Nogueira: El problema mente- materia (7507)



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Habituación: fue postulada como un fenómeno de aprendizaje negativo: como un resultado directo de un bloqueo de los impulsos aferentes por la acción de la sustancia reticular, con lo que se interpretaba una acción de “filtro” a partir de esta zona con respecto de los estímulos que pudieran no ser completamente útiles.

La memoria. Memoria reciente y remota: a) El condicionamiento y el reflejo vestigial: el desarrollo de este proceso, que da como resultado la formación de un RC, es en sí mismo un hecho de memoria, porque el sistema nervioso retiene durante un cierto tiempo la capacidad de respuesta ante un EC. En el RC de huella: el EC adquiere la propiedad de producir la respuesta al cabo de un lapso de unos 2 ó 3 minutos, en las condiciones habituales de experimentación. Es decir, que una vez que cesó el EC, hay una pausa y al cabo de esa pausa se produce la respuesta. Hay diversos hechos que muestran que esa pausa es un tipo particular de inhibición denominada “inhibición vestigial”, que retiene, por así decirlo, la respuesta durante ese lapso. La demora en la respuesta es, a la vez que una inhibición, una capacidad de retención del tejido nervioso. Así pues, los procesos de condicionamiento comunes y el RC vestigial aportan la evidencia de una fase breve de la memoria inmediata. Esta fase breve descansa predominantemente en fenómenos eléctricos, de comunicación sináptica entre las neuronas involucradas en los circuitos condicionados.

b) Las proteínas protoplásmicas: si hay alguna base estructural que justifique los fenómenos de la memoria, esta base estructural que debería ser la organización de las moléculas de proteínas neuronales, posibilitando así otra modalidad de reacción en tales neuronas. Hemos visto también que esta propiedad de reorganizar su capacidad de reacción ha sido denominada “plasticidad”.

c) Redes: el concepto de “redes” coincide también bastante con la organización estructural de constelaciones neuronales. La forma concreta de estos circuitos es la circulación “reververante” que incluye un determinado número de células nerviosas, a través de las cuales un estímulo está circulando en forma reiterada. Concebido así, un “circuito” de memoria correspondería a una determinada cadena de células nerviosas, ligadas entre sí por medio de algunas de sus prolongaciones. La puesta en funciones de este “circuito” de memoria resultaría de un estímulo que llega a incidir en alguno de sus eslabones. Las redes no incluyen solamente circuitos de elementos equivalentes, sino sistemas de control diferenciados jerárquicamente. d) Algunas conclusiones: ¿cómo se compaginan todos estos hechos entre sí?. Es muy posible que las relaciones entre todos estos hechos sean, efectivamente, mucho más íntimas que lo que a primera vista harían suponer por su presunta desconexión.

Sensopercepción: lo que corresponde es considerar un proceso complejo en el que cada estímulo constituye ya parte de un todo funcional que puede a su vez ser nuevo o estar incorporado al individuo. En cierto modo, los procesos sensoperceptivos mismos son procesos de aprendizaje. Con la técnica del condicionamiento se puede comprobar que el SNC es capaz de discriminar un estímulo de otros. Así, por ejemplo, un experimento de diferenciación incluye RC reforzados con el EI con la debida frecuencia, mientras otros estímulos, aun cuando sean muy semejantes, no son reforzados. Por consiguiente, estos últimos pierden la propiedad de provocar una respuesta. La capacidad de análisis entre estímulos puede llegar a ser muy aguda. Pero no es esto sólo lo importante, sino que, además, estos estímulos pueden combinarse entre sí en síntesis complejas denominadas gnosias.

Azcoaga: Delimitación del concepto de “función cerebral superior” (7501)

En definitiva, no parece haber habido una elección taxativa de la denominación “funciones cerebrales superiores” para las tres entidades que nos ocupan y con respecto a las cuales consideramos que existe una base común: la denominación de “funciones cerebrales superiores” aparece en nuestros escritos desde 1971, con las siguientes características: - son específicas del hombre, son productos de procesos de aprendizaje, - no son indispensables en todos los procesos de aprendizaje. Estas tres características permiten diferenciarlas de los “dispositivos básicos del aprendizaje”, pues éstos son comunes al hombre y a los animales, no resultan de procesos anteriores de aprendizaje (aunque sí son modificados en sus características por éstos) y son indispensables en todos los procesos de aprendizaje. En la línea de los conocimientos adquiridos por la desintegración de estas funciones, consideramos en su conjunto a las apraxias, las agnosias y las alteraciones centrales del lenguaje como “funciones cerebrales superiores”. Otro rasgo común es la secuencia de aprendizaje y la actividad cortical que las sustenta.



Las FCS y la actividad nerviosa superior: lo que le debemos a Pavlov, fundamentalmente, es la concepción de la actividad nerviosa superior, el concepto de “unidad de aprendizaje”, la doctrina de los analizadores y los aportes acerca de la fisiopatología de la actividad nerviosa superior.

Criterio sobre la actividad nerviosa superior: es la actividad de la región subcortical subyacente, que asegura las relaciones normales más complejas del organismo entero con su ambiente. Emergió de las investigaciones pavlovianas como una fluida interacción entre la excitación y la inhibición, resultante de la actividad de millones de células nerviosas (por lo tanto, nada compatible con los estados de cada una de ellas en particular). De la más alta importancia es la relación de análisis y síntesis, que son tan inseparables como la excitación y la inhibición (como que el análisis se realiza mediante inhibición y la síntesis expresa conexiones excitatorias). En el curso de la vida individual, incesantemente el análisis y la síntesis van dando lugar a la discriminación o bien a la organización, fugaz o estable, de coordinaciones neuronales de orden más y más superior. Todo esto en regiones corticales que procesan el mismo tipo de información, o entre regiones corticales que trabajan con tipos muy heterogéneos de información. La actividad nerviosa superior, como forma de trabajo de la corteza y regiones vecinas, distribuye, coordina, centraliza y también “almacena” la información que recoge el organismo mediante la multiplicada y diferenciada actividad de sus receptores interiores y exteriores. Parte de esa información es sintetizada, coordinada en unidades más complejas, en un proceso que denominamos “aprendizaje”.

El concepto de “unidad de aprendizaje”: hemos creído hallar estas unidades en la noción de “estereotipo”. En su momento, Pavlov había caracterizado el estereotipo dinámico como “un sistema organizado y equilibrado de procesos internos”. Podemos agregar, elaborado a lo largo de un proceso, sintetizado por obra de la inducción sucesiva, que liga entre sí sus diversos componentes, y dotado de marcada estabilidad. Otra importante propiedad reside en la posibilidad de activar un estereotipo por medio de uno de sus componentes, es decir, por medio de una de las “señales” que lo constituyen, sea la inicial, sea una de las más fuertes. El enlace de los estereotipos entre sí es plástico, pero sin una cierta estabilidad y fijeza de los estereotipos no podría entenderse la regularidad de las FCS.

La doctrina de los analizadores: un analizador es un mecanismo nervioso complicado que comienza por el aparato receptor externo y termina en el cerebro, ya en el segmento inferior, ya en el segmento superior; en este último caso es incomparablemente más complicado. La modalidad de trabajo en la porción cortical del analizador es común con la de la totalidad de la corteza. Dicho de otro modo, esta actividad nerviosa superior es el tipo dinámico de análisis y síntesis. Precisamente, la propia denominación se desprende de esa modalidad dinámica que diferencia y sintetiza un tipo determinado de información, hasta los extremos de máxima precisión. Por consiguiente, a cada analizador le es inherente una actividad combinatoria, una actividad analítico-sintética que opera con una modalidad más o menos específica de información. ¿Cuántas modalidades específicas de información se reconocen?: todas las relacionadas con la visión, equilibrio, audición, gusto, tacto, temperatura, propiocepción, olfato; también las relacionadas con el medio interno. Sin embargo, para nosotros, lo más importante es la condición de la actividad combinatoria del sector cortical, aunque los componentes intermedios y periféricos sean comunes con otros analizadores.

De gran interés es la discusión acerca de la naturaleza, de la especificidad de la información que procesan los analizadores. Este problema tiene, al menos, dos fases. Una se refiere a la posibilidad de procesar todo tipo de información, puesto que ésta se codifica de un solo modo: como trenes de ondas. Por lo tanto, una vez franqueada la línea de los receptores, justamente llamados “transductores”, por esto mismo, toda la información que circula en el sistema nervioso tiene una sola codificación. Sin embargo, hay especificidad y esa circulación no es arbitraria. Las modalidades de circulación que garantizan esta especificidad, reposan en los siguientes hechos:

- la organización anatómica, que impone vías definidas de circulación de la información de un tipo dado; - una especificidad neuronal; determinada genéticamente (ej: neuronas visuales, neuronas polimodales, etc); - una especificidad derivada de fenómenos de aprendizaje y de organización proteica neuronal, como “memoria de largo plazo”.

La fisiopatología de la actividad nerviosa superior: comprende un conjunto de procesos dinámicos que son la modificación en otro nivel, en el patológico, de los procesos normales de la actividad nerviosa superior. La definición de la frontera que se franquea desde lo normal a lo anormal es extremadamente dificultosa, pero puede ayudar a establecer la diferencia entre un estado y otro la apreciación de las condiciones de la actividad nerviosa superior, definida por sus parámetros:

- movilidad (definida como paso de la excitación a la inhibición y viceversa)

- fuerza (entendida como magnitud de la respuesta en relación al estímulo).

- equilibrio (o sea, en relación, también de magnitud, entre la excitación y la inhibición).

Pavlov proporcionó las condiciones experimentales que llevaban a la ruptura de la normalidad de la actividad nerviosa superior, expresada en una “neurosis experimental”

- excitación extrema por excesiva intensidad de los estímulos.

- inhibición llevada al límite (por ejemplo, en experimentos de diferenciación).

- movilidad elevada al límite (alternando excitación e inhibición).



La contribución de Pavlov a la doctrina de los movimientos: quedó en las investigaciones experimentales establecida la existencia de un analizador cinestésico-motor, dotado de la actividad combinatoria propia de cualquier otro analizador, cuyas síntesis se elaboran a lo largo de la vida individual.

La contribución de Pavlov a la fisiología del lenguaje y la afasia: Pavlov entendía que el lenguaje (“la palabra”) resultaba de la organización de las excitaciones cinestésicas de los órganos de la palabra y era concomitante con el desarrollo del lóbulo frontal. El lenguaje se constituye en un “segundo sistema de señales” que amplía considerablemente las posibilidades con relación al “primer sistema de señales” constituido por el conjunto de las excitaciones sensoperceptivas, común al hombre y a los animales.

Las FCS y los “sistemas funcionales complejos”: la “función” es en realidad un sistema funcional destinado a cumplir una tarea biológica determinada y asegurado por un complejo de actos intervinculados que, al final, conducen al logro del efecto biológico correspondiente. El rasgo sustancial del sistema funcional consiste en que, por lo común, se apoya en una constelación dinámica de eslabones situados en distintos niveles del sistema nervioso y que estos eslabones pueden cambiar aunque la propia tarea no se inmute. La noción del “sistema funcional complejo” es tan amplia como para abarcar un variado conjunto de actividades. Aunque esta estructura “sistémica” es característica de actos de comportamientos relativamente simples, es inconmensurablemente más características de formas más complejas de la actividad mental. Naturalmente todos los procesos mentales, tales como la percepción, la memoria, gnosias y praxias, pensamiento y lenguaje, escritura, lectura y aritmética, no pueden ser vistos como “facultades” aisladas o aun indivisibles de las que pueda presumirse que son funciones “directas” de grupos celulares limitados o que están “localizadas” en áreas particulares del cerebro.
Incidencia en la teoría psicológica de las FCS de algunas orientaciones psicológicas (Bergson, 1912)

- La fuente del conocimiento reside en la actividad, en la acción del cuerpo.

- La percepción es siempre un registro selectivo, momentáneo, que exige una cierta selección de la información sensorial.

- La memoria constituye el monitor de la percepción, pues la memoria aloja en forma condensada las líneas más calificadas de las percepciones efectuadas en el pasado. De este modo, la información alojada en la memoria contribuye al procesamiento de la percepción. La conexión entre memoria y percepción contiene implícitamente la noción de aprendizaje, puesto que la memoria llega a tener en forma compacta información del pasado, seleccionada por la actividad del sujeto.

Es bien conocida la noción de los psicólogos de la configuración, relativa a la percepción: la percepción es, en todos los casos, una “estructura” sintética, que el sujeto organiza seleccionando información y combinándolas de una manera más o menos inédita. Los psicólogos de esta orientación incursionaron en el aprendizaje y también en la organización de los movimientos, en la adquisición infantil del lenguaje y en otras áreas. En relación con la percepción, las orientaciones fenomenológicas han hecho hincapié en la participación viviente de la persona, de modo que la descomposición de la percepción en sensaciones resulta de un trabajo analítico realizado por el sujeto, y en modo alguno del ingreso de informaciones parciales al campo de la conciencia.

La concepción del aprendizaje: resulta conveniente ahora retomar el camino de una formulación clara del aprendizaje como proceso. Para los autores de este libro, la consideración de los procesos de adquisición de las FCS es uno de los aspectos básicos que hacen a la comprensión de su desintegración, así como ilustran sobre las anomalías de la adquisición de estas funciones en la infancia. También es fundamental abordar estos problemas con una metodología adecuada, que es la que proporciona la fisiología del SN y, en particular, de la actividad nerviosa superior.


Nogueira: Memoria (7509)

La memoria es una capacidad o facultad del cerebro, no una función. Son funciones la conducción nerviosa, el almacenamiento, reconocimiento, etc. Es central para el aprendizaje, no hay aprendizaje sin memoria. Una manera global de definirla es como “la conservación y evocación de información adquirida por la experiencia”. La adquisición de memorias es “el aprendizaje”. Aprender es adquirir memorias, por lo tanto no hay una memoria sino “memorias”, y éstas serán tantas como las experiencias adquiridas. Somos lo que somos y quienes somos, nos reconocemos como tales y nos insertamos en el mundo merced a esta capacidad de nuestro cerebro. Esto nos permite ya intuir el efecto devastador de su pérdida, llamada genéricamente amnesia. Existe igualmente una posibilidad tan dramática como la pérdida y es la imposibilidad de adquirir memorias. Esto es bastante más complejo, ya que puede involucrar directa y específicamente a la conservación y evocación, así como a la adquisición (adquisición no igual al proceso global de la construcción de memorias, sino aquella parte del mismo que precede a la conservación y evocación). Esta parte está vinculada con la sensopercepción, la motivación, la atención y la habituación. Llamamos a estos procesos dispositivos básicos del aprendizaje. Nos será más claro esto, si pensamos que no se aprende lo que se percibe, lo que no llama nuestra atención, lo que no nos interesa y lo que no se reitera lo suficiente.

Obsérvese que usamos en forma equivalente memoria y aprendizaje, pero hay que tener cuidado, ya que no hay aprendizaje sin memoria, y en este sentido son equiparables; pero aprender requiere de todos los otros dispositivos del aprendizaje. El reconocimiento de que no exista una Memoria sino Memorias, hace que sea muy difícil elaborar una clasificación que satisfaga todas las alternativas. En principio, hay coincidencia en dividirlas en dos grandes grupos:

1) Memorias de corta duración: duran de segundos a minutos.

2) Memorias de larga duración: duran horas, días, meses o años.

A estos grupos se les puede agregar:

a) Según la modalidad sensorial: visual, auditiva, olfativa, etc.

b) Según el material procesado: verbal, no verbal.

c) Según la evocación.

- Declarativas o explícitas: cuando se expresa verbalmente el recuerdo de memorias conscientes. Se las puede explicar. Se puede expresar verbalmente en qué consisten.

d) De procedimientos o implícitas: se expresan por una habilidad motora o vegetativa aprendida. Ej: nadar, andar en bicicleta, etc, o la respuesta visceral asociada.

e) Memoria genética: es la que determina la ontogénesis.

f) Memoria individual: determina las correcciones adecuadas a los procesos.

g) Memoria instantánea: es la impronta, es la utilizada para las funciones importantes de conservación de la especie. Para el resto de las funciones, la rapidez varía con el valor del evento. Este valor está vinculado con la motivación. Es selectiva.

h) Memoria neuropsicológica: es la que tendría que ver con el ordenamiento en campos semánticos y en jerarquías asociadas.

Si seguimos el camino por el cual se constituyen memorias en un proceso de aprendizaje:



Memorias de corto plazo (MCP). Registro: contiene una gran cantidad de información que está ingresando, a la que mantiene muy brevemente (1-2 segundos como máximo) en sus archivos sensoriales. En realidad no es precisamente un proceso mnésico ni perceptivo, sino más bien un proceso de selección y registro por el cual las percepciones entran al sistema de memoria.

Memoria de trabajo o inmediata o primaria: es la fijación de los contenidos (información) seleccionados por el proceso de registro, para ser retenidos. Ej: el recuerdo de una palabra en una oración, que nos duró muy brevemente, sólo lo suficiente como para que podamos comprender la oración. Es un almacenamiento de capacidad limitada (30 segundos hasta varios minutos), desde el cual la información es transferida a un almacenamiento permanente. No deja huellas. Tenemos conocimiento consciente de ella. La duración es suficiente como para permitir a un sujeto responder a los eventos que se van desarrollando, aun cuando su memoria permanente se haya perdido. Comienza con una activación neuronal, la que es mantenida en circuitos reververantes. Su pasaje a formas estables de memorias de largo plazo, depende de la conversión de los impulsos de tipo eléctrico en cambios bioquímicos. Sin esta memoria el aprendizaje es imposible, ya que no se podrán vincular entre sí los distintos elementos de una experiencia. La corteza prefrontal parece tener vinculación con la memoria de trabajo (recordar relación entre lóbulo frontal y atención). Su duración puede ser aumentada por “ensayo” que es un proceso repetitivo por el cual la duración de esta memoria puede mantenerse hasta horas. El “ensayo” aumenta la probabilidad de que una memoria de trabajo pase a ser de larga duración. La organización de las memorias de trabajo parece hacerse según contigüidad y propiedades sensoriales.

Memorias de largo plazo (MLP): se llama también memoria secundaria. Su información parece estar organizada en base a su significado. Comienza alrededor de ½ segundo después que la información penetra en el reservorio de la memoria operativa y el proceso de almacenamiento en la MCP se llama consolidación. La consolidación puede ser influida por algunas sustancias como el ACTH, la adrenalina y la vasopresina. Desde el punto de vista bioquímico, está vinculada con la LTA= potenciación de largo término, que se sabe vinculada al neurotransmisor glutamato y a sus receptores. A su vez la consolidación puede ser inhibida por el GABA (ácido gama amino butírico). El proceso final es la síntesis de proteínas en las neuronas y probablemente la formación de nuevos contactos (sinapsis), así como del mantenimiento y/o modificación de las ya existentes.

El sistema límbico es la estructura anatómica más claramente vinculada con este tipo de memoria. En general se puede decir que el lóbulo temporal es un espacio clave para este tipo de procesos. Una vez consolidada, la memoria pasa a ser almacenada. Consolidación no es lo mismo que almacenamiento. A lo largo de todo este proceso que va de la percepción, la MCP, la consolidación y el almacenamiento, se va produciendo simultáneamente una selección y distribución de neuronas en distintas estructuras anatómicas mejor conocidas en animales.



Diferencias entre MCP y MLP




MCP

MLP

1) Persistencia de información dentro del almacenamiento (duración)

Muy breve: aproximadamente 30”. No deja huella.

Ilimitada

2) Capacidad de retener información (cantidad)

Tenemos conciencia de ella

Ilimitada

3) Características de su recuperación

4) Formato de la información retenida



Inmediata y sin esfuerzo
Semejante a la del input sensorial

Mediata y con esfuerzo
Réplica semántica

5) Función dentro del sistema

Retentiva y operativa

Retentiva

6) Procesos fisiológicos

Comienza con una activación neuronal, la que es mantenida en circuitos reververantes

Sistema límbico. Corteza temporal. Almacenamiento y consolidación

Evocación: finalmente, la efectividad del proceso mnésico se evidencia por la evocación. Este es un complejo proceso de búsqueda influenciado por las características del estímulo, por las circunstancias y que se evidencia por la aparición nuevamente de aquello memorizado. La recuperación de la información parece darse por dos procesos: la evocación y el reconocimiento. Ej: ¿cuál es la capital de Argentina?. La respuesta será por evocación. Si en cambio, la pregunta fuera, ¿cuál de estas ciudades: Asunción, Santiago o Buenos Aires es la capital de la Argentina?, la respuesta sería por reconocimiento, por un proceso gnósico.

Existen dos situaciones de interés para el psicólogo, vinculadas con la evocación: la depresión y la represión. La depresión puede deberse a causas variadas, groseramente separables en dos grupos: reactiva, cuando existe una causa aparente que la justifique, y endógenas, cuando dicha causa no es aparente; pudiendo deberse a alteraciones cerebrales “orgánicas” o a perturbaciones dinámicas que permanecen a nivel inconsciente. En todos los casos existe una pérdida de memoria de grado variable, pudiendo ser tan severa que se plantee el diagnóstico diferencial con la demencia. El aspecto de interés es que esta pérdida de memoria es reversible por efecto del tratamiento, ya sea con la psicoterapia o con psicofármacos. Por lo tanto, la pérdida no es tal, es decir, el almacenamiento se mantuvo, ya que de lo contrario, no habría recuperación posible. Luego la alteración se explica por una falla de la evocación. Es interesante también reflexionar que lo que parece ser común en la depresión es la falta de interés, que normalmente vinculamos con la motivación. Y esta a su vez, con el comienzo del proceso de memorización o aprendizaje. El registro y la reproducción parecen tener, pues, algo en común. Es razonable que así sea, si pensamos en la evocación como desencadenada por un estímulo evocativo similar al que provocó el registro inicial.

Por otro lado, el tratamiento farmacológico parece tener un común denominador, y es que todas las drogas actúan modificando el balance entre los distintos neurotransmisores, lo que a su vez son representantes de distintos circuitos o redes. Así se inhiben la acción de la acetilcolina y aumenta el efecto de la noradrenalina, la dopamina y la serotonina. Esto ha permitido, además del beneficio terapéutico, conocer algo de la fisiología, la anatomía y la bioquímica de la depresión y de algunos de sus componentes, como la alteración de la memoria.

La represión estará caracterizada por la imposibilidad de evocación de ciertas memorias. Esto parece ser debido a factores anímicos o emocionales. El término es utilizado en psicoanálisis. Esta situación puede afectar también a memorias asociadas a veces de manera muy particular, haciendo que otras memorias se distorsionen, no se puedan evocar, o sean evocadas “en lugar de”. Sabemos muy poco o casi nada de la biología de este proceso. Existen tres aspectos más a tener en cuenta con respecto a la evocación: - Dependencia de estado: la adquisición y la consolidación de algunas memorias, se realiza bajo la influencia de distintas sustancias (alcohol, hormonas del estrés), las que tienen la particularidad de liberar B endorfinas en el cerebro, justamente en respuesta a estos estímulos novedosos. La evocación de estas memorias va a requerir de la presencia de iguales sustancias. – Estímulos clave: si pensamos que la constitución de una memoria en una red neuronal depende de determinados estímulos específicos de esa memoria, es obvio que la evocación dependerá de la reaparición de estímulos muy similares o idénticos. Ellos serán los estímulos clave para esa evocación. Recordar por ejemplo las reglas mnemotécnicas, por las cuales un largo contenido puede ser evocado a partir de una palabra. – Efectos químicos: el ACTH, la vasopresina, la adrenalina, las anfetaminas, la oxotremorina (actúa sobre receptores colinérgicos muscárnicos) y las B endorfinas, mejoran la evocación de algunas memorias. El último proceso fisiológico de la memoria:





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