Nogueira: El problema mente- materia (7507)



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Perspectivas: pueden ser imaginadas si recordamos que se ha dado en llamar a esta década “La década del cerebro”. La aparición de tecnologías más sofisticadas (ej: resonancia nuclear magnética, tomografía de emisión de positrones, etc), han brindado inmensas posibilidades de investigación en sujetos normales y enfermos, en forma no invasiva, y con notable precisión. El avance de la neuroquímica y de la farmacología también se ensambla y permite hablar, ya no de una anatomía estática, sino de una anatomía bioquímica y farmacológica con sus concomitantes funciones.

Aparecen ya subespecializaciones como la Neuropsicoendocrinología. Desde el punto de vista laboral: la tarea neuropsicológica puede tener variadas canalizaciones: por un lado en tareas de experimentación básica o experimental, clínica normal o clínica patológica o en combinaciones de algunas de ellas, o a su vez, como investigador independiente o como parte de un equipo generalmente multidisciplinario. Por otro lado y dependiendo fundamentalmente del marco institucional en que actúa, el Neuropsicólogo podrá tener a su cargo el diagnóstico, planeamiento y a veces ejecución terapéutica y evaluación/seguimiento de pacientes con diversas patologías neurológicas, neuroquirúrgicas y psiquiátricas. Es visible que la tarea neuropsicológica hasta ahora ha estado fundamentalmente en manos de médicos. Aumentar este espacio e ir ocupándolo es el desafío para los jóvenes que se interesan por el tema. Despertar este interés es otro de los objetivos de este curso.



Nogueira: Métodos de estudio en Neuropsicología (7532)

La Neuropsicología se nutre de múltiples ramas de las ciencias y por ende, los métodos propios de cada una de ellas pueden ser utilizados según el enfoque y área de estudio. El orden en que los describiremos refleja de alguna manera la evolución de su utilización, la que a su vez refleja las posibilidades técnicas y conceptuales de cada época. No debe caerse en el error de considerar que los métodos se desplazan o excluyen unos a otros.



Métodos clínicos Observación: Caso único: Test:

Observación: es el punto de partida del conocimiento. El primer acercamiento será aquella observación en la cual el observador es simplemente atraído por una conducta o aspecto de ella. Es una peculiar situación en la que el prejuicio y el desprejuicio interactúan. El prejuicio surge del hecho que el observador es un sujeto real con un aprendizaje previo, preferencias y rechazos. El objetivo sería lograr que nuestros prejuicios sean instrumentales pero que no ocluyan nuestra capacidad de asombro ante lo nuevo o lo que “no encaja”. Dos importantes consecuencias para el observador en general y para el observador psicólogo en particular: 1) el conocimiento de uno mismo es un requisito fundamental en ese juego de prejuicio/desprejuicio; 2) el observador o el psicólogo en cualquiera de sus funciones, se utiliza a sí mismo como instrumento, con todos los riesgos y demandas que ello acarrea. También debe tenerse en cuenta la demanda de objetividad como requisito de la ciencia. Este conocimiento adquiere valor de verdadero cuando otros observadores en circunstancias similares dan cuenta del mismo fenómeno. Epistemología de 3º persona. Valor de verdad según consenso. El problema se da cuando intentamos dar cuenta de cómo nos dimos cuenta. Aquí la Epistemología pasa a ser de 1º persona y al conocimiento así logrado se lo llama subjetivo. El problema general que esto plantea es que lo mental es en su género subjetivo. Debemos aceptar que tenemos dos maneras de acceder a ello: a) observando las conductas y suponiendo e investigando una relación definida e invariante entre ésta y lo mental. En este caso se podría ser objetivo y utilizar el consenso; b) por el relato subjetivo de una persona determinada, extrapolando a considerar que si dos o más personas que manifiestan una determinada creencia e igual conducta pueden referir las mismas vivencias, deseos, creencias, etc; es aceptable considerar esa conducta como vinculada a esos deseos, creencias, etc. Hasta aquí → observación no estructurada, promovida por el deseo de conocer y por la atracción de un hecho determinado.

Observación estructurada: es aquella en la que se recaban datos de algo parcialmente conocido, en un encuadre determinado, bajo condiciones prestablecidas y controladas. Ej: la “hora de juego”. Este tipo de observación se complementa con el registro de tipo actuarial. Es decir: con la simple cuantificación de la presencia de un hecho determinado. Sería saber con más precisión “cuántos o cuánto hay de…” La elaboración estadística de estos datos dará cifras de incidencia, índices de prevalencia, tasas, tendencias, etc. En la medida que el conocimiento sobre un determinado hecho aumenta, la observación comienza a dirigirse a establecer vinculaciones entre distintos aspectos del sujeto de estudio. Se hace presente la “causalidad” (ej: Broca que correlaciona la observación de una alteración del lenguaje que aparece de inmediato a la lesión de una parte del cerebro, con la observación de la lesión en el cerebro). La validación estadística no es más que la expresión matemática de la constancia de una determinada observación en su conjunto: “Si siempre que observo a, aparece b, luego a y b están relacionados, y es a causa de b”.

Caso único: (casos aislados) pertenece al ámbito de la observación clínica (es utilizado en Neuropsicología cognitiva); consiste en el estudio de casos aislados, los que son evaluados cuidadosamente. En base a un modelo o hipótesis teórica, se supone que los síntomas presentados por el sujeto de estudio corresponden a una perturbación determinada y circunscripta en el procesamiento de información.

Test: casi todos los test admiten múltiples lecturas. Así podremos usar el Weschler como test psicométrico, o ver el correlato entre la performance de distintas lesiones y componentes del test. De allí extrapolar qué estructuras subyacen a una determinada función o hipotetizar qué conjunto de funciones y estructuras configuran una conducta compleja. Un test es un estímulo estandarizado, diseñado para provocar una determinada respuesta. Lo que variará será el paradigma con el que lo formulemos y con el que analizaremos las respuestas. Como neuropsicólogos, nos interesará poder dilucidar qué funciones cerebrales determinan una conducta dada y en consecuencia, las estrategias de formulación, administración, observación y análisis de los resultados, estarán determinados por esa búsqueda.

Actualmente se ha prestado mayor atención al concepto de evaluación ecológica que esencialmente consiste en formular pruebas y tomarlas en circunstancias y tareas que sean coherentes con las circunstancias habituales del sujeto en estudio (ej: un niño que vive en una zona selvática y que no puede realizar adecuadamente un test de lápiz-papel como el dibujo de una casa, y sí puede construir una casa con ramas, hojas, etc). El otro aspecto de suma importancia es la validación de las pruebas en relación con el nivel educacional y con el medio socioeconómico.



Métodos anátomo-estructurales

Anátomopatológico: permite inferir las funciones de una determinada estructura cerebral a partir del correlato entre una conducta observada y una lesión cerebral verificada por autopsia. Tiene la ventaja de la verificación real en la pieza anatómica.

Inconvenientes: 1) las lesiones producidas por las distintas patologías no son siempre bien delimitadas, y por lo tanto no es frecuente tener una lesión “pura” de determinada estructura; 2) se suele identificar la lesión y por ende la parte del cerebro “no funcionante” con las conductas o aspectos de ellas que están en déficit. De allí se extrapola que dicha estructura, cuando presente en el sujeto normal, es la responsable de la producción de esa conducta o de los aspectos que se evidencian por el déficit (localizacionismo). Suponer que lo que se observa es una falta o carencia  atribuirle a la estructura alterada un rol habitualmente casi autónomo de “productora de…”, lo que dista de la realidad. El conocimiento creciente de la gran diversidad y número de interconexiones formando circuitos de complejidad creciente y sumatoria, obliga a ser cauteloso en vincular rígidamente estructura con función a partir del estado de las lesiones. Lo anormal, que llamamos “síntoma”, puede no ser expresión del área lesionada, sino de la función exagerada o faltante de otras áreas o circuito vinculado con élla. Estas dudas o posibles errores se minimizan o corrigen con dos métodos adicionales: 1) se producen lesiones muy precisas en animales y se observan conductas que sean similares a las del hombre (método de las ablaciones). La patología humana en su tratamiento neuroquirúrgico ofrece también información cuando las lesiones quirúrgicas son precisas y controladas. Un método similar, pero más inocuo, es el uso de sustancias que aplicadas localmente, anulan transitoriamente el funcionamiento (ej: anestésicos, el frío o distintos bloqueantes de la neurotransmisión; 2) el otro método complementario es el de las técnicas de estimulación eléctrica, con las que se observa si la estimulación con pequeñas corrientes en una estructura, circuito, y aun neurona aislada, reproduce o exagera conductas similares a las que desaparecen cuando las sucesivas estructuras, circuitos y neuronas son destruidos. Como vemos, distintos caminos deben recorrerse para llegar a conclusiones sólidas.



Neuroimágenes: se puede estudiar el contenido del cerebro y del raquis con gran precisión, y sin siquiera tocar al sujeto. Esto se debe a la utilización de ordenadores para poder materializar el concepto tomográfico. Este consiste esencialmente, en poder determinar con precisión distintos componentes de una estructura al ser sometida al pasaje ordenado especialmente de una forma de energía (Rx, positrones, fotones), la que es evaluada en forma simétrica del lado opuesto a la estructura en estudio. Esto se traduce finalmente a una imagen que es igual a “cortes” (rebanadas) de cerebro iguales a los obtenidos por el corte de un cerebro en la autopsia. Estas imágenes pueden ser manipuladas para producir cortes en distintos planos y orientaciones. De estos estudios obtenemos información sobre la anatomía normal o distorsionada, la presencia de lesiones y según sus características inclusive puede presumirse la patología (ej: tumores benignos, malignos, hemorragias, infartos, etc). Algunos de estos estudios sólo nos brindan información morfológica: tomografía axial computada (TAC), y la resonancia nuclear magnética (RNM); y otros nos permiten además evaluaciones funcionales: la tomografía de emisión de positrones (TEP) y la tomografía de emisión por fotones (TEF). En estos dos últimos al sujeto se le inyecta material radiactivo, que podría medir la circulación cerebral, la ubicación y variaciones de neurotransmisores o al metabolismo de distintas partes del cerebro. Además se podrían estudiar las variaciones de cualquiera de estos elementos en distintas partes y según la actividad cerebral, que podría ser de reposo, alerta o respondiendo a un estímulo simple o complejo. Si bien estos métodos aportan datos de interés fisiológico, su resolución anatómica por ahora es mucho menor que la de los anteriores.

Métodos funcionales: (neurofisiológicos)

Test de Wada: una manera ingeniosa de producir “ablaciones funcionales”, es decir, suprimir transitoriamente una función es el método de la inyección intracarotídea de un barbitúrico de corta duración (test de Wada). Inicialmente se lo utilizaba para asegurarse la ubicación de la dominancia hemisférica para el lenguaje en sujetos que necesitan cirugía a su hemisferio izquierdo. Al inyectar la droga por la carótida izquierda el sujeto desarrolla una hemiparesia derecha y afasia transitorios. Al hacerlo del lado derecho, sólo se observa una hemiparesia izquierda. Con esto se verifica que el hemisferio izquierdo en ese sujeto es el que alberga la función del lenguaje.

Electroencefalograma (EEG): nos muestra la resultante de la sumatoria de la actividad de un número de neuronas en la vecindad del electrodo de registro, así como sus variaciones en distintas condiciones, ha sido el pionero de los métodos neurofisiológicos. Mapeo cerebral: es un intento de ir más adelante, tratando de aprovechar la capacidad y rapidez de los ordenadores para procesar información. Esencialmente es un EEG, con un número grande de combinaciones de electrodos exploradores, a fin de detectar la mayor cantidad de información posible, la que luego es procesada, pudiéndose hacer un análisis de la distribución de distintas frecuencias de onda y voltajes en distintas áreas y en distintos momentos.

Potenciales evocados: la estimulación de un receptor como el ojo, el oído o las terminaciones sensitivas, determinará la producción de un impulso que se irá transmitiendo a lo largo del camino anatómico (vía o circuito) por el que dicha información circula a través del cerebro, incluyendo la producción de una respuesta. Detectar este camino y secuencia es perfectamente factible a nivel experimental, colocando electrodos en distintas partes del cerebro y evaluando la aparición y características del impulso (onda) desencadenados por el estímulo.

Wikipedia: definición de potenciales evocados: se trata de una exploración neurofisiológica que evalúa la función del sistema sensorial acústico, visual, somatosensorial y sus vías por medio de respuestas provocadas frente a un estímulo conocido y normalizado. Cuando un tren de estímulos sensoriales de cualquier tipo llega al cerebro, provoca secuencias características de ondas en el trazado electroencefalográfico (EEG), que denominamos “potenciales evocados”. Son distintos para cada modalidad sensorial y su variabilidad también depende de la intensidad del estímulo. Característicamente presentan una evolución estable en el tiempo respecto al estímulo.

Magnetoencefalografía: sirve para registrar el campo magnético que genera el mismo cerebro y sus fluctuaciones.

Función: será la actividad de una determinada estructura del sistema nervioso. Según el método de observación, podrá corresponder a una neurona, a un conjunto de ellas formando un circuito, o a la sumatoria de circuitos localizados (lóbulo, hemisferio), o dispersos, que tienden a una tarea determinada. El emergente de las funciones serán las conductas.

Localización: el hallazgo que lesiones o estimulaciones de una determinada estructura están vinculados consistentemente con determinadas conductas, permite considerar que dichas conductas están localizadas allí. Llevado al extremo, consideraba al cerebro como una suma de partes en cada una de las cuales estaba localizada una función, la que era absoluta e independiente del resto. El estudio de las alteraciones del lenguaje obligó a hacer algunas concesiones hasta que aparecen los neolocalizacionistas. Estos consideran que algunas funciones se localizan “preponderantemente” en determinada estructura, pero que esta preponderancia se debe a la integración y convergencia allí de información proveniente de otras áreas (subfunciones). Por ello se pueden tener alteraciones de una función general como el lenguaje, con lesiones en distintas áreas, siendo cada una de éllas responsable de un aspecto o característica del mismo.

Síntoma: es la manifestación conductual de una función alterada. Así habrá síntomas negativos o deficitarios, y síntomas positivos o de exceso. Ej: las afasias y las convulsiones. La importancia del síntoma para el neuropsicólogo radica en que es la conducta observable, delatora de una función alterada. En realidad, el síntoma es la conducta de lo que queda funcionando cuando algo falla. Del correlato anatómico, por neuroimágenes o fisiológico, se puede establecer el vínculo entre estructura y función. El síntoma será útil para diagnosticar, evaluar, planear estrategias terapéuticas, diagnósticas y del conocimiento del funcionamiento normal.

Diasquisis: consiste en que un determinado síntoma o conducta anormal en presencia de una lesión, puede no ser representativo de la función de esa área, sino de otra área con la que la primera está vinculada. Ejemplo: se han descripto afasias por lesiones talámicas, en contradicción con el concepto del lenguaje como una función cortical. En realidad, estas lesiones talámicas provocan un mal funcionamiento cortical en las zonas del lenguaje. Este concepto debe ser tomado muy en cuenta antes de restringir y negar el concepto de localización. En realidad, él es una demostración de las dos verdades expresadas al hablar de localización (localizacionismo-holismo-neolocalizacionismo).

Es importante en este punto tener en cuenta que la relación entre lesión y síntoma dista de ser unívoca.

Una manera de resumir todo lo anterior es dividir los métodos de la siguiente manera:
Métodos clínicos:

Observación

Caso único

Tests
Métodos anatómico-estructurales:

Anatomopatológico

Neuroimágenes

TAC

RNM
Métodos funcionales:

Neurofisiológicos

EEG

Mapeo

Potenciales evocados

Magnetoencefalografía

Test de Wada
Neuroimágenes funcionales:

RNM f

TEP

TEF
Nogueira: Modelos de funcionamiento cerebral (7533)

¿Tan poco sabemos del funcionamiento cerebral que debemos manejarnos por modelos?. Sabemos muchísimo, pero por necesidad, el conocimiento fue avanzando a partir de simplificaciones o parcelaciones. La dificultad aparece cuando abordamos el sistema nervioso humano y queremos integrarlo en sus funciones más complejas. Allí es cuando aparecen los modelos como una necesidad de inferir, para poder llenar los “huecos” y darle un carácter unitario al cerebro. El abordaje del estudio del SN en general, puede y debe enfocarse de una manera que tiene que ver con el nivel de complejidad o simplificación a la que nos dedicaremos en nuestro estudio: se los define como modelos de “arriba hacia abajo” (top bottom), o de “abajo hacia arriba” (bottom up).



En el primer caso se toman las conductas complejas que representan un nivel elevado de integración y se las va “simplificando”. Y así sucesivamente (abordaje de las ciencias duras). En el segundo caso se toman las estructuras mínimas del cerebro y se las estudia a nivel biológico, físico, químico y fisiológico. Se las estudia inicialmente como estructuras aisladas y luego se las va integrando progresivamente. Es obvio que ambos métodos deben complementarse. El enfoque de arriba hacia abajo es el encargado de plantear las grandes preguntas y en especial formular hipótesis relacionadas con esas grandes preguntas (ej: cómo se construye el código semántico). A su vez, el enfoque de abajo hacia arriba es el que debe plantear los límites de posibilidad de las hipótesis y/o demostraciones del otro modelo. En uno de ellos tendrán su campo de trabajo los Psicólogos, en el otro, los biólogos en general.

Localizacionismo: consiste en considerar que cada función tiene una localización definida en el cerebro (Broca, Wernicke). La tarea de cada zona se conectaría con las tareas de otras zonas y de esa unión surgiría la función global. Una objeción clínica al localizacionismo (con respecto al lenguaje), que lesiones en lugares no vinculados tan especialmente con el lenguaje, producían alteraciones del lenguaje. Ello lleva a una acotación del localizacionismo y finalmente se puede decir que algunos aspectos de una determinada función están preponderantemente localizados en un lugar determinado, pero que la función total es la resultante del aporte de esa zona y de otras más, que le dan aspectos particulares. Esta última manera podría considerársela como el Asociacionismo: puede argumentarse que el asociacionismo  una modalidad de tipo sumatorio, en que cada parte conserva sus características e independencia y simplemente se “asocia” para una función final determinada (Este modelo es al que se acercan los aportes de Luria). Conexionismo: lo importante ya no son sólo determinadas áreas, sino las conexiones que establecen, las que determinarían el resultado/conducta final, así como las distintas manifestaciones patológicas.

Modular: (Fodor) una función sería desarrollada por un módulo compuesto por distintas partes, de variable localización anatómica, vinculables entre sí para desarrollar tareas de creciente complejidad.

Holismo: es básicamente la antítesis de lo anterior. La información no sólo circula por amplias zonas del cerebro, sino por todo él, y que cualquier conducta es representante de la función global del mismo. Tuvo su origen en la duda surgida al observar que pequeñas lesiones no tenían manifestación aparente, para que dichas manifestaciones aparecieran debía lograrse un volumen tal al que se dio en llamar “masa crítica”.

De redes distribuidas (Mesulam): con más frecuencia se lo utiliza en los enfoques cognitivos. Existen redes que están extensamente distribuidas en el cerebro. En éllas los estímulos se procesan secuencialmente y en paralelo. Estas redes a su vez conectan en diversos puntos con otras redes y merced a estas conexiones y a su propia estructura, partes de éllas forman junto con otras partes de las otras redes, nuevas redes. Esto permite un cierto grado de plasticidad y aprendizaje. La concentración o convergencia de ciertos estímulos en partes de estas redes justificarían los hallazgos del localizacionismo y del asociacionismo; y la distribución y conexiones justificarían las ideas de modularidad y hasta cierto punto del holismo. Este modelo se nutre y posibilita a su vez la utilización de modelos computacionales, que si bien son limitados, ya que se dedican a una tarea simple y predesignada, permiten aislar, verificar, experimentar, hipotetizar e integrar procesos básicos del funcionamiento cerebral.

Pavlov: introduce con su concepto del RC un modelo más funcional que anatómico. Las funciones se integrarían por el crecimiento y la complejización de esa unidad primaria que sería el RC.

Sherrington: parte de su estudio de la motilidad en el “animal espinal”: un animal al que se le secciona la conexión entre la médula y el resto del sistema nervioso. Ese animal podía aun tener movimientos de marcha apropiados en respuesta al estímulo del suelo en sus patas. Esto lo llevó a postular que existe un primer nivel de organización refleja. Las partes superiores del sistema nervioso cumplirían una función integradora, del mismo tipo que las estructuras de la médula, pero más complejas. Esto estaría postulado por el número creciente de neuronas intercalares entre el receptor sensitivo y el efector motor, y por la convergencia de estímulos provenientes de numerosos receptores que desembocarían en una “vía final común”, a través de la cual se manifestarían las conductas integradas.

Minsky: su pregunta de fondo es: ¿cómo puede surgir la inteligencia de algo no inteligente?. Propone una sociedad a la que llama “Sociedad de la mente” en la que la mente total estaría formada por la sociedad de pequeños procesos a los que llama “agentes”. Cada uno de estos agentes realiza un proceso sencillo que no posee de por sí nada mental. Es una organización “en sociedades” de tipo particular y complejidad creciente, la que desemboca en lo mental. Como puede verse, éste es un modelo con aspectos asociacionistas y un cierto componente holista. Tal como lo planteara Sherrington, a partir de los receptores sensoriales, las conexiones se multiplican y expanden, lo que posibilita la aparición de mayor complejidad. Este sería el punto donde la especificidad de la modalidad sensorial comienza a perderse y la multimodalidad es la regla. Este paso requiere dos grandes posibilidades que son: un procesamiento secuencial inicial (igual al de un computador común), luego, y acaso simultáneamente, un procesamiento en paralelo que difunda y permita las alternativas y por ende la complejidad. Un estímulo sensorial que hubiera activado una sola neurona, en 6 ó 7 etapas, cada una de las cuales demora lo que una sinapsis, habría sido registrado por todo el cerebro. La selectividad de estas conexiones es lo que le da sentido a esta transmisión: es lo que la acota y la conduce a un proceso de concentración en un efector común.

Para que aparezca la complejidad, debe haber agentes disponibles pero generalmente distintos, ya que podrán aceptar información de modalidades diversas. Un “agente” puede ser una neurona y una “agencia” un conjunto de éllas. El desmenuzar una conducta o función compleja en partes, es el modelo que la Psicología Cognitiva utiliza frecuentemente. El peligro de este modelo y de algunos otros es caer en explicaciones “verbalistas”, es decir en pseudoexplicaciones; ya que todo lo que se hace es dejarse llevar por el lenguaje y sus reglas, sin verificación de su anclaje en la realidad.





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