Palabras de presentacion



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Hno. Basilio Rueda Guzmán
Hombre de Dios

Cuaderno 1 :

La gracia, Dios, Jesús, el Espíritu
PALABRAS DE PRESENTACION


  1. De los cuadernos?

¿Por qué haber escogido la forma de cuadernos? El conjunto del trabajo habría podido caber en un libro de 500 páginas. Los cuadernos van a permitir una lectura más fácil y sobre los temas de interés personal.


  1. Dos grandes partes:

Los cuadernos explotan dos temas:

Basilio, el Hombre de Dios, o el primer mandamiento: Cuadernos 1 a 5.

Basilio, el Hombre para el hombre, o el segundo mandamiento, cuaderno 6-7.

Los dos mandamientos se unen el uno al otro, sin dicotomía.




  1. Títulos de los cuadernos

Cuaderno 1: La gracia, Dios, Jesús, el Espíritu Santo, 50 páginas.

Cuaderno 2: La Virgen María; Marcelino Champagnat, la Iglesia, 56 páginas.

Cuaderno 3: El universo de la oración, 60 páginas.

Cuaderno 4: El amor y la sabiduría, 50 páginas.

Cuaderno 5: La pobreza, el celibato, la obediencia,…¿un santo? 74 páginas

Cuaderno 6: La inteligencia y el trabajo, 52 páginas.

Cuaderno 7. El líder y el hermano…. ¿Qué hombre? ¿Cuál santo? 78 páginas.

Cuaderno 8. La Palabra de Dios. 54 páginas, conferencia de Basilio.


4. Estructura de un capítulo.

Cada capítulo presenta dos partes. Las primeras páginas forman una parte demostrativa. La segunda parte ofrece los textos de Basilio. La primera es más técnica y contiene muchos testimonios. La segunda permite el contacto directo con Basilio; su palabra, su pensamiento nos ligan a la persona, su afecto, su inteligencia, su experiencia. Sus textos llenan el corazón de admiración, de oración, de conversión, digamos de Dios y del hombre. Por eo la lesctura de la segunda parte de un capítulo es más importante que la primera para un progreso espiritual.


5-Falta mucho por hacer.

Aunque el conjunto es voluminoso queda mucho por descubrir: las cartas, los informes de las visitas a las provincias, las decisiones del Consejo General, las conferencias apenas fueron tocadas. Temas como la fe, la esperanza, merecen hacer otros cuadernos… Y todos los temas pueden ampliarse aún abundantemente.


6- Un hombre de quien podemos sentirnos orgullosos.

La lectura vale la pena. Ella conduce a un crecimiento personal. Basilio estaba adelantado sobre su tiempo; hoy está más actual que nunca.


Hno. Giovanni Maria Bigoto.

  1. Un sabor anticipado.

Basilio es ante todo un hombre de Dios, seducido por Dios, Como Marcelino, está sorprendido por el amor gratuito que Dios le tiene. En el testimonio que dejó a la revista española Religiosos de hoy, en que cuenta la gracia que recibió, dice: “No hay duda de que el papel principal coressponde a Dios… Se produjo un cambio completo en mi vida; las actividades y el entusiasmo por todo lo que me había envuelto hasta entonces, cambiaron de rumbo…Mi centro de interés se desplazó hacia la vida de oración, y no me era difícil consagrar horas enteras a la oración prsonal. La Eucaristía cotidiana vino a ser una necesidad.” A la revista J:M:V: hace esta confiencia: “En la escucha atenta de la palabra de Dios se ata un diálogo de inntimidad que hace nacer el deseo vehemente de proclamar ¡, por la vida, que Dios es la plenitud del amor… Nace una exigencia de buscar apasionadamenete la voluntad de Dios en una comunión eclesial generosa…Cuando se ha comprometido la existencia en el terreno del amor ya no hay marcha atrás… Quien ha conocido la fascinación del amor de Dios saabe que ya no se pertenece. En efecto, el alma no pide más, ella se da 1…” En la circular sobre la Obediencia hace esta afirmación sorprendente: “Llevamos en nosotros un gran misterio y es que Jesús es yo y yo soy Jesús”. Solamanete los que viven eso pueden decirlo.2

De esta circular tomamos otro texto central y revelador:: “La esencia, el corazón, el todo del crsitianismo, es el amor; amor que brota poco a poco en el Antiguo Testamento, pero que estalla en plenitud en Jesucristo. Ese amor del Padre por la humanidad va a culminar en una alianza total – alianza en Jesús, alianza en el Espíritu Santo – para hacernos entrar en el corazón del amor.

Todas las virtudes cristianas deben pues ser vistas como amor a partir del amor.3.”

Estos textos aclaran el fondo del corazón de nuestro Hermano Basilio y nos revelan el motor de su vida apostólica: una necesidad de darse, sin límites, aún si la candela deberá consumirse por los dos cabos. Entonces comprendemos por qué, después de sus noches de trabajo, llega al apuntar el aba y se retira a la capilla para una hora de adoración. Entonces comprendemos también por qué, cuando en 1985, se le otorga una año sabático, en que va a consagrar un mes de retiro para orar egún la espirituaidad del carmelo, luego tiempo para hacer los 30 días de San Ignacio, seguidos de un curso de Lectio Divina y finalmente un viaje a Tiera Santa. Es esta pasión de Dios la que explica el gran número de retiros que dio en el Instituto sobre la Oración, sus circulares sobre la oración, sobre la creatividad de la oración comunitaria., su Meditación en voz alta ante los Provinciales, su circular sobre la oración. Sabía qué fuego ardía en él y quería que todos los Hermanos fueran abrasados con él.

Es ese amor el que forjó al apóstol en él: un hombre que se dio sin contar, sembrando el entusiasmo entre los Hermanos , entre sus colaboradores, en la Familia Marista, entre los antiguos alumnos, entre los jóvenes novicios que lo rodeaban y lo estimaban, en el señor de los Superiores Mayores que encontraban luz, coraje y paz. Basilio era optimista por naturaleza, pero lo era aún más por su experiencia de Dios que mantenía siempre encendida en su corazón la lámpara de la esperanza y de la confianza. El mensaje que deja a alos capitulares de 1993 es verdadero grito de esperanza” 4 “No tengan miedo, tengan confianza…” A un Hermano de Ecuador que que le pide “Qué consigna de renovación daría usted a los Hermanos preocupados por el apostolado maarista?”, le responde:: “La vida de apostolado sin vida interior por encima de la mediana, puede convertirde en activismo puramente humano.”


He ahí en donde quería Basilio que nuestra vida marista se anclara antes que todo: en Dios. El último mensaje que envía a sus amigos más íntimos, unos días antes de su muerte, sigue esta lógica: “Pongo todo en las manos de Jesucristo, en laas manos del Padre y me siento con una paz profunda paz, en la acción de gracias y de alabanza.”

Sé que no hay mejores manos que las de Dios y es en ellas en las que me he puesto.”5


Al verdadero Basilio no se le comprende sino en la fe.

En esa amistad y en esa intimidad con Dios que él tuvo por gracia y por un ascetismo del todo personal. En esa fe y en esa amistad siempre se esforzó por introducir a los Hermanos, viendo allí la verdadera respuesta a los problemas de estos tiempos tormentosos del mundo, de la Iglesia y de la Congregación. Fácilmente pensamos en el Concilio, menos fácilmente nos acordamos del 1968: la revuelta de los jóvenes, el mundo político desestabilizado, las universidades ocupadas, la revolución cultural de China, también imitada por la juventud occidental, la aparición de la teología de la muerte de Dios y de la liberación, con sacerdotes tomando el maquis y el fusil… y la potencia americana humillada en Viet-nam. Era un mundo en ebullición y un mundo de noche pero sobre el cual la fe le anunciaba la aurora a Basilio”6 El llevaba realmente en su corazón la espera de la aurora y decía frecuentemente:: “Hay que ayudar a la aurora a nacer”.


Un gran número de actitudes de Basilio no se explican sino por ese amor que germina en la fe y la consolida. Es la fe la que le hace aconsejar a los Hermanos que bruscamente descubren que la vida religiosa es mucho más de lo que habían vivido, de apoyarse en Dios el único capaz de operar toda clase de primavera. Es la fe la que le hace sugerir como primer medio de renovación seria el encontrar a un buen director espiritual.7 Es la la fe que le hace decir que si un Hermano se abstiene regularmente de la oración, más vale que cambie de vida, igual com el aue no logra guardar la virginidad.. Es la fe la que le hace descubrir en ciertas provincias el verdadero problema dominante, es la falta de oración, y por consiguiente insiste sobre ese punto a tiiempo y a contratiempo, dando consejos prácticos sugeridos por la expperiencia y el sentido recto que da la fe. Es la fe la que le hace decir que en un mundo que se seculariza más y más, la única manera de resistir es hacerse una levadura más fuerte, ser más Iglesia y no perder su fermento y dejarsse mundanizar8.. Reflexionando en el caso de Angola, cuando el país estaba en plena fase marxista, y queriendo una formación marista seria, apunta, desde las primeras líneas, anota, desde los primeros renglones, un plan que contiene 10 páginas de objetivos: una fuerte formación religiosa: FE y ORACIÓN.”9 y esas dos palabras las encontramos con letras mayñusculas: eso expresa muy bien el pensamiento de Basilio. Mientras más grande es el desafío, más fuertes deben ser la fe y la oración. A los Hermanos de la Provincia de Norte, en España, les dice:: “Hermanos,…tengan en cuenta que el fundamento teológico de nuestra justificación y de nuestra vida cristiana no son los esfuerzos gigantescos que uno puede hacer para llegar a ser bueno, santo, por amor de Dios, para responder a Dios. A lo más esto sería como de Prometeo. Como nos lo dice el caso de San Agustín: “cuantas veces ensayó de elevarse hacia Dios, pero el peso de su carne le demostró que sus esfuerzos eran inútiles; fue solamente cuando cayó de rodillasan ante la salva ación misericordiosa del Señor, que Agustín fue elevado hasta Dios y llegó a hacer lo que deseaba” El fundamento de nuestra fe no es el hecho de que seamos buenos, sino que Dios es bueno; No es por el hecho de que amemos, sino de somos amados con un amor eficaz e infalible. He ahí lo hace nuestra paz. En este sentidopodemos contar sobre el Gloria: “Paz a los hombres que Dios ama!”10 Los archivos prueban que el Hermano Basilio tuvo una correspondencia muy densa y muy amigable con los Hermanos de Angola y de Mozambique: dos países que pasaban la prueba del marxismo, de la guerra civil, y de una gran penuria de medios de subsistencia. Es como si su corazón de padre le dijera que esos Hermanos tenían más necesidad de atención y de presencia. El Hubiera deseado ir con ellos después de su segundo mandato; había escogido esos dos países porque le gustaba ser misionero, y sobre todo porque la situación estaba allí muy difícil.11

Muchas páginas de Basilio sobre la oración, sobre la obediencia, son luminosas y revelan al familiar de Dios. Algunas están propuestas al final de esta reflexión: el contacto directo con el hombre de Diosconvence más fuertemente ¡Están confirmados por testimonios de sacerdotes y de Heermanos que tuvieron la suerte de vivir con Basilio. Para quitar valor a estos testimonios, algunos aparecen por entero al concluir este capítulo.Pero es muy cierto que que la oración es el tema que más abordó en las conferencias y en los retiros que dio y esos retiros fueron muy numerosos.: El se había reservado como Superior General de la Congregación. El Hermano José Manuel Gómez Ramírez, que fue provincial de Colombia12 quedó marcado por el retiro sobre la oración que Basilio Dio en la Provincia; y él mismo fue enviado por el Hno. Basilio a Troussures, en casa del Padre Caffarel para aprender a hacer oración. Muchos Hermanos pueven atestiguar de lo mismo haber estado o en Troussures, o a Spello en donde carlo Carreto organizaba los retiros, o bien a Loppiano con los Focolarini. El fin era siempre el mismo: hundir a los Hermanos en la intimidad de Dios, oxigenarlos espiritualmente.

La encuesta hecha entre los 600 Hermanos de la Provincia de Norte, en 1972,daba los resultados siguientes en cuanto a la dirección espiritual: 83% estiman que es esencial, el 17%, no.Pero a la pregunta de si la practican, las respuestas son inversas: 18% tienen dirección espiritual y 82% no. Y Basilio concluye: “Especie de imbéciles13, si están convencidos de que la dirección espiritual es importnate y esencial, ¿Por qué los porcentajes están inversos?...Salvo excepción, la dirección espiritual es verdaderamente necesaria, sumamente provechosa…Terminaré contándoles esta experiencia. No me digan que no se puede asegurar la dirección espiritual. Dudo que alguno de ustedes tenga una vida tan movida como la mía. Antes de ser Superior General ya había trabajado diez países, y después del escolasticado nunca he dejado de tener dirección espiritualcon el mismo director, durante veinticinco años. Y si hoy puedo dejarla, en una vida totalmente devorada por el trabajo en proporciones irrazonables, yo les diré cómo ese hombre me ha ayudado realmente a prever y a formarme durante esos veinticinco años. Luego, puedo decirles: Si realmente ustedes quieren tomar en serio su crecimiento en Cristo, escojan a un hombre que haya caminado por los caminos de Cristo, que conoce los asuntos de Cristo y que esté dispuesto a ayudarles a reencontrar progresivamente a Cristo durante sus vidas.”14

En el recorrido para mejor conocer a Basilio como hombre de Dios, nos detendremos en la experiencia que cambió todo en él, luego en la naturaleza de las relaciones que él tiene con Dios, con Jesús, con el Espíritu. Como maristas, descubriremos la mirada penetrantey afectuosa que tenía a la Virgen María y al Fundador. Un gran espacio será reservado a Basilio el Hombre de oración. Esta oración abrirá las puertas dl amor y de la sabiduría propias de todo el que es familiar con Dios; Basilio diría de todo profeta. La visión que él tenía de la vida consagrada y de los votos enriquecerá nuestra comprensión de la pobreza, de la castidad y de la obediencia y hará surgir en nosotros myor entusiasmo para vivir nuestro propio don al Señor.


El conjunto del trabajo está ordenado en función de lo vivido del primero y segundo mandamientos: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón…Y a tu prójimo como a ti mismo”.

El primer mandamiento inspira la primera parte; el segundo mandamiento, la segunda. Pero esos dos amores van siempre juntos. Tendremos frecuentemente la ocasión de escuchar a Basilio recordárnoslo. Nuestra conclusión será: “Basilio encontró a Dios que se le revela como Amor…, quedó abrasado por él y dejó a Dios ser en su vida un largo sercicio de amor”.




  1. Una experiencia que cambia todo.

Estas cuantas páginas de introducción trazan el recorrido de una vida polarizada en Dios.



Pero en toda vida de santo hay como una curva decisiva, un punto de conversión profunda y duradera. Sigamos sencillamente a Basilio en el relato que hace en un largo artículo de 19 páginas a la revista española: Religiosos de hoy, Madrid, 1980. Este artículo presentará las citas e esas páginas.:


  1. Una vida prometedora , pero no orientada.

En el recuerdo que hace de su vocación, en momento en que es Superior General, remontando a los orígenes se ve como un joven más interesado por la vida que por Dios: “Yo esra joven y vivía mi juventud con una euforia llena de vida, con un dinamismo desbordante, sin predilección particular por la piedad, ni por los estudios, ni por el trabajo”. Está claro que todos los caminos están aún abiertos con sus diversas posibilidades. Estaba, con el empuje de su juventud, atraído por todo cuanto era noble. Pero inmediatamente añade: “Se trataba de elementos sanos, aunque totalmente limitados a lo que es humano.” Las lecturas del momento también se sitúan a ese nivel: Dumas, Jules Verne, novelas de amor o del género policíaco. Pero ya en ese momento nota en él dos tendencias: “ Una gran atracción del corazón por todo lo que es noble y altruuista y una inclinación a ocuparme de las personas en dificultades.” También llevaba en él un gran ideal, pero aún muy vago, que le daba el disgusto por la mediocridad el atractivo hacia las causas elevadas. Soñaba con llegar a ser un gran intelectual o a dedicarse a una gran causa sin que el elemento religioso fuera la motivación. No le gustaban las largas oraciones en familia, en cambio aceptaba gustoso la devoción a la Virgen María y rezaba espontáneamente el rosario. También estimaba profundamente a sus educadores, los Hermanos Maristas: eran auténticos educadores, que vivían con gran espíritu de familia, con una gran devoción a la Virgen. Sin embargo, no tenía ninguna idea de abrazar su vida. Concluye este recorrido de horizonte, diciendo: “Sin duda la semilla de la vocación ya estaba plantada en mi corazón, en espera de la hora propicia para germinar.” Sus educadores, los Hermanos Maristas, no le hicieron ninguna proposición vocacional..


  1. El giro de la gracia.

Pero he ahí que Basilio va a vivir un momento de gracia muy fuerte, un poco parecido al de Pablo en el camino de Damasco o en la noche de fuego de Pascal. Los místicos conocen esos momentos en los que todo se decide a favor de Dios. Basilio reconoce gustoso que el papel principal corresponde a Dios y que en adelante todo lo va orientar siempre más clara y fuertemente hacia el don de si o mejor a: “Seguir a Cristo y vivir una vida de amistad con Ël, lo más cerca posible del Evangelio.”
Pero Dios sabe llegar al corazón cuando le place. Es lo que me sucedió: de golpe, tuve en mi una iluminación inexplicable… Era el sentimiento de que me era pasible vivir una vida toda orientada hacia un ideal que tendría que compartir con ese grupo humano que estimaba tanto y que veía yo firme y coherente. Me bastaron dos o tres minutos de reflexión y la decisón fue irrevocable. Debo decir que el impulso interior era intenso y la fuerza de atracción muy poderosa, sin que yo pierda la serenidad ni el equilibrio perfecto. La emoción no dominó en nada la clarividencia de mi espíritu crítico. La fuerza de Dios no me alocó para nada, al contrario, me sostuvo para ayudarme a ser lo que Dios había proyectado para mí en sus insondables designios.”
El cambio va a marcarse en la vida: “ las actividades y el entusiasmo anteriores cambian de dirección. El centro se desplaza hacia una vida de piedad y no me era difícil consagrar horas enteras a la oración personal; la comunión diaria se hizo una necesidad.”
En la familia, su padre, trató de disuadirlo y otras personas le proponían otras maneras de darse a Dios. Pero todo se rompía ante la luz interior que creaba en él certidumbre. Las dificultades no van a faltarle durante la vida, sobre todo como Superior General, pero Basilio reconoce que Dios siempre le conservo esa luz interior sin que llegara la menor duda.
E·s esta iluminación interior la que hará la unidad de su vida. ¿En la Universidad encuentra a profesores muy críticos hacia toda verdad religiosa, la relación con Dios, con Cristo o la Iglesia? En Basilio todo eso queda a nivel puramente intelectual. ¿ La Iglesia, después del Vaticano II conoce momentos de tormenta? El guarda el equiulibrio interior e integra fácilmente el pasado y el presente: “Eso me permitió ser hijo legítimo del pasado, perfectamente enraizado en el presente y muy abierto al porvenir.” Y Más lejos reconoce : “Viví el Concilio sis rupturas, como una transición normal. Los grandes ejes del mensaje conciliar me eran connaturales… Vuelve sobre esta gracia que le fue dada cuando recuerda lo que alguno de sus formadores le decía:en francés: “Hay mucho azul en tu cielo”15, reconociendo que ese “azul de la la vida” viene “ del Padre de las Luces…y

para nada de su naturaleza”



Sin embargo la gracia espera una colaboración humana .Basilio lo reconoce: “La vida religiosa no se concibe sin renuncias y sin la cruz”. El tuvo que luchar “contra la tendencia a la glotonería, entablar una lucha contra sus defectos, tomar un camino de madurez en la vida social para entenderse con los demás, y venir a ser una piedra de construcción y no de derrumbe en el edificio de la vida comunitaria familiar.” Toda esa lucha iba a engendrar una mayor libertad interior. En su circular sobre la obediencia vuelve. Sobre esta colaboración del hombre con la gracia: “Dios se da a nosotros como don y como gracia y espera nuestra respuesta. Nuestra respuesta, es la de oner en juego nuestra libertad, para abrazar su voluntad que es nuestro bien, nuestra felicidad, nuestro porvenir. Así le ayudamos a realizar sus planes sobre nosotros para nuestro gozo y nuestra fecundidad.”16


  1. La gracia lleva al compromiso.

Con esa gracia en él, Basilio precisa lo que escogió. Veía dos opciones posibles.

  1. La de hacer el bien, de santificarse, pero buscando también su promoción personal..

  2. La de olvidarse de si mismo, “ de perder su propia vida” y de vivir apasinadamente por un ideal, para el Señor, para los demás.

“Con toda sencillez confieso, que de modo natural y sin ningún mérito especial, me decidí por la segunda.” He ahí ahora a Basilio al escoger su vida: El Señor y los otros. Ese es el Basilio que conocemos, tal como vivió entre nosotros.
El compromiso es bello, pero Basilio no tiene pena en admitir sus límites: “ En mi caso debo confesar ha habido pecado, muchos límites en la generosidad, dudas en decir sí, cuando tales o cuales opciones merecían una fidelidad más plena, una autenticidad más clara, una respuesta más rápida”. Y reconoce igualmente que en la Iglesia y en la Congregación había mucha mediocridad, pecados y debilidades. Como miembro activo en el Movimiento por un Mundo Mejor, y más aún, como Superior General, pudo medir todas esas debilidades y las enumera con mucho realismo: rigidez, liberalismo, mentiras, hipocresías, falta de generosidad, deserción, pretextos especiosos, ausencia de paciencia y de confianza en Dios, de humildad. A pesar de todo eso añade: “ debo afirmar, sin embargo, que incluso si después de veinte años yo toqué el lado oscuro y a veces sucio, de la humanidad, tanto en mi congregación como en la Iglesia, experimento día con día más entusiasmo por la vida que abracé y de amor por mi Instituto, siento vivo dentro de mi ser, lo mismo que en la Iglesia, que amo más y más a medida que van pasando los días.”.


  1. Una mayor influencia de Dios.

Podemos decir que este segundo cruce es la invasión del amor de Dios en el corazón de Basilio, a lo que llama en otros lugares: el derramamiento del amor de Dios, yendo a la par con el descubrimiento de que Dios es amor, solamente amor. He aquí el texto del mismo Basilio:

“ Quien ha conocido la fascinacion del amor de Dios sabe que ya no se pertenece. El alma, en efecto, no pide más, ella se da y de ese don nace la gran intuición: la vida no vale la pena ser vivida si no se ama incondicionalmente y si no se está dispuesto a jugar el todo por el todo con una sola carta.”Se pone pues la voluntad del Señor muy por encima del amor propio y el deseo viene a ser una disponibilidad absoluta.



Cuando el amor de Dios sobreabunda en una vida desencadena un tipo de amor que hace perder la medida razonable EL TÜ de Dios y del prójimo, lo predomina todo. Una muerte prematura es el destino de un amor que se condensa en el tiempo. El amor quiere darse, quemar su vida.

Un día descubrí que Dios nos había hecho tangible su amor en la persona de su Hijo y que Jesucristo es el beso se amor y de ternura que nos da el Padre17Ese día, sentí Jesucristo venía hacia mí de una mannera particular para hacerme experimentar la excelencia del Evangelio. Me pareció maravilloso tomar esa Mgna Carta como eje y código de mi propia existencia y de seguir a Jesús, mi Hermano, y mi Salvador que me pedía mi colaboración y mi amistad para vivir y trabajar con él en la creación de un mundo según el Evangelio. Comprendí que el Espíritu Santo me había marcado con un sello especial en la muchedumbre inumerable de los miembros de la Iglesia puesto que había depositado en mi corazón un gusto intenso por ciertas realidades del Evangelio.”18





  1. La vida no es más que un don.

A partir de allí, Basilio mira todo lo que Dios le ha hecho hacer y se da cuenta de que su campo de apostolado sobrepasó todas las previsiones. De su experiencia con Dios, concluye: “La vida religiosa no es una abstracción. Es algo concreto, una realidad vivida. Es una historia, un diálogo de amor entre Dios y yo. En cuanto le concierne, nunca falta de novedad en su fidelidad. Mi vida, al contrario, está llena de imperfecciones y de subterfugios, aunque, gracias a El, yo continúo marchando y rectificando constantemente mi camino”. Sin embargo El guarda una gran confianza en Aquel que lo llamó, sabe que Él es fiel. Escribe: “No fui yo quien hubiera formulado el llamamiento para mí mismo; lo recibí más bien como un don, y la misma razón que me hizo responder al principio seguirá llevándome hasta la muerte.” Más adelante, hablando del tema de la fidelidad, y pensando en el gran número de sacerdotes y de religiosos que prefirieron abandonar, su razón de él, para ser fiel, es la siguiente: “ Lo que primero salta a los ojos es que Cristo me llamó y me escogió en el momento del llamado y eso antes de mi compromiso. Lo que constitutye mi vocación no es mi compromiso, sino el llamado y la selección de Dios. La infidelidad comienza cuando se cierra uno a la ternura y al amor de Dios….”Esta experiencia profunda y la fidelidad que siguió atraviesa la vida de Basilio como una gran luz. Es en esa gracia que Dios le hizo que se hace claro su ideal: quemar su vida por Cristo,19, e incluso quemarla por los dos cabos, es decir en una vida extremadamente entregada, Nos lo hace comprender en otro testimonio en que habla de los profetas.”20:

“La profecía tiene su origen en Dios como fuente y se transmite al hombre cuando éste vive en su intimidad.Esta relación se crea sobre todo en la oración; despierta en el hombre la pasión por el Reino. En la escucha atenta de la palabra de Dios se establece un diálogo de intimidad que hace nacer el deseo vehemente de proclamar, por la vida, que Dios es la plenitud del amor y que vale la pena perderlo todo con tal de poseerlo.


De lo que precede nace una exigencia de búsqueda apasionada de la voluntad de Dios en una comunión eclesial generosa e indispensable. El amor de la verdad, el discernimiento de los signos de los tiempos hacen encontrar nuevas vías de acción evangélica, en una lealtad sin fronteras respecto a Dios y el hombre incluso con el riesgo de su propia existencia.
El profeta siente arder en su corazón la pasión por la gloria de Dios y, una vez que acogió su palabra, la proclama con su boca, con sus acciones, con su pensamiento, por sus palabras, por su contacto con los otros, en una transparencia que mantiene la autenticidad de los grandes ideales a favor del Reino, con un compromiso heroico hacia nosotros.
Cuando una vez se ha comprometido su existencia en el terrenos del amor, no hay ya marcha atrás. El cirio está encendido por los dos cabos.
El tiempo depende de la intensidad con la cual se se vive, pero cuando el amor invade el corazón de una vida, el tiempo adquiere una densidad eterna. El amor no nos ha sido dado para llenar vacíos del corazón, sino para lanzar a los hombres a alturas insospechadas de generosidad y de don de si mismos.”21 En el retiro que el Hermano Basilio predicó en Logroño, España, en 1972, hace esta reflexión extraordinaria ante los Hermanos: “Y, yendo más al fondo en el orden de la fe, es indiscutible que hay que pagar el precio: el precio de creer en Jesucristo muerto y resucitado. Y bendito sea ese tributo, fuente de alegría. Y es ese tu mérito: el hecho que tú esperas en la inseguridad, el hecho que esperas contra toda esperanza… Cuando tú anuncias a Jesucristo Resucitado, te comprometes con él, de modo que ante no importa qué dilema entre Jesucristo y otra cosa, tú te dejas desollar antes que renunciar a Jesucristo. Y cuando todo se haya perdido, incluso a tu misma mamá, pero a Jesucristo.no”22 En el hospital de su última enfermedad, Basilio dictaba para sus amigos una carta, la última, en que leemos: “ Hoy constato la realización práctica de una verdad que me dijo el Hermano Léonida, hace bastante tiempo: “Usted quema su vida por los dos cabos, su candela por las dos puntas.Y me enviaba una gran página de una revista en la que había una especie de vela bastante gruesa, cuyos dos cabos estaban encendidos. Y yo le di una respuesta quizá un poco insensata: “Eso ha sido siempre mi ideal”23.

Estamos en el último testimonio oficialde Basilio, cuando la vela termina de quemarse, cuando toda la vida ha sido de fidelidad y de don. Henos aquí al final del recorrido, después de haber visto sugir la luz:: una influencia extraordinaria de Dios y de Cristo cuyo amor fiel hace fiel y generoso.Al final de esa experiencia ¿ qué pensaba Basilio de si mismo y qué percepción tenían sus Hermanos.?. Cuando termina su segundo mandato y hace el balance del trabajo cumplido como Superior General, dice a los Capitulares que le escuchan: “ Hablando sinceramente, yo hubiera preferido ver a un santo gobernar al Instituto, durante este período que yo viví.. Sí, a un hombre de Dios que a un técnico…” Y su biógrafo continúa: “Ciertamente que los santos no se ven a si mismos y no aprecian el trabajo que hacen; no se interesan sino por la voluntad de Dios. Basilio no vio a un santo gobernar al Intituto, pero muchos, sí lo vieron; pudiera ser que algunos de nosotros no lo hayan visto tampoco. En realidad es del todo posible que un santo haya gobernado al Instituto de los Hermanos Maristas durante dieciocho años.”.24






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