte donde sugiere que “cuando el desarrollo del capital de un país se convierte en un subproducto de las actividades de un casino, es probable que el trabajo se haya hecho mal”. Llegado ese punto, es el momento de pensar soluciones creativas para canalizar fondos a la economía real eludiendo a las finanzas modernas y su enorme alfa negativo o, en su defecto, arriesgarse a perder hasta la última gota de sangre.

Juego de números (algunos cálculos rápidos, antes que nos borren la cabeza)


Según la hemeroteca observada, de los 41 artículos publicados sobre el dólar por Nicholas Hastings, entre junio de 2011 y junio de 2013, en 33 de ellos da una recomendación favorable a esa moneda (representando el 80,48% de los casos), en 3 de ellos da una recomendación desfavorable a esa moneda (representando el 7,32% de los casos), y en 5 de ellos plantea dudas sobre la evolución de la moneda, aunque con sesgo negativo (representando el 12,20% de los casos). En estos últimos trata sobre el comportamiento de la Fed, el abismo fiscal, las elecciones en los EEUU, y otros aspectos macroeconómicos.
Según la hemeroteca observada, de los 67 artículos publicados sobre el euro por Nicholas Hastings, entre junio de 2011 y junio de 2013, en 10 de ellos da una recomendación favorable a esa moneda (representando el 14,93% de los casos), en 39 de ellos da una recomendación desfavorable a esa moneda (representando el 58,20% de los casos), y en 18 de ellos plantea dudas sobre la evolución de la moneda, aunque con sesgo negativo (representando el 26,87% de los casos). En estos últimos trata sobre el comportamiento del BCE, la situación en Grecia, Portugal, Italia, España, Chipre, y otros aspectos macroeconómicos.
Según la hemeroteca observada, de los 19 artículos publicados sobre la libra esterlina por Nicholas Hastings, entre junio de 2011 y junio de 2013, en 8 de ellos da una recomendación favorable a esa moneda (representando el 42,10% de los casos), en 5 de ellos da una recomendación desfavorable a esa moneda (representando el 26,32% de los casos), en 4 de ellos plantea dudas sobre la evolución de la moneda, aunque con sesgo positivo (representando el 21,05% de los casos) y en 2 de ellos plantea dudas sobre la evolución de la moneda, aunque con sesgo negativo (representando el 10,53% de los casos) En estos últimos trata sobre el comportamiento del BoE, el déficit público, deuda pública, y otros aspectos macroeconómicos.
Según la hemeroteca observada, de los 18 artículos publicados sobre el yen por Nicholas Hastings, entre junio de 2011 y junio de 2013, en 2 de ellos da una recomendación favorable a esa moneda (representando el 11,11% de los casos), en 3 de ellos da una recomendación desfavorable a esa moneda (representando el 16,67% de los casos), en 8 de ellos plantea dudas sobre la evolución de la moneda, aunque con sesgo positivo (representando el 44,44% de los casos) y en 5 de ellos plantea dudas sobre la evolución de la moneda, aunque con sesgo negativo (representando el 27,78% de los casos) En estos últimos trata sobre el comportamiento del BoJ, Abeconomía, valor refugio, déficit público, deuda pública, y otros aspectos macroeconómicos).
Según la hemeroteca observada, de los 4 artículos publicados sobre el franco suizo por Nicholas Hastings, entre junio de 2011 y junio de 2013, en los 4 da una recomendación favorable a esa moneda (representando el 100 % de los casos).
En resumen: Hastings recomienda comprar dólares en el 80,48% de los artículos en los que escribe sobre esa moneda. Recomienda comprar euros en el 14,93% de los artículos en los que escribe sobre esa moneda. Recomienda comprar libras esterlinas en el 42,10% de los artículos en los que escribe sobre esa moneda. Recomienda comprar yen en el 11,11% de los artículos en los que escribe sobre esa moneda. Recomienda comprar francos suizos en el 100% de los artículos en los que escribe sobre esa moneda.

Disparen contra el euro (¿alucinación de Hastings o catequesis del Wall Street Journal?)


¿Podría acusarse a Nicholas Hastings de maquinación para alterar el precio de las cosas? ¿Y de falsedad documental? ¿Qué propósito hay detrás de esa línea editorial?
En el año 2000, el euro aún inspiraba dudas. Había nacido oficialmente un año antes, pero como no estaba en el bolsillo de los ciudadanos -eso no ocurrió hasta 2002- todavía se le veía más como una divisa virtual que como una real. Esas dudas se tradujeron en una notable caída contra el dólar, hasta el punto de que en octubre de ese año se depreció hasta los 0,82 dólares, un cambio que aún a finales de junio de 2013, supone su mínimo histórico contra el billete verde.

Un informe difundido el 2/7/13 por el Banco Central Europeo (BCE), titulado “El rol internacional del euro”, revela que el año 2012 la divisa europea sólo representaba el 23,9% de las reservas internacionales, por debajo del 25,1% de finales de 2011 y la proporción más baja desde el año 2000. Se trata, además, del tercer descenso anual consecutivo, desde el 25,9% alcanzado en 2009. O lo que es lo mismo, su peso viene cayendo desde el estallido de la crisis de la deuda soberana en 2010. (El Confidencial - 3/7/13)

El propio documento vincula la caída del euro en la despensa mundial de divisas a la crisis del euro. “En 2012, la crisis del euro continuó afectando en el uso internacional del euro, que decayó moderadamente en algunos segmentos del mercado. La persistente fragmentación del sistema financiero en la Eurozona es una de las principales causas conductoras de esta evolución, puesto que afecta a la profundidad y la liquidez de los mercados de capitales de la región”, sostiene el informe. 

La desconfianza que delatan los datos fue mayor entre los mercados emergentes que entre los desarrollados. En las reservas de los primeros, el peso del euro cayó en 3,6 puntos porcentuales, del 27,8% de finales de 2011 hasta el 24,2% de 2012, mientras que el del dólar creció del 57,2 al 60,1%. Esta evolución resulta relevante porque los mercados emergentes son los que poseen un mayor volumen de reservas en divisa extranjera. De hecho, y a raíz de la crisis financiera de 1997 y 1998, los emergentes -con los asiáticos a la cabeza- comenzaron a amasar una cantidad cada vez mayor de reservas con la pretensión de quedar menos expuestos que en el pasado a posibles turbulencias financieras. Como muestra, y según los datos del BCE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre 1999 y 2012 la despensa mundial de divisas creció desde los 1,78 hasta los 10,93 billones de dólares. 

Al mismo tiempo, el BCE reconoce que sólo la intercesión de su presidente, Mario Draghi, evitó unos datos peores. Primero con su intervención verbal del 26 de julio de 2012, cuando se comprometió a “hacer lo que sea necesario” para salvar al euro, y luego con el lanzamiento de un nuevo programa de compra de bonos (OMT) en septiembre, Draghi levantó un dique que reforzó las costuras del euro y disipó el temor a una ruptura de la moneda única. 

Aunque esas maniobras calmaron la situación, la huella de la crisis influyó, en efecto, a la presencia del euro en los mercados más allá del descenso de su peso en las reservas. En el mercado internacional de deuda, el euro menguó su presencia del 26,2 al 25,5% del volumen total de emisiones, “porque las tensiones en la deuda soberana posiblemente han afectado al apetito sobre las emisiones internacionales de deuda denominada en euros”, precisa el informe. Y añade como otro motivo que “los costes de financiación continuaron favoreciendo la emisión de deuda denominada en dólares más que en euros”. En contraposición con la caída del euro, el dólar acaparó el 52,4% de las emisiones, casi 2 puntos porcentuales más que a finales de 2011. 

Otros apartados del estudio, como los que miden el peso del euro en los préstamos internacionales, en los depósitos o en la actividad comercial, también reflejan caídas de la presencia del euro en el concierto internacional, un efecto directamente vinculado al riesgo de ruptura de la moneda única que durante muchos meses se respiró en el mercado. 

Dice Jean Pisani-Ferry (La convalecencia del euro - Project Syndicate - 30/6/13):

“Hace un año la eurozona se encontraba en una situación muy delicada. Una serie de medidas (como la creación de un fondo de rescate, un tratado fiscal y la entrega de liquidez barata al sistema bancario) destinadas a impresionar a los mercados financieros no lograban su cometido. La crisis se había propagado desde la periferia monetaria de la unión a su centro. Los países del sur de Europa sufrían la liquidación de su deuda soberana y la fuga de capitales privados. Europa se fragmentaba en lo financiero y se especulaba cada vez más sobre su posible ruptura.

Entonces se emprendieron dos iniciativas importantes. En junio de 2012 los líderes de la eurozona anunciaron su intención de crear una unión bancaria europea, manifestando que era necesario apoyar las bases del euro con la transferencia de supervisión bancaria a una autoridad de nivel europeo.

Por primera vez desde el inicio de la crisis en Grecia, se reconocía oficialmente que la raíz del problema de la eurozona no era el desobedecimiento de reglas fiscales y que era necesario revisar los principios mismos que subyacían a la unión monetaria. La tarea por delante iba a ser necesariamente ambiciosa. En opinión de la mayoría de los observadores, para alcanzar el objetivo de los gobernantes de “romper el círculo vicioso entre bancos y países soberanos” se hacía necesaria una autoridad centralizadora para el rescate y resolución de la situación de los bancos.

La segunda iniciativa vino un mes más tarde. En declaraciones del 26 de julio, el Presidente del Presidente Central Mario Draghi anunció que el BCE haría “lo que sea necesario” para preservar el euro: “Créanme, será suficiente”, señaló. El significado de esas palabras quedó claro con el anuncio subsiguiente del plan de “transacciones monetarias directas” (TMD) del BCE, en virtud del cual compraría bonos de soberanos de corto plazo emitidos por países que recibieran el apoyo condicional de los fondos de rescate europeos.

Ambas medidas tuvieron efectos inmediatos y profundos sobre los mercados financieros. A ojos de Wall Street, el euro daba pasos en dirección a convertirse en una moneda normal. Comenzó a amainar la agitación en los mercados de bonos.

¿Dónde nos encontramos un año más tarde? Primero, las dos iniciativas lograron condiciones de préstamo mucho mejores para los gobiernos de los países del sur de Europa (al menos hasta que el Presidente de la Junta de Reserva Federal, Ben Bernanke, creara nuevas olas de incertidumbre con sus declaraciones a mediados de junio de que Estados Unidos iría reduciendo más de tres años de la llamada flexibilización cuantitativa). Los capitales dejaron de huir del sur de Europa y bajaron los niveles de especulación.

En segundo lugar, durante el segundo semestre del año pasado se alcanzó un acuerdo para autorizar a que el BCE supervise el sector bancario. El nuevo régimen estará funcionando plenamente dentro de un año, lo cual no es un logro pequeño si se considera la complejidad de la tarea.

Tercero, se está en conversaciones para preparar los próximos pasos, en particular qué hacer con los bancos que han caído en la bancarrota y apoyar a los que se encuentran en dificultades. Hace poco los ministros acordaron un modelo de plan de acción.

Así que hay claros resultados positivos, pero sigue habiendo preguntas.

Un problema es de diseño: una unión bancaria es tan fuerte como su miembro más débil. Lo que les importa a los mercados no es lo que ocurre en épocas normales, ni siquiera lo que pasa cuando aumentan la incertidumbre y la volatilidad, sino los posibles escenarios en condiciones realmente adversas.

Para romper el círculo vicioso entre entidades soberanas y bancos en problemas, por el cual los rescates a los bancos agotan los recursos fiscales y elevan las probabilidades de que la próxima institución financiera que se encuentre en dificultades no pueda contar con apoyo estatal, es necesario asegurar que no se va a repetir ni siquiera en las circunstancias más extremas. Meramente “debilitarlo”, como recomendaran hace poco algunos funcionarios europeos, podría terminar siendo profundamente insuficiente.

Hay dos maneras de eliminar este círculo vicioso. Una es excluir del todo los rescates bancarios: solo los acreedores han de pagar los errores de los banqueros. Este tipo de regla podría proteger a los gobiernos del riesgo bancario solamente si se aplica de manera sistemática, incluso a expensas de la estabilidad financiera. En pocas palabras, los gobiernos deberían estar preparados para dejar quebrar a los bancos.

La otra opción es mutualizar el costo de rescatar en el margen. Los estados podrían participar y aceptar pérdidas, pero todos los miembros de la eurozona tendrían que compartir los grandes riesgos.

Hoy Europa vacila entre estos dos enfoques”…

El uso del conocimiento

En la siguiente tabla se puede observar la evolución de la cotización del euro a finales de cada mes, entre junio de 2013 y junio de 2011; además se agregan las cotizaciones a finales de junio para cada año, desde 2010 hasta 2000.



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