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El proyecto y los límites de las redes de OCPDs



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5.7 El proyecto y los límites de las redes de OCPDs


Autor: Dr. Rafael Reygadas Robles Gil.

Este período breve, pero muy importante, se distingue por la reflexión profunda provocada en el ESPAZ por el ascenso de la fuerza militar; por el análisis colectivo de las implicaciones de los crímenes del 9 de febrero, de las consecuencias para el trabajo de personas, centros y redes. Todo esta necesitaba ser procesado y vuelto a dimensionar, a fin de encontrar respuestas y estrategias posibles, que tomaran en cuenta la totalidad de la situación, y permitieran definir los compromisos de cada red y cada persona para la prevalencia del camino político y negociado.


5.7.1 Reconstruir el proyecto del ESPAZ.


Una vez iniciados los diálogos de San Andrés, el ESPAZ se dedicó al apoyo a los procesos de las autonomías regionales pluriétnicas, como un paso anticipado entre la búsqueda de la paz y las posibilidades de compromisos de mediano plazo de sus redes miembros y de los centros miembros de las redes en lo particular. De esta manera se podría participar en proyectos concretos referidos a los campos de experiencia de los centros. La urgencia de lo coyuntural después de 15 meses había desgastado a los centros, que por razones de compromisos cotidianos previos, disponían ahora de menos recursos y tiempo para seguir en la lógica de la emergencia. Se podía convocar a menos grupos y redes y se hacía necesaria una estrategia propia. El apoyo al proyecto de autonomías vehiculizó las experiencias previas de las redes de ocpds, planteó un terreno concreto en donde el trabajo era posible y para el que se podían conseguir recursos, programas, tiempos y personas responsables, en la lógica de la identidad de cada centro miembro de redes y del ESPAZ. Se avanzaron acuerdos con dos de las principales organizaciones campesinas e indígenas de la región: la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), en la zona norte y con la Asociación Rural de Interés Colectivo (ARIC-Independiente), en la zona de las Cañadas y se iniciaron los programas de cultura e identidad, salud y salud mental, economía y autonomía, y autonomía y gestión municipal:

"Comexani retoma tres líneas: salud mental, materiales de trabajo con niños y formación de promotores para el trabajo con niños y educación para la paz y los derechos humanos....

"Esto está permitiendo una interacción muy interesante en el sentido de que ellos plantean la autonomía... entonces encontramos en los indígenas un sector sumamente receptivo a las sugerencias, a los planteamientos que nosotros hacemos, nosotros trabajamos sobre todo en el ámbito de lo económico, de fortalecer la base económica de las organizaciones campesinas e indígenas, en proyectos productivos de comercialización, de créditos, etc... ellos fácilmente captan como para que una autonomía sea real tiene que tener a la base un esquema económico autónomo, autónomo no autárquico, pero que desde luego quiere decir que se sostenga por sí mismo, entonces rápidamente ellos captan el planteamiento, la idea y entonces el trabajo se vuelve mucho más rápido y más eficaz...[1]."

El ESPAZ consideró que el control militar y la destrucción de las intermediaciones civiles acarreaba costos insospechados, que estas mismas práctocas en otros países como Perú y Guatemala, prácticamente habían convertido a sus presidentes en rehenes de las fuerzas armadas, cuyos cuadros habían sido formados en la Escuela de las Américas. En el caso mexicano, los frágiles pretextos judiciales para sustentar la acción del ejército en febrero de 1995, constituyeron en realidad la entrega a las fuerzas armadas del mando para enfrentar el conflicto del sureste. El hecho mismo debilita o retrae a los actores políticos y a la sociedad civil, y en cualquier caso, abrió la puerta para que el ejército intervenga como un actor con más peso dentro del equipo gobernante.

En esos momentos prevaleció la lógica militar para tratar al EZLN. El esquema de guerra de baja intensidad abarcó varios campos: "las oferta y las promesas" de Dante Delgado, para dividir a las organizaciones campesinas y para desgastar a las organizaciones sociales; el hostigamiento constante, sistemático y oscuro a don Samuel Ruíz; los oficios diplomáticos que la secretaría de Relaciones Exteriores estableció para obstaculizar la entrega de recursos a proyectos de desarrollo en Chiapas que habían sido comprometidos por la cooperación internacional para ocpds y redes de las mismas en México; hasta la persecusión y expulsión de cooperantes extranjeros por la policía de migración y abundantes robos de equipos de cómputo y recursos de las ocpds.

Ciertamente esta estrategia autoritaria produjo diversos efectos en la sociedad civil. Particularmente en el Espacio Civil por la Paz, llevó a un período de análisis y reflexión en torno a su misión, a la evaluación de su estrategia y acciones, así como a volver a definir y precisar sus objetivos y estructura organizativa. Había una constatción evidente: a lo largo de quince meses, la mayor parte de las actividades se habían ido concentrando en el área metropolitana, aunque para algunos eventos se seguía contando con la participación de ocpds y grupos de varios estados: Nuevo León, Jalisco, Morelos, Oaxaca, Tabasco.

El trabajo se organizó en dos espacios: asamblea de evaluación institucional y documentos de profundización en el análisis de la situación. En una larga sesión de trabajo, el 16 de marzo, un miembro de cada red planteó por escrito cómo veía los orígenes, la misión, la estrategia y el quehacer futuro del ESPAZ. Después un equipo sistematizó los aportes y los devolvió para una discusión general. De ahí se perfilaron los siguientes aspectos:

1) El ESPAZ es "una historia que nos junta y nos da fuerza". A convocatoria del EZLN para hacer el Cinturón de Paz, nació por voluntad propia de 200 ocpds y de catorce redes un "espacio civil por la paz", que se logró debido a tres factores básicos:

a) peligro eminente real y latente de una confrontación militar, b) la firme convicción de contribuir a llevar lo militar al terreno de la negociación política, insistiendo en la vía del diálogo,

c) la previa acumulación de experiencias civiles y de articulación en diversas redes temáticas, sectoriales, o geográficas, que compartían un proyecto relacionado con la democratización del país, que luchaban por ser actores ciudadanos diferenciados de partidos, iglesias e iniciativa privada, y que a través de una interlocución civil propia, con sus análisis, aportes, denuncias y propuestas buscaban incidir en la política pública.

2) El ESPAZ articula una nueva función: "la paz"; parte de una acción nacional compleja: el Cinturón de Paz, que deja un saldo de experiencia colectiva que sienta y posibilita la articulación de la diversidad en un proyecto común. En el ESPAZ también se dió una capacidad de convocatoria y trabajo conjunto y respetuoso de intelectuales, académicos, periodistas, investigadores, artistas, redes, movimientos sociales y personas singulares.

3) Una coordinación de redes y personas autónomas e independientes para actuar juntas, para llevar a cabo actividades de común acuerdo. En la estrategia para la acción estuvieron siempre presentes dos polaridades: a) la emergencia, que implica información, análisis, denuncia nacional e internacional, defensa de los derechos humanos, organización de la solidaridad contra el hambre y la enfermedad, presencia física en Chiapas; emergencia siempre urgente, exigente, en plazos muy cortos. b) una estrategia general para el cambio: el país que engendró la guerra tiene que cambiar para que haya paz en Chiapas, no es posible enfrentar únicamente el fenómeno local, es un modelo de relaciones sociales, de economía, de política el que ha llevado a la guerra, por lo tanto el ESPAZ debe tener siempre análisis, vínculos, articulaciones y relaciones con todos aquellos sujetos individuales y organizados que buscan la transformación del país. De esta manera, atendiendo los dos polos sería posible contribuir al logro de una paz que cambiara las condiciones que hicieron posible la guerra. El ESPAZ debe construir una estrategia de largo plazo, basada en sus propias capacidades instaladas, experiencias diversificadas e identidades específicas.

Para el futuro, el ESPAZ define su misión como una organización con planteamientos estratégicos, que actuará nacionalmente como representante de una parte de la sociedad civil organizada, articulando sus esfuerzos al conjunto de la sociedad, pero a la vez como un espacio coyuntural conformado por redes, grupos y ciudadanos, centrado en el trabajo hacia Chiapas, en la búsqueda de una paz digna y justa. De esta manera el ESPAZ, puede incidir en el caos existente dándole un contenido político a la civilidad, trascendiendo la coyuntura que le dió origen, recuperando las relaciones entre los grupos y sujetos que se encontraron en este espacio y para articular, desde la civilidad, sus acciones con otras instancias, como parte del gran esfuerzo ciudadano nacional[2].

Otra actividad central fue actualizar el análisis de la situación del país a través de un documento elaborado por la Comisión de Análisis, que fue siendo elaborado y devuelto a las reuniones generales. De ahí surgió una importante caracterización de la guerra de baja intensidad.

La prolongación del conflicto fue llevando a madurar a nuevos actores civiles en Chiapas: los ciudadanos sancristobalenses por la paz, el gobierno de transición, Barrios y Colonias de San Cristóbal (BACOSAN), el movimiento civil zapatista, otras ocpds. Cuando surge el gobierno de transición, las organizaciones campesinas e indígenas y las organizaciones sociales se transforman en protagonistas. Entonces algunas ocpds, que habían participado activamente en la propuesta de Amado Avendaño como candidato de la sociedad civil a la gubernatura de Chiapas, en la Procuraduría, el Tribunal y el Jurado Popular del Pueblo Chipaneco y en la Asamblea Estatal del Pueblo Chipaneco, incluso formando parte del equipo del gobierno de transición, se dieron cuenta que ahí no estaba su lugar:

"Pagamos por vivir la experiencia, o para decir de aquí no somos, eso fue muy claro, yo me metí al gobierno de transición y al rato me quedé solita de parte de las ocpds, porque para nosotros nuestra labor es otra, o sea que el gobierno tienen que ser otros, no nosotros... fue necesario estar para saber que no había que estar..."[3]

Fue la implicación en el gobierno de transición la que después permitió afirmar claramente al equipo de CONPAZ que el lugar de las ocpds era diferente y que su proyecto básico estaba en el apoyo a las organizaciones campesinas para que ellas lleven en sus manos el proceso electoral y las consecuencias del mismo, así como en la reflexión y planteamientos estratégicos en relación a la paz. Algunos de los roles jugados por CONPAZ lo llevaron a ver que no debía estar ahí.

"...Por ejemplo, el papel que jugábamos en los diálogos, pasamos de ser los guardianes, acompañantes, servidores, un poco para que pudiera ser posible el diálogo, a querer estar discutiendo de eso que se estaba hablando porque nosotros teníamos la experiencia de estar trabajando y viviendo aquí, por ejemplo la Mesa 1: de derechos y cultura indígena, para mí era notoria la ausencia de tanta gente que llevaba tantos años trabajando con los pueblos indígenas de Chiapas y que no estuviera en las mesas. Después entiendo toda la dimensión política nacional que tenía. No sentirnos parte de algo en lo que la gente decía, bueno, tenemos diez años trabajando, tenemos una experiencia, conocemos realidades y por qué no se nos pide nuestra opinión, era como un reclamo al interior. Y eso lleva a una reflexión, acerca de qué papel estamos realmente jugando en este momento. Pero se da a nivel del diálogo, pero a nivel de todo, se hace el proyecto de abasto Eco, con la inversión de recursos muy importante, pero insuficiente para las necesidades de la zona, y también eso hace revisar, pues, el por dónde vamos en el área de desarrollo, qué estamos proponiendo..."[4]

En los meses de marzo y abril se sucedieron caravanas nacionales e internacionales para tratar de contribuir a crear condiciones para el diálogo. Destacan; 1) La Misión Civil en Chiapas integrada por 80 periodistas, politólogos, analistas y líderes de la sociedad civil que fueron a ver y conocer la situación después del avance del ejército; 2) la Misión Eclesial por la Paz, que formada por personalidades de todo el mundo del 26 al 28 de marzo fueron testigos de las 30,000 personas que peregrinaron hacia la catedral de San Cristóbal en el marco de los 450 años de la llegada de Fray Bartolomé de las Casas a Chiapas; y 3) la Misión Ecuménica de Europa a Chiapas que visitó el estado del 26 de marzo al 4 de abril y estuvo conformada por una delegación ecuménica integrada por representantes de Iglesias Evangélicas y de Conferencias Episcopales de Europa. Las tres misiones coinciden en: constatar los efectos desastrozos, ocasionados en la población civil, por la acción del ejército durante el mes de febrero;, la necesidad de reiniciar el diálogo a la mayor brevedad posible; el apoyo a la labor mediadora de la CONAI en general, y de Don samuel Ruíz, en lo particular; en valorar los campamentos de paz como una gran esfuerzo de civilidad y de búsqueda de una paz digna.

Al término de la segunda Misión se dió a conocer la inscripción oficial por parte de Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, a la candidatura de don Samuel Ruíz García al premio Nobel de la Paz con el apoyo de destacados firmantes de todo el mundo[5].

Del 15 al 21 de julio una Misión conformada por miembros de varios países del Consejo Internacional de Organizaciones Voluntarias (ICVA), visitó Chiapas con los objetivos de: 1) facilitar y promover un intercambio de experiencias principalmente con las organizaciones no gubernamentales y organismos de derechos humanos que trabajan en la zona, 2) conocer la situación actual del espacio humanitario en Chiapas, tanto en su espacio físico como político y comunicar sugerencias para su fortalecimiento[6]. Después de su visita, la delegación publicó un reporte con la información de los lugares visitados y de las personas y organizaciones entrevistadas en diferentes zonas, incluyendo un análisis de la situación, así como algunas recomendaciones:

"Pudimos constatar: 1. que la población vive en un estado de verdadero miedo, incertidumbre y vulnerabilidad, por la presencia del ejército y por la amenaza que ello representa de nuevos desplazamientos en la zona. 2. Que las comunidades, al tener que huir a la montaña en el mes de febrero de 1995, no pudieron sembrar su maíz y cosechar su café, por lo cual han quedado sin posiblidad de resolver su abasto alimentario y están al borde de pasar hambre. 3. Que las organizaciones no gubernamentales, especialmente las que trabajan en el campo de los derechos humanos, y la diócesis de San Cristóbal, son sujetos de un constante hostigamiento por su labor a favor de la población afectada. Por lo cual llamamos: A la comunidad nacional e internacional, a que no olviden que la situación de Chiapas aún no ha sido resuelta, y a que aumenten su apoyo humanitario y de protección a la población civil. A las partes negociadoras en el proceso de paz, para que se esfuercen en la búsqueda de una salida política al conflicto, y para que respeten y fortalezcan la labor de intermediación que hasta ahora ha realizado brillantemente la Comsión Nacional de Intermediación (CONAI). Al gobierno mexicano, para que reconozca y respete la legitimidad de la ayuda humantaria a toda la población civil afectada por el conflicto..."[7]

Esta Misión y sus recomendaciones tiene un peso moral y político importante, dado que ICVA tiene estatuto de consultor de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios y accede al Alto Comisonado de las Naciones Unidas para los Refugiados, además de ser la asociación voluntaria de ocpds de más tradición en el mundo. El informe de la Misión llega a los afiliados de ICVA de los cinco continentes.

 

5.7.2 Las redes de ocpds en los Diálogos de San Andrés


(Abril de 1995 a febrero de 1996).

El período que va de abril de 1995 a febrero de 1996 resulta difícil de establecer porque aparecen diferentes posiciones y algunas contradicciones entre diferentes representantes del gobierno en el diálogo y una gran iniciativa del EZLN y de la sociedad civil. Aunque ciertamente al gobierno federal le convenía una estrategia que iniciara, de alguna manera, el tránsito del EZLN de la vía armada a la vía política, algunos sectores parecieron obstaculizar dicho tránsito manteniendo posiciones absolutamente intransigentes. La distensión militar por parte del gobierno no fue acompañando los avances en el proceso de búsqueda de alternativas pacíficas.

El ejército y grupos de guardias blancas en el estado de Chiapas, que después de los Acuerdos de San Andrés del 16 de febrero de 1998 serían activados por la política de contrainsurgencia como grupos paramilitares, actuaron sistemáticamente en cada ocasión que iba a continuarse el diálogo, a través de desalojos violentos, penetraciones del ejército fuera de sus campamentos, vuelos rasantes, aparatosos remplazos de tropa en momentos en que tocaba volver a la mesa de negociación, asesinatos impunes de indígenas, y adiestramiento por militares, ex-militares o policía de seguridad pública, a grupos civiles armados de filiación priísta en la zona norte.

El jefe de la negociación de parte del poder ejecutivo, Marco Antonio Bernal, hizo declaraciones que contradecían los acuerdos entre la COCOPA y el presidente Zedillo en relación a la posibilidad de que el EZLN participara en el diálogo nacional por la reforma política, a la vez que calificó a la sociedad civil que buscaba la paz como zapatista. El poder legislativo, particularmente, la Comisión de Concordia y Pacíficación, actuó como órgano autónomo y como protagonista de la paz.

El EZLN afinó sus mecanismos de impacto y presencia en escenarios nacionales y buscó formas de aprovechar cualquier evento de carácter nacional o internacional.

Parte de la sociedad civil organizada jugó activamente por la paz y la democracia. La sociedad civil indígena ofreció a la nación, una propuesta de autonomías regionales pluriétnicas que trascendía con mucho el estrecho marco de San Andrés.

En un marco jurídico más preciso, la fuerza de la razón empezó a ganar nuevamente terreno a la razón de la fuerza. La sociedad civil en conjunto tomó la iniciativa y propugnó activamente y a nivel nacional por la paz y la democracia y en ello se jugó, se recreó, e inventó nuevas mediaciones y dispositivos incluyentes, tales como la Consulta Nacional por la Paz, a convocatoria del EZLN, la Conferencia Nacional por la Paz y la propuesta de Ley de la Asamblea Nacional Indígena por la Autonomía.

En las cuatro primeras sesiones del diálogo entre el EZLN y el Gobierno Federal, iniciadas en el mes de abril, primero en San Miguel y después en San Andrés[8], el ESPAZ diseñó una estrategia inicial de dar a conocer a los medios masivos de comunicación presentes en los diálogos, documentos y análisis de lo que sucedía, aprovechando los tiempos muertos de la negociación en que no había ningún tipo de noticias durante largas horas. Para ello conformó una comisión de prensa que laboraba en el lugar del diálogo mientras otro equipo de análisis trabajaba en la ciudad de México. Nació así el Boletín: "Espacio Civil por la Paz. Material de apoyo informativo para periodistas", que se publicó diariamente durante el período de los diálogos, desde abril hasta septiembre. De esta manera el ESPAZ aportó a la prensa nacional e internacional su punto de vista y su análisis de lo que acontecía en Chiapas, contribuyendo a informar de manera diferente a los medios electrónicos de comunicación nacional e internacional.

En la sesión V de los Diálogos de San Andrés, el EZLN, en una estrategia de presencia en la opinión pública y buscando elevar a escala nacional la discusión de lo que estaba sucediendo en Chiapas, el 7 de junio, en San Andrés, en una Conferencia de Prensa, enmedio de un torrencial aguacero, propuso hacer una Consulta Nacional acerca de si el EZLN debía o no transformarse en una fuerza política nacional. Para ello volvió a interpelar a la sociedad civil y muy especialmente a la Alianza Cívica Nacional bajo los términos de:

"solicitar a los hermanos de Alianza Cívica Nacional para que contribuyan a este esfuerzo civil y pacífico, en la lucha por la democracia, aportando su experiencia en la organización de consultas ciudadanas."[9]

La Alianza Cívica Nacional, señalando el contexto y las condiciones de su participación en la Consulta, contestó a la propuesta:

"La Coordinación Nacional de Alianza Cívica comunica que:

1. Siempre hemos manifestado nuestro compromiso por promover espacios que fomenten la participación libre y democrática de la ciudadanía. En este sentido, hemos puesto a disposición de la sociedad civil y de las organizaciones independientes nuestra metodología y experiencia, por lo que no existe inconveniente en compartirlas para la consulta. 2. Es necesario precisar los términos de esta invitación, debido a que esta misma experiencia de organización de consultas ciudadanas, nos señala que: * Las consultas deben ser conducidas y organizadas desde instancias imparciales a fin de garantizar su credibilidad ** la claridad de las preguntas es un elemento fundamental que debe ser tomado en cuenta.... la consulta puede tener un gran valor si efectivamente contribuye en la búsqueda de la paz con justicia y dignidad..."[10]

Después de casi tres meses de una intensa correspondencia, visitas y relaciones entre Alianza Cívica y el EZLN, para construir consensos sobre: el carácter ciudadano de la Consulta, el logo, el papel de Alianza Cívica y de la Convención Nacional Democrática, la fecha, la edad de los consultados, los documentos de acreditación, y el contenido y redacción de las preguntas, Alianza Cívica determinó participar como un aval moral de confianza, limpieza y credibilidad, en el plan de instrumentador técnico.

En realidad al EZLN, además de conocer cuál era la propuesta general de la sociedad respecto a su transformación en fuerza política, le interesaba saber con cuantos simpatizantes contaba y en qué regiones del país, a fin de poder medir la posibilidad de conformar una fuerza política.

De la correspondencia, reuniones y documentos intercambiados entre la Alianza Cívica Nacional y el EZLN, la Alianza Cívica dejó muy claro el carácter ciudadano autónomo de su apuesta y de la puesta en juego de su experiencia de articulación nacional a favor de una acción democrática que contribuyera a la paz.



La Consulta Nacional por la Paz y la Democracia se realizó el domingo 27 de agosto en los 32 estados del país, con los siguientes resultados:

"1. ¿Estás de acuerdo en que las principales demandas del pueblo mexicano son: Tierra, Vivienda, Trabajo, Alimentación, Salud, Educación, Cultura, Información, Independencia, Democracia, Libertad, Justicia, Paz, Seguridad, Combate a la Corrupción y Defensa del Medio Ambiente? 97.5% sí, 1.3% no, 1.2% no sé.

2. ¿Deben las distintas fuerzas democratizadoras unirse en un amplio frente ciudadano, social y político de oposición y luchar por estas 16 demandas principales? 92.7% sí, 4.3% no, 3.0 no sé.

3. ¿Los mexicanos debemos hacer una Reforma Política profunda que garantice la democracia? (Respeto al Voto, Padrón Confiable, Organismos Electorales Imparciales y Autónomos, Participación Ciudadana Libre, -incluída la no partidaria y no gubernamental-, reconocimiento de las fuerzas políticas nacionales, regionales y locales, Equidad para todos). 94.5% sí, 2.5% no, 3.1% no sé.

4. ¿Debe el EZLN convertirse en una fuerza política independiente y nueva, sin unirse a otras organizaciones políticas? 52.6% sí, 38.2% no, 9.2% no sé.

5. ¿Debe el EZLN unirse a otras organizaciones y, juntos formar una nueva organización política? 48.7% sí, 43.2% no, 3.2% no sé.

6. ¿Debe garantizarse la presencia y participación equitativa de las mujeres en todos los puestos de representación y responsablidad en los organismos civiles y en el gobierno? 93.1% sí, 3.7% no, 3.2% no sé.

Total de Mesas de Consulta 8,245

Total de comunidades indígenas 1,570

Total de votos en mesas 923,045

Total de votos en comunidades indígenas 165,049

Total nacional de votos 1,088,094..."[11]

La parte central de la consulta la constituyen sin duda las preguntas 4 y 5... Como se plantearon en la Consulta, ambas preguntas no son necesariamente excluyentes. Se pudo perfectamente contestar Sí en la pregunta 4 y No Sé en la 5, o bien No Sé en la 4 y en la 5. Es también correcto haber contestado No en la pregunta 4, que pregunta si debe el EZLN convertirse en una fuerza política independiente y nueva, y No en la 5, que pregunta si debe unirse con otras organizaciones y juntos formar una nueva organización política. De manera particular, es posible que sectores radicales habrían votado de esta manera. En otro sectores, una votación No-No pudo expresar un simple rechazo al EZLN. La aparente inconsistencia se presenta en los casos de ciudadanos que respondieron Sí y Sí a ambas preguntas. Esta ambigüedad se presenta dado que la pregunta 4 encierra en realidad dos preguntas en una: ¿Debe el EZLN convertirse en una fuerza política independiente y nueva? y ¿sin unirse con otras organizaciones políticas?. Además, por el orden en que están colocadas las preguntas, es posible que una cantidad considerable de ciudadanos hayan contestado a la pregunta 4 porque desean que el EZLN se convierta en una fuerza política nueva, -sin reparar de fondo en la segunda parte de la pregunta-, y también a la pregunta 5, porque desean que se una con otras organizaciones para formar una nueva organización...

Una mayoría mucho más apretada (48.7% contra 43.2%) que opina que el EZLN debe unirse con otras organizaciones. Esto contrasta notablemente con el resultado de la pregunta 2, en la que más de 90% de los votantes opinó que las distintas fuerzas democratizadoras deben unirse en un amplio frente ciudadano de oposición.

Leyendo por partes, esto podría querer decir que una mayoría significativa de los votantes del 27 de agosto: a) desearía que los zapatistas se conviertan en una fuerza política independiente y nueva. b) En términos generales desearía la constitución de un amplio frente ciudadano de oposición. c) Sin embargo, piensa que la lucha del EZLN en muy propia, y/o desconfía de la unión política concreta con las demás organizaciones que conoce..."[12]

Es necesario señalar que todo el costo de esta Consulta eminentemente ciudadana, la más amplia que se hubiera realizado jamás en el país, fue cubierto por los participantes en ella, y no sólo eso, sino que durante la Jornada de Consulta se recolectaron en botes poco más de N$55,000.00 nuevos pesos para contribuir a los gastos que las Alianzas Estatales, la Alianza Nacional y el Espacio Civil por la Paz, habían hecho para hacer posible la Consulta. Así pues, la Consulta Nacional por la Paz y la Democracia se transformó, de hecho, en un Referéndum, en una forma novedosa, no institucionalizada, de conocer el punto de vista de la población y cuyos resultados sirvieron tanto para el Gobierno Federal como para el EZLN para definir su estrategia posterior. La Consulta, llevada a cabo por la Alianza Cívica, fue un dispositivo ciudadano que contribuyó a destrabar temporalmente la Mesa de Diálogo de San Andrés y a viabilizar la posibilidad de la transformación de un ejército popular revolucionario en una organización política con impacto nacional.

Dos días después de la Consulta, pero dos días antes del informe presidencial, en continuidad con la lógica de participación ciudadana, el Espacio Civil por la Paz, junto con el Encuentro Nacional de Organizaciones Ciudadanas, la Red Nacional de Redes de ocpds, y docenas de ciudadanos y ciudadanas, preocupados por el empantanamiento de los Diálogos de San Andrés, el 29 de agosto de 1995, realizaron la primera sesión de una Conferencia Nacional por la Paz (CONAPAZ), que nuevamente volvió a convocar a una parte de la sociedad civil mexicana para que se expresara en torno a la situación de ese momento y para que se sumara a una nueva propuesta de paz. Los objetivos de la Conferencia fueron:

"1) Conjuntar y potenciar el esfuerzo, planteamientos y aportes ciudadanos, organizaciones civiles y sociales, en todo el territorio nacional, para que coadyuven a la construcción de soluciones pacíficas a los principales conflictos que hoy expresan la ausencia de paz en México. 2) Analizar, discutir y proponer soluciones viables, sólidamente sustentadas, provenientes de aquellas organizaciones que reflejen las demandas de la población, para coadyuvar a que sean reconocidas como interlocutores válidos. 3) Acordar acciones concretas que hagan efectivos los objetivos anteriores..[13]".

A la convocatoria se adhirieron inicialmente 25 organizaciones con impacto regional y nacional y 50 personalidades de la sociedad civil mexicana.

Al evento público acudieron una Comisión de la CONAI, otra de la COCOPA, conocidos intelectuales como Luis Villoro, Miguel Concha, Julio Bolvitnik, Sergio Aguayo y miembros destacados de las organizaciones civiles de varios estados del país. Sin embargo hubo dos asientos vacíos para la representación del Gobierno que nunca llegó y para el EZLN que envió un comunicado en donde señalaba que el diálogo estaba agotado, provocando un revuelo nacional. En una parte del texto, el EZLN señala:

"En el escenario mexicano hay una guerra. Su fase de combate está en suspenso, pero puede reiniciarse en cualquier momento. Para el supremo gobierno la decisión militar ya está tomada. La última esperanza está en la iniciativa de la sociedad civil. El llamado "Diálogo de San Andrés" está agotado. El supremo gobierno envió una delegación gubernamental compuesta por los herederos históricos de los antiguos conquistadores. Como aquellos que vinieron a robar nuestra riqueza, éstos rezuman soberbia, crueldad y sinrazón. Como aquellos, éstos exigen la rendición que no obtuvieron sus antecesores. Como aquellos, éstos vienen a completar el etnocidio... el garrote ha suplantado a la palabra en la forma de gobernar México... El país es nuestro y debemos defenderlo de aquellos que lo conciben como una mercancía en oferta. Hoy, paz, justicia y democracia, sólo son posibles juntas...[14]"

Unas horas después de la lectura de este comunicado, representantes de la Secretaría de Gobernación llegaron a diversas oficinas de ocpds buscando el comunicado enviado por el EZLN y corrió el rumor en oficinas gubernamentales de que el diálogo estaba roto.

El EZLN y el Gobierno Federal se expresaron de forma muy disímbola frente a la CONAPAZ, uno por tomarla como caja nacional de resonancia del estado de ánimo de los zapatistas y de las condiciones objetivas de los diálogos y otro por una estrategia de silencio e ignorancia; a pesar de ello, la Conferencia Nacional por la Paz, tomó sus propios acuerdos, conforme a sus propias lógicas para la paz, elaborando propuestas de la sociedad civil para la distensión en Chiapas[15], que pueden resumirse en: 1) despolarizar el diálogo de San Andrés, exigiendo la presencia de la sociedad civil en él, 2) llevar a cabo una campaña universal de vacunación en todas las zonas indígenas, 3) crear una Procuraduría Civil que vigile el respeto a los derechos humanos de toda la población en la zona del conflicto, y en que la ayuda gubernamental sea universalmente distribuída y esto no a través del ejército, sino de instancias civiles, y, 4) entregar los acuerdos y propuestas a las dos partes, en el escenario mismo de San Andrés.

Para cumplir este último acuerdo, una Comisión de aproximadamente 16 personas de la CONAPAZ[16] llegaron a la Mesa de San Andrés el martes 5 de septiembre[17], para hablar con las partes. La Comisión fue bien recibida por CONAI, COCOPA y EZLN; sin embargo, la Comisión Gubernamental de Negociación, recibió a los compañeros casi en calidad de delincuentes, con un dispositivo judicial de poner militares armados detrás de cada miembro de la delegación de CONAPAZ que fue mantenida de pie mientras que los miembros de la Comisión Gubernamental permanecían sentados, señalando que veían con malos ojos la injerencia de la sociedad civil en asuntos que eran entre el gobierno y el EZLN.

A esa misma sesión de los diálogos, llegaron, entre otros muchos actores ciudadanos, el Barzón Nacional y la Asamblea Estatal del Pueblo Chiapaneco, ocupando en los hechos, parte del tiempo destinado a los diálogos. De alguna manera, por vías "de facto", la sociedad civil ya estaba dentro del escenario no formal, distensionando un diálogo ríspido y empantanado. El 11 de septiembre, seis días después en la Mesa de San Andrés, el acuerdo de participación de asesores e invitados civiles al diálogo, fue tomado formalmente. Con fuerza nacional, la sociedad civil se había metido enmedio de las partes polarizadas para buscar la distensión.

A este logro se añadieron otros: la instalación a partir del 1º de octubre de la Mesa sobre Derechos y Cultura Indígenas y la firma de un acuerdo entre COCOPA y EZLN para incorporar a este último al Diálogo Nacional sobre la Reforma Política. Sin duda que la actitud activa y de búsqueda de alternativas de la COCOPA, con real autonomía del poder ejecutivo, marcó fuertemente este período de la negociación e hizo posible avances significativos.

A lo largo de los meses del conflicto, el Espacio Civil por la Paz fue pasando de una respuesta humanitaria inmediata, a la articulación de sus esfuerzos de corto plazo con estrategias de mediano y largo plazo en una perspectiva nacional y regional que contribuyera a generar una vía negociada para el cambio en Chiapas.

 

5.7.21 Los pueblos indios exigen su inclusión en el proyecto de nación.


Es importante señalar, así sea de manera muy breve, la irrupción en el escenario político de un nuevo e importantísimo actor colectivo de la sociedad civil: el movimiento indígena nacional, carburado en la celebración de los 500 años de Resistencia India, Negra y Popular en 1992, continúo su maduración al calor del movimiento zapatista. El movimiento indígena recuperó y socializó su memoria histórica, profundizó en su identidad y empezó a pasar de la resistencia a la propuesta, tanto a nivel de las articulaciones regionales en lugares como Oaxaca, Guerrero, San Luis Potosí, Michoacán y muchos otros, como a nivel nacional. Se formó la Asamblea Nacional Indígena Plural por la Autonomía (ANIPA).

Después de dos Asambleas Nacionales Indígenas Plurales por la Autonomía, del 10 y 11 de abril y del 27 y 28 de mayo de 1995 quedó lista una primera propuesta para ser presentada a la Cámara de Diputados, aunque de hecho las vicisitudes que recorrería posteriormente serían muchas. El ESPAZ fue invitado formalmente por la ANIPA a formar parte de su Comisión Técnica, integrada por indígenas y mestizos, para la elaboración final de la propuesta. A nombre del ESPAZ se incorporó a ella Alejandro Luévano[18].

Los rasgos centrales de esta iniciativa de Decreto son los siguientes: en una exposición de motivos señala que se dió un proceso contradictorio, y a menudo violento, de constitución de la nación mexicana, por el que durante siglos, los pueblos indios desarrollaron fuertes luchas para mantener y enriquecer la diversidad, que es la principal característica de los mexicanos, como un todo frente a los que han pugnado por construir una ficticia y excluyente nación "criolla" o "mestiza", siguiendo la ideología liberal que busca afanosamente la homogeneidad. El modelo de estado liberal impuso una división territorial del país en la que los pueblos indios quedaron excluídos, fuera de la organización federal. Para corregir esta injusticia es necesario replantear el proyecto de Estado homogéneo, y dar nacimiento a

"un nuevo proyecto de nación que esté sustentado en un nuevo federalismo, en el que los pueblos indígenas sean parte orgánica... El régimen de autonomía que proponemos se funda en los principios de la unidad nacional en la diversidad, de la igualdad de todos los mexicanos en la pluralidad, de la fraternidad entre sus miembros, y de la igualdad entre sí de todos los grupos de identidad (indios y no indios) que coexisten en las diversas regiones del país. No busca separar sino armonizar y coordinar... El arreglo autonómico que conviene a nuestra realidad nacional debe ser regional, pluriétnico y democrático. Como es sabido, el régimen colonial y la posterior política indigenista de la época independiente provocaron una extrema atomización y dispersión de la población indígena, destruyendo las formas de coordinación sociopolítica de los núcleos étnicos. Esta es una de las dificultades a resolver, la cual sólo puede solventarse adecuadamente a escala regional. Se requiere entonces una organización regional de los pueblos indígenas que permita poner en práctica urgentes planes de desarrollo para la mencionada población. Los principales sujetos y protagonistas de tal proceso de desarrollo podrán ser entonces los autogobiernos de cada región...[19]"

Un punto nodal de la propuesta es que propone que las Regiones Autónomas Pluriétnicas tengan personalidad jurídica como ente territorial y forma de organización política y administrativa, patrimonio propio y jurisidicción.

La ANIPA, se congregó en este período en torno a la iniciativa de Decreto para la Creación de las Regiones Autónomas Pluriétnicas[20].

Esta propuesta se fue enriqueciendo y transformando, hasta que en los últimos días de junio de 1995 fue presentada a la Cámara de Diputados como "Iniciativa de Decreto para la creación de las Regiones Autónomas", elaborada por la Asamblea Nacional Indígena Plural por la Autonomía, que contenía un texto con el proyecto de ley de todas las comunidades y pueblos indios del país para una reforma constitucional que les otorgara plenos derechos.

En los Diálogos de San Andrés se acordó tratar cuatro temas sucesivamente: Derechos y Cultura Indígenas, Democracia y Justicia, Bienestar y Desarrollo Social y el papel de la Mujer y paralelamente a los avances ir concretando medidas progresivas de distensión.

Unos meses después, entre noviembre de 1995 y febrero de 1996, el tema trabajado por la ANIPA fue el centro de la discusión de la Mesa de Diálogo entre el Gobierno Federal y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en San Andrés, con la participación de cientos de representantes de los pueblos indios y de los investigadores y analistas de la problemática indígena más distinguidos de todo el país.

Los trabajos oficiales de la Mesa I terminaron oficialmente en febrero, pero del 3 al 9 de enero de 1996, a iniciativa del EZLN, con el apoyo de la COCOPA, se realizó en San Cristóbal de las Casas un Foro Nacional Indígena que a modo de una vía paralela, en un formato de mayor libertad de discusión y de presencia de la mayoría de los pueblos indios del país y de todos aquellos que querían aportar algo al debate, se profundizaron los problemas y las alternativas planteadas en la Mesa I. De hecho, el Foro Nacional Indígena asumió los resultados de los trabajos previos, los enriqueció y les dió una dimensión y una escala nacional.

Casi un mes después concluyó oficialmente la Mesa I de San Andrés, con la firma de los acuerdos sobre Derechos y Cultura Indígenas por parte del Gobierno y del EZLN. Vale la pena resaltar que al final de la discusión, los asesores gubernamentales y los asesores del EZLN estaban de acuerdo prácticamente en todo, incluso algunos señalaron que les hubiera gustado estar del otro lado de la Mesa en representación de los indígenas. De los acuerdos tomados, destacan los siguientes aspectos:

"Contexto de la nueva relación. La historia confirma que los pueblos indígenas han sido objeto de formas de subordinación, desigualdad y discriminación que les han determinado una situación estructural de pobreza, explotación y exclusión política. Confirma también que han persistido frente a un orden jurídico cuyo ideal ha sido la homogenización y asimilación cultural. Confirma, finalmente, que para superar esa realidad se requieren nuevas acciones profundas, sistemáticas, participativas y convergentes de parte del gobierno y de la sociedad, incluídos, ante todo, los propios pueblos indígenas.

Se requiere una nueva política de Estado, no de coyuntura, que el actual Gobierno Federal se compromete a desarrollar en el marco de una profunda reforma del Estado, que impulse acciones para la elevación de los niveles de bienestar, desarrollo y justicia de los pueblos indígenas...Compromisos del Gobierno Federal con los pueblos indígenas... 1. Reconocer a los pueblos indígenas en la Constitución General. El Estado debe promover el reconocimiento, como garantía constitucional, del derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas que son los que descienden de poblaciones que habitaban en el país en la época de la conquista o la colonización y del establecimiento de las actuales fronteras estatales, y que, cualquiera que sea su situación jurídica, conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas. La conciencia de su identidad indígena deberá considerarse un criterio fundamental para determinar los grupos a los que se aplican las disposiciones sobre pueblos indígenas (Definición de "pueblos indígenas" del Convenio 169 de la OIT, art. 1, incisos b y c, aceptado por el Estado Mexicano). El derecho a la libre determinación se ejercerá en un marco constitucional de autonomía asegurando la unidad nacional. Podrán, en consecuencia, decidir su forma de gobierno interna y sus maneras de organizarse política, social, económica y culturalmente. El marco constitucional de autonomía permitirá alcanzar la efectividad de los derechos sociales, económicos, culturales y políticos con respecto a su identidad..."[21]

Las propuestas declarativas del Foro Indígena y de las discusiones en las mesas de trabajo de San Andrés fueron asumidas, sin embargo los aspectos referidos al poder real sobre el territorio, tales como la jurisdicción y las relaciones entre autonomía, territorio y gobierno, fueron limitados. Igualmente el concepto de región autónoma pluriétnica quedo también diluído. Sin embargo los acuerdos firmados representan sin duda un importantísimo avance a nivel de toda la nación: el reconocimiento de los pueblos indios como presencia escencial en la definición de la nueva nación mexicana y todo lo que de ello se derivaría.

Tan importantes fueron los acuerdos, que en los meses posteriores a ellos, la estrategia gubernamental se orientó a relativizarlos, e incluso a diluírlos entre otra Consulta Nacional sobre los Pueblos Indígenas, realizada de manera tradicional en varias regiones del país. El consenso logrado en San Andrés fue tan amplio y representativo, que aún en la consulta gubernamental, los resultados coinciden fundamentalmente con los Acuerdos de San Andrés.

La batalla por llevar los acuerdos de la Mesa de San Andrés a los órganos legislativos quedó abierta. Pero también quedó abierto otro escenario, el del avance práctico, en el terreno concreto, local y regional, de las autonomías, que con un cuerpo teórico más o menos preciso y la expectativa de un nuevo marco jurídico político, permitió empezar a ensayar nuevas prácticas y prioridades, con la presencia de diversos actores, especialmente de los pueblos indios de varias regiones del país, incluyendo algunas de Chiapas.

 

5.7.22 Las estrategias de las redes

En la medida que se fue definiendo el encuadre formal y jurídico del diálogo, la estrategia de las redes de ocpds frente a la problemática de Chiapas fue tomando tres pistas o carriles concomitantes y estrechamente interrelacionados que buscaron contribuir a establecer condiciones de paz: 1) fortalecimiento de las autonomías en Chiapas; 2) apoyo a la Intermediación de la CONAI; 3) aceptación de participar en la conformación de la Comisión de Verificación y Seguimiento, junto con otras diez personalidades y organizaciones.

1) Fortalecimiento de las autonomías en Chiapas. El ESPAZ decidió desde octubre de 1994 desarrollar su trabajo en Chiapas bajo la lógica de ofrecer los servicios que sus organizaciones miembros saben hacer bien, esto es, trabajo de promoción infantil, de salud mental, de cultura, de agroecología, de proyectos productivos, de salud, de información, de gestión municipal, todo ello a través de convenios específicos con las comunidades de diferentes regiones, a fin de responder a las demandas reales que permitan fortalecer los procesos ya iniciados por la autonomía de las regiones indígenas pluriétnicas[22]. Seis centros y cinco redes de ocpds participaron activamente en esta área, con el objetivo de:

"... contribuir a la construcción de la paz a partir de un conjunto de acciones concretas que buscan el bienestar y la justicia social, sustentadas en una estrategia común de apoyo a los procesos de autonomía de los pueblos indios, desde una perspectiva de autodesarrollo compartida con los propios sujetos..."[23].

Los objetivos particulares de esta propuesta estaban ligados a:

* un ámbito cultural que contribuyera a la recuperación de la experiencia de los pueblos en la construcción de su autonomía y la consolidación de su identidad,

* un ámbito social, como implementación de proyectos específicos de apoyo, asesoría y capacitación en salud, alimentación, vivienda, educación y servicios, derechos humanos, niños y mujeres, articulados en una perspectiva integral y multiplicadora de impacto regional,

* un ámbito económico que buscaba fortalecer la autosuficiencia regional, potenciar programas de apoyo a la producción, comercialización, financiamiento y estrategias de sobrevivencia campesina, fortalecer la capacidad de administración y manejo de recursos propios de las comunidades, rescatando sus conocimientos y experiencia, en el marco de una estrategia de sustentabilidad.

* En el ámbito político se buscaba contribuir a la recuperación de la experiencia de los pueblos en el ejercicio de autoridad y gobierno desde el poder comunitario y articularlos con nuevas formas de gobierno y descentralización del poder en los espacios conquistados a nivel municipal y regional.

El núcleo articulador de estas experiencias se encontraba en las Autonomías Comunitarias, Municipales y Regionales Pluriétnicas, bajo cuatro ejes de trabajo: participación social, autogestión y desarrollo, ejercicio de gobierno, marco jurídico y políticas públicas.

El trabajo se fue realizando con los pueblos de tres regiones y sus organizaciones: Región Autónoma Norte (pueblos Tzotziles, Choles y Zoques coordinados en la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos), la Región "Cañadas" de la Selva (movimientos de organización indígena Tzeltal en plena zona del conflicto cuyo referente organizativo es la ARIC Independiente), y el Municipio Indígena Autónomo "17 de noviembre", cuya cabecera es el Ejido Morelia, zona en donde se ha mantenido el trabajo de CONPAZ.

A partir de estos objetivos y ejes se plantearon cinco líneas de acción que articularan los esfuerzos que ya realizaba la población en: salud, educación, cultura, economía y ejercicio de gobierno.

Entre marzo y octubre de 1995, los diversos equipos de las redes de ocpds del proyecto de fortalecimiento de las autonomías en Chiapas establecieron un convenio con la ARIC Independiente y con la CIOAC y realizaron 22 talleres en los que participaron más de 700 personas de 11 municipios. Los principales contenidos de los talleres, acordados explícitamente con las organizaciones en lo general y con sus direcciones locales, cubrieron las más diversas temáticas y campos de capacitación en las áreas de gobierno: estrategia de acción de autoridades municipales; marco histórico del federalismo, centralismo y autonomía; administración municipal; participación comunitaria; análisis de autonomías y desarrollo; regiones autónomas pluriétnicas; diagnóstico y análisis del proceso de construcción de las autonomías; de economía: diagnóstico y estrategia de acción productiva; proyectos económicos; relación entre diagnóstico económico y oferta; organización de proyectos de horticultura; formulación de proyectos productivos; y de cultura: identidad genérica; metodología; diagnósticos de salud; dimensiones culturales, biológicas y políticas de la identidad; los derechos de las mujeres; el papel de las mujeres en la construcción de las autonomías; proceso histórico de la lucha de los pueblos indios y muchísimos otros.

Es necesario señalar que estos talleres se desarrollaron en muchos casos con compañeros y compañeras dirigentes civiles indígenas que adquirían el compromiso y de hecho multiplicaban los talleres en sus propias comunidades[24].

Como puede verse, la opción estratégica del ESPAZ en este período se orientó a la práctica y desarrollo concreto de lo que a nivel del discurso se debatía todavía en la Mesa del Diálogo. En ese sentido, se trabajó con una cierta capacidad de anticipación práctica a lo que se jugaba en la discusión. Esta opción del ESPAZ, aunada a la decisión de asumir otras responsabilidades como el apoyo a la CONAI, tuvieron como consecuencia apostar más a los logros entre las comunidades indígenas en el mediano y largo plazo, que aparecer en los actos y convocatorias zapatistas de coyunturas siempre muy urgentes.

2) Apoyo a la Intermediación de la CONAI. A partir de la definición de los temas de las Mesas del diálogo el ESPAZ y CONPAZ participaron con la CONAI en la recuperación de la memoria de todas las discusiones de San Andrés de las Mesas I y II y sistematizando consensos, disensos, nudos problemáticos y elaborando posteriormente la base para los documentos a presentar a las plenarias del EZLN y del Gobierno Federal, recuperando nuevamente los debates, consensos y disensos de dicha mesa y volviendo a proponer documentos de acuerdos. Esta tarea realizada desde el anonimato fue sin duda una empresa titánica que ni siquiera la COCOPA, encargada formal de la memoria y síntesis de los debates pudo cumplir cabalmente, a pesar de contar con recursos oficiales.

3) Participación en la Comisión de Verificación y Seguimiento. Se trata de una Comisión considerada en la Ley de Concordia y Pacificación. Como Espacio Civil por la Paz se aceptó formalmente la invitación a participar junto con otras diez personas u organizaciones como miembros de esta tarea fundamental para el avance de las pláticas de paz[25]. Sin embargo, los acuerdos sobre la composición y funcionamiento de esta Comisión se lograrían hasta el mes de julio de 1996, después de muchas, muchas vicisitudes[26].

A lo largo de este período, para articular las grandes actividades que involucraron por lo menos inicialmente a catorce redes de ocpds y a unos 25 centros u organizaciones ligadas a ellas, se formó una comisión coordinadora.

En el largo plazo, el ESPAZ en conjunto y en consonancia con las redes que lo integraron, promovió activamente la formación de una Red de Redes o Espacio Nacional de Redes y fue coprotagonista del Encuentro Nacional de Organizaciones Ciudadanas (ENOC), realizado por más de 600 organizaciones civiles en la ciudad de México, el 30 de junio y el 1º de julio de 1995, a fin de sumar las iniciativas civiles por una política económica incluyente, por la reforma del estado y por la democracia, como esfuerzos necesarios de coordinación y articulación que fueran atacando de raíz las causas que originaron y mantienen la rebelión zapatista.

A mediados de 1995, CONPAZ asumió la coordinación del proyecto ECO, que consistía en una amplia distribución de abasto y medicamentos a las comunidades más afectadas por la guerra. El proyecto fue encargado a la Coordinadora por la Unión Europea.

Por otra parte, durante más de un año, CONPAZ fue corresponsable de la logística de los diálogos, esto es de los cinturones de paz, de su organización: alimentos, turnos, seguridad, transportación y otras cosas más que garantizaran el buen desarrollo de la Mesa de Diálogo. Todo esto ocupó a CONPAZ en una abrumadora cotidianidad que la ubicó en un lugar clave, pero limitando su espacio de acción e influencia a lo más coyuntural. Sin embargo, a partir de esa misma cotidianidad se fue gestando en CONPAZ un proyecto instituyente de carácter más estratégico.

El 17 y 18 de agosto de 1995, CONPAZ llevó a cabo una asamblea general con la participación de varios miembros de la mayoría de cada una de las ocpds que la conformaban como red; ahí cada centro expuso su origen, desarrollo y quehacer actual. Después se tomaron acuerdos importantes para el trabajo en relación a la ayuda humanitaria y a la emergencia. Se precisó la necesidad de coordinar mejor su trabajo en las regiones de la zona de conflicto y también la necesidad de trabajar fuera de ella. El punto central fue que CONPAZ inició un proceso profundo de autocrítica y reestructuración interna que permitió consensar los principios y objetivos de su misión conjunta partiendo de sus identidades y misiones particulares[27].

En continuidad con la asamblea de agosto, el 18 y 19 de mayo de 1996, CONPAZ culminó una etapa del proceso interno de reflexión sobre su proyecto, que la llevó a plantearse una nueva estrategia general y una reorganización de sus comisiones y actividades. Después de 29 meses de estar trabajando en relación al conflicto chiapaneco, de haber intentado y realizado múltiples proyectos y tareas, la reflexión y los acuerdos de CONPAZ en esta asamblea general, se expresaron del siguiente modo:

"se empezó a sentir aquí una vibra de que ya basta de bomberazos, ya basta de estar respondiendo a la pura emergencia, tenemos que pensar en proyectos de más larga duración, CONPAZ se tiene que plantear algo más allá de lo puro asistencialista. Ese debate se empezó a dar así en los corredores y en los corrillos y eso fue madurando hasta una asamblea que tuvimos creo que en agosto del año pasado... la discusión siguió, tuvimos después en diciembre, enero, la necesidad de elaborar el proyecto financiero, y allí también se empezaron a dar los debates fuertes, se vió que por ejemplo lo que se llamaba Comisión de Abasto era un a cosa muy etérea, debía transitar hacia una comisión de desarrollo. Como ya pensando en una perspectiva más larga y no estarnos limitando a las respuestas inmediatas de emergencia... es al momento en que CONPAZ tiene que elaborar un proyecto financiero para la Unión Europea más grande o de más alcance, que rebota eso en CONPAZ como necesidad de autoorganización... Muchos que no eramos de ocpds nos habíamos incorporado de manera personal, se estaba aquí creando una burocracia, al margen de las ongs y entonces el referente CONPAZ era esta burocracia, ya no eran las ongs, entonces todo eso nos hizo meternos en un proceso de autocrítca... Y esto nos metió en esta repensada que produjo esta revolución interna en días pasados. Ongs, esto es una coordinación de ongs, por lo tanto las ongs toman en sus manos la dirección y las decisiones políticas y todo el rumbo que deba tener esto, y no esa pequeña burocracia de personas sueltas, a sueldo ahí... digamos creando esta oficina un poco al margen, aislada y desconocedora en mucho, de lo que las ongs estaban haciendo, y las ongs desconocedoras y sin referente real a esto, entonces eso lo rompimos en días pasados..."[28]

A partir de esta Asamblea CONPAZ definió su misión como de servicio a los procesos de desarrollo y de paz en Chiapas, con autonomía en relación al gobierno, a los partidos políticos, a la iglesia y al EZLN. Para lograr su cometido se organizó a sí misma como una red de ocpds que trabaja en las siguientes áreas: salud, educación, derechos humanos, desarrollo, mujeres, e información y análisis. Para darle forma a estos acuerdos, se conformó un Consejo General de Representantes (CGR), integrado por un representante nombrado por cada ocpd y un representante de cada comisión de trabajo. Igulamente se nombró un coordinador general. El CGR, será en adelante el órgano cotidiano de decisión y ejecución de los acuerdos tomados en las Asambleas Generales de CONPAZ.

 

Notas


[1] Amaya, Eva Francis, Op. cit., págs. 59 y 70.

[2] ESPAZ. Acta de la Reunión del 16 de marzo de 1995, Ciudad de México.

ESPAZ. Comisión de Contenidos-Laura Sarvide. Reunión ESPAZ. Devolución del Ejercicio sobre Identidad del Espaz. Ciudad de México a 23 de marzo de 1995.



Para una transcripción de la propuesta de cada red se puede consultar el texto de Amaya Bautista, Eva Francis. La Participación de las Organizaciones No Gubernamentales del Area Metropolitana en la Búsqueda de la Paz en Chiapas.Tesis de Licenciatura. Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México, D.F., julio de 1995, págs 23-29.

[3] Entrevista a Mónica Pacheco, Op. cit., pág. 28.

[4] Entrevista con Mónica Pachecho. Op. cit., pág 11.

[5] Serpaj-México, Página. Boletín Informativo. Serpaj-México Nº 2. Ciudad de México, abril/mayo de 1995.

[6] Church World Service/Lutheran Worl Relief. Memo de Cheryl Morden a la Delegación de ICVA para la Misión en Chiapas. Washington, D.C., USA, june 16, 1995, pág 4.

[7] International Council of Voluntary Agencies (ICVA). Informe de la Misión de ICVA a Chiapas, Serie Asuntos Humanitarios, Nº 7, 15 a 21 de julio de 1995, Geneva, Switzerland, págs 9 y 10.

[8] En la forma de nombrar a San Andrés se puso en disputa la interpretación del lugar mismo del diálogo. Para la tradición de los "caxlanes" o ladinos le correspondía el nombre de un hacendado: Larráinzar; para la tradición zapatista tocaba otro nombre: Sacam'chen o Amanecer de los Pobres; y para la CONAI, con el fin de evitar polarizaciones, el lugar se denominó simplemente: San Andrés.

[9] Alianza Cívica. "Comunicado de Prensa". Citado en Boletín Nº 8 del Espacio Civil por la Paz, San Andrés, Chiapas, 9 de junio de 1995.

[10] Ibid., págs. 2 y 3.

[11] Almada Mireles, Hugo. Consulta Nacional por la Paz y la Democracia. Presentación y Desglose Final de la Información Generada. Alianza Cívica Nacional. Ciudad de México, 4 de septiembre de 1995, Cuadro de Resultados Nacionales, pág 5.

[12] Ibid. Introducción. págs 2 y 3.

[13] Conferencia Nacional por la Paz. Convocatoria. Ciudad de México, a 24 de agosto de 1995.

[14] Ejército Zapatista de Liberación Nacional. A la Conferencia Nacional por la Paz. CONAPAZ. Montañas del Sureste Mexicano, México, agosto de 1995.

[15] Conferencia Nacional por la Paz. Propuesta de la Sociedad Civil para la Distensión en Chiapas. Plaza del Carmen, Ciudad de México, 29 de agosto de 1995.

[16] La Comisión estuvo integrada por Mónica Pacheco, Gerardo González, Onécimo Hidalgo, Marcos Arana, Teresa Rendón, Laura Wong, Carmelo Enríquez, Gaspar Morquecho, Hugo Trujillo, Xóchitl Messeguer, Enrique Brito, Manuel Canto, Demetrio Sodi, Miguel Concha, Cecilia Loría y Rafael Reygadas, que representando a la CONAPAZ entregaron y explicaron los acuerdos a las partes.

[17] Espacio Civil por la Paz. ESPAZ, Voz de la Sociedad Civil. Material de Apoyo Informativo para periodistas. Boletín Especial Nº 11, San Andrés, Chiapas, septiembre de 1995.

[18] Asamblea Nacional Indígena Plural por la Autonomía. Carta al ESPAZ. Ciudad de México, 5 de junio de 1996.

[19] Ibid. págs. 1 a 4.

[20] Asamblea Nacional Indígena Plural por la Autonomía. Iniciativa de Decreto que reforma y adiciona los artículos 4º, 53,73, 115 y 116 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para la Creación de las Regiones Autónomas Pluriétnicas. Ciudad de México, 5 de mayo de 1995.

[21] Acuerdos de la Mesa I: "Derechos y Cultura Indígena". Pronunciamiento conjunto que el Gobierno Federal y el EZLN enviarán a las instancias de debate y decisión nacional. Ed. Comisión Nacional de Intermediación. San Andrés, Chiapas, 16 de febrero de 1996, págs. 3 y 4.

[22] Desde el mes de mayo de 1995 y a lo largo de seis meses, el Espacio Civil por la Paz desarrolló un Seminario sobre Cultura Indígena, a fin de sensibilizar y capacitar a sus miembros en el conocimiento, comprehensión y valoración de los sujetos sociales con los que va a participar en sus diversas actividades.

[23] "Propuesta Integral de Fortalecimiento a las Autonomías en Chiapas". Espacio Civil por la Paz, febrero de 1995. pp. 4 y 5. En la página 2 del mismo documento se señala: "La autonomía define una nueva vereda de desarrollo nacional, democrático, participativo y respetuoso de cada individuo, comunidad, pueblo y región. Por ello, la concepción de desarrollo que suscribimos debe retomar y proyectar, en toda su dimensión, la cosmovisión y el sentido histórico-cultural de los pueblos originarios de nuestra tierra.

[24] Equipo interinstitucional del Proyecto de Autonomías del ESPAZ Región Norte y Región Cañadas. Avance programático. Ciudad de México, 30 de octubre de 1995.

[25] Ejército Zapatista de Liberación Nacional. "Propuesta del EZ para integrar una Comisión de Seguimiento". La Jornada, Ciudad de México, martes 5 de marzo de 1996, pág 20.

[26] La Comisión de Seguimiento y Verificación (COSEVER), se constituiría hasta el 7 de noviembre de 1996, aunque el gobierno federal boicotearía sistemáticamente su funcionamiento durante todo el año de 1997.

[27] CONPAZ. El Mensajero Solidario. Editorial. San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Del 16 al 31 de agosto de 1995, pág. 2.

[28] Entrevista, op. cit. pág. 19



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