Organizarse para escribir



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Atención Psicológica en Hospital

Lo que sigue es un “copy & paste” de diferentes artículos y de varios artículos en Internet de Pablo Cazau

Organizarse para escribir


La escritura es un proceso. Nadie escribe "de un tirón", ni "de una vez y para siempre". Es necesario revisar, corregir y encontrar la expresión más adecuada para cada situación.

Escribir requiere tiempo y organización.

Aunque se haya leído mucho sobre el tema y se sepa qué decir, la hoja en blanco puede producir cierta parálisis. Por lo tanto, conviene empezar a escribir aunque sea en forma desordenada a partir de lo que se vaya presentado y no buscar inmediatamente una forma definitiva. Revisar, releer y corregir serán herramientas indispensables.

No hay indicaciones que aseguren el éxito, en esta tarea hay mucho de práctica, de borradores que se descartan, de comentarios de otros a quienes les pedimos que lean el texto, de aprendizaje que se hace con la escritura misma.


Oraciones y párrafos
En lo posible, se trata de no escribir párrafos ni oraciones muy largos. Si en el primer borrador se han dejado fluir las ideas, esta es la hora de acotarlas, separarlas y evitar la profusión de pronombres y subordinadas.
Es conveniente releer varias veces y desde le principio el escrito para comprobar su cohesión y mantener la unidad temática. Otras veces, es necesario reordenar las ideas porque se comprueba que algunas se desvían del tema y deben formar parte de otro capítulo.


Titulación

La subdivisión en párrafos y la inclusión de subtítulos, en general, facilita la comprensión.


Al elegir títulos y subtítulos debe pensarse que sean a la vez significativos respecto del contenido del texto y atractivos para el lector. Un titulo sugerente invita ala lectura, y es posible imaginar versiones más interesantes que la sola enunciación del contenido disciplinar.
La puntuación
La puntuación es, sin duda, garantía de comprensión, pero no pueden darse reglas particulares para la redacción. La única indicación posible es que no deben usarse puntos suspensivos (salvo en las citas en que se ha omitido algún fragmento), ni signos de exclamación. Para los demás casos, es muy recomendable consultar algún libro de gramática e infaltable el uso del diccionario.

Sobre el aspecto formal de las citas 

En el cuadro de abajo, hemos trascripto un fragmento de discurso científico en el cual están representados los principales elementos que deben ser tenidos en cuenta en el momento de insertar una cita bibliográfica.



1) Citas textuales.- Cuando se transcribe textualmente a otro autor, el fragmento debe figurar entre comillas para que quede claro donde empieza y donde termina lo que dice el autor y lo que dice el redactor, o sea, nosotros. Ejemplos de citas bibliográficas textuales aparecen en los renglones 8-11, 13-18 y 24-30.

La cita textual puede comenzar con mayúscula, como por ejemplo cuando se cita desde el comienzo de un párrafo (renglón 24), o bien con minúscula, cuando, aunque se cite también desde el comienzo de un párrafo, se desea incluirla dentro del párrafo que se está redactando (renglón 8).

La cita textual supone una trascripción exacta, lo que incluye también signos de puntuación, subrayados, etc. y hasta incluso errores de traducción que hemos juzgados como tales.

2) Citas no textuales.- A veces, el fragmento que queremos citar textualmente es demasiado extenso, lo que podría dificultar la continuidad del hilo conductor del discurso. En estos casos, se puede citar al autor no textualmente sino haciendo nosotros mismos una breve paráfrasis (1) de lo dicho. Ejemplos de citas no textuales aparecen en los renglones 19-23 y 1-8.

Tanto si la cita es textual como no textual, hay quienes no la incluyen en el cuerpo principal del texto sino aparte, en una Nota al Pie. Otros redactores la incluyen dentro del cuerpo principal pero como un párrafo entero separado del anterior y del siguiente por un ‘punto y aparte’, y habitualmente con una tipografía más pequeña y/o una sangría (2). Estas opciones quedan a criterio de cada redactor.



3) Llamadas.- Son símbolos que remiten al lector a una nota al pie de la página o al final del artículo (aunque esto último suele dificultar la lectura por obligar al lector a consultar otra página diferente a la que está leyendo). Aunque este símbolo puede ser un asterisco (*) o cualquier otro, usualmente se trata de números indicados como superíndice (²) y ordenados correlativamente conforme van apareciendo en el texto. Los ejemplos figuran en los renglones 11, 18 y 30. Las llamadas siempre se insertan al final de una cita textual, pero pueden también insertarse al final de una cita no textual.

Deberíamos excluir de nuestro trabajo cualquier cita textual que no esté debidamente referenciada por una Nota al Pie.

Tengamos presente, asimismo, que una llamada no es ni una cita bibliográfica ni una nota al pie, sino el nexo entre ambas. Existen, sin embargo, ciertos casos donde una expresión puede ser considerada al mismo tiempo una llamada y una cita bibliográfica, como por ejemplo la expresión ‘(Collins,1983b)’. Dicha expresión remite al lector a información sobre un texto que figura en la bibliografía consultada, y donde la letra ‘b’ indica que se trata de un segundo libro o artículo del mismo autor (Collins) y de la misma fecha.

4) Elipsis.- Las elipsis u omisiones de texto dentro de una cita se indican mediante puntos suspensivos entre paréntesis, como puede verse en el renglón 16. Este recurso lo utilizamos cuando queremos omitir una parte del texto consultado porque no es relevante para lo que estamos diciendo, y en especial cuando el texto a omitir es una extensa consideración que podría interrumpir la lectura, distrayendo al lector del tema fundamental.

Por la misma razón, también puede dejarse deliberadamente una cita incompleta, en cuyo caso se agregan al final de la misma puntos suspensivos (renglón 30).



5) Caracteres especiales.- Llamamos caracteres especiales a toda aquella característica tipográfica que aparece en el texto original a citar. En estos casos, cuando se transcribe textualmente la cita es norma respetar tal cual estas características originales del autor citado.

Ejemplos de caracteres especiales son expresiones en bastardilla (renglones 8 y 24), entrecomillados (renglón 10), expresiones subrayadas, expresiones destacadas en negrita, signos de puntuación, etc. En el caso de los entrecomillados, es importante que utilicemos dos tipos diferentes de comillas para la misma cita: aquellas que definen la cita textual propiamente dicha, y aquellas que están incluidas por el autor citado dentro de la cita. Las computadoras suelen tener ambos tipos de comillas (" y «»).



6) Interpolaciones.- A diferencia de los caracteres especiales, que figuran en el texto original a citar, las interpolaciones son elementos que incluimos ex profeso dentro de la cita para una mejor comprensión de la misma, y siempre van entre corchetes: no se usan paréntesis porque podrían confundirse con otros paréntesis que pueden formar parte de la misma cita. Ejemplos de interpolaciones aparecen en los renglones 11, 14, 25 y 29.

Las interpolaciones de los renglones 14 y 29 son aclaraciones que hacemos y que facilitan la comprensión de la cita, o que contextualizan las ideas allí expresadas. La interpolación del renglón 11 tiene carácter aclaratorio, y advierte al lector acerca de una modificación introducida en la cita original. Hay redactores que suelen incluir interpolaciones del tipo [la bastardilla no es nuestra], cuando piensan que puede haber dudas en el lector acerca de si la bastardilla estaba o no en el texto original.

La interpolación del renglón 25 es la expresión ‘sic’ (que en latín significa ‘así’), y deberíamos utilizarla para aclarar que el texto original figura realmente ‘así’, a pesar de algún supuesto error o algo extraño en el mismo. En el ejemplo indicado, la expresión ‘sic’ fue incluida para advertir al lector que la palabra ‘envolvente’ existe tal cual en el original, habida cuenta que dicho adjetivo no parece ser el correcto en el discurso del autor citado.

7) Modificaciones.- Al igual que las interpolaciones, son elementos que introducimos en el texto original, pero no agregando algo sino modificándolo. Un ejemplo aparece en el renglón 8, donde la modificación consistió en expresar en bastardilla una palabra que en el original no lo estaba. Las modificaciones siempre deben ser aclaradas como tales mediante una interpolación (renglón 11), porque las bastardillas, así como las negritas o los subrayados, son también portadores de sentido.

(1) Paráfrasis: Interpretación amplificativa de un texto para ilustrarlo e explicarlo.

(2) Sangría: espacio en blanco ubicado antes de cada renglón o de cada párrafo.

 

 



ALGUNOS ELEMENTOS DE LAS CITAS BIBLIOGRAFICAS

 

1 En el año 1632 aparece publicado el



2 "Diálogo sobre los dos máximos sistemas

3 del mundo", donde Galileo hace hablar a

4 tres personajes: Simplicio, defensor del

5 sistema ptolemaico, Salviati, defensor del

6 sistema copernicano, y Sagredo, un

7 personaje neutral que busca información

8 o, según Babini,"algo así como el árbitro

9 en la discusión entre los defensores de

10 «los dos máximos sistemas» del mundo

11 [la bastardilla es nuestra]"¹.

12 En el libro, se proponen

13 "indeterminadamente las razones

14 filosóficas y naturales [científicas] tanto

15 para la una como para la otra parte, y en

16 la cual (...) resaltan claramente las

17 intenciones del autor en favor del sistema

18 sistema copernicano"².

19 Babini refiere que el libro no estaba

20 escrito en latín, como entonces se

21 acostumbraba para los textos científicos,

22 sino en italiano, lo que permitió que fuese

23 leído por todo el mundo muy rápidamente.

24 Señala Babini: "La aparición del Diálogo

25 desata una tormenta tan envolvente [sic]

26 como inesperada: Galileo es acusado

27 directamente, se le cita y se le obliga a

28 comparecer, viejo y enfermo, ante la

29 Inquisición en Roma [en 1633] y se le

30 dicta sentencia..."³.
Renglón 8-11: El texto entre comillas es un ejemplo de cita bibliográfica.

Renglón 8: La palabra 'árbitro' no aparece originalmente en bastardilla. La hemos puesto en bastardilla nosotros para destacarla, pero para ello, debimos agregar al final de la cita y entre corchetes, la indicación del renglón 11.

Renglón 16: Hemos insertado en la cita la expresión '(...)', que significa que hemos omitido parte del texto original. Esta simplificación se llama elipsis.

Renglón 19-23: Esto es una cita no textual, es decir, se cita lo que dijo un autor aunque no lo hacemos textualmente, y por tanto no va entre comillas.

Renglón 24: Vemos aquí como en la trascripción del texto se ha respetado la bastardilla del autor.

Renglón 25: Hemos insertado la expresión '[sic]' que significa 'textual', para dar a entender que no nos equivocamos al transcribir la palabra o expresión inmediatamente anterior de la cita. Se incluye dicha expresión cuando puede haber alguna duda sobre si se transcribió bien una palabra o expresión.

Renglón 29: Hemos interpolado el año para aclarar la información, aunque no figure en el texto original. Esta interpolación se hace con corchetes.

Renglones 11-18-30: En estos tres renglones puede apreciarse un número superíndice al final de cada cita, que remite a la nota al pie, es decir, a la fuente de donde la cita se extrajo.


Las citas de investigaciones (método Harvard)

En este sistema la cita se realiza usando los nombres (apellidos) de los autores y el año de publicación del trabajo. Veamos algunos ejemplos:


"[...] tal como prueban los resultados de Tapalainen (1957) y Marks y Spencer (1968), las actitudes del alumnado [...]" (la cita forma parte de la frase como sintagma nominal)
"Los resultados de este trabajo contrastan con otros publicados anteriormente (Marks y Spencer 1968; Tapalainen 1957) en que [...]" (la cita no forma parte de la frase).
"[...] siguiendo el protocolo de Ramachandran et al. (1997), se encontró que [...]" (el artículo tiene demasiados autores para citarlos todos y se añade la abreviatura del latin et al. "y otros").
"Nunca se puede subestimar el efecto de los métodos de evaluación integracional (Szabó 1978:225) [...]" (queremos citar una página concreta, la 225, del trabajo de Szabó).

"Los resultados de las encuestas fueron analizados usando la metodología descrita por Zander (1977b)" (hay otra referencia con el mismo autor y el mismo año, Zander (1977a): usamos letras para distinguirlas



Notas al Pie

Al final de este texto, el lector puede apreciar varios ejemplos de notas al pie, y que ilustran algunos de los usos más habituales de este recurso expositivo. Antes de describir estos posibles modos de empleo, hagamos algunas aclaraciones generales.

a) Cada vez que en el texto principal de un artículo o un libro figura una llamada, ella suele remitir a lo que se llama una Nota al Pie, que puede estar "al pie de la página" o "al pie del artículo". Conviene colocar la nota al pie al final de la página por una razón de comodidad de lectura. Cuando la nota al pie está al final del artículo ello obliga al lector a pasar páginas y buscar la nota en el final del artículo, interrumpiendo la continuidad de la lectura.

b) La nota al pie debe tener un formato diferente al texto principal, para quedar bien individualizada. Generalmente, en las notas al pie se utiliza una tipografía más pequeña, y suele estar separada del texto principal por una breve línea (ver ejemplo).

c) Obviamente, toda nota al pie comienza con una llamada, que debe ser exactamente igual a la llamada respectiva que figura en el texto principal. Por ejemplo, la llamada (1) del texto principal remite a la nota al pie que comienza con la llamada (1).

d) Las notas al pie pueden derivan habitualmente del texto principal, pero también de los títulos de dicho texto, en cuyo caso suele utilizarse el asterisco (*) como llamada.

e) Finalmente, destaquemos la importancia de no abusar de las notas al pie. En lo posible, el redactor deberá utilizar el mínimo necesario para sus fines. Por ejemplo, un escrito lleno de notas al pie y donde el texto principal ocupa un espacio menor puede hacer dudar al lector acerca de donde está el contenido del artículo: si en el texto principal o en las notas al pie.

 

Usos más habituales de la nota al pie

 

1) Indicar la fuente bibliográfica de una cita.- Tal el ejemplo de la nota al pie (1). En la misma, también se puede obviar la editorial, el lugar, y el año de edición de la fuente, ya que esa información puede estar ya incluida en la bibliografía, al final del artículo o libro.



La nota al pie (2) remite a la misma fuente bibliográfica inmediatamente anterior. En estos casos, suele utilizarse indistintamente "Idem", "Id.", "Ibidem" o "Ibid.", expresión latina que significa "el mismo". La nota al pie (3) remite no sólo a la misma fuente bibliográfica inmediatamente anterior, sino además también a la misma página, puesto que la expresión "Loc. Cit.", del latín "Locus citate", significa "lugar citado". Si la fuente bibliográfica no es inmediatamente anterior, se puede consignar, por ejemplo, "Asúa, M. El Árbol de las ciencias, loc. cit.", para que el lector sepa a qué texto se hace referencia.

Suele usarse también otra expresión, "op. cit.", que significa en latín "opus citate" (obra citada), en los casos donde se vuelve a mencionar una fuente bibliográfica indicada anteriormente. Por ejemplo: "Asúa M., op. cit., p. 49".

Todas las especificaciones precedentes se aplican tanto a las citas textuales como a las no textuales (en el ejemplo del recuadro, hemos indicado solamente citas textuales).

2) Remitir a un texto no citado específicamente.- La nota al pie (4) de nuestro ejemplo comienza con la expresión "Cfr.", abreviatura de "confiérase" o "confróntese". Ella remite al lector al texto indicado en la nota y da a entender que en dicho texto hay algo que, aunque no fue citado explícitamente en el texto principal, está de alguna forma relacionado con lo que se está diciendo.

También pueden utilizarse las expresiones "Cf." o "Véase", y pueden incluso remitir a otros lugares del mismo texto que el lector está leyendo, como por ejemplo cuando en una nota al pie aparecen expresiones como "(9) Véase más arriba el segundo ejemplo", o "(9) Véase capítulo 4".

3) Agregar información adicional.- Tal el ejemplo de la nota al pie (5), donde la información no fue incluida en el texto principal para no obstaculizar la continuidad en la lectura. En general, se puede leer un artículo prescindiendo de las notas al pie, y con la seguridad de haberse informado respecto de las ideas principales de su autor. Otros ejemplos de notas al pie que agregan información adicional son: "Ptolomeo también fue autor de una famosa obra de astrología, el Tetrabiblos", o "Las artes liberales para Varrón eran nueve: retórica, gramática, dialéctica, aritmética, geometría, música, astronomía, medicina y arquitectura. Casiodoro (490-585 d.C.) eliminó del canon las dos últimas, dando origen a la tradición de las siete artes liberales", etc.

4) Agregar sucintamente algún punto de vista diferente al que se plantea en el texto principal.- Ejemplos de este tipo de notas al pie pueden ser las siguientes: "No coincidimos con este planteo de Collins, por cuanto...", o "Esta es la oportunidad de rectificar una opinión que había desarrollado tiempo atrás...", etc. Desde ya, una nota al pie puede tener otras muchas utilidades, dependiendo ello de la imaginación del redactor y de su habilidad para distinguir qué tiene sentido incluir como nota al pie, y qué no.
 

La medicina hipocrática (*)

Por Juan Pérez (**)

 

Hipócrates puede muy bien ser considerado como un representante típico de la medicina griega. Como señala acertadamente Asúa, "es posible captar el carácter esencial de la actividad médica griega concentrándonos en la figura de Hipócrates de Cos" (1). Hipócrates tenía una actitud naturalista. Por ejemplo, en su tratado "La enfermedad sagrada", establece que "la epilepsia no es causada por la posesión de espíritus malignos" (2), sino que invoca causas naturales. Sin embargo, "debe tenerse en cuenta que esta actitud no significaba romper con la religión oficial griega" (3) ya que el mismo tratado aclara que las enfermedades están, en última instancia, bajo el control de los dioses (4).



La novedad que introduce la escuela de Hipócrates es que rompe con la idea de la enfermedad como posesión, idea muy difundida en las culturas arcaicas y en especial en Babilonia, donde se utilizaba el recurso del exorcismo (5).

 

(*) El presente artículo resume los conceptos vertidos por el autor en una conferencia dictada en la Universidad Nacional de La Plata, en abril de 1988.



(**) Médico legista. Prof. Adjunto de la Cátedra de Historia de la Medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

(1) Asúa Miguel de: El árbol de las ciencias, Fondo de Cultura Económica, Bs. As., 1996, p. 21.

(2) Idem, p. 22.

(3) Loc. Cit.

(4) Cfr. Hull L.: Historia y filosofía de la ciencia, Ariel, Barcelona, 1978, 4° edición, p. 124.

(5) En la época de Hipócrates coexistía con su escuela otra que era la medicina sacerdotal o teúrgica. Aquí nos referiremos solamente a la escuela "médica" de Hipócrates.


La bibliografía
La bibliografía está compuesta por la referencia bibliográfica de los libros, artículos, documentos, etc. consultados al escribir, hayan sido citados a lo largo del texto o no.
Debe ubicarse al final del trabajo.

La forma de organizarla es por orden alfabético. En textos extensos, puede organizarse por temas.

Todas los citas de bibliografía se ajustarán a las normas de publicación de trabajos de la American Psychological Association (APA) en su "Publication Manual" (Washington, 1994).

1. Para libros:


Autor (apellido -sólo la primera letra en mayúscula-, coma, inicial de nombre y punto; en caso de varios autores, se separan con coma y antes del último con una "y"), año (entre paréntesis) y punto, título completo (en letra cursiva) y punto; ciudad y dos puntos, editorial.

Apellido, I., Apellido, I. y Apellido, I. (1995). Título del Libro. Ciudad: Editorial.

Tyrer, P. (1989). Classification of Neurosis. London: Wiley.

2. Para capítulos de libros colectivos o actas:


Autores y año (en la forma indicada anteriormente); título del capítulo, punto; "En"; nombre de los autores del libro (inicial, punto, apellido); "(Eds.),", o "(Dirs.),", o "(Comps.),"; título del libro en cursiva; páginas que ocupa el capítulo, entre paréntesis, punto; ciudad, dos puntos, editorial.

Autores (año). Título del Capítulo. En I. Apellido, I. Apellido y I. Apellido (Eds.), Título del Libro (págs. 125-157). Ciudad: Editorial.

Singer, M. (1994). Discourse inference processes. En M. Gernsbacher (Ed.), Handbook of Psycholinguistics (pp. 459-516). New York: Academic Press.

3. Para artículos de revista:


Autores y año (como en todos los casos); título del artículo, punto; nombre de la revista completo y en cursiva, coma; volumen en cursiva; número entre paréntesis y pegado al volumen (no hay blanco entre volumen y número); coma, página inicial, guión, página final, punto.

Autores (año). Título del Artículo. Nombre de la Revista, 8(3), 215-232.

Gutiérrez Calvo, M. y Eysenck, M.W. (1995). Sesgo interpretativo en la ansiedad de evaluación. Ansiedad y Estrés, 1(1), 5-20.

Tratamiento de los documentos de internet


Cada vez es más común que los documentos citados se hayan obtenido a través de internet. Incluso es posible que sólo se puedan encontrar en algún servidor de internet. En estos casos, se debe usar el URL (Uniform Resource Locator, localizador uniforme de recursos) o dirección del documento como referencia (adicional o única), ya que fue diseñado precisamente para determinar unívocamente dónde se encuentra. Se debe dar, siempre que se pueda, los nombres de los autores, el título del documento (que puede ser el que aparece en el marco de la ventana de nuestro navegador o el que encontramos en el texto mismo) y el URL que deberíamos teclear para acceder directamente al documento. Por ejemplo, en el sistema autor-año,

Skinniejk, K. (1998) "A survey of attitude evaluation methods", http://www.gondaz.ru/~skinniejk/survey.html



Es aconsejable que, como en el ejemplo, el URL aparezca en "letra de máquina de escribir".







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