Nogueira: El problema mente- materia (7507)



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Lingüístico: Chomsky. Lenguaje universal, innato, individual.

En la medida en que los aspectos linguísticos y psicológicos adquieren mayor desarrollo, los modelos tienden a ser menos precisos en la anatomía y en los aspectos biológicos.



Afasias: genéricamente podremos decir que una afasia es una alteración del lenguaje en sentido amplio. Este sentido amplio es mejor expresado si decimos que el lenguaje es una de las formas o conductas de la función simbólica. Esta representación puede ser hecha mediante conductas diferentes: hablar, gesticular, escribir, o por una conducta no visible, que llamamos “imagen mental”. El manipuleo de estas imágenes mentales sería una de las formas del pensamiento. En principio, si valoramos la función simbólica, serán afasias todas aquellas que la comprometan, de allí que las alteraciones del polo expresivo, “lo motor”, son excluidas en algunas clasificaciones. Surge así el distingo entre Síndrome Afásico y Síndrome Anártrico. ¿Cómo es que se nos presenta un afásico?, ¿qué es lo que notamos en él?. Los afásicos hablan mal. Puede tener que ver con la cantidad de sonidos o palabras que se emitan. Puede ser tan bajo como 0 (anartria) o normal, o aumentada. De allí una primera clasificación básica de las afasias entre: fluentes (hablan mucho) y no fluentes (hablan poco), Broca.

Algunos afásicos comprenden y otros no (Wernicke). Se podrán ver alteraciones en la fonética, la sintaxis, la prosodia, las latencias (tempo), la elocución, el contenido semántico, etc. Algunas de estas alteraciones son conocidas con el nombre genérico de parafasias, las que serán definidas con el aditamento correspondiente que las identifica (sintácticas, semánticas, literales, silábicas, fonémicas, etc). La producción de un lenguaje totalmente incomprensible es conocida como jerga, y representa el deterioro máximo.



No fluentes (anartria): hablan poco; elocución -; comprensión +; inhibición; cerebro anterior, Brocca; analizador cinestésico motor; codificación,

Fluentes (afasia): hablan mucho; elocución +; comprensión -; deshinibición; cerebro posrterior, Wernicke; analizador verbal; decodificación.

Esquema Lichtheim:




M


A



Referencias:

M: Zona de Broca (Planificación Motora)

m: Efector motor

A: Zona de Wernicke

a: Vía auditiva

B: Área conceptual (¿resto del hemisferio, hemisferio derecho, subcortical?).

- Lesión en M: afasia de Broca clásica. Elocución alterada, comprensión intacta.

- Lesión en A: afasia de Wernicke clásica. Comprensión alterada, elocución alterada (fluente pero sin sentido). No puede repetir.

- Lesión entre M y A: elocución alterada. No puede repetir. Buena comprensión.

- Lesión entre A y B: afasia sensorial transcortical. Dificultad en el reconocimiento semántico. Puede repetir bien.

- Lesión entre B y M: afasia motora transcortical. Elocución como Broca. Buena comprensión, buena repetición.

- Lesión entre A y a: sordera verbal pura. No entiende las palabras, pero puede hablar bien espontáneamente. Repite bien.

- Lesión entre M y m: alteración peculiar de la articulación. Disartria.

Aspectos más sutiles del lenguaje harán que el modelo lingüístico adquiera mayor importancia, y también adquirirán relevancia aspectos emocionales, perceptivos, cognitivos, semióticos, etc. Es interesante tener en cuenta en estos casos el rol recíproco, por ejemplo, lo emocional como determinante del lenguaje y el lenguaje como vehículo de lo emocional.

Variedades clínicas de afasia:

Con alteración de la repetición: Broca, Wernicke, afasia de conducción.

Sin alteración de la repetición: área del lenguaje aislada; afasia motora transcortical; afasia sensorial transcortical; afasia anómica.

Alteración primaria de la lectoescritura: alexia con agrafia.

Afasia total: afasia global.

Síndromes con alteraciones de una modalidad del lenguaje aislada: alexia sin agrafia; afemia; sordera verbal pura; nominación errónea no afásica.

Naveira: modelos desde los cuales abordar la adquisición del lenguaje (1810)
Puede decirse que toda clasificación se centra en torno del lenguaje, en la discusión respecto de si existe una predisposición innata para la adquisición de la lengua materna o si se pone el acento en los factores sociales, en la interacción.

Skinner con el conductismo, aporta al modelo localizacionista. El comportamiento verbal se explica sólo por la observación de las respuestas que se dan ante un determinado estímulo y refuerzo.

En el debate innato – adquirido aparece Chomsky con el modelo de la gramática generativa transformacional (1968). Existen relaciones sintáctico semánticas innatas, subyacentes al habla como en una especie de estructura profunda del ser humano, y que por procesos de transformación, se van actualizando en el niño a medida que él aprende el lenguaje, aplicando reglas de manera personal y no por influjo del entorno que lo rodea. Esto es común a todos los individuos, “competencia comunicativa” y se transformaría en actuación, “performance”.

Es un modelo mentalista, le interesa el modo en que se procesa la información a base del funcionamiento de reglas de transferencia, que transformarían en superficial (emisión verbal) el conocimiento subyacente o estructura profunda del hablante. Este modelo dio pie a todos los modelos de funcionamiento cerebral de la neuropsicología cognitiva.



Interacción: Luria y Vygotsky, la exposición del niño al influjo del entorno, produciría tanto el aprendizaje como la optimización de los mecanismos del lenguaje. Jerome Bruner: no sólo el lenguaje es adquirido por la interacción, por la atención conjunta de la díada madre – niño, sino que el lenguaje es el agente del desarrollo cognitivo, es decir que, es a través del léxico gramatical empleado en la comunicación lingüística que se produce, tanto la interacción social en la que el niño participa, como los procesos de interiorización del lenguaje que permiten el desarrollo cognitivo de las demás funciones cerebrales superiores, praxias y gnosias.

Castro: El lenguaje en el niño (1813)
Lenguaje: sistema compuesto por unidades (signos linguísticos) que mantiene una organización interna, de carácter formal y cuyo uso permite formas singulares de relación y acción sobre el medio social que se materializan en formas concretas de conducta.

Es intelecto, es estado emocional o sentimiento en la medida en que es vehículo de su comunicación.

Puede ser analizado desde 4 niveles:

Fonologico: organización de los sonidos en un sistema valiéndose de sus caracteres articulatorios y de la distribución o suma de los contextos en donde puede aparecer; organiza las reglas que rigen la pronunciación de las unidades linguísticas. Prosodia = entonación del habla

Morfosintáctico: organiza la estructura interna de las palabras y las reglas de combinación de los sintagmas en oraciones; son las reglas que gobiernan la combinación de morfemas y palabras en unidades significativas (oraciones – discurso).

Semántico: estudio del significado de las palabras y de sus combinaciones. Son las reglas por las que se asigna un sdo a cada enunciado y se establecen las relaciones semánticas.

Pragmático: organiza el funcionamiento del lenguaje en contextos sociales, situacionales y comunicativos; son las reglas que explican o regulan el uso intencional del lenguaje, teniendo en cuenta de que se trata de un sistema social compartido que dispone de normas para su correcta utilización en contextos concretos.

Posturas teóricas:

Conductismo: todas las conductas se rigen por el esquema estímulo respuesta, el lenguaje es una conducta más. La capacidad infantil que sirve de motor del lenguaje es la imitación y la satisfacción de determinadas necesidades. Consideran la influencia del medio ambiente como mediador del aprendizaje.

Innatismo: Chomsky, “competencia lingüística”, es el conocimiento implícito que tiene todo sujeto de su propia lengua. Aporta el papel creativo del niño en la construcción y apropiación del lenguaje.

Cognitivismo: Piaget, el lenguaje está vinculado con el desarrollo cognitivo por lo que el niño accederá al habla cuando alcance cognitivamente determinado nivel de desarrollo. Junto con la competencia lingüística es necesario poseer una competencia cognitiva para aprender y evolucionar en el dominio del lenguaje.

Interaccionismo: deviene de la pragmática social interactiva, se centra en la funcionalidad del lenguaje, apelando a la intencionalidad de la comunicación, a su uso social, a la influencia del contexto, de la situación de habla y conocimiento de los interlocutores sobre la forma y los contenidos del mensaje y las reglas que rigen la comunicación. Desarrolla el concepto de competencia comunicativa, regalas de tipo social, cultural y psicológico que rigen el uso del lenguaje en los diferentes contextos sociales.

Aporta la necesidad de estudiar el lenguaje en relación con la función para que sirven en la vida de toda persona y en los contextos sociales en los que se produce.

Cómo aprende el niño a hablar? La comunicación oral se vincula con el desarrollo del pensamiento, la memoria, la imaginación, la capacidad de aprender, de conocer el medo que le rodea, de aprender a transformarlo.

Nivel prelingüístico (0 a 12-15 meses), en la etapa del juego vocal propioceptivo:

Manifestaciones sonoras y comunicativas hasta los 6 meses. A partir que se completa la mielinización de la vía auditiva entramos en la etapa del juego vocal propioceptivo auditivo. Los sonidos vocálicos que antes producía se combinan entre sí con otros sonidos consonánticos produciendo el balbuceo y la lalación que carecen de significado, de manera que los sonido emitidos se irán seleccionando y se asimilarán y fijarán los empleados en su entorno.

Progresivamente, este balbuceo va a tomar forma de actividad intencional y en respuesta a la voz del adulto en situaciones de intercambio afectivo: la ecolalia son emisiones articuladas intencionalmente que se dan como respuesta o imitación de las entonaciones que escucha del adulto.

Cerca del año, ya comprobamos la intención comunicativa del niño por la aparición de los siguientes indicadores:

Alternancia de miradas entre el objeto y la persona adulta que está pendiente de él, intensificación, acción o sustituciones y cambio de señales para alcanzar lo que pretende.

Primer nivel lingüístico (1 a 5 años aproximadamente):

Al final del 1er año el niño muestra una comprensión pasiva creciente que es altamente estimulada por los padres al dirigirse a él constantemente.



Monosílabo intencional: Las primeras expresiones del niño son unidades silábicas (CV) dotadas del sentido que el niño utiliza para pedir, señalar, compartir, demandar, etc.

Holofrases: comienzan a aparecer luego de las secuencias de 2 sílabas iguales (CV-CV); funcionan en el niño como una frase en el adulto y solo pueden ser interpretadas en el contexto que han sido dichas. Pero primero deberá entender el habla, o sea reaccionar adecuadamente bien motoricamente o mentalmente a las palabras dichas por otra persona, tener una comprensión verbal.

Alrededor de los 2 años aparecen en su lenguaje inflexiones, uso de pronombres, plurales, géneros, aparece el uso del yo, preguntas ¿dónde? ¿cuándo? ¿por qué? que indican una espera de información con respecto a una necesidad determinada. Estamos en la etapa de dos palabras, palabra yuxtapuesta ó habla telegráfica. Es la primer gramática infantil, son dos palabras unidas sin nexos y con alto contenido semántico.

Después de los 3 años el lenguaje crece de forma vertiginosa, comienza a utilizar la frase simple, respeta las concordancias de género y número, amplía su vocabulario pasando de una decena de palabra a cientos de ellas. Utiliza los artículos, se incluyen las preposiciones en las frases y estas pasan a ser más largas y complicadas.

Se comienzan a adquirir las reglas de la sintaxis es decir se ordenan y entrelazan las palabras para formar oraciones. En la complejidad de las “gramáticas” sucesivas se nota la incorporación de preposiciones, conjunciones, artículos y declinaciones (género, número y persona verbal) que van dando mayor coherencia a la sintaxis. En este período se dan las “regularizaciones” de ciertas declinaciones de verbos irregulares, que muestran la incorporación de funciones sintácticas que el niño aplica a las nuevas palabras aprendidas. También comienza ahora el monólogo infantil durante el juego, que es el comienzo de la “interiorización” del lenguaje.



Formación del lenguaje interior (2-3 a 7-8 años): el juego vocal prosigue por largo tiempo aun en la etapa en la que ya hay lenguaje. Se hace ostensible el “soliloquio”, parcialmente coincidente con el “lenguaje egocéntrico” de Piaget. No hay sino una diferencia escasa entre esta manifestación del lenguaje “externo” del monólogo y la actividad discursiva del pensamiento denominada “lenguaje interior”. Pero realmente lo más importante de este proceso de formación del lenguaje interno a expensas del lenguaje exterior está dado justamente por los significados. Precisamente son los significados correspondientes a cada una de las palabras lo que se convierte en patrimonio del “lenguaje interior”.

Los significados se desarrollan. Cada significado puede entenderse como un complejo de relaciones, las que se multiplican, inicialmente en el ámbito sensoperceptivo y luego en éste y en el propiamente lingüístico. Hemos propuesto denominar a estas relaciones “neurosemas”, del mismo modo que antes propusimos la denominación de “estereotipos verbales” a las unidades fisiológicas de los significados. De esta identificación surge la hipótesis de que el flujo del lenguaje interior es un proceso de interconexión de neurosemas, ocasionalmente concretados como estereotipos verbales. La “comprensión del lenguaje” requiere del lenguaje interior (codificación-decodificación), el que se organiza con los estereotipos verbales y sus componentes, los neurosemas, a la vez que, en su desarrollo, va despojándose de la participación propioceptiva.

Ya hemos aprendido a conocer los estereotipos fonemáticos que resultan del aprendizaje (en sentido fisiológico) de la fonética de la lengua. Conocemos también los estereotipos motores verbales que resultan de la combinación de estos estereotipos fonemáticos en palabras. Y ahora, como resultdo de ese proceso de desarrollo del lenguaje estamos en condiciones de manejarnos con los estereotipos verbales. Y del modo que los primeros estereotipos se asimilan a los fonemas y los segundos a las palabras pronunciadas, estos últimos se asimilan a los significados que constituyen, precisamente, la esencia del lenguaje.

Como se ve muy claramente en el adulto, el síndrome afásico involucra muy especialmente los estereotipos verbales, la comprensión del lenguaje y el lenguaje interior. El síndrome anártrico se caracteriza por la desintegración del lenguaje exterior, sin compromiso, o con escaso compromiso del lenguaje interior. También esta distinción se hace en la patología del lenguaje infantil.

Los niños pueden situar objetos y acontecimientos en tiempo y espacio y realizan organización conceptual en torno a campos semánticos. Entre 3 y 4 años el habla del niño comienza a aproximarse cada vez más en su complejidad a la del adulto, las estructuras elementales del lenguaje infantil y de su vocabulario específico van siendo sustituidas por formas más complejas, típicas del adulto.

Segundo nivel lingüístico (5-12 años en adelante)

Entre los 4 y 5 años han adquirido ya los aspectos más importantes del lenguaje pero su desarrollo continúa toda la vida. Utilizan oraciones pasivas condicionales y circunstanciales, Hay conciencia metalingüística y juegos con el lenguaje.



Naveira: La semantica y los procesos cognitivos. La formación del concepto (1811)
Elemento léxico: se define por sus componentes semánticos, existentes en los elementos léxicos de la lengua.

Semas (neurosemas – Azcoaga): elementos del significado, ordenados de manera lógica conforman el concepto, representaciones de la memoria semánticas por sus rasgos.

Átomo de significado: una palabra contiene al menos uno, o varios.

Lexema: indica el significado descompuesto en semas. Ej. Sol = astro que ilumina; pero Soles contiene 2 morfemas: sol + plural.

Morfemas: lexemas: se encuentran en el diccionario,

morfemas gramaticales: indican plural, femenino, diminutivos, cantidad, calidad, etc.

Composición: cada palabra está compuesta por dos morfemas, ej: lavarropas.

Parasíntesis: combinamos al menos dos de los procedimientos anteriores, ej: desprejuiciado, desamparado.

Papel del lenguaje interior en el proceso cognitivo

Azcoaga se remite a la captación por parte de los niños sólo de algunos rasgos diferenciadores y elementales a través de las palabras. “Hay una abstracción, con el rasgo más estimulante del objeto para los analizadores del niño”.

Vygotsky denominó a estas acepciones del proceso cognitivo “pseudo-conceptos”, que predominan sobre todos los otros complejos en el pensamiento de los niños preescolares, y que las líneas a lo largo de las cuales se desarrolla un concepto están predeterminadas por el significado de una palabra dada ya en el lenguaje de los adultos.

Ej: la diferenciación entre conceptos “espontáneos” (asimilados en la vida cotidiana, con intervención del lenguaje, la actividad práctica concreta) y “científicos” (proporcionados por la enseñanza escolar).



Concepto (Azcoaga): unidad de conocimiento elaborada en el curso del pensamiento, cuya existencia y validez se pone de manifiesto en la actividad. Klix (1985) “es el conjunto de rasgos invariantes pertenecientes a un conjunto de objetos, u ordenamiento de conjunto de objetos, según sus rasgos”.

Distingue conceptos verbales y extraverbales. En el caso de los sordos no educados Azcoaga opina que en estos casos la organización de conceptos depende necesariamente de la actividad gnósico-práxica.

Es evidente no sólo la relación entre la información semántica y la sensoperceptiva, sino también la incidencia de la información visuoespacial, debidamente codificada, en la formación de conceptos.

La información semántica en la formación de conceptos

Lo más saliente en la formación de conceptos es el papel de la información y del código semántico.

El significado relacional, entiende que el concepto de un término está acotado por los espacio es propios de los otros términos de un paradigma o clase (por oposición: fuerte/débil; por relación: fuerte = hercúleo; débil = enclenque). La determinación relacional del significado se aplica a aquellos grupos de palabras que pertenecen a una clase (color, tamaño, cualidad, dimensión) y distribucional: el significado de “manzana” estaría dado por los contextos en que el término pueda aparecer.

Los rasgos semánticos pueden aparecer también para especificar las relaciones entre un grupo o clase de elementos que tiene rasgos comunes. Ej: doctor, enfermera, hospital.

La semántica está relacionada con la pragmática o el “conocimiento del mundo” que hace posible la interpretación de hipérboles y de todas las figuras (metáfora, refranes, doble sentido) en virtud de los mecanismos de reconversión semántica.

También es propio de la semántica la investigación de ciertos fenómenos léxicos muy conocidos como la sinonimia, la polisemia y la antinomia:



Antinomia = 2 términos antónimos: cuando se da entre ellos una oposición de significado. Contrarios: comprar y vender, no pueden ser considerados como espacios de una línea, antónimos de mutua aplicación, porque el sdo de un término comporta el sdo del otro.

Preguntar – responder: la aplicación es unidireccional, el 2do miembro presupone al primero pero no al revés.

Antinomia de reversibilidad: entrar – salir.

Relación inversa: padre – hijo.

Las palabras tienen un sdo de base (diccionario) y otro contextual. La acción del contexto sobre una palabra es múltiple. Es responsable de que un término general adquiera un sentido particular o , por el contrario el contexto opera la generalización. El contexto organiza las matrices léxicas, cambia, anula, añade rasgos.

Podemos hablar de: sdo de base/contextual; Sdo gramatical: clase/subclase; sdo literal/asociado/simbólico/cultural; rasgos universales: relacionales/diferenciadores.

La organización de algo son aquellas relaciones que tienen que existir o tienen que darse para que algo sea. Ej: silla = patas, respaldo, asiento. Esta situación en la que reconocemos implícita o explícitamente la organización de un objeto al señalarlo y distinguirlo, es universal en el sentido de que es algo que hacemos constantemente como un acto cognoscitivo básico que consiste en generar clases de cualquier tipo.

Ausubel y Novak (1978) distinguen 3 tipos de aprendizaje:

1) de representaciones: conocer que las palabras particulares representan y significan psicológicamente, las mismas cosas que sus referentes

2) de conceptos: son objetos, eventos situaciones o propiedades que poseen atributos de criterio comunes y que se designan mediante algún símbolo o signo. Distingue 2 etapas en este aprendizaje de los conceptos: adquisición y asimilación (sobre la base de conceptos previos). En la formación de conceptos el sdo es extraído por abstracción de la propia realidad y en la asimilación es producto de la interacción entre la nueva información con las estructuras conceptuales ya construidas.

3) de proposiciones: adquirir el sdo de nuevas ideas expresadas en una frase u oración que tiene 2 o más conceptos.

El aprendizaje supraordinado es el proceso inverso a la diferenciación. En él, las ideas existentes son más específicas que la idea que se intenta adquirir. Se produce una reconciliación integradora entre rasgos de una serie de conceptos que da lugar a la aparición de un nuevo concepto más general o supraordinado.

La última forma de aprendizaje significativo es el combinatorio. La idea nueva y las ideas ya establecidas no están relacionadas jerárquicamente, sino que se hallan en el mismo nivel dentro de una “pirámide de conceptos” (analogías).




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