Nutracéutica hernando a. Clavijo y luis f. Fajardo



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NUTRACÉUTICA

HERNANDO A. CLAVIJO Y LUIS F. FAJARDO




REVISTA DIGITAL DE PSICOLOGÍA

VOL.3 / ART.2 / PAG. 55 - 75 / 2008
NEUROBIOLOGÍA, ALIMENTACIÓN Y VIDA SALUDABLE:

PARTE I. NUTRACÉUTICA
Hernando Augusto Clavijo

Luis Fernando Fajardo

Fundación Universitaria Konrad Lorenz, Bogotá-Colombia

RESUMEN

La posibilidad de que una persona desarrolle una enfermedad depende en términos generales del balance entre los factores de riesgo, los factores protectores y la variabilidad genética (que se conoce como polimorfismo). En los últimos años, se registra un significativo aumento en el volumen de publicaciones científicas relacionadas con los temas que integran la genómica, la nanotecnología, la proteómica, la metabolómica, la inmunología, las neurociencias y la bioinformática con el perfil genético de las personas, los estilos de vida y los riesgos ambientales para la aparición de diversas enfermedades. La nutrición está experimentando un veloz cambio en ciertas áreas del conocimiento, el epicentro del interés actual se ubica en la relación entre la alimentación y las enfermedades crónicas no transmisibles y los efectos de la nutrición sobre las funciones cognitivas, inmunitarias, capacidad de trabajo y rendimiento deportivo, entre otros. Artículos científicos comienzan a hacer su aparición relacionando en diferentes contextos a los nutracéuticos con el funcionamiento cerebral; este artículo representa la primera parte de una revisión sobre el tema con una reflexión desde la óptica de la investigación basada en la evidencia.

Palabras Clave: Neurobiología, Alimentación, Vida Saludable, Nutracéutica

ABSTRACT

The possibility for a person to develop a disease depends broadly on the balance between the risk factors, the protection factors and the genetic variability (which is referred to as polymorphism). In recent years, there has been a dramatic increase in the amount of scientific journals related to topics that link Genomics, Nanotechnology, Proteomics, Metabolomics, Immunology, Neurological sciences and Bioinformatics to people's genetic profile, life styles and environmental risks in the development of several diseases. Nutrition is experiencing a rapid change within certain fields of knowledge. The point of departure of the current interest is focused on the relationship between diet and the non-communicable chronic diseases and the effects of nutrition on cognitive and immunological functions as well as the ability to work and sport efficiency, among others. Some scientific articles which show the relationship between the nutraceuticals and the brain functioning, in different contexts, have just been issued. The current article is the first part of a review about this topic along with a reflection from the perspective of research based on evidence.

Keywords: Neurobiology, Feeding, Healthful Life, Nutraceuticals

Introducción

La posibilidad de que una persona desarrolle una enfermedad depende en términos generales del balance entre los factores de riesgo, los factores protectores y la variabilidad genética (que se conoce como polimorfismo). En los últimos años, se registra un significativo aumento en el volumen de publicaciones científicas relacionadas con los temas que integran la genómica, la nanotecnología, la proteómica, la metabólómica, la inmunología, las neurociencias y la bioinformática con el perfil genético de las personas, los estilos de vida y los riesgos ambientales para la aparición de diversas enfermedades. La nutrición está experimentando un veloz cambio en ciertas áreas del conocimiento, el epicentro del interés actual se ubica en la relación entre la alimentación y las enfermedades crónicas no transmisibles y los efectos de la nutrición sobre las funciones cognitivas, inmunitarias, capacidad de trabajo y rendimiento deportivo, entre otros. Artículos científicos comienzan a hacer su aparición relacionando en diferentes contextos a los nutracéuticos con el funcionamiento cerebral; este artículo representa la primera parte de una revisión sobre el tema con una reflexión desde la óptica de la investigación basada en la evidencia. En la segunda parte serán tratados nutracéuticos específicos y sus relaciones con la neurobiología en el contexto de la vida saludable. La información suministrada en estos artículos tiene el objetivo de proporcionar conocimientos actualizados acerca del poder terapéutico de los alimentos y no constituye una guía de alimentación, así mismo, se recomienda el consejo profesional para cualquier decisión relacionada con la alimentación.

En todas las culturas siempre ha existido el interés por reconocer las relaciones entre la alimentación y la salud, desde el milenario conocimiento del Ayurveda, hasta el importante volumen de información que recibimos en la actualidad, a través de los diferentes medios de comunicación, es evidente que la alimentación hace parte de la esencia de una vida saludable (Donato, cita de internet). Ayurveda, la "ciencia de la vida", es la medicina tradicional, el sistema curativo natural de la India y su esfera cultural. Este es probablemente el sistema curativo más antiguo del mundo. Sus raíces proceden de la era Védica, hace más de 5.000 años. No es sorprendente que haya sido llamada "La Madre de Todas las Curaciones". Ayurveda es uno de los sistemas curativos más comprensibles del mundo, tratando solidariamente el cuerpo, mente y espíritu. Está relacionado con una visión yógica profunda de la vida y la conciencia. Dada esta antigüedad podemos decir que es un sistema original, del cual los sistemas médicos modernos se han derivado o desviado.

Es interesante observar que Don Quijote dice: "Come poco, amigo, Sancho, y come menos, que el estómago es la oficina donde se fragua la salud y la vida"  (Miguel de Cervantes Saavedra). El concepto de desarrollar alimentos no sólo para disminuir las deficiencias nutricionales, sino más bien para proteger la salud de la población fue desarrollado a principios de los años 80 en Japón, a través del Ministerio de Salud, preocupado por los elevados gastos en salud de la población japonesa con alta expectativa de vida. Es así como creó un marco regulatorio que favorecía el desarrollo de estos alimentos, que en la actualidad se conocen como FOSHU -Foods for Specified Health Use- (Arai, 1996).

En la actualidad, la nutrición está experimentando un veloz cambio en ciertas áreas del conocimiento, el epicentro del interés actual se ubica en la relación entre la alimentación y las enfermedades crónicas no transmisibles y los efectos de la nutrición sobre las funciones cognitivas, inmunitarias, capacidad de trabajo y rendimiento deportivo. Los consumidores están cada vez más conscientes de su autocuidado y buscan en el mercado aquellos productos que contribuyan a su salud y bienestar (Araya & Lutz, 2003). Especialistas en nutrición humana, ciencia y tecnología de alimentos, mercadotecnia, etc. investigan activamente esta nueva área y se encuentran formulando nuevos productos que permitan un futuro más saludable para la humanidad. Congresos y reuniones científicas se llevan a cabo cada vez con mayor frecuencia para discutir esta nueva área, convertida en uno de los tópicos de mayor interés desde el año 1996. Algunas universidades han iniciado programas para el estudio de esta interesante área de las ciencias de los alimentos y de la nutrición. Vasconcellos (cita de Internet) indica que quizás uno de los más reconocidos es el Programa de Alimentos Funcionales para la Salud de la Universidad de Illinois (University of Illinois Functional Foods for Health Program). El interés científico por la alimentación es evidente, por citar algunos ejemplos, en la actualidad existen varias revistas científicas dedicadas al tema, entre las que se encuentran: “Current Topics in Nutraceutical Research”, “Journal of Medicinal Food”, “Journal of Nutraceuticals, Functional & Medical Foods” y “International Journal of Probiotics & Prebiotics”. El ser humano ha evolucionado adaptándose genética, psicológica y socialmente a entornos diferentes en el planeta. Es amplia la sustentación de las relaciones entre la alimentación, el ambiente y la salud, así mismo, los hábitos en la alimentación y la composición de la dieta tienen efectos definidos sobre la salud (Pradilla & Gracia, 1995). Existen factores que han contribuido en el interés por estudiar las relaciones entre la nutrición y la salud (Vasconcellos, cita de Internet), entre los que se encuentran: la amplia evidencia sobre el papel de los factores nutritivos en el mantenimiento de la salud y la ocurrencia de enfermedades; el papel de la dieta en las causas más frecuentes de muerte en algunos países: enfermedades del corazón, cáncer, accidente vascular cerebral, diabetes, arteriosclerosis, enfermedades hepáticas y las relaciones con enfermedades que aunque directamente no implican riesgo de muerte, también están relacionadas con la dieta, es el caso de la osteoporosis.

La Nutracéutica y los conceptos relacionados

El término Nutracéutico fue acuñado contemplando los conceptos de “nutrición” y “farmacéutico” en 1989 por el Dr. Stephen DeFelice, Presidente de la Fundación para la Innovación en Medicina (Foundation for Innovation in Medicine, FIM), en Cranfor, Nueva Jersey, Estados Unidos. El Dr. DeFelice definió la Nutracéutica como “un alimento o parte de un alimento que proporciona beneficios médicos o para la salud, incluyendo la prevención y/o el tratamiento de enfermedades” (Sociedad Española de Nutracéutica Médica, cita de internet). Realmente DeFelice puso nombre a un concepto que venía siendo utilizado por el ser humano desde el paleolítico y que ya se encontraba en pleno desarrollo en países industrializados, por ejemplo Japón, con la idea de desarrollar alimentos no sólo para disminuir las deficiencias nutricionales, sino más bien para proteger la salud de la población como se describió anteriormente.

Existen una serie términos y conceptos relacionados con los nutracéuticos, es el caso de los alimentos funcionales, concepto que para muchos aún se encuentra en desarrollo, que podrían definirse como "cualquier alimento en forma natural o procesada, que además de sus componentes nutritivos contiene componentes adicionales que favorecen a la salud, la capacidad física y el estado mental de una persona" (Rutherfurd – Markwick, 2003). Con el paso del tiempo han sido creados otros términos para caracterizar los a los alimentos funcionales los cuales incluyen: alimentos genéticamente diseñados, farmacoalimentos, fitoalimentos, fitonutrientes, substancias fotogénicas, alimentos rendimiento, alimentos inteligentes, alimentos terapéuticos, alimentos de valor añadido, alimentos genómicos, prebióticos/prebióticos, fuentes fotoquímicas, alimentos superiores y alimentos hipernutritivos.

Alimentos y genética

Los recientes avances en el campo de la farmacogenómica subrayan la importancia de las interacciones genotipo y medio ambiente, mostrando que las variaciones genéticas individuales en las poblaciones humanas pueden afectar a la eficacia de los fármacos y a la severidad de los efectos indeseables (Gibney, 2004). Por esta razón, las compañías farmacéuticas están incorporando el genotipo como parte de su ruta clínica para diseñar fármacos seguros (toxicidad) y eficaces. Este concepto de la medicina "personalizada" se está ahora extendiendo al campo de la nutrición (Marti, 2005).

La nutrición representa un papel primordial en el desarrollo de los seres vivos, y su importancia ha adquirido una nueva dimensión como consecuencia de los recientes avances en el conocimiento de las bases moleculares de la fisiopatología humana. En este sentido, la identificación de genes sobre los que actúan determinados nutrientes permite una mejor comprensión del papel de la alimentación en el padecimiento de ciertas enfermedades, y aporta las bases moleculares que fundamentan la implementación de medidas que afecten al desarrollo y la adaptación al entorno del individuo sano y enfermo (González & García, 1998).

En las publicaciones científicas, las relaciones entre la genética y la nutrición son cada vez más evidentes. Surgen términos como nutrogenómica, genómica nutricional y nutrigenética sobre los cuales Debusk et al (2005) realizan las siguientes precisiones: La nutrigenómica está relacionada con los mecanismos a través de los cuales los componentes bio-activos de la dieta tienen efectos sobre el genoma (conjunto genético), el proteoma (la suma total de las proteínas) y el metaboloma (la suma total de los metabolitos) en las poblaciones. La genómica nutricional es el estudio de cómo la dieta y otros estilos de vida pueden influenciar el funcionamiento de los organismos a nivel molecular, celular, de órganos y de poblaciones. La nutrigenética es el estudio de los mecanismos a través de los cuales los componentes bioactivos de la dieta interactúan con el material genético y cómo la variación genética influye en estas interacciones entre los componentes bioactivos de la dieta en la salud y en la potencial aparición de una enfermedad en una persona.

Por lo común, se admite que las dietas alimenticias tienen la posibilidad de incidir en las diversas etapas del proceso propio de la expresión de los genes, de tal manera que pueden ejercer una clara influencia sobre el estado saludable de los organismos, fundamentalmente en cuatro puntos (Bello, 2006): a) en la síntesis del ADN (proceso que se conoce como replicación); b) en la síntesis del ARN a partir del ADN (proceso que se conoce como transcripción); c) en la síntesis del polipéptido (estructura primaria de la proteína) a partir de la información que se encuentra en el ARN (proceso que se conoce como traducción) y d) en el papel de las proteínas dentro o fuera de las células. La figura 1 presenta la secuencia que se conoce con el nombre del Dogma Central de la Genética o Dogma Central de la Biología Molecular.

Replicación

Transcripción

Traducción

Figura 1. Dogma Central de la Genética o Dogma Central de la Biología Molecular.

Existe un importante número de genes del genoma humano que codifican las proteínas que median y/o controlan los procesos nutricionales. Es conocido que los componentes de la dieta pueden alterar la expresión genómica directa o indirectamente. A nivel celular, los nutrientes pueden, entre otros aspectos: a) actuar como ligandos para la activación de factores de transcripción que favorezcan la síntesis de receptores; b) ser metabolizados por rutas metabólicas primarias o secundarias, alterando de ese modo las concentraciones de substratos o intermediarios; o c) influir positiva o negativamente sobre las rutas de señalización. Debido al desarrollo del mapa genético humano, están surgiendo una serie de disciplinas relacionadas con el aprovechamiento de la información que nos brinda el genoma. Con los avances de las relaciones entre la genómica y la nutrición, los términos genómica nutricional, nutrigenómica o nutrigenética se vienen utilizando cada vez con más frecuencia. Estos nuevos enfoques se fundamentan en (Junien, 2006; Sonnenburg et al., 2006; Kaput & Rodríguez, 2004; Stover, 2004):




  1. Químicos de la dieta común actúan sobre el genoma humano.

  2. Bajos ciertas circunstancias, en personas susceptibles, la dieta puede constituirse en un factor de riesgo importante para la aparición de algunas enfermedades.

  3. Algunos genes que son regulados por la dieta pueden tener un rol importante en la aparición, incidencia, progresión y/o severidad de algunas enfermedades.

  4. La intervención en la nutrición basada en los requerimientos nutricionales, el status nutricional y el genotipo de la persona pueden ser usados para prevenir, mitigar o curar algunas enfermedades.

La nutrigenómica pretende proporcionar un conocimiento molecular (genético) sobre los componentes de la dieta que contribuyen a la salud mediante la alteración de la expresión y/o estructuras según la constitución genética individual (Gillies, 2003) y se encuentra dentro de las primeras aplicaciones derivadas del proyecto del genoma humano (Castle & Ries, 2007; Subbiah, 2007).


Es conocido, por ejemplo, que la modulación de las enzimas relacionadas con los nutrientes en el organismo es uno de los factores a través de los cuales la dieta puede influir sobre la aparición del cáncer y de algunas enfermedades. En las personas existen diferencias (genéticamente hablando, polimorfismos) en relación con la preferencia de los sabores, la tolerancia a las comidas, la absorción de los alimentos, el metabolismo y la respuesta de los órganos que potencialmente puede influir el efecto de la dieta sobre la aparición de la enfermedad (Lampe, 2007).

Neurobiología y alimentación

Dentro de las características que diferencian a los humanos de otros primates se encuentran, entre otras: los dientes caninos pequeños, la postura, el lenguaje articulado, la capacidad de fabricación de herramientas y el cerebro (Sikela, 2006). Cuando comparamos nuestro cerebro con el de otras especies dentro de las diferencias encontramos el peso. El cerebro humano pesa aproximadamente 1.300 grs. a 1.400 grs., un cerebro de una ardilla pesa 6 grs. Los cerebros de especies más cercanas evolutivamente a los humanos como los grandes monos pesan entre 300 y 600 grs. (Bradbury, 2005); es relevante considerar también la proporción de los cerebros en relación al resto del cuerpo y los plegamientos de la corteza cerebral. Se estima que la superficie de la corteza cerebral humana tiene entre 1600–2000 cm2, tres veces mayor que la superficie interna del cráneo (Hilgetag & Barba, 2006). El consumo de energía del cerebro, con relación al resto del cuerpo en reposo es del 20% (Colegio Farmacéutico de la Provincia de Barcelona, cita de internet).

Las relaciones del funcionamiento cerebral con los nutracéuticos son múltiples, por ejemplo: el desarrollo embrionario del sistema nervioso (Mosley et al., 2007), el desarrollo en la vida extrauterina del sistema nervioso (Agostoni et al., 2007), la modulación del crecimiento del sistema nervioso (Kheirvari et. al., 2006), la adhesión neuronal (Wang et. al., 2007), la liberación de neurotransmisores (Wang et al., 2005), la modulación de los niveles de neurotransmisores (Tabatha & Stoppani, 2007), la modulación en la plasticidad sináptica (Yu et al., 2007), la modulación de la neurogénesis en el hipocampo (Glenn et al., 2007), la actividad bioeléctrica cerebral (Alvarez, 2005), la relación con la memoria (Wang et al., 2007), el rendimiento psicomotor y cognitivo (Mc Morris et al., 2006), el envejecimiento (Moccchegiani et al., 2005), la anorexia nerviosa (Birmingham &, Gritzner, 2006), efectos energéticos cerebrales (Pan & Takahashi K., 2007), la Enfermedad de Parkinson (Bender et al., 2006), la Enfermedad de Alzheimer (Hartman et al., 2006), el cáncer en el sistema nervioso (Bunin, 2006), la esclerosis múltiple (Chaudhuri, 2005), la neurodegeneración por insuficiencia mitocondrial (Kidd, 2005) y la isquemia cerebral (Wang et al., 2005), entre otros.

Aspectos emocionales de la conducta alimentaria

La conducta alimentaria siempre ha tenido un marco referencial importante en la Historia de la humanidad que no se limita solo al hecho de calmar una sensación física de hambre. Las alteraciones de la misma se han registrado a lo largo de la historia, desde descripciones de restricciones voluntarias hasta las grandes comilonas acompañadas por la inducción del vomito para aliviar la sensación de plenitud y poder reiniciar la ingesta. Las conductas restrictivas como las de sobrealimentación tienen un significado emocional determinado para cada persona, por ejemplo la búsqueda de alterar la figura corporal para desestimular el ser objeto de atracción sexual. El ayuno con características místicas y de ofrenda como el caso de Santa Catalina de Siena quien toma la decisión de ayunar por sentirse responsable de la situación que la Iglesia Católica estaba viviendo en ese momento, este comportamiento restrictivo la llevó a la muerte por inanición. En otros relatos se tiene el de Santa María Magdalena de Pazzi, quien alternaba sus ayunos de pan y agua con periodos de sobreingesta, que realizaba en secreto y que interpretaba como tentaciones del demonio. (Silverman 1997).

Culturalmente, la conducta alimentaria y la figura corporal directamente relacionada con ella, han tenido giros importantes de acuerdo con la época, desde la admiración por figuras rollizas consideradas portadoras de salud y socialmente en posición de ventaja, hasta la extrema delgadez que se eligió como patrón actual de imitación o modelamiento, con plena aceptación social para este tipo de figura corporal llegando al punto extremo de poner en riesgo la vida de los individuos como el caso de las profesionales del Modelaje en las cuales se hacen necesario valoraciones médicas y nutricionales que permitan establecer el grado de salud de las mismas con posible rechazo para el trabajo de aquellas modelos demasiado delgadas y por ello una imagen negativa de ejemplo a seguir.

El culto al cuerpo como una forma de aceptación social y fortalecimiento de la autoestima son factores que inciden en el desarrollo y mantenimiento de los trastornos de la conducta de alimentación acompañado de otros aspectos como la predisposición biológica, las pautas familiares de alimentación, la historia de aceptación o rechazo social centrados en el aspecto físico, especialmente (obesidad – delgadez).(Rodríguez M, Gempeler J, 2002) Los parientes de primer grado de personas con anorexia nerviosa son más vulnerables a la anorexia y a la bulimia nerviosa (Walters y Kendler 1995; Strober etal. 1990 y Kye, 2001).



Investigación basada en la evidencia

La Medicina Basada en Evidencia se define como el uso consciente, explícito y responsable de la mejor evidencia disponible en la toma de decisiones sobre los cuidados de los pacientes (Ibáñez et. al., 2005). La Medicina Basada en Evidencia se fundamenta en las búsquedas de las mejores pruebas que se encuentran en los ensayos clínicos publicados en revistas científicas, así como también en las investigaciones meta-analíticas de revisiones sistemáticas (Cochrane Library) y de otras fuentes de información científica (Labbé et. al., 1987). La MBE fundamenta la seguridad de las decisiones clínicas, para la toma de decisiones de los profesionales de las ciencias de la salud, en escalas de clasificación de la evidencia científica. Éstas contribuyen a determinar la calidad y el rigor científico de la información disponible. Existen diversas clasificaciones para determinar el nivel de calidad de la evidencia científica (González, cita de Internet). A continuación se presentan los diferentes niveles de evidencia:



I Evidencia meta-analítica de estudios aleatorios y controlados o de al menos un estudio aleatorio y controlado

II Evidencia de al menos un estudio controlado no aleatorio o de al menos un estudio cuasi-experimental de otro tipo.

III Evidencia de estudios descriptivos no experimentales, como estudios comparativos, estudios de correlación y estudios de casos y controles.

IV Evidencia de informes de un comité de expertos u opiniones y/o experiencia clínica de autoridades en la materia.

De acuerdo con la escala anterior de clasificación de la evidencia científica, se establece la fuerza de la recomendación que sirve de guía para la orientación de la práctica profesional. Esta fuerza de la recomendación se clasifica a su vez en los siguientes fundamentos (Labbé et. al., 1987):



A Directamente de la evidencia de la categoría I

B Evidencia de la categoría II o una extrapolación de de las recomendaciones de la evidencia de la categoría I

C Evidencia de la categoría III o la extrapolación de las recomendaciones de la evidencia de las categorías I o II.

D Evidencia directa de la categoría IV o extrapolación de las recomendaciones de la evidencia de las categorías I, II o III.

Según DeFelice (citado por Hawker, fuente de Internet), la base de la revolución nutracéutica es la investigación clínica y sugiere la necesidad de realizar ensayos clínicos con sus correspondientes publicaciones en los medios de comunicación -científicos, médicos y de consumidores- para que los científicos, los médicos y los consumidores se convenzan al mismo tiempo. Los ensayos clínicos son estudios que evalúan terapias, diagnósticos y medidas nuevas de prevención de enfermedades. Estos estudios suelen comparar los tratamientos actuales más eficaces con un enfoque prometedor que puede mejorar los resultados (Stanfor, cita de Internet). Cabe anotar que muchos alimentos son consumidos en el contexto de la medicina complementaria.

Las clasificaciones sobre el nivel de calidad y de la fuerza de la recomendación, desde la óptica de la medicina basada en la evidencia, son usadas por gran parte de la comunidad médica como una referencia para tomar las decisiones terapéuticas más acertadas en relación con los pacientes. De hecho, en la actualidad, la medicina basada en la evidencia se ha extendido y es una tendencia mundial en los ámbitos académico y científico en la mayoría de las facultades de ciencias de la salud.

El tema ha pasado a los aspectos legales, por ejemplo, el reglamento (CE) 1.924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables de los alimentos que entró en vigor el 1ro de julio del 2007 establece que solamente se autorizará el uso de declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos si se cumplen las siguientes condiciones: se ha demostrado el efecto benéfico, está en el producto en cantidad suficiente, está en una forma asimilable por el organismo, la cantidad que razonablemente cabe esperar que se consuma proporciona una cantidad significativa de la sustancia activa y cabe esperar que el consumidor comprenda los efectos benéficos tal y como se expresan en la declaración. Se entiende que el fundamento científico debe ser el aspecto principal que se ha de tener en cuenta para el uso de declaraciones nutricionales y de propiedades saludables, y las empresas alimentarias deben justificarlas. Una declaración debe estar fundamentada científicamente mediante la toma en consideración de la totalidad de los datos científicos disponibles y la ponderación de las pruebas. Deberán basarse y fundamentarse en pruebas científicas generalmente aceptadas (Correo farmacéutica, cita de Internet)



Conclusiones

La alimentación es un proceso voluntario y consciente, y por lo tanto educable. Depende de una elección libre del individuo. Por ello, un cambio en los hábitos alimentarios hacia otros más sanos, requiere de un profundo conocimiento. La nutrición, por el contrario es involuntaria. Comprende todos los procesos y transformaciones que sufren los alimentos en el organismo, hasta llegar a su completa asimilación. La salud cobra especial relevancia, cada persona debe asumir la responsabilidad de mantener estilos de vida saludables en aspectos como alimentación, ejercicio y actividad física y ambientes sin humo, entre otros. Las estrategias de la prevención se enfocan hacia las intervenciones dirigidas a trabajar con los factores de riesgo individualmente o en grupos. Los responsables de la salud deben dirigir las acciones con el fin de lograr un estilo de vida sano; los hábitos saludables sencillos, pueden hacer más por la salud de una población, que la técnica médica más avanzada (Abarca, 2003). En la actualidad, la nutracéutica y la biología molecular son integradas, en el contexto de la investigación basada en la evidencia, para evaluar las diferentes relaciones de la alimentación con la neurobiología, tema que será abordado en la segunda parte de esta revisión.



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Director Área de Psicobiología - FUKL. E-mail: haclavijo1@gmail.com

 Asesor de Rectoría y Director Departamento de Educación Virtual - FUKL. E-mail: lfajardo@fukl.edu




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